Arte y Letras Literatura

Literatura en el ciberespacio: la metáfora del Aleph

2001 Bowman

Está en el sótano del comedor —explicó, aligerada su dicción por la angustia—. Es mío, es mío: yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. (…)

Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, ví el Aleph.

¿El Aleph? —repetí.

Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos.

J. L. Borges

Con los años superamos el miedo a bajar la escalera al sótano, y sin embargo seguimos percibiendo el mismo misterio de las palabras de Borges. El Aleph, ese punto donde confluyen todas las cosas, ese pequeño Big Bang, sigue concentrando todas las posibilidades y todos los puntos de vista de todo lo habido y por haber. Pero ya no lo vemos al final de la escalera en el oscuro sótano, ¿qué ocurre? El Aleph está ahora detrás de la pantalla del ordenador, tras la superficie táctil del Ipad o al otro lado del teclado del móvil de última generación. El Aleph es hoy el universo de Internet, ese punto donde confluyen todas las posibilidades, observadas desde todos los puntos de vista, de todas las cosas habidas y por haber.

En 1984, el escritor de Ciencia Ficción William Gibson utilizaba por primera vez la palabra de origen norteamericano “ciberespacio” en su obra Neuromancer, y con ella nombraba el universo de las redes numéricas como lugar de encuentros y aventuras, medio de conflictos mundiales, nueva frontera económica y cultural. Explicaba también el escritor Pierre Lévy a propósito de este mismo concepto que existe en la actualidad una profusión de corrientes literarias, musicales, artísticas e incluso políticas que reclaman la cibercultura, aquella producida por y para la red. Pero el ciberespacio designa menos los soportes de la información que los modos originales de la creación, de navegación en el conocimiento y de la relación social que ellos permiten: el hipertexto, el multimedia interactivo, los videojuegos, la simulación, la realidad virtual… Esa debe ser la luz que guíe nuestro camino en la oscuridad del universo por descubrir. El ser humano inventa, avanza tecnológicamente porque ello presupone el progreso para la sociedad. Otra cosa es que los avances tecnológicos vayan por delante de nuestra capacidad para aprovecharlos según este fin, y el caso de la literatura es un buen ejemplo de ritmo de galápago respecto a la carrera de los nuevos medios.

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3 comentarios

  1. Pingback: Literatura en el ciberespacio: la metáfora del Aleph

  2. Y que nadie haya comentado aún lo interesante de este artículo me asombra… y lo digo con prisas, las suficientes como para no poder explayarme en matices y halagos, pero no quería dejar pasar la ocasión más tiempo.

    Enhorabuena de nuevo, María!

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