Jupiter Ascending: el holocausto cinematográfico de las Wachowski

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Jupiter Ascending; el horror en celuloide. (Foto: Warner Bros)
Jupiter Ascending; el horror en celuloide. (Foto: Warner Bros)

Ni un alto grado de inteligencia, ni un alto grado de imaginación, ni un alto grado de ambos combinados nos llevará a la producción de un genio. Amor, amor, amor… ese es el alma del genio. (Wolfgang Amadeus Mozart)

Desprendido de entre mis dedos, aflojados por un vahído del espíritu, el cántaro de cartón cayó ante mí, desperdigando entre mis pies una galaxia de palomitas que me serviría de mantecada alfombra durante el resto de la proyección, cada vez que zapateaba en mi butaca preso del más agitado asombro. La verdad es que no eché de menos las palomitas, como tampoco extrañé el sabor del refresco, incapaz como me sentía de sorber un trago más. Cristalinas lágrimas nacían bajo mis párpados mientras se me hacía un nudo en la ventosa del estómago y sentía un urgente prurito en el perineo, confirmación de lo extraordinario del evento que estaba presenciando. Anonadado, volví mi conmocionado gesto hacia mis acompañantes cinéfilos y con un lloroso trémolo en la voz les rogué ratificación de lo que no conseguía creer: «¿Estáis viendo lo mismo que yo?».

He llorado durante una semana antes de sentirme siquiera capaz de poner mis dedos sobre el teclado para ejercer el necesario imperio sobre mis sensaciones y poder transmitírselas a ustedes en relativo orden. ¿Cómo traducir en palabras esos momentos inigualables vividos en la oscuridad de la sala? ¡Qué intensas emociones! ¡Qué pléyade de momentos a recordar, luminosos y distintos cual abanico de llamas en una Menorá de celuloide! ¿Cuánto dura una vida humana? ¿Setenta, ochenta, cien años? ¡Una brisa! ¡Un soplo! ¡Un suspiro! Décadas vacías, páramos de tiempo desperdiciado entre una Revelación artística y espiritual, y la siguiente… que usualmente tarda una o dos generaciones en manifestarse. Todo esto es lo que he vivido gracias a esta película: Jupiter Ascending, El destino de Júpiter.

Me veo compelido a confesar, antes que todo, mi anterior distanciamiento del cine de las hermanas Wachowski. ¡Ah, cuánto me avergüenzo ahora de no haber tenido la magnitud de ánimo y la disposición de criterio necesarias! No supe reconocer entonces, en mis días de ignorancia y desentendimiento, los múltiples y dispares ingenios que ornamentan a tan insigne dupla de cineastas. Con bovino mascar de florido maíz visionaba Matrix, ajeno y apático, indiferente cual acémila en museo, viendo a Keanu Reeves elegir pastillitas y dar saltos y renacer cual bebé en mitad de los altos hornos murviedreses, y, en fin, como espectador recayendo en la más profunda lasitud con cada uno de sus más recientes largometrajes. Pero, ¿quién no ha cometido travesuras en su adolescencia, desmanes en su juventud y excesos en su madurez? Yo estaba equivocado. Lo admito aquí y ahora. Lo supe en cuanto vi El destino de Júpiter. Este film ha hecho de mí un espectador nuevo y distinto.

Fue así, con las palomitas desaparramadas por el suelo y con un hilillo de pegajosa Coca-Cola fluyendo hacia el faldón de mi camisa, como entendí finalmente que las Washowski son unas Genias. Así, Genias con enfática mayúscula, con el corazón púrpura tipográfico que merecen las autoras de esta película que nos ha hecho abandonar la proyección con heridas en el ego y una punzante huella de veteranía impresa en las prematuras arrugas de nuestras sienes. ¡Amor, amor, amor! El amor es el combustible del genio. El amor que las Wachowski sienten hacia su obra. Tanto la quieren, que no importan sus defectos. Tanto la quieren, que la comparten con nosotros tal y como es, sin maquillar. Sí, es nuestra película; es tontita de cojones, pero la queremos mucho.

Estas dos insignes conseguidoras de lo imposible se han gastado ciento setenta y cinco millones de dólares en esta su última película. Ciento setenta y cinco millones. Piensen ustedes en todo lo que podría hacerse con todo ese dinero:

– Podrían ustedes construirse un aeropuerto internacional a la puerta de casa. No más taxis costosos, no más metros abarrotados, no más aparcamientos sangrantes antes de subir a un avión. Ah, y podrían nombrarlo a su gusto: el mío se llamaría Aeropuerto Internacional Suárez. Por Blanca Suárez.

– Podrían ustedes comprarse un par de Airbus A318: uno para usted y otro para que su señora, o en su caso esposo, pasee al perrito en Honolulu.

– Podrían ustedes comprar el rancho de Michael Jackson y todavía les quedaría dinero para construir allí un pequeño Empire State Building desde el que escupir a los proletarios que trabajan en su jardín de plantas en peligro de extinción.

– Podrían contratar a cuatro equipos de la NBA para que jueguen entre sí un partido privado. Con hachas y espadas. A muerte.

– Podrían comprar entre ciento noventa y doscientos millones de Tigretones, según donde miren las ofertas. Y con ellos alimentar a un goloso ejército con el que dominar el mundo.

Pero eso es lo que haríamos nosotros, los inartistas, los desinspirados, los no creativos, porque no tenemos imaginación. Las Wachowski han ido mucho más allá. Han juntado una pila de billetes, la han situado en la línea de visión de sus respectivos evacuatorios y, en fraternal conversación de marinos con posaderas sobre la borda en alivio de medianoche, han empezado a preguntarse: «¿Qué podemos hacer con estos ciento setenta y cinco millones, Lilly?», «¿De qué crees que tiene forma ese montón de billetes, Lana?», «No lo sé, Lilly», «¿No luce acaso cual sólido y venerable mogote de greda parduzca y prieta?», «Sí, sí, ahora que lo dices, sí». Dicho y hecho: en visionaria persecución de erigir el más elevado altozano de selecto fiemo que haya dejado nunca huella en la ataño impoluta y blanca inocencia de las pantallas de cine, decidieron filmar El destino de Júpiter.

Hecha la autopsia, procedamos con la sinopsis: Mila Kunis —las cosas como son: beldad primorosa y cúmulo de gracias toda ella— es una inmigrante ilegal que, curioso retruécano de los hados, trabaja limpiando retretes en Chicago. Se llama Júpiter porque su difunto padre era muy aficionado a la astronomía. Júpiter detesta levantarse temprano, algo que todo linajudo fijodalgo cristiano de bien debería detestar, por otra parte. Y cada mañana odia su vida con soñoliento ahínco, como cada uno de nosotros, hasta que un venturoso día… bien, no sé cómo explicarles lo que sucede a continuación. Aparece un sudoroso Terminator que se pelea con una suerte de patrulla X recién salida de los Nasty Mondays del Paral.lel, todos ellos en persecución de la desventurada Mila Kunis. Y desde ese preciso instante extravié no ya el hilo de la narración, sino todo contacto con la esfera de lo real, cual balón de playa vaciado de la sustancia de Higgs, o cual Mariló Montero ante la teoría de la selección natural de Charles Darwin. No obstante, supe que el personaje de Mila Kunis era la reproducción genética exacta de la antigua Reina del Universo, una especie de reencarnación y por tanto la heredera del trono y por tanto el objetivo de los malos y por tanto la que los buenos quieren proteger (y trincarse) y por tanto se enamora del mercenario que va a protegerla. Ah, y sale Ned Stark sin barbas y sin melenas, y no parece Ned Stark.

Ese es básicamente el argumento, tan confuso e imbécil como pueda sonarles. Yo soy confuso e imbécil, pero la película, ¡también! De entre los retazos que consigo rescatar de aquella supernova de estupor en la que permanecí sumido durante la inefable vivencia que es sobrevivir al último film de las Wachowski (les diré que quienes salimos vivos de aquel cine nos saludábamos mutuamente en plan Band of Brothers) puedo recordar a Mila Kunis dirigiendo un enjambre de abejas con sus manos porque, cita literal, las abejas «están genéticamente predispuestas a reconocer la realeza». También recuerdo a unos malos muy malos y, por cierto, muy amanerados, mientras que los buenos eran muy viriles. Y unos dragones con alas, y naves espaciales que van y vienen de Júpiter (el planeta) en mitad de un estruendo incesante —que, eso sí, no llega a los niveles de «quiero ver cómo sangran vuestros oídos» del terrorista sonoro Cristopher Nolan—, amén de relampagueantes efectos especiales de indudable pericia visual. Como toque arty, unas secuencias pretendidamente hilarantes de la burocracia interplanetaria que parecen filmados por Terry Gilliam tras una ruptura amorosa. En fin, El destino de Júpiter es un cuento de hadas espacial que reúne todos los donaires propios de la Obra Magna del siglo XXI que si duda es: diálogos para mentecatos, argumento de anuncio de muñecas, acción deslavazada e informe y retazos de supuesto humor capaces de reabrir úlceras y romper matrimonios.

Las Wachowski lo han conseguido. Amigos, Ascending Jupiter es una de las peores películas que he visto en años, y realmente me siento estafado incluso aunque me invitaron a verla, pero con todo me reconcome los higadillos el pensar en que apenas han recaudado un 60 % de lo que costó su hito kilométrico de arcén, tan cuidadosamente moldeado en consistentes reciclados orgánicos. Ahora que solamente les quedará como público un enjambre de moscas de brillante caparazón —las cuales, al contrario que las abejas, no están genéticamente predispuestas hacia la realeza precisamente—, su carrera ha entrado en ese trance de «como la jodamos otra vez terminamos como el Shyamalan».

Aun con lo dicho y lo por decir, no puedo callármelo: adoro estas películas estúpidas. Glosar el buen cine es trabajo para mentes constructivas, pero a mí me aburre sobremanera. Para mí, las Wachowski acaban de entrar en la leyenda, como Nicolas Cage. ¿Mi nuevo sueño cinéfilo? Que trabajen juntos, que conciban juntos, que Creen juntos, y que nos ofrezcan el más colosal y compacto montón de estiércol que sean capaces de producir en comandita. Oh, sí, a veces la vida podría ser tan bella.

MIla Kunis en peligro: al fondo, el guión del film implosiona sobre sí mismo (foto: Warner Bros)
MIla Kunis en peligro. Mientras, al fondo, el guion del film implosiona sobre sí mismo (foto: Warner Bros)

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47 Comentarios

    • No, no, no… A mi me resultó entretenida. Fui con mi chica y le dije: -‘que sepas que es una película de ciencia ficción, de las que ya sé que no te gustan nada’- y ella me contestó: -‘¡ya te digo, sin haber entrado, que no me va a gustar!’- Y pasó algo mágico… salimos del cine y confesó salir encantada con la cinta. Sí, es cierto, que yo esperaba algo más suculento, de los creadores de ‘Matrix’, que llevarme a la boca, que no aparareció. En su lugar, ví la película ‘totum revolutum’ ‘guerras de las galaxias’, ‘blade runners’ y ‘alicias en los paises de las maravillas’, etc, hecha para ver en 3D, que te deja ese sabor agridulce de que sí, pero no, de que no, pero sí.

  1. Coincido plenamente en la crítica a este estrepitoso desastre cinematográfico pero no puedo dejar pasar otro estrepitoso fracaso: el de la propia construcción de la crítica.

    Que está bien que el señor autor nos quiera demostrar cuanto conoce nuestra lengua madre y lo bien que se desenvuelve en ella. Y puedo alcanzar a entender que, como guiño a semejante bodrio que es Jupiter Ascending (que no Ascending Jupiter), se haga valer de la fina ironía para sacarle los colores, pero entre tanta pirueta lingüística uno termina perdiéndose y al final, lo que se pierde es la gracia.

    Por lo demás, nada que objetar (salvo la ya tan mainstream crítica hipster a Interstellar…). GAES os hará felices.

    • Amén. Desde la tercera linea me acompañó una sensación de pereza que no sé si ayudó a que me perdiera como tú en algunas partes, pero hizo que terminar de leer esta crítica me resultara tan árduo como a este señor ver la susodicha película. Me gustaría saber por qué la gente tiende a pensar que cuanto más recarguemos y envolvamos un texto, mejores escritores seremos. No he visto la película, pero la verdad es que ha conseguido que tenga curiosidad, así que… a ello me dispongo. A lo mejor esto es un ejercicio de publicidad inversa que pretende pescar espectadores. Me da igual, la veo… lo que sea para despejarme la cabeza después de este ejercicio de rococó hecho crítica. ¿donde habré puesto las palomitas?…

    • Su majestad no muere, renace al morir, que no es lo mismo, porque antes era una muerta viviente.

      Me hablaron de la peli….desde otra perspectiva que es fijar la atención en la palabra por encima de la imagen y es alucinante…..lo que esconde la letra pequeña.

  2. Santo Cielo, qué pedante e infumable pedazo de ladrillo sólo para decir que, como al resto de mortales, la película te ha parecido una mierda, cosa que cualquiera con ojos vislumbró tan sólo con ver el tráiler. Un artículo que, al igual que la película, de puro tostón he tenido que pasar a velocidad «2 X» Enhorabuena por «entrar en la leyenda» junto a Cage, Lana y Andy.

  3. Jajaja muy bueno el articulo.
    Y lo de juntar a nicolas cage y los wachowsky me parece brutal.
    Y para la segunda parte, travolta + isabel coixet!!!!

    • Amen. Estos hermanos se educaron en la «escuela Shyamalan»: rueda un gran éxito y ponte a vivir de las rentas en tus siguientes películas. La próxima la van a tener que financiar sus familiares, porque dudo que la Warner vuelva a tropezar en la misma piedra por enésima vez…

  4. El artículo se hace corto. En cuanto entra en materia ya se acaba. Me gustaría algún comentario más sobre por qué la película es tan mala, alguna disección de la peli. Se puede aprender mucho de las pelis malas, más que de las buenas, creo yo. ¿O es que quizá es tan mala que es demasiado doloroso intentar recordar la película?

  5. Solo dos links y los dos a artículos también tuyos. ¿Te llegas solo ya o aún estás en clases de yoga para conseguirlo?
    Pero el artículo guay, eh? Solo eso me sobraba y mi gusto puede ser tan malo como el de los Wachowsky Bross.

  6. Qué horror de humorismo, señor López Neyra. Un número de Arévalo al lado de esta gayola parece cosa del jodido Lenny Bruce.

  7. Creo que el 70 % del artículo bordea la crítica, gira alrededor de no sé qué elucubraciones del escritor. Tanta oscilación de lo que «siente» el crítico me termina mareando. Debería centrarse, en mi opinión, hacia una escritura más estable, más estructurada, un poco más hablando de lo que es el film en sí, la cosa en sí de lo que hablamos. Es más importante las efervescencias emocionales del crítico que la película en sí. No estoy de acuerdo. En vez de velocidad x2 para el texto hice flashforward.

    • El crítico puede escribir lo que le plazca y como le plazca, sólo faltaba. Tiene todo el derecho a asfixiarnos en su redundancia humorística tanto como en su profusión léxica.

  8. «De entre los retazos que consigo rescatar de aquella supernova de estupor en la que permanecí sumido durante la inefable vivencia que es sobrevivir al último film de los Wachowski (les diré que quienes salimos vivos de aquel cine nos saludábamos mutuamente en plan Band of Brothers)». En una crítica absolutamente criticable, esta frase fue de una genialidad absoluta.

    • Leo esto con más de 4 años de atraso pero tienes toooda la razón, genialidad que me hizo acabar de leer la crítica.

  9. Si lo que realmente querías contarnos es que te has comprado un diccionario, haber contado eso y no la peli de los Wachowski.

  10. Es una gran película para los Matriowski… si lo que pretenden es que alguien les reconozca por la calle y les exija a golpes que le devuelvan el dinero de la entrada.

  11. Ni puto caso Miguel… Me he descojonado con el artículo, que es sin duda la intención con la que lo escribiste. Y recalco esto, porque da la impresión de que la mayoría de las críticas te vienen de gente que tenían la intención de encontrarse con una crítica cinematográfica «seria» de la peli.
    Aprovecho también para pedirte que te dejes caer más amenudo sobre tu teclado… Hacía tanto tiempo que no escribías nada por aquí!!!!!

  12. Cómo puedes llamar a Nolan ‘terrorista sonoro’ y quedarte tan ancho? Un tío que tiene en nómina a uno de los mejores creadores de BSO, sino de las diez mejores BSO de los últimos años. Si no te mola la ciencia ficción no la veas. Y ponte al hablar de cine de autor de una puta vez, que te va al dar una úlcera.

  13. Es una de mis películas favoritas no coincido con la crítica ya que se vio banalmente sin sentido aparente, esta película es una película
    Cómo matrix que nos muestra cómo realmente nos manipulan desde más arriba inteligencias superiores … como leí por ahí para entender la película hay que leer la letra chica y me quedo con eso, me encanta la película y no por qué un crítico que vio la película y no encontró el mensaje oculto diga que es mala lo es saludos a

  14. Me encanto la pelicula… impresionante… una de las mejores peliculas que he visto, sino la mejor… mucho mejor que Matrix… y el dialogo de los hermanos Abrasax al principio. es espectacular… uno de los mejores dialogos de la historia del cine… creo que es una pelicula totalmente incomprendida. reconozco que la historia de amor es una mierda, y que el trozo de la boda es surrealista.. pero es resto de la peli es sobervio… solo cabe pensar si esta pelicula es ciencia-ficcion o es realidad… porque no olvidemos que muchas civilizaciones anteriores a la nuestra, en este planeta han desaparecido sin dejar ni rastro.. que al año millones de personas desaparecen tambien sin dejar ni rastro… a vosotros os parece una mierda y respeto vuestra opinion… pero la mia es radicalmente contrapuesta… se han encontrado martillos que tienen millones de años, y los discos de Dropa, tambien tienen millones de años, y contenian escrituras que estaban escritas a nivel microscopico.. una cosa es cierta, este planeta es un planeta esclavo… la humanidad es una raza esclava, cabe preguntarse si de nosotros mismos, o de otros seres que viven en el espacio exterior… me encanto la peli.

  15. Cuando puedas ve por primera vez la película de Júpiter Ascending porque esta claro que aparte de los nombres res de los actores no viste la película, en absoluto, es una desgracia que las , las deban hacer de temas mascaditod y fáciles para que las entiendan todos. Si no la entendistes, pues culpa tuya por ir sin dormir y cuando te picaban los huevos. A mi me parece, dentro de nos ser la película del siglo, una gran película que es una pena el poco éxito que tuvo y que nos hayamos quedado sin una segunda parte, por gente tan absurda, venga volvamos a centauros del desierto, que por buena que sea es lo más plano lento y aburrido que existe.

  16. La pelìcula les parece mala porque no es fantasìa. Algùn dìa lo veràn. Por el momento, entiendo, que no entiendan.

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