Arte y Letras Historia

Remake, remodel: orígenes de la modificación corporal

escarificaci%C3%B3n tribal

Hablaba hace poco en un bar con una amiga sobre los motivos que presentan algunas personas para introducir modificaciones irreversibles en su cuerpo. Hablamos por supuesto de las nuevas estéticas «alternativas», los tatuajes, piercings y otras prácticas de body building de los que ella, en calidad de tatuadora y lienzo ambulante, está bien informada. Reconozco que muchos de los matices filosóficos que entraña un tema tan jugoso se han perdido en mi memoria, nublada en aquellos momentos por la espesa bruma de los vapores etílicos como diría Edgar Allan Poe o, como diría yo mismo, por ir con un pedal considerable.

El caso es que pensando y repensando el tema me venían a la memoria casos y ejemplos etnográficos de lo más variopinto, que contradecían las explicaciones usuales de estas costumbres, aquellas que espeta una vieja en la parada del autobús mirando de refilón y bizqueando como con ganas de que aparezca un gris a poner orden en un torbellino de blasfemias y hostias como hogazas. Qué duda cabe de que el objeto y significación de las marcas corporales en las sociedades industrializadas no son las mismas que entre los hawaianos precoloniales, los isleños de las marquesas o los maoríes. Pica sin embargo la curiosidad, el afrontar un fenómeno aparentemente arcaico y bizarro, fruto de épocas pretéritas, entre la juventud de países como España, donde hasta hace poco los Beatles tocaban en la plaza de toros de las Ventas, a medio aforo o a reventar de jovenzuelas en celo dependiendo de quién diese la noticia. Y en esas estamos.

¿Qué motiva el deseo de verse alterado por un objeto punzante o cortante? ¿Qué empuja a una persona a marcar su físico, y con él su integridad (como ser social, ante los demás), con una señal perenne? ¿Puede hablarse de una causa única en este caso?

Remake, remodel

Debe ser efecto de nuestra educación en un paradigma todavía aquejado de cristianismo contumaz que tendemos a mirar con recelo cualquier tipo de alteración del cuerpo humano, la obra acabada del creador, cuya integridad y hasta su mismo funcionamiento están sometidos a SU voluntad. O quizás simplemente al miedo de cometer una locura de juventud de la que uno acabe arrepintiéndose. No sería usted —amado, idolatrado lector— el primero que se despertase una mañana de resaca con una polla tatuada en la frente.

No es un amigo del Neng, es Fakir Musafar

Si algo caracteriza el modelaje (así lo llamaremos a partir de ahora para ahorrar tiempo y porque me da la gana, básicamente) es su permanencia. No es una decisión que tomar a la torera en un mundo de fatuos dualismos en el que el cuerpo, pese a quien pese, no es una mera posesión, sino la materia de la que se componen los individuos. Somos nuestro cuerpo, y cualquier modificación introducida en él nos modifica a nosotros mismos. Así se ha entendido durante mucho tiempo en las mal llamadas sociedades primitivas (y ya estamos otra vez) que felizmente se han visto libres del influjo platónico. O al menos de esa disparatada teoría según la cual hay un auriga con dos caballos que son los que realmente puntúan en la escala de la felicidad, idea reciclada por el cristianismo y que tanto daño ha hecho a la humanidad.

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9 comentarios

  1. Pingback: Remake, remodel: orígenes de la modificación corporal

  2. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | La balada de Genesis y Lady Jaye, dos cuerpos fundidos en uno

  3. Faltas el respeto a los lectores. Eres un poco tonto.

  4. Gracias, Alberto.

    Un abrazo para ti también.

  5. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | La posesión demoníaca como salida de la crisis

  6. Pues a mí me ha gustado el artículo.

    Pero no le mandes un abrazo, hombre. Justamente con lo que hay ahí arriba escrito sobre amputaciones, un abrazo no.

  7. Confundes el lenguaje llano y natural con lo soez, intentando ganar las simpatías del lector con constantes gracietas.
    Expones tus reflexiones personales como si fuesen hechos empíricos, y encima investigas poco.
    El tema era interesante y tu lo has destrozado.
    Más vale caer en gracia que ser gracioso, aunque en tu caso ni lo uno ni lo otro.

  8. Totalmente de acuerdo con Alfonso. Lo curioso es que Miguel U. Se maneja bien con las » letras». Es una pena que crea que le hace más interesante usar un lenguaje despectivo y vulgar.

  9. San Google

    Body building != Body modification

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