Jot Down Cultural Magazine – Extremoduro y la literatura

Extremoduro y la literatura

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Imagen: Discos Radiactivos Organizados.

Es un debate que ya tiene quien le escriba; dirimir si el texto concebido para ser cantado sobre una composición musical, alcance la calidad que alcance, es verdadera literatura. Concretamente, esta discusión bizantina vivió su cenit después de que la Academia Sueca premiase las letras de un tipo de Minnesota, un señor mayor que también es famoso por asimilar material ajeno (ya sean palabras o melodías). Bueno, ni que decir tiene que Dylan merece cualquier galardón que reciba. Tras el puñado de Grammy, el Óscar y el Nobel, es momento de que se le considere, ya sin ambages, para el Balón de Oro.

En España, cuando gusta un letrista, de inmediato se eleva a poeta. Los ejemplos abundan, que cada cual coja el que le quede más a mano. Y un nombre que suele incluirse en esa categoría es el de Roberto Iniesta, líder de la banda más afamada del rock nacional. Extremoduro es un grupo tan peculiar que puede saltarse todos los convencionalismos de la industria musical. Por ejemplo, publicaron Material defectuoso sin acompañarlo de videoclip, entrevista, single, gira, rueda de prensa o cualquier otro atisbo de promoción, y aun así lideró durante semanas la lista de los más vendidos.

Pero no siempre fue así. Hace tres décadas, había un veinteañero en Plasencia con dos cosas: muchas ganas de grabar un disco y muy poco dinero. Para remediar lo segundo, ingenió lo que hoy se llamaría una campaña de crowdfunding. O autofinanciación, como rezaba el papel que entregó a los que colaboraban con la causa. Debajo, un espacio para rellenar nombre, dirección y población, una breve frase («El titular de este recibo ha comprado el primer disco de Extremoduro») y el precio, mil pesetas. Confiar ese dinero a un Robe que evidenciaba su adicción a las drogas parecía casi tirar el dinero, así que aquellos crédulos merecen una sentida ovación ante semejante acto de fe. Y es que los héroes, ya se sabe, aparecen donde menos uno se lo espera. El veinteañero placentino endosó doscientos cincuenta recibos, y grabó su maqueta. Luego cumplió su palabra, y los mecenas disfrutaron de un puñado de temas entre los que estaban «Extremaydura», «Decidí» o «Jesucristo García». El título fue Rock transgresivo, subgénero inventado por aquel chaval para definir su estilo.

Tras fichar por Avispa, las canciones pasaron de maqueta a disco con el nombre de Tú en tu casa, nosotros en la hoguera. Sonido y producción compitieron por acaparar mayores deficiencias, pero por algún sitio había que empezar. Como detalle, en la trasera se leían los nombres de los ilusos que pusieron las mil pelas. En cuanto a las composiciones, en aquellos primeros trabajos ya estaba presente la mescolanza que conforma el estilo de Robe, una combinación que hoy todavía mantiene, pese al viraje del grupo al rock progresivo. Letras potentes, contestatarias, sexuales, y versos, efectivamente, con una importante carga lírica. Todo ello trufado de fragmentos ajenos tan heterogéneos como para que merezca la pena detallarlos.

El álbum debut recuperaría su nombre original en 1994, cuando fue remezclado y vuelto a publicar con la inclusión de tres temas en acústico. En dos de ellos aparecen referencias literarias. La primera mitad de «Te juzgarán solo por tus errores (yo no)» se construye diseccionando poemas de Marcos Ana, así como el cierre de la canción, con los famosos versos «No puedo seguir: escucho / los pasos del funcionario». El poeta comunista, que sufrió una de las encarcelaciones más largas de la dictadura franquista, influyó notablemente al joven Iniesta. Estos poemas pueden encontrarse en el recopilatorio Las soledades del muro, al igual que el fragmento que abre la canción «Caballero andante». A continuación, le sucede una estrofa de Antonio Machado («Roto en tu espejo tu mejor idilio, /  y vuelto ya de espaldas a la vida, / ha de ser tu oración de la mañana: / ¡oh, para ser ahorcado, hermoso día!»), que incluye con una levísima variación. En tercer lugar, la referencia a Cervantes, la más obvia; en el título y al nombrar a don Quijote y su molino. En realidad, la letra encierra una cuarta alusión a obra ajena, pero la mantendremos oculta por un rato.

Actualmente, Robe lleva publicados dos discos en solitario, pero sus excursiones vienen de lejos. Era 1992, y la distancia y la heroína amenazaban con destruir la banda, así que montó el grupo paralelo Extremozoide (por el giro hacia el follar y sus asuntos que pretendía darle a las composiciones). Más tarde vendría Q3, cuyos músicos acabarían integrando Extremoduro. Los dos álbumes que vieron la luz en ese periodo demuestran que los homenajes de Robe no se limitan a autores conocidos. En «Deltoya», hay ocho versos que ve escritos en la luna, luna creciente. Se trata de un juego de palabras, ya que pertenecen a un poema de Tomás Rodríguez, a la sazón mánager del grupo, que usaba como seudónimo Kiko Luna Creciente. Además, antes coescribió el tema «Última generación». En el siguiente disco está «Posado en un nenúfar», donde utiliza un fragmento del libro Mierda bañada en mentiras de sangre, del poeta Raúl Lomas. Concretamente, el trozo en el que escupe semen y más semen. Y para la letra de «Malos pensamientos» fusiona versos de tres poemas de Poesía asfáltica de confusión, el primer libro del valenciano Sor Kampana.

En 1996 llegó el pelotazo. Un disco grabado con más tiempo y más medios (económicos, se entiende). Ahí se convirtieron en la banda de moda. A todo el mundo le gustaba Extremoduro. Sin duda, las composiciones alcanzaron otro nivel, y las letras dieron rienda suelta a los guiños literarios. Solo por los tres primeros temas de Agila desfilan Antonio Machado, la Odisea de Homero, Miguel Hernández y Pablo Neruda. Casi nada. En «Buscando una luna», los pasajes de un libro que de memoria se aprendió son de «Por tierras de España», del celebérrimo Campos de Castilla. Luego llega la alusión al poema homérico, más velada que de costumbre: «Y, por las noches, ¿qué harás? / Las paso descosiendo, aquí hay un arco por tensar». Cristalina es la referencia al mito clásico en «Prometeo», donde repite un par de versos del poeta de Orihuela: «No me levanto ni me acuesto día / que malvado cien veces no haya sido». En cuanto al chileno, usa la apertura de «Walking around» para iniciar otra canción. «Sucede que me canso de ser hombre», canta Robe, que parece pasar por su tamiz el resto del poema y vomitarlo en forma de letra. Pero el disco no solo refleja sus lecturas universales. También regresa a Antonio Belarte, Sor Kampana, para bramar los versos de «Ni vertiendo polvo» al final de «Ábreme el pecho y registra». Finalmente, según consta en el libreto original, «Todos me dicen» está inspirada en un poema de Ramón Romero Ruiz.

El siguiente disco de estudio se abre con ese canto al desenfreno por abandono que es «Salir». En ella, el placentino recita el final de «La mala gana». Su predilección por este poema de Santos Isidro Seseña es evidente, ya que años después los versos restantes servirían como introducción al videoclip de la maravillosa «Stand by». Un tema que integraba Yo, minoría absoluta, otro de los picos de popularidad de la banda. Sí, el de la icónica fotografía de Robe ataviado como un Cristo con dos pistolas. Una de sus letras encadena dos alusiones teatrales: Shakespearecon la Julieta que espera a su galán desde el balcón, y el «más clara la luna brilla» de Don Juan Tenorio de Zorrilla. ¿El título de una canción que se sirve de dos dramaturgos clásicos? Algo tan delicado como «Hoy te la meto hasta las orejas». Algo similar ocurre con «Puta», donde se citan un par de fragmentos de «Los encuentros de un caracol aventurero» escrito por un joven Federico García Lorca.

Imagen: Warner Music Group.

Tras seis largos años de silencio (roto únicamente para regrabar sus temas clásicos en un doble recopilatorio), llegó La ley innata, cuya portada es una frase de Cicerón. Cambia el estilo, coquetea incluso con lo sinfónico, pero mantiene su querencia por los clásicos. De los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, Iniesta extrae «por verme amado de ella por todo el día / mañana, en perder la vida, consentiría». A este trabajo le seguirían otros dos, ceñidos al nuevo rumbo de la banda. Posteriormente llegaría la ya mencionada aventura de Robe como solista, pariendo un par de discos repletos de composiciones más reposadas.

A nadie debe sorprender que el autoproclamado rey de Extremadura se embarque en otros proyectos, ya que siempre ha sido un culo inquieto. En sus inicios se enroló en un grupo con músicos de diferentes bandas nacionales. Así, el batería de Quattro Clavos, Gary, el saxo de Reincidentes, Selu, y Dieguillo, el bajo de Quemando Ruedas, se unieron a Iñaki Antón (Uoho) y Fito Cabrales, de Platero y tú. Todos liderados por Robe, que cantaba y escribía. Por cierto, que el matrimonio Iniesta y Uoho se extendería hasta la fecha. Aquel nuevo grupo iba a llamarse La Pedrá, y de allí salió un álbum anómalo, con un solo corte de media hora. Esto fue en 1993, el mismo año que grabó ¿Dónde están mis amigos? con la banda principal. El doblete lo dejó exhausto. Aunque el resultado, visto con perspectiva, fue delicioso. No opinaba así la discográfica, que solo aprobó su lanzamiento dos años después, cuando Robe adujo cansancio para no producir material nuevo. Eso sí, la rareza tenía que salir bajo el sello Extremoduro, y Pedrá sería únicamente el nombre del disco. En un texto tan largo pudo tocar muchos palos, incluso meter un par de frases en catalán. También se oye algo como «Por volver como eres, por volver como somos, / por la inmensa sonrisa de tus cansados ojos, / por volver donde alguien te quiere sin que vuelvas, / por poner a los míos con un poco más de luz». Versos que transportan, indefectiblemente, a la mayor influencia literaria de Robe, oculta casi desde el inicio del artículo: Manolillo Chinato.

Manuel Muñoz Sánchez es mitad salmantino y mitad extremeño. Y poeta por completo (perdón por la execrable cursilería). Enamoró a Roberto Iniesta desde su primer encuentro, y ambas carreras fueron de la mano. No solamente aparece en aquella cuarta referencia de «Caballero andante», sino que suyos son los versos que cierran la descomunal «Quemando tus recuerdos». Además, es el único letrista de una de las canciones más recordadas de Extremoduro, «Ama, ama, ama y ensancha el alma». Fue una excepción: de la referencia puntual se pasó a sacar toda la letra del poema homónimo (alterando el orden de las estrofas y descartando una de ellas). «Le he robado montones de palabras desde que lo conozco», confiesa el propio Robe en un libro de Chinato. Fruto de la amistad, algunas veces se lo reconoce y otras no, como con las de Pedrá, que encontró escritas en su bolsillo tras una noche con Manolillo. Quizás después de un concierto, ya que se hizo habitual en los recitales de la banda. Cuando no subía al escenario, el propio Iniesta pregonaba sus textos. De tamaña admiración y camaradería entre músico y poeta tenía que salir algo. Efectivamente, Robe volvía a irse de excursión.

Así nació Extrechinato y tú, de cuyo nombre se infiere que desde Platero volvieron a apuntarse Fito e Iñaki. Empezaron a grabar el disco en 1997, pero la portada de Chinato cabalgando desnudo no vio la luz hasta 2001. Esta vez, la discográfica les puso como condición publicar antes un disco de estudio de Extremoduro (Canciones prohibidas). Cuando por fin lo rescataron del cajón, el público encontró en Poesía básica un trabajo experimental, una mezcla (a veces literal) de poesía campestre y composiciones de Fito.

Que aquello con Chinato saliera adelante define bien a Roberto Iniesta, capaz de empeñarse en que una multinacional publicara un álbum de un poeta rural. O en escribir una novela cuando todo el mundo le pedía un disco. Un tipo diferente, y un lector eminentemente divulgativo. Porque, ¿qué otra cosa perseguía incluyendo tantas píldoras literarias? Millones de personas berreaban en sus conciertos versos que ignoraron en la escuela, y otros que jamás habrían conocido. Aunque, ojo a la poca vergüenza, Robe aseguró que empezó a leer con treinta y ocho años, en el 2000. Si Extremoduro llegó a la cima sin el más mínimo apoyo de los medios de comunicación, ¿por qué no ignorar a la prensa, o incluso mentirle? Cuando no deseas que te conozcan, una buena manera es no parecerse a nadie. Lo resumía bien aquella camiseta de la banda: «No quiero ser como tú». Siempre a la contra, siempre esquivo. Mejor que cada uno componga su mito, quizás a medio camino entre el rockero salvaje y el padre de familia. Entre el que recitaba a Neruda en los conciertos y el de los chorros de lefa.

«Mezclar agua con sed» es una canción que se cayó de un disco, pero luego fue interpretada en directo. Parece como si Iniesta dedicara unos versos a alguno de sus escritores predilectos. Curiosamente, las mismas palabras quedan perfectas en boca de sus seguidores, pero referidas al propio Robe: «Como alimento me sirve tu palabra / y de tu aliento salen las revoluciones / poeta, ¡haz volar nuestros corazones!».

Imagen: Sumerian Records.

11 comentarios

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  2. Enhorabuena. Me ha gustado mucho el artículo.

  3. Gracias por toda la información , me encantó

  4. Para los aficionados acérrimos a la obra de Iniesta, el giro final que hace referencia a Manolillo Chinato, es un secreto a voces desde el principio.
    Aun sin sorpresa, fabuloso artículo, enhorabuena!

  5. Bestial la información que das . Así me haces todavía más seguidor. Gracias

  6. Gran artículo. Gracias.

  7. Muy chulo el artículo. Es evidente que a éste hombre le deberían dar algún premio por la difusión de la poesía. Una duda, yo siempre pensé que el poeta del inicio de Stand By era Francisco M. Ortega Palomares.

  8. Tomas Rodríguez manager en aquellos tiempos nada tiene q ver con Kiko luna creciente, no son l misma persona.El grupo q formo Robe cuando estaba preparando Deltoya se llamaban Extremotozoides.Solo es una rectificación.
    Buen articulo.

  9. Kiko Luna Creciente, no es Tomás , el manager.

    Kiko Luna Creciente es Kiko Murillo.
    Junto a Chuty y Alfonso Naharro formaban Tope Ganso en Trujillo .

    Amigos de Robe, participaban en sus conciertos. ( Cáceres 92 Plaza Mayor) y grabaron primer vídeoclip , Deltoya. La portada de Deltoya , es de Chuty.

    Los versos de Kiko:

    Es menester, en la cañada , dejar el arroyo con sus ruidos.
    Delicada gasa, fuerte envoltura , tope gansa con la natura.

  10. Poeta entre poetas.
    Inigualable y único.
    Gracias por el artículo!

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