Jot Down Cultural Magazine – Félix de Azúa: Enseñar la lengua

Félix de Azúa: Enseñar la lengua

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Real Academia Española (23)

Fotografía: Guadalupe de la Vallina.

A los españoles nos encanta zurrarnos la badana con cualquier excusa, pero últimamente tiene mucho éxito lo de agredirse por cuestiones lingüísticas. Desde los rancios catalanes que aún usan como arma de ataque lo de «la lengua del imperio», hasta los chavistas americanos que proponen eliminar el español de las escuelas para que los niños solo hablen en indígena, parece como si las inquisiciones lingüísticas hubieran suplantado a las teológicas.

Todo lo cual no es sino ignorancia de lo que en realidad es el lenguaje y de las diferencias entre el lenguaje, las lenguas y las hablas. Mi generación estudió bastante lingüística (sobre todo la estructural, que es la más aburrida) porque en los años setenta parecía la ciencia del futuro, la que lo explicaría todo, como en la actualidad los divulgadores de la ciencia cognitiva. No lo fue, afortunadamente, pero ahora las lenguas se estudian en los colegios como si fueran animales al borde de la extinción. Pura zoología analfabeta, o sea, política.

No es precisamente la extinción lo que amenaza al español, con sus quinientos millones de hablantes, pero sí la ignorancia. La mayor parte de la población menor de cuarenta años no tiene ni idea de qué clase de objeto, cosa, ente o quimera es la lengua española. Entre otras cosas, ignoran que no es española, sino multinacional, y tan de los bolivianos y chilenos como de los catalanes y vascos.

Un espléndido remedio a tanta burricie es la muy notable exposición de la Biblioteca Nacional de Madrid que conmemora los trescientos años del Diccionario de Autoridades. O lo que es igual, los tres siglos de la Academia de la Lengua Española. Comisariada por Carmen Iglesias y José Manuel Sánchez Ron, resume en siete capítulos la historia de la cristalización moderna de nuestra lengua.

La labor de la Academia, contra lo que creen los más simplones, no es la de momificar el idioma, sino precisamente la de mantenerlo con vida. Observen a su alrededor y verán que los países con mayor número y calidad de diccionarios son justamente los que mayor potencia lingüística, literaria y política poseen. De hecho, el caso español es similar al de la Gran Bretaña, donde una pequeña sede metropolitana hace de centro geométrico de un universo centrífugo. Los diccionarios de inglés pueden incluir aportaciones australianas, jamaicanas o canadienses, del mismo modo que en el diccionario español figuran palabras argentinas, mejicanas o cubanas.

La historia de la Academia es paralela a la de España. Sufrió las mismas represiones, guerras y enfrentamientos, creció cuando el país se liberaba de los yugos militares y eclesiásticos, decaía cuando sucedía lo contrario, y se ha tecnificado cuando también nosotros hemos introducido cientos de aparatos en nuestra vida común. La Academia es un organismo vivo cuya labor tiene algo de novela de fantasía: un conjunto de sabios (muchos de ellos barbados) que se reúnen en enormes mesas para discutir y dirimir el destino de las palabras. Podría ser una escena de Tolkien.

O también de la Biblia porque, como bien sabemos, en el principio fueron las palabras. Una vez Yahve hubo creado a Adán, lo llevó de paseo por el Edén para que pusiera nombre a cada animal, planta o cosa que le interesara. Aquellas palabras son las causantes de que haya camellos y cocodrilos, arcilla y manzanos, ríos y estrellas fugaces. Luego los entes bautizados fueron tomando muchos otros nombres y también ellos variaron lentamente, pero ya nunca más se separaron de su nombre original, porque fuera del nombre no son nada, un amasijo de vísceras que se mueve durante unos años y luego desaparece.

En realidad, los únicos que en verdad a veces parece que nos separemos de nuestro nombre somos los humanos. Por ejemplo, cuando peleamos por cuestiones lingüísticas. En cuanto la interpretación de la lengua cae en manos de bárbaros y represores, los humanos pierden su nombre y dejan de existir, como sucedió en el Tercer Reich según cuenta el gran Klemperer. Agárrense a las palabras. Son nuestro flotador en el océano de la aniquilación.

46 comentarios

  1. A ver si me aclaro: el primer párrafo ¿habla de los españoles o de los chavistas americanos?

  2. No creo que negar la historia sea despreciar al castellano, esta es una lengua maravillosa, pero que se ha impuesto históricamente en contextos de genocidio cultural,también. Aceptarlo y tenerlo presente por todos ayudaria a crecer y conectarnos más y no a separarnos.

    • Como todas las lenguas dominantes del mundo.

    • Aquí el señor de Azúa se planta en la misma línea de nuestro queridísimo monarca cuando comentaba con descarado cinismo que jamás el castellano había sido impuesto a nadie.

      No hay que confundir las cosas, los rancios catalanes que hablamos de “la lengua del imperio” no lo hacemos para despreciar la lengua, cuya literatura amamos y etc, sinó para mostrar nuestro rechazo a los que todavía hoy la quieren imponer en detrimento de otras con una clara mentalidad imperialista.

      • “para mostrar nuestro rechazo a los que todavía hoy la quieren imponer en detrimento de otras”
        Se refiere usted sin duda al gobierno de Cataluña ¿no? Vivo en Barcelona y desde hace años busco una escuela pública en la que a mi hija le “impongan” aprender a leer, escribir y hablar correctamente en castellano…y aun no la he encontrado. Si fuera usted tan amable de indicarme una se lo agradecería mucho.

        • Será que no ha buscado bien. En todos los colegios catalanes se aprende a leer, escribir y hablar en castellano.

  3. Cuidar la propia lengua, apreciarla, es tarea loable de las academias española e inglesa, pero es de rancios, inquisidores o burros si lo procuran nativos americanos o catalanes. Que raro.

    • Imagino q habla de la prohibiciones.Las lenguas tienen 2 grandes enemigos los q la imponen y los q la prohíben..!

      • Como frase queda muy progresista, muy internacionlista y tal, pero no. Los que prohíben una lengua están en contra de esa lengua; los que imponen una lengua están en contra de “otra” lengua. El matiz es importante, porque los segundos a menudo triunfan: muchos países se han librado de sus antiguos conquistadores, pero no del idioma que les impusieron.

  4. ¿Qué utilidad tiene la Academia más que la lamida de falos mutua entre supuestos intelectuales? ¿Qué tiene que decir nadie sobre una lengua viva? ¿Por qué cederles ese monopolio? El inglés vive sin academia.

    Y tan español es el catalán o el vasco como el castellano, que no se os olvide.

    • En el ámbito del inglés, los diccionarios de Oxford y Cambridge ejercen un papel semejante: como una autoridad reconocida que fija periódicamente el estado de la lengua.

      Lo de “supuestos intelectuales” indica mucho sobre la autor del comentario. Si el señor de Azua, con su vasta obra, no tiene derecho a ser considerado un “intelectual”, dudo mucho que usted pueda considerarse como tal.

      • “La labor de la Academia, contra lo que creen los más simplones, no es la de momificar el idioma, sino precisamente la de mantenerlo con vida.” ¿Tiene de Azúa una mayor categoría intelectual que Cortázar? Porque él es de los que llama cementerio al diccionario. Un simplón, por lo visto.

        Esto es como la economía planificada: nos dicen que sin ella no podemos vivir, cuando el periodo en que ha estado en marcha es tremendamente breve. Aquí la gente se entendía antes de que llegasen los de las togas, así que falta no parecen hacer mucha.

    • Cierto, las lenguas impuestas deberían eliminarse. Fuera con el español, que no es más que una corrupción de un latín impuesto por las armas. Como el catalán, vaya por Dios, digo por Júpiter. O a lo mejor es que esa imposición prescribe con el tiempo. Medio milenio, como se ve por el ejemplo del español impuesto en América (y el inglés, y el francés, y el portugués, y etcétera, de paso) no basta para hacerse perdonar ese pecado original, pero acaso dos milenios sí; habría que precisar, para evitar errores, dónde está exactamente la línea, y a partir de cuántos siglos la lengua impuesta se convierte en propia.

      • Perdón por la errata; naturalmente, es “proscribe”.

        • Perdón por el despiste, al corregir innecesariamente el correcto “prescribe” (dónde tendría yo la cabeza). Debe ser por la poca simpatía que le tengo al tema de las prescripciones, visto el uso que algunos suelen hacer de ellas.

  5. Curioso. Los creyentes también afirman que su religión es la mejor. ¿Por que pudiendo ser cristiano, hay budistas?

  6. Félix de Azúa es un rancio nacionalista español. Pero además con mayúsculas. Defender el catalán y las lenguas “indígenas” de América es rancio, pero defender el castellano es la reostia. Los nacionalistas españoles (con el beneplácito del estado español) llevan años tratano de fragmentar la lengua catalana (lapao, valenciano) mientras farsantes como de Azúa, un hombre de letras, callan y otorgan. ¿Se imaginan ustedes como reaccionarían los nacionalistas españoles como de Azúa si al gobierno catalán se le ocurriese rebautizar el castellano que se habla en Cataluña como LNEP (lengua del nordeste peninsular), extremeño o venezolano? ¿Se imaginan ustedes como reaccionarían rancios nacionalistas españoles como de Azúa si en España se tratara de substituir el castallano por el inglés, una lengua más “útil” y con más hablantes que el castellano?

    Nacionalistas españoles como de Azúa son los que han hecho crecer el movimiento independentista catalán. La mayoría de españoles son tan nacinalistas que ni siquiera se dan cuenta de que lo son. Es triste, pero esa es la realidad. Nada hay más nacionalista que un español “no nacionalista”…

    • No entiendo la finalidad del artículo y me parece muy por debajo de lo que se le supone a su escribidor. Una puyita a catalanes, un poco de descrédito para la educación y la enseñanza de la lengua (sin entrar en detalles ni sugerir nada nuevo) y algo de propaganda para la RAE. ¿Era necesario publicar esto?

      • Recuerde usted, sr. Langenscheidt, que don Félix tiene muy claro que quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

    • Toni, tengo la impresión de que no has leído bien lo que escribe de Azúa. O quizá sea yo el que no lo lea mal. Defender el español (o el castellano) no significa atacar al catalán o al indígena. Y eso es lo que hace Félix de Azúa en este artículo: pedir que dejemos las guerras de lenguas para los rancios.

    • Yo creo que los rancios nacionalistas catalanes como usted han hecho que Félix de Azúa se marche de Cataluña. Por cierto, a mi me importa muy poco si se fragmenta o se desfragmenta el catalán. Son los valencianos los que quieren diferenciarlo. ¿Tú crees realmente que al 99% de los españoles no catalanes, o a los hablantes de español nos importa algo lo que hagáis?. La verdad, no creo que el catalán sea una amenaza, sobre todo para mí o para un señor de Los Ángeles. Creo que estáis un poco alterados, creeis que sois el centro del universo. Bautizad al idioma como os dé la gana.
      Cómo os han castigado el cerebro. Es verdad, el español no es una lengua “útil”, solo es lengua oficial de ICAO, Naciones Unidas, Unión Europea, FAO y un porrón más de organismos internacionales, además de serlo en más de 20 países, casi como el catalán. Pero tú a lo tuyo.

      • No son los valencianos quienes quieren diferenciarlo, o mejor dicho, son los valencianos que no hablan catalán los que han tenido la necesidad de crear esa división: porque obtienen una lengua más débil y enfrentan a un pueblo, que tiene la misma lengua.
        El blaverisme (valencianisme) es españolismo y ha sido gracias a la labor del pp, uv, etc.

        La gente que no quiere que no se hable catalán es la misma que promueve el valencianismo.

      • Liborrardura, ojalá fuera así y os importara un rábano lo que hacemos o dejamos de hacer los catalanes, pero resulta que nacionalistas españoles como tú tratáis de impedir a toda costa que los catalanes decidamos si queremos un estado propio o no. Si os importa un rábano lo que hagamos no sé por qué tenéis esa obsesión enfermiza por imponernos vuestra nación. Ni los llanitos de Gibraltar, que hablan andaluz y beben gazpacho, quieren saber nada de vosotros porque viven mucho mejor siendo británicos que españoles.

        Estoy seguro que para la mayoría de catalanes nuestra nación es Catalunya, no España, que como mucho es nuestro estado (para mí ya ni eso). Y es que no es lo mismo estado que nación. Pero se ve que a los españolistas en el cole no os enseñaron la diferencia entre estado y nación. Allí seguramente os llenaron la cabeza de mitos: que si España es una unidad de destino en lo universal, que si españa se forja en la Reconquista -un proceso que dura más de siete siglos no es una Reconquista y España no existía aún-, que si Covadonga, que si Don Pelayo, que si el Cid, un sátrapa que asesinaba y robaba a los judíos, etc.

        Yo aposté siempre por una España confederal y plurinacional, pero como eso es imposible porque los nacionalistas españoles jamás lo aceptaréis, ahora soy radicamente independentista. Portugal, España y Catalunya, tres naciones soberanas de la Confederación Ibérica. Ese es mi sueño. Porque yo soy catalán y quiero a Portugal, una nación hermana que por cupa de los nacionalistas españoles vive de espaldas a nosotros. Cataluña es una nación hispánica y yo soy catalán e iberista, no irlandés, español o lituano.

        Los nacionalistas e independentistas españoles, que son la cosa más paleta, cerrada y provinciana que hay (basta con ver a la alcaldesa de Madrid para darse cuenta del nivel de los españolistas), son el principal obstáculo para la confederación ibérica. Unidos sí, pero desde la libertad. Visca Catalunya lliure, republicana i sobirana! Visca les Espanyes i Visca la Confederació Ibèrica!

        • Mucho no hemos leído el Poema de mio Cid, no… el Cid asesinando judíos. Tela.

          Y por otro lado, y sin ánimo de incordiar, ¿por qué tu Confederación (o Confederació, o Confederaçaõ…) ha de estar formada por Portugal, España y Cataluña? ¿Y por qué no también Galicia, o Euskadi? ¿O la República Independiente del Valle de los Pedroches? Hay que joderse, qué ganas de arreglarle la vida a los demás.

      • “A mi me importa muy poco si se fragmenta o se desfragmenta el catalán”. Así hablas de una lengua cooficial del Estado español. Lo único que intentamos es, como dice de Azúa aquí, mantener el catalán con vida. Opiniones como la tuya son las que hacen que muchos catalanes quieran marchar de España, te lo dice un catalán no independentista.

        Por cierto, te invito a que vengas a Catalunya y veas qué mal tratamos al castellano. Maldita inmersión. Nos pone lo inútil.

    • Indigenistas todos: enteraos de una vez.

      La única lengua del imperio es el aurebesh. Y no habláis.Ninguno.

      Besitos

    • Toni, lo que sabemos es que si se critica el nacionalismo catalán, aparecen de la nada gentes como usted a insultar a quien se ha atrevido a criticar una ideología, como bien dice usted, rancia.

  7. Pingback: Tema 24: Enseñar lengua | Diver ALS 2013

  8. Donde dice “hasta los chavistas americanos que proponen eliminar el español de las escuelas para que los niños solo hablen en indígena,” está inventando algo que jamás han defendido los “chavistas” ni ninguna corriente de izquierda en América, principalmente porque la única lengua que conoce la mayoría es el castellano. Difícilmente Maduro y compañia podrían saludar en yanomami o en alguna lengua arahuaca, menos discutir de enseñanza en quechua ecuatoriano o de poder popular en el extinto querandí. Se defiende sí la enseñanza de las lenguas indígenas, especialmente donde los niños las hablan en su casa y comienzan a perderlas o a sufrir maltrato por usarlas al llegar a la escuela, pero eso no se parece en nada a “eliminar el español de las escuelas”.

  9. Otra cosa, una de las razones del descrédito del DRAE y otras obras académicas es que están medidos con la vara del castellano que se habla en España y no del castellano mayoritario de México y América Central ni de los grandes rasgos comunes a todo el castellano de América y Andalucía. Desde hace siglos, el castellano de España es un dialecto minoritario y desde hace décadas, no marca la pauta de la lengua común.

    Por eso, no se entiende que “papa”, la voz común del idioma, remita al término dialectal “patata”, que no aparezca una definición de “ustedes” como pronombre de segunda persona plural o que la acepción 1 de “currar” no lleve un Esp. como la acepción 2 lleva un Arg..

    Si no me equivoco, los diccionarios de mayor reputación en el inglés llevan con marca UK los términos británicos al igual que marcan los términos estadounidenses o australianos.

  10. “Hi ha gent a qui no agrada que es parle, s’escriga o es pense en català. És la mateixa gent a qui no els agrada que es parle, s’escriga o es pense.”
    Ovidi Montllor

  11. La RAE se fundó en el mismo año (1714) en que en Cataluña se prohibía el catalán y se imponía el castellano por la fuerza ¿casualidad? La RAE es un instrumento del estado español para expandir el castellano y para homogeneizar el país o el imperio (el idioma hace imperio que dijo Nebrija). Por otro lado, creo que tampoco es casualidad que la fundación de la RAE y la aparición del Diccionario coincida con la decadencia de la literatura española. Algo así vio también Bierce en su “Diccionario del diablo” respecto al inglés, a pesar de que el inglés, al no tener Academia, es un idioma muchísimo más creativo que el español (sobre todo en ciencia y tecnología):
    “Lexicógrafo, s. Individuo pestilente que so pretexto de registrar un determinado estadio en el desarrollo de una lengua, hace lo que puede para detener su crecimiento, quitarle flexibilidad y mecanizar sus métodos. El lexicógrafo, después de escribir su diccionario, se convierte en “autoridad”, cuando su función es simplemente hacer una recopilación y no dictar una ley. El natural servilismo de la inteligencia humana, al investirlo de un poder judicial, renuncia a su derecho a la razón y se somete a una mera crónica como si fuera un estatuto legal. Basta, por ejemplo, que el diccionario catalogue a una palabra de buena ley como “obsoleta” u “obsolescente”, para que pocos hombres se atrevan a usarla en adelante, por mucho que la necesiten y por conveniente que sea. De este modo el empobrecimiento se acelera y el idioma decae. Por el contrario, el escritor audaz y cultivado que sabe que el idioma crece por innovación —cuando crece—, y fabrica nuevas palabras o usa las viejas en un sentido poco familiar, encuentra pocos adeptos. Enseguida le señalan agriamente que “eso no está en el diccionario”, aunque antes de aparecer el primer lexicógrafo (¡que Dios lo perdone!) nadie había usado una palabra que estuviera en el diccionario. En la época de oro del idioma inglés, cuando de labios de los grandes isabelinos brotaban palabras que formaban su propio significado, evidente en su sonido mismo, cuando eran posibles un Shakespeare y un Bacon, y el idioma, que hoy muere rápidamente por una punta y se renueva despacio por la otra, crecía vigoroso y se conservaba dulce como la miel y fuerte como un león, el lexicógrafo era una persona desconocida, y el diccionario una obra para cuya creación el Creador no lo había creado.”

  12. ¡Oh Grande de Zorroaga! ¡Tambień las escabechinas comienzan habitualmente con las palabras! ¿Habrá que recordarle a usted ejemplos concretos? Lo que pasa es que está usted huntado del espíritu de Grupo que siempre ha animado a su Cuadrilla (sí sí, aquella de la superfacultad de Filosofía aquélla, que tantos réditos ha producido a lo largo del tiempo a unos cuantos, y que por ello no cejan de sostenerse en los lomos mutuos), y últimamente anda usted especialmente empeñado en salvarle la plana al Maestro Gómez, en quien dejaron de distinguirse la sombra y el cuerpo de Inquisidor hace tiempo (pues es más bien regimiento que legión, regimiento de lumbreras no obstante, el suyo). Sea como fuere, concediendo que la lengua española me pertenezca aun siendo yo, por ejemplo, vasco, con igual derecho que a otro cualquiera (y pienso que será sobre todo porque hablo dicha lengua), me da que de ningún modo se confirma la inversa, que es que pocos espeñoles habrá que puedan sentir como suya la lengua vasca, entre otras cosas porque si así fuese les agradaría conocerla y se empeñarían en hablarla. ¿Digo a su parecer alguna insensatez, don Félix?

  13. La RAE es absolutamente irrelevante en el desarrollo del idioma.

  14. ¿qué es eso de imponer que leo en los primeros comentarios? Da la impresión de que quienes asocian lengua a imperialismo creen que es una imposición al estilo franquista. Esas imposiciones simplemente fracasan y la mejor prueba es que catalán, vasco y gallego no se extinguieron tras cuarenta años de prohibiciones varias. Las lenguas son un instrumento de comunicación, obvio, y la comunicación es necesaria a los humanos, más obvio. Es a través de ella como la gente progresa, se entera de cosas, aprende, amplia horizontes. Si el español o el inglés se han extendido tanto no se debe a una represión de las lenguas nativas al estilo franquista, tal y como dicen los que arriba comentan, sino porque españoles e ingleses fueron en su momento los que desarrollaron una cultura más avanzada. Quienes quisieron beneficiarse de esos avances hubieron de aprender la lengua en que dichos avances se comprendían, se explicaban en los libros. No fue por tanto imposición sino algo natural en toda persona que quiere progresar y mirar más allá de su terruño natal.

    • Hombre, no le diré yo que no tenga algo de razón…, pero que mucho de “aquello” tambien hubo.
      Y es que pretender discernir si a un hablante su lengua le fue impuesta, si la acogió de buen grado…, o ambas cosas…., como que es más un tema subjetivo.

  15. Si en esto de las lenguas no hay que teorizar mucho. Es algo vivo, presente, que sigue desarrollándose ante nosotros y que sólo hay que prestar atención a lo que se ve y sacar luego las lógicas consecuencias con un pensamiento no adoctrinado ni contaminado por gilipolleces. Por ejemplo, ahora nos enteramos de que los alumnos matriculados en las academias de alemán han subido una barbaridad. Esa gente aprende alemán para trabajar, es decir, porque le reporta ventajas materiales conocerlo. Pero ese primer motivo no impedirá que, conocida la lengua, descubran la literatura alemana y los soberbios autores que escribieron en ella encontrando un placer muy distinto y superior al leerlos en su lengua original.
    Pues tres cuartos de lo mismo pasó en su día con el español y el inglés.

  16. No entiendo que problema le veis a la RAE: Es cierto que no es un organismo veloz y es incapaz de retratar de forma exacta la lengua (la lengua siempre va más rápido), pero órgano consultivo me parece que realiza un buen trabajo en lineas generales. No creo que nadie, ya sea hablando o escribiendo, deba ser RAEíticamente perfecto, aunque eso ayude a un buen entendimiento y el respeto por la ortografía nunca está de más.

  17. Me encanta la frase final. Lo de las palabras como flotador en el océano de la liquidación. Cierto es que creo que habrá que proteger ciertas lenguas, pero nunca para enfrentar. Igual que si protegiésemos a las palomas, no sería para eliminar a los jilgueros.

    En cualquier caso, potenciar el vocabulario desde pequeños es fundamental. Aquí, nuestra pequeña aportación a la lengua:

    http://neopsyque.blogspot.com.es/2013/11/amplicacion-de-vocabulario-en-edades.html

  18. Pura curiosidad: ¿Por qué en las sillas de la RAE solo hay tres mujeres?

  19. Qué triste ver a alguien culto, o que se pretende màs informado y capaz que la mayoría, decidiendo qué debe hablarse y qué no. Priorizando una cultura ( indisoluble de una lengua) por encima de otra. Ni los catalanes, ni los castellanos, ni los vascos, ni los espanoles en general, son rancios. Lo único rancio y peligroso en este país son los herederos de la cultura española imperialista, absoluta y prepotente, como la de usted, que quiere seguir decidiendo por los demás.

  20. No nos engañemos! Don Félix siempre ha sido un intelectual nacionalista español recalcitrante aunque pretenda pasar justo por todo lo contrario.
    Para Don Félix el catalán no debería pasar de ser un simple dialecto “patois” solo apto para hablar en el ámbito familiar, para saludar cada mañana a “la senyora Pepeta”, charlar con los amigotes mientras celebran una “calçotada” y poca “cosita” más.

    En cambio, el español, una lengua potente y útil, con más de 500 millones de hablantes debería ser la lengua utilizada en los negocios, en la universidad, la literatura, la ciencia, la física cuántica y por supuesto debería ser la lengua común y de cohesión de todos los habitantes de la península ibérica con excepción de Portugal y Gibraltar.

    Sin embargo, los rancios catalanes hemos decidido por unanimidad democrática y de forma totalmente pacífica apostar por nuestra lengua, defenderla, utilizarla,… mal que le pese a Don Félix.

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