¿Es el White Album el mejor disco de los Beatles?

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THE BEATLES

La pregunta en sí, capciosa, encierra una trampa y carece de sentido. Todos los discos de los Beatles son el mejor disco de los Beatles, por lo menos para alguien: siempre habrá algún acérrimo fan que defenderá hasta la muerte el disco X como el mejor disco de los Beatles, porque para él tiene un significado especial. Con eso basta. No hay que buscar más justificación. Además mejor o peor son términos que no se deberían aplicar a los Beatles. No les hace justicia. Aunque la música, como sabemos, sea una disciplina subjetiva, emocional e impulsiva, y los Beatles, el campo de batalla más feroz de las subjetividades, tanto a favor como en contra. Porque con los Beatles pasa algo que no ocurre con ningún otro grupo más de la historia: hasta sus máximos detractores se tienen que rendir ante la evidencia para reconocer la importancia y el legado universal de los cuatro de Liverpool. La música de los Beatles ha llegado a todos los confines del mundo y ha influido a generaciones enteras —abuelos, padres, hijos—, a músicos de diversas procedencias, lenguas y religiones, hay un sinfín de discos tributo a los Beatles en clave de salsa, de jazz, de música clásica, de reggae, de soul, de rumba (or mai lovin lailo lailo la)… de cualquier estilo y vertiente que uno pudiera imaginar. Todo ritmo, melodía o letra beatle es material sensible, susceptible de ser adaptado. Han inspirado libros, películas, obras de teatro, anuncios… Posiblemente haya pocas canciones de los Beatles que no hayan sido versionadas por alguien. Muy pocos grupos pueden decir eso de su catálogo. La beatlemanía fue el preludio de la globalización. Ya lo dijo Lennon: «Somos más grandes que Jesucristo». Sensibilidades religiosas aparte, no le faltaba razón, aunque tal afirmación no le salvase de la quema. Literal. En Estados Unidos grupos conservadores empezaron a quemar discos de los Beatles como represalia. En el fondo sabían que en el siglo XX (aún en el XXI) la figura de los Beatles lucía más fuerte y brillante que cualquier otro líder generacional. Por eso es capaz de ensombrecer cualquier crepitar de llamas; por eso los Beatles despiertan pasiones tan dispares. Es tan fácil odiarlos como amarlos.

No obstante, aquí no estamos para azuzar fuegos, avivar polémicas o promover proselitismos fanáticos, sino para analizar su legado y establecer las pautas que permitan valorarlo en términos estéticos y también históricos. Los Beatles son lo que son y la historia les ha puesto en su lugar por algo. Ese algo no son sus declaraciones o sus excentricidades —que las hay—, sino las canciones, su música, sus melodías, sus letras… También sus discos, por supuesto, su rupturista visión del concepto álbum, más allá de una colección de canciones. De todos los discos de los Beatles, si hay uno que refleja con mayor nitidez sus convulsas dilogías (amor-odio, genialidad-bazofia, amistad-rivalidad, cariño-rechazo, pasión-despecho), ese es el White Album o The Beatles a secas, ya que en realidad no tiene título y es conocido popularmente como el Disco blanco, por su portada minimalista. El disco, controvertido y polémico, funciona como un laboratorio experimental de ideas, donde cada uno de los científicos de bata blanca —a saber, John, Paul, George, incluso Ringo— potencia más que nunca sus individualidades subjetivas para combinar diferentes probetas que den con la fórmula mágica. Grabado entre el 30 de mayo y el 18 de octubre de 1968, lanzado el 23 de noviembre del mismo año, es el primer disco de la historia ideado por cuatro artistas en solitario dentro de una banda. Desde la vuelta a las raíces del blues o del rock and roll primitivo a los devaneos heavies, el folk-rock, el ska, el country, el punk, el soul, el jazz, hasta la música electrónica y la vanguardia están presentes en el Disco blanco. Reúne todos los géneros derivados del rock en el pasado y que tendrán importancia a partir de ese momento. Esa es su grandeza y tal vez su perdición. Lanzar un álbum doble, hasta la fecha, constituía una osadía. Lennon mismo lo reconocía: «Es complicado incluir la música de tres tíos en un álbum, por eso grabamos uno doble». George Martin, el ínclito productor de los Fab Four, por el contrario, siempre confesó que el Disco blanco hubiera funcionado mucho mejor como álbum sencillo en lugar de como doble de treinta canciones. Pero por aquel entonces la opinión de Martin tenía un peso relativo en los Beatles, más dispuestos a escuchar sus egos y vanidades que los consejos ajenos. Aun así se esforzó en ordenar de manera hábil tal galimatías. Curiosidades de la vida: sin contar con las recopilaciones, es el disco más vendido de los Beatles.

Meditación y autodestrucción

Como se sabe, la mayoría de las canciones fueron creadas en la India, en el retiro espiritual de Rikhikesh junto al Maharishi Mahesh Yogi. Los cuatro Beatles, acompañados de sus parejas y de otros amigos ilustres como el cantautor folk Donovan o la actriz Mia Farrow, se dedicaron durante semanas a meditar, dormir, comer y, por supuesto, componer. Allí no pudieron llevar amplificadores ni guitarras eléctricas, ni pianos, solo las acústicas. Muchos de los temas del Disco blanco presentan esa desnudez de ornamentación tan pura como bella. Donovan les enseñó la técnica del finger-picking, un tipo de arpegio característico del folk, fundamental para entender piezas como «Julia» o «Blackbird». Componer con la guitarra y no con el piano, como ocurrió en Sgt Pepper, dotó al cuarteto de una sonoridad distinta, más limpia y directa, sin la capa de arreglos de discos precedentes. La estancia en la India fue como un largo campamento de verano: experimentaron con las drogas, asistieron a las charlas del Maharishi y se tomaron un respiro de su propia leyenda, ya en construcción. Sin embargo, esa pretendida y artificial distancia no pudo disimular las tensiones. Quizá las incrementó. Ringo fue el primero en volver a Londres: no soportaba la comida india, en especial el curry. Una semana después lo hizo McCartney, cansado de tanta meditación. Los últimos en regresar fueron Lennon y Harrison, los más atraídos por las enseñanzas del Maharishi, aunque con cierto desencanto, ya que, según parece, el gurú religioso intentó propasarse con algunas mujeres de la expedición. Era la primera vez en toda su carrera que una actividad que empezaron juntos la terminaron separados. Fue sintomático de que algo grave ocurría. De nuevo en Londres, se les veía de mal humor, sin hablarse entre ellos, tratando despectivamente a la gente de su entorno. La descomposición se manifestó durante las sesiones de grabación: se realizaron en tres estudios diferentes, y en lugar de trabajar en equipo como antaño, cada beatle utilizó al resto como músico de sesión. El principio del fin…

Además, tres factores decisivos marcaron el contexto del álbum. En primer lugar, la muerte de Brian Epstein en agosto de 1967, el manager de la banda y amigo de la infancia, que servía como catalizador de egos, especialmente entre Lennon y McCartney. A partir de ese momento las rencillas personales afloraron con más frecuencia e intensidad. En segundo lugar, el nacimiento de la compañía Apple Records: los Beatles se embarcaron en el negocio discográfico, que ni conocían ni sabían manejar; de hecho, el Disco blanco sería el primero que lanzaron con el nuevo sello. La actividad empresarial acabaría por desbordarles, en todos los sentidos. Por último, y no menos importante, la presencia de Yoko Ono en las sesiones de grabación, rompiendo una regla no escrita de que las parejas se mantenían al margen de las cuestiones musicales, algo que terminó por resquebrajar la frágil armonía de los cuatro Beatles. John Lennon quería dirigir al grupo hacia una especie de rock nihilista que terminara para siempre con la imagen pop de los Beatles. Yoko Ono representaba esa visión. John no se separaba ni un instante de ella, incluso llegó a instalar una cama en el estudio. Aunque apenas hablaba, Yoko se permitió el lujo de dar opiniones sobre algunas de las canciones. La paciencia del resto de Beatles se agotó, sobre todo la del metódico y perfeccionista Paul McCartney. La mayor dupla creativa del rock se resentiría.

Al mismo tiempo, tras la muerte de Brian Epstein, McCartney se erigió como líder natural de la banda no solo en los aspectos musicales, sino también en los financieros. George Harrison, por su parte, fascinado por su experiencia en la India, se vio en medio del fuego cruzado y salió airoso como pudo, aportando algunas de las canciones más aplaudidas de su carrera. Algo que no sucedió con Ringo Starr, quien dejó temporalmente el grupo durante la grabación. Harto de los desplantes y críticas por su forma de tocar la batería, decidió tomarse unas vacaciones. Cambió de opinión cuando sus compañeros le llamaron diciéndole que era el mejor batería del mundo. De vuelta al estudio se encontró el instrumento rodeado de flores a modo de bienvenida, una idea de McCartney, que por otro lado había aprovechado para grabar él mismo algunas baterías, como por ejemplo la de «Back in the USSR». Pasó igual con Geoff Emerick, el fiel ingeniero de sonido de toda la vida, responsable de discos como Sgt. Pepper, que tampoco pudo aguantar las tensiones y abandonó el barco en la sesión de «Ob-La-Di Ob-La-Da». Hasta el templado y conciliador George Martin se fue de vacaciones forzosas en plena vorágine. Los Beatles estaban en un turbulento proceso de autodestrucción. Cualquier banda habría firmado su epitafio final en esas circunstancias, pero paradójicamente ellos consiguieron sacar belleza del caos. Y eso que el reto tenía varios frentes abiertos.

Superar el Sgt. Pepper

Sgt. Pepper se convirtió en el álbum de la década o quizá del siglo. Era innovador, contenía unas canciones geniales, era un placer escucharlo y me alegro de haber participado en él, pero creo que el Álbum blanco es mejor. (Ringo Starr).

Pocos son los críticos que no hayan utilizado alguna vez la manida coletilla del «disco más influyente de todos los tiempos» para referirse al Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, editado en 1967, tras la inusitada decisión de no volver a tocar más en directo. El Sargento Pimienta fue sin duda un punto de inflexión en la carrera de los Beatles. Desde la perspectiva de la innovación sonora, puede que se trate de su disco más arriesgado, pero a nivel compositivo hay una cierta uniformidad por parte de los analistas en situarlo por debajo de predecesores como Revolver o Rubber Soul. Tras el fallido intento televisivo de Magical Mistery Tour, que recibió algunas de las críticas más feroces de toda la carrera de los Beatles, el grupo se encontraban en una compleja encrucijada: cual Saturno devorando a su hijo, el Sgt Pepper podría convertirse en el disco que fagocitara a sus creadores para siempre, o bien ser el impulso necesario para seguir creciendo. Afortunadamente se dio esta segunda opción y afrontaron su última etapa con alguno de los momentos más memorables de toda su discografía. Por todo esto, el Disco blanco fue concebido como la antítesis del Sgt Pepper: crudeza, urgencia y poco refinamiento como si quisieran expulsar algo de su interior con vehemencia.

A oídos del oyente de la época, el Disco blanco se presentaba como un batiburrillo desigual de ideas, tan sorprendente como excesivo, tan descabellado como inspirador, con pistas ocultas, variedad de registros, excentricidades y genialidades varias, difícil de digerir en una primera escucha pero con una desbordante recompensa final. Para el oyente actual, es un ejercicio contracorriente, ya que se debería escuchar de arriba abajo, en el orden original que sus creadores lo dispusieron, para saborear las atmosféricas intersecciones, las canciones fantasma y apreciar una obra que, a pesar de su complejidad, sobrevive maravillosamente al paso de los años. A medida que avanzan las canciones, los Beatles muestran quizá la paleta de colores más amplia y fascinante de toda su producción. Onírico, mágico, misterioso, magnético, agresivo, burlón, cándido, discordante, denso, surrealista, entrañable, revolucionario, melancólico… Cualquier adjetivo se queda corto para describir un repertorio tan soberbio. «Happiness is a warm gun», «Julia», «Back in the USSR», «Helter Skelter», «Sexy Sadie», «Blackbird», «While my guitar gently weeps», «I’m so tired» o «Revolution» son piezas que por sí solas hubieran constituido un éxito seguro en cualquier grupo contemporáneo de los Beatles y que aquí, en el Disco blanco, se ofrecen todas juntas, en una descarga apabullante, sin posibilidad de pararse a apreciar su esplendor. Se hace obligatorio, por tanto, detenerse en ellas sin prisas, para degustarlas como se merecen. Sin prejuicios ni fanatismos, simplemente escuchando —como diría Lennon— a «cuatro tipos que hacen rock». Sin más.

Como los Beatles no están en Spotify, la posibilidad de escuchar el Disco blanco entero pasa por Youtube. En todo caso, desgranaremos uno a uno los temas.

DISCO 1: de las chicas ucranianas a la criatura del océano

Back in the USSR

Despegamos. Crescendo. Sonido de aviones, un piano atronador, guitarras eléctricas y McCartney haciendo de McCartney, con una de las mejores interpretaciones vocales del disco. El tema se basa en el «Back in the USA» de Chuck Berry. La historia de un espía que ha pasado mucho tiempo en América y regresa a la Unión Soviética. Moscovitas, ucranianas, de Georgia… todas le vuelven loco. Coros a lo Beach Boys y un rock ’n’ roll estilo años cincuenta. Esta es la sesión donde Ringo dejó temporalmente el grupo. McCartney le reemplaza a la batería. Un comienzo a la altura de lo que está por llegar.

Dear Prudence

El sonido de avión se funde con el hipnótico arpegio de Lennon. La envolvente guitarra rememora el misticismo de la India, una dulce canción de cuna para alguien atormentado. Profundamente evocadora, invita a experimentar, a salir del armazón, a buscar respuestas, o a hacerse preguntas. John Lennon la escribió para Prudence, hermana de la actriz Mia Farrow, que, hipersensibilizada por tanta meditación, había quedado recluida en su cabaña, presa de las alucinaciones. La guitarra final de George Harrison, con los redobles de Ringo, culminan la exhortación.

Glass onion

The walrus was Paul. Significados ocultos, autorreferencias, aleatoriedad aparente. Lennon se mofa de esas historias del «Paul ha muerto» y de la crítica, siempre buscando dobles sentidos a sus letras, con esta ristra de juegos de palabras y eufemismos. Respuesta cínica y un tanto huraña. La estupidez de la interpretación literal. A reseñar el bajo fuzz o distorsionado de McCartney que ensambla el tema y el arreglo de cuerdas.

Ob-La-Di, Ob-La-Da

Puede parecer una broma, o una canción insulsa. Pero no, suena a lo que es: un tema alegre, desenfadado, divertido y pegadizo. McCartney pretendía hacer música reggae jamaicana. Quién sabe si no es el primer intento de reggae blanco. Lennon odiaba la canción. La sesión fue una de las más largas, casi tres días. El perfeccionismo de McCartney acabó con la paciencia de todos, incluido el ingeniero Geoff Emerick, que abandonó las sesiones del Disco blanco. Posiblemente sea el tema más comercial del disco.

Wild Honey Pie

Apenas un minuto de transición bizarra que suena como un alambre que se destensa. Una de esas piezas misteriosas que dan el aroma especial al Disco blanco. McCartney se basó en un canto hindú y fue introducida en el disco gracias a la fascinación que le causaba a Pattie Boyd, la mujer por entonces de George Harrison.

The continuing story of Bungalow Bill

Tras una curiosa guitarra de reminiscencias flamencas empieza el cuento de un chico que está en el campo meditando y se toma un descanso para cazar unos tigres. El personaje de Bungalow Bill es una mezcla de Jungle Jim con Buffalo Bill. En esta ocasión, Lennon se pone didáctico para transmitirnos esta fábula espontánea de aires folk. Yoko Ono debuta como cantante con la desafinada línea not when he looks so fierce. Participan en los coros y silbidos todos los que estaban en los estudios Abbey Road en ese momento.

While my guitar gently weeps

Una de las obras maestras de George Harrison. El mundo cambia mientras mi guitarra llora dulcemente. La letra esconde un concepto oriental de que todo es relativo a lo demás. En un principio, George la grabó tan solo con guitarra acústica y voz. No le convencía. Una noche, en el coche con su amigo Eric Clapton, le propuso participar. Hay quien ve un cierto preludio hard-rock en los punteos de Clapton. Otros se decantan más por el feeling del blues. El caso es que recrea a la perfección esos llantos de guitarra que pide la canción. Es el primer tema grabado en un ocho pistas en el Reino Unido.

Happinness is a warm gun

Con casi total seguridad, «Happinnes is a warm gun» nunca saldrá en ningún ranking de los temas más populares de los Beatles, ni de los números uno. Sin embargo, representa la quintaesencia de John Lennon como compositor. Un poema surrealista, un collage hecho a base de imágenes oscuras y desconcertantes, inspirado en un anuncio de armas en la prensa. La felicidad es un arma caliente, recién disparada. Tres canciones en una magistralmente hilvanadas: intro folk en acordes menores, sección blusera en 3/8 y una emotiva conclusión doo-woop en la que los cuatro Beatles cantan al unísono el coro. McCartney siempre confesó que era una de sus favoritas del disco. Los grupos de rock independiente de los noventa tienen esta parte del disco rayada de tanto escucharla. Sin duda, uno de los momentos álgidos del Disco blanco.

Martha my dear

La intro de piano tan característica nos recuerda que estamos ante otra canción de McCartney. Bien construida, muestra la versatilidad compositiva de su autor, mucho más amplia que la de Lennon. Según el propio McCartney, él nunca componía con una idea preconcebida, sino que las letras iban surgiendo a medida de la música. Y Macca se acordó de su perra Martha. No hay que hacer análisis sesudos ni dobles interpretaciones. Es simplemente Paul McCartney cantándole a su perra.

I’m so tired

Con la misma soltura que McCarntey homenajea a su mascota, Lennon refleja sus dudas existenciales. Una noche en la India, superado por las circunstancias de su agonizante matrimonio con Cynthia y cansado de la meditación, compuso «I’m so tired». Un indolente balanceo musical, apoyado por la cambiante voz de Lennon, va desgranando la temporalidad para convertirla de sueño a rabia. Excelente juego de contrastes. Con este tema se inaugura la parte sutil y delicada del Disco blanco.

Blackbird

Ensoñadora y luminiscente balada acústica de McCartney, interpretada a guitarra y voz, bella en su sencillez y concepto. Paul quería un sonido natural, por eso la grabó en las afueras de Abbey Road, sentado en un taburete, durante una tarde de verano. Algunos de los cantos de gorriones que le acompañaron en la toma quedaron inmortalizados en la grabación.

Piggies

Un clavicordio y sonidos de cerditos introducen esta fábula de apariencia infantil y bienintencionada de George Harrison, pero que esconde una interesante sátira social sobre la glotonería burguesa. Para algunos pone fin al Verano del Amor. Frases como «lo que necesitan es una buena paliza» parecen certificarlo.

Rocky Raccoon

Cuando se sentaban a componer en la India, después de la meditación, en muchas ocasiones les daba por jugar con los estilos. En este caso McCartney lo hace con el country and western para recrear la historia de un vaquero de las remotas montañas de Dakota. En la parte central, marca de la casa, vira hacia un enérgico ritmo de piano honky-tonk. La reseña del Disco blanco de Rolling Stone en 1968 habla de una referencia en esta canción a los Mound City Blue Blowers.

Don’t pass me by

La primera composición de Ringo Starr para los Beatles llega en el antepenúltimo disco de la banda y es tan elocuente que sobra cualquier interpretación: «no pases de mí». Podría reflejar su estado anímico del momento pero parece ser que se trata de una melodía de despecho que llevaba años rondándole la cabeza. Como Ringo sabía apenas tres acordes al piano, la hace realidad con la ayuda de McCartney. Supone un tierno contrapunto a las cargas intelectuales de sus compañeros. Siguiendo con el aire western de «Rocky Racoon», un violín bluegrass embellece las melodías.

Why don’t we do it in the road

Otra vez McCartney haciendo de las suyas en este pianístico rock clásico, directo y sin concesiones. Aunque se ha dicho que representa el ideal de amor libre de los años sesenta y el lado salvaje de Paul, la realidad es más prosaica: está inspirado en dos monos haciendo el amor en la carretera que vio durante el viaje a la India. McCartney grabó esta canción de extranjis en el estudio 1 de Abbey Road, con la única ayuda de Ringo a la batería, mientras Lennon y Harrison supervisaban unas mezclas en el estudio 2.

I will

Durante la etapa de los Beatles en Hamburgo, el público, harto del ruido, les pedía estilos más calmados como mambos o rumbas. Este conmovedor medio tiempo es una herencia de aquello. Está considerada como la bossanova de McCartney; de hecho, confesó en una entrevista que era su «Girl from Ipanema». El bajo que suena no está tocado por ningún instrumento, fue el propio McCartney quien lo hizo con la voz.

Julia

Sonrisa de viento, ojos de concha marina, arena dormida, nube silenciosa… Estamos con total seguridad ante la canción más emotiva jamás compuesta a una madre. Es difícil no estremecerse al escuchar la susurrante voz de Lennon entre el océano de metáforas e imágenes tiernas que sugiere la canción. La nana que nunca pudo oír: Julia Stanley murió en un accidente de tráfico en 1958 cuando él era solo un adolescente. Se ha analizado, desde un punto de vista psicológico, como la superación del dolor por esa muerte al encontrar a Yoko Ono. Yoko en japonés significa «criatura del océano» (ocean child). La canción que cierra el disco 1 fue también la última en grabarse para las sesiones del Disco blanco.

DISCO 2: cumpleaños, revolución y buenas noches

Birthday

Superada la melancolía de Julia, iniciamos la segunda parte con este rock enérgico de Paul McCarntey, bajo una típica estructura de blues, que bien podría haber tocado Jimi Hendrix o los Cream de Eric Clapton. De los pocos momentos del Disco blanco en que los Beatles suenan realmente como una banda de rock. El tema surgió y fue grabado en una tarde. Otra de las favoritas de Macca porque es «sencillamente un tema para bailar y disfrutar».

Yer blues

Otro blues, esta vez de Lennon, más pesado y sucio que el de McCartney, cercano a ese blues blanco de John Mayall o Fleetwood Mac. Para oídos curiosos, a partir del 3:17 se aprecia un pinchazo descarado en la cinta, tras el cual se oyen las voces de Lennon con el micro apagado.

Mother’s nature son

Escrita en la India tras una charla del Maharishi, esta bucólica balada de McCartney respira paz y sencillez. Otra muestra más de la fascinación por el finger-picking.

Everybody’s got something to hide except me and my monkey

Ruidosa y alocada, cualquiera diría que estamos ante el mismo grupo que cantaba «Love me do» o «I want to hold your hand». Los Beatles, y Lennon en concreto, reinventándose a sí mismos. Una canción subversiva y de espíritu punk que fue compuesta en un momento en el que Lennon estaba bastante enganchado al ácido. La letra juega con dobles sentidos y la ambigüedad, por ejemplo en el uso de la palabra come («correrse» y «venir» en inglés). Durante la grabación, John Lennon y George Harrison tenían los amplificadores de guitarra tan altos que Paul McCartney desistió de competir con ellos con el bajo y se dedicó a tocar el cencerro, que puede apreciarse en todo el tema. Posteriormente añadiría el bajo en otra pista.

Sexy Sadie

Hasta los gurús espirituales tienen su parte perversa. «Sexy Sadie» nace del desencanto de Jonh Lennon por la figura del Maharishi. De hecho, ese era su título original cuando la compuso en las últimas horas de su estancia en la India. Se dice que el líder religioso se mostraba especialmente cercano con las mujeres y en una de las charlas intentó abusar de una de ellas. «Sexy Sadie, ¿qué has hecho?, te burlaste de todo el mundo, rompiste las reglas». La letra de Lennon no admite, esta vez, ninguna sobreinterpretación.

Helter Skelter

El sonido de la destrucción. Paul McCartney quería que fuera la canción más atronadora de la historia de la música y quitarse esa fama de baladista. Para la época, puede que lo consiguiera. En algún momento habría que analizar con calma la influencia de los Beatles y canciones como estas en el surgimiento del punk, el hard-rock y el heavy. No obstante es una de las canciones más versionadas del grupo. El título viene de un tipo de tobogán en espiral característico de los parques de atracciones ingleses. El lado oscuro de la canción es que fue utilizada por el asesino en serie Charles Manson como banda sonora de sus atrocidades.

Long, long, long

Una pieza mística y reposada que desprende un dulce sabor susurrante. George Harrison se mueve como pez en el agua en este tipo de medios tiempos.

Revolution 1

La llamada a la movilización. La cara D final del Disco blanco se inaugura con la versión blusera de uno de los temas más icónicos de John Lennon. Para el single que saldría como cara B de «Hey Jude», la canción se aceleró y electrificó a petición de McCartney. Aunque con toda probabilidad sea una de sus letras más recordadas, trajo algunos problemas por las implicaciones políticas que conllevaba. Lennon pensaba que la expresión era más importante que la forma aunque eso le pudiera llevar a una cierta incongruencia. Por ejemplo, una de las frases más polémicas fue «but when you talk about destruction don’t you know that you can count me out». Lennon cambió la preposición «out» por «in» para hacer ver que sí podían contar con él para la destrucción.

Honey Pie

El padre de McCartney tocaba la trompeta y en casa había un piano. Los sábados por la tarde la familia McCartney se reunía alrededor de ese piano para escuchar tocar al patriarca viejos éxitos de jazz. Honey Pie es un precioso viaje al pasado, una acertada recreación del sonido de las orquestas de los años veinte y treinta. A McCartney le hubiera gustado ser como uno de esos compositores. Otra muestra más de su increíble capacidad para saltar de un estilo a otro. El esqueleto armónico no tiene nada que envidiar a un estándar de jazz. A Lennon le parecía un pastiche horrible; sin embargo, ejecuta un solo de guitarra que, si bien no es técnicamente preciso, sí resulta estilísticamente auténtico. George Martin escribió un arreglo de viento que encaja a la perfección con el aroma del tema.

Savoy truffle

Una retahíla de sabores, tipos de bombones y productos de pastelería se convierten en una descarga soul que recuerda al sonido Motown, sobre todo por la progresión de acordes y el poderoso arreglo de vientos. George Harrison la compuso pensando en su amigo Eric Clapton y su afición a los dulces. En la sección de saxos están algunos de los mejores músicos de jazz del Reino Unido de la época. Atención a una de las líneas de bajo de McCartney más inspiradas de toda su trayectoria.

Cry by cry

A punto de acabar el disco, Lennon nos regala otra de sus fábulas de fantasía y nostalgia que tiene como punto de partida un anuncio de televisión que decía Cry baby cry, make your mother buy («llora, niña, llora, haz que tu madre compre»). Lennon, hábilmente, sustituye el buy por el poético sigh («suspirar»). Historias de reyes, duques y palacios imaginarios para otra propuesta intimista e inspiradora. El tema se enlaza con la enigmática «Can you take me back», una breve pista oculta de McCartney grabada después de la sesión de «I will», que sugiere una regresión a la infancia.

Revolution 9

«La aventura aleatoria más extremada de los Beatles, este ejercicio de libre asociación sonora de ocho minutos es el artefacto de vanguardia más propagado de la historia», según definiría Ian MacDonal en su libro The Beatles: Revolución en la mente. Sin duda se trata de un experimento tan cercano al azar como al collage sónico. Una especie de surrealista relato sonoro donde una monótona voz repite constantemente el número nueve. Lennon y Yoko Ono son los artífices principales de la selección de loops encadenados. Paul, por expreso deseo de John, no participó en la elaboración.

Good night

John Lennon haciendo de McCartney para cerrar el Disco blanco con una melosa balada interpretada por Ringo y arreglada pomposamente por George Martin. «Good night, sleep tight». Una canción de cuna —otra más— dedicada esta vez a su hijo Julian, donde muestra su lado más suave y sensible.

Y bien, después de treinta razones de peso que hablan por sí solas, poco queda ya por decir. A lo sumo sugerir algunas situaciones: para antes de dormir, para levantarse de la cama, para conducir, para pasear, para iniciar una revolución, para estar sentado en el sofá sin hacer nada, para un viaje en tren, para un viaje a la India, para una deprimente tarde lluviosa de otoño, para una esperanzadora tarde del sol primaveral, para leer Jot Down, para limpiar la casa, para cocinar, para meditar, para soñar, para hacer el amor…Son múltiples las opciones. Bien merece la pena dedicar una hora y media escasa de nuestras ajetreadas vidas a escuchar entero el Disco blanco, quizá el mejor disco jamás concebido por los Beatles. Aunque, un momento, ahora que lo pienso: no hemos hablado del Abbey Road. En otra ocasión, tal vez…

Creía que estaba pintando con sonido un cuadro sobre la revolución, pero cometí un error: se trataba de una antirrevolución (John Lennon).

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75 comentarios

    • Carlos Rafael

      Estimados amigos:

      Para mí, el mejor álbum es, indudablemente, Help!

      Creo que ese disco fue un parteaguas en la historia musical de este legendario grupo.

      Saludos

  1. Manuel

    Para mi sin ninguna duda, es el mejor disco de Beatles.

  2. Juanjo

    A quién quieres más, a papá o a mamá… eso pasa con una serie de tops de los Beatles, el blanco, Abbey Road, Rubber Soul, Sg. Peppers.. puede que el blanco tenga una grandísima colección de canciones, pero algunas piezas le restan valor para ponerlo en el number one y, sobre todo, falta la esencia Beatle, la colaboración, el feeling de los cuatro juntos: eso lo tienen los otros discos (salvo Let it be, otras buenas canciones sin alma conjunta). Veredicto: no es el mejor disco de los Beatles pero es uno de los mejores de la historia rock. Imprescindible.

  3. en dura pugna con «Abbey Road», pero el mejor.

  4. Pingback: ¿Es el White Album el mejor disco de los Beatles?

  5. Sí lo es.

  6. viejotrueno

    Se ha dicho muchas veces y yo estoy de acuerdo, que tiene más relleno que un colchón. Se ha dicho pero ya desde el principio, y la impresión permanece porque hay cosas que son muy de la época, del rollito psicodélico, de experimentar con las nuevas tecnologías de estudio, que realmente no funcionan. Como contrapartida, el Smiley Smile de los Beach Boys, porque es otro mosaico pero cuyas teselas sí funcionan, porque hay una estructura detrás, no es el simple juego del esnob que acaba de descubrir cómo usar cintas para hacer loops… y no digo que ese disco de los Beach Boys sea mejor, porque no lo es, lo que digo es que como disco «impresionista» funciona donde el Blanco no lo hace, porque el Blanco tiene un núcleo de canciones tan rotundo y potente que niega la posibilidad del disco «impresionista», aquello o se deja sin tocar o se le añaden más canciones. Digo, bien, más canciones, no más chorradicas de estudio, y bromitas que luego aplaudirán los sacerdotes del dogma

  7. Javier Casares

    Lennon no dijo «más grandes que Jesucristo» sino más populares, que no es lo mismo y además era verdad.

    • AMANDA

      Exacto. Me extraña bastante que alguien que emprende la tarea de meterse en un fangal como este artículo no sepa esto.

  8. Víctor

    Obra maestra. No hay temazos ni nada, vamos para llevártelo a una isla desierta y disfrutarlo toda tu existencia…

  9. Claudio

    B. Epstein no fue amigo de la infancia de los Beatles.

  10. Isaías

    Estupendo artículo. ¡Mil gracias! Me tira más escuchar «Revolver» o «Rubber Soul»; no digo que sean mejores, simplemente me tiran más. Pero, qué duda cabe, el álbum blanco es todo un monumento, claramente mejor que el «Sgt. Peppers», que es un disco que estimo, claro que sí, pero que para nada me parece tan brutal como cierta crítica se empeña en hacernos ver. Pues nada, a ver para cuándo el articulito de «Abbey Road»…

  11. «… se encontró el instrumento rodeado de flores a modo de bienvenida, una idea de McCartney (…)».

    Fue idea de George. Al César, lo que es del César.
    Por lo demás, excelentísimo artículo para los que somos más ‘freaks’ (y para los no tan ‘freaks’).

  12. viruela

    hombre, para justificar el tocho, no es preciso que eche a pelear el «blanco» con el resto de la discografía bitélmana y más cuando pone usted el parche antes de que salga el grano… en fin, Serafín, los bítels tienen (pa mi gusto) tres discos mejores (y dirá usted con razón, y que?)

  13. Rocky Raccoon

    No lo es. Para empezar, los Beatles no son una banda de grandes LPs, la mayoría son bastante irregulares. Si me tengo que quedar con uno elijo ‘Rubber Soul’, por la uniformidad de los temas y su sencillez. El álbum blanco me parece una especie de collage sin mucho orden ni sentido, y con varios temas de relleno.

    • Jimbojones

      No se que se entiende por Grandes LPS, pero si el Abbey Road, el Let it be, el rubber soul, el revolver, y el sargeant peppers no son grandes LPS, cohesionados, y con 4 o 5 canciones legendarias, ninguna banda es de grandes LPS

      • Rocky Raccoon

        Visto así puede que tengas razón. Yo me refería a que gran parte de la riqueza musical de los Beatles se encuentra en sus singles.

        • Jimbojones

          Hombre….no se, es cierto que, All you need is love, Yesterday, Penny Lane o Strawberry fields forever, salieron como singles, pero no deja de ser verdad, que cada disco de los beatles contiene un minimo de dos, y un maximo de 5 canciones, simple y llanamente espectaculares.
          Creo que los Beatles, sobre todo en los discos que he mencionado (bueno, quiza en el let it be no) lograron producir canciones Extraordinarias, y con continuidad, el album estaba cohesionado, y funcionaba bien como unidad, pero luego, cada una de sus canciones era muy efectiva por si sola.
          Ejemplo de ello, es el inicio del Peppers o el final del Abbey Road.

          • ¿ En el Let it Be no ?. Joer, pués dentro del albúm iban Let it Be, Get Back, The Long and Winding Road, Across the Universe… y por que dejaron fuera (que no lo entiendo) Don´t Let me Dow, que apareció como cara B del single Get Back. Si eso no son temazos…

            • Jimbojones

              El let it be, no me parece un disco cohesionado.
              De hecho aunque en I’ve got a feeling Lennon y Paul trabajaron juntos, en este disco el ambiente era peor que nunca.

  14. Viriato

    el libro de Ian McDonald, Revolución en la mente, es de lo mejorcito que se ha escrito sobre los Beatles. Este artículo bien podría ser un resumencillo (con youtubes) de las páginas que dedica el señor McDonald al álbum blanco.

  15. Correcto Chema, la idea fué de Harrison, tal como el propio Ringo comentó en el documental de Martin Scorsese sobre George. El artículo excelente, pero me quedo con su principio «La pregunta en sí, capciosa, encierra una trampa y carece de sentido. Todos los discos de los Beatles son el mejor disco de los Beatles»… debatir sobre cual es el mejor en Beatles es algo absurdo.

  16. Ruymán

    Y mi pregunta es, ¿tiene sentido debatir sobre esto?, mi respuesta es que no tiene sentido, que importa, al final la música es más una experiencia personal que colectiva……….

    Paz y amor…………

  17. Víctor

    Gran artículo. No estoy nada de acuerdo, pero gran artículo. Quedo a la espera de la crítica del Abbey Road, grooveman.

  18. Jordi_BCN

    No es el mejor, es un gran principio del fin. Los mejores, Rubber soul, Revolver o Sgt.Peppers, la trilogía-transición del pop juvenil a la música de los 70.

  19. Luigi

    Pues si, para mi sí lo es. Además tiene (junto a Across the universe) la mejor canción de los Beatles: Hapiness is a wharm gun.
    Es en el álbum blanco donde McCartney es medianamente soportable.
    Globalmente Abbey road es mas redondo, mas un todo, pero en este las canciones son sin duda mucho mejores.

    • Luigi

      Happiness is a warm gun

      • Japines is ah barm gunn!

        • Por cierto, y así un poco off the record… ¿Alguien sabe por qué Henar Álvarez presenta «Días de cine» en La 1 de Televisión española…?

          • Horacio Montelimar

            Bien, supongo admirado Tip, que se deberá a su buen hacer, ¿no…?

            • ¿Ah, sí…? ¿Es usted su abuela por ventura? ¿O es quizá el director del programa?
              «…hoy yegamos al final con un flim de Misel Feife…»

              • Horacio Montelimar

                ¡Ja, ja, ja! Pero bueno, ¿y de los Beatles y concretamente de su álbum blanco, qué nos dice?

                • ¡Uuuyyy, los Beatles…! Cuando los Beatles grabaron su primer disco, ese de las escaleras en EMI, ya iban cayendo en barrena total. Yo, que asistía como público en esos antros de Hamburgo donde actuaban, sé de lo que hablo. Nunca volvieron a ser lo que fueron allí, cuando Paul entonaba el «Bésame mucho» y John se cagaba en su puta madre… ¡Qué tiempos aquellos en San Pauli! Luego ya digo, decadencia, hijos de mi vida. Y es que todo lo que sube vuelve a bajar…

    • Jordi_BCN

      Bono (el de U2, of course) dijo que Paul McCartney había inventado el oficio al que él se dedicaba. No es que me caiga muy bien Bono, pero en esto no puede tener mas razón. Sin Paul McCartney, los Beatles hubieran seguido siendo, quizá, el mejor grupo de pop-rock de la historia. Con Paul McCartney, la música popular dió un salto cualitativo, saltó la barrera de los incondicionales, se instalo en la cultura establecida, y por cosiguiente, se escriben artículos como este.

      Y que conste que en el White Album`prefiero globalmente a Lennon que a McCartney.

    • Hablar de si es mejor Lennon o es mejor McCartney también me parece estéril. The Beatles sin uno o sin el otro no hubieran sido lo que son hoy en dia. Es el duo compositor más importante del siglo XX… y a ver quién les supera en el futuro.

      • Xavier Serrat

        Los Beatles sin George Maritin no hubieran sido lo que son hoy en día.

        • Jimbojones

          George Martin sin los Beatles no hubiera sido lo que es hoy en día.
          Los Beatles sin los Beatles no serían los Beatles.
          Los Beatles sin Geoff Emerick no serian lo que son hoy en día.
          Los Beatles sin Brian Epstein no serian lo que son hoy en día.
          Los Beatles sin los Beach Boys, no serian lo que son hoy en día.
          LOs Beatles sin Bob Dyllan no serian lo que son hoy en dia.
          Los Beatles sin los Who………
          Tienes en parte razón en lo que dices, pero si lo ves como una critica..pues no, a Martin, se le ha dado un reconocimiento brutal, sobre todo por parte de Paul, pero Martin no volvio a tener tanto exito como productor.
          Los Beatles sin Martin, hicieron el Let it be, para empezar.
          Es obvio que el tuvo un impacto brutal, pero, es como decir que Roma, no sería lo mismo sin la Capilla Sixtina, pues obviamente no, pero seguiria siendo Roma.

  20. Maldita sea Faul.

  21. Ramón Gómez

    Genial artículo y totalmente de acuerdo con su contenido.

  22. Felicidades por otro gran homenaje a uno de los mejores grupos de la historia.

    El denominado Álbum Blanco es un crisol de composiciones cuyo magnetismo y creatividad contrastan con las divergencias que los Beatles mostraban entre ellos.

    Lo mejor de su discografía se construyó a base de todo lo contrario, es decir, con la unión entre el talento de cada músico, productor, ingeniero o colaborador.

    Desde el año 65 al 69, pocas de sus canciones no influyeron al resto de músicos durante el siglo XX, por tanto, creo que la respuesta a la pregunta que encabeza este artículo es un quizá, o un probablemente.

  23. Oscar

    ABSOLUTAMENTE!!
    A mi me encanta precisamente lo que a los demás no: su tremendo eclecticismo y su capacidad de transportarnos de Jamaica a la India al Oeste a Londres en un par de minutos. Brutal. Un viaje en toda regla.

    Y sí, se dice que es el disco más «individual» de los Beatles. ¿Y qué? Yo firmaba por tener más discos de los Beatles hechos con pedacitos del Plastic Ono Band, el Ram o el All thing must pass…

    P.D: Por cierto, mucho criticar a Paul, pero en Abbey Road fue el que llevó el mando del asunto y Lennon no hizo prácticamente nada.

  24. Alejo Urzass

    Si este artículo llevara por título «elogio del disco blanco…» o algo por estilo, pues muy bien, todos tenemos un gusto adquirido y está bien que además se quiera razonar sobre ello.
    Sin embargo, el uso de la palabra «mejor» en estas cosas del gusto es garantía de encontrarse lectores enfrentados.
    Y este uso es ya abuso en Jot-down. En vez de conformarse con lo bueno de un 69, bajo tantos puntos de vista, se nos apostilla con el «mejor año de» (link) .
    El «mejor» libro, la «mejor» película, la «mejor» serie de TV, los «mejores» inicios de novelas, las «mejores» lo que sea.
    Espero sinceramente que no nos lluevan con los «mejores» (mil cosas) del 2013.
    Seguro que cualquier tiempo pasado fue peor.

  25. Javier C.

    Me importa un bledo cuál sea el mejor disco de The Beatles. Me la pela que Los Pecos los superen. Que haya pasado la historia y mola más Madonna. Que Paul sea una anciana. Que Rajoy sea dicharachero con las vallas de Melilla. Que estemos en 2013.

    ¿Han ustedes escuchados bien, pero BIEN, «long, long, long»? ¿No es esto una soberana obra suprema?

    Yo creo que es que nadie le ha subido el volumen. Veían que dicen lo mismo que sus oyentes y ya.

    • Isabel Pantoja

      Escuchen ustedes nosotros, ni yo siquiera he podio entender ni papa de lo que has dicho!

  26. Long, Long, Long me parece una de las canciones más reivindicables de los fab four.

  27. Adela de La Pisoteya

    Recuerdo que los Beatles eran lo más «cool» del momento. Entonces… ¿por qué en la primera foto de arriba me parece estar viendo a cuatro paletos en trajes alquilados? Dios mío, el tiempo no perdona ¡a nadie!

    • Para paletos el Reino de las Españas, que lo primero que hizo fué ponerles monteras y darles capotes toreros cuando llegaron. The Beatles evolucionaron rapidísimamente en 8 años, en cambio, el Reino de las Españas sigue con sus monteras y sus capotes toreros en el siglo XXI… eso si es paletismo sin evolución.

  28. Os lo digo

    Los Beatles son DIOS.

  29. Eduardo Ortega Hernandez

    Sin duda alguna es el mejor album de los beatles. Ya que fue el unico album como grupo que fue doble y tuvo los mayores sencillos en esa temporada. Tambien somprendio por su caratula blanca con un simple BEATLES. Para esa epoca, toda la publicidad en cuestion de discografia habia sido grande y con gastos enormes de fotografia y diseno.

  30. El disco tiene algunas de las mejores canciones de los Beatles pero como una obra en su conjunto es un poupurri de cosas. Por eso creo que no es el mejor disco de los Beatles aunque tenga algunas de sus mejores canciones…

  31. HIPATIA

    Desde muy joven me identifique con la rareza del stg. pepper, creo que es un sonido vibrante y refrescante, sobretodo en los años de adolescencia.. Su influencia la veía en los grupos juveniles de los 80 o 90, solo que los años y la nostalgia de lo no vivido me acercaron al álbum blanco… esa agresividad un tanto disfrasada me hace entender el porque empatiza con tantos… sin duda no hay mal hijo en los Beatles, solo diferente oído…

  32. Ebola

    Únicamente como curiosidad y para enriquecer más este foro de opinión, nada más. La revista Rolling Stone hizo una macro-encuesta en 2012 entre 273 músicos, creadores, productores, periodistas y responsables de discográficas para elegir los 500 mejores álbumes de la historia de la música. Con respecto a The Beatles dentro de este ranking las posiciones eran el St. Pepper’s (puesto número 1), Revolver (3), Rubber Soul (5), White Album (10), Abbey Road (14), Please Please Me (39), Meet The Beatles (59), Let it Be (86), Help (332), A Hard Day’s Night (388) y With The Beatles (420).

  33. Ebola

    …Y para completar estos datos, de manera individual también aparecen dentro de esta lista de 500 mejores ábumes de la historia: Lennon, con su Plastic (22) y Imagine (76), McCartney con su Band On The Run (418) y Harrison con All Things Must Pass (437). Desde luego es espectacular que simplemente en el top 10 aparezcan 4 de sus álbumes, y con el St. Peppers en primera posición.

  34. malavibora

    Los Beatles.

    Influyentes, sin duda. Imprescindibles para explicar la historia de la música popular del s. XX, sin duda. Fenómeno de masas, mediático y cultural, sin duda. En términos estrictamente musicales, el grupo más sobrevalorado de la historia de la música, también sin duda alguna.

    Cuando yo nací Lennon tiempo ha que había pasado a mejor vida por capricho de un tal Chapman (si no me equivoco). Jamás he comprado un álbum del cuarteto de liberpul a pesar de lo cual sus canciones se me repiten como un zumo de ajo a medianoche por culpa del misticismo mediatico-cultural que sigue rodeando al grupo, y no por culpa de que sus canciones sean malas. Que no lo son. En un porcentaje muy respetable, al menos.

    Esta opinión, absolutamente personal y que no entra a argumentar mucho más, es fruto de una profunda convicción: que hay centenares de grupos que musicalmente hablando podrían dar clases particulares a John & Cia, y como no me va la idolatría pues es pecado, y no de los veniales, prefiero escuchar lo que ha evolucionado «un poco» desde esa especie de clasicismo pop primitivo.

    Comparar una composición de Pink Floyd con la más elaborada y compleja de los Beatles es como comparar la Sinfonía Simple del tierno Benjamin Britten con la Décima de Shostakovich. La primera no es que esté mal, para nada, pero claro…

    • Bloom!!!

      Malavibora

      Decir que varios grupos le darían​ clases particulares a Lennon y Cía. Es tan desubicado y fuera del tacho que no vale la pena ni siquiera mandarte a la misma mierda!
      The Beatles son y serán de esos pocos grupos que además de populares en todo sentido son excelentes en todo sentido también.
      Por último está perfecto que te guste Pink Floyd, gran banda. Pero ni a los talones les llegan a The Beatles. Así que sobrevalorado tenés tu oído. Ñoña!

  35. esteve

    Tengo 65 años y, por la edad, vereis que mi juventud la pase con la música de los «60», y por suerte aún sigo con ella. Diré que mi beatlemania empezó con el Sgt.Peppers….y a partir de ahi, hacia atrás y hacia delante he escuchado todo el repertorio de The Beatles miles de veces.Evidentemente hay alguna canción que no he logrado soportar, MICHELLE, y otra que no me canso de oir, A DAY I THE LIFE, aún hoy, pasados 50 años, me pone la piel de gallina y en momentos me hace llorar.
    Por supuesto que, para mi, el mejor album es el Sgt.Peppers….aunque admito discrepancias, ya que es cosa muy subjetiva, le sigue Abby Road, Blanco, Revolver, Rubber Soul, etc….hasta todos. Me gustaría no parar de comentar, pero ya me he quedado tranquilo al poder dar mi opinión. Un saludo.

  36. No entiendo a algunos como malavibora que opinan criticamente la musica, si a leguas se nota que ni escribir sabe. Estoy seguro que mucho menos ditingue un bajo de una guitarra y menos de notas. Hoy En definitiva la musica se ha depurado tanto que cualquiera puede hacer sus canciones electrónicamente y se siente musico y critica de simple oido pero con desconocimiento de las circunstancias del tiempo y de la cultura, entonces no entendería que hacer «una simple canción» es más dificil que una complicada y rápida rola de rock actual. Critican con la comodidad del juicio de un oido inculto. The beatles eran musicos de calidad indiscutible. Los expertos así lo reconocen.

  37. Fíjense Vdes. que para mí, bitelmaníaco impenitente, el White Album es, precisamente, el peor álbum de los Fab Four. Sin ningún género de dudas.

  38. Maestro Ciruela

    El mejor álbum de estos chicos sería un híbrido de canciones seleccionadas entre Help – Rubber soul- Revolver. Naturalmente, sería un disco doble.

    • I am the walrus

      El mejor álbum de The Beatles lo acabo de crear yo. He metido en un pendrive TODAS las canciones de sus trece discos oficiales y el doble Past Masters (archivos WAV a partir de los cd remasterizados en 2.009, algo más de 200) y las escucho en orden aleatorio de reproducción. Recomiendo encarecidamente tomarse la molestia de confeccionarlo. El placer de la escucha aumenta aún más si cabe. No sabes lo que viene a continuación. Es muy gratificante. Una nueva forma de escuchar a The Beatles que añade el factor sorpresa con respecto a la forma tradicional de escuchar sus discos. Debo decir que llevo décadas con ellos y cada día aprecio más la grandiosidad de su legado. Si bien se piensa, somos afortunados porque hayan existido. Envidio a quienes no hayan entrado aún en ese universo mágico que crearon y lo tienen por descubrir todavía. Recuerdo la primera canción que escuché (I should have known better). Me sentí fascinado. Luego fui comprando todos sus discos. Deseaba saberlo todo. Me sentía feliz. Siempre vuelvo al punto de partida, aunque en realidad nunca me fui. Después vino todo lo demás : de Mozart a Ella Fitzgerald, de Mahler a Pink Floyd, de Jethro Tull a Haendel y Bach… Todos somos el quinto beatle.

  39. lolomanuel

    el doble albun blanco es el albun mas completo y variado de la historia,para todo tipo de animo,situaciones y circunstancia.el mejor albun de rock con permiso de abbey road de todos los tiempo.sargent pepper es otra historia.

  40. Gustavo

    Buen artículo. El albun blanco es diverso, distinto, maravillosamente complejo. Desarrollado durante un momento especial de sus vidas que no cabe duda ayudó a su creación .

  41. alberto

    No es el mejor disco (Eso queda para «Revolver») pero si es el disco más importante en la historia del rock.

    • Basta que digas que es el disco más importante y lo demás sobra. Eso de «el mejor» no es medible ni cuantificable.

  42. Tombol

    A mi el álbum blanco siempre me ha parecido magnífico, tiene una riqueza y colorido que lo hacen muy especial. Pero voy a ser la nota discordante en este debate diciendo que, para mí, el disco más importante de los Beatles es Rubber Soul, sencillamente porque es ahí donde se inventó el pop tal como lo conocemos. Me parece un disco tremendamente serio en lo que a la historia del pop se refiere, todo un ejercicio de estilo. Un trabajo en el que se palpa la perfecta sincronización del grupo.
    También me parece muy importante Abbey Road, como preludio del gran rock sinfónico que vendría después.

  43. Me gustaría saber qué entendéis por Pop, porque en España, escuchando a la gente y a los críticos musicales, da la sensación de que el Pop surgió en los años 60 y que antes no existía Pop. Por otro lado, también da la sensación de que se entiende el Pop como un género musical, tal que el Rock, el Blues u otros. Francamente, yo creo que todo Dios está muy equivocado en España respecto a lo que significa Pop. En ningún otro país, empezando por Estados Unidos, existe tal confusión conceptual.

  44. Para mí son el mejor grupo de la historia sin ninguna duda. Si solo pudiese llevarme un album a una isla desierta, dudaría mucho entre el blanco y Abbey Road

  45. Jesukrosra

    Magnífica! Oh la la!

  46. En todos los álbumes de los Beatles hay temas que flojean. La cara B de Sgt Pepper- exceptuando «A day in the life» es….en fin, mucho peor que la cara A, majestuosa de principio a fin. El Álbum Blanco es un disco con momentos excelentes, pero creo que debieron hacer caso a George Martin y hacer un disco sencillo. Entonces, probablemente sí estaríamos hablando del mejor álbum de los Beatles, o al menos competiría muy seriamente con Abbey Road y Revolver. Hay demasiada morralla, reconozcámoslo. Todos nos saltamos algunas canciones del disco. Harrison cuela dos o tres temas que no hay por dónde cogerlos de aburridos(«Bungalow Bill», «Long, long, long»….eso, muuuy larga), las dos canciones de abuelita de Paul (cómo odio al Martillo de Plata de Maxwell, es lo único que sobra de Abbey Road)…en fin. Un disco sencillo, con un sonido tan rudo y directo, después de la grandilocuencia de Pepper, habría sido un bofetón directo. Aún así, lo es. Quizás esa cantidad de material inconexo y su eclecticismo sea el motivo de que guste tanto, a pesar de sus imperfecciones,

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