Qué hacer si te encuentras una tribu no contactada

Publicado por
Un miembro de la expedición de los hermanos Leahy en Nueva Guinea estableciendo un primer contacto con nativos.

Un miembro de la expedición de los hermanos Leahy en Nueva Guinea estableciendo un primer contacto con nativos.

Imagínese usted que está en el centro mismo de Bilbao tomando algo y antes de volver a casa decide dar un paseo hasta las afueras para despejar la mente. Es posible que durante el trayecto acabe encontrándose con alguna tribu no contactada nunca antes por la civilización. ¿Qué hacer entonces? Si vemos los precedentes históricos conviene tratarles con mucha cautela para evitar disgustos.

Se estima que hoy en día aún existen en torno a un centenar de tribus que viven completamente al margen de la modernidad, principalmente en el Amazonas y Nueva Guinea. Según declara la ONU «para estos pueblos el aislamiento no ha sido una opción voluntaria sino una estrategia de supervivencia». El protocolo que establece para tratarlas consiste pues en procurar dejarlas tranquilas hasta que sean ellas, si lo desean, las que inicien el acercamiento a poblaciones vecinas. ¿Pero qué ocurre cuando, de una forma u otra, ese contacto se produce? Según afirmaba en esta entrevista el indigenista Jose Carlos Meirelles:

El primer problema de los indios cuando entran en nuestro mundo son las enfermedades, pero también hay otra cosa. El indígena que sobrevive a las enfermedades todavía tiene que hacer un esfuerzo para no enloquecer. Son muchas informaciones, un mundo totalmente distinto al suyo. Si el indígena no es una persona mentalmente fuerte se acaba volviendo loco, acaba bebiendo o intenta suicidarse.

Así que incluso cuando el contacto es pacífico y amigable (cosa que no es frecuente, como veremos), el impacto en su visión del mundo y en su equilibrio psicológico es enorme. Como para cualquiera de nosotros si un día nos tropezáramos con extraterrestres. Si echamos la vista atrás y nos fijamos en los abundantes ejemplos históricos al respecto podríamos sacar tres conclusiones: 1) ese primer contacto entre ambos será muy a menudo hostil; 2) la tribu se fijará y dará gran valor a detalles que los exploradores o colonos jamás hubieran imaginado; 3) a corto o medio plazo la tribu acabará saliendo bastante malparada del encuentro.

Nativo de Nueva Guinea llorando de miedo tras ver a su primer hombre blanco

Nativo de Nueva Guinea llorando de miedo tras ver a su primer hombre blanco

Respecto al punto primero, la alta probabilidad de que nos hagan un recibimiento poco hospitalario no es porque se trate de seres de naturaleza particularmente violenta, sino porque siguen la lógica hobbesiana que existe en todas las épocas y lugares para los grupos humanos que entren en contacto y mantengan escasos o nulos lazos políticos, comerciales o de parentesco. Nuestro grupo teme que los vecinos los agredan y los vecinos a su vez temen ser agredidos por nosotros. Entonces se comienza a sopesar la idea de un ataque preventivo —que dañaría nuestros intereses aunque menos que ser atacados pero el siguiente paso es sospechar que los vecinos estén también planteándose esa misma posibilidad. La conclusión inevitable es que entonces hay que adelantarse a ellos, ya que también acabarán concluyendo que deberían adelantarse a nosotros. Es una lógica perversa pero siempre funciona. Por eso mismo convendrá ir armado ante la posibilidad de ser atacados, lo cual confirmará su temor de que se haya ido allá a atacarles. Está visto que la cosa no puede acabar bien… Solo la abrumadora diferencia de poder que otorgan las armas de fuego han zanjado habitualmente las hostilidades.

El primer ejemplo de ello lo encontramos en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo. Se trata de uno de los expedicionarios que participó en la Conquista de México, que muchos años después fue capaz de recordar con gran detalle todo lo ocurrido (algunos incluso sostienen que no sería más que un seudónimo del mismísimo Hernán Cortes). En su narración expone la hostilidad que recibían a su paso, las lluvias de flechas y las emboscadas en las que finalmente los indios «conocieron el buen cortar de nuestras espadas, y de las ballestas y escopetas el daño que les hacían». A veces capturaban a indios, los bautizaban y pasaban a llamarlos con nombres castellanos, aunque un caso inverso que siempre me ha llamado la atención es el que describe de Gonzalo Guerrero, un soldado español capturado por los indígenas y que tras un tiempo esclavizado por ellos logró echar raíces en la sociedad maya hasta el punto de no querer regresar cuando Cortés contactó con él mediante una carta, a la que respondió: «Hermano Aguilar, yo soy casado y tengo tres hijos, y tiénenme por cacique y capitán cuando hay guerras; íos vos con Dios; que yo tengo labrada la cara e horadadas las orejas; ¿Qué dirán de mí desque me vean esos españoles ir desta manera? E ya veis estos mis tres hijitos cuán bonicos son». Hasta tal punto llegó su aculturación que murió combatiendo a sus antiguos compatriotas… al fin y al cabo los conocía bien y no necesitaba especular sobre sus posibles intenciones y la oportunidad o no de lanzar ataques preventivos. Pero al final nada pudo detener la superioridad de las armas europeas y el uso estratégico de las rivalidades entre tribus vecinas.

Algo similar hizo el capitán inglés James Cook en los Mares del Sur dos siglos más tarde. El almirantazgo le dio orden de que en sus viajes de exploración «procurara establecer por todos los medios una amistad y alianza con ellos regalándoles todas las fruslerías que se les antojen». A lo largo de sus tres viajes desde 1768 a 1779 recaló en multitud de islas, donde era recibido alternativamente con agasajos para realizar trueques o bien con lluvias de piedras y flechas que tuvo que repeler a tiros. Contó con cierta habilidad para tratar con las tribus, para prever cómo reaccionarían en cada encuentro: intimidándolos con el poder de sus cañones y mosquetes o dejándolos boquiabiertos con las baratijas y camisas que les ofrecía y con el tamaño de su barco, como nunca antes habían visto. Pero finalmente la suerte le abandonó cuando decidió secuestrar al rey de Hawai para pedir a cambio un rescate. La multitud enfurecida acabó con él en una playa para comérselo después.

De la exploración del sur de África ya hemos hablado aquí. Pero fue precisamente en una de las islas por las que pasó Cook —y ya en pleno siglo XX cuando tuvo lugar el primer contacto más espectacular y documentado de la historia.

Nueva Guinea, la segunda isla más grande del mundo, fue descubierta por los europeos en el siglo XVI y posteriormente repartida entre Holanda, Alemania y Gran Bretaña. Durante mucho tiempo solo su zona costera fue explorada, puesto que el centro de la isla está ocupado por una gran cordillera de difícil acceso. No fue hasta 1930 cuando los hermanos Leahy unos mineros australianos en busca de oro descubrieron en su interior un enorme valle que estaba habitado por unas cincuenta mil personas (otras fuentes hablan de hasta un millón) que habían permanecido completamente aisladas del resto del mundo desde hace milenios. Lo más curioso del caso es que además de armas para protegerse y regalos para los indígenas que pudieran encontrarse, Michael Leahy y sus hermanos llevaron una cámara de cine para grabar las reacciones de quienes se encontrasen en ese primer contacto. Se trata de unas imágenes de extraordinario valor antropológico que posteriormente fueron recogidas en el documental First Contact, junto a testimonios de los propios nativos contactados varias décadas después:

Michael Leahy escribió también sus aventuras en el libro Explorations Into Highland New Guinea, 1930-1935, donde se refería a esos momentos decisivos:

El primer contacto habitualmente provoca una mezcla de admiración y terror, en ausencia de una voz amigable hablando la lengua nativa, seguido de un silencio de aturdimiento y lágrimas, danzas aparentemente alegres, risas, discursos rimbombantes de ancianos con maneras de la edad de piedra que dan a todos su visión del encuentro. Para el día siguiente los contactados habitualmente realizan ofrendas de patatas, caña de azúcar, bananas y cerdos. Buscan obtener un trueque por casi cualquier artículo comercial. Los nativos consideran que cualquier cosa que provenga de nuestro grupo está imbuido de la magia y los espíritus que nos han protegido a lo largo del viaje que hemos hecho para llegar donde ellos.

En el documental mencionado se muestra cómo fue vivido desde el otro lado, la estupefacción por parte de gente que hasta entonces había creído que los límites del valle eran los límites del mundo.

Una vez se hubieron ido, la gente nos sentamos y contamos historias. No sabíamos nada de los hombre de piel blanca. No habíamos visto lugares lejanos. Solo conocíamos este lado de las montañas y creíamos que éramos el único pueblo que existía. Pensábamos que cuando una persona moría, su piel se emblanquecía y se dirigía a la frontera de «ese lugar», el lugar de los muertos. Así que, cuando vinieron los desconocidos, dijimos: «estos hombres no pertenecen a la Tierrra. No los matemos; son nuestros familiares. Quienes han muerto se han vuelto blancos y han regresado».

Otro testimonio nos muestra la intriga ante las intenciones de esos extraños seres que se les habían aparecido tan repentinamente: «el Hombre Blanco vino de allí, nunca habíamos visto una cosa semejante. ¿Venía de la tierra? ¿Venía del cielo? Venía del mar? Estábamos confundidos. Si hubiéramos tenido alguna idea de dónde venía, entonces habríamos sabido por qué venía». Algunos se echaron a llorar de miedo, y tampoco faltaron jefes locales que intentaron atacarlos. Pero fueron acribillados con disparos de escopeta, disuadiendo así a los demás de cualquier otra reacción violenta.

A todos ellos les causaba una gran consternación no solo su extraño color de piel, sino los objetos que portaban. Las grandes mochilas que llevaban a sus hombros debían ser, pensaron, sacos donde tenían escondidas a sus esposas. Las latas de conservas vacías que dejaban a su paso eran valiosos tesoros que los nativos utilizaron como elegantes abalorios con los que adornarse la cabeza. Incluso pudieron escuchar por primera vez en su vida música grabada en un gramófono: «pensamos que era una caja llena de fantasmas, que nuestros ancestros fallecidos estaban ahí dentro», decían.

«Pensamos que era una caja llena de fantasmas, que nuestros ancestros fallecidos estaban ahí dentro».

«Pensamos que era una caja llena de fantasmas, que nuestros ancestros fallecidos estaban ahí dentro».

Pero eran sus ropas lo que más extrañeza les causaba. Los nativos vestían un taparrabos llamado lap-lap que cubría sus genitales y el trasero pero mostraba los laterales del cuerpo. De manera que cuando vieron que los visitantes vestían pantalones que les cubrían por completo su conclusión fue… que tenían penes enormes enrollados alrededor de la cintura que debían ser cubiertos así. Tiene su lógica. También les sorprendía que esos pantalones no mostraran restos de excrementos, así que de alguna extraña forma podían atravesar la tela sin mancharla o, lo que parecía más probable, esos hombres blancos eran espíritus carentes de necesidades corporales. Para resolver tan intrigante misterio, cuentan:

Uno de nosotros se escondió un día y vio al Hombre Blanco hacer sus necesidades. «Ese hombre que viene del cielo acaba de cagar» nos dijo. Tan pronto como el Hombre Blanco marchó de allí, todo el mundo se acercó a mirar. Su piel es de un color diferente, pero su mierda huele igual que la nuestra.

Ese fue el trascendental momento en el que comenzaron a ver a los hombres blancos no como espíritus, sino como simples humanos. Pero cómo haber podido prever la importancia de algo así. Por si eso no fuera bastante las mujeres nativas que mantuvieron relaciones sexuales con ellos contaron que sus penes funcionaban igual que los demás. El hechizo se había roto, solo quedaba entonces su tecnología, tan avanzada que para ellos resultaba indistinguible de la magia. Les gustaron especialmente las hachas y cuchillos de acero que repartieron entre ellos a cambio de que les ayudaran a buscar oro.

En una isla tan grande y accidentada geográficamente quedaron todavía más poblaciones por descubrir. El explorador Richard Archbold realizó varias expediciones, siendo la más fructífera la de 1938. El geógrafo Jared Diamond, varias décadas después, recorrería en busca de pájaros algunas zonas en las que todavía quedaban algunas tribus no contactadas, lo que le produjo un gran desasosiego ante la posibilidad de cruzarse con alguna. Así lo cuenta en su libro El mundo hasta ayer:

Antes de quedarme dormido, repasaba mentalmente posibles vías de actuación si me encontraba con nómadas no contactados en ese bosque. En uno de los escenarios me sentaría y levantaría las manos para demostrar que no iba armado y que no era una amenaza, forzaría una sonrisa, sacaría de mi mochila una barrita de chocolate, ingeriría un trozo para demostrar que no era peligrosa y que era comestible y les ofrecería el resto. Pero puede que se enfadaran enseguida o que les entrara el pánico cuando me vieran rebuscar en la mochila, como si fuera a sacar una pistola. Otra posibilidad era imitar las llamadas de los pájaros papúes de la zona para demostrar que estaba allí únicamente para estudiarlos. Esa suele ser una buena forma de romper el hielo con los papúes. Pero puede que sencillamente pensaran que estaba loco o que trataba de lanzarles algún sortilegio relacionado con los pájaros. O, sí estuviera con los papúes con los que había viajado y nos encontráramos a un único nómada, a lo mejor podríamos convencerle de que se quedara en nuestro campamento y hacernos amigos suyos (…) Pero ¿cómo alentaríamos a un nómada aterrorizado a que se quedara en nuestro campamento varias semanas con esos otros intrusos papúes?

Finalmente no llegó a encontrarse a ninguno, aunque en otra ocasión le bastó ver una rama clavada en el suelo para sospechar que posiblemente era obra humana, lo que le llevó a plantearse abandonar la zona por precaución.

Hoy en día en otras zonas del mundo además de en la isla de Nueva Guinea continúan existiendo tribus no contactadas, como señalábamos al comienzo. Es por ejemplo el caso de Perú, donde se estima que existen quince de ellas. Francisco Navarro, un aventurero apasionado por la montaña que actualmente vive en España, estuvo recorriendo la selva peruano-brasileña Madre de Dios como empleado de una empresa de prospección gasística, una dura experiencia de la que guarda sin embargo un buen recuerdo. Según cuenta tuvo que extremar las precauciones con los no contactados, también denominados «calatos» (desnudos) aunque generalmente tendían a esconderse y huir, otras veces «podían estar detrás de ti y no darte cuenta», pueden llegar en ocasiones a realizar ataques con víctimas mortales. El más reciente el pasado año, cuando un guía matsiguenka fue encontrado muerto por las flechas de un clan. Por ello, según explica, los campamentos de esas zonas se montaban cerrados con mallas de alambre para evitar las flechas, con reflectores dirigidos hacia el exterior del perímetro y con regalos depositados alrededor como mantas y ollas. Pese a todas esa precauciones, en cierto momento se produjo un primer contacto:

En una ocasión se llegó a encontrar y capturar a un calato y el guía de la zona le preguntaba que por qué atacaban, pero más eran las preguntas que él hacía. Preguntaba por aquello que se ponían los trabajadores en la cabeza (los cascos) y por ese dios que estábamos levantando sobre nuestras cabezas, que era el prisma que llevan para marcar con la estación del topógrafo, que por la dificultad del terreno había que elevar mucho… Según dijo los ataques a los helicópteros eran por miedo a algo desconocido.

En conclusión, tras este breve repaso que hemos realizado podemos deducir por lo tanto que el lector haría bien en intentar evitar cruzarse con una tribu no contactada, por el bien de ambas partes. Y que, si tal cosa ocurriera, conviene estar armado ante su previsible hostilidad, ofrecerles mantas, ollas, chocolatinas o incluso latas de conservas vacías que pueden considerar de gran valor y, por último pero no menos importante, ponerse a salvo de miradas en ciertos momentos de intimidad. No vayamos a perder repentinamente el aura sobrenatural que nos hayan atribuido.

Hombres de Barro Asaro de Papúa Nueva Guinea.

Hombres de Barro Asaro de Papúa Nueva Guinea.

33 comentarios

  • Mensaje recibido, no iré a Bilbao.

  • Hats off to Javier Bilbao.

  • ¿Se sabe cuál es la esperanza de vida media de este tipo de tribus?

    • …en este tipo de tribus?

      Es decir, cuánto viven de media esos homo sapiens sin una sanidad púbilca/privada occidental…

      • Hola Xoco, en el libro que menciono de Jared Diamond atribuye una esperanza de vida para los miembros de las tribus que él conoció en Papúa Nueva Guinea de en torno a los 40 años.

        • Y qué! Pero estáis de coña? El documental va de la explotación, la esclavización y la violación de una cultura perdida ya para siempre.

  • Como español, católico, liberal y del Real Madrid lo tengo claro. Mataría a todos los machos y si las hembras fueran apetecibles las violaría y luego miraría de sacquear todo lo posible y me iría a grito de Yo soy español, español!

    ¡Marca Esaña!

    • tu eres tonto,un ignorante,hay mucha gente que no se siente española en madrid que no son catolicos y son del rea madrid,pero tu inteligencia solo te da para venir a esta webs para listillos y poner ese comentario y decirte a ti mismo que lo as hecho bien,menudo come vergas eres

      • YoSoyEpañol, ¿sabes que significa “católico”, “Liberal” y “del real Madrid”, me queda claro que no lo tienes claro, menudo favor que le haces a España exhibiéndote como español, afortunadamente la inmensa mayoría de los Españoles no tienen tu estura.
        Dios te bendiga, incluida a las mujeres de tu familia, por tener que convivir contigo.

    • Y yo como catalan,ateo,progesista y del barcelona,tambien lo tengo claro,no quiero a gente de la selva en mi ciudad,y tampoco quiero a fachas,eso si,viva catalunya,independencia a catalunya ya por la gracia de dios!

    • Se te ve el plumero, Xavier….

  • Gran post.

  • Según un relato español, los mapuches estaban preocupados de que los conquistadores fueran seres indestructibles. Por eso dos valientes investigadores le dijeron a un español que sabían de un sitio con mucho oro (además de científicos, psicólogos) y cuando se hubieron alejado del resto, le dieron un mazazo. Certificada la defunción, la conclusión del estudio fue “l.afali, l.afali!” (“¡es mortal, es mortal!”) y se construyó el silogismo “todos los españoles son mortales”. Luego comenzó la rebelión de 1541.

    • La filosofía y la ciencia: siempre al servicio del avance del conocimiento de la humanidad. :D :D :D :D :D

  • Lo cuentan mas exagerado de lo que sale en la pelicula y en las fotos. No se acojonan tanto con el avion ni con el gramofono. Lo de las latas me lo creo, pero ¿la caja de Kellogs? ¡Vamos! Lo ves ahora y dirias que la han pegado con fotochop.

    Hay dos o tres detalles mitologicos encantadores: lo de que no podian entender que estuvieran buscando oro y deducen que estan buscando los huesos de los antepasados muertos, que es lo unico que dejaron en tierra. Tambien el consejo de los padres al niño que va a ir en avion a tierra de los blancos: “No comas su arroz, no comas su carne”. Y bueno, parece que el avion algo tiene que ver con los cultos del cargo, aunque se dice que en las islas empezaron ya antes de los aviones, con los barcos de los portugueses.

  • por eso ese pais k le dicen k le llaman spain a sido el unbiko pais de europa k todas sus posesiones se an liberado por las fuezas de las armas. ahy sus cojones

  • Para Iker Jiménez & Cía., nosotros también somos una tribu no contactada.
    Lo cierto es que los que tenéis de mediana edad para arriba, podéis hablar con hijos, sobrinos, amigos…., que tengan menos de 20 años, y decirles que cuando erais jóvenes su edad no teníais móviles. Veréis la cara de sorpresa que ponen algunos.
    El mundo está lleno de “no contactados”, lo que pasa es que cada uno lo vemos desde nuestro sitio, por mucho que la razón te diga que existe otras perspectiva.

    • La cara que pusieron mis hijos cuando les dije que yo veía
      La tele en blanco y negro -??- sin colores, explique. Y luego seguí
      Explicando porque no entendían

  • La tele con mas colores que los habidos, las pantallas full HD, la tecnologia movil o las redes sociales; la cara que pondran los humanoides del futuro cuando verifiquen las sandeces con las que nos divertiamos. O imaginate la cara que pondran con la sola mencion de aquel delirante concepto antidiluviano: eurocentrismo.

  • Me equivoco cuando digo que el que se creyo que el sol giraba en torno a la tierra no era el hombre instruido europeo? porque del resto sabemos que eran una chusma ignorante que vivia avasallada por unos cuantos que ostentaban el poder.
    Me equivoco al mencionar que en aquellas tribus se miro al extranjero como un igual?, un ser humano que merecia ser tratado con familiaridad porque era una especie de antepasado comun. Tribus del pasado! Mandenme pedir! que con gusto moriria como mis antepasados!, en lucha y rebeldia en contra de estos escalofriantes humanoides que se creen superiores o que merecemos morir bajo sus manos!

  • Yo soy un descendente de Papua. Tengo el pene grande y la nariz perforada, ademas, tengo labio leporino. Que putada

    • No, entonces tu no eres descendiente de Papua: tu eres descendiente de un gorrino.

      • Ha dicho descendente, des-cen-den-te. Al resto del mensaje no le encuentro relación con el efecto de la gravedad sobre los cuerpos. Bueno lo del labio leporino…, tal vez. Felicidades por lo del tamaño del pene.

  • Otro ejemplo en México fue cuando los aztecas confundieron a Hernán Cortés con Quetzalcóatl, y le rendían tributo al regalarle oro, logrando con ésto la ambición de los conquistadores, quienes empezaron a saquear los templos sagrados, provocando la ira de los aztecas que ya no los reconocieron como dioses.

  • es muy interesante saber que aun existen grupos de personas que estan aisladas por desicion propia o por miedo a lo desconocido o cambio y que tengan un tipo de vida diferente a lo cotidiano normal para nosotros los civilizados, creo que seria igual para nosotros al tener contacto con los llamados ovnis o extraterrestres tendriamos miedo al cambio o a lo desconocido y seriamos hostiles como los de las tribus. (somos parecidos en algo).

  • Interesante artículo, interesantes datos, desafortunamente parte de la experiencia de otras personas y eventualidades que a nadie de nosotros nos constan, más sin embargo no tenemos que irnos muy lejos para corroborar un poco de esa realidad; ya que por ejemplo ir a un pueblo o comunidad alejada de las grandes ciudadanas y ya sea que ellos vayan a la ciudad o nosotros vayamos a los pueblos genera un impacto porque existe el abuso de poder por eso existe la desconfianza y el temor se llma autopreservación y con justa razón en toda la historia nadie ayudo ni aprendió, siempre el hombre que más tiene más abusa y la ambición lo domina.

  • hola que tal quisiera saber a quien va dirigido este documental?

  • Muy interesante texto. Es difícil creer que en estos tiempos existan personas aisladas del resto del mundo, pero también en nuestro entorno pasa que el ver a alguien que viste diferente, tiene otras creencias lo catalogamos de forma distinta y a veces nos es difícil comprenderlos o convivir con ellos.

  • bueno yo creo que es un poco extraño todas las entrevistas con estas tribu pues así como nos defendemos de nuestros agresores, nosotros para ellos seriamos uno de ellos algo nuevo y muy diferente que nos verían como amenaza.

  • La pregunta del escritor dice así ¿Qué hacer si me encuentro con alguna tribu no contactada nunca antes en la civilización? Y hace una serie de resumen acerca de varias tribus y ejercicios o estudios con personas en vivo y reales de lo que ya se vivió anteriormente con personas que así les paso evidentemente buscando experimentar y dándonos un avance de lo aprendido para entonces para cuando me pase pues evitar algunas acciones y actitudes o realizar acciones que me favorecerían al encontrarlas pero concluye diciendo que es mejor evitar cruzarse con una tribu no conectada, por el bien de ambas partes, y que si esto llegare a ocurrir conviene estar armados, ofrecerles obsequios y tratar de conquistarlos de una u otra manera ofreciendo cosas que para ellos sean de gran valor y ponernos a salvo de miradas en ciertos momentos de intimidad. Nos lleva a concluir también o así lo entiendo que tienen menos avance que nosotros y hasta menos ropa o estilo de vida diferente pero que al fin comen y defecan igual que nosotros pues son humanos igual que nosotros pero con su estilo de vida y normas de supervivencia. Esto me lleva a mí a una realidad de cuando conoces a gente que aunque es de tu estatus y de tu misma crianza y de la misma sociedad donde vives hay ocasiones en las que no sabes de qué manera abordarlos porque pareciera que no están en la misma onda ni en el mismo canal tienes un mal humor y una hostilidad que hasta el saludo les molesta de tal manera que debemos ser tan cordiales y tan atentos con cada una de nuestras acciones ante ellos para no contar con represarías no esperadas en ningún momento. En pocas palabras como diría nuestro benemérito de las américas El respeto al derecho ajeno es la paz. Misma que hace rato no se ve en una sociedad que supuestamente ya está descubierta domesticada y socializada normativizada con una serie de reglas morales y de etiqueta que aún no logramos mantener en un mismo sentir. Con este comentario espero cumplir con las técnicas de redacción antes leídas para mi tarea escolar gracias

  • Para mi es interesante saber que tenemos que respetar costumbres de cada una de las diferente civilizaciones, y aplicarlo en cada una de las diferentes comunidades, para el respeto de usos y costumbres de la localidad.

  • Realidad sólo existe el pasado para los que están viviendo el presente de sobrevivir, todos tratando de desenvolverse en un habita, aún no tienen lo que en un inicio hubo en los inicios de las tribus unión para todo el mundo, que aún cada ciudad pueblo tribu está en el soborno de que tiene el que se aprovecha aún siempre un instante de vida .

Responder

— required *

— required *