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Gerda Taro: rubio destello en la sombra

Gerda Taro - Ilustración de Raquel Villaécija
Gerda Taro – Ilustración de Raquel Villaécija

Calzaba paso de militar y sonrisa de carmín. Escudo firme, carcasa coqueta y vulnerable. Vestía el coraje de los que empuñan las armas y el miedo de los perseguidos, de los que miran el cañón de frente, sin pestañear. La niña judía de alma rebelde con el estigma siempre en señal de alerta. Fugitiva de lente revolucionaria y valiente. Click. Instantánea sincera, desnuda y vanguardista. Click. Heroína y mártir en tierra castellana. Click.

La mirada brillante de Gerda Taro, Rolleiflex inquieta recorriendo las trincheras de la España dividida, se veló en el cuarto oscuro de la guerra cuando sus crisálidas empezaban a convertirse en mariposas mecidas por el bálsamo mágico de las cubetas.

Pocas salieron del laboratorio —año y medio de negativos comprometidos, el destino enterró un futuro prometedor de papel baritado— pero fueron suficientes para colgar a su autora la insignia de la memoria eterna, para abrirle las puertas del panteón de las mujeres ilustres de la historia de la fotografía.

Rafael Alberti leía en sus ojos «el alborozo del peligro, la sonrisa de la juventud inmortal, dinámica, valiente, tal vez inconsciente, pero en cualquier caso decidida e irresistible». Al escritor la heroína judía le enseñó a manejarse con la química fotográfica, a revelar y ampliar el horror captado por la caja negra bélica.

Gerda Taro se llamaba en realidad Gerta Pohorylle. Gerta, o Gerda (nombre que adoptó tras unirse al joven húngaro André Friedmann, bautizado por ella como Robert Capa), era muchas cosas: alemana de origen polaco marcada con la estrella de David, resistencia y coraje, el alter ego del célebre fotógrafo: su amiga, compañera y mecenas, creadora de la marca que le dio fama, también fantasma a su sombra. Pero sobre todo fue una gran fotógrafa, una de las pioneras del fotoperiodismo, el objetivo femenino que mejor cubrió la guerra civil española y la primera profesional en caer en una contienda en acto de servicio.

Menuda de melena rubia, le gustaba fumar, ponerse tacones, colorear sus labios de color sangre, salir a bailar, divertirse, provocar. En el campo de combate se llenaba de barro y la niña coqueta y hedonista desaparecía tras los disparos de luz. Las reminiscencias de su infancia burguesa de modales exquisitos quedaban sepultadas por el aroma de la muerte que retrataba en las trincheras.

Nació en una familia acomodada y dinamitada por la explosión nazi. Sus hermanos huyeron allí «donde se perfila el curso sinuoso de un río, un recinto fortificado en el cual se elevan dos catedrales, tres palacios y un arsenal». Ellos se refugiaron en Moscú. Gerda eligió París. Llegó entre raíles, con el aliento de las SS acariciándole la melena. Tenía veinticuatro años. Antes nunca había disparado una cámara aunque, judía huidiza, conocía bien el olor de la metralla, los contornos de la guerra. En la ciudad gris se embriagaba con el humo rojo de las brasseries proscritas, ahí donde la intelectualidad del momento trataba de combatir la metástasis fascista. En el Dôme o en Chez Capoulade creció su pulsión contestataria. En este París aún se huele el disparo de su emulsión de poesía bélica.

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11 comentarios

  1. Precioso Homenaje a UNA GRANDE. Gracias!

  2. Pingback: Gerda Taro: rubio destello en la sombra

  3. Pingback: Recomendados de la semana pasada #16 | rafa sanchis albelda

  4. Pingback: Gerda Taro: rubio destello en la sombra | Justa, lectura y conversación

  5. Me gusta como cuentas la historia, como dibujas, como lo sientes… Ayer con motivo del 100 aniversario de Robert Capa , encontré esta goya proviniente desde tu blog. Yo escribí mi homenaje y no tuve más remedio que meterte en medio de mis líneas y tu dibujo. Te dejo el enlace por si te apetece leerlo:

    http://sindromecoleccionista.blogspot.com.es/2013/10/100-anos-de-robert-capa.html

  6. Sencillamente precioso. Lecciones de vida como estas se deben explicar mas para que nunca caigan en el olvido.
    Compartiré con mis alumnos de 4rt de ESO el artículo. Homenaje a una mujer valiente .

  7. Precioso reportaje!

  8. Pingback: ROBERT CAPA, EL FOTÓGRAFO QUE NUNCA EXISTIÓ. |

  9. Pingback: El enfoque femenio (II): Fotógrafas de guerra. – Femenino Sport

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