La historia de Pink Floyd en 25 canciones - Jot Down Cultural Magazine

La historia de Pink Floyd en 25 canciones

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pinkfloyd

Richard Wright, Roger Waters, Nick Mason, David Gilmour.

Para acompañar la lectura del artículo, nuestra lista completa en Spotify.

Una de las bandas más grandes de la historia del rock, aunque también una banda que pese a su enorme fama posee una discografía con la que no mucha gente se ha familiarizado del todo. Pese a que han colado varios temas en el bagaje musical de por lo menos tres generaciones y pese a que están en la lista de artistas más vendedores de todos los tiempos —en la selecta y muy reducida lista de quienes han vendido más de 250 millones de discos en todo el mundo, donde figuran por ejemplo Beatles, Michael Jackson, Elvis Presley o Led Zeppelin—, la naturaleza relativamente difícil e incluso a veces impenetrable de la mayoría de sus álbumes hace que mucha gente no tenga muy claro cuál fue la evolución de la banda o qué discos merece más la pena escuchar. Para hacer un poco de luz sobre la historia de Pink Floyd haremos un recorrido por todos sus discos oficiales en estudio —incluyendo un par de bandas sonoras— desde los inicios, cuando estaban liderados por el malogrado «diamante loco» Syd Barrett hasta el cierre discográfico definitivo del grupo, 30 años después.

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The piper at the gates of dawn (1967)
Pink Floyd Piper at the Gates of Dawn HIGH RESOLUTION COVER ART

El primer álbum del grupo, el único en el que el guitarrista y cantante Syd Barrett ejerció como líder y principal compositor antes de que el abuso de los psicotrópicos dañase su cerebro para siempre. Bien, es innegable que Barrett era un individuo con muchísimo talento y que la génesis de la música de Pink Floyd fue básicamente cosa suya, aunque muchos pensemos que la segunda etapa —con el bajista Roger Waters al mando, secundado por el guitarrista David Gilmour— llegó a cotas bastante más altas. En todo caso resulta difícil exagerar la importancia de Barrett en los inicios de Pink Floyd y su brillantez como sintetizador de toda la explosión musical que se estaba produciendo a su alrededor. En muchos aspectos los Floyd de Barrett podían sonar similares a otras bandas de su generación, aunque su toque distintivo era el sobredimensionar la faceta psicodélica, hasta el punto de que emergieron como uno de los grupos más «ácidos» del momento. En cualquier caso un gran disco de debut, muy distinto a los Pink Floyd de los años 70 pero un triste testimonio de un talento malogrado por el LSD y los psicotrópicos (aquí un documento impresionante: el primer viaje ácido de Syd Barrett, filmado por sus amigos antes de que fuese publicado este primer disco). El disco obtuvo bastante repercusión en el Reino Unido y la banda empezó a dar que hablar en Europa, e incluso atrajo cierta tímida atención en los Estados Unidos.

1) Astronomy Domine: El tema que abría The piper at the gates of dawn es un fantástico ejercicio de psicodelia con el sello característico de Barrett. Pondremos aquí la versión en estudio, aunque también merece un vistazo una filmación donde la interpretan en vivo en una de sus primeras apariciones en televisión. Lógicamente es una versión más directa y menos elaborada que la del disco, pero sirve para ilustrar el carisma mesiánico de Syd Barrett y su impacto visual: el primer líder de Pink Floyd se las arregla para captar toda la atención poniendo de manifiesto que poseía todos los mimbres para convertirse en un icono.

2) See Emily Play: Canción incluida únicamente en la versión estadounidense de The piper at the gates of dawn. Al igual que otras canciones del disco como The Gnome (en cierto modo emparentada con las oscuras odiseas pueriles que John Entwistle escribía para The Who) muestra la faceta más pop de Barrett, opuesta a las largas odiseas espaciales como Interestellar Overdrive. Es posible —solo posible— que con Syd Barrett en Pink Floyd el grupo hubiese continuado en una onda similar a este tema, aunque eso es algo que nunca sabremos. See Emily play fue el último éxito en las listas escrito por Barrett, que por entonces estaba dando muestras de estar perdiendo la cabeza a causa del excesivo consumo de psicotrópicos. Por esta época, apenas publicada la versión americana del LP, el grupo se veía obligado a recurrir ocasionalmente a un amigo de la banda —David Gilmour— porque estaban iniciando su ascensión al éxito y sin embargo Syd Barret estaba poniendo en peligro el futuro profesional de la banda: tocaba completamente desafinado en los conciertos, se marchaba del escenario sin previo aviso o se presentaba inmóvil y mudo en las apariciones televisivas. Cuando grabaron este tema Dave Gilmour aún no formaba parte de la banda, pero sí estuvo presente en las sesiones de grabación y se quedó atónito al comprobar que Syd Barrett no lo reconocía en absoluto, pese a que habían sido amigos e incluso habían viajado juntos por España y Francia, sin dinero y viviendo toda clase de aventuras. Syd ya estaba empezando a flotar en su propio mundo, del que nunca regresaría.

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A saucerful of secrets (1968)
SaucerfulOfSecrets

El segundo disco. Syd Barrett, hasta entonces líder indiscutible de Pink Floyd, ya no está en el grupo. La situación se había tornado tan insostenible y su estado mental se había deteriorado tanto que sus compañeros habían decidido expulsarlo. Era completamente incapaz de cumplir con sus deberes musicales y su conducta esquizoide estaba perjudicando el salto al profesionalismo de Pink Floyd, precisamente cuando estaban intentando hacerse conocidos al otro lado del Atlántico. Así que prescindieron de él por las bravas: una noche sencillamente se «olvidaron» de recoger a Syd de camino a un concierto, llevándose a David Gilmour para cubrir definitivamente su lugar. Ante la ausencia de Barrett, otro miembro tendrá que hacerse con el timón y será Roger Waters quien escriba la mayor parte de la música a partir de ahora. El resultado es evidente: el sonido de Pink Floyd se torna más solemne y menos poppie. A saucerful of secrets es un buen disco, aunque el grupo todavía está en camino de encontrar un sonido propio ahora que su anterior líder está definitivamente fuera. El disco volvió a funcionar bien en las islas británicas y ya tenían un público fiel en casa (también en Francia, una de las naciones pinkfloydianas por excelencia).

3) Let there be more light: El magnífico tema que abre A saucerful of secrets. Pese a iniciarse con un enérgico uptempo, pronto se transforma en un ritmo cadencioso teñido de los aires grandilocuentes típicos de la música de Waters, aunque aún se muestran en mantillas, con David Gilmour y el propio Waters repartiéndose las voces (Gilmour canta la melodía arábiga con su característica voz suave, y Waters, con tono más agudo, es el que canta la estrofa más rockera). Los fans que temían que sin Barrett podría no haber futuro pudieron respirar con alivio: había vida para Pink Floyd después de la expulsión de Syd.

4) Remember a day: También el teclista Richard Wright aporta sus canciones al segundo álbum, cosa que no haría a menudo en el futuro. Quizá cabe destacar esta tranquila Remember a day en la que aún podemos escuchar las guitarras de Barrett, fuera de la banda pero incluido en tres temas del disco:

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B.S.O. de la película “More” (1969)
More

Entre su segundo y tercer disco en estudio, los Pink Floyd aprovechan la repercusión de la que gozan en Francia y graban la banda sonora para un oscuro film luxemburgués, More. No es uno de sus mejores discos ni mucho menos, pero les sirve para experimentar con otros sonidos. Por ejemplo grabando algunas de las canciones más duras de toda su discografía, y ya de paso profundizan en el terreno de las baladas acústicas, que se convertirán en una de sus especialidades varios discos después.

5) Ibiza bar: Un tema inusualmente hard rock para Pink Floyd, aunque no tan agresiva como The Nile Song, en la que un David Gilmour que nos tiene acostumbrados a una voz suave y casi endeble, se desgañita berreando a gusto en lo que casi constituye un antecedente más del heavy metal (sí, sigo hablando de Pink Floyd). En Ibiza Bar no llegan tan lejos, pero también suenan inusualmente guitarreros describiendo un viaje ácido en la isla española:

6) A spanish piece: Dave Gilmour no poseía el carisma mesiánico de Syd Barrett —aunque sí más tirón entre el público femenino— ni tampoco la misma hiperactividad compositora, pero en cambio no tardó en destaparse como un guitarrista más técnico y versátil que Syd. Sirva como curiosidad esta A spanish piece en la que podemos escucharlo, guitarra española en ristre, tocando la típica imitación que los anglosajones suelen hacer del flamenco: sui generis, pero al menos demostrando que Gilmour miraba más allá de los límites del blues-rock, del pop y de la psicodelia a la hora de construir sus sonidos. Esa versatilidad será clave en el futuro sonido de la banda y aunque mucha gente que haya escuchado solamente los temas más conocidos de Pink Floyd pensarán que Gilmour es un guitarrista unidimensional, lo cierto es que ese estilo característico que terminó de perfilar a principios de los 70 fue el producto de refinar varias influencias bastante dispares entre sí:

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Ummagumma (1969)
Ummagumma

Llega el tercer álbum y Pink Floyd parecen extraviar la dirección con este Ummagumma (la palabra del título, inventada por uno de sus roadies, era un término que utilizaban para referirse al sexo). Pero se descuelgan con un disco doble en el que muestran no pocos síntomas de haber sido contaminados por la vanguardia sesentera más petulante e insustancial. El primer volumen contiene interpretaciones en vivo —largas y sin la precisión ni poder de posteriores directos— de algunos de sus temas conocidos. Aunque lo peor llega con el segundo vinilo, la parte grabada en estudio que contiene el nuevo material de la banda: un ejemplo de experimentación mal entendida compuesta por temas instrumentales pretenciosos pero generalmente sin mucha sustancia, pasajes de piano aburridos, ruidos, vanguardia estomagante… incluso teniendo momentos interesantes —que los tiene, no en vano seguimos hablando de Pink Floyd— Ummagumma es en general bastante indigesto y falto de inspiración. Sorprendentemente, el disco recibió buenas críticas en su día (¡ah, los años 60!) y vendió bastante bien en Reino Unido y Francia, con lo que Ummagumma superó el éxito comercial de sus anteriores trabajos. Pero las ínfulas de la banda se sobrepusieron a lo que debería haber sido su principal objetivo: escribir buenas canciones. Con el tiempo, incluso los propios Pink Floyd terminarían renegando de este disco. Roger Waters lo consideró un «error desastroso» y Dave Gilmour se limitó a calificarlo como «un disco horrible, que ni siquiera estaba bien grabado». Quizá exageren, aunque no voy a ser yo quien les lleve la contraria a sus propios autores.

7) Grantchester meadows: Por incluir uno de los temas más o menos convencionales de Ummagumma, escuchemos este Grantchester Meadows, una pieza acústica —con pajaritos de fondo, lo cual siempre queda bien— escrita y cantada por Roger Waters. Siete minutos y medio que francamente se terminan haciendo pesados… parece mentira que más adelante estos mismos individuos fuesen capaces de crear piezas de casi media hora de duración que te mantenían en vilo hasta el final. Porque aquí, la verdad, no es el caso:

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Atom Heart Mother (1970)
Atom Heart Mother

Cuarto álbum oficial. Si la historia de Pink Floyd hubiese terminado con este Atom Heart Mother, yo mismo daría la razón a quienes todavía afirman que Syd Barret fue el único verdadero talento del grupo. El éxito del mediocre Ummagumma les convence de que deben seguir por el mismo camino, empeñados en una experimentación grandilocuente y ampulosa pero en bastantes momentos vacua y poco comunicativa. Una vez más, ínfulas y pretensiones de vanguardia, con momentos interesantes pero muchos más de escasa inspiración o de grandilocuencia rutinaria. Lo bueno que puede decirse de este disco es que de alguna manera están encaminándose hacia su sonido clásico… pero con un serio problema: faltan buenas canciones donde desarrollar ese sonido. No hay temas memorables aquí, como no los había en Ummagumma. No obstante, Pink Floyd estaban en racha comercialmente hablando y el álbum se transformó en su mayor éxito hasta la fecha: por primera vez alcanzan el número uno en el Reino Unido y escalan las listas de diversos países europeos. Incluso consiguen uno de sus grandes objetivos: dar que hablar en los Estados Unidos, donde obtienen su primer disco de oro americano. Es obvio que a su público le está sentando tan mal el empacho de psicodelia como a ellos mismos, porque cuanto más irregulares y ampulosos son sus discos, más venden. Sus autores no tardarían en renegar de este LP como también harían con Ummagumma. Roger Waters llegó a decir que no volvería a tocar piezas de Atom Heart Mother ni por un millón de dólares, arrepentido de que este disco hubiese sido la insignia de Pink Floyd durante el cambio de década. Gilmour también terminó detestando Atom Heart Mother y actualmente se sorprende de lo malo que le parece el disco. En una entrevista llegó a decir: «hace poco he escuchado este disco de nuevo, y… ¡por Dios! ¡Es un pedazo de mierda! Posiblemente nuestro punto más bajo artísticamente hablando».  No resulta extraño, pues, que hubiese alguna gente por entonces que echase de menos la aportación del ausente Syd Barrett y sus inspiradas melodías, por más que los Floyd estuviesen vendiendo más que nunca. Aunque Barrett ya estaba incapacitado para militar en una banda profesional y su estado mental era una imparable espiral descendente hacia el abismo, en 1970 grabó dos discos en solitario —con la ayuda de Waters y especialmente de Gilmour—  que ¡suenan más inspirados que lo que hacían Pink Floyd en aquel mismo momento! (eso sí, en aquellos discos se percibía claramente lo delicado de su condición psiquiátrica).

8) Fat old sun: Para que se hagan una idea de la escasa inspiración del cuarto álbum de la banda, esta desangelada Fat old sun es de lo más salvable de Atom Heart Mother, un disco que marcó una etapa de éxito pero también de extravío creativo:

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Meddle (1971)
Meddle

Quinto disco. Por fin, después de dos discos deslavazados y de orientación discutible, se produce una reacción. De hecho, podemos decir que aquí comienza la etapa clásica de Pink Floyd. La banda, pese a su éxito, necesitaba un catalizador que hiciese progresar su música o ahora quizá los recordaríamos como el grupo que creativamente nunca pudo superar la ausencia de Syd Barrett. El momento de cambio llegó cuando se encerraron en los estudios Abbey Road —unos de los más avanzados de su tiempo— para grabar este quinto álbum: allí tropezaron de frente con sus propias ínfulas. Tras las primeras semanas de grabación, en las que se dedicaron a dejarse llevar por sus pajas mentales con toda clase de experimentos pretenciosos, se dieron cuenta de que no habían conseguido reunir suficiente material audible para un disco. Estaban perdiendo tiempo y dinero en el estudio llevados por las ansias de parecer más experimentales que nadie. Así que se vieron reflejados en el espejo de su propia tontería y tuvieron que cambiar de mentalidad: los experimentos por sí mismos no valen nada si no ayudan a crear piezas musicales con un sentido propio. Dicho de otro modo, se pusieron las pilas para crear buenas canciones, que es o debería ser el objetivo principal de cualquier banda. No importa que sean largas o cortas, pero las canciones tienen que tener empaque, unas buenas melodías, algo que las mantenga vivas por sí solas. Y eso fue lo que terminaron haciendo en Meddle. Grabaron varias canciones convencionales para la cara A del disco, todas ellas beneficiadas por la necesidad de inmediatez y con un mayor grado de inspiración que cualquier tema de los dos álbumes anteriores, que eran más complejos pero también más pobres en melodías a recordar. Y por más que en la cara B de este Meddle hubiese un largo tema de 24 minutos, por fin habían entendido que tenían que darle a su música unas estructuras claras y más fáciles de seguir. El resultado de todo este cambio fue el disco que rescató a Pink Floyd del marasmo de su propia tontería, dando un salto de gigante con respecto a su trabajo del año anterior. Y una vez más obtuvo buenas ventas. Por cierto, fue el primer álbum de Pink Floyd que escuché (solamente había oído la canción Another brick in the wall) y todavía recuerdo el impacto que me produjo.

9) Fearless: Uno de los mejores ejemplos de la transformación de Pink Floyd. Una suave canción acústica, melódica y lenta, como otras que habían grabado en discos anteriores… pero ahora ya no suena aburrida. Además, se dejan de ruiditos gratuitos y experimentos absurdos; ahora demuestran una gran imaginación a la hora de incluir efectos sonoros inesperados de una gran musicalidad. En Fearless nos sorprenden con una grabación de los cánticos de los aficionados del Liverpool F.C. (el famoso You’ll never walk alone) que se inserta en la canción de manera verdaderamente impactante, especialmente al final, cuando usan esos mismos cánticos para cerrar el tema: el tramo final de Fearless quizá sea uno de los momentos más mágicos de la obra de Pink Floyd.

10) Seamus: Además de contenerse con los experimentos, en Meddle deciden retornan a las raíces y graban este blues al estilo del Delta del Mississipi, pero como en Fearless deciden adornar la canción con aderezos inesperados. Porque en Seamus, el gran protagonista es… ¡un perro! Los aullidos y lamentos de «Seamus the Dog» convierten este tema o bien en el blues más triste jamás grabado… o bien en el más hilarante. Sea como fuere, Pink Floyd han aprendido que un poco de humor no les hará daño ni perjudicará su imagen, que pueden experimentar para sorprender al oyente pero sin tener que tomarse demasiado en serio a sí mismos ni convertir cada canción en un ejercicio de vanguardia inaudible. Esto sí es un experimento que nunca cansa escuchar.

 

11) Echoes: Casi 24 minutos de canción, que paradójicamente resultan mucho más fascinantes y llevaderos que cinco interminables minutos extraídos al azar de Ummagumma o Atom Heart Mother. Todavía recuerdo la sensación de sorpresa tras atreverme a escuchar por primera vez esta larguísima pieza psicodélica: contrariamente a lo que había previsto, no me aburrí ni me cansé, sino que permanecí absorbido por la canción hasta el último instante. Porque Echoes, aunque aparentemente interminable, es una canción muy bien estructurada donde las diferentes partes se suceden con sentido y de manera equilibrada. Y la melodía principal —cantada a dúo por Gilmour y Wright— es sencillamente inolvidable; quizá la primera melodía verdaderamente inmortal de Pink Floyd en los setenta. El tema surgió a raíz del sonido inicial de piano, con un efecto añadido por Richard Wright que recordaba un sonido submarino. La banda empezó a experimentar en torno a ese sonido y aunque en principio iban a desechar el resultado porque no hallaban una estructura que les gustase (quizá temiendo volver a caer en los errores creativos del pasado) terminaron dándole forma después de mucho trabajo, y por fortuna incluyéndola en el disco. Aquí no hay solo grandilocuencia de un grupo pretencioso, sino verdadera grandiosidad. En 24 minutos de increíble viaje sonoro no sobra prácticamente nada: las subidas y bajadas, los momentos intensos y los momentos atmosféricos están perfectamente repartidos, incluso los pasajes de sonidos que imitan las profundidades oceánicas con sus cantos de ballena (la guitarra de Gilmour) o el ruido del oleaje te permiten cerrar los ojos y trasladarte a otra dimensión. Echoes ocupa toda la cara B del disco pero, como digo, no se hace pesada. Todo lo contrario. Es el momento en el que finalmente Pink Floyd encuentran su sonido, su esencia y el camino a seguir. La versión del disco es muy buena, pero incluyo aquí la absolutamente fantástica interpretación que hicieron en el famoso «concierto sin público» de Pompeya, filmación que además tiene el aliciente del fabuloso montaje de imágenes del grupo mezcladas con las ruinas pompeyanas. Demuestran que Echoes funciona perfectamente en directo. No es una canción para el disfrute de cualquiera, desde luego, y requiere del oyente concentración, capacidad de evocación y fantasía (y por qué no decirlo, nunca está de más un cigarrillo de esos caseros). Pero Pink Floyd, los verdaderamente clásicos, han llegado. Y el resultado es sencillamente maravilloso: «Bajo las olas, en laberintos de cuevas de coral, el eco de una época distante viene meciéndose por la arena…»

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B.S.O. de la película “Obscured by clouds” (1972)
Obscured by clouds

Otra banda sonora para dar salida a canciones más convencionales: de nuevo temas rockeros y acústicos se combinan con instrumentales más directos que lo acostumbrado en ellos. Como sucede en muchas (que no todas) las bandas sonoras grabadas por artistas del mundillo pop-rock, el nivel es inferior a lo que están haciendo en ese mismo momento en sus discos oficiales, pero aún así hay algunas canciones que merece la pena rescatar.

12) Wot’s… uh… the deal?: Una bonita balada acústica que ya tiene parte del sello inconfundible de Gilmour, aunque sigue sonando muy años 60 y al guitarrista aún le quedaban un par de discos para refinar ese estilo de canción hasta la perfección (hablo, cómo no, de Wish you were here). Una canción que nos muestra a Gilmour en el buen camino como compositor:

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Dark side of the moon (1973)
The Dark Side of the moon

Tras la repentina resurrección creativa de Meddle, este Dark side of the moon será el disco que convierta a Pink Floyd en dinosaurios del negocio, en una banda bigger than life. Consiguen un descomunal éxito comercial: 15 discos de platino y número uno en Estados Unidos, nueve discos de platino en el Reino Unido…y así hasta completar una larga lista de distinciones en numerosos países. Pero además inspiran críticas entusiastas en prácticamente todas partes… los Pink Floyd clásicos están ya a pleno rendimiento, completamente transformados en una banda de rock progresivo sin apenas rastros de aquella colorista psicodelia sesentera de Syd Barrett pero tampoco de la prescindible pretenciosidad de Ummagumma y Atom Heart Mother. Ahora son una banda más oscura y atmosférica, todavía grandilocuente —incluso más que antes— pero en la que, paradójicamente, los matices adquieren mucha más importancia. Además, supondrá un referente para muchos otros artistas a nivel técnico y de producción. Han llegado al cenit y todo lo que de bueno tenía Meddle aparece aquí corregido y aumentado. El anterior disco era una joya, este es ya una obra maestra.

13) Breathe: Precedida por algunos de los ruidos rítmicos que serán el leitmotiv del álbum, es una canción acústica redonda, mucho mejor que casi cualquiera de las que hubiesen grabado hasta el momento. La melodía es distintiva, Pink Floyd confirman que han hallado un estilo reconocible, un sonido propio y que están sabiendo escribir «baladas 100% Pink Floyd». La guitarra de Gilmour profundiza en esos tonos largos y lentos que se convertirán en su marca de fábrica. Por cierto, el brusco final se debe a que, en el disco, está unida a la siguiente canción, el instrumental On the run:


14) Money: ¿Quién no reconoce al instante esa legendaria introducción rítmica a base de cajas registradoras y sonidos de monedas? Roger Waters se había convertido desde hacía tiempo el principal compositor de la banda, por más que los demás aportasen su porcentaje de temas, especialmente Gilmour. Pero será en Dark side of the moon donde la personalidad de Waters empiece a impregnar el sonido del grupo con matices que antes no existían o que aparecían demasiado diluidos en el conjunto. Waters se descubre a sí mismo, se suelta como escritor y el resultado son canciones casi impensables en trabajos anteriores. Esta Money es el más célebre ejemplo: aunque esté cantada por Gilmour, es una muestra de la nueva dirección que está tomando la creatividad del bajista y líder de la banda:

15) Brain damage / Eclipse: Lo dicho, el espíritu de Roger Waters se «apodera» de Pink Floyd, tanto en lo musical como en lo conceptual, porque incluye referencias cada vez más frecuentes a sus traumas y sentimientos. Esta será la primera de las varias (y bellísimas) canciones que Waters dedique a Syd Barrett, quien por entonces estaba ya recluido en casa de sus padres, ajeno a toda actividad musical, incapacitado para llevar una vida normal y asustando al vecindario con sus salidas de tono delirantes. La eterna culpabilidad de Waters, provocada por la expulsión y abandono de su antiguo compañero de banda años atrás, producirá varios de los momentos más conmovedores en toda la discografía de Pink Floyd y se convertirá en una temática obsesiva a la que el bajista regresará una y otra vez. Brain damage y su coda Eclipse servirán como escalofriante epílogo al disco, proporcionando momentos de una belleza e intensidad que la hacen destacar de prácticamente todo su trabajo anterior, al menos en cuanto a su capacidad para impactar emocionalmente al oyente. Y ya de paso nos revela que el título del álbum está también dedicado a Barrett: «nos veremos en la cara oculta de la luna»… el lugar donde Syd —el lunático sentado sobre la hierba del que habla la letra— está preso de su locura. Grandioso.

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Wish you were here (1975)
Wish you were here

Después del descomunal éxito de su trabajo anterior —que era la clase de disco que en los 70 todo el mundo tenía en su casa—, el grupo no pierde la perspectiva. Prácticamente todos sus álbumes habían sido exitosos de manera creciente, así que la explosión comercial no los pilla desprevenidos y consiguen no acomodarse en los laureles. Waters sigue firme al timón, su química con Gilmour en diversos temas sigue funcionando a la perfección y Pink Floyd continúan enfrascados en crear grandes canciones, momentos mágicos y sobrecogedores. Una vez más, el título del disco —«ojalá estuvieras aquí»— y las principales canciones están dedicadas a Syd Barrett, lo que garantiza una nueva descarga de emocionalidad y dramatismo. Aunque este disco presenta suites de largos pasajes que se suceden, continúan preocupándose de que esos pasajes tengan sentido por sí mismos y aparezcan de manera fluida y natural. No se repiten los errores de Ummagumma y Atom Heart Mother y sí los aciertos de Meddle y Dark side of the moon. El resultado es, cómo no, una nueva obra maestra. Y un nuevo éxito comercial tremebundo, con números uno a ambos lados del Atlántico.

16) Shine on you crazy diamond, parts VI-IX: Si el final de Dark side of the moon nos dejaba apabullados con el homenaje a Syd Barrett que era Brain damage / Eclipse, esta pieza no se quedará corta. Al contrario, es incluso más conmovedora y monumental. Tras una intro atmosférica caracterizada por esas cuatro inolvidables notas de guitarra, y tras varias rondas de teclados melódicos de Wright e inspiradísimos punteos blues de David Gilmour, empieza la estrofa principal: Roger Waters vuelve a cantarle (de manera fantástica por cierto, ¡esa voz que rezuma ternura y desesperación!) a su amigo Syd, pidiéndole al diamante loco que vuelva a brillar («Remember when you were young, you shone like the sun; shine on you crazy diamond») porque todo lo que ve ahora es su mirada vacía («Now there’s a look in your eyes, like black holes in the sky»). Las estrofas cantadas de esta segunda parte de la suite Shine on you crazy diamond están entre los momentos más apabullantes en la discografía de la banda y ya de paso de cualquier otra banda de rock. Como increíble anécdota, que ellos mismos cuentan en un interesantísimo documental sobre la gestación del álbum, Syd Barrett se presentó de improviso en el estudio cuando estaban grabando precisamente esta canción. Al principio no lo reconocieron —no lo habían visto en años, había engordado e iba completamente rapado, cejas incluidas— así que en principio pensaron que sencillamente se había colado un individuo extraño en el estudio. Pero finalmente cayeron en la cuenta de que aquel tipo era Syd: al verse reconocido, Barrett comenzó a actuar como un demente y terminó marchándose, no sin demostrar que no era capaz de mantener una conversación normal. Tras la escena, Roger Waters rompió a llorar desconsoladamente. Las lágrimas asomaron también a los ojos de los demás miembros de la banda. Con ese estado de ánimo y viendo lo que habían visto, terminaron de completar la pieza. Una canción infinitamente conmovedora, con una de las mejores letras del catálogo de la banda:

17) Wish you were: Universalmente reconocida como una de las mejores baladas acústicas de todos los tiempos —al menos aparece una y otra vez en los primeros puestos de los rankings elaborados al efecto—, es otra canción cuya letra (de Waters, cómo no) está dedicada a Barrett, aunque buena parte de la música es de Gilmour, quien además pone su voz en una de sus melodías más redondas o probablemente la que más. Poco queda que decir: el tema es total y absolutamente perfecto, una de las canciones más bellas de aquella década y quizá una de las más bellas que jamás se han grabado.

 

18) Have a cigar: Un tema muy en la onda de Dark side of the moon y que por momentos recuerda mucho a ciertas partes de aquella Echoes del disco Meddle. En la letra, Waters ironiza sobre el negocio musical, mostrando una creciente vena sarcástica y crítica. Como curiosidad, no está cantado por ningún miembro de la banda, sino que la voz la pone el cantautor folkie Roy Harper. Sí, el mismo al que Led Zeppelin dedicaron el tema Hats off to (Roy) Harper y que al parecer provocaba cierta obsesión entre los rockeros británicos de la época.

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Animals (1977)
Animals

Después de dedicarle dos álbumes enteros a Syd Barrett, la banda cambia de registro. Waters aparece ya visiblemente convertido no ya en el líder, sino casi en el monarca absoluto dentro de la banda, ayudado por la creciente pereza de Dave Gilmour a la hora de aportar canciones nuevas: «Roger me decía: “bien, ¿tienes algo nuevo?” Y yo le respondía: “Bueno, la verdad es que no, dame algo de tiempo para grabar algo”». Waters, pues, decide cargar todo el peso de la banda sobre sus espaldas —aún más— y erigirse casi en un dictador. Llevado por una creciente megalomanía empieza a imponer sus opiniones al resto, a quienes solamente les quedan dos opciones: o enzarzarse en un agrio enfrentamiento, o ceder. Y normalmente —aunque no siempre— optan por lo segundo. Eso hará que la discografía de la formación clásica de Pink Floyd se transforme cada vez más en el vehículo de expresión personal de Roger Waters. Aquí compone un disco conceptual basado en Rebelión en la granja, la sátira política de George Orwell. El resultado es un muy buen disco que de primeras puede resultar menos impactante que los dos anteriores, pero que gana con las sucesivas escuchas. En su momento fue un gran éxito, como todo lo que hacían Pink Floyd, aunque el tiempo ha hecho que quede un tanto «olvidado» por haber sido publicado entre los dos mayores hitos de la banda: Wish you were here y The Wall.

19) Pigs (Three different ones): Esta larga e interesante canción es una buena muestra del nuevo sonido de la banda, más rítmico y que, al menos de forma pasajera, recurre menos a aquellos arrebatos de emotividad que habían marcado los dos álbumes anteriores, pero donde el grupo todavía se muestra en plena forma y con una dirección clara, porque la química musical entre los miembros —pese a los crecientes problemas personales entre Waters y el resto— sigue funcionando:

 

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The Wall (1979)
The Wall

Waters, embarcado en una cruzada personal por la grandilocuencia y definitivamente afectado por una megalomanía imparable, continúa gobernando en Pink Floyd con mano firme ante el creciente descontento de sus compañeros, quienes como de costumbre acaban cediendo una y otra vez ante sus deseos y caprichos para evitar tener que deshacer la banda. Esta vez el dictatorial bajista decide componer una ópera rock en la línea de Tommy de The Who, con un personaje principal (Pink) que ejerce como su propio alter ego a la manera de lo que era Tommy para Pete Towshend. Será un disco doble en el que Waters, además de componer el 90% de la música, volverá a volcar sus obsesiones y su idiosincrasia (tampoco faltarán las referencias a Barrett, aunque este ya no sea el tema principal del disco). Nos hallamos ante un ejercicio de introspección casi exhibicionista en el que Waters desgrana diversos aspectos de su vida y el resto de miembros ejercen de brillantes comparsas. Sea como fuere, su inspiración como compositor sigue intacta, el grupo continúa funcionando bien a nivel interpretativo y Pink Floyd paren lo que casi todo el mundo considera su última obra maestra. El público recompensa la calidad del disco con un nivel de ventas apoteósico, casi al nivel de lo conseguido con Dark side of the moon.

20) Another brick in the wall (part 2): La desagradable experiencia escolar de Waters se convertirá en lo que sin duda fue el mayor hit de este doble álbum y probablemente la canción más universalmente reconocible de Pink Floyd, aunque curiosamente la banda no pretendía editarla como single en un principio. Es más, ni siquiera era una canción completa, sino un simple fragmento con función narrativa. Fue el productor del disco Bob Ezrin quien inmediatamente notó que aquello podría ser un gran éxito, pero se topó con la testarudez de Waters y demás, quienes no querían extender el fragmento hasta alcanzar el formato de un tema convencional. Los miembros del grupo ya habían ganado más que suficiente dinero con sus discos anteriores como para «rebajarse» a grabar singles comerciales y no estaban dispuestos a crear toda una canción a partir de lo que consideraban un mero fragmento. Pero productor no se rindió: Ezrin —que ya había grabado voces infantiles para la canción School’s Out de Alice Cooper— pensó que sería una buena idea repetir con esa idea aquí. Se llevó al estudio una grabación de niños cantando el estribillo del tema para convencer a Roger Waters de que allí tenían un éxito en potencia: cuando el bajista escuchó los coros infantiles, supo que Ezrin tenía razón, que debían publicar el tema con el formato de single. Another brick in the wall part 2 se convirtió en un éxito inmediato que prácticamente puso a Pink Floyd (una vez más) en todas las emisoras musicales del planeta. Creo que casi cualquier persona conoce este tema, incluso gente muy alejada de la música rock, así que sobran más presentaciones:

21) Confortably numb: Uno de los pocos temas de The Wall escritos a medias por Waters y Gilmour, como Another brick in the wall. Curiosamente, ambos fueron los que mayor repercusión obtuvieron, demostrando que la química Waters-Gilmour todavía funcionaba en las escasas ocasiones en que aún la ponían en práctica. La aportación de Gilmour en este tema se nota mucho no solamente por los fantásticos solos de guitarra sino porque la música es evidentemente suya y recuerda bastante a la etapa Wish you were here, cuando Gilmour tenía más peso en las composiciones y Waters no había acaparado casi por completo ese ámbito. Quizá uno de los últimos destellos, o el último, de la colaboración Waters/Gilmour:

22) Mother: Una muestra de hasta qué punto Roger Waters había convertido casi por completo Pink Floyd en vehículo para expresar sus demonios personales es esta Mother, un diálogo entre  el protagonista Pink (la voz de Waters) y su sobreprotectora madre (la voz de Gilmour). El público se había acostumbrado ya a la idea de que los discos de Pink Floyd fuesen una especie de terapia para Rogers y no se sorprendieron si ahora hablaba de su infancia como huérfano de guerra, pero aun así resultaba llamativo escucharle interpretar ciertos fragmentos con voz descarnada, como sucede con varias frases de este tema: desde luego, megalómano o no, Waters se estaba empleando a fondo en el disco tanto al escribir como al interpretar. Por cierto, existen dos versiones del tema: una en el disco original y otra regrabada para la posterior película basada en el álbum:

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The final cut (1982)
Final Cut

El disco de la disensión. Waters, que después del enorme éxito de ventas y crítica de The Wall está ya completamente transformado en el Napoleón Bonaparte de Pink Floyd, reutiliza varias canciones que en principio habían descartado para The Wall… ante el desagrado de Gilmour, que no las consideraba de suficiente calidad. El guitarrista quería componer material nuevo en vez de centrar todo un disco en desarrollar una nueva historia apartir de material sobrante del álbum anterior. Pero para entonces Pink Floyd eran poco más que la banda de acompañamiento de Waters y David Gilmour —que debido a su habitual pereza no tenía canciones propias terminadas— se dio cuenta de que había perdido su peso en la banda. Aunque pidió retrasar la grabación del disco para componer canciones, se encontró con la negativa del bajista. El disco, pues, siguió el plan previsto inicialmente… para disgusto del guitarrista. Mucho menos inspirado que The Wall, este The final cut suena a disco en solitario de Roger Waters (ya que prácticamente lo es). En mitad de una verdadera tormenta de tensiones internas, Pink Floyd sacaron adelante una nueva obra conceptual intimista, basada una vez más en recuerdos y referencias de la vida de Waters. Para colmo, el bajista también incluyó nuevas canciones con mensaje antibélico —el gobierno de Margaret Thatcher acababa de embarcarse en una absurda guerra con Argentina— y ese giro político desagradó muchísimo a Gilmour: no le parecía buena idea incluir referencias a la actualidad en un disco de Pink Floyd, un grupo que nunca se había caracterizado por escribir en torno a los telediarios. Una cosa era rememorar a Orwell en Animals para hacer un comentario político general y otra muy distina tomar partido en los asuntos candentes del Reino Unido. Pero una vez más Waters se salió con la suya. El desencuentro entre las dos cabezas visibles de la banda era definitivo y de hecho apenas trabajaron juntos en la grabación sino por separado. Gilmour, de hecho, únicamente puso su voz a un tema. La tensión reinante afectó a todos pero especialmente al guitarrista, quien llegó a explotar en diversos arrebatos de ira durante la grabación: no soportaba la situación interna de la banda. Lo único en que parecían estar de acuerdo Waters y él era en que no tenían ganas de salir de gira juntos para presentar el disco. Conscientes de que ya no podían trabajar codo con cod0 —ni siquiera soportarse en lo personal—, más interesados en sus futuros trabajos en solitario y habiendo desarrollado una agria enemistad que se prolongaría durante muchos años,  todo aquello parecía anunciar el final definitivo de Pink Floyd. El disco, oscuro, melodramático y por momentos impenetrable, dividió al grupo aunque fuese otro éxito de ventas. Como decíamos, ya sonaba más a Waters en solitario que a Pink Floyd y desde luego era bastante menos brillante que The Wall.

23) Two suns in the sunset: Lo dicho, Pink Floyd sonando a Roger Waters en solitario, ya no impera el sonido clásico de la banda sino más bien una especie de destilación de The Wall, aunque sin temas tan poderosos como Another brick in the wall o Confortably numb. Waters se está gustando demasiado a sí mismo y eso se trasluce en canciones que ya no tienen el gancho y la intensidad de antaño:

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A momentary lapse of reason (1987)
Momentary

La noticia: Dave Gilmour, con ayuda del batería Nick Mason, resucita al gigante difunto tras una agria batalla legal contra Roger Waters, que intenta impedir que usen el nombre de la banda (de hecho el teclista Rick Wright no podrá figurar como miembro oficial en esta resurrección y, aunque parezca mentira, aparecerá en calidad de músico contratado a sueldo). La enemistad entre Gilmour, Mason, Wright por un lado y Waters por otro alcanza cotas verdaderamente desagradables. Pero finalmente Pink Floyd vuelven, sin Roger Waters y con David Gilmour como líder absoluto. Naturalmente, esto despertó muchísimo morbo, aunque también escepticismo y no pocas dudas. ¿El resultado? Pues de manera parecida a The final cut, aquí no tenemos un disco en solitario de Waters… sino algo que suena a disco en solitario de Gilmour. Al público poco le importó y el álbum fue otro gran éxito —como ya era costumbre— empujado por el fantástico single Learning to fly. Las críticas fueron menos entusiastas: resultaba evidente que la magia de Pink Floyd se había esfumado, que el retorno de la banda había aportado una nueva canción memorable y muchos temas que sonaban a rutinario (y, eso sí, un negocio de muchos ceros). Roger Waters, por decirlo de manera suave, fue poco benévolo con el trabajo de la banda: se ensañó particularmente con Gilmour y sus letras según él mediocres, afirmando que el éxito del disco se debía únicamente a que llevaba la etiqueta «Pink Floyd» impresa en él (y quizá tenía su parte de razón, por más que hubiese un gran single en el álbum). En resumen, un disco más exitoso que valioso. Excepto…

24) Learning to fly: La única canción de A momentary lapse of reason que heredaba la grandeza de los Pink Floyd clásicos y cuyo solemne estribillo podría haber encajado sin problemas en Dark side of the moon o Wish you were here. David Gilmour se reencuentra fugazmente con las viejas musas y da a luz el mejor tema, con mucha diferencia, de todo el disco. Esta canción, por sí sola, bastó para convencer a los más escépticos de que había que darle una oportunidad a los reformados Pink Floyd de Gilmour. Además, la promoción del tema se ayudó de un sencillo pero inspiradísimo videoclip que resaltaba la grandeza de la canción. Parafraseando el título del LP, un «momentáneo lapso de inspiración» que iluminaba un álbum que por lo demás sonaba muy correcto, como siempre, pero bastante desangelado:

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The division bell (1994)
Division Bell

En 1994, siete años después de A momentary lapse of reason, la marca Pink Floyd era ya garantía de éxito seguro, ya fuese en giras o ante la posibilidad de reunirse para grabar un nuevo álbum en estudio. Que será precisamente lo que suceda: libre ya del acoso legal de su archienemigo Roger Waters, David Gilmour reúne nuevamente a Mason y Wright para grabar un nuevo disco que se convertirá en un enorme hit a nivel mundial… aunque la música que contiene es por lo general bastante descafeinada. Venden millones de ejemplares, para variar, aunque la crítica se muestra fría y Waters vuelve a volcar todo su vitriolo sobre el trabajo de sus compañeros. Un disco quizá innecesario pero rentable que ni siquiera contiene ya un himno como aquel fantástico Learning to fly de siete años atrás. Sonido correcto, pero una vez más, rutinario.

25) High hopes: Por enlazar algún tema de este disco, pondremos el tema que lo cierra. Un tema largo compuesto de varias partes pero cuya producción demasiado pulida no puede esconder la escasa inspiración de la banda. Todo suena bien, perfectamente ejecutado, pero suena sin alma. Y esto es seguramente de lo mejor del disco; casi todo el resto es más olvidable.

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139 comentarios

  1. Debo ser el unico raro del mundo que reinvindica The Division Bell como un gran album…para mi es bastante inspirado y me encanta su ambiente…

    El resto, pues que gran banda, no?

    • Lo eres, sí.

      • no, no es el único..

        • Es un disco excelente, y es un disco de Pink Floyd, no de Gilmour como exageradamente se dice a veces del anterior. A mí lo que me pasma es que existan defensores de Roger Waters, la verdad. Gilmour consiguió salvar el legado del grupo, y le costó sangre y pleitos millonarios. En este álbum, Wright vuelve a componer y las melodías y el sonido se benefician grandemente de ello. Es una obra de grandísimo nivel, a la altura de los mejores momentos de los Floyd.

          • A mí lo que me pasma es que haya gente que piense que el “The Division Bell” o el disco anterior estén a la altura de Pink Floyd… ¿Que salvaron el legado del grupo? Di más bien que casi se lo cargan… Pink Floyd sin Waters no es Pink Floyd, y a me parece vergonzoso que mantuvieran el nombre a pesar de la marcha quien había parido los mejores discos de Pink Floyd…

    • Es un disco excelente, Jesús. Y por supuesto, ni División Bell ni Momentary Lapse of Reason, comparables a ese desastre que es The Final Cut.

      • NO, no lo eres, no creo que sea un gran disco, pero High Hopes es una canción que ya quisiera haber compuesto la mitad de los grandes grupos de la historia…

    • mucha gente dice q el disco del division bell no es muy bueno o le quitan importancia x ser el ultimo disco como banda.
      sinceramente es el mejor de todos a mi gusto x la escencia de gilmour al transmitir sus emocionesss!!!
      me encanta pink

      • A mi también me lo parece.
        Y “Coming back to Life” creo que es espectacular, si estuviese en un álbum de los primeros seguro que la pondrían por las nubes

    • Es un gran gran disco

    • Que terrible forma de desacreditar el tan valioso álbum de Division Bell. Es definitivamente una obra maestra con la cuál Gilmour, Maso y Wright prueban su habilidad sin Waters. Sin ánimo de atacar, el autor de este artículo tiene una apreciación por la música de Pink Floyd muy inclinada hacia las tendencias de Barret y Waters, demeritando el valor de otros sonidos.

      • Totalmente de acuerdo. Al articulista se le ve mucho la tendencia hacia Waters. Waters es muy buen letrista pero sin la musica de Gilmour y Wright, Pink Floyds no ubiera sido lo mismo.

    • Raro raro…

    • Somos dos en el mundo, a mí me encanta The Division Bell, es más es uno de mis favoritos, amo escucharlo de principio a fin. Igual Pink Floyd es de lo mejor que ha dado la humanidad musicalmente.

      • Absolutamente deacuerdo con su lugar, quizás el primero, en el panteón mundial de bandas rock.

    • Yo creo que es por decirlo de una forma la antesala del on a island. Escuchen uno tras otro. The division bell suena a guilmour

    • lo he repescado después de tantos años… y division bell es grandilocuente sin alma, tiene razón el redactor, bonito y profesional, pero a años luz de echoes o crazy diamond. olvidable

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. He de romper una lanza a favor de ‘Atom heart mother’, un disco que aún sobreproducido es muchísimo mejor que lo mejor de muchas otras bandas. La suite inicial es estructuralmente magnífica, cercana al planteamiento de una buena sinfonía. Por su parte, ‘If’, ‘Summer of 68’ y ‘Fat Old Sun’, sin ser los Floyd más brillantes, son una muestra valiosísima del talento de todos sus componentes.

    También rompo una lanza a favor de ‘The Division Bell’, para nada un disco sin alma. Puede que sonara desfasado, dado que se publicó en 1994, pero es pura esencia floydiana, en modo de despedida. ‘What do you want from me’, ‘High hopes’, ‘Keep Talking’ o ‘Marooned’ son grandes temas, y el resto no son mucho peores. Es un disco notable, claramente por encima de los aburridos trabajos en solitario que los miembros de la banda (especialmente Waters) habían facturado entre medias. Digno broche para estos genios.

    • Entiendo tu opinión y puestos a comparar desde luego prefiero mil veces “Atom Heart Mother” que el 90% por ciento de los discos que se publican hoy, al menos de los que aparecen en las listas de éxitos.

      Pero bueno, Waters y Gilmour —que nunca se ponen de acuerdo en nada— coinciden en denostar el disco… y creo que su opinión pesa más que la tuya o la mía. De todos modos estoy más con ellos que contigo: el disco está escrito por buenos músicos, claro, pero es aburrido. No pasa nada; también Wagner tiene algunas cosas aburridas y nadie en su sano juicio duda de que era unmúsico genial y uno de los más grandes.

      En cuanto a “The division bell”, lo siento, coincido bastante menos. No veo la pura esencia floydiana, sino más bien la esencia de Gilmour en aquellos años. Como digo en el artículo, la única canción de los dos últimos álbumes que me parece verdaderamente digna de un recopilatorio con lo mejor de PF es “Learning to fly”. No es que el resto sean nefastas, pero no me parecen temas inspirados.

    • Pues a mi Atom Heart me parece un pedazo de disco impresionante y no desmerece a lo mejor de Pink Floyd y mucho mejor que The Final Cut, desde luego.
      Sobre los dos últimos, los discos sin Waters, no están a la altura de la historia del grupo, pero serían pedazo de discos si los firmara cualquier otro grupo.

      • creo que de los dos trabajos sin waters “e momentay” tiende a inspirarse en los dos primeros discos de floyd y “division” es un discaso., por el contrario el disco amundsen to death de waters como solista es una obra impresionante a la altura de dark side. si ese disco hubiera tenido las notas en la fender de david y el ambiente que siempre genero wright hubiera sido otra bomba de PF

  4. ¿y Pulse? ¿No aporta nada?

  5. Magnífico repaso al grupo. Sin duda canciones como Let There Be More Light son imperecederas

  6. Cómo se ven las costuras de los fans pinkfloydianos más recalcitrantes, tanto como las de los fans de cualquier otro, sea este Springsteen o Justin Bieber: en el caso de Pink Floyd están los mods/garageros/psychedelic-heads que aman por encima de todo el Piper At The Gates Of Dawn y a Syd, y el resto es una mierda; los más abiertos de entre estos aceptan de buen grado (más o menos) lo hecho por el grupo hasta Meddle, y les parece notable e importante aunque no tanto como el primer disco… Y luego están los que descubrieron al grupo con Dark Side Of The Moon o Wish You Were Here, quienes ven aquella primera etapa como algo tentativo, con algunos excesos difíciles de asimilar, demasiado psicodélico todo, etc. Porque claro, los Pink Floyd cuando descubren su propia “voz” es a partir del afamado Dark Side…
    Parece que el autor del artículo pertenece a este segundo grupo,y de ahí que admita como con reticencias la grandeza del “Piper..”, ponga a parir Ummagumma (incluso la cara en directo), Atom Heart Mother, y sólo admita con gusto la calidad de Meddle -porque ese es un disco más cercano a lo que vino después que a lo de antes-.
    Aquí el menda también pertenece a ese segundo grupo y sin embargo, qué puedo decir, la primera vez que escuché el “Piper..” me quedé boquiabierto. Naturalmente que es otra cosa muy distinta pero coño, no se puede ser melindroso cuando hablamos de un disco clave del pop y el rock, y para mi gusto, mejor que el Sargeant Pepper’s, con quien lo comparo por ser ambos discos tradicionalmente considerados como cabezas de lanza de la cosa esa de la “psicodelia” británica.
    En cualquier caso, a partir de ahí ir recorriendo la evolución -que no progreso- del grupo, disco a disco, no deja de ser un ejercicio fascinante, porque A Saucerful Of Secrets no es sin más un “buen disco”, sino otra obra maestra como la copa de un pino, y los siguientes discos, más irregulares -y también más ambiciosos, o por ello mismo- no dejan de tener momentos grandiosos… y no, señor de Gorgot, en Ummagumma hay mucho más que Grandchester Meadows en la cara en estudio (The Narrow Way, p.e.), y desde luego la cara en directo es apoteósica, señor mío.

    • A todos se nos ven las costuras, y a usted también. ¡Es ley de vida!

      • Te quedas corto. Después están los progresivos, que son los que les mola el Animals (menuda mierda de disco) y toda esa parte y no soportan la parte psicodélica. Los segundos que tú dices son los que no conocen muy bien al grupo. A mí me gusta un poco de todo el Pipers, More, Wish you Were Here, Darks Side, The Wall, e incluso Division Bell. De todo a un poco. Pero hombre negar que Dark Side of the Moon es quizás lo mejor que hayan hecho pues hombre… a mí desde luego me parece lo mejor sin duda alguna.

    • No termino de entender del todo tu comentario.

      Por ejemplo, no critico “Ummagumma” o “Atom heart mother” porque no se parezcan al sonido posterior… ¡al contrario! ¡Si se parecen mucho más a eso que a “The piper…”! De hecho, como habrás leído, sí alabo sin reservas el “A saucerful…”, que precisamente es el álbum que tiene más en común con el “Piper”. Así que entiéndeme si te digo que no comprendo la lógica que me atribuyes.

      “The piper” es un gran disco (¿dónde ves las reticencias exactamente?) pero es eso: un solo disco. Por desgracia, Syd Barrett no pudo continuar y la esencia de los PF clásicos —te guste o no— está más en media docena de discos posteriores que únicamente en un disco de debut.

      En cuanto a poner “The piper” por encima del “Sgt. Pepper’s”, bueno… es una opinión. Pero sin pronunciarme al respecto, te diré que tienes por un lado “The piper” y por otro “Meddle”, “Dark side”, “Wish you were here”, “Animals”, The wall”… así que comprenderás que muchos consideremos esa segunda etapa como la clásica y la de mayor peso en PF.

      Y te digo lo mismo que al lector Wishi: si te parece mal que no me gusten “Ummagumma” o “Atom”, díselo a Roger Waters y Dave Gilmour, quienes sólo se ponen de acuerdo precisamente a la hora de despreciar ambos trabajos. Si te gustan, lo respeto por supuesto y te doy mi enhorabuena por ser capaz de disfrutarlos del tirón, pero no es mi caso. Y no pienses que hago de menos esos dos discos por manía personal. Es que me aburren, pero además ¡hasta sus propios autores los ponen a parir!

      • Lo que pretendeo expresar -y perdón por mi atropellado discurso- es que la “esencia de los Pink Floyd clásicos” no existe como tal en un determinado período de tiempo, que cada disco suyo es prácticamente una unidad autónoma, y que la verdadera “esencia” del grupo es la de los “seres cambiantes”… lo que me ha parecido al leer el artículo es que volvíamos un poco al viejo debate de fans sobre si molan más los PF pre-DarkSideOfTheMoon o los post, porque interpreté una preferencia tuya por los PF post-DSOTM. Lo cual es legítimo, faltaría más. Lo que no me puedes decir es lo de la “esencia de los PF clásicos” porque ¿cuales son los PF clásicos? es que tan PF son los de A Saucerful Of Secrets como los de Obscured By Clouds… Lo que también me chocó fue la reivindicación del formato canción frente a la experimentación del grupo, y yo creo que eso es en lo que más en desacuerdo estoy, y lo que podría ser la fuente de esta especie de “disensión”. Porque lo que a mí me llama la atención de este grupo es cómo siempre fueron capaces de combinar canciones estructuradas con esos “experimentos” y salir triunfantes. Naturalmente es verdad que en Ummaguma, sin ir más lejos, se dejaron llevar demasiado seguramente por esa experimentación, pero es que no hay otro disco como ese, ni Atom Heart Mother que es más bien un disco de rock sinfónico -y que conste que, como todos sabremos, Pink Floyd nunca fueron sinfónicos o progresivos excepto ahí-. Pero yo creo que no hay lugar a una distinción entre los PF vanguardistas, y los PF creadores de canciones, porque siempre supieron fusionar ambas facetas mejor que nadie, de ahí que no comparta algunas opiniones, lo cual al final tampoco tiene mayor importancia, porque naturalmente el mío es otro punto de vista más…

        Y bueno, lo de las opiniones de Gilmour y Waters… yo creo que una obra se “independiza” de su autor en el momento mismo en que se publica y puede ser escrutada por otra gente, y muchas veces la opinión más certera no es la del “autor”, sino la del que siendo ajeno a la creación de la obra tiene otro punto de vista, quizás más objetivo. Con esto no pretendo defender a capa y espada Atom Heart Mother o Ummaguma, sólo digo que a los que nos gustan nos parece que hay razones para ello

  7. El último vídeo es de “Brain Damage\Eclipse” y no de “High Hopes”.

    Yo también reivindico “The Division Bell”. Menos completo que sus obras maestras – ¿¡y qué disco es comparable!?- pero con algunos temas destacables como los ya nombrados en los comentarios. A mi “Marooned” me pone los pelos de punta.

    De cualquier manera, un gran resumen de una carrera fascinante.

    Waters en solitario me encandiló con “Amused To Death”, bastante recomendable.

    • Gilmour es un fantástico guitarrista y me parece bien que “Marooned” te ponga los pelos de punta, pero me reitero: para mí “Learning to fly” es la última GRAN canción de Pink Floyd. Soy humano y por supuesto puede que esté equivocado, pero créeme: me encantaría encontrar en “The division bell” un tema que me produjese la misma impresión que la susodicha “Learning”… y no es el caso.

  8. En vez de pigs sale have a cigar otra vez. ¡Exijo una satisfacción!

  9. Falta la nº 26: cuando volvieron a tocar juntos en el Live8, creo que a más de uno se le escapó la lagrimita.

  10. Hola, me gustó mucho esta entrada y el blog tambíen, soy fanático de foyd y esto me encanta. Buenísimo !!!!!!!!!!!

  11. Muy buen resumen en lo que a datos se refiere. Cuestionable como mínimo en lo relativo a los juicios de valor que hace. No comparto el antes y el después que establece entre Atom Heart Mother y Meddle. Me parece que ambos trabajos no son tan diferentes, se alejan del rock psicodélico y entran en el sinfónico y el progresivo. El tema completo “Atom Heart Mother” me parece extraordinariamente brillante, si bien no fácil de escuchar. No lo creo en absoluto pretencioso, como quizá si que pueda serlo el resto del disco o incluso un poco, efectivamente, Ummagumma.
    En fin, para gustos colores, pero recordemos que no toda la buena música tienen que ser necesariamente buenas “canciones”.
    Usar la batería casi como una simplona caja de ritmos fue una de las tantas cosas que prácticamente acaba con la buena música a principios de los ochenta. Escuchar Atom Heart Mother nos da la medida de hasta qué punto se llegaron a hacer las cosas de otra manera. Pero claro, los oídos también eran distintos.
    Por lo demás, gracias por la información y enhorabuena por el artículo.

    • Efectivamente, no toda la buena música ha de ser “buenas canciones”, pero una banda como Pink Floyd no deja de ser una banda de rock y necesita melodías protagonistas para no terminar siendo cargante. Una suite experimental detrás de otra aburre a cualquiera, al menos si no tiene melodías claras o momentos de intensidad emocional y belleza. Incluso los grandes del jazz se esforzaban por obtener buenas melodías, aunque después experimentasen con ellas y les diesen muchas vueltas. Y no digamos los compositores de música clásica. Buenas melodías: no tienen por qué estar en todas partes, pero si no están… se nota y para mal.

      Como tú dices, es cuestión de gustos. A mí, por ejemplo, la suite “Atom heart mother” que citas me produce la misma impresión que una banda sonora de película… pero sin película. No sé si me explico. Le falta algo. No lo hago adrede: me encantaría que me gustase ese disco tanto como “Meddle”, porque como fan de PF me encantaría disfritar por igual con toda su música. Pero para mí, como ya he dicho en el texto, la línea divisoria entre “Atom heart” y “Meddle” no es puramente estilística, sino sencillamente de enfoque y de inspiración. Si has leído bien el artículo, recordarás que afirmo que “Ummagumma” y “AHM” van ya hacia el sonido clásico de los PF y se alejan del sonido Barrett. Pero lo hacen por el mal camino, a mi humilde entender. Y no tendría sentido no ser sincero, aunque me pueda equivocar.

      ¿Por qué me aburre la suite “Atom heart mother” y sin embargo me lo paso en grande con “Echoes”, que es igual de larga? Bien, supongo que es cuestión de intensidad, de capacidad para comunicar emociones con la música, de melodías, de una banda sonando más compacta, poderosa y con las ideas más claras. ¿En serio te parecen lo mismo? ¿De verdad crees que hay una “Echoes” en su disco anterior? Porque, para mí, la diferencia en belleza e intensidad es sencillamente apabullante.

      Vamos, que admito que es cuestión de gustos, pero no me hagas caso a mí. Concede al menos la oportunidad a la opinión de sus propios autores. Aunque creo que Wright dijo, no que AHM estaba bien, sino que “pudo haber estado bien” pero que se equivocaron en la forma de hacerlo. “Pudo”. Eso es lo más positivo que les he visto decir sobre ese disco.

  12. Por mi parte, sólo agradecer al Sr. de Gorgot este repaso a un fenómeno cultural -porque eso es exactamente lo que Pink Floyd supuso, como otros antes y después de ellos- que a muchos, muchísimos de nosotros nos ha “marcado”, independientemente de nuestra edad y demás circunstancias.
    Sin entrar en la contienda psicodélico-jerárquica de la discografía de Pink Floyd, los desencuentros Waters/Gilmour, la insoportable levedad de Syd en la obra de la banda … y tantos otros fascinantes aspectos de Pink Floyd … ¿cómo no reconocer y celebrar la enorme influencia de ellos en algunos -o muchos- momentos de nuestras vidas? ¿como no entrever su huella en tanta música que bebió de su fuente?

    Alegrémonos de esos momentos y de que tenemos ocasiones como estas para rememorarlos y comentarlos.

    Salud.

    • Coincido contigo, y gracias por tus palabras. Las discusiones sobre sus discos son entretenidas (no lo niego y creo que se me nota) pero secundarias. Al final lo que cuenta es que mucha gente disfrutaba y disfruta con la música de esta banda. Cada cual tendrá sus álbumes favoritos, pero creo que nadie con dos dedos de frente puede negar la grandeza de Pink Floyd y eso es lo más importante aquí.

  13. Me parece una gran revisión de la trayectoria de una de las bandas más importantes de la historia de la música. Únicamente lamento que para ti Division Bell sea un disco sin alma.
    En mí caso es el primer disco que escuché y el que me introdujo a la banda. No puedo olvidar con 8 años en el coche de mis padres, cerrando los ojos y sintiendo que levitaba con Cluster One, o que me encontraba en una isla desierta con Marooned. Acepto que una vez revisionando toda la discografía Division Bell se compone de “buenas” canciones que no llegan a destacar, pero High Hopes me parece la última obra maestra y la culminación a la trayectoria de Pink Floyd, donde se recuerda lo grande que ha sido la vida que uno ha vivido y como para todos “la tierra era más verde, el sol brillaba más…”.
    En A Moment Lapse of Reason, me parece un disco bastante decente, pero yo no destacaría Learning To Fly, una de las canciones más comerciales de la banda. Sorrow me parece un tema muy potente, así como On The Turning Away, gran letra y gran Solo con sonido 100% Gilmour.
    No puedo negar que tiro más para Gilmour aunque también me encanta el sonido Waters de The Final Cut, con la propia The Final Cut ( de mis preferidas) y The Fletcher Memorial Home ( me encanta la fuerza del Solo).

    Felicidades gran artículo

    • Completamente de acuerdo. Learning to Fly es el tema más comercial del disco AMLOR, pero dista mucho de ser una obra maestra. Yo destacaría del mismo el On The Turning Away, donde Gilmour se exhibe completamente tanto vocal como musicalmente. El Division Bell es un discazo, mejor incluso que muchos de sus predecesores, (y no digamos ya del Final Cut, hecho con los temas sobrantes de The Wall y soso a más no poder, aunque teniendo algún tema muy destacable como The Final Cut), y High Hopes es una de las obras maestras del grupo, dicho por toda la crítica y propios integrantes como Mason.

      • Yo esto de descalificar un tema por ser “comercial” es que francamente no lo entiendo.

  14. Coincido en muchas cosas con el artículo. Yo también soy uno de los típicos del segundo grupo, me fascinan desde Meddle hasta The Wall, aunque me gustan también los otros discos.

    Solo un apunte, sobre gustos no hay nada escrito: a mí Sorrow me pone la piel de gallina, tanto en el disco como las dos veces que tenido la suerte de verlo en directo en Barcelona. Mucho más que Learning… Hay algo en ese tema… al menos para mí.

    Gracias por el artículo y la lista de Spotify.

  15. Pues coincido bastante en casi todo, y digo casi porque a mi si que me gustó y aun disfruto cuando lo escucho, The Final Cut. Por ejemplo el corte que da título al LP o Gunner´s Dream.
    Yo llegué tarde a Pink floyd, los descubrí con The Wall, seguí con The Final Cut para luego ir descubriendo su discografía, por lo tanto soy de los que piensa que su mejor etapa es la que va desde TDSOTM hasta TFC. Reconozco también que me costo entrar en sus primeros trabajos, de hecho, cuando compré ummagumma y el de la vaca (para mi siempre será el de la vaca) los escuché un par de veces y pasaron a acumular polvo en una estantería de casa durante años. Esos no eran mis Pink Floyd, yo buscaba el desgarro de Mother, la guitarra de Wish you were here, no se, no entendía nada. Mas tarde, bastante más tarde redescubrí The Piper and the Gates of Down y me gustó. Supongo que ya había asimilado que no había un único y genuino sonido Pink Floyd, y que eso no era malo, el grupo había evolucionado con los años o las drogas, vete a saber.
    Aunque eso si, The Wall forever

  16. para mi PF ha sido el grupo de cabecera desde que tengo uso de razón musical,les vi en la gira de The division bell, y a Waters en la de DSOM y The Wall. Para variar un poco diré que sus discos son…poned el adjetivo que querias,dejemóslo en que dan sentido a la vida. Pero yo queria hablar de su musica en directo, y a riesgo de excomunión diré que hay alguna versión en vivo que me gusta más que en estudio,como Dogs en In the flesh de waters o el Astronomy Domine de Pulse,en fin no me quiero extender,sí ya se que no son PF los que tocan esos temas,pero…son absolutamente abrumadores,a falta de un adjetivo más lúcido,en fin que son experiencias deliciosamente compatibles,la versión en vivo y la versión album,cada una con sus matices, y bueno,ese ‘último vals’ del Live 8…muy corto,y poco espontaneo,pero muy,muy emocionante,lástima que no hicieran como Led Zeppelin,un último concierto a lo grande,ahora ya es tarde.

  17. Buen homenaje a una de las mejores bandas de todos los tiempos.

    Adoraba el primer disco (los conocí por See Emily Play), pero sobre todo el “Dark Side Of The Moon” y aquel “Pulse” en directo cuyo CD tenía ese incesante luz.

  18. Gracias por el ejercicio, de verdad. Yo no había pasado del trío Dark Side – Wish you were here – The Wall, pero de vez en cuando escuchaba cosas sueltas que me gustaban y pensé en ampliar la discografía. Pero no tenía muy claro por donde empezar y me quedé encallado en Ummagumma, se me hacía pesado. Como veo que de momento coincido contigo, voy a seguir tus consejos.

  19. Buen artículo de una de las bandas de rock más legendarias y grandes del planeta.

    Yo no renegaré del Division Bell, cuando fue un verdadero oasis en mitad de la década del 90, y por ende es otro buen álbum más de la gran discografía de la banda.

    Recordad esto: Una canción “mala o aburrida” de Pink Floyd de todos sus álbumes es muchísimo mejor que cualquier disco de las bandas actuales y de la década pasada.

  20. Pingback: La historia de Pink Floyd en 25 canciones | Paranoid Androids

  21. Excelente artículo. La única pega que le pongo es no mencionar “Time”, para mí una obra maestra y mi canción favorita de Pink Floyd.

    • Absolutamente de acuerdo. ¿Cómo se puede dejar fuera Time poniendo cosas post The Wall? El punteo de las tres guitarras de David Gilmour superponiendose en mis auriculares Koss comprados en Andorra es uno de los recuerdos musicales más grabados en mi memoria.

  22. ¿La mejor época de Pink Floyd?. Pues la de mediados de los noventa para acá.

    La quintaesencia de lo plúmbeo y de lo cursi. Roger Waters y sus torpes e inocuas soflamas sociales, mientras veía engordar su cuenta corriente y sus jardineros se transformaban en cerdos voladores.
    Qué decir de David Gilmour, ese señor que ya era anciano cuando nació, en consonancia con sus ideas musicales, onanistas y desfasadas.
    Tenían tantas pretensiones, tantas ansias de grandeza, que terminaron pariendo una sarta de gilipolleces conceptuales a cual más grande y pomposa. Tanta parte y tanto concepto resulta francamente insufrible. Estomagantes hasta decir basta.

    Barrett hizo muy bien en echarse a un lado y dedicarse a la vida contemplativa. Eso que ganó en salud de espíritu, que no de la otra, claro.

    • ¿Qué poder emotivo no tendrá la música que hace que cuando a uno no le gusta algo no se limite a pasar del tema sino que tiene que dejar pública constancia de su ilimitada indignación en el tono, a ser posible, más pedante y ofensivo posible?

      • Me pregunto que le motivará a una persona que no conoce y/o no aprecia el mundo musical de un artista o de un grupo musical a perder su tiempo denostando su arte. Por supuesto que hay formas de expresión musical o artística que no entiendo o que no me atraen, pero no tengo el suficiente valor para criticarlas de la forma que usted hace. Sin embargo usted pierde su tiempo en poner a parir lo que para muchos es una forma sublime de expresión musical. ¿Cuáles son sus gustos? A lo mejor no tiene ninguno. Y si es el caso, usted mismo en su faceta crítica no soportaría su espíritu diletante. Seguro que Pink Floyd pasará a la historia como una forma especial de expresión musical. ¿Usted que ha hecho en la vida?

    • Y he aquí, amigos míos, uno de esos engendros para los que fuera de Syd y The Piper… todo lo demás es horrible. La cuadratura mental de estas gentes, creedme, es infinita.
      Pero además, se contradice, porque si reniega de Waters por cursi, por lo mismo podemos mandar a la porra a Syd y sus melifluas fantasías naïf sobre bicicletas…
      Este es el típico bobo que se caga en los discos conceptuales de Pink Floyd pero luego se la pela como un mono con los discos conceptuales de los Kinks, los Who, los Pretty Things o los Small Faces; hay mucho imbécil así: “tío, el SF Sorrow es la polla”, o “lo flipas con el Ogdens’ Nut Gone Flake”
      Pues nada, chaval, vete a frotarte con tus vinilos de los 13th Floor Elevators, que esos sí que eran mediocres como tú

      • Para engendro la obra completa de tus ídolos.
        Si repasas la definición de cursi en la RAE te darás cuenta quién de los dos está más cerca.
        Jajaja, has pinchado en hueso. Ni los Who, ni los Pretty Things o los Small Faces. No te digo nada 13th Floor Elevators… Agua. Estás más despistado que un pulpo en un garage. Vuelve a por otra.

        • dudo que en la definición de la RAE pongan como ejemplo a Roger Waters, porque eso es valoración suya, señor… naturalmente que voy despistado, es usted el típico que no descubre sus cartas -aparte que a mí me gusta mucho lo de especular-, actitud bastante deleznable si no se está jugando al poker o al mus. Eso sí que son engendros, engendros de la dialéctica y la demagogia

        • Sin duda eres un tipo raro, raro, raro.

    • Yo me voy a limitar a decir que me inspiras profunda lastima, puedo llegar a entender que no te gusten los discos de Pink Floyd, pero si nunca te has estremecido con Wish you were here, si nunca has sentido el efecto de la droga solo con escuchar Shine on your crazy diamond, si no te ha salido una vena contestataria al cantar “Hey teacher leave that kid alone”…….bueno pues me das penita, y entiendo que esa bilis hacia unos tíos que no conoces, surge de un cierto sentimiento de inferioridad al no ser capaz de emocionarte con algo tan maravilloso.
      Es muy típico despreciar la belleza, o criticarla, cuando uno es incapaz de verla.
      También considero que si estas intentando ser un trol, “necesitas mejorar” ya que tienes un argumento tan patético que no merece la pena ni discutirlo.

    • Es evidente que tienes algún problema con los sentidos. Haztelo mirar.

  23. Toda la prodigiosa trayectoria de Pink Floyd los hace eternos, pero con ‘Echoes” (Live at Pompei), que acertadamente incluyes entre las 25 escogidas para repasar su historia, coronaron la cima de la inmortalidad. En fin, que ya se ha dicho casi todo por ahí arriba. La mejor banda de todos los tiempos, sin ninguna duda.-

  24. A mí me gusta el Atom Heart Mother (sin embargo nunca he sido capaz de escuchar el Umm. de estudio, sí el directo, que me gusta bastante). El tema AHM suite no me parece tan lejos de Echoes. La opinión de Gilmour y Waters al respecto quizá está un poco descontextualizada, no solo porque sus situaciones personales les “obligan” a distanciarse del pasado, sino porque además, una vez compuestos los temas del disco a alguien se le ocurrió encargar una ambiciosa orquestación a Ron Geesin, un músico un tanto extravagante, que tampoco quedó contento pues dijo que la remezcla de la orquesta con el resto del grupo estaba metida por error fuera de compás. En fin, si uno escucha bootlegs de la época, en directo y sin orchestación el tema AHM resulta primo-hermano de echoes o de otros temas del segundo disco como el magnífico “Let there…” que se menciona en el artículo.

    Al repasar la historia de PF se suele hablar poco de los intentos iniciales de lograr éxitos pop, que fueron obtenidos por Syd (p.e. Arnold Layne) y que no fueron conseguidos posteriormente, al irse Syd, a pesar de que tanto Wright como Waters intentaron sus temas poperos (“It would be so nice” o “Point me at the sky” –ver “early singles”). Estos intentos fueron posteriores al 2º disco, es decir, post-Barrett…y no prosperaron. Esto les llevó a abandonar el pop y buscar en la experimentación su camino. Este camino de la experimentación ya estaba abierto por el espíritu lúdico de Syd Barrett, así que en cierta medida es algo que los devolvía a sus orígenes. Por esto a mí no me gusta diferenciar tanto la época Barrett (1er disco) de lo que vino después, sino que me parece que Pink Floyd es el grupo marcado por Syd Barrett tanto cuando estaba presente como en su ausencia -y su búsqueda. Búsqueda que finaliza en WYWH (¡no solo metafóricamente, sino con el propio zombie de Syd en carne y hueso!)

    Del “animals” en adelante ya son otro grupo, que suena parecido, que ya lo sabe hacer todo, que utiliza todos “recursos”, y que ya no tiene nada que aprender. En esencia son otro grupo porque tienen otra forma de trabajar, ya no juegan, ya no se divierten, y, como dice el artículo, son la banda de Waters. Y esta “banda de Waters” es la responsable del super éxito “The Wall”, gran disco (que a mí ya no me interesa y que me cansa en su grandilocuencia). Y luego se convierten en la “banda de Gilmour”, que tampoco. Como el cadáver del Cid sobre el caballo, aunque ganando batallas, así son después del WYWH, un fiambre de mucha renta.

  25. Buena entrada, sin dudas. Aunque en las canciones elegidas, no aparecen temazos como “Dogs”, “Sheep”, “Time”, entre otras, me gustaría hacer unas anotaciones.

    Yo creo que la discografía de Pink Floyd es rica en todas sus etapas en su modo, todos los componentes de Pink Floyd, compositivamente o interpretativamente, todos tienen su papel fundamental.

    Syd Barrett es el fundador de un proyecto que no pudo llevarse a cabo, y la pena que no siguió, soy un fan de Syd Barrett. La etapa que viene entre “A Saucerful Of Secrets” y “Atom Heart Mother” es una especie de progresión entre esa psicodelia primigenia de Syd y la fase de aprendizaje como guitarrista de David Gilmour. Roger Waters iría aprendiendo que el liderato es como gobernar un país, debes de tener mano izquierda, si no, el barco se va a la deriva y acaban por derrocarte, y Wright y Mason la verdad que no estaban llamados a litigios entre estos dos genios (Waters y Gilmour).

    Bueno pues, yo prácticamente comencé escuchando Pink Floyd con “The Wall” y me parecía un grupo realmente especial y todavía raro a mi temprana adolescencia, hasta que descubrí la obra maestra “The Dark Side…”. Más tarde comencé a escuchar el primer disco que al principio no me hacía tilín, sin embargo, según pasaban los años y mis gustos por la psicodelia iban evolucionando fui descrubriendo otros grupos, y también el resto de discos de psicodelia del inicio de Pink Floyd, desde “More”, pasando por “Ummagumma” y acabando con mi preferido “Meddle”. Visita obligada por “Wish You Were Here” o “Animals”.

    Hay un disco que me parece fundamental en la historia de Pink Floyd, y es la obra cumbre de Gilmour como compositor y guitarrista, “A Momentary Lapse…” tiene unos temas buenísimos que no han nombrado, por ejemplo “The Dogs Of War”, “Terminal Frost”, “Sorrow” o “Yet Another Movie”. Este disco es bestial… Mucho mejor que el intento de repetirlo con “Division Bell”, que tiene temas muy buenos, pero es muy irregular.

    Todos tenemos nuestros gustos, y me gustaría compartir mi pasión por Pink Floyd. Me parece un grupo irrepetible, y disfruto con cada uno de sus discos en algún momento, siempre hay un disco para cada momento.

    Un saludo a todos los pinkfloydianos.

  26. Bastante completito. Sólo una cosa: no sé a otros lectores aficionados a la música, pero a mí ya hace un tiempo que me cansa que cuando se cita a alguna banda de rock digamos potente que haya vendido le releche de discos siempre se cite única y exclusivamente a Led Zeppelin. No es que no merezcan ser citados, pero es que, siempre tomando cifras contrastadas y mínimamente fiables, Deep Purple no le va a zaga (más de 150 millones de copias y subiendo), al igual que Iron Maiden, Judas Priest y no digamos ya AC/DC, que hace rato que los superaron (200 millones). De hecho, son los segundos de la historia, sólo por detrás de los Beatles.

    • Bueno, Isaías, debe ser porque ninguno de “esos” resiste comparación cualitativa con Led Zeppelin, ¿no crees…?

      • La verdad es que en temas rockeros, provenientes del blues-rock y esa mezcla de folk…los Zeppellin son muy, muy buenos…
        Creo que tienen muchas virtudes: son muy líricos pero también cañeros; sus componentes son todos referentes como instrumentistas; tienen grandes temas; están muy bien producidos; sus seis primeros discos son enormes…sus riffs…

      • Bueno, ellos y el talento de todos a los que les plagiarion las canciones. Led Zeppelin no es el grupo con más demandas por plagio de la historia porque luego surgió Oasis, que si no…

  27. A vueltas con Barrett, no fue expulsado, se autoexpulsó. Suficiente mierda, con perdón, se comió el grupo por el asunto este. Comenzando por el señor John Peel que les acusó públicamente, negándoles cualquier opción de futuro. Luego, más allá de la leyenda, lo más curioso del asunto fue el dolor que les provocó el hecho, pues eran amigos de la infancia y en su adolescencia Roger Keith Barrett brillaba como el sol entre sus amigos. De ahí los homenajes posteriores. No le expulsaron, Syd estaba enfermo y el ácido le acabó de torcer la cabeza. Hasta tal punto llegó la deuda (y no habló de revanchismo) que en las posteriores ediciones de Pink Floyd siempre que podían añadían algún tema firmado por Barrett para que el buen hombre, su madre y sus hermanas cobraran regalías para su mantenimiento. De hecho, la gira que les trajo a Barcelona en los 80’s, abrieron con Astronomy Dominé que luego enlatarían en un directo. Todo para que el amigo Syd no se quedara en la ruina. Algún día alguien explicará la historia esta que es una de las más tiernas que ha dado la música, siempre tan preñada de rencillas y puñaladas traperas. Acabo. La última aparición de los Pink Floyd fue en el Live 8. Atacaron Whis You Were Here. Adivinen quién salió en las proyecciones. Un saludo

  28. ¡Pin Floys, que sois unos Pin Floys!

  29. una estupenda colección de canciones. aunque yo sea de los que se baja en el The Final Cut y lo que sigue ya no me interesó demasiado, sí que reconozco que cuando suena ‘Learning to Fly’, me reconcilio un poco con esa época.
    como en todo habrá opiniones divergentes, yo, por ejemplo, considero The Narrow Way (parte 3), como uno de los momentos más emocionantes de la banda. Una canción que me ha puesto los pelos como escarpias siempre. Y Grantchester Meadows nunca se me hizo larga. Pero son gustos. El disco en directo del Ummagumma, además, me hizo descubrir unos Pink Floyd diferentes de lo que Dark Side of the moon, Wish you were here o The Wall ofrecían, que era lo que se conocía habitualmente.
    Sobre Syd Barrett, decir que me gusta todo. Hasta los descartes. No hubiera ido mal meter por ejemplo ‘Scream thy last scream’, aunque sólo fuera por rescatar un momento en el que tocaron los cinco juntos. Como frikada.
    Sobre Atom Heart Mother, decir que fue uno de los primeros cds que me compré en mi vida. hasta me hice una camiseta con la portada. y bueno, no puedo decir nada malo del disco. De ‘Fat Old Sun’ hay versiones en directo, grabaciones para John Peele, que son muy muy buenas. Pero insisto, son gustos.
    http://www.youtube.com/watch?v=ttPNilF3v5A

    Insisto, un muy buen artículo y una apasionante materia de debate.
    Felicidades.

  30. 4:58. Oyendo el Piper at the Gates, viendo al Papa mudo hablando a la juventud.
    Lo siguiente algo de los Damned. Ummagumma o Meddle no. No, me apetece dormirme todavía.
    Sigo pensando que Gilmour destruyó a Barret con un ácido a base de paté venenoso, y por supuesto que Jones se ahogó y Richard estaba a kilómetros. En serio.

  31. Muy buena entrada y muy buen sitio. No conocía yo el jot down. Vamos a ver, es que el lío está asegurado si hay que opinar de gustos. Conozco a uno que defiende que el mejor grupo de todos los tiempos son los Celtas Cortos, no Pink Floyd, y no le voy a discutir yo qué le gusta más. Un saludico a todos.

  32. A mi Fat Old Sun de Atom Heart Mother me parece la mejor canción de Pink , pero la versión del álbum, no la que está posteada aqui…y el disco es de mi favorito, independientemente del primero, que es otra historia…

    enhorabuena x el artículo.

  33. Soy Alfonso Angel, uno de los creadores de esta “aventura” llamada AmaRockRadio. Sólo quiero transmitirte, como uno de los mayores fans de Pink Floyd, desde hace más de cuarenta años, mi enhorabuena por el estupendo artículo con el que nos has deleitado a todos.

    FELICIDADES. Te animo a que sigas haciendo en vuestro/nuestro facebook trabajos tan buenos como este.

  34. Pingback: La historia de Queen en 40 canciones

  35. Grande Pink Floyd!!! Venerada banda.

    ¿Alguien ha hecho el viaje de Dark Side of the Moon con El Mago de Oz, la peli de Dorothy?

    Excelente artículo…

  36. Fantástico, Emilio. Gran articulo sobre una de mis bandas favoritas. He de decir que si bien sé que Syd dio mucho a la banda, agradezco que la haya dejado y que Floyd tomase el giro de Meddle.
    Tendré que salir a aupar a Animals, que es mi tercer disco favorito de la banda. Dogs es una pieza maestra y Sheep también tiene lo suyo. De acuerdo con que The Final Cut fue un disco solista -y nada de mi agrado- y me parece que The Division Bell tiene bastantes canciones preciosas.
    Por cierto, las remasterizaciones que hicieron de los discos en 2011 son maravillosa. Animals suena perfecto. Saludos.

  37. Creo que eres un poco duro con la primera parte de Ummagumma. En este disco, la parte final de saucerful of secrets es espectacular. I las otras canciones muy buenas.

  38. High hopes me arranca lágrimas,por algo será.

  39. Ustedes señores necesitan dejarse de tanta palabrería innecesaria, fumar mucha hierba y escucharse la discografía de nuevo en ese estado

  40. Y es que nadie va a hablar de la mejor rola del Division Bell “Lost for words”,

  41. Pingback: Seis pájaros de un tiro | Un caso impactante: el Dark Side Of The Moon, 40 años después (1)

  42. Pingback: Quemar después de leer… #2 | PELM

  43. Concuerdo con varios de los comentaristas, faltaron grandes temas como Time, One Of these days… Hay una version muy buena de Snowy White de “pigs on the wing” en la que ensambla las dos partes, dandole aun mas majestuosidad a esos dos grandes temas.
    Tambien agregaria “Sorrow” a la lista, no se, mi umilde opinion.
    Como dato, muchos lo sabrán, en el tema “fat od sun” (no recuerdo bien si es ese la verdad) se pueden escuchar las mismas campanas que hacen de intro y outro de la gran “High Hopes”, cancion que a mi ver, termina memorablemente con la carrera de Pink Floyd.

  44. Pingback: Syd Barret, el diamante esquizoide de Pink Floyd - Pogue Mahone : Pogue Mahone

  45. Mira tio, cómprate buenos altavoces y escucha Atom Heart Mother sin ser tú, porque, desde luego, estás atrapado.

  46. creo que muchos “infravaloran” a los ultimos 2 discos de la banda, solo porque ya no esta waters. y a mi me parece absurdo, son 2 discos geniales, quizas no tanto como el dark side o el the wall pero aun asi estan muy buenos (el sorrow del momentary lapse y el what do you want from me del division bell son 2 de mis temas favoritos de la banda) y lo mismo de atom heart mother y ummagumma. ya de por si el atom me parece un discaso por la suite (que la puedo escuchar una y otra vez sin aburrirme) y por los temas “if” “summer 68” y “fat old sun” aunque el “alan’s psichedelic breakfast” no me gusto demasiado. y el ummagumma es muy experimental, por eso no podes decir que son solos ruidos y es rutinario. el “grantchester meadows” me parecio una cancion folk exelente. y “the grand vizier garden party” “the narrow way” y “sysynpus” la verdad estan bien a mi parecer. solo la cancion “several species of small furry… no se que mas” es muy aburrida.

  47. Yo opino que independientemente cual sea mejor que otro, todos los discos forman parte de Pink Floyd y es una trayectoria evolutiva tal como una vida. Desde el inicio y la parte más psicodelica de Pink Floyd con que se dieron a conocer en el mundo de la música. Después de la partida de Syd, el grupo, cuando todavía eran más jóvenes ellos mismos se dedicaron a encontrar su sonido propio, experimentaron con distintas canciones que pudieran ser lo que las distinguiera de los demás. Después de varios discos, donde fueron refinando su estilo fue cuando llegaron al auge de su música efectivamente en Dark Side Of The Moon y se produjeron los 3 discos con las canciones más conocidas que existen de Pink Floyd, después se vienen discos que ya no llegan a ser como estos, pero siguen siendo discos que tienen material muy bueno, pues aunque ya no estén en sus mejores tiempos, son un grupo de excelentes músicos que aprendieron como hacer buenas canciones, aunque ya no al nivel de su época de oro. Todo para terminar cerrando con un disco digno para una despedida de un grupo que marco al mundo de la música, quedando el legado de ellos por siempre como dice la ultima frase de High Hopes “forever and ever”…

  48. toda la discográfica es excelente una evolución demasiado trabajada sin hacer de menos a nadie, Syd tubo su tiempo espacio pero no regreso para sentir lo que fue Pink floy uno de los mejores grupos hasta hoy…………………………….

  49. Excelente el trabajo que hiciste, concuerdo en la mayoria de las cosas que escribes. El division bell es un disco muy bueno eso si, carece de algunas notas, hay que decirlo, pero es un disco bien elaborado. El mas inspirador lejos es el dark side, animals y wish u where here! saludos

  50. Me gusta tu comentario y opiniòn , pero no comparto contigo la mediocridad de Atom Heart Mother ,, es el disco que mas me gusta ,,el menos pop de todos y en el cual Roger no es el mandamàs , sino que cada uno aporta como banda , incluso canciones bellas como el caso de SUMMER 68 , que es bellisima canciòn y la parte con acompañamiento orquestal con mezcla de blues es magnifica al igual que A saucerful of secrets es un disco magnifico ,, lleno de primera vez casi como el White album de the Beatles ,, creo que el album menos pretencioso es Oscured By Clouds , es el que menos escucho generalmente

  51. En mi opinion Atom Hearth Mother, es un gran disco, la banda funciono en mi opinion, el problema esta en como se trabajo la mezcla final, esa orquesta arruina la armonia de la suite de 20 y tantos minutos, es el avistamiento de Echoes en sus raices.
    El lado B de Meddle es sencillamente una obra maestra, en lo personal, la parte final es la que deseo que nunca llegue, quiero seguir escuchando ese tema por muchos minutos mas, no aburre, es magistral.
    Animals es un buen disco, pero en parte Waters tiene razon de convertirse en un dictador, Gilmour no aportaba mucho, Rick se le oye algo perdido en los teclados y Mason debe tocar los tambores. Este disco es bueno, pero en mi opinion la acustica dejo de ser grandiosa, no tiene ese sonido enorme a lo Dark Side, quiza la crisis creativa de los de los musicos de los 60, cambio en la tecnologia de grabacion, etc muchos factores puedesn influir, pudo haber sido un album mejor.
    Pink floyd no escapo a la influencia disco, como sucedio con Kiss, another brick on the wall II es un tema disco “progresivo”.
    The Final Cut definitivamente es muy bueno como grabacion de rock conceptual, pero no tiene sonido Floyd, es The Wall 2.0 con menos ladrillos.
    Learning to Fly es una gran cancion y el disco me gusta mucho mas que Final Cut.
    Ya en este punto Pink Floyd se convirtio en una banda que lucha por sonar nuevo y a su vez sonar al pasado pre-Final Cut y eso no es nada facil. La tecnologia digital, las cajas de ritmo, los bass boost, la era yuppie transforman el sonido.
    The Division Bell es un gran disco recuerdo What do you Want From Me, sonaba insesantemente en las radio FM de Venezuela, los jovenes comentaban a pink floyd, claro eran los 90 y la banda sonaba imponente.
    The dark side y wish you where here, creo que todo esta dicho en esas dos grabaciones, sencillamente perfectas.
    Para mi gusto, el sonido Gilmoure es mas agradable al sonido Waters, pero sin la dictadura de Roger hubiese sido imposible un disco tan grandioso como The Wall.
    El error en la banda (Waters) fue seguir grabando neciamente Final Cut. Darse unas largas vacaciones y juntarse al final de los ochenta para grabar una obra maestra hubiese sido lo ideal, pero las cosas no siempre suceden como uno lo espera.

  52. vivia el REGGUEATON…
    ustedes son unos metalicos q solo adora a lucifer… ese grupo tal pink floyd no sabe nada, el mejor cantante es daddy yankee

  53. Pingback: Cómo se grabó el mejor disco de la historia: The dark side of the moon | MOMENTAZOS EN ESTÉREO

  54. Pingback: Pink Floyd – Shine on you crazy diamond | Heroes

  55. Todas las canciones de Pink Floyd son buenísimas para mí. Atom Heart Mother es una de mis favoritas, y de ese album es muy buena también (aunque todas) Summer’68.

  56. bueno; en mi opiñon toda la discografia de pink floyd es buenisima pero cave destacar toda su discografia por que si lo comparamos con la musica de hoy en dia prefiero escuchar the final cut al maximo antes de que chastin gaiber o esa mierda varata o artistas plasticos pues pink floyd es lo mas grande que hay y nada, ni nadie los va a comparar loco pink floyd forever pink floyd es lo mejor hasta inclusive sus integrantes solistas supieron manejarse vien y aguante la discografia de pink floyd por siempre loco por siempre y quiciera que cuando muera me entierren adentro de un instrumento musical con discos de pink floyd y loco aguante pink floyd y por sobre todo no idolatren tanto a led zeppelin por que ellos no son los unicos pues pink floyd del primero al ultimo disco siempre siempre, siempre son , seran y fueron buenos loco que viva pink floyd y que muera la musica actual i comersial de mierda y aguante pink floyd poink floyd pink floyd

  57. Celebro este texto, un muy buen ejercicio, sin duda. Eso no significa que esté de acuerdo en todo. Para mi gusto, Ummagumma es un discazo, el que más me conmueve. Meddle es un álbum pop aburridor -salvo One of these days y el frívolo y divertido lounge de San Tropez- y los veintipico minutos de Echoes son la repetición de la repetidera sin casi matices, Wish you were here es una mala copia del inmenso The dark side of the moon (con algunos momentos destacados) y The wall no es más que un ejercicio de petulancia insufrible con un par de buenos momentos. Cuestión de gustos, sin duda. Pero me quedo un millón de veces con la apuesta arriesgada de Ummagumma que con el sonido corporativo y fríamente calculado de Wish you were here, Animals o The wall. Pero, insisto, me parece un muy buen texto para repasar (o conocer) a Pink Floyd y también para abrir debates, que es algo divertido y necesario.

  58. Anda, que dejarse fuera Hey You…

    • ese es mi niño… claro el disco en directo de Ummagumna es uno de los mejores discos en directo de toda la historia…

  59. El texto es genial pero reniega del Division Bell y eso molesta, pues es un muy buen álbum, personalmente lo pongo por encima del A Momentary, canciones como Marooned, Coming Back To Life o Lost Fir Words son épicas. Dejaron por fuera a Hey You, Green is The Colour, a saucerful of secrets, y sobre todo el gran TIME!

  60. Sin lugar a dudas, Pink Floyd dejo de existir en 1985, con la separación de Waters. En cambio, quedo fragmentado en dos fases: una artística y mayormente compositiva (Waters), y una casi puramente sonora (Gilmour). Si comparamos the final cut con los discos solitarios de Waters, no hay diferencia, igual pasa con About face al compararlo con A momentary lapse of reason… Ya no es Pink Floyd en ninguna de estas dos fases, ya solo son solistas tratando de ser Pink Floyd.
    De estos intentos, rescato a The División Bell, como un álbum CERCANO a WISH YOU WERE HERE en su sonido. Mientras tanto, la fase Waters se llevo la mayor parte de la esencia de Pink Floyd: la teatralidad, la puesta en escena, el enorme talento compositivo, la magia, la calidad interpretativa (sobre todo en vivo y de acuerdo a los lineamientos del Sr. Roger Waters), los efectos sonoros tanto en estudio como en vivo…el espíritu de PINK FLOYD…
    A pesar de todo, que fase preferimos? Pues la de Gilmour, que es el sonido floydiano que todos conocemos. En cambio, la fase Waters es mucho mas compleja, mas difícil de asimilar, y… mas aburrida, son dos fases completamente diferentes pero que alguna vez hicieron química por allá en 1973…
    Aunque la fase de Waters siempre fue monótona y recurrente con el tema de la guerra, hay una excepción y es Amused to Death, que yo lo compararía con THE WALL, en su nivel de composición.
    Finalmente, debo decir que no por cualquier cosa Atom Heart Mother y Ummagumma tuvieron tanto éxito en los 70s: Era una época bien distinta y el grupo estaba al completo. Quien no ha escuchado The Narrow way?

    • Mire Rubén la mejor aproximación a la historia del grupo es fijarse en la historia vital de una persona. Cercana a la vejez el cuerpo pierde facultades y la funcionalidad de sus órganos. El PF sin Waters es eso. Pero está el sonido de Gilmour y la estructura conceptual de sus canciones. Por otra parte me niego a separar y distinguir influencias. La mayor parte de la historia de PF es la combinación de los talentos de los cuatro músicos y especialmente de Roger y David. ¿Es Comfortably Numb una obra del primero y la guitarra del segundo? No, es de los dos. Seguro que hay canciones y álbumes en los que uno de los dos ha marcado su impronta de forma más destacable. The Wall es casi obra de Waters, pero sin el estilo de Gilmour todo sería más pequeño y mediocre.

  61. Disculparéis mi irrupción, ya que no soy un gran entendido de Pink Floyd, pero echo de menos esa rareza que es Matilda mother y esos extraños nueve minutos de Interstellar overdrive.

  62. Interesante artículo, no solo para los que no conozcan mucho la obra de los Pink Floyd sino tambien para los que si la conocemos. Reivindico “Summer ’68” del Atom Heart Mother, un temazo de Rick. El resto de las opiniones me parecen bastante acertadas. Division Bell suena demasiado pulido y The Final Cut ya no tendria que haber existido, al menos bajo el nombre de Pink Floyd, si bajo el nombre de Roger Waters.

  63. En general el artículo es bastante bueno, pero tengo que discrepar en una cosa fundamental: Atom Heart Mother fue un disco mal producido, pero es una joya. Canciones como If, Summer of 68 y la misma que titula el disco son monumentales. Sobre todo esta última, que si no recuerdo mal se interpretó en teatros con orquesta sinfónica. Y Fat Old Sun de descafeinada, nada.

  64. Más o menos buen resumen general, un poco más discutible la selección de canciones… y choca mucho tanta “caña” contra “The division bell”… el disco y varias de sus canciones están mucho más arriba de cómo las deja este artículo, y que el autor me disculpe.

  65. Vaya foro que se ha creado¡¡ Tremendo. El artículo está de lujo, me ha encantado, y sin ánimo de pelotear es el segundo artículo sobresaliente que leo del autor, espero que siga en esa línea. El artículo es meticuloso, está muy documentado, expone opiniones claras y argumentadas y encima está bien escrito (lo cual no es ni fácil ni muy habitual). Soy gran fan de la banda y comparto buena parte de las opiniones mostradas. El éxito del foro muestra, por un lado, que los Pink Floyd son los Pink Floyd, posiblemente un grupo dentro de un top 3 en la historia del rock y hasta de la música popular en general . Por otro lado muestra que el artículo ha creado controversia porque el autor se moja. Todo muy interesante. Me despido parafraseando a un vagabundo que se acercó un día a un botellón en el que yo estaba vestido con una camiseta de Janet Jackson (el vagabundo, no yo, jajajaj): “chavales, los PInk Floyd son extraterrestres que vienen de una sociedad más avanzada” Tal vez ahí radique el secreto de la banda

  66. Pink Floyd son muy grandes, en casi todos sus discos podemos encontrar perlas escondidas, momentos mágicos y verdaderas obras maestras como “Soucerful of Secrets”, “Echoes”, todo “The Dark Side of the Moon”, “Wish you were here”, etc, etc.
    Pero yo debo ser muy raro porque no hay nada que me fascine más que la suite de “Atom Heart Mother”. Experimentación, riesgo, locura y una inspiración fuera de lo normal.
    Escuchen esta versión en directo, por favor, son solo 25 minutos de su vida.
    Joder, tal vez la cosa no sea tan perfecta como lo que hicieron después, pero esos tíos eran libres y estaban creando! Es otro nivel.
    https://www.youtube.com/watch?v=o9Qk259Acos

  67. ¡Dios! Poner cualquier canción de “Animales”por encima de “Dogs” es un crimen y a partir de aquí, el autor de este bodrio perdió mi respeto.

    • Estoy con usted. Pero créame el autor tiene una buena excusa. Es muy difícil permanecer cuerdo y sensato ante tanta belleza.

  68. Estimado Emilio, gracias por el valor de publicar esta entrada. En estos momentos estoy apabullado por la belleza del recuerdo de miles de horas de canciones de Pink Floyd. No he podido acabar de leer el artículo sin poner una canción de los Floyd casi al azar para reencontrarme con el escalofrío que muchas de las canciones de esta banda me producen. A partir de ahora le haré pagar cara su osadía y perdóneme si pierdo las formas y la cordura.
    Vergonzosa su actitud de indicar determinadas canciones en Dark Side. Más aún la de resaltar Money. Dark Side es un concepto, por encima de sus canciones. Representa los temores a que se enfrenta el ser humano. En cualquier caso si hablamos de canciones la peor para mí es precisamente Money que nunca me ha acabado de gustar demasiado.
    Lost for Words es una de las canciones más hermosas que he oído jamás. Nadie la menciona, ni usted ni otros floydianos que han intervenido antes.
    Me maravilla pensar cómo el tema universal más tratado en la música -el del amor, o más bien el desamor- apenas figura de forma explícita en los temas de los Pink Floyd. A veces disfruto pensando que Pigs on the Wing es una de las canciones más bellas sobre el amor entendido como refugio y protección de las agresiones externas que recibe el ser humano.
    Aunque es más disculpable, comete el mismo pecado con The Wall. Atreverse a destacar canciones es una osadía. Pero si esta osadía se comete, más lo es obviar Hey You. Is there anybody out there? contiene una melodía demasiado bella para ser descrita.
    Una última advertencia. Quien presuma de ser floydiano -y créame que yo soy el que otorgo las acreditaciones- ha tenido que penetrar en las letras de las canciones y en el contenido del mensaje textual -al margen de la melodía. En un mundo donde campea a sus anchas la banalidad, todo en Pink Floyd suena hondo y con sentido.
    Disculpas por el texto y por no haberlo releído una vez escrito.

  69. Estimado Emilio. No aparece If en su selección de canciones. Tampoco On the turning away. ¿En qué estaba pensando cuando escribió el artículo?

  70. Por favor, no me decepcione más. ¿Ha visto el videoclip de signs of life? ¿Por qué no menciona que pocas veces imágenes y música nunca han ido tan bien acompañadas? Disfruten. https://www.youtube.com/watch?v=4h6GY_Pvnxg

  71. Emilio, ha elegido conscientemente omitir referencias a los directos de los Floyd. ¡Semejante afrenta es inexplicable! One of these days I´m going to cut you into little pieces. Que lo sepa.

  72. Bueno hay enciclopedias en los comentarios, el artículo me indica sigo de irrespeto y la eterna visita a los lugares más comunes de la banda, una pena…

  73. Muchas gracias por el artículo, hasta ahora me daba pereza acercarme a la obra de `Pink Floyd, lo hare con esta guía crítica y didáctica de sus discos

    Un saludo

  74. Hola. Como fan de Pink Floyd de toda la vida, opino: el mejor disco que tienen es Wish you were here, para mí sin ninguna duda. Mucho mejor que Dark side of the Moon y, sobre todo, que The Wall, que es muy, muy narcisista y está muy sobrevalorado. Y el peor es The Final Cut, una verdadera mierda lamentable.

    • Usted es fan de Pink Floyd de toda la vida y yo soy un robot que contesta a los usuarios de este foro para mantenerlo activo.

      • No, por lo que se ve solo tú eres fan de Pink Floyd. Pues que suerte tengo de que vengas a instruirme, hombre.
        Insisto: The Final Cut es un disco malísimo, y The Wall está completamente sobrevalorado y es bastante rollazo si uno lo escucha sin prejuicios. Pienso que Roger Waters (que además canta bastante mal) era un megalómano tremendo, seguramente un poco inseguro de su propio talento comparado con Syd Barrett o con el propio Gilmour (al menos por lo que respecta a la voz de éste, y a su talento como guitarrista). Se embarcó en contarnos un montón de rollos personales y yo diría que estropeó lo mejor de Pink Floyd, lo más experimental, que es lo que hacían cuando él no destacaba tanto. Conclusión: lo mejor de Pink Floyd es todo aquello en lo que Roger Waters no destaca tanto.
        Y coincido con lo que ha escrito alguien sobre “Careful with that axe”, es un temazo tremendo. Y la banda sonora de Zabriskie Point, ¡buf!¡¡qué buena era!!

  75. Desde que me he encontrado con esta entrada llevo varias horas de repaso a la discografía de los PF. La historia de su discografía no es más que la puesta en práctica de las experiencias de cinco músicos, su talento, su espíritu de mejora continua, sus ganas de innovar y una cooperación creadora. Su evolución es la historia de la madurez musical de gente que ha encontrado su música y su forma de explicarse ante el mundo. Desde su juventud psicodélica hasta sus obras casi grandilocuentes de rock sinfónico. Cuando veo a Gilmour en la actualidad gordo, feo y casi calvo, pienso en los hombres y en cómo desarrollan sus vidas desde la plenitud de la juventud hasta la decrepitud de la vejez, y cómo también hay algo de esto en la historia de PF. Un ejemplo de lo que eran los Pink Floyd que quizá pocos conozcan. Mientras grababan Dark a Waters se le ocurrió la idea de grabar entrevistas a muchas personas sobre su opinión acerca de diversas cuestiones vitales. Tratando sobre la violencia un entrevistado explicó como tuvo que pelearse un día con un compañero de profesión. En la entrevista este ríe de forma pesada y peculiar. Su risa se puede escuchar en Brain Damage. ¿Conocéis algún grupo musical que hubiese realizado un planteamiento de los temas que trata Dark Side of The Moon de la forma que lo ha hecho PF?

  76. Como fan de Pink Floyd desde los 9 años, y tras escuchar toda su música, tanto en grupo como en solitario, puedo decir y digo que cada uno tiene su lista de preferencias y decir que esta canción o tal disco es el mejor/peor/maravilla/mierda es simplemente una necedad. Keep calm and listen Pink Floyd.

  77. Pingback: La historia de Pink Floyd en 25 canciones – Jot Down Cultural Magazine – LaAntiguaFrontera

  78. No estoy de acuerdo con tus apreciaciones sobre que no merecen la pena los discos de pink floyd anteriores al Echoes y posteriores al Let there be more light…Son unos discazos…puedes decir que a ti no te gusta la psicodelia…

  79. No estoy de acuerdo con la Crónica. Se hace injusticia con Richard Wright. El 70% de las canciones de Pink Floyd tienen su participación como coautor y compositor.

  80. Muy bueno e interesante el artículo. Al final con la escusa de las canciones y los discos hace un repaso de la historia de Pink Floyd. En algunas cosas no estoy de acuerdo, pero como para gustos hay colores… El autor es claramente un fan de la época setentera de Pink Floyd. Coincido en que The Dark Side of The moon es su mejor disco, y que desde Medle hasta Animals los discos son increibles y buenísimos. Pero a mi, el The Wall (junto con el The Final Cut) no me gusta, me aburrió y me sigue sin gustar por mucho que muchos me digan que es una obra maestra, prefiero incluso los dos posteriores. Los discos de los años 60, a mi me gustan también mucho, aunque es verdad que el Atom Haert Mother es a mi parecer flojo en comparación a los demás, Pero el Ummagumma no es tan malo, a mi me gusta, y el disco de directo es buenísimo. En mi opinión en esa lista de canciones faltan 4 imprescindibles. “The Grat Gig in The Sky” esa grandiosa canción que con la voz de una mujer y sin palabras, siempre me hace cerrar los ojos y disfrutar, una obra maestra. “One of these Days”, un tema con una fuerza enorme, el primer tema de un gran disco, el Medle. Falta la que para mi es la canción mas bonita (no digo la mejor) de Pink Floyd, “Cymbaline”, del disco More. Y el “Careful With That Axe Eugene” una canción desgarradora (o al menos así lo veo yo) solo para adictos a Pink Floyd.

  81. Ah! Y el More un discazo. Nada de flojo.

  82. Es curioso, mi canción favorita de Pink Floyd, tanto en música como líricamente, es “Sorrow”, el tema que cierra el ” A momentary lapse of reason”. Y por cierto, “One Slip” también es un temazo. ¿Porqué denostar ese trabajo? También ed una maravilla…

  83. Nunca me canso de escuchar AHM, en contrapunto a los gustos del autor del articulo.

  84. No estoy de acuerdo con muchos de los juicios del redactor, A momentary lapso of resason, así como Division Bell son álbumes extraordinarios, en los cuales brilla la genialidad de Guilmour, al igual que la de Waters en The dark side ofrece The moon, por ejemplo. No obstante, es un artículo interesante en cuanto a los datos históricos, de la banda, que aporta.

  85. PF está sobrevalorado, deberíais escuchar más a Camela, los auténticos creadores del género atmosférico. Un saludo majos

  86. A los 15 solía encerrarme en mi cuarto, ponerme los audífonos y volar con Pink Floyd. Cuatro años después de obligaciones, situaciones y desamoríos, dejé de escuchar a lo que alguna vez pensé que era mi banda favorita. Por tu artículo, 4 años después los vuelvo a disfrutar y a sentir un vigor tremendo (los adolescentes también tenemos etapas). En fin, gran artículo. Disfruté este collage recordando aquellos días y tus comentarios acerca de cada álbum son muy certeros, a mi parecer, aunque no comparto algunos de ellos; pero objetivamente, me parecen muy buenos. Algo que quiero agregar en modo de sugerencia es que hace falta más de 30 canciones para hacer una historia completa de Pink Floyd. Tal vez es porque me encanten casi todos sus temas pero me hubiese gustado leer tus comentarios sobre otras canciones. En fin, gran artículo de todas formas

  87. Pink Floyd terminó en 1975. Todo lo que hicieron después es kk. Lo mejor será siempre Ummagumma, Atom Heart Mother, Meddle y The dark side. Punto.

  88. Respetando por supuesto la reseña, no puedo estar más en desacuerdo con lo dicho repecto a Unmagunma o el Atom Hearth Mother… Echoes es buenísima y Atom Hearth muy mala? Por cierto, Pink Floyd eran Roger Waters, prueba de ello son los discos posteriores a The Final. Saludos.

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