Javier Álvarez: «El diagnóstico de esquizofrenia, en el 90% de los casos, es una sentencia de muerte en vida»

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Fotografía: David Airob

 

Tras casi cuarenta años ejerciendo como psiquiatra, el doctor Javier Álvarez (Ponferrada, 1950) ha optado por un plan de jubilación bastante poco convencional. De ser jefe de servicio del Hospital de León se ha pasado al activismo por el cambio psiquiátrico. Su asociación, Nueva Psiquiatría, es el producto de su larga experiencia profesional unida a una fuerte inquietud humanista y una mentalidad crítica con el rumbo que ha tomado la atención a la salud mental.

Nos encontramos en Barcelona con un hombre amable de apariencia calmada, incluso algo ascética, de mirada intensa. Imagen que deja paso a una fuente inagotable de pasión por el saber, curiosidad investigadora y sabiduría en cuanto empieza a contestar a nuestras preguntas. La misma fuerza que le permite llevar adelante un proyecto de esta envergadura.

Además de psiquiatra eres doctor en Filología Hispánica. Escribiste una tesis sobre la relación entre la mística y la depresión.

Es algo que ocurrió de forma casual. Por razones que no vienen al caso, durante los años noventa estuve muy ligado a las Carmelitas Descalzas de León. Esto me permitió conocer la obra en prosa de San Juan de la Cruz. Todo el mundo conoce sus poesías, pero casi nadie sabe que tiene esas mismas obras en prosa. Muy engorrosa, obsesiva y difícil de leer, pero muy interesante desde el punto de vista místico. Leyendo el libro segundo de Noche oscura, me di cuenta de que describía perfectamente la depresión melancólica tal como la definen los psicopatólogos. Con todos los síntomas, unos datos muy precisos; quien describe eso, o lo ha vivido, o se lo han contado de primera mano. La inhibición melancólica, el sufrimiento, la parálisis del pensamiento, las ideas delirantes de ruina, estaba todo. Además, con interpolaciones de alivio, los «toques gozosos que me envía Dios» en los que siente todo lo contrario. Es decir, también describe la psicosis maníaco-depresiva o trastorno bipolar. Es la primera persona que usa la palabra interpolar, quinientos años antes del DSM-III.

Me llamó mucho la atención, así que quise hacer una tesis sobre ello. Se lo propuse al catedrático de Literatura Española de la Universidad de León, le pareció muy atractivo y me la dirigió. Hacerla me obligó a revisar la mística cristiana —también la musulmana y la oriental— y descubrí que había una tradición muy larga del estudio de lo que se conoce como la noche, el desierto, el descenso a los infiernos, la purificación, el ser destruido para nacer a una nueva vida… esas vivencias depresivas existen a lo largo de toda la mística. Vi que, además de elementos depresivos y maníacos, la mayoría de los místicos experimentaban otras vivencias extraordinarias como dones de Dios. Describen una serie de elementos que forman parte de la psicopatología en psiquiatría: las alucinaciones, las ideas delirantes, las revelaciones que San Agustín llama visiones intelectuales puras. De repente, tienes un conocimiento nuevo que se te impone y que crees con absoluta verdad, que es el sinónimo de idea delirante primaria en Jasper.

¿Te ha influido esta inquietud humanista en tu práctica profesional? ¿De alguna manera has podido aprovechar todo ese bagaje?

Influye porque, al descubrir todo aquello, decidí extenderlo fuera de los místicos a artistas, creadores, literatos… y encontré las mismas vivencias en gente tan dispar como Marcel Proust o Dostoyevski. Las obras de Dostoyevski están cargadas de vivencias psicopatológicas. Él era epiléptico y durante las crisis parciales, en el aura que precedía a las crisis generalizadas, tenía esas vivencias del «minuto sublime», de gozo inefable, de depresión y melancolía. También en pintores como Van Gogh, con esos retorcimientos que hace en todas las figuras, esa distorsión que debía percibir. Que yo mismo he percibido en alguna ocasión haciendo mucho deporte o activando demasiado el cerebro: llega un momento en que la luminosidad cambia y entonces percibes las formas diferentes.

Este hallazgo me ha llevado a elaborar el concepto de hiperia, porque si todas esas vivencias han sido fuente para muchas personas de una creatividad inmensa, no las han concebido como patológicas sino integrado como normales en su vida, entonces quizá deberíamos plantearnos las cosas de otra manera. A partir de ahí he procurado, cuando mis pacientes vienen con esas vivencias, formular los casos desde otra perspectiva y no desde la psicopatología que dice que, si tal síntoma aparece, eso es un fenómeno patológico. Si todas las mañanas oigo a la Virgen María que me habla, me ayuda y me tranquiliza y me da normas de vida para afrontar el día… ¿por qué eso va a ser patológico? Sin embargo, en psicopatología el fenómeno alucinatorio está descrito como está: una percepción real que proviene del exterior sin estímulo que la provoque. Ya, pero esto se mete en la psicopatología, ¿por qué?

Hablaríamos de que, si se escuchan voces, no preocuparse tanto por suprimirlas, sino por comprender el motivo de que suceda.

Hildegarda de Bingen, una de las místicas que leí, oía voces y tenía visiones a los cinco años, sobre todo alucinaciones auditivas. Como era hija de nobles, a los nueve años la metieron en un convento, según la costumbre de la época. Allí su maestra Jutta le decía: «De eso que oyes no tienes que hablar con tus compañeras, porque si no te van a etiquetar de chiflada». Tuvo toda la vida estas alucinaciones que no le supusieron ningún problema, al contrario, las interpretaba como audiciones divinas. Que le ayudaron a crear sus obras de música, una forma de gregoriano bastante monótono. Pero, bueno, ha sido una mujer creadora en cuanto a literatura y obra musical. ¿Por qué eso va a ser patológico?

Se puede decir que ese sería el origen de Nueva Psiquiatría. A partir del descubrimiento de San Juan de la Cruz, empiezo a concebir la psiquiatría de otra manera. Por supuesto, para la mayoría de una manera muy heterodoxa, pero que a mí me convence y que a las personas que tienen estas experiencias y que son etiquetadas de algo también les convence.

Pues te lo íbamos a preguntar, de dónde había surgido esta idea de Nueva Psiquiatría.

El origen primero surge de esa tesis. Después, al darme cuenta de que además de la depresión aparecían otras manifestaciones psíquicas, seguí profundizando y llegué a la conclusión de que la única entidad clínica que permite explicar esos fenómenos integrando todas estas experiencias de esos creadores —sean literatos, artistas o científicos— serían las crisis epilépticas parciales simples en las que no hay alteración cuantitativa de la conciencia. Lo que antes se llamaban ausencias: una crisis epiléptica parcial que precede a la generalización. Es una vivencia psíquica en la que el sujeto tiene una experiencia extraordinaria. Pocos segundos después se produce un ataque convulsivo generalizado. Hoy se sabe que esas crisis parciales pueden aparecer sin que haya generalización posterior. Una parte del cerebro se enciende hipersincrónicamente y da lugar a una vivencia: una alucinación, una idea delirante, una despersonalización, un ataque de pánico, un déjà vu… Esto significa que un grupo de neuronas —doscientas mil, o diez millones—, inusualmente y sin que se sepa muy bien por qué, se organizan para activarse a la vez en determinada zona del cerebro: si es en el área temporal será una vivencia afectiva, en la occipital será una visual, si es en la zona temporal posterior se llamará auditiva… Entonces no me quedó más remedio que hacer una segunda tesis doctoral sobre mística y epilepsia, que la hice en Medicina y ahí planteé la hipótesis de la hiperia.

Esto le puede pasar a cualquiera.

Sí, hay vivencias hipéricas que están descritas como epilépticas y que las tenemos todos. El déjà vu hay muy pocas personas que no lo hayan experimentado alguna vez. Si te lo están registrando en ese momento con el electroencefalógrafo, produce una punta, y el epileptólogo te dice «crisis parcial simple». Y, como esas, otras muchas. No voy a entrar en las epilepsias reflejas, pero la epilepsia musicógena significa que con un estímulo musical se te despiertan vivencias afectivas que no sabes de dónde vienen y que te inundan: una alegría, a veces mezclada con tristeza que te hace llorar sin saber por qué… esas son experiencias que hemos tenido todos oyendo música. Por tanto, me pregunto qué sentido tiene seguir llamándole a esto epilepsia como algo patológico, por qué no hipersincronía hipérica y asumirlo como un funcionamiento normal del cerebro. Porque todos tenemos esa capacidad, unos más desarrollada que otros. De aquí surge la hipótesis de la hiperia, que por supuesto concibe todas esas experiencias como normales.

Esta visión que desarrollas contrasta con la práctica psiquiátrica que te debiste encontrar. ¿Cómo era cuando tú empezaste? ¿Cómo ha evolucionado con los años?

Cuando yo empecé era mejor que después. Yo hice la especialidad del 73 al 76, cuando me dieron el título de especialista. Aquella psiquiatría era más holística que la actual. A pesar de que yo me formé con un catedrático de Psiquiatría que era de corte básicamente biologicista, que tenía un enfoque de psiquiatría clásica. Un hombre que había estado varios años en Alemania estudiando psicopatología de autores alemanes y franceses. El concepto entonces era que la enfermedad mental tenía base orgánica, pero se contemplaban al mismo tiempo los factores ambientales y sociales que pueden influir en que esa premisa orgánica se ponga en marcha o no. Pero la psiquiatría que aparece a partir del año 80, y que fueron los que me llegaban a mí al servicio en que trabajaba en León… la verdad es que me he quedado alucinado con lo que ha ocurrido con la psiquiatría.

¿Qué es lo que más te sorprende?

Que la psiquiatría, de una manera no casual, sino causal y predeterminada, se ha convertido no en biologicista, sino en bioneurotransmisora. Hoy todos los trastornos psiquiátricos los explican a través de la neurotransmisión. Lo cual es una utopía, porque conocemos una millonésima parte de lo que hay. Se supone que hay cien mil neurotransmisores o más en nuestro cerebro, y solo sabemos el funcionamiento —muy por encima— de quince a veinte. ¿Cómo me atrevo entonces a decir que entidades tan complejas como la esquizofrenia o el trastorno bipolar son debidas a un fallo de la dopamina? O, cuando eso no da resultado, es un fallo del glutamato, o, cuando tampoco da resultado, busco otro. ¿Y los otros cien mil cómo intervienen en la esquizofrenia? Pero nos venden la moto de que se sabe cuáles son los mecanismos bioquímicos de esas enfermedades y es mentira. Esto hay que decirlo; solo hay indicios.

Si a un astrónomo le preguntan qué se conoce del universo, te dirá que de la Tierra sabemos bastante. De Marte mucho menos, acabamos de descubrir que hay agua. De Urano no conocemos casi nada y de la galaxia de Andrómeda prácticamente no tenemos ni idea. Pues así está el conocimiento del funcionamiento cerebral, hay que ser honestos. Lo mismo con las causas. Llevan cuarenta años buscando las causas genéticas de la esquizofrenia. ¿Y adónde han llegado? Que yo recuerde, en 2013 había doce mil marcadores posibles de esquizofrenia. Al principio eran dos o tres, pero encuentran cada vez más. Como dice Jim van Os, se está dando la paradoja de que la esquizofrenia es algo que está en el genoma, va con la condición humana. Lo cual me encanta, porque creo que esa enfermedad ni existe, ni debe seguir diagnosticándose. De hecho, los estudios genéticos van en ese camino. Los más organicistas ya están renunciando a la búsqueda de una explicación genética. Cargan más las tintas en el factor ambiental, en esa posible predisposición genética, pero sobre la que es imprescindible que actúen factores ambientales para que esas variantes se activen.

Algunos profesionales nos comentaban que esa hiperespecialización en la parte más biológica o neurológica hace que surjan profesionales en la práctica clínica que desconocen totalmente la historia de su disciplina. Que no leen filosofía, ni novelas y que al final eso es tan importante como lo otro para comprender la base del sufrimiento humano.

Lo comparto completamente. Cuando empiezan a llegar los psiquiatras formados a partir del DSM-III —porque todo tiene una causa, y el punto de inflexión de la psiquiatría se produce ahí—, su formación es exclusivamente bioneurotransmisora y lo demás lo ignoran. Y te miran como un bicho raro que crees en cosas humanísticas, como si fueras poco científico. Luego se dan cuenta con la práctica clínica de que no les queda más remedio que adquirir otras herramientas porque los fármacos dan muy poco de sí. Pero esto a mí no me extraña, porque no es casual. Viene programado desde entonces, nos están intentando meter a todos por esa misma vereda de la neurotransmisión. Si a los residentes en Psiquiatría la única formación que se les da es esa, pues tiene que ser gente muy curiosa y ávida de conocimientos para salirse de lo que le bombardean durante su periodo de enseñanza. O bien chocar con la realidad clínica cuando ya son especialistas y darse cuenta de que necesitan otras herramientas. Hoy muchísimos psiquiatras jóvenes están convencidos de que la psiquiatría bioneurotransmisora es la única que permite explicar los trastornos psiquiátricos y en la que hay que basarse para entenderlos. A mí eso me parece un error garrafal.

Tú debiste vivir el movimiento de la antipsiquiatría.

Yo viví los coletazos, porque va desde los sesenta a mediados de los setenta. Lo que pasa es que en España estábamos en las postrimerías de la dictadura franquista y aquí no había mucha posibilidad, pero sí que, en el periodo de formación, leía a todos los antipsiquiatras: a Cooper, a Laing, a Basaglia… y me empapé de ellos. La hipótesis de trabajo de Cooper, la metanoia, es muy atractiva: el esquizofrénico no es que esté paranoico, está más allá de vuestra mente y es el único que ha sido capaz de librarse de las influencias sociales, y por eso prefiere vivir en otro mundo. Por lo menos esas lecturas influyeron en mi manera de concebir la psiquiatría.

¿Qué te ha influido más a la hora de plantearte Nueva Psiquiatría, si es que has tomado algo de la antipsiquiatría?

Creo que es un continuo. La naturaleza, afortunadamente, me ha dotado de un cierto grado de locura, o de problemas psiquiátricos, y eso me permite empatizar cuando oigo conflictos psíquicos. Ha sido un proceso en que las explicaciones fáciles de los libros no eran suficientes. Hay un hecho recurrente: si te paras a profundizar en los síntomas de un paciente —por ejemplo, en sus ideas delirantes—, si dedicas horas con él, aunque solo sea al nivel de confrontación lógica y racional, al final ni el paciente ni tú sabéis si está delirando o no. Las cosas se difuminan y no son como aparecen en los textos, aunque sean clásicos de psicopatología.

Desde mi condición personal, pasando por la época en que empecé a formarme en Psiquiatría, ver el desaguisado que vino después con el DSM-III y finalmente descubrir la obra de San Juan de la Cruz —que me permitió acceder al conocimiento teórico de la mística y ver que había otras explicaciones—, todo este conjunto de factores es el que me ha hecho replantearme la profesión.

Por otro lado, eso se relaciona con la creación de Nueva Psiquiatría, que es un movimiento práctico. No son hipótesis ni creencias ni formas de hacer mi trabajo profesional, sino que es un movimiento de activismo por el cambio psiquiátrico, que consideramos que es necesario e imprescindible.

Hay más movimientos por el cambio psiquiátrico, en Inglaterra por ejemplo la asociación de psiquiatras se negó a seguir usando el DSM. ¿Os coordináis con otros movimientos que promuevan cambios?

Sí, nos coordinamos. O lo intentamos, aunque tengamos dificultades. Siempre he sido una persona inadecuada, he vivido mucho en la imaginación —la «loca de la casa», como decía Santa Teresa de Jesús—. Cuando aterrizo en la realidad y hago algo que se relaciona con los demás, casi nunca ha sido de la manera más adecuada. Al poner en marcha Nueva Psiquiatría, yo desconocía los movimientos de activismo existentes. Y no los citaba, hablaba de mi planteamiento. Esto me granjeó muchas hostilidades, lo cual es lógico, porque, si ya había gente que llevaba grupos de autoayuda y profesionales con años de trabajo por el cambio psiquiátrico, aparecer yo proponiéndolo… eso nos ha dificultado la relación con grupos de activismo en España. Pero intentamos cicatrizar esas heridas, de las que me culpo personalmente.

Estamos en contacto con movimientos internacionales, diría que los más potentes y significativos en cuanto a cambio psiquiátrico, como es Jim van Os, en Holanda. Jim es psiquiatra y profesor de la Universidad de Utrecht, un hombre con un nivel clínico e investigador muy elevado, en la línea de lo que hemos hablado antes; hay que cuestionárselo todo otra vez, los diagnósticos y los tratamientos, como se están haciendo no valen. Hay que acercarse al entorno del usuario, conocerlo y empaparse de los factores sociales y vitales para intentar resolver algo. Jim van Os vendrá a dar una conferencia de Nueva Psiquiatría el 20 de abril a Madrid.

Además, está Jaakko Seikkula, un psicólogo al que en 1985 la sanidad finlandesa nombró jefe de servicio en Laponia Occidental, y le permitió poner en marcha un modelo asistencial psiquiátrico totalmente diferente, que se llama «Diálogo Abierto» y que consiste sencillamente en que, en lugar de que el paciente acuda con la crisis aguda al dispositivo psiquiátrico, es el equipo psiquiátrico el que, coordinado con atención primaria y trabajadores sociales locales, se desplaza allí. Se discute el caso con todos los elementos del entorno (familia, compañeros de trabajo, amigos…) y se valora hasta que se llega a una composición de lugar de qué ocurre. Después, el equipo se reúne para hacer una propuesta diagnóstica, explicada a todos también, y en función de esto se inicia un tratamiento no farmacológico la mayoría de las veces. Lo interesante del Diálogo Abierto es que en el 80% de los casos de psicosis no necesitan usar psicofármacos, sino un diálogo horizontal lo más abierto posible para clarificar el conflicto. El nivel de reintegración social de esos pacientes con psicosis aguda es también del 80%, a diferencia de otros países donde baja al 40%. Seikkula vendrá en octubre a dar una charla patrocinada por Nueva Psiquiatría.

También nos comunicamos con Joanna Moncrieff en Inglaterra, que es una de las figuras más representativas de Critical Psychiatry. De hecho, también dará una conferencia en julio. Está especializada en psicofarmacología y nos hablará sobre las barbaridades que se están haciendo con los psicofármacos. Son contactos aún débiles porque somos una asociación naciente, y porque además hemos renunciado totalmente a todo tipo de subvenciones. No queremos dinero porque lo acaba corrompiendo todo. Acabas teniendo una asociación como Cruz Roja o como Cáritas, por poner alguna, que puede cumplir algunos de los cometidos originales que tenían, pero son más una empresa que otra cosa.

¿Entonces con qué tipo de recursos trabajáis?

Lo que hacemos es un trabajo diario, persona a persona, para formar grupos de soporte… para aprender a enfocar el problema psiquiátrico de otra manera distinta. Porque creemos que es imprescindible crear un tejido social de profesionales, usuarios y familias. Y también simpatizantes, porque puede haber personas que no estén directamente implicadas en la psiquiatría, como son los enseñantes o los medios de comunicación, pero que quieran formar parte de esos grupos. Es complejo explicar esto, pero solo con que un familiar escuche de varias personas, incluidos profesionales: «La esquizofrenia que le han diagnosticado a su hijo, póngala en tela de juicio porque entre otras cosas no se sabe ni lo que es», es un cambio importante. Entre todos cuentan su experiencia y eso permite abrir otras perspectivas a esa madre que asumía que su hijo sería un inválido crónico y estaba preocupada por dónde dejarlo cuando se muera. De eso se trata en estos grupos, de aportar una perspectiva diferente a la que nos transmite la psiquiatría oficial. Así puedo ir después a mi psiquiatra o psicólogo sabiendo que eso que me cuentan de que los reguladores del humor para el trastorno bipolar son de por vida no es cierto. Que eso es una hipótesis que no está ni mucho menos probada. Que sigue habiendo recaídas a pesar de los reguladores, y que no quiero estar toda la vida tomando litio porque me está jodiendo el riñón o produciendo un hipotiroidismo, y, si estoy siete años sin recaídas, pues no es necesario. Es ese empoderamiento el que buscamos.

Con esto ya nos has contestado a medias la siguiente pregunta, porque queríamos saber cuáles eran para ti los problemas actuales de la atención a la salud mental.

El mayor problema que tiene la psiquiatría actual lo dijo Thomas Insel cuando todavía era presidente del National Institute of Mental Health (NIMH): «El mayor problema de la psiquiatría es que hemos llegado a una sociedad donde la mitad de la población cumple criterios para un diagnóstico psiquiátrico». En 2005, cuando Kessler publica un artículo sobre la prevalencia de la enfermedad mental en Estados Unidos y llega a la conclusión de que uno de cada dos norteamericanos reúne criterios para ser diagnosticado, se empiezan a remover todos los gabinetes de los equipos directivos de la salud mental de todos los gobiernos del mundo preguntándose adónde hemos llegado. ¿Cómo es posible que la mitad de la población sea enferma mental? Algo no va.

El trabajo de Kessler se replicó en otros países del norte y de Centroeuropa, y los resultados son parecidos: 47% en Holanda, 45% en Francia. Entonces en 2013 sale el DSM-V e Insel, aún presidente del NIMH, lo recibió con estas palabras: «Nuestros pacientes se merecían algo mejor… el principal fallo del DSM es que no tiene validez». El NIMH retiró todo apoyo económico a investigaciones basadas exclusivamente en diagnósticos DSM. Insel se despidió dos años después diciendo: «Si llenáramos el hueco que hay entre lo poco que sabemos y lo demasiado que hacemos, salvaríamos muchas vidas». El modelo DSM es el que sigue imperando en los países desarrollados en un 90% de la práctica psiquiátrica. Lo que ha ocurrido con el DSM-III ha sido funesto.

Es un relato chocante, cómo se elaboró el DSM-III. Más de setenta psiquiatras reunidos en una sala creando las categorías y síndromes; después ha ido evolucionando en ediciones posteriores. No parece un manual muy riguroso. ¿Crees que con el DSM-V esto ha tocado techo y no tiene más futuro o por dónde van a ir los tiros?

Yo pienso que el DSM-V ha tocado techo, porque las autoridades sanitarias de todo el mundo han dicho que hasta aquí hemos llegado. ¿Sabes lo que es media población enferma mental? Implica un 20% de población con minusvalías psíquicas, con incapacidades. No hay dinero para pagar eso ni desde el punto de vista sanitario, ni social, ni de la pérdida de horas laborales que produce. Supondría el hundimiento de la economía. Es una barbaridad a la que hemos llegado y de ahí no podemos pasar. Me atrevo a pronosticar que no va a haber DSM-VI. El DSM-I aparece en el año 1952 y tenía ciento seis trastornos psiquiátricos, cuya definición seguía siendo la que daban los textos de psiquiatría. El DSM-III introduce por primera vez el elemento de criterios concretos de diagnóstico psiquiátrico. Entonces el manual dice: «Si de estos siete síntomas hay tres, podemos diagnosticar esquizofrenia». Esto fue una perversión tremenda.

La esquizofrenia la describió Bleuler en 1912 como un concepto bastante complejo y distinguía entre síntomas primarios, que eran los que permitían definirla, y síntomas secundarios, que eran una especie de secuelas. La concibe como una ruptura, una fragmentación —es lo que significa esquizofrenia, mente partida— de las distintas partes de la mente. El pensamiento, la afectividad, la percepción empiezan a ir por su lado, y eso da lugar a unos síntomas primarios que son: la alogia, donde el sujeto no es capaz de razonar lógicamente; el aplanamiento afectivo, esa persona no es capaz de establecer sentimientos válidos o adecuados; y la tendencia autista, donde se repliegan en sus pensamientos y cada vez establecen un contacto más superficial. Estos síntomas primarios, a los que después se pueden añadir alucinaciones o ideas delirantes, es a lo que Bleuler llamó esquizofrenia. Que es lo que Kraepelin llamaba psicosis maníaco-depresiva. ¿Qué hace el DSM-III? Con que tenga una alucinación y una idea delirante es suficiente para diagnosticar una esquizofrenia. ¡Pero si se pueden tener por mil razones! Un estrés mantenido, cuatro días sin dormir, seis semanas de exámenes, una sustancia psicotóxica… Cualquier sustancia del organismo o pequeña alteración cerebral que aún no se haya revelado puede dar lugar a alucinaciones. Entonces, ¿cómo con esos dos síntomas secundarios se atreven a diagnosticar una esquizofrenia cuando luego muchas veces, años después, resulta que tenía una esclerosis en placas que no había aflorado? Esta es la perversión del DSM-III.

Con el trastorno bipolar, lo mismo, flexibilizó los diagnósticos de tal manera que pasamos de quinientos mil maníaco-depresivos en España en aquellos tiempos a que se multiplicaran por tres o por cuatro actualmente. Este caso es aún más grosero, porque la psicosis maníaco-depresiva exigía que hubiera una fase maníaca, donde la persona está por las nubes, y otra melancólica clara, donde está completamente hundido. ¿Qué hace el DSM-III? Basta con una fase maníaca para diagnosticar un bipolar. ¿Por qué? El argumento es que la fase melancólica se da por supuesta. Reacciones maniformes pueden ser debidas a muchas razones, que a veces tardan años en aparecer. Pero, si están ocultas, el psiquiatra, que solo tiene esa formación, diagnostica fase maníaca: como no hay causa manifiesta que lo explique, trastorno bipolar. Que es equivalente a enfermedad orgánica, hereditaria, para siempre y que necesita un tratamiento farmacológico crónico. Hay un millón y medio de personas en España tomando antiepilépticos y litio como supuestos reguladores del humor —digo supuestos porque he visto recaídas con y sin litio—, y creo que las dos terceras partes no tienen lo que antiguamente se llamaba una psicosis maníaco-depresiva. Esto es una tragedia. Es que es grave. En el DSM-III ya se amplían los diagnósticos de ciento seis a más de trescientos. A partir de ahí la cosa se ha moderado, y el DSM-V tiene solo más de trescientos cincuenta. El varapalo ha venido con el DSM-III.

¿Qué motivo crees que hay detrás de esa aparición del DSM-III y esa tendencia que ha habido?

La industria farmacéutica. Yo no veo otra explicación. El otro día leía un artículo de un psiquiatra bastante lúcido que decía que entiende que la industria farmacéutica haga eso porque está para obtener beneficios. No puedo compartir esa afirmación, porque estará para obtener beneficios, pero no a cualquier precio, sino siempre que dé salud. Si lo que provoca es daño y más enfermedad, entonces ya no es una industria farmacéutica, es un capital desbocado. Pero creo que estamos en esa situación. Es fácil ver que la industria en estos últimos años, más que buscar mejorar la salud de las personas, busca vender. Dedíquese usted a la cosmética o a prestar servicios, pero no a la salud.

En psicofarmacología es evidente que todo este cambio ha sido promovido, dirigido y meticulosamente llevado a cabo por la industria farmacéutica. Y, hay que decirlo también, con la connivencia de lo que podríamos llamar «creadores de opinión» en psiquiatría. Esto viene de Estados Unidos. Yo no conozco cómo funciona la APA, donde hay quince o veinte mil psiquiatras, y cómo ha conseguido ese grupo directivo llevar las aguas hacia el terreno que les indica la industria farmacéutica. Lo que sí sé es cómo funciona en España. Cualquiera que tenga curiosidad por saber cuál es el grupo de treinta o cuarenta psiquiatras que están en el núcleo de toda esta trama —pagados como asesores, consultores o conferenciantes—, lo tiene muy fácil. Los datos están ahí, con abrir la página de Cibersam es suficiente. Es un centro financiado fundamentalmente por el Instituto Carlos III, en el que hay veinte grupos de investigación psiquiátrica.

Si buscas los veinte jefes de investigación, te das cuenta de que la mayoría de ellos son también jefes de los servicios de psiquiatría de los hospitales más representativos de España. Al mismo tiempo, son catedráticos y profesores titulares de Psiquiatría de las principales facultades de Medicina de España. Además de eso, organizan todas las conferencias, congresos y cursos donde reciben información los que se forman en psiquiatría. Ellos mismos dicen en su presentación que publican el 90% de las investigaciones que se hacen en psiquiatría. ¿Esta gente en qué línea trabaja? Cuando te metes en la página de Cibersam y miras qué publica cada uno, te vas dando cuenta. Y por eso nos han impuesto el sistema que nos han impuesto, que es un sindiós. La mitad de la población está enferma. Eso es un sinsentido, pero el afán es venderle psicofármacos a la mitad de la población.

¿Esta «alianza» entre psiquiatría e industria farmacéutica no supone ningún conflicto de intereses?

Un artículo para mi gusto banal sobre el uso de la terapia electroconvulsiva incluía un apartado de conflictos de interés. En la mayoría de las revistas indexadas en PubMed te obliga a indicarlos. Es un artículo en el que figuran ocho autores y solo uno es español. Pues bien, tal y como se puede leer en el propio artículo, «EVP ha recibido becas de investigación y se desempeñó como consultor, asesor o representante de las siguientes empresas: Almirall, AstraZeneca, Bristol-Myers Squibb, Elan, Eli Lilly, el Instituto de Investigaciones Forestales, Gedeon Richter, GlaxoSmithKline, Janssen-Cilag, Jazz, Lundbeck, Merck, Novartis, Organon, Otsuka, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis, Servier, Solvay, Schering-Plough, Shire, Sunovion, Takeda, United BioSource Corporation y Wyeth». No acuso de nada a nadie, probablemente esto sea legal, pero dice mucho de por dónde va la orientación que le dan a la investigación estas personas. Porque esto es válido para la mayoría de los jefes de investigación de Cibersam y buena parte de los investigadores discípulos suyos y a quienes están formando ellos.

Hay otro artículo donde aparecen psiquiatras españoles —casi todos de Cibersam excepto algunos, que son empleados de un laboratorio farmacéutico de Barcelona— en donde te das cuenta de que los propios empleados del laboratorio y esos trece señores están trabajando conjuntamente. En los conflictos de interés, la ética de la revista les obliga a decir que tres son empleados de AB Biotics, y los demás tienen conflictos con quince laboratorios, incluido AB Biotics. Con lo cual no hay más que decir. Esto es lo que hay, no es una denuncia, insisto. Estoy dando cuenta de datos públicos para que la gente, usuarios, familiares, profesionales —que hay muchos profesionales que ignoran todo esto y actúan de buena fe— sepan lo que hay.

Estaríamos ante un escenario donde un grupo de personas con mucha influencia están decidiendo qué es una enfermedad mental y qué no. Explícale a una persona que lo que se consideraba que tenía, que era una enfermedad mental, de repente desaparece.

En el DSM-III desaparece la homosexualidad como enfermedad mental, que se dice pronto. Esto es muy importante: desaparece porque los propios «afectados», los homosexuales, deciden que hasta aquí hemos llegado y se unen. Esto es lo que tenemos que hacer ahora con la mayoría de los trescientos cincuenta trastornos psiquiátricos que nos han metido. Concienciarnos, empoderarnos y decirles: «Métanse ustedes estos trastornos psiquiátricos por donde les quepan, porque no tragamos por ahí». Hoy, si comes poco, anorexia. Si comes mucho, bulimia. Si comes poco y luego te das atracones, trastorno por atracones. Pero ¿qué hay, tres enfermedades distintas? ¿Hay tres receptores distintos de los doce que se conocen, de ciento cincuenta mil que no se conocen, para esto?

O lo que está ocurriendo en Estados Unidos con la psiquiatría infantil. Debe haber unos cinco millones de niños tomando anfetaminas para el TDAH. Pero ¿ustedes de qué van? Luego sale el Departament de Salut preocupado —como el propio Congreso de los Diputados— porque no se está prestando suficiente atención al TDAH y hay muchos niños que lo padecen y no se están medicando. Su folleto, concretamente, dice que es un trastorno debido a una disfunción del lóbulo prefrontal. ¡Pero si del lóbulo prefrontal no se sabe prácticamente nada! Solo que parece ser que es lo que distingue al hombre del mono. Pero de los procesos afectivos, cognitivos, verbales, de conciencia que ocurren allí no sabemos mucho. Cómo se atreve usted a decir que algo tan específico y tan vago al mismo tiempo como que un niño sea inquieto es debido a una alteración del lóbulo prefrontal. El problema es que, a los dieciocho años, como la anfetamina no les sirve para nada y seguirán mal, buena parte de ellos comenzará con antipsicóticos y al cabo de poco tiempo acabarán con diagnóstico de esquizofrenia. La incidencia de esquizofrenia en los últimos años se ha multiplicado por tres o cuatro en los principales países de Europa entre la población joven. Es toda una deriva hacia la catástrofe.

Por un lado, estaría ese empoderamiento que está apareciendo entre los afectados, que van adoptando el modelo asociacionista del feminismo y movimientos LGTBI, y, en la otra parte de la balanza, los profesionales, a los que les cuesta entender que quizá no saben tanto como parece y decidirse a salir de esa posición privilegiada. Decidir que alguien está enfermo o no le cambia la vida a un paciente, pero, por otra parte, está validando tu profesión. ¿Qué opinas de ello?

Estoy de acuerdo, pero matizaría. Un estudiante creo que hoy termina la carrera de Medicina con veinticuatro años. Preparas el MIR, lo apruebas y empiezas la especialidad. Un chaval de esa edad, al que durante cuatro años están bombardeando literalmente con cursos, congresos y prácticas diarias en una orientación determinada, cuando se pone a ejercer la especialidad, entiendo que lleve unas orejeras que le hacen muy difícil ver otra cosa. Irá aprendiendo a base de darse cacharrazos con los malos resultados de solo utilizar psicofármacos. También quiero puntualizar, estoy convencido de que hay muchos psiquiatras que intentan hacer su trabajo de forma honesta y lo mejor que pueden. Por lógica ha de ser así. Si alguno de vosotros es psicólogo, sabéis que tanto la psiquiatría como la psicología son profesiones humanistas en sí mismas, porque estás tratando con los problemas de una persona, por mucha psicofarmacología que te hayan metido. Ese contacto humano diario a pecho descubierto con las personas te tiene que humanizar, te ha de influir. Creo que los psiquiatras somos la profesión más autocrítica que hay dentro de la Medicina; el problema no está ahí, sino en esa trama entre farmacéuticas y creadores de opinión. Es importante que seamos capaces de desmontarla; los profesionales tendrán mucho que decir en el nuevo modelo de psiquiatría por el que estamos peleando.

El análisis que haces de los problemas psiquiátricos puede ser compartido por movimientos pseudocientíficos o new age, que pueden verse reflejados en este planteamiento y acercarse a vosotros. Estaba pensando en la bioneuroemoción y este tipo de «pseudoterapias». ¿Te preocupa que se os asocie con este tipo de movimientos?

Pues sí, me preocupa. Y, a la vez, no me preocupa, porque ya se han acercado. La bioneuroemoción, la medicina germánica de Hamer, los del reiki, los de las flores de Bach… se han acercado todas las terapias alternativas. Pero en el artículo tercero de los estatutos de Nueva Psiquiatría —y creo que aquí hemos acertado— dice: «El objetivo fundamental es promover para poner fin al actual modelo psiquiátrico de modo que sea sustituido por uno diferente que elimine o palíe el gran número de daño que comporta el actual. Ello implica poner en tela de juicio toda la teoría y la práctica psiquiátrica». Si ponemos esto en duda, además de toda la teoría psicológica —porque la psicología clínica está basada en gran medida en la psicopatología—, obviamente también lo hacemos con las terapias alternativas. No estamos cerrados a nada, pero no tragamos con cualquier cosa.

¿Cómo estáis organizando vuestro movimiento? ¿Qué acciones estáis proponiendo?

Nueva Psiquiatría se organiza en grupos que se llaman Grupos Abiertos Terapéuticos, son abiertos porque, a diferencia de los GAM (Grupo de Apoyo Mutuo), que son estrictamente de usuarios o familiares, los forman además profesionales y simpatizantes. Todo el que pueda aportar puede participar. En los GAT se escucha a todo el mundo, y si llega una persona a la que le ha ido bien con las flores de Bach, pues bueno. No es un grupo para recibir algún tipo de tratamiento; ni el psiquiatra ejerce como psiquiatra, ni el psicólogo, ni el que usa las flores de Bach emplea ese tratamiento con nadie del grupo. No, el psiquiatra, el psicólogo o el abogado que quieras que te defienda tu problema legal te lo buscas tú. Aquí lo que hacemos es compartir entre todos, conocer, saber para empoderarnos. Para que cuando mi psiquiatra me venga otra vez con el Trevicta pueda decidir que se acabó la inyección trimestral. Lo que intentamos entre todos es conocer cómo está la situación y de esa manera hacerle frente.

Te he leído ser bastante crítico con las bases científicas de la profesión. ¿Tú crees que realmente se está avanzando en validar científicamente conocimientos o mucho de lo que se hace se reviste de un cientifismo para dar carta de naturaleza a ciertas ideas, prácticas o suposiciones?

Yo creo que sí se ha avanzado. Sobre todo en medicina se ha avanzado en cuestiones técnicas. Date cuenta de que dentro de poco van a desaparecer los cirujanos. De hecho, están desapareciendo ya: hoy en día gran parte de las operaciones en el interior del organismo las hacen los radiólogos. Han adquirido tal habilidad para ver las partes más recónditas de una arteria que con una cámara llegan hasta el pequeño trombo que se está formando, lo raspan y evitan una cirugía toraco-cardíaca a pulmón abierto.

También en la neuroimagen. Otra cosa es lo que se lee en la prensa. Hace años que no la leo, pero cuando la leía me hacía mucha gracia. Cada dos o tres meses aparecían titulares como «Ya se ha descubierto la causa de la esquizofrenia». Es verdad que con la neuroimagen le das una tarea a una persona, por ejemplo, le dices «piense en el chocolate», y hay unas zonas del cerebro que se activan más. Ahora, a saber por qué se activan. Si porque te gusta el chocolate, o porque tuviste un empacho y te llevaste un disgusto, o porque tienes problemas con la alimentación. Pero la simplificación es «ya se sabe dónde reside el pensamiento».

Se está avanzando algo en el conocimiento de la neurotransmisión, es cierto, y eso posibilitará crear psicofármacos más específicos y con menos efectos secundarios. Ahora, que no nos digan que esos fármacos son antipsicóticos, porque si entre todos los psiquiatras y psicólogos del mundo no han sido capaces de definir la psicosis… Llámenlos como se los ha llamado siempre, tranquilizantes. Díganme que son fármacos sintomáticos que calman a la persona.

No negamos estos avances, pero de ahí a que con esos conocimientos se deduzca que somos capaces de decir qué es la esquizofrenia o el trastorno bipolar, y que además conocemos los mecanismos neurotransmisores que lo explican y cómo revertirlo, pues ese salto es el que no vamos a permitir, porque es el que le interesa a la industria farmacéutica. Pero es falso.

La crítica al DSM es el vender uniformidad como si fuera objetividad. Se dice que, si vas a diez expertos en el aparato digestivo, prácticamente todos te van a decir lo mismo, mientras que, si vas a diez expertos en salud mental, te vas a encontrar diagnósticos que pueden variar totalmente de uno a otro. Cómo vas a pretender que eso sea objetivable.

Mira, la artritis reumatoide es una enfermedad de la que se desconoce la causa. Se cree endógena, al parecer con carga hereditaria y que cursa por fases; unas de actividad sintomática y después periodos de remisión. En este sentido, se parece a la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Los médicos son capaces de ver la lesión en la articulación, pero nosotros los psiquiatras no vemos nada. Que se diga que tiene el ventrículo tercero ampliado o una atrofia cortical no es específico de nada. Hay personas completamente demenciadas que no tienen atrofia cortical ninguna y personas con atrofia cortical manifiesta que no presentan signos clínicos de nada. Quien trabaja con artritis reumatoide puede ir al microscopio y encontrar algo: inflamación, citoquinasas. Existen marcadores específicos que, si aparecen en la sangre, indican que se va a producir la artritis. Insisto, los psiquiatras tenemos doce mil marcadores de esquizofrenia que son totalmente inespecíficos más allá de aparecer con más frecuencia en la población esquizofrénica, pero esos mismos marcadores los puedes tener tú. Cuando yo era un psiquiatra joven se puso mucha esperanza en el test de supresión de la dexametasona. Parecía que el exceso de funcionamiento corticoide de la glándula suprarrenal podía ser un marcador de la psicosis maníaco-depresiva, y durante unos años se hicieron muchos estudios. Al final resultó que no marcaba absolutamente nada. No tenemos datos objetivos y esto hay que reconocerlo.

Si no hay evidencias biológicas y tenemos un manual diagnóstico que se basa en criterios categoriales poco válidos, ¿cómo se enfoca la práctica psiquiátrica? ¿Hacia dónde va?

Plantear que no exista la psiquiatría ni las enfermedades mentales y empezar todo de nuevo sería ir al despeñadero, en el buen sentido de la palabra. Yo como psiquiatra, ante situaciones concretas, si permaneciese pasivo creo que estaría cometiendo un crimen.

Por ejemplo, una psicosis puerperal en una mujer que acaba de dar a luz. Pasa dos o tres días completamente ida, alucinada, delirando. En estas circunstancias una chica joven en nuestra unidad de agudos de León arrancó las rejas de la ventana y se tiró a la calle, suicidándose desde un séptimo piso. Como psiquiatra, sé que si le pongo Valium en vena y está cuatro días durmiendo se le pasa. Luego, si tengo esa herramienta y puedo salvar esa vida, lo hago. Quien habla de una psicosis puerperal habla de una psicosis melancólica o una fase maníaca donde el sujeto puede hacer cualquier barbaridad. ¿Eliminamos la psiquiatría? Pues no, tampoco puedo decir eso. En determinados momentos estoy obligado a usar unos psicofármacos, porque sé que es la herramienta más rápida para cortar una situación de verdadero peligro. Para eso tiene que quedar la psiquiatría.

Del edificio psiquiátrico, en su parte médica, habría que tirar el 90% y dejar ese 10% que sí que sirve. Y que requiere unos conocimientos médicos, porque muchas veces es distinto si esa psicosis es debida a que la glándula suprarrenal está funcionando con más cortisol o a un problema de hipertiroidismo. Lo que pasa es que el problema es mucho más complejo. La enfermedad humana conlleva aflicción, sin aflicción no hay enfermedad.

Esto supone cuestionar el mismo concepto de enfermedad mental.

Mira, con dieciocho años fui a estudiar a Galicia, donde se me pusieron las manos y los pies deshechos de hongos. Si voy a un sitio húmedo, vuelven a aparecer. Tengo una micosis latente, pero como no me molesta no voy al médico desde hace cuarenta años. Pero, si me analizan, me lo encontrarán. La enfermedad humana tiene que llevar ese sufrimiento que me impida hacer mi vida normal y me impulse a pedir ayuda. Cuando un psiquiatra se encuentra ante alguien que sufre, un melancólico que quiere morirse, que cree que lo ha hecho todo mal y que el tiempo no pasa, es imposible que se quede en darle un tricíclico. Probablemente con la medicación la fase melancólica en vez de seis meses dure seis semanas, pero no te puedes quedar ahí. Estableces una relación humana. Es ahí donde empieza la parte psicoterapéutica de acompañamiento y apoyo emocional por parte del psiquiatra. Es inevitable que el psiquiatra haga esto también. Cuando ves a una persona con un sufrimiento tan grande empatizas. De ahí que muchos psiquiatras, en contacto con esta realidad, quieren conocer más, aprender otras herramientas para poder ayudar a esas personas no solo con el fármaco.

Ahí se ve la necesidad de un cambio de paradigma. Tu caso personal es un ejemplo perfecto, se puede enfocar como una enfermedad, pero en este caso concreto se puede ver como una ventaja.

Lo he dicho antes. Afortunadamente, el destino o la naturaleza me han dotado con un cierto grado de sufrimiento psíquico y eso creo que es un don que he tenido. El sufrimiento no tiene por qué ser necesariamente negativo. Estamos entrando ya en filosofía, pero creo que vivimos en una sociedad del confort, del placer y del consumo que en algunas cosas se está equivocando. El sufrimiento forma parte de la vida. Como la muerte. No queremos mirar allí, y es un error, porque de esto también sacas fruto.

Con todo esto que hemos hablado, ¿la esquizofrenia, en definitiva, sería una enfermedad?

La esquizofrenia para mí no existe. Hace mucho tiempo que vengo repitiendo que «esquizofrenia delenda est». Igual que Catón el Viejo estuvo treinta años terminando sus discursos con la frase «Cartago delenda est» aunque no viniera a cuento, salvando las distancias, hay que hacer lo mismo con la esquizofrenia. Ya se ha estudiado bastante, se han gastado cientos de millones de dólares en investigación genética o bioquímica, y cada vez hay más datos apuntando a que la hipótesis de Bleuler no ha podido ser verificada. ¿Para qué nos empeñamos en seguir manteniendo un diagnóstico que conlleva esa penalización tremenda de considerar que ese enfermo va a acabar con una demencia? Eso se les transmite a todos los familiares. Se les dice que es una enfermedad muy grave que poco a poco va a ir deteriorando a la persona. Frases literales: «Olvídese de que siga estudiando Medicina. No va a sacar la carrera, como mucho que haga una formación profesional por pasar el tiempo». Esto, a los padres de un chaval de veinte años al que se le diagnostica esquizofrenia. Mantener este concepto que no ha podido ser verificado a pesar de lo muchísimo que se ha estudiado y que supone condenar en vida a cientos de miles de jóvenes… yo creo que antes de morir veré la desaparición de la esquizofrenia.

¿Y el trastorno bipolar?

Tal como lo codificó el DSM-III no vale. El concepto de psicosis maníaco-depresiva sí que parece que existe desde la época de los griegos, la medicina hipocrática ya lo describía. Parece que tiene algo más de consistencia, pero no se sabe mucho más. Si soy capaz de vivir mi fase maníaca y melancólica de forma que no me perjudique en la vida, no es una enfermedad. Ha habido muchos místicos o artistas que han podido llevar sus fases sin necesidad de ir a ningún psiquiatra. A pesar de haber un sufrimiento, tenían la suficiente voluntad para seguir con su vida e incluso sacar de ahí una fuente de creatividad. ¿Es una enfermedad o no? Yo diría que sí y no. Si no te produce un modo aflictivo que te lleva a una vida anómala, pues no lo es. 

Sobre el trastorno límite de personalidad, o en general los trastornos de personalidad…

Llevo dándole vueltas a este tema más de cuarenta años y creo que ha sido un error meter los trastornos de personalidad en el listado de enfermedades mentales. Esto viene de mucho antes del DSM. De Kretschmer y Sheldon, que hablaban de los tipos somáticos, cada uno con una personalidad: el pícnico, una personalidad ciclotímica, el asténico, una esquizoide, y el atlético, una epileptoide. Todo eso quedó en agua de borrajas, es mentira podrida. Una hipótesis que no se comprobó nunca. Hay variantes de personalidad, cada uno tiene la suya; los rasgos son más acusados en unas personas que en otras. Puedo tener rasgos histriónicos y que me guste el teatro o hacer de mi vida una tragicomedia, ¿es patológico? Yo he sido un neurótico toda la vida, de joven fui diagnosticado de neurosis de angustia, como se llamaba entonces. Pero, llamarle a eso enfermedad, ¿para qué? ¿Esto quién lo cura, si es que hay que curarlo? Si he de vivir con mi angustia, tendré que aprender a manejarla y defenderme cada vez mejor, un trabajo que tengo que hacer yo. Se están medicalizando todos los trastornos de personalidad y es un error. Con un trastorno de angustia te recetan serotoninérgicos de forma continua y, cuando hay un pico agudo, un ansiolítico. Entonces mi responsabilidad en aprender a manejar esa angustia queda en manos de los fármacos. Los trastornos de personalidad los sacaría fuera de la psiquiatría. Si los psicólogos queréis seguir conservando esas entidades para darles el tratamiento psicoterapéutico adecuado, allá vosotros, me parece bien. Pero, desde el punto de vista médico psiquiátrico, no tenemos nada que hacer con una personalidad del clúster que sea, y medicalizarlo es peor. Porque es desempoderar al sujeto de su problema.

El impacto que tiene en la vida de una persona una etiqueta diagnóstica psiquiátrica puede ser demoledor. ¿En qué puede influirle a una persona un diagnóstico de esquizofrenia?

El diagnóstico de esquizofrenia en el 90% de los casos es una sentencia de muerte en vida que se le hace a una persona. Yo apenas he diagnosticado esquizofrenia, porque no me atrevo. Hago como Kraepelin, para eso tengo tiempo. Si dentro de cuarenta años la persona ha desarrollado demencia, ya diré que era una demencia precoz, pero me espero esos años. Cuando un psiquiatra te diagnostica esquizofrenia ya no se dirige a ti, sino a la familia: les dice que lo que tiene su familiar es un problema muy grave, la persona ha quedado cosificada para toda la vida. Que, con un poco de suerte y con una medicación que es para siempre, se conseguirá que esté calmado y no haya sintomatología aguda, pero olvídense de que la persona funcione como funcionaba antes. Mi respuesta es esta, ahora saca tú las conclusiones de cómo influye esta situación.

Casi todo el mundo, en ciertos momentos de su vida, si le hubieran hecho una revisión psiquiátrica, podría haber sido etiquetado con algún trastorno. ¿Esta etiqueta es posible borrarla?

El que más y el que menos lleva su cruz. Si te pilla el psiquiatra en el momento en que la cruz está brillando, pues te quedas con un diagnóstico. Que yo sepa no hay un procedimiento para borrarla. En algunos casos no pasa nada; que me diagnosticaran la neurosis de angustia no ha tenido una trascendencia mayor en mi vida profesional y social. Pero, si me hubiesen diagnosticado esquizofrenia, entonces quizá hubiera tenido menos trascendencia, pero hoy automáticamente quedas invalidado. Si estás trabajando, te ponen de baja laboral, te piden una minusvalía y te conceden una pensión no contributiva por enfermedad mental. ¿Cómo se revierte todo eso después? No creo que haya un sistema oficial para eliminar un diagnóstico y mucho menos los efectos negativos que conlleva. Diría que no hay una normativa legislada para afirmar que un diagnóstico era erróneo y se deban eliminar completamente los datos. Sé de personas que están buscando la manera de conseguir un informe médico, psiquiátrico y psicológico, además de un abogado especializado, para conseguir la remisión de un diagnóstico por vía judicial. Aunque dudo si el juez puede pedir que se retire esa etiqueta diagnóstica; probablemente dirá que él no puede determinar si esa señora tiene o no esquizofrenia, que decidan los psiquiatras. En el fondo, es una opinión diagnóstica contra otra. Es una idea interesante en materia de legislación. Cuando podamos movilizarnos es un punto a tener en cuenta, establecer un sistema legal que pueda determinar que un diagnóstico desaparezca de todas las bases de datos de salud. Porque hoy en día te diagnostican esquizofrenia y a los diez días lo sabe todo el hospital, atención primaria y servicios sociales, todos los servicios gubernativos, la policía, etcétera. Eres un leproso en todas partes.

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63 comentarios

  1. Jesús

    Interesantísima entrevista. Gracias

  2. Fernando Diez

    De joven me dediqué a la vida ascética en la India durante muchos años, al final alcancé la experiencia mística, sin traumas, dolores ni ningún síntoma patológico, todo plenitud y gozo. Si el doctor Javier Álvarez tiene algún interés estoy a su disposición

  3. Emocionada.

  4. Sólo comentar que, en relación a la mística, la frase del entrevistado: “De repente, tienes un conocimiento nuevo que se te impone y que crees con absoluta verdad” ¿Qué se te impone? Creo que más bien es una experiencia y la experiencia es lo único que se puede creer con absoluta verdad.

  5. sergio torres

    Qué fácil es hablar.

  6. No quisiera parecer superficial, porque me interesa mucho la experiencia mística, pero me gustaría saber si mantiene ese estado hoy en día.

  7. robert

    Para ver la nula credibilidad de la psiquiatría , solo hay que leer el ” Experimento Rosenhan ” .

  8. Muy del momento el discurso del “empoderamiento”, pero sería interesantísima la réplica de otro profesional igualmente acreditado y con sus mismos años de experiencia.

  9. Yolanda

    Muy interesante!!!

  10. Al Santa Maria della Pietà negli anni sessanta transitarono ventimila Persone spesso non avevano nulla. Ho visitato quel luogo. Mi piace il suo articolo. lo condivido…

  11. Un poco mas

    Con ese titular no leo más. Que se borre del colegio de psiquiatría, abandonó la esperanza.

    • Leonor uruarte

      Muy malo como comunicador en este tema tan delicado como es la esqizofrenia . Una mezcolanza de datos q no digiere, pretencioso .
      Titulo nefasto , yo si lo he sobreleido es porque me lo han reenviado..?

      • maxima autoridad

        Pretencioso es tu comentario. Y muchos de los que circulan por aquí. Sobreleyéndolos.

  12. Fernando

    Aunque pueda estar de acuerdo en muchas de las críticas al actual modelo psiquiátrico, el mensaje que llega al lector es el de generar una profunda desconfianza en el profesional psiquiátrico. Hacer esto desde una tribuna como es El País conlleva el peligro de que personas sin formación previa asuman como prejuicios algunas de estas críticas que, siendo respetables y seguramente fundadas en su amplia experiencia, no dejan de ser igualmente opiniones subjetivas del entrevistado. Un diálogo contrapuesto entre dos o más profesionales de la psiquiatría de escuelas diferentes es una forma mucho más segura de divulgación que el monólogo sin réplica. La psiquiatría sigue teniendo graves defectos epistemologicos y para su resolución es necesaria una amplitud de miras que permita ir más allá de las viejas polémicas con el DSM de turno o la industria farmacéutica.

    • Antonio

      Tengo la impresión que entre los problemas epistemológicos (acaso problemas de lenguaje) y ‘las viejas polémicas con el DSM de turno o la industria farmacéutica’ hay una estrecha relación. Lo que quiero decir es que la salud mental no sería presa tan fácil de esa industria y de lobbies pseudoacadémicos si es que estuviera claro que es lo que se define como sano y enfermo o a partir de qué supuestos se analiza la psique humana.

  13. Enhorabuena por la entrevista!
    Mas allá de si uno esta de acuerdo total o parcialmente con ella, hay un punto en el que nadie discrepa, el modelo de atencion en salud mental tiene que cambiar.
    El cambio tendra que desplegarse desde distintas partes no desde las instituciones oficiales, pues hay demasiados intereses comunes con las farmaceuticas.
    Tomar las riendas de la salud propia no deberia preocupar a nadie.
    Con una madre y un padre basta y sobra

  14. Como casi todo en la vida, al 50%: el DSM tiene poco validez SI, la anterior practica psicoanalítica menos. No tenemos marcadores biológicos SI, al igual que gran cantidad de patologías médicas cuyo diagnóstico es clínico por síntomas. Que hay gran variabilidad en la llamada patología mental SI, pero que muchas veces solo ver al paciente le puedes anticipar todos sus síntomas ( como cuando ves a alguien amarillo y le anticipas una hepatitis) indica que hay agregaciones de síntomas que se parecen a lo que llamamos enfermedad. Que los medicamentos no deberían llamarse anti psicóticos o antidepresivo SI, pero que si das un tranquilizante menor (benzodiazepina) a una persona con lo que llamamos depresión no le desaparecen esos síntomas y si le das uno que modifica serotonina por ejemplo hay más posibilidades de que ocurra indica que no son tan inespecificos. Que hay muchos investigadores pagados SI, que hay muchos independientes, neurocientificos dedicados al cerebro y avanzando SI. Me temo que, no es que sepamos poco es que este señor no se lo ha leído. Soy psiquiatra con 30 años de experiencia, no sé mucho pero lo intento. El tono de la entrevista me preocupa, estoy seguro que él mismo ha ayudado con su trabajo basandose en esta psiquiatría actual de lo que dice, pero claro, con eso no salimos en el Pais.

    • Vanesa

      Me ha gustado leer tu comentario yo soy paciente de salud mental, he sufrido tres enfermedades dispares entre ellas enlazando una con la otra las dos primeras las he llevado bien y he mejorado pronto, la primera con mucho trabajo mental por mi parte para parar ideas y pensamientos intrusivos ayudada con antipsicotico.
      La segunda no requirió esfuerzo por mi parte y con paroxetina se me fue sola.
      La tercera que estoy sufriendo desde 2014 es en la que nada funciona los antipsicotico son como agua no cesan los síntomas solo aplanan la respuesta de horror que me produce. La venlafaxina me ayuda a mantener el ánimo pero no consigo estar feliz.
      Sufro crisis que van y vienen a su antojo.
      Y no dispongo de un mecanismo propio para evitar la enfermedad, sacarla de mi mente aunque sea un rato solo descanso de ella cuando duermo, y a veces me cuesta controlar el horror y la ansiedad que me crea.
      Aunque los antipsicoticos no me la quitan me aplana la respuesta de alarma y los considero de necesidad vital en.mi situación.

  15. Damaso

    Me ha gustado mucho el artículo. Pienso que todos los que sufrimos un trastorno mental, nos hacen tomar demasiada medicación. La industria Farmacéutica es un negocio y quiere tratar cualquier trastorno mental a base de Pastilla o.

    • Lucía

      cierto q la industria farmacéutica es un gran negocio pero aparte de eso, los psiquiatras no ni puñetera idea de como arreglar los desequilibrios mentales, entonces utilizan el sistema “prueba y error” como conejillos de indias. Otra cosa, señalar que el 99% de los trastornos psiquicos son debidos a una pésima educación en la infáncia. Lectura recomendada “el cuerpo núnca miente” de la psicoanalista Alice Miller.

  16. Marisa

    Lo pueden llamar como quieran pero existe el sufrimiento psiquico y a veces joroba bastante, lo digo como paciente y habiendo estudiado psicología. Porque no considerar que es una enfermedad como otra cualquiera sin colocarle ede estigma espantoso que la acompaña? Aun queda mucho por descubrir… Yo creo que todo influye, ni es solo una cosa puramente biológica ni solo ambiental… Que tal un plco de moderacion por ambos lados? En lo que si coincido con este señor es en ponerlo todo en solfa… De hecho si ve que hay peligro reacciona.. Muy buena entrevista.

  17. Francisco Javier Aznar Avendaño

    Flaco favor a la base científica de la investigación médica (al cabo, la única luz -de candil, sí, pero luz- entre miles de experiencias subjetivas, desgraciadamente incontrastables).

  18. Max i mal

    Esquizofrenia? Eso en mi barrio es como la baricela: algo que todos tenemos que pasar.

  19. Muy buen artículo para pensar y reflexionar sobre la concepción actual de la psiquiatría y la enfermedad mental.

  20. Costa

    Resalta en el entrevistado una honestidad intelectual sin igual antes que nada, tengo que estar muy agradecido por leer tantas palabras, semejante discurso sobre las piezas defectuosas. Un enfoque, sin igual desde el punto de vista académico, mostrado por la relevante biografía de formación continua. Confieso que tuve miedo de seguir leyendo la entrevista por acercarse peligrosamente a los patrones con los que me rejo y estar caminando hacia una demencia consentida.

  21. Frankie

    Me ha llamado poderosamente la atención como hay tantas contradicciones en un mundo lleno de profesionales con larga experiencia y como este sistema económico pervierte cada una de ellas, ya se sabe que “a rio revuelto, ganancia de pescadores”.
    Independientemente de lo dicho, como en tantos otros temas , menos es más y con esto quiero decir que el tiempo todo lo cura y todos tenemos periodos de locuras transitorias con periodos de placidez , y sin ser un experto del tema, pienso que la medicina solo hay que usarla para tratar los síntomas . si el tratamiento es permanente habría que aprender a vivir con esa singularidad, algo así como John Nash en la película una mente maravillosa. Como se suele decir, la suerte de un loco es dar con otro. Ha sido un placer leer su artículo ¡muchas gracias!

  22. Santi

    Gran entrevista. Extraordinaria fotografía.

  23. Antonio

    Interesante

  24. africa

    Si este psiquiatra estuviese al lado de una persona que de repente ve como se abre un agujero en la pared o en el suelo y de el salen demonios fuego monstruos y esta persona va armada (un agente de seguridad) verá lo rápido que deja a esa persona sola con sus visiones en vez de quedarse a investigar a ver que pasa ya que según este psiquiatra dice que es misticismo,mi trabajo lo he desarrollado con enfermos mentales y en muchísimos casos solo la medicación los mantiene mas o menos tranquilos,sin ella serían un auténtico peligro tanto para ellos,como para los que lo rodean,en la psiquiatría hay que cambiar muchas cosas,estoy de acuerdo,pero decir que la esquizofrenia no existe y que solo es una forma de ver el mundo es una irresponsabilidad,decirlo en un medio de comunicación que leen miles de personas y que entre ellas hay enfermos mentales los cuales después de leer que no existe ninguna enfermedad mental,hará que muchos de ellos dejen la medicación que los mantiene estables.

    • alvaro

      Sospecho que usted no ha leído la entrevista al completo… Porque precisamente habla de cómo en ocasiones es necesaria la medicación.

  25. Lucia

    Lo suscribo totalmente y con conocimiento de causa. Me gustaría ponerme en contacto con este doctor, incluso sumarme a su activismo. Alguien me puede facilitar su contacto?. Gracias

  26. Ian SERR

    Que buena entrevista. Me llama la atencion que su trabajo uniera mistica con depresion, se sabe que la depresion y los TEA estan intimamente ligados, siempre sostuve que en España se perio la revolucion industril por muchos factores y que me llamaba poderosamente la atencion que mientras los individuos con rasgos asperger del mundo anglosajon se dedicaban a la ciencia como Newton en España los asperer se hacian misticos.

  27. Cualquier sociedad es un brete ideologico uniformado con pautas infranqueables, incubadora tanto de costumbres como de patologías y está prohibido protestar. Si lo haces terminás sin darte cuenta de frente a un psiquíatra o psicologo y en los casos peores frente a un juez. Hay que humanizar, no uniformar. Mi odio en aumento por la moda que nos hace vestir a todos iguales, qué tipo de enfermedad mental sería? Por qué en los paises donde las religiones monoteístas no han llegado las crisis místicas son desconocidas? Por qué le damos tanta importancia a la resonancia magnetica para individuar patologías que no son bio mecánicas? Muy buen artículo.

  28. Angélica Rodríguez García

    La psiquiatría tal y como está planteada hoy es descorazonadora, especialmente para los diagnosticados con esquizofrenia, no hay terapia, no hay cura, solo una medicación que no evita los brotes. Mi hermano enfermó hace 30 años y está totalmente demenciado, pero al menos la psiquatría clásica propone una medicación, ¿ qué propone esta Nueva Psiquatría para gente que está tan enferma? Los dos enfoques me parecen distantes desde la experiencia sobre todo de las familias. Para los que conocemos de verdad la enfermedad mental severa nos aporta muy poco una visión tan romántica de la enfermedad mental, todo ese rollo del genio creador…los llevaría a convivir una semana con mis padres de 77 años que son los que cuidan a mi hermano. Psiquiatras clásicos e innovadores en el fondo pasan de los enfermos graves.

  29. Roseta

    En cuanto a la esquizofrenia y su sentencia de muerte, discrepo completamente. Tengo un primo de 40 y pico en Alemania, diagnosticado desde adolescente, él lo sabe todo y hace vida bastante normal dentro de sus limitaciones: estudió una formación profesional, tiene su trabajo en una fábrica y vive en su propio apartamento. El gobierno le subvenciona un “tutor o amigo” con el que hace actividades una vez a la semana (nadar, tomar algo, sauna…) y cuando tiene crisis gordas porque deja la medicación o la lía parda, ingresa en la clínica 15 días o 1 mes… y como nuevo! El puesto de trabajo también está subvencionado, así que se lo guardan y/o le quitan unos días de las vacaciones durante el ingreso. Es vegetariano y le encantan los complementos alimenticios, la vida sana y el yoga. Creo que el sistema de su país le ayuda bastante, si viviera en otro, quizá si que estaría sentenciado a muerte. Un saludo!

    • Elizabeth

      Roseta, sus limitaciones son a causa de los farmacos, no de la esquizofrenia. No existen pruebas para mostrar que esta debilitado a causa de la ‘enfermedad,’ la psiquiatria es voodoo. El mero hecho que tu primo esta subvencionado por el gobierno, que sigue teniendo crisis y que tiene que justificarse de vez en cuando a los puestos de trabajo es una muestra que la esquizofrenia es una sentencia de muerte en vida.. en vida. Le quitan la libertad.

      • Carlos

        Bien Elizabeth. Bien hablado. Son los neurolepticos los que apagan, Amputan tu dopamina, la de las personas que los toman. Deberian estar en la carcel eses psiquiatras. Saludos.

  30. Francisco Yoga

    Muy buen artículo y un gran profesional, sincero, humilde y grandioso. El psiquiatra finés que ha tenido el más alto porcentaje de curaciones sin fármacos demuestra que el Sr. Álvarez tiene razón. CINCO MILLONES de niños tomando fármacos es la consecuencia del poder de Don Dinero. Los que creen que el creen que la consciencia es un producto del cerebro confunden causa y efecto. La enfermedad está en la consciencia, que produce los cambios en el cerebro. Pero casi ningún psiquiatra puede creer que la consciencia existía antes del embarazo, en el cuerpo astral, en el mundo astral, y “entra” en el feto en cada reencarnación. Y eso no se puede ver con un microscopio.

  31. pedro ramos

    Me temo que lo que dice este señor sobre San Juan de la Cruz sólo demuestra lo superficial de su lectura.
    Dejando aparte el absurdo de interpretar experiencias del siglo XVI con criterios del XXI, como si estos últimos fueran la verdad absoluta, dice que “Todo el mundo conoce sus poesías, pero casi nadie sabe que tiene esas mismas obras en prosa. Muy engorrosa, obsesiva y difícil de leer, pero muy interesante desde el punto de vista místico”. Casi todo lo que contiene esa frase son disparates.
    ¿”Todo el mundo” conoce sus poesías? Ya. ¿Y “Casi nadie sabe”? Cualquier edición de la poesía de San Juan alude, por lo menos, a sus obras en prosa. ¿”Esas mismas obras”? ¿Y a qué vendría semejante repetición? Obras en prosa, San Juan las tiene de dos tipos: recopilaciones de sus comentarios y consejos a las monjas de las que era director espiritual (especialmente conocidos son los llamados “Dichos de luz y amor”), y comentarios a sus poemas mayores, inacabados (los comentarios).
    Respecto a lo de “engorrosa” y “difícil de leer”, baste poner aquí lo que, respecto a esas mismas obras en prosa, opinaba Luis Cernuda (que algo de leer sabía): “Pocas cosas tan bellas existen en nuestro idioma como la obra de San Juan de la Cruz. No hablo únicamente de sus versos, sino de su prosa también”. En fin.

  32. Afectado

    Tengo sentimientos encontrados con este artículo, por un lado resulta esperanzador y por otro lado me aterroriza. Mi familia convivio con un trastorno psiquiátrico grave durante años, acabo con el peor de los desenlaces. Siempre he tenido la impresión de que nadie estuvo a la altura de las circunstancias. Creo que una combinación de este tipo de asociaciones, junto con la psiquiatría oficial, un dialogo entre ambas, puede ser la solución. Pero interpretar esto como la química no es la solución, el cauce oficial se equivoca, me parece peligroso para determinadas audiencias. Mi caso es estadísticamente no representativo obviamente, pero no sé cómo habría reaccionado si leo esto cuando estábamos en el medio de aquello.

  33. Francisco

    Desconozco si está entrevista ha sido editada como habitualmente suelen hacer los periodistas ,con lo cual no puedo responsabilizar únicamente al doctor Javier Álvarez de su contenido.
    Si no ha sido editada es obvio que el doctor se mueve en las mismas tinieblas del todavía desconocimiento del que adolecemos los médicos no sólo en psiquiatría sino también en otras especialidades, con la única diferencia de que él ha decidido mirar desde el otro lado el catalejo con una actitud mesiánica, demagógica y populista, al más puro estilo del “esquizofrénico” Dr. Hammer creador de la “nueva medicina germánica” (Nueva psiquiatría “española” del Dr. Alvarez , ¿alguien ve la diferencia?) o del tocinero embaucador Enric Corbera reconvertido en psicólogo y perpetrador de esa gran mentira llamada bioneuroemoción.

    Conozco a pocos psiquiatras que estén al corriente de estas pseudoterapias porque tienen cosas más interesantes que estudiar. Que el Dr. Alvarez las conozca (incluso nombra las flores de Bach ) es bastante significativo y aunque diga que en los estatutos de su movimiento no dan cabida a estas pseudoterapias, queda patente que en su “búsqueda mística” se ha paseado por ellas.

    Que el título del artículo es un despropósito es una obviedad pero un despropóstito muy peligroso, (supongo que será cosa del periodista, a la caza de un titular impactante, no creo que el Dr. Alvarez sea capaz de poner semejante titular porque por sí sólo se desacreditaría) que dará pie a que los “padecientes de estas alteraciones de la norma etiquetados erróneamente con nombres raros” (no me atrevo a hablar de pacientes ni de enfermedades ) más desavisados le crean y obren en consecuencia. Hay ya algunos comentarios en esa linea.

    La médico Noelia de Mingo mató a puñaladas a tres personas e hirió a otras cinco en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, presentaba en el momento en que ocurrieron los hechos una esquizofrenia de tipo paranoide. ¿Muerte en vida la del etiquetado como esquizofrénico?. Anda no me jodas, está claro quienes son los que murieron estando vivos y sanos, y que conste que con esto no estoy afirmando que los esquizofrénicos sean peligrosos, en absoluto, ni que se les estigmatice y demonice como suele ser habitual porque la gente no comprende que igual que enferma el hígado o el riñón puede enfermar el encéfalo porque siguen creyendo que son enfermedades del alma o de su “alter ego” la mente.

    Que la industria farmacéutica y sus secuaces (DSM III y siguientes y médicos corruptos llamados “tarugos” por lo visitadores médicos) junto con la armamentística y la alimentaria es el paradigma del neoliberalismo capitalista atroz que impera hoy día es otra obviedad y somos los médicos honestos los que debemos pararles los pies, al menos a la farmacéutica y a la alimentaria y los políticos y las universidades fomentando la investigación de base y no la subvencionada por las farmacéuticas. Que pretendan tener a toda la población tratada con sus pócimas es su negocio y no sólo pasa con los psicofármacos ¿hablamos de las estatinas para reducir los niveles de colesterol?. Cuanto lugar común!!! parece que el Dr. Alvarez haya descubierto “la verdad”, como si los demás médicos no lo supiéramos.

    Pero lo más sorprendente es la cantidad de contradicciones en las que incurre y de las que no parece darse cuenta. Comienza etiquetando con enfermedades mentales y signos y síntomas propios de ellas a los místicos y a los artistas para justificar que esas modificaciones del ánimo y de la percepción (melancolía, depresión, alucinaciones, risas, llantos) podían ser asumidas e integradas perfectamente de forma que no impedían hacer una vida normal y pretende proceder así en todos los casos salvo en las urgencias psiquiátricas como cuando nombra a la paciente con depresión puerperal que se suicidó defenestrándose (por cierto vaya “palo”).

    En ningún momento dice que ese tipo de experiencias de los médicos (que no trastornos) se producen por la oración contemplativa, por la meditación,por el canto repetitivo, por el ayuno, por el aislamiento sensorial, por la automortificación, por el trabajo con la respiración o por consumir pan de centeno contaminado con el cornezuelo de centeno de donde se obtiene el LSD. No, usted afirma que Juan de la Cruz tenía depresión o era maniaco depresivo y que se puede convivir con ello sin problemas. ¿Alguna vez ha probado usted Dr. Alvarez el LSD, o ayahuasca, o peyote o cactus de San Pedro u hongos con psilocibina como han hecho muchos psiquiatras y psicólogos?. Si lo hace comprobará por si mismo sus increíbles efectos y quizá comprenderá mejor algunas cosas.

    Hay muchas más contradicciones que denotan la confusión en la que se mueve, y que el lector cultivado apreciará por si mismo, que no voy a reseñar porque ya es bastante largo este comentario.

    Sólo quiero añadir una cosa más: el médico debe ser ejemplar pero no ponerse de ejemplo. Tener hongos en las manos y en los pies que se reactivan con el clima húmedo y que no se los trata y no le impiden llevar una vida “normal” o haber sido diagnosticado de joven de neurosis de angustia (menuda memez) no le da pie a especular con trastornos más serios con lo que usted sólo ha convivido circunstancialmente, porque no convive diariamente con una persona diagnosticada, erróneamente según usted, de esquizofrenia .

    Si quiere ser el Dr. Hammer de “la nueva psiquiatría” adelante, pero es más fácil cambiar la medicina y por tanto la psiquiatría desde dentro que desde fuera.

    Los políticos cuando se retiran de la política acceden por puertas giratorias a puestos bien remunerados en las multinacionales que los sobornaron en su día. Conozco médicos que cuando se retiran buscan nuevos nichos de mercado en pseudoterapias (un oncólogo muy conocido en las redes sociales, sin criterio científico, abandonó su plaza pública y se hizo adepto de la secta de la nueva medicina germánica, gana mucho más dinero pero no cura a ningún paciente) y a menudo tienen su minuto de gloria cuando los periodistas los entrevistan porque parecen transgresores y revolucionarios, cuando en realidad son impostores o ignorantes, y lo cotidiano no vende.
    Dedican más minutos los periodistas a entrevistar a personajes como Corbera, Pamiés, la monja Forcades, o a Paco Porras que a los que intentamos desenmascararlos y mientras tanto la gente humilde deja su salud, su dinero y a veces su vida sin que nadie haga nada.

    ¿Otra medicina es posible?, ¿otra psiquiatría es posible? SIN DUDA pero basándonos en la investigación y no en la especulación. Y, permítamelo, usted especula.
    Seguro que algún lector pensará que usted tras cuarenta años de profesión y siendo jefe de servicio será toda una autoridad en la materia y sabe más que el resto….a esos lectores sólo tengo que decirles que también hay muchos médicos del “Opus Dei” (lo cual es un oxímoron) que anteponen sus creencias sectarias al conocimiento científico como aquel ginecólogo del opus ya fallecido que le dijo a una paciente que venía a mi consulta, que su cáncer de mama recidivado era por usar el DIU porque Dios no quería que usara este método (lo usaba porque era una madre añosa con una hermana con Sindrome de Down). ¿Se puede ser más cretino?.

    Usted también tiene unas creencias e ideas (algunas de ellas las compartimos los demás facultativos: el DSM III y siguientes son un despropósito, las industrias farmacéuticas no son la hermanitas de la caridad, es mucho más lo que desconocemos de ciencia y del encéfalo que lo que todavía conocemos, etc., etc., etc.) pero esto es como la teoría de la evolución: que haya tantos agujeros sin explicar no invalída la teoría (por eso es una teoría, que por cierto en ciencia la palabra teoría no significa lo mismo que la gente de la calle entiende por teoría, y no una ley como la de la gravedad.
    Los agujeros de la psiquiatría no la invalidan , rellenarlos la mejorarían y eso es ciencia. No hay una medicina complementaría ni alternativa sino un medicina mejor. No debe por tanto haber una Nueva Psiquiatría del Dr. Alvarez, sino una psiquiatría mejor y eso se hace investigando y no especulando desde el humanismo. Le ruego me disculpe si mis palabras escritas le han resultado duras en algún momento no es mi intención ofenderle sólo son unas reflexiones del mismo calado que las suyas, pero mi titular no vendería un pimiento.Un saludo.

    • Francisco, agradezco sinceramente su comentario, aunque no pueda estar de acuerdo con todo lo que dice en él: sería necesaria una larga conversación entre ambos para llegar a una mejor comprensión de lo que cada uno quiere decir.
      No obstante, cualquier crítica -por dura que sea- cuando se hace desde el corazón y con la intención de aclarar posicionamientos, es de agradecer y valorar ya que es fuente de reflexión y nuevo conocimiento.
      Así pues, gracias de nuevo por su valioso comentario.
      Aprovecho este mío para hacer extensivo mi agradecimiento a todas las personas que, como usted, se han manifestado con una intención constructiva, independientemente de que sus observaciones sean más o menos duras.

    • Antonio Vidal

      Estimado Francisco:

      Llego un poco tarde y quizá no me lea pero no puedo resistirme a responder a su comentario.

      En primer lugar decirle que fui paciente psiquiátrico, diagnosticado sucesivamente con varios trastornos según la práctica clínica actual, no se los describiré puesto que no me gustaría inducir en usted sesgos innecesarios, máxime cuando se declara usted médico, no sé si psiquiatra, y considera a la hipótesis biómedica de la enfermedad mental en un rango de validez equivalente al de la teoría de la evolución.

      En alguna parte de su comentario se define como médico honesto, y yo celebro que lo sea, como también celebro que comparta la visión del despropósito que supone el estado actual de cosas y de la canalla de los empleadores de aquellos por usted llamados “tarugos”, en esto estamos de acuerdo usted, Javier Álvarez y yo, y creo sinceramente que a este respecto los tres somos honestos. Tengo que decir que hubiera deseado un nivel similar de honestidad en alguno de los psiquiatras que me trataron, todos ellos renuentes a ampliar la información sobre esos supuestos desequilibrios que tenían lugar en mi cerebro aún a pesar de que yo insistía e insistía en cada una de las revisiones (la primera gratis, después en sus clínicas privadas a razón 70 euros) en preguntar sobre aspectos específicos de los mismos. Como usted sabrá, es un derecho del paciente el ser informado sobre su enfermedad con plenas garantías de entendimiento, salvo que sea, por lo visto, un paciente psiquiátrico. Como reza el aforismo: “La psiquiatría es el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón.”

      Si me permite la licencia le voy a preguntar, tal como usted le pregunta al señor Álvarez sobre ciertos psicotrópicos, si alguna vez ha seguido alguno de los tratamientos neurolépticos que se recetan hoy en día para el tratamiento crónico de la esquizofrenía y otros trastornos. Seré aventurado y presumiré que no. Le animo por tanto a que lo haga, le aseguro que no es necesario un periodo largo de tratamiento ni una dosis alta, mi recomendación personal, Risperidona, en la dosis “de mantenimiento” durante un mes. Será suficiente para que conozca en mayor profundidad de lo que se está hablando aquí y quizá, si no es usted demasiado orgulloso, vea con otros ojos lo afirmado en el titular de esta entrevista. Titular que encuentro extremadamente acertado.

      Más allá de otros niveles de análisis, en el ámbito estrictamente biológico, el asesino es el tratamiento, en el caso poco probable de que siga mi consejo anterior le recomiendo que tenga a mano una cámara para grabarse a sí mismo bajo el efecto de estos venenos, un espejo no serviría puesto que cualquier análisis inmediato le resultaría imposible, su mente estaría incapacitada para ello, así como para experimentar cualquier emoción sea positiva o negativa, sólo un vacío plano e insondable, una muerte en vida que podría ser acaso llevadera si no fuera por el aderezo de los efectos secundarios: acatisia (ésta es especialmente interesante por lo cruel), espasticidad, nauseas, aumento de peso, somnolencia constante, etc., ah, y si tiene pareja, debería usted advertirle de que se avecina un mes de castidad forzosa. En este estado, no sería usted distinguible de un paciente psicótico “estable”.

      A veces me han preguntado cual ha sido hasta ahora el mejor y el peor momento de mi vida, elegir el mejor siempre me cuesta, pero el peor lo tengo muy claro, un momento de tres años de duración, los tres años que estuve tomando antipsicóticos, y aún me siento tentado en estas ocasiones de llamarlo el peor momento no solo de mi vida, sino de cualquier vida, si no fuera porque sé que hay millones de personas en el mundo en esa situación ahora mismo.

      Nueva psiquiatría y mejor psiquiatría son expresiones sinónimas, es necesaria una revolución, un levantamiento, porque hay muertos vivientes entre nosotros, yo mismo fui uno de ellos. Hablamos de seres humanos, no de cerebros, creo que las ideas y el activismo del señor Álvarez van por ahí y me alegro. En Occidente hemos confundido los términos por completo, una vez uno de mis psiquiatras me decía, después de extenderme cuatro recetas: “Mi oficio ha perdido la poesía”, era honesto a su manera, en su soberbia ignorante. Igual de dogmático que el párroco que me administró la primera comunión pero infinitamente más arrogante con su bata blanca de científico.

      Un cordial saludo.

  34. Jorge Santos

    Artículo muy interesante, perfectamente equilibridado con la respuesta de Francisco 13:59.
    Invito a Jot Down a ponerse en contacto con Francisco y darle la oportunidad de responder con otra entrevista, en la que pueda desarrollar sus comentarios.

  35. Sergio Torres

    Es una vieja historia.
    Los psiquíatras siempre han estado y están obsesionados con presentar a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa, como simples y pobres enfermos.
    Ellos conocieron Algo Más Alto que los psiquíatras no pueden conocer… inmersos como están en sus paparruchas de Universidad y en su prepotencia médica.

  36. CinicoRadical

    La enfermedad mental ,sigue estando estigmatizada.Si la sanidad en general tiene recortes ,criminales ,a veces, la mental,,se mira de perfil .Las farmacéuticas,venden a capazos.Cada día mas ansiosos.A quién le extraña,con las circunstancias vitales por el imperio del capitalismo de far west.
    Estamos todavía en los albores del conocimiento del cerebro.Lo que hoy vale ,pasado mañana ,no.
    Terapias alternas; la mente es muy poderosa.Hay Brujos,Chamanes,Místicos,Curas,Siquiatras,iniciadores o confesores ,les cuentan cuitas,pecados,, esperan,atención,escucha,guía y su” bendición”.

  37. Pepito

    El tono sacerdotal no se le va ni de coña. “Los psiquiatras somos los profesionales más autocríticos”. Ya bueno: porque él lo diga.

  38. alvaro

    Creo que Javier Álvarez es brillante, pero por encima de todo lo que llama la atención es su sinceridad y honestidad. Hay mucha gente comentando que solo ha leído el título de la entrevista. Todo el que conozca de primera mano como funciona la “salud mental” en este país entiende de lo que se está hablando aquí, la deshumanización de la psiquiatría y la tiranía de las farmacéuticas.

  39. Claro que es desconcertante, sobre todo para los que tenemos en casa un/a diagnosticado/a de alguna enfermedad mental, pero creo que siempre nos surge la duda cuando nos dicen:”es una enfermedad para toda la vida, pero hay que seguir medicándose para curar o estabilizar”…. Esto no convence y debemos seguir investigando, preguntado y buscando mejores soluciones, aunque de momento tengamos los sicofármacos

  40. Detrozaengaños

    Y quién le dice a este señor que Jim Van Os del que está tan orgulloso y ha invitado a hablar, es el Presidente del Comité Cientíco Externo del CIBERSAM. El problema de dar entrevistas e intentar engañar a los que uno cree que no saben de esto es que al final se les pilla siempre. Más seriedad y rigor y menos vendedores de crecepelos que se ganan la vida comiendo contracorriente como este. Hacen mucho daño a pacientes y familiares.

  41. OSCAR SANI CHIESA

    hola si es bueno o malo sus plantiemiento no lo se lo que si se sin tanta pabreria española es que el grupo que participo cada semana he dejado de ser pastillero o no tomo pastilla de siquiatria y al tendra que ver el señor javier alvarez esos escritos largos lo encuentro aburridos solo se aparte que lo que pienso ,lo que siento y como actuo sin medicamentos mi cerebro esta mas lucido
    gracias JAVIER

  42. OSCAR SANI CHIESA

    hola a todos sin pastilla ,sin medicamentos se vive mejor
    tome pastillas durante 10 años hoy soy un hombre tranquilo y si no hubiera conocido nueva siquiatria todavia estaria empastillado todo el mundo me decian medico psiquiatras , psicologos , neurologos pastillas para toda la vida
    gracias

  43. El Felino

    Por qué este es un farsante y otros q nadan a favor de corriente, actitud más cómoda y menos arriesgada,no? Yo cómo consumidor de psicofármacos creo q en algunas cosas discrepo y en otras agradezco q haya gente q se preocupa por los pacientes del ámbito. Es inviable q ante una crisis extrema de ansiedad dónde el delirio u otro tipo de conducta,háblese de intento de suicidio o agresión etc, pueda remitirse con una charla coloquio sin el uso de tranquilizantes,por lo menos ya hemos superado la posesión diabólica o el diálogo con el Dios supremo(ya,ya q chiste).
    Pero lo de las farmacéuticas es competitividad pura y dura y,es verdad q hemos evolucionado mucho al respecto, probablemente si un amigo cercano hubiese vivido en está época no estaría consumiendo fármacos a puñados xq en los años 70 este sector estaba en pañales y no había forma de medicar sin anular a la persona cuando el problema era severo.
    La evolución es una realidad pero no puede ser q 4 geniecillos estén investigando en pro de la salud mental llegando a la conclusión de q cualquier delirio conlleva un diagnóstico cual sello en las reses de Oklahoma. Además 5 millones de niños medicados por TDAH en USA sí supondrá una problemática añadida individual y socialmente a una sociedad ya de por sí esquizofrénica más debido a su extrema presión de vida, que al deficit de salud mental porque uno nace predispuesto o ha vivido traumas infernales,que también claro.
    Soy crítico,pero en mi caso,ante todo,soy autocrítico. No supe parar el consumo de hachís y alcohol,sin haber consumido cantidades ingentes,me gusta decirme q el descontrolar a causa de mi gran sensibilidad y sentido de la frustración me ha llevado a consumo 0 desde hace más de 11 años. Con menos crisis no estaría consumiendo ni la dosis más pequeña de Zyprexa con la q me acuesto cada noche, ahora sé q podría sobrevivir con menos, pero también soy consciente q no me apetece jugar a no tomar nada porque con todo mi sentido entusiasta y optimista lo intenté hace 6 años y no me compensó lo más mínimo.
    Relajad el estómago y cortad ese enfado con el mundo,la vida,la injusticia,vuestros amigos o familiares cuando aparezca el primer atisbo de desesperación porque algo no es cómo creéis q debe ser,os llevan la contraria o alguien os está dando con la verdad en las narices. A mí no siempre me sale, fracaso a menudo, tengo 46 insultantes años de inexperiencia pero igual q el alcohólico se debe decir HOY NO BEBO, vosotros tenéis q tener como máxima HOY NO ME ENFADO, el día q lo logréis vuestro sistema nervioso lo agradecerá y al mismo tiempo ayudará a cicatrizar esa herida,no tan crónica,q avivasteis con vuestra última crisis. La mía, afortunadamente , la observo con una tierna y catártica distancia q me ayuda a tener la esperanza de q haya sido la última. Mi gran objetivo es poder llorar de emoción por haber ayudado al menos a una sola persona a superar las suyas. Importante es darle la espalda definitivamente al victimismo q es lo último q querría transmitir con esta humilde opinión.

    • El Felino

      Antonio Vidal,escribes como los arc(ángeles) y estoy de acuerdo contigo en algunas cuestiones, pero no demonicemos la psiquiatría a tiro limpio a causa de nuestra experiencia personal. Si tienes una crisis,alerta,la siguiente,si no tomas cartas en el asunto aparecerá más fácilmente y así sucesivamente. Cuántos más golpes al sistema ( nervioso) mayor dificultad para extirpar la incómoda vibración q deja como efectos secundarios q si no calmas por ti mismo dejará secuelas casi con total seguridad. Vamos q tienes q aparcar el bólido y comprarte un tractor para ir más despacito.
      Yo siempre les he dicho a mis psiquiatras la cantidad q me va bien y nunca me han puesto impedimento, claro q las buenas prácticas e intenciones de los profesionales de la seguridad social a veces son inversamente proporcionales al déficit de tiempo al q se ven obligados a someternos y,esto último también tiene relación con la capitalización del sector,cuando muchas señoras o señores te sacan un ojo de la cara en forma de Euro para seguir disfrutando de sus caprichos con independencia de lo q les suceda a sus angustiados clientes.
      Enhorabuena Antonio sigue sano e ingenioso pero piquemos un poquito de todos.

    • Chris cornell

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  44. Pingback: La enfermedad silenciada – Historias para comentar

  45. Dr. Héctor O. Rivera González

    Muy interesante este diálogo controversial en algunas áreas. Tan controversial como la misma historia de la psiquiatria. Es un area de la medicina que como las demás especialidades no esta ajena a diversos intereses algunos con buenas intenciones otros de un exajerado afán lucrativo, y todo agravado por la sociedad neoliberal en crisis en la que vivimos. Creo que se han tomado experiencias subjetivas y otras personales para llegar a opiniones o posturas con intención erronea de generalizarlas. Esto no quiere decir que no tengan su profundo valor, pero la tienen a nivel personal. En la Psiquiatría, ciencia de las emociones y pensamientos que pueden transformarse en conducta, prevalece lo subjetivo y esto la hace dificil de ser evaluada con la rigurosa medición y exactitud que exige la investigacion científica para identificar lo que es realmente enfermedad. Esta es una de las razones de tanta controversia. Otra sombra que obscurece la razón lo es el aspecto moral- religioso, ya la ciencia lentamente por décadas ha ido debridando lo que es enfermedad de lo que se creyó maldad. Todavia nos falta mucho, no nos olvidemos de la Psiquiatria Forense y sus serios dilemas.
    Soy psiquiatra hace casi 40 años y cada día me doy cuenta de que al evaluar un paciente lo mas importante para llegar a un plan de tratamiento es su historia y la observacion clínica ; lo cuál no deja de ser subjetivo. Aún realizando las pruebas de laboratorios, los test y demás recursos de ayuda diagnóstica; no siempre obtenemos los resultados terapéuticos deseados. Claro, nos enfocamos más en los desaciertos, que son los menos, que en los aciertos que son muchos más. Quiero establecer que muchos aciertos, son mejorias parciales permanentes y/o temporeras. El proceso de tratamiento es uno dinamico de retroalimentacion continua donde la comunicación bilateral es fundamental
    El psiquiatra no puede plantarse en un trono de autoridad única,pues sin la informacion del progreso que le tiene que ofrecer el paciente y/o su familiar no va a progresar el tratamiento.
    La experiencia negativa de algunos pacientes, no se debe generalizar y puede deberse a la falta de fluidez en la comunicacion bilateral, como tambien a muchos otros factores. Un gran enemigo del progreso del tratamiento lo es el alto costo de los psicofármacos, y ademas, algunos trabajos de investigación científica mal hechos pues a veces responden a interese ajenos al bienestar salubrista. A aquellos pacientes que no perciben mejoria, les insisto que se lo comuniquen a su psiquiatra, y de no estar satisfechos, siempre preguntar.
    No todos los psiquiatras son expertos en todos los recursos terapéuticos por lo que un cambio a otro que domine otras areas quizas ayude.

    • Carlos

      Leete no puede plantarse, dices. Pues lo hace. Quiere el edipo como todos, un sitio donde sentarse. Y decir esto es. Y todo es quimica¡. Y reducir el mundo a algo chato. Es también quimica¡.

  46. Jacob Reyes

    Muchísimas gracias por el aporte de una ente con experiencia demostrada por detalles tan profundos de temas tan a flor de personas.
    Gracias por desvanecer los diques del entendimiento escaso actual dejando vislumbrar nuevos horizontes, y gracias por compartirlos dando pie a ser valorados a aquellas personas que comprenden y dan forma a aquello que no tenian palabras.

  47. Juan Viñas

    Magnífico, al igual que los comentarios de abajo, ja ja ja…
    Léen el titular y cuatro líneas y luego lo ponen a parir.
    Cómo siempre lo nuevo ó la idea de cambio, pidiendo un nuevo enfoque, y sobretodo poniendo en duda el enfoque actual, dicho enfoque actual con una base tan débil, como la figura con pies de barro, cintura de plata y cabeza de oro (póngase aquí a farmacéuticas y lacallos en medicina y educación, bien aposentados en lo material, más que ena evolución de las ideas y creencias, que al fin y al cabo siempre acaban pasando y caducando, pués ése es su único propósito, para dejar paso a otras más avanzadas, y en el caso de la salud aún más, y de una vez escuchar y actuar de forma holistica, tratar cuerpo mente y espíritu cómo Unidad)

  48. Carlos

    Es tan tan dificil encontrar un buen psiquitra y en la seguridad social. Me quitaron el carnet de conducir con 15 puntos y ningun accidente. Me vieron por enajenado unos policias. PUes la psiquiatra que me tocó tiene más valor que yo. Y estoy analizado, pasé por el psicoanalisis. Yo estoy mal, esquizofrenico dice. Y haber como refuto tal. Hasta pensé que sun neurosis, ahora sé que hay perversos. Pensé que ai me lo daría. No¡. La esquizofrenia es causada por los neurolepticos en la mayoría de los casos. Es como una epidemia de personas que dicen ser medicos y dando neurolepticos como caramelos. Que impotencia¡. Carcel con ellos.

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