Jot Down Cultural Magazine – It was a very good year: 1969 o el mejor año en la historia del rock

It was a very good year: 1969 o el mejor año en la historia del rock

Publicado por
Creedence Clearwater Revival. Foto: Fantasy Records (CC)

Creedence Clearwater Revival. Foto: Fantasy Records (CC)

1969 no solo fue el año en que el hombre llegó a la Luna, sino que también supuso el que probablemente sea el mejor año para la música contemporánea, con permiso quizá de los años 1967 y 1975. Es complicado dar con un patrón definidor en dicho año, pues lo que podemos encontrar es un asombroso pastiche de géneros varios sin ton ni son aparente (rock, country, jazz, folk, etc.), y artistas (unos ya más que asentados, otros que apenas acababan de iniciar su recorrido) que publicaron algunos de los mejores álbumes de su carrera.

Dado que un número considerable de los artistas más destacados de 1969 publicó más de un álbum en ese año, algunos de ellos lo suficientemente buenos como para entrar en cualquier lista (los Led Zeppelin se dieron a conocer con I y II en apenas nueve meses, sin ir más lejos) nos limitaremos a un LP por artista para ser justos. A continuación siguen veinte de los mejores álbumes de esta magnífica época, fundamental para entender el devenir del rock y de la música contemporánea en general:

The Band – The Band

Pocos grupos han logrado destilar la esencia de la música tradicional norteamericana más convincentemente que The Band. El año anterior ya publicaron Music From Big Pink, con el que dejaron bien claro que no solo eran el grupo que acompañaba a Dylan, sino una entidad aparte por derecho propio cuyo principal cometido era sacar a relucir los cimientos musicales de the old, weird America. Y es que The Band no sonaban como si pertenecieran a la década de los sesenta; al contrario, su música, como las fuentes de las que bebía (roots rock, folk, country y bluegrass), lograba ese rasgo de atemporalidad precisamente debido a su fundamento en la tradición. El álbum está repleto de tremendas canciones de casi todos los estilos, siendo su momento estrella la emocionante «The Night They Drove Old Dixie Down», quizá la mejor canción de la banda (asombrosa su versión en directo en The Last Waltz, el documental de Scorsese sobre su concierto de despedida). Al margen de las modas imperantes y fieles siempre a sus cimientos, con su segundo álbum The Band consiguieron su obra más cohesiva y la que mejor aunaba sus innumerables influencias. Realmente, la mayor innovación de estos cinco canadienses campestres fue sonar anticuados, cosa que les venía como guante en mano y que desempeñaban mejor que nadie.

The Beatles – Abbey Road

Escribir sobre Abbey Road posiblemente sea el colmo de la redundancia, ya que poco más se puede decir acerca de un disco de semejante estatura, un disco que parece haber vivido en el subconsciente público desde tiempo inmemorial. Sea como fuere, más de cuarenta años después Abbey Road permanece como el testimonio artístico más completo y realizado de los Fab Four, si no el definitivo. Desde «Come Together» o la bellísima «Something» a la hipnótica «I Want You (She’s So Heavy)» que culmina en esa espiral de repetición, pasando por «Oh! Darling», con esa desgarradora voz de McCartney, o «Because», reflejo perfecto de las melodías vocales de las que eran capaces y con la que consiguieron una de sus creaciones más directamente bellas, los de Liverpool están tremendamente a gusto y en plena forma. Incluso «Octopus’ Garden», compuesta y cantada por Ringo, tiene su gracia (en cualquier caso, es infinitamente superior a «Yellow Submarine»). Abbey Road culmina con ese maratoniano medley final de diecisiete minutos, una joya sin parangón que por sí sola lo hace merecedor de su estatus de clásico. Conforme suenan las últimas notas de «Her Majesty» la sensación agridulce, pese a todo lo anterior, es inevitable; el final de lo bueno, tristemente, se aproximaba. Pero los Beatles ya nos han dejado con un mensaje claro, y eso es lo que importa: the love you take is the love you make.

Bill Evans – Alone

Como su propio título indica, Bill Evans está solo: solo ante el mundo y solo ante el piano, sin compañía o acompañamiento de ninguna clase. Grabado a finales de 1968, con estas cinco versiones interpretadas por él mismo Bill Evans se muestra tal y como era a base de un jazz desnudo, sin adornos. Se trata de música reflexiva y nocturna (escuchen «A Midnight Mood», es puro sentimiento) con las perfectas improvisaciones de siempre (la preciosa «Never Let Me Go», de más de catorce minutos, es la más representativa en este sentido), y con esa delicadeza y belleza tan propias de Evans. Un disco perfecto para una mañana gris o un domingo de lluvia, y sin duda el más honesto y personal del genial compositor de «Waltz For Debby», capaz de crear poesía y de iluminar los recovecos más oscuros del alma con tan sólo ochenta y ocho teclas.

Bob Dylan – Nashville Skyline

Nashville Skyline dio a conocer a este Dylan peculiar y hasta entonces insólito. Cierto es que parte de su nueva faceta se pudo entrever en el anterior John Wesley Harding, pero fue con Nashville Skyline donde Dylan optó por finalmente abandonar su característica opacidad y letras de inspiración surrealista. En su lugar, se decantó, con una de sus enésimas (pero no últimas) transformaciones, por una nueva voz de crooner, lejos de su alarido nasal de «arena y pegamento» (como diría David Bowie), canciones tranquilas y melodías típicas del country. Con este disco Dylan se desencadena de todo tipo de mitologías, interpretaciones y especulaciones, y se nos ofrece en su versión más sencilla y casera, pero no por ello menos enriquecedora. El álbum es testigo del Zimmerman más juguetón, sin pretensiones elevadas, capaz de escribir canciones tan directamente románticas como «Lay, Lady Lay» o la brillante «To Be Alone With You», y de permitirse el lujo de un instrumental tan divertido como «Country Pie». Y, cómo no, imposible olvidar ese dueto inicial con Johnny Cash en la fantástica versión de «Girl From The North Country», en la que sus voces se solapan torpe pero milagrosamente. En fin, descartar este disco por no ser suficientemente dylaniano o por el mero hecho de no mostrar al Dylan «de verdad» sería un gran error. A fin de cuentas, el Dylan de verdad no existe; todos son mentira y, por tanto, igualmente válidos.

Creedence Clearwater Revival – Willy and the Poor Boys

En 1969 los Creedence eran una apisonadora imparable: en el momento álgido de su breve carrera y en la cima de su popularidad, no solo actuaron en el festival de Woodstock, sino que también publicaron Bayou Country, Green River y Willy and the Poor Boys, consiguiendo que los tres llegaran al Top 10 y de los cuales cuatro canciones fueron hit singles. Willy and the Poor Boys es el mejor en tanto que sintetiza las habilidades e influencias del grupo más logradamente. Aparte del archiconocido himno anti-Vietnam de «Fortunate Son», el álbum está repleto de enormes canciones, una tras otra, como «Down On The Corner», «Don’t Look Now» o sendas versiones de Lead Belly, «Cotton Fields» y «The Midnight Special». Los de CCR, liderados por un gran John Fogerty (una de las mejores y más genuinas voces de los sesenta) dan así rienda suelta a ese rock que sonaba tan auténtica e inconfundiblemente americano.

Frank Zappa – Hot Rats

Frank Zappa, camaleónico y prolífico como pocos, siempre se dedicó a hacer lo que le viniera en gana, haciendo caso omiso de las modas y sin tener mínimamente en cuenta lo que se pudiese pensar de él o de su trabajo. En Hot Rats da lugar a una especie de jazz rock esquizofrénico que elude todo posible encajonamiento: en su mayoría instrumental (salvo por los grotescos berridos de «Willy The Pimp»), el álbum consiste en cinco creaciones alocadas propias de un genio igualmente alocado, pero sobre todo, un músico totalmente brillante y sí, único en todos los sentidos. Por otra parte, Zappa demuestra de nuevo que fue uno de los guitarristas más infravalorados de su época (atención a la guitarra en «The Gumbo Variations»). Para el no iniciado en la inabarcable discografía de Zappa, probablemente se trate de su álbum más accesible (dentro de lo complejo que era Zappa), aparte de ser uno de los más célebres.

Johnny Cash – At San Quentin

Entre uno de los muchos momentos memorables de At San Quentin destaca el siguiente: poco antes de empezar con «I Walk The Line» a petición del público, Johnny Cash se dirige a ellos y dedica un gran fuck you al establishment: The show is being recorded and televised for England. They said ‘you gotta do this song, you gotta do that song, you gotta stand like this or act like this’… I just don’t get it man, you know… I’m here to do what you want me to and what I want to do. Es aquí donde vemos al Johnny Cash más reivindicativo y rebelde, de ahí que no sea casualidad que el concierto se celebrase en la cárcel de San Quentin. Ciertamente, a Cash estos ambientes no le eran extraños, pues el año anterior ya había publicado el directo de At Folsom Prison, también en California. En este disco destacan grandes interpretaciones de algunas de sus canciones más conocidas como «Ring of Fire», «Folsom Prison Blues» (I shot a man in Reno just to watch him die) y la cruelmente cómica «A Boy Named Sue», además de un dúo con su mujer, June Carter, en «Darlin’ Companion», o «Wanted Man», que había compuesto junto a Dylan ese mismo año en Nashville. Inolvidable también la canción sobre San Quentin, causante de tal entusiasmo entre los presidiarios asistentes (San Quentin, I hate every inch of you!), que Cash se vio obligado a repetirla inmediatamente después, logrando de nuevo el delirio colectivo. En suma, estamos ante uno de los directos más míticos de la historia, con un Johnny Cash entregado, carismático y en plena forma, un disco que contribuyó aún más si cabe a forjar su legendaria persona.

King Crimson – In the Court of the Crimson King

Con su debut los componentes de King Crimson despojaron al rock de todo elemento convencional y lograron el que, junto con Dark Side of the Moon, probablemente sea el disco más influyente de la historia del rock progresivo. El álbum vendió mal y las críticas, en el mejor de los casos, fueron ambivalentes; sin duda, se trata de una obra exigente y muy por delante de su tiempo, repleta de estructuras poco ortodoxas y largas canciones, mezclando instrumentación atípica con composiciones sinfónicas. Comenzando con «21st Century Schizoid Man», caótica, hiperactiva y con esos repentinos cambios de tempo perfectamente manejados, el disco sigue con «I Talk To The Wind», de psicodelia casi ambiental —solo de flauta incluido—, que lleva al oyente a un paisaje de ensueño sonoro, tranquilidad que resquebraja la abrumadora «Epitaph». Por su parte, «Moonchild», onírica y quizá demasiado dispersa, actúa como un alargado interludio para finalmente dar paso a «The Court Of The Crimson King», apabullante y grandiosa. En definitiva, In The Court Of The Crimson King fue quizá el álbum que dio un impulso definitivo a lo que hoy conocemos como rock progresivo y que tanta presencia tendría en la década siguiente, con Pink Floyd, Yes o Genesis como máximos artífices.

The Kinks – Arthur or the Fall of the British Empire

Inexplicablemente, Ray Davies y compañía nunca obtuvieron la fama o el reconocimiento que realmente merecieron durante su apogeo. Claro que The Kinks son conocidísimos y que se les considera como uno de los grupos más influyentes de la época, pero de algún modo siempre estuvieron a la sombra de sus coetáneos. Puede simplemente que se deba al hecho de que eran imposiblemente británicos, pero en todo caso es una lástima, porque The Kinks fueron durante la década de los sesenta y parte de los setenta uno de los grupos más consistentes y fiables. Entre la publicación de The Kinks Are The Village Green Preservation Society y Lola Versus Powerman and the Moneygorund, publicaron este álbum, en el que nuevamente plasman su particular visión del pop: ingeniosa, elegante y muy, muy inglesa. Se trata de un concept album que se suponía iba a ser la banda sonora para una serie televisiva que nunca acabó por ver la luz. De cualquier forma, The Kinks nos deleitan aquí con su genial y variada visión de la música, no exenta de crítica y de ácido comentario social.

Led Zeppelin – Led Zeppelin I

Led Zeppelin irrumpió a finales de los sesenta de manera explosiva. Su propuesta era aparentemente sencilla: desenterrar el blues de toda la vida y mezclarlo con dosis de hard rock. Si a dicha fórmula añadimos el guitarreo salvaje y los solos imposibles cortesía de Jimmy Page, los bajos potentes de John Paul Jones, los mazazos de batería gigántica de John Bonham y, finalmente, los alaridos de Robert Plant, la combinación se convierte en letal cuanto menos. Ya desde los acordes iniciales de «Good Times Bad Times» es palmario que estamos ante un disco grande en todos los sentidos, idea que confirma el folk de «Babe I’m Gonna Leave You»; «Dazed and Confused» está a la altura de su más que merecida reputación como una de las canciones más conocidas del grupo, bassline mítica incluida, y «Good Times Bad Times» contiene uno de los riffs más reconocibles jamás, rebullendo con urgencia; «You Shook Me» y «I Can’t Quit You Baby» son ejemplos de blues pantanoso del bueno; «Your Time Is Gonna Come», es un retrato de dulce venganza con una intro de órgano épica, mientras que «Black Mountain Side», el único número acústico, otorga una necesitada tranquilidad; y finalmente, en «How Many More Times» (junto con «The Ocean» una de las más cañeras e infravaloradas del grupo), los de Led Zep se explayan con eficacia, sin renunciar a los interludios psicodélicos y solos extendidos, para finalmente culminar en un crescendo fulgurante y bestial con el que concluyen un set casi perfecto de nueve canciones. Ya con su primer álbum Led Zeppelin se revelaron como la esencia del rock ‘n’ roll personificada y dieron un paso de gigante con el que marcarían toda una época.

Leonard Cohen – Songs From a Room

El segundo disco del poeta/cantautor canadiense siguió la estela marcada por su debut en tanto que mantuvo esa atmósfera desoladora y tristona que parecía siempre acompañar a Cohen, que con su voz lacónica y guitarra en mano nos devuelve a su peculiar mundo de bella desesperanza. Con ese maravilloso canto a la libertad que es «Bird On a Wire» construye una de las canciones más poéticas de su catálogo, iniciando así un álbum de un sutil misterio, gris y evocador, cuyo escaso acompañamiento contribuye a ahondar la sordidez y sensación de vacío del universo de Cohen. Ciertamente, Cohen nunca fue un buen cantante, pero su voz limitada es perfecta para sus canciones, cargadas de un lirismo elegante y altas dosis de seducción (como ejemplo, «The Partisan», con su precioso estribillo en francés, o la desgarradora «It Seems So Long Ago, Nancy»). Al contrario del debut, el disco contiene algunas canciones más optimistas y uptempo, como «Tonight Will Be Fine» o «Lady Midnight». Si bien puede que no sea el mejor de sus tres primeros álbumes (a este le seguiría el devastador Songs Of Love And Hate), es de nuevo una perfecta muestra del genio de este gran artista.

Miles Davis – In a Silent Way

Don’t play what’s there, play what’s not there. La cita en cuestión es del mismo Miles Davis, y en gran parte de su extensa obra se dedicó precisamente a eso: descubrir nuevos sonidos, sonidos que parecían nunca haber existido y que se sacaba de la chistera con la habilidad de un experto mago. Definir In a Silent Way en pocas palabras, pues, supone una ardua tarea, dado que la música esquiva (conscientemente) toda posible clasificación; el término más aproximado que se me ocurre es el de música liquida, ya que, a lo largo de sus casi cuarenta minutos, no hay nada fijo ni sólido en estas dos largas composiciones. Más bien al contrario: todo es huidizo y maleable, esquivo y disperso, pero de algún modo sigue ahí insistente y concentradamente, ejerciendo una misteriosa fascinación proveniente de quién sabe dónde. Miles Davis ya había por entonces abandonado definitivamente las normas del jazz y del hard-bop y desde hacía años venía decantándose por una visión innovadora y, a su vez, incomparablemente ecléctica. Una vez más, Miles Davis logra trascender las barreras no solo del jazz sino de la música en general con un álbum audaz y misterioso. Sin ser propiamente ni jazz ni rock, ni mera fusión, esto es música inclasificable y única, y seguramente a eso se deba la tremenda impresión que produce.

Nick Drake – Five Leaves Left

Five Leaves Left es un disco poblado de belleza y lirismo, el primer manifiesto de un artista precoz (tenía solo veintitrés años), que veía el mundo con una sabiduría y sensibilidad impropia de alguien de su edad. Perfecto en su ejecución de folk barroco y preciosista, el álbum contiene algunas de las composiciones más bellas de Nick Drake, desde la enigmática «River Man» a la deliciosa «The Thoughts of Mary Jane» o «Saturday Sun», emocionante y esperanzadora. Como es bien sabido, Nick Drake apenas gozó de éxito alguno en vida y sus directos fueron escasos, hechos que contribuyeron a deteriorar su ya de por sí atormentado estado mental. Sin embargo, con los años Nick Drake se ha convertido en algo más que un mero objeto de culto, convirtiéndose póstumamente en uno de los cantautores más reconocidos del siglo pasado. Nick Drake moriría un 25 de noviembre de 1974. A este disco le seguiría Bryter Later (1970) y su obra maestra final, Pink Moon (1972), constituyendo así una trilogía inmaculada para un artista que, lamentablemente, se nos fue demasiado joven.

Neil Young with Crazy Horse – Everybody Knows This Is Nowhere

Acompañado por los infalibles Crazy Horse, en su segundo álbum Neil Young dio un salto cualitativo considerable respecto al anterior. Hay momentos geniales como el solo monótono (literalmente, solo tiene una nota) de «Cinammon Girl», bestial en toda su simplicidad, mientras que las dos composiciones épicas de «Down by the River» y «Cowgirl in the Sand», que actúan como sólido sustento del álbum en su conjunto, muestran a un Neil Young sin miedo a los riesgos, y con clara inclinación a su vertiente más puramente rockera. Pero también hay tiempo para la reflexión y la calma, como se ve en la balada folky de «Round and Round (It Won’t Be Long)», mientras que «Everybody Knows This Is Nowhere» nos remite al pasado de Neil con Crosby, Stills and Nash y Buffalo Springfield. Un gran álbum que, si bien no alcanza las alturas de otros posteriores como After the Gold Rush u On the Beach, dejó claros rasgos del prometedor futuro que le aguardaba al célebre cantautor canadiense.

The Rolling Stones – Let It Bleed

De acuerdo, es obvio que Let It Bleed está sobrevalorado en líneas generales, pero hay motivo para ello: en concreto, la primera y última canciones, que son de lo mejorcito habido y por haber, sencillamente grandiosas. Efectivamente, comenzar con una canción tan arrolladora como «Gimme Shelter» no puede ser una mala señal, aunque es cierto que el resto del disco no está a la altura y que deja algo que desear. La magnífica «You Can’t Always Get What You Want» pone un glorioso broche final a uno de los más reconocidos discos de la banda británica, en el que además Keith Richards cantó por primera vez, en «You Got The Silver». Superado con creces por Beggars Banquet y los posteriores Sticky Fingers y Exile On Main Street, fue además el último álbum en que colaboró Brian Jones, fallecido el 3 de julio de 1969. Dos días después el grupo daría un concierto gratuito en el Hyde Park de Londres en honor a su líder original.

Scott Walker – Scott 4

Antes de convertirse en ese hombre siniestro y macabro de hoy día, constructor de pesadillas y agobiantes paranoias musicales (véase: Tilt, The Drift), en la década de los sesenta Scott Walker no era sino un apuesto jovenzuelo inglés, proveniente de The Walker Brothers, que con una voz única y portentosa dominaba a las mil maravillas un pop barroco y elegante, como si de un Jacques Brel anglosajón se tratara (de hecho, en sus tres álbumes anteriores hizo versiones de este traducidas al inglés). El mayor activo de Scott Walker era sin duda su tremenda voz: poseía un barítono portentoso, una voz potente y refinada que en Scott 4 actúa como cimiento de estas diez canciones, evidencia de un pop orquestal que queda retratado a la perfección en canciones como «The World’s Strongest Man» o «The Seventh Seal». Con esta última, en la que Walker narra la epopeya del caballero de la película homónima de Bergman, Walker abre el disco de forma espectacular y nos deja una de sus mejores canciones.

The Stooges – The Stooges

El primer álbum de The Stooges es un debut electrizante y visceral que, sin ser el mejor dentro de la corta carrera de la banda (Raw Power se lleva los honores), constituye un documento esencial para entender el rock tardío de los sesenta y la influencia que este tendría en el punk. No es más que rock tosco y primario, agresivo (genial el momento en que estalla la guitarra en «Ann» o el riff ominoso de «I Wanna Be Your Dog»), con el que Iggy Pop y compañía desatan su rabia y nihilismo existencial (como queda patente en «1969», que abre el disco: Another year with nothing to do). Sin miedo a cortar cabezas por el camino, The Stooges emplean guitarras salvajes y ritmos avasalladores bañándolo todo en un frenesí constante de distorsión y una actitud desafiante y alocada. La excesiva «We Will Fall» (con sus más de diez minutos de duración parece ser un mero capricho del productor John Cale) podría haber sido recortada y por desgracia rompe el ritmo de lo que por otra parte son ocho canciones que cumplen su propósito a la perfección.

Townes Van Zandt – Townes Van Zandt

Townes Van Zandt fue uno de los mejores cantautores del siglo pasado y, lamentablemente, también uno de los menos reconocidos. Van Zandt apenas gozó de popularidad en vida y su biografía está repleta de historias de drogadicción y alcoholismo, fantasmas que le acompañaron durante casi toda su vida y que tiñen sus letras de esa tristeza tan característicamente suya. Con escribir una canción tan preciosa como «Colorado Girl» ya le habría valido a cualquiera para pasar a la posteridad, pero la suerte nunca fue compañera del tejano. «For The Sake Of The Song» abre su disco homónimo, en el que exhibe su genial dominio del folk y del country con canciones intimistas y melancólicas en las que narra historias de pérdida y desamor. Con escasos arreglos y marcado todo ello por la voz del Van Zandt y su delicado fingerpicking, sus canciones, como la preciosa «I’ll Be Here in the Morning» o la atormentada «Waiting Around To Die» (Lots of booze and lots of ramblin’…), son honestas a más no poder. En ese mismo año también publicó otro de sus mejores discos, Our Mother the Mountain, que de nuevo plasma sus demonios más íntimos.

The Velvet Underground – The Velvet Underground

Tras The Velvet Underground & Nico y White Light/White Heat, los Velvet cogieron al mundo por sorpresa con la publicación su tercer álbum en apenas dos años. Y es que parecían haber aparcado su faceta más vanguardista, especialmente si tenemos en cuenta que la última canción de su disco anterior era esa bestia destructora de diecisiete minutos, la demoledora «Sister Ray». Es sorprendente ver cómo los primeros segundos de «Candy Says» no guardan relación alguna con su material anterior, sino que entroncan con el lado más suave e intimista del grupo. ¿Adónde han ido esos volcánicos noise freakouts? ¿Dónde queda la distorsión y las constantes referencias a drogas? En definitiva, The Velvet Underground muestra el lado más tierno y calmado de Lou Reed y compañía. Es un álbum sosegado y nocturno, con una belleza comedida, ritmos pausados y melodías contemplativas, como se ve en canciones como la preciosa «Pale Blue Eyes». Aún así, también hay espacio para su acostumbrada experimentación («The Murder Mystery»), y para canciones más puramente rockeras («What Goes On», «Beginning to See the Light»), aunque sin llegar a extremos. El disco acaba con la tierna y naïf «After Hours», cantada por Maureen Tucker, batería del grupo, con la que ponen final a un disco que, sin ser el más representativo en conjunto, probablemente sea el más sincero y humano compuesto por Lou Reed y compañía.

The Who – Tommy

Componer una obra de proporciones épicas sobre un niño sordo, mudo y ciego no siempre es sinónimo de éxito inmediato, pero tratándose de The Who la cosa cambia drásticamente (en su caso, con Tommy lograron vender más de veinte millones de copias en todo el mundo hasta la fecha). The Who cosecharon así la primera rock opera de la historia y, si bien es discutible que el producto final sea un éxito rotundo (Pete Townshend tendía a dejarse llevar en demasía por sus pretensiones artísticas, muchas de ellas desmesuradas), por su novedad, influencia e impacto es uno de los discos clave de la época. Además, contiene la genial «Pinball Wizard», que no es poco, pero en cualquier caso lo que distingue a Tommy es su valentía y ambición. Muchos dicen que en el fondo The Who siempre fueron un grupo de singles (afirmación que comparto en gran medida; eso sí, lo hacían mejor que nadie) y en cuanto a sus álbumes dobles me decanto por Quadrophenia. De todos modos, lo mejor de The Who aún estaba por llegar: tres años después alcanzarían su cima particular con Who’s Next.

96 comentarios

  1. Hola, sr autor. La desgarradora voz de Oh Darling en el Abbey Road es Paul McCartney.

    Gracias por el artículo

    Saludos

  2. Pingback: It was a very good year: 1969 o el mejor año en la historia del rock

  3. Scott Walker ha hecho cosas en la música que rayan en lo milagroso, pero ser un apuesto jovenzuelo inglés siendo de un pueblo de Ohio es ya el acabóse.

    • Nacido en Ohio, sí, pero más inglés que la Reina de Inglaterra (no hay más que oír su acento). Ha vivido ahí casi toda su vida y de hecho tiene la ciudadanía británica. Algo similar al caso de T. S. Eliot, que pese a nacer en Missouri se consideraba inglés ante todo.

      Saludos.

      • Sabe usar el Gúgol, bien, por Ud, pero en todo caso el Sr. Engel será un apuesto viejales inglés ahora. En 1969 como mucho sería un apuesto inmigrante, o igual yo me voy a fregar cazuelas a Dusseldorf y en un par de años soy un apuesto jovenzuelo alemán.

        • Si le concediesen la ciudadanía alemana, sí. En lo de “apuesto” ya no me meto.

          • Siendo así, la ciudadanía le fue concedida a nuestro héroe en 1970, ergo en el año que nos ocupa era aún un paleto del medio oeste inmigrado a la Pérfida.

            Me parece monísimo que se pique Ud. así. Recuerdos de Manolete.

            • Nada de piques (se supone que somos adultos, a fin de cuentas), lo que me ha alarmado desde el principio ha sido su tono innecesariamente irónico y beligerante. Educación ante todo, ¿no? Las formas son importantes.

              Y digo yo que de un artículo de más de 4.000 palabras alguna aportación más valiosa podría haber hecho, aparte de señalar un levísimo desliz.

              Aún así, le mando un saludo.

              • Lo que es incomprensible es que aún no hayas rectificado lo de inglés.
                En ves de intentar justificarte, corrígelo!

                Al justificarte lo empeoras más. A nadie se le ocurriría decir “Messi un chaval español”, aunque ahora tenga la nacionalidad.

  4. Trout Mask Reeplica

  5. The Doors – The Soft Parade!!!

    • De acuerdo con vos! Faltan the doors!

    • Perdón, pero “The Soft Parade” no le amarra las botas a ningún otro disco de The Doors, cuyo disco más influyente fue sin duda su debut homónimo de 1967. Vale que tampoco es un mal disco pero yo no lo pondría entre lo mejor de la cosecha del 69.

  6. Una rectificación, en el artículo dice “«Oh! Darling», con esa desgarradora voz de Lennon”… pero no es correcto. Esta canción la compuso y cantó Paul McCartney.

  7. Jane Birkin & Serge Gainsbourg

    Y gracias por el artículo, por supuesto

  8. Monster Movie (CAN)

  9. Enhorabuena por la rectificación sobre la marcha del error sobre la canción “Oh Darling” y de que fué interpretada realmente por McCartney. :-)

  10. Oh Darling es un gran tema del Abbey Road, pero tengo que decir que un grupo denominado “The Travellers”, la versionó superando ampliamente a la original.

    • Versionar no es lo mismo que crear, por eso The Beatles son quienes son… pero sobre gustos…

    • me encantaría escuchar esa versión que comentas, pero no sé cómo o dónde… alguna indicación, por favor?

      • Ya ves, “supera tan ampliamente a la original” que no puedes encontrarla por ningún sitio. :-D

  11. Os habeis dejado en el tintero el famoso space oddity de david bowie!

    • En mi opinión la canción es impresionante, pero el disco en conjunto carece de mayor interés; Bowie aún no era Bowie.

      • Y aun asi, tiene bastantes mas canciones memorables que Let it bleed.

        Supongo que sera cuestion de gustos, pero echo en falta Four Sail de Love y a Blood, Sweat&Tears.

        Gran articulo, en cualquier caso.

  12. Discrepo profundamente en lo de que Octupus’ Garden tiene su gracia. Y no, no se la puede ni se la debe comparar con “Yellow Submarine” aunque solo sea para decir que la primera es infinitamente superior a la segunda. Octopus’ Garden es sencillamente un pedazo de canción, y por favor dejemos de mirarla con condescendencia por ser de Ringo y por estar encuadrada en uno de los mejores discos de la historia de la música.

    • “Octupus’ Garden” es, de lejos, la peor canción e interpretación de “Abbey Road”, y así ha pasado a la historia. Merecidamente. Pronto van a llegar voces sosteniendo que Ringo -que me cae de maravilla y que es un extraordinario batería- era el mejor de los Fab Four. Algun@s ya llevan décadas diciéndolo de George, pero no cuela. Y que conste que a mí Harrison ya me gustaba mucho desde “Help” (el disco) e incluso antes, lo que pasa es que es estupendo en lo suyo y ya está; pero Lennon y McCartney son de otro mundo, ¿vale?

  13. Otra joya intemporal del Abbey Road és “Here Comes the Sun”, de George Harrison. De hecho con esta impresionante canción, junto a “Something” eclipsó al duo todopoderoso Lennon/McCartney por primera vez en un albúm. George Forever.

    • Estoy de acuerdo -sin ningún problema- en que Harrison llegó a su cumbre en estos dos extraordinarios temas. Luego le ocurrió lo que a los otros dos; la falta de competencia y tensión creativa entre Lennon y McCartney y entre Harrison con respecto a los dos anteriores, les condujo a un descenso enorme en su calidad, aunque bajo mi opinión, que como todo el mundo sabe, vale un testículo y gran parte del otro, esta mengua fue menos acusada en Lennon.

      • bueno, la falta de tensión creativa a Harrison le llevó a lo mejorcito en su triple álbum, tal vez la mejor obra de cualquiera de ellos en solitario (vale que algunas de sus canciones fueron compuestas en época Beatle). Creo que, de haber seguido dos o tres años más como grupo, George no habría podido romper tanto ante la superioridad de Lennon y McCartney.

      • Discutir sobre la capacidad creativa de Lennon, McCartney, Harrison o Star es algo absurdo ¿no?. La história está ahí y siempre quedará. Creo que es un debate estéril.

        • Bueno, sí, como todos los debates en el fondo… Pero se está tan bien dando el parecer de cada uno, aquí comiendp castañas y boniatos calentitos mientras afuera diluvia y arrecia el frío…

  14. pssss…1967

    foverer changes, the velvet underground and nico, sargent peppers, john wesley harding, surrealistic pillow, the who sell out, are you experienced?, disraeli gears, songs of leonard cohen, smile (este es trampa), evolution, younger than yesterday…

  15. Estos homenajes musicales se están convirtiendo en los artículos más esperados en Jot Down, al menos para mí.

    Dentro de la magnífica recopilación de grandes discos destacan esas líneas que profundizan en el sentido del disco.

    Todo un descubrimiento el de Townes Van Zandt y Nick Drake, artistas que desconocía hasta hoy.

    Tengo la suerte de disponer del concierto en Hyde Park que se menciona en Let It Bleed, aunque es una lástima que las imágenes y el sonido de los King Crimson que los telonearon presentando su “21st Century…” se vean con tan pésima calidad cuando el álbum es soberbio.

    Gran artículo.

  16. No veo por qué se menciona en este “mejor año del rock” a discos como el de Bill Evans o el de Miles Davies. Está claro que fue un año crucial para el rock, pero el jazz ya hacía tiempo que había superado su ‘golden age’, y justamente esos dos discos que se mencionan (desde luego el de Evans) no ayudaron en gran medida al desarrollo posterior del jazz a mi parecer.

    • Entendamos ‘rock’ en sentido amplio (muy amplio, de hecho; si no qué pintan Leonard Cohen, Nick Drake, etc?)

      La lista no trata tanto sobre discos influyentes (que también), sino principalmente sobre los mejores discos del ańo – así de sencillo.

      En todo caso, la influencia de ‘In A Silent Way’, no ya en el jazz sino sobre todo en el rock, me parece innegable.

  17. genial tio

  18. Aoxomoxoa y Live/Dead, de Grateful Dead, también son de 1969. Lástima. Te los cambio por Scott Walker o por Zappa, sobrevalorados.

  19. Sticky fingers superior a Let it Bleed? Uf! No se yo.

  20. Y ya dejando el tema Beatles, me parece bastante punible el hecho de ignorar a Chicago (Transit Authority en el 1969) y su primer disco. Ya nadie parece recordar que Chicago fueron durante sus primeros años absolutamente sensacionales, nada que ver con lo que vendría después, en la segunda mitad de los 70 y hasta ahora, que creo que aún están dando la brasa.

  21. Excelente trabajo.
    Propuestas:

    It’s a Beautiful Day: (mismo nombre)
    Crosby, Stills & Nash: (mismo nombre)
    Santana: (mismo nombre)
    Chicago Transit Authority: (mismo nombre)
    The Flying Burrito Brothers: The Gilded Palace Of Sin
    John Mayall: The Turning Point
    The Moody Blues: To Our Children’s Children’s Children

    ¡1970 tampoco estuvo mal|

    • ¡Hombre, pero por supuesto, Santana, el del león! ¡Vaya discazo, menudo “punch” aún a día de hoy!
      Y lo que ya no tiene ningún perdón, ni siquiera para mí, es haber olvidado el GRANDIOSO “Crosby, Stills & Nash” con sus increíbles temas como “Suite Judy byes”, “Marrakech express”, “Wooden ships”, en fín, todos…
      Sr. Pablo Hernández, entre todos le vamos a hacer pagar sus omisiones, váyase preparando… ¡Ja, ja, ja…!

      • Naturalmente, quise decir “Suite Judy blue eyes”. ¡Voy a ponerme el disco ahora mismo!

      • Hombre, es que decidí centrarme en 20 álbumes únicamente, aunque está claro que el año dio para mucho!

        Y ya que estamos, algunas otras notables omisiones serían el ‘Stand’ de Sly & the Family Stone, ‘Hot Buttered Soul’ de Isaac Hayes, ‘Kick Out The Jams’ de MC5 o cualquiera de los dos discos de Tim Buckley de aquel año.

        Saludos!

        • Bueno, siendo así, le comprendo…
          ¡¡¡Pero nunca le perdonaré no mencionar al mejor intérprete de la historia, RAY CHARLES!!!
          Que seguro que ese año sacó algo…

    • Se me olvidó comentar que, para mí, Let it Bleed está más bien infravalorado. Por supuesto es cuestión de gustos, pero por lo que leo hay gente por aquí que opina como yo.

  22. Cuanto menos curioso que el mejor año de la música contemporánea no incluya ni a los Doors, ni a Jimi Hendrix, ni a Pink Floyd, ni a Jethro Tull, ni a David Bowie, ni a Jeff Beck, etc.

    Además de incluir discos de ciertos grupos tipo Beatles, Rolling Stones y Led Zepelin que no son los mejores de su carrera ni de lejos.

    Solamente por no incluir a Jimi Hendrix, 1969 no puede ser considerado el mejor año de la música contemporánea ni de lejos. Ni de muy lejos,

  23. Algunos comentarios

    Levon Helm, el batería de The Band, era del sur profundo de USA.

    ¿Let it Bleed sobrevalorado? ni de coña.

    1967 desde luego, pero 1975 ¿por que? creo que 1972 sería un candidato mucho más acertado.

    • 1975:

      ‘Blood on the Tracks’ – Bob Dylan
      ‘Wish You Were Here’ – Pink Floyd
      ‘Born to Run’ – Bruce Springsteen
      ‘Another Green World’ – Brian Eno
      ‘A Night at the Opera’ – Queen
      ‘Tonight’s the Night’ – Neil Young
      ‘The Köln Concert’ – Keith Jarrett
      ‘Horses’ – Patti Smith
      ‘Expensive Shit’ – Fela Kuti
      ‘El patio’ – Triana

      • En efecto, 1975 fue un año grandísimo. Sólo por la obra maestra que es Blood on the Tracks, merecería ya ser considerado como uno de los mejores años para el rock.

        http://www.uncut.co.uk/bob-dylan/shelter-from-the-storm-the-inside-story-of-bob-dylan-s-blood-on-the-tracks-feature

      • Physical Graffiti – Led Zeppelin
        Toys in the Attic – Aerosmith
        Alive! – Kiss
        Fandango – ZZ Top
        Rainbow – Rainbow
        ABBA – ABBA

        • Pues no me convence 1975. De todos los discos que mencionáis, solo el de Tonight’s the Night’ esta entre mis favoritos. Sin embargo en 1972:

          The Rolling Stones: Exile on Main Street

          Neil Young: Harvest, Journey Through the Past

          David Bowie: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars

          Lou Reed: Lou Reed, Transformer

          Led Zeppelin: Led Zeppelin IV

          Al Green: Let’s Stay Together

          Big Star: #1 Record

          Deep Purple: Machine Head, Made in Japan

          Curtis Mayfield: Super Fly

          Funkadelic: America Eats its Young

          Van Morrison: Saint Dominic’s Preview

          Para mi no hay color, pero bueno, es una cuestión de gustos. Por cierto, felicidades por el artículo. Saludos

  24. Para nada de acuerdo en las apreciaciones sobre Let It Bleed. Aunque ese cuarteto de discos editado por los Stones entre el 68 y el 72 son gloria bendita, desde luego no es el peor de ellos, de hecho por días lo considero el mejor.

    A parte de las nombradas, Live With Me, You Got The Silver, Midnight Rambler, Love In Vain… vamos, no me jodas, eso es un grandes éxitos tan epico (o más) como Sticky Fingers o Exile On… lástima que no entrase Honky Tonk Woman en detrimento de su versión country, algo que pasó también en Beggar’s Banquet, que no incluyó Jumpin Jack Flash. Imperdonable.

    Otro gran album de 1969 es el debut discográfico de Rory Gallagher al frente de la banda Taste.

    También podríamos mencionar otro debut, el de Joe Cocker, o Volunters de Jefferson Airplane.

    Gran añada 1969, desde luego. Quizá (para mi gusto) sólo superada por 1971.

    • Totalmente de acuerdo señor Pelvis (perdón, quise decir Elvis) en lo de los Stones aunque yo incluiría en ese rango el 67 porque, a pesar del sentir mayoritario, a mí el Their Satanics… me gusta muchísimo (depravaciones que tiene uno).

      Y muy acertada su mención al debut del grandísimo y nunca bien ponderado Rory Gallagher.

      A su tupé (perdón, quise decir “a sus pies”)

  25. Y ya que estamos, propongo uno menos obvio, pero que para mi iguala a finales de los 60s, principios de los 70s en calidad e importancia:

    1991
    Nevermind – Nirvana
    Ten – Pearl Jam
    Badmotorfinger – Soundgarden
    Achtung Baby – U2
    Temple of the Dog – Temple of the Dog
    Out of time – REM
    Blood Sugar Sex Magic – RHCP
    Metallica – Metallica
    Use your Illusion – Guns n Roses
    Into the great wide open – Tom Petty

    Y eso contando sólo USA (salvo U2, claro)…

    • Muy buen año, pero ¿qué me dices de 1979? Entre otros:

      The Clash – London Calling
      Joy Division – Unknown Pleasures
      The Beat – The Beat
      Pink Floyd – The Wall
      Talking Heads – Fear of Music
      Tom Petty & The Heartbreakers – Damn the Torpedoes
      Gang of Four – Entertainment!
      Wire – 154
      The Undertones – The Undertones
      Joe Jackson – Look Sharp!
      Supertramp – Breakfast In America
      The Police – Regatta de Blanc
      AC/DC – Highway to Hell
      Elvis Costello and the Attractions – Armed Forces

    • McBein, Iba a decir lo mismo pero Ud. se me ha adelantado. Seattle en el 91 debía ser el acabóse para los aficionados al rock.

  26. Algunos de los grandes álbumes han envejecido mal, según mi parecer. Con el tiempo aprecio más algunas obras de “segunda fila”, pero con un buen clima y que no aburren. Por ejemplo: Town & Country, segundo album de Humble Pie, también del 69.

  27. SOBREVALORADO EL LET IT BLEED!!!?? Hay que joderse las tonterías que se dicen en esta web a veces. Nadie ha dicho que sea el mejor disco de los Stones, pero está claramente entre los 4 o 5 mejores. Supera con mucho al Let it Be de los Beatles, por poner un ejemplo de un disco que con título casi idéntico y que SÍ está sobrevaloradísimo

    • Tendrá que perdonar mi tontería pero sí, pienso que está sobrevalorado.

      Oiga, los Rolling me gustan bastante pero considero que quitando la primera y última canciones (bueno, además de la que da título el disco) el resto no está a la altura; sinceramente, me aburre un poco y lo encuentro un poco disperso.

      Por si le interesa, mis preferidos de los Rolling serían:

      1. Sticky Fingers
      2. Exile on Main St.
      3. Beggars Banquet
      4. Aftermath,
      5. Let It Bleed

      Así que sí, supongo que estaría ‘entre los 4 o 5 mejores’, aunque al mismo tiempo pienso que estos son los únicos discos verdaderamente grandes que hicieron — Interprételo como quiera.

      Y no sé por qué lo compara con Let It Be, pero en fin… saludos.

      • Ranking de los Stones:

        1. Exile on Main Street
        2. Exile on Main Street
        3. Exile on Main Street
        4. Exile on Main Street
        5. Beggars banquet

        Exile on Main Street es el álbum que los Beatles nunca supieron o quisieron hacer. Y lo dice un beatliano total.

      • Yo añadiría sin despeinarme December Children, Some Girls y Tatto You y me quedaba tan ufano, mireusted.

  28. Personalmente, estoy por 1979. La música editada entre 1977-1982 pasa a ser, en mi opinión, uno de los lustros mas creativos, prolíficos y divertidos de la historia del rock, con el aliciente de varios grupos nacionales, al menos, bastante rompedores y divertidos (Sinietro, Radio Futura, Alaska, La Mode, Paralisis. De la lista publicada (de 1979) hecho en falta,(sin poner el titulo del disco) entre otros muchos…Undertones, ACDC, The B-52,s, The Fall, Talking Heads, Chic, Michael Jackson (casi ná), Gary Numan, The Damned, The Specials (momentazo), etc. Un saludo

  29. Con lo de Let it bleed he parado de leer…Vaya bocachanclada del autor.

  30. Hablar de rock progresivo, nombrar a Pink Floyd (que, en mi opinión, no deberían ser incluidos ligeramente en ese género) y no nombrar a Emerson, Lake & Palmer…

  31. Los grotescos berridos de “Willie the Pimp” son en realidad producto de la garganta de Captain Beefheart, un artista a menudo infravalorado que colaboró con frecuencia con Zappa y que tenía una voz espectacular para el blues.

    http://poguemahone.es/captain-beefheart/

  32. Grandes discos. Lo he visto en algún comentario, efectivamente Levon Helm es de Arkansas, el único no canadiense de ese mega grupo llamado The Band.

  33. I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama!

  34. Sin ser tan listo como muchos de los otros comentaristas, si merece la pena comentar que The Partisan, amén de ser un tema de puro escalofrío, no fue escrita por Leonard Cohen.

    El artículo me ha encantado. El mejor elogio es que me ha dado muchísimas ganas de escuchar música. Y eso se aprecia mucho.

  35. No cabe duda que sean impresionantes las coincidencias por las cuales durante ese año del 69 se dieron todos estos álbumes tan creativos, pero creo que deberíamos de determinar que eventos de la historia influyeron para generar a tanta gente talentosa.

  36. Hola,

    Felicidades por la lista. Totalmente de acuerdo en que quizá es el año más decisivo, influyente de la historia del rock.

    Solo echo en falta algunos artistas vinculados a la música negra que también sacaron discos para entonces de extrema importancia. Cito a James Brown y su ‘Say It Loud, I’m Black and I’m Proud’, Sly y el gran ‘Stand’ o Isaac Hayes. Podría añadir Marvin Gaye, Temptations, Jackson 5, Jimmy Cliff, Jimmy McGriff, Bobby Womack…

  37. Pingback: It was a very good year: 1969 o el mejor año en la historia del rock. | Atómico Sonoro

  38. Pingback: Cincuenta discos memorables que quizá no has escuchado

  39. Pingback: Cincuenta discos memorables que quizá no has escuchado | Mediavelada

  40. Pingback: Cincuenta discos memorables que quizá no has escuchado - Seventy One

  41. Increíble es la cantidad de gente que se toma el trabajo de comentar de forma beligerante, buscando siempre restar en vez de aportar o elogiar el esfuerzo de los demás, pero no prefieren destacar un desliz minúsculo y enquistarse en el mismo.

    En fin, excelente artículo y a los pavotes malauvas de siempre que les den.

  42. Hot Rats salió a finales de 68.

    • Teniendo en cuenta que el disco se grabó entre julio y agosto del ’69, su afirmación se me antoja un poco difícil… a no ser que Zappa tuviese una máquina del tiempo.

  43. Deep Purple, disco homónimo. Y unos chavales británicos con el simple nombre de Yes

  44. Falta el mejor ejemplo, junto con la Creedence, de que ese fue el mejor año: Fairport Convention.
    – What We Did on Our Holidays
    – Unhalfbricking
    – Liege and Lief

  45. Olvido imperdonable. 1969 fué el año de Woodstock , el primer gran festival de música al aire libre que logró reunir a más de 500.000 personas con un cartel inigualable para el resto de la historia de la música pop ¿O no?

  46. Es cuestión de gustos, pero estoy de acuerdo en que 1969 fue un gran año para la música.
    Quizá 1967, en mi opinión, fue aún más brillante: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y Magical Mistery Tour de The Beatles, el álbum “del plátano” de The Velvet Underground And Nico, el deslumbrante debut (y el Strange Days) de The Doors, Forever Changes de Love, Are You Experienced y Axis: Bold As Love de The Jimi Hendrix Experience, The Piper At The Gates Of Dawn de
    Pink Floyd, Disraeli Gears de Cream, Surrealistic Pillow de Jefferson Airplane, Younger Than Yesterday de The Byrds, John Wesley Harding y The Basement Tapes de Bob Dylan, The Who Sell Out de The Who, Between the Buttons y el fascinante e infravalorado Their Satanic Majesties Request de The Rolling Stones, Electric Music For The Mind and Body de Country Joe And The Fish, Days Of Future Passed de The Moody Blues, el debut y casi epitafio de Moby Grape, Goodbye And Hello de Tim Buckley.
    En fin, ¿para qué seguir? Y eso sin entrar en otros estilos musicales, o en países no anglosajones…En lo que sí discrepo abiertamente es en vuestra valoración de Let it Bleed (Rolling Stones): ¿sobrevalorado? ¿sólo merecen la pena Gimme Shelter y You can´t always get what you want? Os invito a escucharlo de nuevo y a que luego me digáis si Midnight Rambler o, sobre todo, Monkey Man “no están a la altura”…
    Un saludo y gracias por vuestra magnífica revista.

  47. Pingback: Jot Down Cultural Magazine – 1994, el año que cambió el rock alternativo

  48. Huuummm.. y nada de Sly Stone?
    O es que los negros solo hacían funk?

  49. Un error: el instrumental de “Nashville Skyline” no es “Country Pie” (que sí tiene letra), sino “Nashville Skyline Rag”.

  50. Escribís correctamente todos los grandes albumnes del ’67… Y donde dejais el album que compuso Ray Davies?. “Something Else By The Kinks”. El Pop mas divino del 67. (aunque no fuera el mejor de ese año, pero se trata de una joya musical).

    – Y Sobre que el “Let It Bleed” esté sobrevalorado, en mi opinón aunque no sea el mejor album de los Stones está en esa cuatrilogía de albumnes seguidos e imprescindible del grupo… Beggars Banquet/Let It Bleed/Sticky Fingers y Exile On Main Street. Especialmente me parece un elepazo. Sin desmerecer “Aftermath” y “Between The Buttons”, grandes albumnes.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies