¡Esto es sicalíptico! Las estadísticas anuales de Pornhub.com: una sinfonía heroica - Jot Down Cultural Magazine

¡Esto es sicalíptico! Las estadísticas anuales de Pornhub.com: una sinfonía heroica

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Foto: Cordon Press

Foto: Cordon Press

Durante los últimos días he estado documentándome sobre porno en internet, y por primera vez en toda mi vida puedo pronunciar esta frase sin guiñar el ojo al final, o hacer el gesto de sacudir-cubilete-de-parchís-con-el-puño. No: me he documentado de verdad: pantalones firmemente sujetos a mi cintura, puerta abierta de par en par, señora de la limpieza fregando a sus anchas por el umbral de mi madriguera. Mi repentina ansia de información sobre el fenómeno (previamente era algo que dabas por sentado, como las puertas automáticas que se abren a tu paso en los centros comerciales) surgió cuando a principios de enero la populosa website inglesa Pornhub.com decidió publicar sus estadísticas anuales, y el periódico británico The Guardian se hizo eco de ello.

Ware: hogar de la concupiscencia solitaria

Lo primero que procede comentar es que las estadísticas, centradas básicamente en el Reino Unido, tenían una localidad campeona: Ware, en Hertfordshire, situada en las Home Counties del sureste de Inglaterra. El pintoresco pueblo, con dieciocho mil habitantes en su censo y una celebridad menor en los aledaños (Russ Ballard, de The Zombies; bueno, al menos es celebridad para mí), es ahora famosa a nivel nacional por ser un nido infestado de masturbadores compulsivos. En efecto, según parece, el usuario típico de Ware acampa allá, en la sucia web, unos 10’ 37’’ de media; dos minutos más que un vecino de Hertford, el pueblo que está justo al ladito. El diagrama, que pueden ustedes observar bajo este párrafo, no deja lugar a dudas. Por supuesto, el colosal manchurrón de apariencia sospechosa que ocupa la parte central del segmento es Londres: vive allí tantísima gente que solo que se dedique al dulce autoamor un 0,1% de la población ya lo petan en todos los mapas. Su victoria en términos onanistas es, así, únicamente numérica.

El dudoso mérito, ya lo insinuábamos, hay que atribuírselo a la (desde ahora) mítica Ware, la muy heroica ciudad de Ware, que es el puntín azulado que encontrarán en el extremo superior derecho del gráfico. Ware está allí, separada de todos como un cometa espérmico disparado hacia el cosmos, por derecho propio. Si acercáramos una lupa a la motita, como sucede en el mapa inicial de los Astérix, lo que veríamos sería a dieciocho mil energúmenos con los ojos entrecerrados sacudiéndosela violentamente ante una pantalla iluminada del trastero. Ware parece ser algo así como Krypton, una tierra lejana de hombres dotados con supervigor onanista y apetitos carnales fuera de control, que desatienden obras de ingeniería hidráulica, jardinería, campeonatos de dardos y cualquier modalidad de contacto social para dedicarse en cuerpo y alma a la gratificación solitaria. Su perfecto opuesto, farolillo rojo de este chocante informe, es Stoke Gifford, una ciudad dormitorio pegada a Bristol que ostenta el menor porcentaje de páginas visitadas por tiempo empleado. No, déjenme refrasear: en Stoke Gifford la gente se la machaca en un descabellado montón de páginas durante un tiempo imposiblemente bajo. Lo que solo puede llevarnos a concluir que sus ciudadanos padecen de fatal eyaculación precoz, tal vez provocada por la polución (ja) industrial de la zona o un exceso de escuchas del Unfinished Sympathy de Massive Attack (eran de Bristol) en inclementes bajones matutinos de metanfetamina. Me perdonarán ambos chistes, ¿verdad?

En todo caso, me pregunto cómo rayos habrán tomado su cuestionable triunfo los campeonazos de Ware: imprimiendo soeces camisetas y tazas y pegatinas de guardabarros que anuncien WARE WANKING HARD o WAREWANKERS o PORN-A-WARE; o, por el contrario, reaccionarán escondiendo las cifras bajo la alfombra, saludando al vecino por encima del seto como si nada hubiese sucedido (pero incapaces ya de ignorar el terrible secreto estilo Salem’s Lot que esconden sus paredes); pretendiendo no olisquear la inconfundible fragancia sardinácea que desprende su perímetro urbano; aparentando no entender por qué el surtido de kleenex del súper se extiende durante seis pasillos. Y lo mismo con la crema de manos. Ware: las manos más cuidadas del planeta. Ware reflota las acciones de Nivea en la Bolsa. Etc. Sensacional.

Mi experiencia, en cualquier caso, me dice que lo primero. Que se lo han tomado imprimiendo camisetas, quiero decir. Cuando vives en un culo de mundo como ese (créanme, sé lo que me digo) cualquier cosa es motivo de orgullo. Y quiero decir cualquier cosa. Cuando Sant Boi, mi pueblo natal del Baix Llobregat, apareció a mediados de los ochenta como pichichi imbatible en las estadísticas comarcales de alcoholismo flagrante que publicaron los periódicos de aquí, la gente reaccionó enmarcando el recorte de prensa y colgándolo en bares, como si fuese una victoria del equipo local o la repentina fama televisiva de un paisano. ¡Habíamos ganado algo! Con la mayoría de la población hospitalizada por tremebundas cirrosis hepáticas, sin duda, pero qué importaba eso, si al fin… ¡Habíamos ganado algo!

They get teenage kicks (right through the night)

Eso nos lleva al tema de las búsquedas. ¿Qué busca la gente en el Reino Unido? Aparentemente, y según se desprende de los archivos de Pornhub, todo el mundo quiere escrutar las peligrosas curvas de una tal Lisa Ann. La buena de Lisa es allí más popular que la Reina Madre y los Beatles juntos, con la cara de Mick Jagger cosida encima y las cinco Spice Girls formando un arco iris en el trasero (el sol tras el arco iris sería la jeta resplandeciente de Tom Jones, imagino). En Gales, Irlanda del Norte y Escocia la ciudadanía es auténticamente devota de Lisa Ann (nombre real desconocido), que no es otra cosa que una prosaica actriz porno estadounidense, clasificable como arquetípica (a la vez que imposible en el mundo real) MILF. El culto a Lisa Ann es allí multitudinario, como el de la Virgen de Guadalupe, aunque con distintas ofrendas. Lo primero que teclea el ávido aporreador-de-bandurria-cárnica británico es su santificado nombre, seguido de «british» (no fuese que apareciera algún «forastero» en sus ordenadores, malditos ingleses) y «lesbian» (por razones que no merece la pena explicar aquí). Los únicos que alteran la tendencia son los ingleses como tales, que otorgan a lo de ser del país una importancia aún mayor: primero «british», aunque se trate de un basilisco con tremendas hipertrofias y busto de Jabba el Hutt. Una vez aplacado el fervor patriótico llega el momento de teclear «Lisa Ann», ¡pero no antes! So pena de traición sumarísima contra la Madre Patria.

Lo de doña Ann tiene su miga, porque (les juro por mi madre) que no me sonaba en absoluto su nombre, y tuve que volver a documentarme —sin abrir ni cerrar comillas—visitando una de sus películas de arte y ensayo danés, llena de diálogos creíbles, personajes bien perfilados y léxico sutil. Una vez la tuve delante haciendo sus cosas, la verdad es que me sonaba lejanamente, oníricamente, como te suena aquel fulano particularmente impopular que acudía a BUP contigo. Repasando una vez más los números, en todo caso, salta a la vista que la madura Lisa goza de apabullante popularidad mundial, y es posible que existan a día de hoy más Lisa-Annos que Salesianos. O sea, echen ustedes un vistazo a Don Bosco: ¿Quién iba a preferirle?

Retrato del español como masturbador recalcitrante

Pero les noto inquietos, amados lectores. Su tic en la ceja izquierda, su tartamudeo percusivo, su mentón trémulo, son todos ellos factores que me indican su ansia por conocer estadísticas españolas. Procedo, así, a divulgarlas para todos ustedes. Según parece, los españoles buscan su solaz en estas tres (lamentables) búsquedas:

1. Spanish

2. Casting

3. Amateur

No hace falta ser antropólogo para discernir las razones de esta triple querencia. Lo de Spanish no responde al patriotismo, sino más bien a la legendaria incapacidad española a la hora de aprender idiomas. Para mucha gente, las vigorizantes conversaciones que sostienen las pornstars en esos implausibles guiones llenos de babysitters demenciadas, maestros francamente irresponsables (auguro carreras de corta duración, miradas torvas en el claustro y expedientes disciplinarios en el horizonte) y médicos pervertidos que se pasan por el trasero el juramento hipocrático están pronunciadas en perfecto mandarín. Como sucede con las letras de The Kinks o The Jam, perderse esos diálogos es perderse la mitad de la gracia (de haberla) que tiene este demencial asunto. Por eso mucha gente prefiere sentir el balsámico efecto de la familiaridad: española mujer, pues cuando besa es que besa de verdad, y todo el resto de folclore genital. Gente de aquí, con acentos reconocibles e (imaginado) aliento a ajo entre los molares, copulando en paisajes típicos. En medio de la Giralda, tal vez, o subidos acrobáticamente al Sagrado Corazón del Tibidabo.

Casting, ya imaginan, surge de la cantidad de entrevistas de trabajo por las que ha pasado la castigada clase obrera de la península en los últimos dos o tres años de crisis (quise decir desfalco) pertinaz. En un tipo de tabú-fetiche comparable al de los exalumnos de internado que van a la caza de azotes virtuales, nuestra ciudadanía castigada por la precariedad y el desempleo solo es capaz de concebir el acto en un casting, a la caza de cualquier oficio disponible. Me río, como ven, pero para no llorar. En serio: para no llorar.

Y por último, amateur tiene su origen en el histórico amor del país por la chapuza no especializada, realizada por entusiastas temulentos, que tanto se aplica a las obras públicas como a la remodelación de cocinas como, en nuestro caso, al cine X. ¿Quién querría a una felatriz diplomada o a un semental titulado cuando puede optar por la vecina del sexto, en bata y rulos y medias a media rodilla y achicoria enfriada en la taza, o el vecino del segundo primera en calzoncillos, camiseta imperio y botellín de Estrella pinzado con el pulgar y el índice, que pondrá en la faena un ímpetu Do It Yourself quizás superior, y desde luego impepinablemente autodidacta?

Los días en que los españoles abandonan sus acuciantes entregas y encargos laborales para masajearse las partes pudendas son varios, pero ganan los lunes. Los lunes de enero, mes en que la febril actividad libidinosa se dispara en las tablas. Tell me why / I don’t like mondays decía la canción, y nunca ha tenido mejor aplicación que la presente. Deseo fervientemente que el artículo que examinan ahora mismito no termine publicado en un maldito lunes de enero, porque entonces estoy declamando para la platea vacía de un teatro desértico. Qué narices: el autor también se ha marchado, siguiendo a la ralea de Onán, y todo esto ha dejado de tener sentido hace un par de párrafos.

Pero no teman: sigo aquí, y tecleando con ambas manos, para que se enteren. Quisiera añadir dos cifras más que indudablemente acarrean un colosal valor antropológico y social: el mes de menor actividad española en la web es agosto, cómo no, y los días de escasa intensidad pecaminosa son sábado y domingo. Los padres y madres nacidos en la vieja Iberia levantamos las cejas, y no precisamente de incredulidad, al leer estas dos noticias. ¡Por supuesto que en domingo, y durante todo el mes de agosto, nadie tiene tiempo para ese tipo de prácticas intemperantes! ¿Cómo iba a ser de otro modo? Destrozados por la derrota en la Batalla Paternofilial, tratando de reflotar sin éxito el visible naufragio de nuestros sueños como hombres y mujeres, viendo como nuestra identidad y personalidad se diluyen al estilo Deconstruyendo a Harry, persiguiendo a bárbaros bajitos con dicción beoda cuyo hobby es poner en peligro sus vidas por asfixia, electrocución o descalabro, tras un asolador mes de abluciones forzadas y salazón marina, dermis (y VISA) reducida a cenizas e indigestión aguda, sin un solo segundo para detenernos y poner en orden nuestros pensamientos (la naturaleza es sabia; si nos parásemos a pensar seguramente agarraríamos los portantes y huiríamos a la Cochinchina, en plan Ronnie Biggs)… ¿Quién tiene el tiempo, espacio, quietud o siquiera la maquinaria requerida para la impudicia de internet, caramba? De ahí las asombrosas cifras de reconexión popular que acontecen en septiembre y enero, los dos grandes meses postvacacionales. Si quieren una metáfora, esos números son un suspiro masivo, global, que puede traducirse como: «Ya pasó». Y el mismo acto de masajearse los órganos se sublima en un momento de retorno al Yo: sigo aquí, miren como me palpo para estar completamente seguro de ello, no me he desintegrado en mil millones de moléculas por culpa de ese vendaval de responsabilidad afectivo-educativa y extravío de mi auténtico ser. Gracias, oh Madre Tierra. Gracias, oh Circuitos Sensoriales. Me postro ante ti, oh priapismo salvador.

Y gracias a todo lo que acabo de enumerarles, España consta (siempre según Pornhub) en sexto lugar en el mapa de usuario del video adulto por internet. ¡Sexta! ¿Es tal cosa posible? ¿Vencer en algo que no sea el vil futebol o el nivel de corrupción empresarial? Aunque pensándolo mejor, salta a la vista que ese sexto lugar no es una victoria en nada, sino más bien una derrota en todo. La esperanza se ha perdido a tal escala que solo podemos encerrarnos en el cuarto de las escobas a agitar codos y prestidigitar con partes pudendas. Como Vercingetorix lanzó sus armas a los pies del César tras la caída de Alesia, nosotros dejamos caer los pantalones y las pancartas de protesta contra los desahucios, murmurando: me rindo. ¿Puedo cerrar la puerta ahora y continuar con lo mío, maldita sea? Pero bromeo, no teman, pues estoy convencido de que no es así. Y que la merecida y esperada revuelta ciudadana no está ni estará reñida con este tipo de actividades. Actividades que, lo sabemos ahora (pues la ciencia nos informa de ello), no provocan ceguera ni desmesurado hirsutismo en las palmas de las manos —como afirmaban las madres inglesas hace treinta o cuarenta años; el temible pavor a amanecer con las «hairy palms»— ni raquitismo ni esterilidad. Sino solo, tal vez, un pequeño cansancio de bíceps + codo, perfectamente compatible con la protesta callejera y la erección (je) de legítimas pancartas y esperadas banderas de class war.

Gonzo field work: datos priápicos de proximidad

Antes de finalizar este pequeño informe, y para que no me afeen la ausencia de trabajo de campo, he optado por trazar una pequeña estadística en un círculo afectivo de proximidad. Cuando digo «trabajo de campo» quiero decir que me puse los zapatos y bajé a la tasca de siempre, y cuando digo «círculo afectivo de proximidad» me refiero a preguntarles a cuatro o cinco de mis amigotes de toda la vida y pergeñar a toda prisa un esquema explicativo sobre oleaginosa servilleta de bar. Chúpate esa, Hunter S. Thompson. Lo que oyes, Tom Wolfe.

¿Cuáles son, así, las tendencias de este pequeño grupo de amigos? Tras entrevistar en profundidad a seis hombres adultos que rondan la cuarentena, de extracción trabajadora y apellidos tanto catalanes como inmigrantes, todos criados en el extrarradio barcelonés de los setenta (lo que implica que vivieron sus adolescencias en los años ochenta, ese erial de castidad impuesta externamente, segregación por género, hits de Olé Olé y pantalones de cuello alto), nos sale que:

—Duración de la Cosa: La mayoría de ellos lo hacen durante diez, quince, treinta y, en un par de casos, sesenta minutos. Eso es una hora haciéndolo, si desean que les realice yo el cómputo. Una hora que podíamos haber empleado en aprender a tocar el clavicémbalo, invadir un país pequeño o poner en práctica la esperada distribución justa de la riqueza. Pero no hicimos nada de esto porque, ya ven, nos estábamos masturbando como proverbiales micos.

—Día de la semana en que se hace La Cosa: Un 80% de los encuestados se pronunció por «Cualquiera». Un 10% afirmó hacerlo «todos» los días de la semana. El último 10% se unió a la tónica mundial al confirmar el «lunes» como día de conexión lúbrica.

—Número de días de la semana en que se practica El Asunto: División total de modos y costumbres. La asiduidad en el acto se extiende desde los comedidos uno-dos días, pasando por los tres-cuatro días de media, acercándonos a los cinco (laborables y festivos) hasta culminar en un jabato que confesó dedicarle al hobby siete días a la semana; uno menos que en la canción de los Beatles.

—Fetiche particular: Cansino reproducirlos aquí, pues abarcan todo el arco sináptico de la perversión masculina, incluyendo una docena de desviaciones sobre las que este su cronista no tenía la menor idea (tuve que sacar el diccionario de inglés —que no sirvió de nada, pues era un Collins del año de la Kika— y luego, resignado, volver a documentarme, sin abrir ni cerrar comillas, en la web). Algunos de ellos —pese a estar afianzados en un marco perfectamente legal— me encanecieron las sienes, se lo aseguro. No he vuelto a ser el mismo desde aquello. Desde que sentí aquella «bocanada de viento frío y hediondo, y percibí el olor de las entrañas abominables de una tierra putrescente», que diría Lovecraft.

—Lugar de confianza: No vamos a hacerles propaganda aquí porque no procede, pero déjenme decirles que un par de sites son las absolutas vencedoras, y con diferencia. No soy publicista (preferiría escuchar el simultáneo estertor mortal de mis dos hijos varones que ser publicista), pero es fácil ver que un anuncio en esa página tiene más valor, casi, que uno en Clan TV a hora punta infantil o en medio de la final de la Champions.

—Lugar de conexión: 90% de ordenadores personales frente al 10% de un futurible miope que afirmó hacerlo desde su móvil. Esperemos, eso sí, que se conectara desde su casa y no en transporte público o un parque infantil.

Las fechas hablan por sí mismas, en suma. Saquen ustedes las conclusiones. Solo desearía realizar dos consideraciones ulteriores antes de dejarles:

A) Si imagináramos una distopía donde todas las páginas porno dejaran de funcionar, el mundo entero ardería de enojo y confusión, y la tierra se cubriría de gran mortandad y pestilencia. Pues lo de la depravación mental y la fantasía generada únicamente por medios cerebrales es una cosa obsoleta, completamente arcaica, como la figura del acomodador de cine. Nadie sería capaz de regresar a ese estadio de solaz mental (no óptico), y daría comienzo el temido Ragnarök.

B) Me resulta incomprensible cómo, en este país, las faenas freelance terminan entregándose a tiempo. O algún día.

42 comentarios

  1. No os lo toméis a mal, pero aunque bien escrito, en muchos casos ese humor basado en el desconocimiento de términos, costumbres y modos de la pornografía y sus consumidores, y las constantes sorpresas, bocas abiertas y remilgos al explorar superficialmente el tema, más que gracioso en sí mismo, despierta una reacción que oscila entre la simpatía ante la candidez y virginal inocencia del redactor y la sospecha de una hipocresía máxima.

    En cualquiera de los dos, un abrazo, va sin maldad.

    • Leo “Lo de Spanish no responde al patriotismo, sino más bien a la legendaria incapacidad española a la hora de aprender idiomas. ” Y luego resulta que los alemanes lo que más buscan es “german”, los italianos “italian”, los británicos “british”, los japoneses “japanese”…
      Y el autor del artículo se queda tan campante. Pues vaya tela el nivelito.

  2. Pingback: Jotdown: Las estadísticas anuales de Pornhub.com

  3. A mi lo que me ha llamado la atención es que una de las cosas mas buscadas por los franceses sea «beaurette» que grosso modo serían las chicas francesas de ascendendia magrebí.
    Los movimientos migratorios acaban generando parafilias, que cosas oiga.

  4. +1 al comentario de Bruno. Eso si, para mi no hay duda, hacerse el loco no cuela, hipocresia maxima sin abrir tampoco comillas.

  5. Me he reído mucho, el tono de humor es el adecuado más allá de las conclusiones sociológicas, pero como dicen por aquí, tanta “sorpresa” me escamaba… hasta que leí eso de “mis dos hijos varones” que por la edad del cronista no deben ser muy adultos. Uno debe dar ejemplo a sus vástagos de inocencia y rectitud, muy bien Sr. Amat!

  6. Llama la atención que todos busquen primero a sus autóctonas menos los de la US con lo egocéntricos que suelen ser.

  7. Hey Bruno, qué tal te lo pasas en Ware?

  8. Pues yo debo ser de Marte porque mirando lo de las preferencias de búsqueda, no me identifico con nadie. No teman, no les voy a revelar cuáles son ni creo que a ustedes les importe eso un pito. Y en cuanto al aparente desconocimiento de estas cosas, pues hombre, va de suyo, ¿no? Todos sabemos que nadie mira porno, nadie se masturba, que eso es de depravados y adolescentes (le pueden quitar la conjunción copulativa; va sin segundas) y, por supuesto, las mujeres no ven porno… Hasta que hace unos años, cuando lo de los videoclubs funcionaba más que ahora, se pusieron a hacer un estudio estadístico de quién y cuándo se alquilaban vídeos porno. Todo el mundo esperaba lo obvio: un tipo de amplio arco de edad (léase, de 18 en adelante) y los fines de semana. ¿Verdad que sí? Pues no, caballeros y caballeras: mujeres, entre semana y en horario de mañana. Pero, ya digo, nadie ve porno y a las mujeres no les gusta…

  9. ¡Ja, ja, ja! ¡Divertidísimo artículo! Eso sí, yo recomiendo encarecidamente a KLIXEN y sus felaciones y “hechas a mano” con toda la parsimonia del mundo. Con el morbazo añadido de que no se le puede ver nunca el potorro ni tampoco se presta al folleteo. Aunque no se sabe si esto es morbo o más bien una tocada de huevos (je, je…) Para mí que el fulano que siempre aparece con ella, debe ser el marido o lo que sea y se ha montado este tinglado con su perla por internet. Si le digo yo a mi mujer que hagamos lo mismo, me hace dormir en la calle.

  10. “Y por último, amateur tiene su origen en el histórico amor del país por la chapuza no especializada, realizada por entusiastas temulentos, que tanto se aplica a las obras públicas como a la remodelación de cocinas como, en nuestro caso, al cine X. ¿Quién querría a una felatriz diplomada o a un semental titulado cuando puede optar por la vecina del sexto, en bata y rulos y medias a media rodilla y achicoria enfriada en la taza, o el vecino del segundo primera en calzoncillos, camiseta imperio y botellín de Estrella pinzado con el pulgar y el índice, que pondrá en la faena un ímpetu Do It Yourself quizás superior, y desde luego impepinablemente autodidacta?”

    Esta parte es de auténtico genio. Somos chapuceros hasta para ver porno. Cada vez que esté medio deprimido, me pasaré para leerla.

    Llevo toda la mañana con la risa tonta gracias a este artículo. Gracias, Kiko Amat, no te conocía hasta ahora. Empezaré a seguirte porque tienes una forma de escribir que me encanta.

  11. Quien es Lisa Ann por el amor de dios…

    • Pues yo tampoco la conocía hasta hoy y eso que me paso media vida pegado a los canales porno. Como ya habréis constatado, es una milf con una importante pinta de guarra pero a la que bajo mi punto de vista, le fallan esos enormes melones ya que son más falsos que un Sorolla comprado en los chinos. Y como todo el mundo sabe, lo único que me repugna más que el olor a ácido úrico es la visión y el tacto de la silicona.

    • Hace poco, yo también vi que la nombraban en algún otro lugar de la red, así que me uní a la búsqueda de, aparentemente, unos cuantos millones de británicos y mexicanos, por curiosidad. Al verla en fotos también me sonaba de algo. Bueno, pues resulta que es normal que le suene a Kiko Amar, a mi y a cualquier persona, incluso si nunca jamás ha visto porno (de verdad que nunca nunca ha visto porno).

      Porque resulta que Lisa Ann es famosa por su papel de “Sarah Palin – versión lúbrica”, la política del Tea Party que quiso se la primera mujer presidente de EEUU. Con tal papel, Lisa Ann habrá salido en las noticias de todo el planeta. Al menos en España si salió, y me imagino que Kiko Amat, usted, yo y mucha más gente la habremos visto ahí, y por eso nos sonara.

      • Claro, claro…una actriz porno le suena y es porque esta usted muy interesado en la politica internacional. Cuando yo tenia 12 años las excusas que le ponia a mi madre al encontrarme alguna revista porno eran menos infantiles que la suya.

        • Bueno, a Sasha Grey la conozco por el porno, no por sus películas no pornográficas, ni por ser escritora o por promover el consumo de leche (vacuna X-D) ni por ninguna de las otras muchísimas cosas que hace. Igual que a Asia Carrera la conozco por lo que la conozco, no por jugar a videojuegos. Igual que a Jenna Jameson, Silvia Saint… etc.

          A Lisa Ann primero la vi en la contraportada de El Mundo (creo), hace mucho tiempo, por los motivos que comenté, ni sabía su nombre. Y hasta hace poco no había visto nada más de ella… que es cuando se me ha quedado el nombre, eso sí.

    • Una actriz porno que está muy buena, pero no le llega ni a la suela de los zapatos a Monique Fuentes.

  12. gracias por permitirnos linkear Pornhub desde pestañas inhabituales… sobre su abstruso humor, señor Amat, corramos un tupido velo

  13. Es absurdo y ridñiculo que el cronista en cuestión diga no saber quién es la actual reina del xxx Lisa Ann, es como tratar de hablar de fútbol y afirmar que quien relate diga que no sabe quién es Lionel Messi.

  14. A mí la que me pone es la Cospe…. Uuuuuuyyyyyyyyyy

  15. ¡Quite usted, quite…! ¡Donde esté la Rahola con ese acento y esos muslazos…!

    • ¡Hoy he coincidido sobre las dos con ella en el super del Corte Inglés, sección verduras, lo juro! Me he hecho el loco concentrado en mi música y en unas bandejas de pimientos, mientras ella me echaba un buen repaso. Se nota que le gustan los hombres guapos. Gana bastante al natural pero me sigo quedando con Charlize Theron; claro que esta no me hubiera hecho ni puñetero caso, ¡ja, ja, ja!

  16. El colmo del morbazo entonces seria un lesbico Cospe/Rahola.
    o mejor un video kink, cual seria la S y cual la M? mmmm

    • ¡¡¡AAAAHHRRGGGG…!!! ¡Por favor, que estoy cenando!
      Escuchad, hijos míos, que esto ha empezado a partir de una tía buena -en su acepción porno- y está degenerando de mala manera hacia el sexo entre luchadores de sumo o poco menos. Pero en fín, allá vosotros con vuestras perversiones…

    • ¿Y dónde dejan Uds. a la Soraya PP? (Vean la foto en El Mundo, “A solas con Soraya”).

  17. Pues yo no busco Spanish, hablo inglés y prefiero un Oh God! que un Dioooos! que lo tengo más oído.

    Sí busco Casting, pero por razones tan distintas a las expresadas en el artículo que las voy a resumir en una:
    Morbo

    Y lo de amateur no es por lo que dices. Se busca para escapar de actuaciones forzadas, labios de la talla XXL y tetas que no se menean, sino que literalmente se desplazan como un solo elemento.

    Creo que ves poco porno…

    Saludos.

  18. A mí las que más me han gustado desde siempre han sido Colleen Brennan, Tracey Adams (sensacional) incluso ya mayor, como las gallinas, haciendo buen caldo. Y mi favorita es Hyapatia Lee, ¡hay que verla en “La masajista” -1990- para saber lo que era bueno. Y todas con tetas naturales, como debe ser.

  19. Entendido: Sostres puede decir de una actriz que es una guarra, pero se me censura que yo diga que él es un mierda. Aplastante. Aplausos para el censor.

  20. Esta claro de quien hablan, Spanish, Casting y Amateur en España es TORBE. Es el rey del porno, y él fue el primero en hacer todas estas series de ese tipo.

  21. Pues yo reivindico el porno para mujeres, mucho más cuidado y menos agresivo. Aquí una web muy buena que cada día hace una selección de vídeos de este tipo y está super bien. http://www.pasionis.es/

  22. Pingback: Las estadísticas anuales de Pornhub.com: una sinfonía heroica | Otras esquinas

  23. Un articulo muy bueno vale la pena ser leído.

  24. A mi lo que me deja preocupado es que conozco todas las que nombrais

  25. Las mujeres no ven porno o qué pasa?

  26. Pingback: Cosas que he aprendido hoy | El rapto

  27. Hola: No he terminado de leer el artículo, todavía, pero es que ya he detectado un error. Sí se conoce el nombre de Lisa Ann, conocida MILF. Véase simplemente en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Lisa_Ann

  28. Freud me liberó del sentimiento de que masturbandome estaba haciendo algo pecaminoso o antinatural.

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