
En estos tiempos de antipolítica rampante resulta particularmente oportuno evocar la figura de Nicolás Maquiavelo, padre de la ciencia política moderna y epítome del hombre renacentista. Con el quinto centenario de El príncipe todavía reciente, Jot Down les propone un recorrido por la biografía de su autor: la obra lúcida, quirúrgica y perspicaz de Maquiavelo es el producto de una vida intensa y agridulce en la que tuvo ocasión de estudiar de primera mano los sucesos y protagonistas de una de las épocas más apasionantes de la historia. Sirva pues el siguiente ensayo para repasar los triunfos y fracasos de un hombre muy poco maquiavélico que nunca dejará de ser nuestro contemporáneo.
… Con todo, si os pudiera hablar en persona, no podría evitar llenaros la cabeza de elucubraciones, porque la Fortuna ha hecho de tal manera que, no sabiendo razonar ni del arte de la seda, ni del arte de la lana, ni de las ganancias o pérdidas, me convenga razonar de los asuntos de Estado… (Carta de Maquiavelo a Francesco Vettori, 9 de abril de 1513).
Niccolò Machiavelli, hijo de Bernardo de Niccolò Machiavelli y Bartolomea de Nelli, nació en Florencia el 3 de mayo de 1469. Los Machiavelli llevaban más de dos siglos viviendo en la región, y doce gonfalonieros de Justicia1 habían llevado ese apellido. «Viviré tal como vine, que nací pobre y antes aprendí a fatigar que a disfrutar»: palabras del propio Maquiavelo, que sin embargo exagera. Su padre Bernardo pertenecía a una rama de la familia venida a menos y había contraído fuertes deudas, pero las rentas de sus terrenos y propiedades permitían a su familia2 vivir con relativo desahogo. El hecho de pertenecer al poderoso gremio de Abogados de Florencia le proporcionaba útiles contactos en la Cancillería florentina, y posiblemente también en los círculos mediceos.
Maquiavelo fue instruido en gramática, aritmética y latín; leyó a Aristóteles, Cicerón, Ptolomeo, Boecio y Tito Livio. No se tiene constancia de ningún suceso particularmente notable en su niñez, pero mientras el pequeño Niccolò empezaba a familiarizarse con las ideas y nociones de los grandes pensadores de la Antigüedad —sobre las que apuntalaría más adelante sus obras capitales—, en Florencia e Italia se sucedían acontecimientos decisivos.
Décadas más tarde, ya en su vejez, Maquiavelo describiría con detalle en la Historia de Florencia la conspiración de los Pazzi, un complot antimediceo con respaldo papal que tuvo lugar en Florencia el 26 de julio de 1478. Durante la misa mayor del Duomo, los Pazzi cosieron a puñaladas a Giuliano de’ Medici e hirieron a su hermano Lorenzo; mientras tanto, el arzobispo de Pisa intentaba asaltar el Palacio de Florencia. No sabemos si Niccolò estaba en el Duomo esa mañana, pero lo que es seguro es que en los días sucesivos no pudo evitar ser testigo de la venganza extremadamente pública de los Medici sobre los conspiradores, cuyos cadáveres —incluyendo el del arzobispo— colgaron durante días de las ventanas del Palacio. El asesino de Giuliano, que a pesar de huir a Turquía no logró escapar de la ira de Lorenzo el Magnífico, fue colgado un año después; tuvo el honor de ser bosquejado post mortem por Leonardo da Vinci.
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Pingback: Vida de Maquiavelo (I)
Aunque he disfrutado con el artículo, calificar de «antipolítica» o «populismo» todas y cada una de las formas de hacer o discutir la política que no se ajustan al encuadramiento en organizaciones partidistas cada vez más vacías de gente, al ritual del voto cada cuatro años, o a utilizar los conceptos y discursos de los «propietarios» de la política, todo esto, quiero decir, es una forma de no entender lo que está pasando. Algo que Maquiavelo, que si de algo abusaba era de realpolitik, no hubiera perdonado.
¿Dónde has leído tú que «antipolítica» son todas las formas de hacer política que no se ajustan al encuadramiento en organizaciones partidistas, etc.?
¿Te has leído el artículo o sólo el primer párrafo del mismo?
¡Estupendo artículo! Con ansias espero la continuación.
Señor autor del artículo, informese (formese) usted un poco mejor antes de escribir. Nicolás Maquiavelo no es el padre de la Ciencia Política moderna ni pretendió cosa semejante, como mucho se le puede llamar el precursor del estado moderno, pero nada más.
¿Qué maneras son ésas?… Bueno, las propias de cada cual.
Pachi, está mal criticar un artículo con malas formas, cometiendo faltas de ortografía y educación. Sin embargo, es peor todavía sugerir que una persona puede ser precursora del estado moderno, cuando solo pueden serlo los sistemas políticos que le preceden.
Ya me dirás dónde están mis faltas de ortografía porque yo nos las veo.
Por otro lado, soy licenciado en Ciencias Políticas y sí, Maquiavelo fue uno de los precursores del estado moderno al separar la moral (ética) de la política
Informese y formese
Si, las esdrújulas llevan tilde :)
Por otra parte, es cierto que Maquiavelo no pudo ser «el padre de la Ciencia Política», más que nada porque eso que así se llama no es en absoluto una ciencia.
Ains… lastimica…
http://www.jotdown.es/2013/07/sobre-la-supuesta-singularidad-de-las-ciencias-sociales/
Pingback: 10/03/14 – Vida de Maquiavelo (1) | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real
Maquiavelo es el padre de la ciencia política moderna, sin ningún género de dudas. Rompe con la tradición platónica de imaginar sistemas políticos ideales y emancipa el pensamiento político de su subordinación a la filosofía, para poner los cimientos de una disciplina autónoma que se nutre del conocimiento de la historia par estudiar el poder y los criterios de eficacia de los sistemas de gobierno.
Por no decir que entronca con Epicuro y Lucrecio, restituye la dignidad del materialismo y abre una puerta, por la que irrumpirán más tarde Spinoza, Diderot o Marx, siempre malditos para las mentes bienpensantes.
Buen artículo, espero la(s) siguiente(s) parte(s) con ansia(s)
Sigo insistiendo, abordar el estudio de la eficiencia del poder como tal (lo cual hizo Maquiavelo), separado del sistema de pensamiento ético filosófico no es establecer la base de la ciencia política.
A Maquiavelo le interesó especialmente el estudio de la forma de ejercer el poder, y sobre todo sobre una base militar y estratégica, añorando su deseada unidad italiana para emular a otros estados de su entorno.
Felicidades por la elección de la figura histórica y por el contenido del artículo.
Espero ansioso la segunda parte.
Buenísimo artículo, a ver cuando llega la segunda parte.
No sé hasta qué punto es rigurosa desde el punto de vista histórico, pero la serie «Los Borgia» con Jeremy Irons como Alejandro VI cuenta todo este período histórico con bastante acierto (¡para mi gusto!).
¡Felicidades!
Excelente artículo. Maquiavelo fue el padre de la Ciencia Política precisamente por atender al acontecer real de los actores políticos, en lugar de dedicarse a elucubrar en torno a cómo deben de ser las cosas. (que es lo que todos los «filósofos políticos» anteriores habían hecho).
En su obra más célebre, El Príncipe, es donde mejor se muestra este total predominio de lo que es, y las consecuencias que dimanan de ese análisis realista. Cuando mejor se presencia es en la segunda parte del libro donde ataca a una virtud atada a la moral, y establece que el ser virtuoso es tan sólo afrontar las circunstancias que se presentan, moldeando la forma de actuar y haciendo lo que sea necesario con el fin de mantener el tan ansiado poder, que constituye la meta, al menos en este ensayo, del hombre virtuoso.
Pingback: Vida de Maquiavelo (II)
¿Nadie ha comentado el inquietante parecido entre César Borgia y Gonzalo Miró?
Y dónde está el link para Maquiavelo (II) ???
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