Jot Down Cultural Magazine – Zooropa: el año que U2 dejó de ser un coñazo

Zooropa: el año que U2 dejó de ser un coñazo

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Bono durante una actuación del Zoo TV Tour. Foto: Cordon.

U2 decidió abrazar la modernidad en 1991, más de diez años después de sus primeros éxitos comerciales. No fue una decisión fácil, pero quizá fuera la única posible: el grupo había dado muestras claras de estancamiento con Rattle and Hum en 1988 y no parecía factible continuar agitando banderas blancas ni reivindicando a Billie Holiday como si la tradición jazz-blues estadounidense hubiera empezado el momento en que su avión aterrizó por primera vez en Nueva York.

Aturdidos por un éxito que sobrepasaría a cualquiera, Larry Mullen, Adam Clayton, David Howell y Paul Hewson se encontraban atrapados en un cambio de ciclo que les había convertido en unos vejestorios con treinta años recién cumplidos. Los noventa no solo representaban «el fin de la historia» que llevaba tiempo anunciando Francis Fukuyama y que se vio ejemplificado en la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, sino que supusieron sobre todo el esplendor de una nueva cultura musical que venía llamando a la puerta desde mediados y finales de los ochenta: la de la música club, el house, el acid, todo aquello que pudiera bailarse a ritmo psicotrópico.

Occidente quería divertirse y no le interesaban las referencias bíblicas ni los alegatos pacifistas. En ese sentido, Madonna lo vio claro y se adelantó a todas las superestrellas con su «Vogue», Prince se unió a The New Power Generation para hacer canciones cada vez más explícitas y gamberras, y Michael Jackson se quedó definitivamente en el camino, perdido en un cierto infantilismo que ya no procedía. ¿Qué podía hacer U2 para evitar la parálisis? Puesto que ya era imposible anticiparse a la realidad, solo quedaba exagerarla, una de sus grandes virtudes, y, así, volvieron a llamar a Brian Eno y Daniel Lanois, los productores de The Joshua Tree, y se metieron en un estudio de Berlín a grabar Achtung Baby.

Island Records, la discográfica de toda la vida de los irlandeses, decidió presentar el disco a la prensa como «un proyecto de música de baile». Afortunadamente, acertaba a medias. Achtung Baby no era un disco para bailar sin más, sino el intento de comenzar algo nuevo que en realidad era tan viejo al menos como Kraftwerk. El álbum empezaba con los inquietantes ruidos saturados de «Zoo Station», continuaba con esa mezcla de pop sesentero y guitarras setenteras que era «The Fly» y tenía espacio para baladones adolescentes tipo «One», referencias cinéfilas como «Until the End of the World» o canciones misteriosas como «Acrobat» y «Light My Way».

Las distorsiones acompañaban a cada canción, como en un intento desesperado de decir: «Eh, estamos haciendo algo nuevo, prestadnos atención, ya no nos interesa el Domingo Sangriento ni el árbol de Josué». ¿Y saben qué? Funcionó. El disco no solo sonaba moderno, sobre todo sonaba divertido. No tan divertido como los Happy Mondays, de acuerdo, pero suficientemente divertido como para reconciliar a los críticos, desquitarse de las acusaciones de mesianismo y a la vez presentarse como los tipos cínicos y graciosetes que nunca fueron, sin perder por el camino el gusto por la brillantez —rozando la pedantería— en las letras. Como muestra, la maravillosa e hipnótica «Mysterious Ways».

Aquello fue un bombazo. Llegó al número uno en las listas de todo el mundo y facturó dieciocho millones de copias, lo que aún le convierte en el segundo disco más vendido de su carrera detrás del citado The Joshua Tree (1987), que llegó a los veinticinco. De plantearse una posible disolución, el grupo pasó a sentirse en la cresta de la ola, capaces de atreverse con cualquier movimiento, y el que más se aprovechó de la situación fue, como siempre, Hewson, es decir, Bono.

Zoo TV Tour: el satélite del amor

Del carisma de Bono ya había hablado incluso Bret Easton Ellis, cuyo personaje estrella, Patrick Bateman, lo reconoce como a un igual en su aclamado libro American Psycho, publicado el año anterior a la metamorfosis. Siempre se había apreciado en él un punto de camaleón, pero de camaleón reprimido por su melena al viento y su afán por cambiar el mundo. La nueva música requería una nueva imagen: rendirse a la megalomanía por completo y hacerlo mediante el cinismo, el «estoy de vuelta de todo». Ponerse unas gafas de sol con los cristales abombados y hacerse llamar «la mosca», como el título del primer sencillo del disco.

De grupo «comprometido» y a menudo coñazo, U2 pasó a ser una banda de rock digna de ese estatus. Un maravilloso ejercicio teatral y de relaciones públicas. Ni un solo escándalo que confirmara la intención más allá de la fallida boda del bajista con la modelo Naomi Campbell. Bono y sus chicos no morían entre vómitos a la salida de ningún club de Los Ángeles, pero aparecían en público como si estuvieran a punto de hacerlo en cualquier momento. «Cuatro capullos rodeados por policías y escoltas», se definían a sí mismos en un vídeo promocional.

La gira que acompañara al disco tenía que estar a la altura de las nuevas intenciones del grupo. Tenía que ser inmensa, como siempre habían sido sus conciertos, pero a la vez tenía que aparentar modernidad, aunque fuera de forma un poco forzada, y tenía que girar en torno a un personaje principal con los secundarios preparados para tomar la alternativa en cualquier momento. Se le llamó «Zoo TV Tour» y se vendió como cualquier cosa menos un concierto de música. Aquello pretendía ser una experiencia comunicativa en tiempos inmediatamente anteriores al estallido de internet. Una apología a la cultura del «satélite» —con versión incluida del «Satellite of Love» de Lou Reed, por supuesto— y de la televisión por cable.

El enorme escenario se llenó de pantallas donde mezclar documentales de archivo, vídeos, imágenes en directo, conexiones con otros lugares del mundo, mensajes impactantes… Todo eso, que en 1998 habría sonado directamente ridículo porque esa tecnología punta en realidad venía de los ochenta y estaba llamada a su fin, seguía funcionando como un tiro en 1992 y siguió haciéndolo en 1993, segundo año de la gira, más exagerada a cada concierto, con los Ramones —o lo que quedaba de ellos— como teloneros.

U2 prometía diversión y el público se divertía, entre confusas apelaciones a la unidad de Europa que pintaban más bien poco. Una cosa era crear un alter ego y cantar en falsete y otra muy distinta convertirse directamente en un nihilista. Aquel Bono de la gira Zoo TV Tour recordaba en demasiadas ocasiones, especialmente durante este segundo año, al maestro de ceremonias de Cabaret, con su sonrisa enigmática y su maquillaje estrambótico acompañando a una mirada de loco peligroso.

Tan bien iba todo que el grupo decidió dar un paso adelante, el más arriesgado de su carrera: componer, grabar y publicar el disco Zooropa. Por si acaso, suponiendo que comercialmente sería un desastre, la discográfica decidió publicarlo en pleno mes de julio, como si no quisiera que nadie se enterara.

Zooropa: la broma infinita

Probablemente, Zooropa no sea el mejor disco de U2. Eso no quita para que sea el más fascinante. De entrada, como decía antes, la clandestinidad de su publicación: en medio de una enorme gira, sin anuncio previo, con ese aire de sesiones de estudio mal grabadas… Y, sobre todo, la honestidad de la propuesta. Si Achtung Baby era un disco «obligatoriamente» raro por las circunstancias de la industria y del grupo, Zooropa era un gustazo que se daba la banda para darles en las narices a todos los críticos.

Aquello era una nota de suicidio comercial, que diría Lichis: la primera canción del disco, quizá la única junto a «Stay» con algo de cordura, duraba más de siete minutos y empezaba con una intro de dos minutos y medio a un volumen casi indetectable por los equipos de sonido del momento. Una canción imposible de radiar, imposible de bailar, imposible casi de escuchar sin darle al FF del walkman o el discman. El título daba nombre al disco y era el nexo obvio con Achtung Baby y la Europa que quedaba después de la caída del Muro.

No fueron menos atrevidos con la elección del primer single: «Numb». La canción era un delirio. Gustaba especialmente entre los que no eran seguidores de U2. Por primera vez en su historia, el cantante no era Bono sino The Edge, el eterno secundario. Era una sucesión de percusiones con guitarras saturadas y una voz monocorde que repetía instrucciones durante tres minutos mientras el falsete de Bono daba un poco de color repitiendo aquello de «Too much is not enough». Como anécdota, en los créditos del disco esa parte se atribuía a una tal «the fat lady».

U2 se había entregado al surrealismo y parecía disfrutarlo. The Flood, su ingeniero de sonido fetiche en los discos anteriores, pasó a ocupar el papel de productor junto a Brian Eno y Daniel Lanois. Se trataba del mismo tipo que había cambiado la carrera de Depeche Mode con Violator, en 1990. Se acabaron los mensajes contundentes, de una sola línea, que tan bien manejaba Bono y el frenesí visual de «The Fly» en directo, con aquellas pantallas gigantes lanzando palabras a toda velocidad blanco sobre negro para intentar aturdir el cerebro en cualquier dirección. Para el vídeo promocional de «Numb» pusieron a The Edge sentado en una silla, plano fijo, mientras un montón de gente se dedicaba a pasarle los pies por la cara o a gritarle a la oreja. El guitarrista, entumecido como se suponía que estaba, se limitaba a mirar a cámara y soltar su letanía.

El segundo sencillo dobló la apuesta: «Lemon», con Bono caracterizado como una especie de joker demoníaco y con maquillaje por todos lados, cantando toda la canción en falsete. Otra vez, más de cinco minutos. De nuevo, la sensación de que a esta gente se le había ido la cabeza y que de alguna manera esa era una excelente noticia, justo lo que necesitaban. El resto del disco, con muchos altibajos, contenía joyas como «Daddy’s Gonna Pay for your Crashed Car», otra canción de sonido industrial con introducción de música soviética y pegadiza coda a lo Black Eyed Peas: «Sunday, Monday, Tuesday, Wednesday, Thursday, Friday… Saturday’s alright». «Dirty Day» combinaba frases de Bukowski con líneas contundentes del tipo «You can’t even remember what I’m trying to forget», y para acabar, por si a alguien le quedaba alguna duda de que aquel disco no tenía sentido alguno ni pretendía tenerlo, U2 invitó a Johnny Cash para que interpretara una incalificable canción con mezcla de pop, sonido sureño y sintetizadores de fondo llamada «The Wanderer».

Varias de las canciones del disco acabaron en películas de Wim Wenders o Peter Greenaway. Los irlandeses se habían vuelto completamente imprevisibles y eso parecía encantarles: Zooropa funcionaba como un tiro en directo, incidía en el histrionismo de Bono y permitió a la banda completar un espectáculo que pasaría a la historia con la grabación del concierto de Sídney, emitido vía satélite al mundo entero en noviembre de 1993 y en el que, como si nada, se mezclaban «New Year’s Day», «Pride (In the Name of Love)» o «Running to Stand Still», aleluyas incluidos, con «Even Better than the Real Thing», «Love is Blindness», las citadas «Numb» y «Lemon» o una versión del «I Can’t Help Falling in Love» de Elvis Presley.

La gira —que del Zooropa europeo pasó a llamarse Zoomerang— hizo historia. El disco entró como número uno en medio mundo… pero el entusiasmo pronto decayó. Comercialmente, aquello no funcionaba. No estaba pensado para que funcionara, ya ha quedado dicho. De dieciocho millones de copias pasaron a vender solo siete. Alguien en algún despacho frunció el ceño y dijo: «Vale, como broma ha estado bien, pero vamos a volver a lo de antes».

Veinticuatro años de palos de ciego

Solo que era imposible volver a lo de antes si lo de antes era «I Still Haven’t Found What I’m Looking For» y las búsquedas espirituales de Dios, la patria y la justicia. Kurt Cobain acababa de suicidarse, llevando el legado grunge al extremo estético, y el estallido de la música dance se iba controlando poco a poco, dando paso a formas por un lado aún más extremas, como el gangsta o el trance, y por otro, en las radiofórmulas, a un pop más blanco, rollo Natalie Imbruglia.

Así, los siguientes pasos se dieron con gran cautela: tras un año de descanso, en 1995 incluyeron «Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me» en la banda sonora original de Batman Forever, que ya apuntaba a un giro hacia lo convencional. En 1997, se publicó Pop, un disco fallido. Lanois y Eno desaparecieron y siguió The Flood, pero con una fórmula antigua y que sonaba a forzada. Se vendió de nuevo como un disco de baile —el primer single, prometedor, se llamaba «Discotheque»— y a la vez el título dejaba claro que aquello no iba a ser demasiado excéntrico.

Al disco le acompañó otra gira monstruosa llamada Pop-Mart, que se suponía que glorificaba y a la vez criticaba con ironía el consumismo voraz. Los límites no estaban demasiado claros. Como concepto, funcionaba peor que Zoo TV y desde luego era mucho menos divertido. El intento por recuperar  a los posibles fans perdidos con el experimento Zooropa fracasó: los conciertos se llenaron pero estuvieron repletos de pequeños fallos técnicos y de infraestructura. El disco volvió a entrar como número uno en más de veinte países, pero en cuanto la gente lo escuchó cayó en las listas, convirtiéndose en el disco menos vendido del grupo desde los tiempos de October (1981), facturando en torno a los cinco millones de copias.

De nuevo, el desasosiego. De nuevo, la incertidumbre. Bono se perdió en causas benéficas y conciertos de Pavarotti y para cuando volvió a reunir a la banda lo hizo con la firme intención de dejarse de tonterías, cinismos, novedades, canciones de baile y demás historias. Su siguiente disco, All That You Can´t Leave Behind, se promocionó precisamente como una vuelta al pasado. Aunque el talento de Bono dejaba algunas buenas canciones, el resultado era un disco mediocre. No malo, simplemente vulgar, algo mil veces oído ya. La diversión pasaba definitivamente a un segundo plano y volvían los años de plomo.

Ni siquiera eso funcionó. U2 ha seguido manteniendo un estatus, por supuesto, y sus ventas se han seguido contando por millones incluso en los peores tiempos para la industria. Sin embargo, no parece que hayan conseguido conectar con las siguientes generaciones ni que hayan mostrado empeño alguno en volver a renovarse. Zooropa ha quedado como joya de coleccionista de la que apenas se habla, como si lo hubiera compuesto y grabado otro grupo. Los cientos de miles de gafas de «la mosca» descansan polvorientas en alguna caja de mudanza sin abrir. The Edge sigue con su gorrito y Bono dando charlas en la ONU. Todo fue un sueño, pero un sueño de los que te despiertas con una sonrisa enorme, pase lo que pase el resto del día.

39 comentarios

  1. Mola el artículo. Digno reconocimiento. Solo un matiz a la conclusión, que me parece un poco injusta: volvieron los años de plomo después de dos décadas de carrera, coño. ¿Duele? Claro, pero visto con perspectiva, apenas hay artistas o grupos que no hayan caído en la monotonía o la indiferencia a esas alturas (y sin un Achtung Baby ni un Zoorpa en sus espaldas!).

  2. El artículo es bastante certero, en mi opinión. De todas formas, tiene un par de erratas que lo deslucen, aunque de éstas se den cuenta los fanáticos del grupo:

    1. Numb no es la primera canción en la que el vocalista es The Edge. Ya lo había sido en Van Diemen’s Land del Rattle and Hum.
    2. Light my Way es, en realidad, Ultraviolet (Light my way) y siempre se refiere a ella como Ultraviolet.

    Por lo demás, estoy bastante de acuerdo en lo que cuenta el artículo. La época 2001-2008 es una basura infecta incapaz de aguantarse por ningún sitio. De todas formas, los últimos dos discos tienen alguna idea interesante que, desgraciadamente, de momento no han tenido continuidad.

  3. Totalmente de acuerdo con el artículo. En aquella época, Zooropa me pareció un disco cojonudo. Bono maquillado y cantando en falsete, atmósferas inquietantes, distorsiones, drum and bass, etc. Después, con los años comprendí que aquello fue una canita al aire nunca más repetida.
    Con U2 creo que me pasa como a mucha gente. No podemos entender que nos cause tanta indiferencia un grupo que en nuestra juventud nos fascinaba. Falta de evolución suya, o bien, es que nos hemos vuelto mayores?

    • Pasa a menudo. La música popular (pop) tiene vida corta. Se fijan dn el tiempo. U2 son los 80. Dylan 60, 70. Los Stones siguen tocando pero son un museo ambulante. Memorabilia viva. Igual que pasa con Paul Mc Cartney. Bandas como U2 deberían implosionar a tiempo. The Police supo hacerlo bien.

  4. Totalmente de acuerdo con Juan en el comentario anterior en los 2 puntos que hace referencia.

    Ciertamente esa explosión de creatividad de los 90, fue aprovechada por U2 para deshacer su pasado y reinventarse, sin embargo a dia de hoy parece que en los 90s hubiese sido un proyecto paralelo a los U2 clasicos de los primeros 4 discos. Particularmente soy mas fanatico de la trilogía (War, The Joshua Tree, The Unforgettable Fire). Sin embargo hay que reconocerle como banda que no se quedaron repitiendo formulas y decidieron tomar riesgos en esa decada tan convulsa. De los últimos discos, No Line On The Horizon me parece muy destacable como album, la cancion que da titulo y Magnificent son muy buenas.

    Yo sigo esperando que U2 saque un album que rompa un poco con lo que viene haciendo y nos sorprenda.

    • Con casi 60 años es algo prácticamente imposible aunque soy de la opinión que si un grupo desconocido saca algo como Fez-Being Born o The Troubles muchos hipsters estarían venerándoles durante los próximos 10 años

  5. Zooropa es el primer disco coñazo de U2, después todos lo han sido. Achtung baby fue el canto del cisne, una interrupción de la decadencia iniciada con las canciones ñoñas del Joshua tree y rimbombantes del Rattle and hum, aunque haya temas que se salven en ambos discos, sobre todo Where the streets have no name, de lo mjor de su producción.

    • discrepo totalmente con usted, Jordi. Zooropa abunda en el trabajo de Achtung baby y lo completa. Ahora mismo lo estoy escuchando, y suena actual e innovador aún hoy. Para sí quisiera esa originalidad Lady Gaga.
      Qué lástima que no hayan hecho más.

  6. Vista la languideciente trayectoria del grupo en las últimas dos décadas, lo que resulta impresionante es que entonces fueran capaces, en apenas 5 años, de alumbrar dos obras maestras tan distintas como son The Joshua Tere y Achtung Baby, sin dejar de ser el mismo grupo puesto que en ambos suenan indiscutiblemente a U2, sean cuales sean las influencias. Los dos discos, además, con dos codas tan fascinantes (y a la vez, dos callejones sin salida) como Rattle and Hum y Zooropa.

    De todos modos, los únicos discos, para mí, indiscutiblemente malos de su carrera son el execrable Pop y el flácido de hace dos años. Y no se me ocurre ningún gran grupo de éxito que haya envejecido bien, de los Stones para abajo.

  7. No soy fan de U2, de hecho me parece que sus discos más reconocidos ( los de los 80) han envejecido fatal. Pero Achtung Baby y, sobre todo Zooropa (gracias al articulista), me parecen sus 2 mejores discos y merecen estar en una antología de música popular. Es más, a mí Zooropa me parece su mejor y más audaz y adelantado a su tiempo disco. Aparte de la maravillosa Numb, Even No soy fan de U2, de hecho me parece que sus discos más reconocidos ( los de los 80) han envejecido fatal. Pero Achtung Baby y, sobre todo Zooropa (gracias al articulista), me parecen sus 2 mejores discos y merecen estar en una antología de música popular. Es más, a mí Zooropa me parece su mejor y más audaz y than the Real Thing es su mejor canción, y la que mejor anticipó lo que devino el estercolero de la MTV.

    • Me ha jugado una mala pasada el Atlético teclado (por favor, función de edición en los comentarios de Jot Down ya!!) No soy fan de U2, de hecho me parece que sus discos más reconocidos ( los de los 80) han envejecido fatal. Pero Achtung Baby y, sobre todo Zooropa (gracias al articulista), me parecen sus 2 mejores discos y merecen estar en una antología de música popular. Es más, a mí Zooropa me parece su mejor y más audaz y adelantado a su tiempo disco. Aparte de la maravillosa Numb, Even Better than the Real Thing es su mejor canción, y la que mejor anticipó lo que devino el estercolero de la MTV. Un álbum que sigue sonando actual y no acartonado como el reverenciado Joshua Tree.

  8. Joshua Tree el mejor de todos sin duda.

  9. No entiendo que a tanta gente a la que U2 no le gusta se tome la molestia de leer el artículo, opinar sentenciando con argumentos pueriles dando claras muestras de desconocimiento e intentar justificar forzádamente su opinión. Si no te gusta no te gusta, no hay más problema.
    En plena new wave U2 hacen postpunk muy personal. En pleno sinte 80 y pop michael jackson U2 hacen el Unforgettable y el Joshua. Y sí, también hacen un disco maltratado y difamado como el Rattle, homenaje a EEUU y todo lo que se quiera sí, pero que alguien me diga si las canciones que tiene son malas. Por favor!
    Con el Achtung y el Zooropa apaga y vámonos. Gigantismo del pop rock total.
    Pop…pues bueno, a ver si no van a poder tener alguna irregularidad.
    All that you can leave: Discazo, grandes canciones. Dejémonos ya del autosometimiento a la dictadura de la innovación. Esta debe surgir y no surge pues se hacen simplemente grandes canciones.
    How to dismantle, No line..discos regulares pero correctos. Y la ultimísima etapa pues más corrección y mucha dignidad en unos tios de casi 60 años. No sé qué se tiene que decir sobre una carrera tan gigante.
    Los Stones debieron separarse en 1976 como mucho entonces….Dylan ni hablemos. En fin.
    Bono es un jilipollas? Por? No estaremos mezclando personaje con persona? No son nobles todos sus actos benéficos? Es que se habla por hablar.

  10. U2 es una gran banda. Muchos de quienes tenemos más de 40, venimos escuchando su música desde la adolescencia y la verdad que no tengo porqué exigirles que se reinventen o se adapten a los nuevos tiempos o que les guste a mis hijos. Por suerte voy a verlos pronto en su nueva gira, ya tengo mi ticket y lo voy a disfrutar como hace 20 años atrás. El arte no se explica! Simplemente te gusta o no te gusta…

  11. Pues yo no he sido nunca super fan de U2 pero joder, estos tíos tocaron el cielo y lejos de apalancarse se arriesgaron a hacer el Rattle and Hum (que ya les gustaría a muchos).

    Se dieron cuenta de que se metían en un callejón sin salida y venga, marcha atrás y se cascan Achtung Baby, Zooropa y Pop, que para mí son discos que se podrían tocar con guitarra acústica (si supieras tocar y cantar) y serían grandiosas canciones, pero van y lo aderezan con un sonido super moderno y una producción acojonante (comparad el efecto Eno en Coldplay y U2).

    Ven que con Pop también se están anquilosando y venga, otra reinvención para meter un sonido más duro y distorsionado. Y no son solo cambios sonoros, es que cambian todo el puto concepto del grupo.

    No sé, quizás porque me cansaba el rollete pre-Rattle and Hum y por eso iba celebrando los saltos adelante y atrás, pero a mí es un grupo que me merece muchísimo respeto, por no decir que en lo que se refiere a trayectoria, está entre los cinco mejores de la historia.

    Hacedme caso, volved a escuchar Zooropa pero pensad solo en las melodías de guitarra y voz, id a lo básico. Descubriréis unas grandiosas composiciones.

  12. Pues mi disco preferido es el Ratlle and Hum con diferencia.

  13. Pingback: Sobre “Zooropa”, de U2 » Ráfagas · Blog de Rafael Rodríguez López en Gentedigital.es

  14. Entiendo que el título del artículo es una provocación. Una invitación a gente como un servidor, que se siente apelado en el momento en que alguien menosprecia a su banda preferida. A muchos que (como yo) poseen de forma tangible toda la discografía del grupo y rarezas propias de coleccionista friki y casi fetichista. Pero creo que no estoy solo. Mucha gente ha visto al grupo en directo (yo 3 veces). Para mucha gente U2 ocupa una importante parte de la banda sonora de sus vidas. Es una cuestión emocional, epidérmica. Han sido muchas horas conviviendo con ellos en viajes, con novias/os, en bares, en conciertazos… ¿qué quieres?
    Guillermo, respeto tu crítica. Es legítima. Aunque no la comparto del todo. Rattle und Hum constituye todo un homenaje a la música popular americana, con colaboraciones de señores de la talla de Bob Dylan (“coescribió” la letra de Love rescue me) y B.B. King, quien les acompañó en la gira “Lovetown-Tour”. Sin mencionar la versión góspel de I Still Haven’t Found What I’m Looking For, o incluso la versión del All Along the Watchtower del propio Dylan. Pero en efecto, tienes razón; la revisión musical se había agotado en sí misma y era necesaria una reinvención, una vuelta a empezar. De hecho los rumores de disolución de la banda tenían tintes de convertirse en realidad. Pero coñazo, lo que se dice coñazo… Cuántas bandas de cualquier lugar del mundo soñarían por haber escrito canciones como Desire, Angel of Harlem o All I want is you.
    Y U2 resucitó. Aunque el proceso fue tortuoso, como un embarazo con riesgo de pérdida del niño, pero de alegría, gozo, regocijo y disfrute post-parto. La reinvención consistió en un giro hacia Europa. Buscaron entre el sonido del movimiento “Madchester”, la música de baile electrónica y el rock industrial alemán, entre otros. Y sí, el paralelismo entre el resurgimiento de Berlín y Alemania tras la Caída del Muro y la resurrección de U2 tras el agotamiento creativo de su etapa anterior es inevitable. Y el niño neonato se llamó Achtung Baby, un muchacho sano, fuerte, travieso, europeo y contundente. Que para colmo fue presentado al mundo en la gira que cambió el paradigma de lo que se conoce y acepta como el clásico “concierto”; la archiconocida y previsible actuación musical en vivo. El Zoo-TV-Tour dejó a años luz de distancia la gira de Rattle und Hum y cualquier otra gira de cualquier otro grupo de pop, rock, punk, funky y demás variopintas etiquetas musicales. Las decenas de pantallas y televisiones de todos los tamaños que repetían consignas consumistas, los Trabants colgados del techo o del escenario, las conexiones vía satélite, las llamadas a la Casa Blanca o la estación espacial, Bono parodiándose a sí mismo y algo en lo que muchos no han reparado: la gira europea incluyó la Novena Sinfonía de Beethoven antes del inicio de la primera pieza del concierto y del grupo; la memorable Zoo Station.
    En esa efervescencia musical, en esa vorágine creativa y en plena gira mundial U2 se sacan de la manga el disco Zooropa. Una genialidad construida a base de retazos experimentales. Una obra de arte sereno y maduro. Un gran puzle de composición similar a la Misa en si menor de Johann Sebastian Bach. En eso estoy totalmente de acuerdo con Guillermo, puede que sea el disco más fascinante de U2. Y con un singles como Stay (Faraway, So close!) cuyo vídeo constituye un homenaje a Berlín, la ciudad que vio renacer al grupo, y al alemán Win Wenders y sus películas El cielo sobre Berlín, Hasta el fin del mundo (Until the end of the world) y Faraway, So Close!
    Teniendo en cuenta toda esta trayectoria a principios de los años 90 y que el Britpop y el Grunge estaban a punto de eclosionar, ¿qué más se puede pedir hoy en día a una banda de sexagenarios o sesentones que llena estadios y agota entradas con meses de antelación en todo el mundo?
    Pero ojo, U2 no se ha acabado, para nada. La última gira promete y mucho. Vean el concierto de París que tuvo que posponerse tras los atentados del IS. Otra vuelta de tuerca. Quizá en su caso se trate más de giras que de discos. O de discos que justifiquen giras. No importa, en realidad.
    Así que por todo esto y mucho más, simplemente darles las gracias. Ha sido y es todo un placer.

  15. Me temo que es imposible ser un genio 40 años seguidos. Creo que ya es bastante que U2 y otros como Depeche Mode sigan a esa edad dándonos la oportunidad de verlos otra vez en directo e incluso creando grandes canciones, aunque sea “con cuentagotas”, y que no se separen… ni se ahorquen en una habitación de hotel. El último album de Depeche Mode me gusta, no así el anterior, y lo mismo me ocurre con U2. Para mí son dos milagros porque ya los daba por acabados a ambos. Pero entiendo que otros tengan distintas opiniones sobre cada uno de los discos. Y me gustó el artículo por su nostalgia de aquellos años (En 1994 pusieron en La 2 el directo Live in Sidney y quedé boquiabierto. Lo grabé y lo veía una y otra vez.), o la reflexión sobre el cambio 1993/1998 (satélite/internet).. aunque me ha dado escalofríos darme cuenta de que desde Zooropa ya ha pasado casi un cuarto de siglo!

    • Disiento del final de tu comentario. A pesar de ser un fan de U2 desde War, creo que están un poco viejunos en directo. A pesar de tocar como nunca (Larry y Adam es una de las mejores secciones rítmicas del rock), Bono está muy cascado. La razón no es otra que no se ha recuperado de su accidente por Central Park y ha perdido mucha movilidad y, lo que es peor, energía, lo cual en un showman como Bono es muy importante. A ver como está en julio, pero creo que ya ha pasado su momento en directo (espero que se den cuenta y se centren en el estudio, donde creo que todavía tienen mucho que decir).

  16. De acuerdo con todo excepto dos cosas: es el mejor disco de largo. Y segundo, hay que hablar más de Eno. Zooropa es lo que es porque es lo más Eno que han hecho nunca, y lo mejor de U2 es Eno.

  17. Coñazo lo que se dice coñazo, ni de lejos. Solida carrera, luego del Pop el inevitable declive. Eso si, de cada cierto tiempo firman muy buenas canciones.

  18. ¿Quien es David Howell? Sea quien sea no tiene nada que ver con U2…

  19. A, ok, Dave Howell Evans, “The Edge”… Yo lo conocía como Dave Evans…

  20. Buen artículo y mejores comentarios, algunos de ellos. Alguno en el foro lo ha comentado de pasada, pero me gustaría incidir en ello: No line in the horizon, su penúltimo disco, es uno de sus mejores trabajos. Sin duda alguna es su disco más maduro y se sale de la línea sonora de los últimos trabajos. Un grandísimo disco que pasó desapercibido por el gran público tal vez porque, a pesar de la citada calidad en general, contiene una de sus peores canciones (get on your boots) que, para mas inri, fue el primer single. Supongo que de aquí a 10 años se le reconocerá su calidad y Jotdown sacará un artículo sobre la “revolución en la madurez” o algo por el estilo.

  21. Coincido en parte. Yo creo que en la suma de Atchung Baby y Zooropa flota un disco de los que hacen época, de los de antes y después. A Atchung Baby, que es un discazo, de esos que producen la sensación de que cualquier canción podría haberse lanzado como single, le sobra algo de baladismo, de ese baladismo tan del gusto de U2, que termina por sonar a variaciones de la misma canción, y le falta quizá Numb y Lemon, que son dos joyas, tal vez también que cerrase el álbum The wanderer. Zooropa produce la impresión de ser un disco de descartes del anterior, de temas no logrados por una parte,y de temas que se temió no encajasen o descolocasen aun más al personal por otra, pero no se cuál es la intrahistoria de su gestación, es solo una impresión mia de entonces. De todos modos, yo creo que los modernos de la época se los escucharon bien a fondo, como ellos mismos se estaban escuchando bien lo que se hacía alrededor.

  22. Gracias por hacer que vuelva a oír estos dos discos fenomenales. Los escuché por el año 97, gracias que un amigo me los prestó. Verdad es, no por redondear la cifra con el que corre. Cuando los he vuelto a escuchar en estos días han vuelto, como descongeladas, las sensaciones y emociones que me depararon en su momento. La leche.
    Como todo gran grupo de genios, U2 consigue ser ellos mismos aún cuando experimentan, cuando parecen no ser ellos. Tan sonido U2 es Pride como the Wanderer y sin embargo, qué diferentes composiciones son. Me parece que les pasaba lo mismo a unos que venían de Liverpool, que tenían canciones convencionales y raras y nadie dudaba de que las musas que las habían parido eran las mismas.
    Soy de los que no se sienten saciados por la vena experimental de la banda irlandesa. Ojalá hubieran andado un poco más por esta senda. No sé si es posible, porque como muy bien dijo un comentarista de aquí “no se puede ser genio durante cuarenta años seguidos”.
    Achtung Baby y Zooropa. Qué grandes genialidades. Aunque fue mucho, sabe a poco.

  23. Pues yo voy a romper una lanza por el Pop, que es lo último que hicieron un poco arriesgado (y que como no funcionó comercialmente, provocó esa involución iniciada con ATYCLB de la que ya no se recuperarán jamás), un disco con poca coherencia entre sus piezas pero muy disfrutable, y con canciones que si las hubieran firmado otros hubieran provocado una acogida mucho más entusiasta.

    En cada uno de sus discos posteriores siempre se pueden rescatar algunas buenas canciones, pero siempre queda una sensación de decepción con el conjunto. Y esa obstinación en parecer modernos y juveniles que siguen mostrando cada vez que sacan disco, proponiendo el single con guitarras distorsionadas de rigor que acaba dando vergüenza ajena (Elevation, Vertigo, Sexy Boots, Joey Ramone…) hace llorar al niño Jesús y provoca el facepalm entre sus seguidores, habida cuenta de que si algo no son hoy en día, son innovadores.

    Hasta sus giras son más aburridas que antes.

  24. Buen artículo. No obstante, y aunque lo escuché mucho, considero a Zooropa un disco de menor nivel que otros, aunque lo volveré a escuchar tras leer el artículo. Recuerdo claramente el impacto que me provocó Acthung Baby, en plena adolescencia, y como a día de hoy los sonidos y las emociones siguen estando ahí cada vez que lo oigo. Tiene unos ecos y sonidos que no he encontrado en ningún otro disco, lo denomino un sonido “berlinés”. Y lo único que se le acerca es el Zooropa y el Pop, que me parece superior al Zooropa y merece otra oportunidad (hasta Discotheque tiene mas intríngulis del que parece). Sin embargo, y a pesar de lo bueno del Zooropa, me sigue dejando un regusto amargo, quizá porque tiene pocas canciones rotundas. Sí es cierto que tiene buenas ideas (Lemon o Dirty day son muy buenas, igual que Stay) pero las demás son muy flojas y sólo tienen algún momento brillante.Quizás tampoco le beneficio salir después de una obra maestra, por estar el listón demasiado alto, pero no deja de dar una sensación de desamparo, de ser un disco repudiado por el propio grupo (no tocan ninguna de sus canciones en directo, y durante mucho tiempo sólo tocaron Stay). Parece que incluso para sus seguidores hubiera quedado perdido y olvidado, y lo cierto es que es mucho mas que eso, pero la joya auténtica es el anterior. Desde el primer guitarrazo distorsionado de Zoo Station, hasta el fundido de Love is Blindness. De éste, recomiendo dos maravillas escondidas: So Cruel y Acrobat, En ellas se observa claramente el sonido de dulce nostalgia decadente que identifico con el Berlín de aquellos años, con los pisos en la zona este abandonados de Goob Bye Lennin, con El cielo sobre Berlín…En ese momento, la adolescencia empezaba a desarrollarse veloz, buscando referentes e imaginando sueños que, muchos años después, he sabido que no se cumplirían, y ahora se ven tan lejos, y tan fugaz el paso del tiempo…Achtung Baby, Berlín, Zooropa…es la vida que recuerdo para contarla de aquellos años.

    • Si te interesa indagar más en discos de lo que denominas sonido berlinés, te recomiendo encarecidamente que pruebes Low y Heroes del gran David Bowie. Dos auténticos discazos.

  25. Con Zooropa acaba la época dorada de U2 iniciada con The Unfforgettable Fire. n

    Parece imposible, pero si, es el mismo grupo el que llegó a componer Achtung Baby o The Joshua Tree y toda la música aburrida que vino desde Pop hasta nuestros días .
    Estos últimos años han sido como un mal viaje o una mal sueño , se han quedado catatónicos y saben cómo ha llegado a ocurrir.

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