Música

Bitches Brew: viaje alucinante a la mente de Miles Davis

Miles Davis en 1973. Foto: Corbis.
Miles Davis en 1973. Foto: Corbis.

Hay una pandilla de puristas pronosticando que los instrumentos eléctricos arruinarán la música. No, señor. Lo que arruinará la música será la mala música, pero no los instrumentos que los músicos elijan tocar. (Miles Davis)

Es curioso comprobar cómo algunos discos despiertan reacciones muy distintas entre los aficionados a un mismo género de música. Lo que puede llevar a algunos al éxtasis, a otros les aburre o incluso les pone de los nervios. A todos nos ocurre; ciertas grabaciones nos seducen instantáneamente incluso aunque no las entendamos, pero hay otras que nos repelen, por los motivos que sea, incluso a sabiendas de que otras personas sí las disfrutan. La cosa se complica cuando la música es más difícil de afrontar, cuando un disco o una pieza escapan de lo convencional. A veces acusamos de simpleza a quienes no aprecian cierta música que a nosotros nos gusta, aunque es posible que esos oyentes llegasen a apreciarla si alguien les mostrarle el camino para llegar a comprenderla. Otras veces acusamos de esnobismo a quienes disfrutan de una música extraña cuyas virtudes no podemos captar, aunque quizá se trata de un gusto adquirido que nosotros mismos podríamos terminar desarrollando de poner suficiente interés. Ya les digo, nos pasa a todos. Algunos de los que en la actualidad son mis discos favoritos no me gustaron cuando los escuché por primera vez, porque sencillamente no los entendía todavía, así que por mucho que me gusten ahora puedo ponerme en el lugar de otras personas que no consiguen apreciarlos. Y al revés; otros discos, considerados obras maestras por personas cuyo criterio respeto no me seducen, aunque puedo admitir que se me está escapando algo, que algo no entiendo o que sencillamente no he prestado suficiente atención. Pues bien, imaginen un disco, Bitches Brew, que en su día dividió incluso a los músicos de primera fila sobre su contenido, y que hoy, más de cuatro décadas después, continúa situando a quienes lo escuchan en dos bandos opuestos.

Cuando la música se registraba únicamente mediante partituras, la composición era el eje central en torno al que giraba todo. Los músicos ya improvisaban, claro, pero sabiendo que las siguientes generaciones únicamente conocerían su legado transcrito, que la partitura era el único producto perdurable que podían vender y que la improvisación era un divertimento momentáneo. Sin embargo, al inventarse los sistemas de grabación, el registro de cada momento empezó a ganar importancia por sobre la partitura. Una grabación es la música viva, es el arte en sí, mientras la partitura es una mera representación de ese arte. Y en una grabación pueden registrarse tantas cosas imprevistas que incluso el más nimio detalle, hasta un error, hasta un sonido extramusical accidental, puede convertirse en parte intrínseca de una pieza.

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28 comentarios

  1. Utilizando su propio lenguaje: Miles fue un hijoputa irrepetible, producto de una época irrepetible: la explosión de los locales de la Calle 52 donde todos tocaban con todos y nadie le impedía a nadie subirse al estrado. Estaban, sí, Parker y Gillespie como focalizadores, pero también Coleman Hawkins, que era de una generación anterior, y Monk, al que pocos entendían, y Charlie Christian, que bajaba a tocar cuando terminaba los bolos con Benny Goodman… y Tristano y Mingus y Max Roach… mucho talento que además se multiplicaba al estar en contacto entre sí. Creo que hoy sería imposible ver, por ejemplo, a Winton Marsalis con Wayne Shorter, Keith Jarret, Marcus Miller y Jack Dejohnette juntos en una jam improvisada delante del público de un club diminuto. Eso era lo que sucedía cada noche en la Calle 52, tal como lo cuenta el propio Miles en su autobiografía.

  2. Buenísimo artículo. Por cierto, recomendaría en esta línea de fusión en la que entró Miles Davis con In a silent way un álbum que es poco conocido y citado, pero que disfrutarán al máximo los fieles del jazz y el rock progresivo: A tribute to Jack Johnson. Un espectacular viaje que arranca con un diálogo entre la guitarra de McLaughlin y la trompeta de Miles… Una vuelta de tuerca para abrir el otro lado.

  3. Muy buen artículo, muy interesante.
    A mi me gusta mucho Davis, por ej. Kind of Blue me parece una maravilla, pero Bitches Brew es, en efecto, un disco muy difícil, tanto, que no he sido capaz de apreciarlo. Le dí su oportunidad hace años, lo escuché varias veces, pero lo siento, no consigo entrar en él.

    • Emilio de Gorgot

      Una buena forma de acercarse a ese disco, además de escuchar el trabajo anterior de Miles (y el inmediatamente posterior, discos como «On the Corner», prueba con ése), es familiarizarse mucho con el sonido de otros músicos que bien recibieron su influencia o bien procesaron las cosas de manera similar. El rock progresivo en plan King Crimson o Frank Zappa, el funk de los 70 (Sly Stone, etc), o el jazz-funk en plan Eumir Deodato. Incluso las bandas sonoras de gente como Lalo Schifrin. Piensa en «Harry el Sucio». Después puedes recorrer el camino inverso hacia «Bitches Brew».

      https://www.youtube.com/watch?v=yp8DGoaDZ5k

      Con todo ese bagaje, es más fácil adquirir el gusto. Yo tengo discos que se me resisten pero casi siempre encuentro un camino, a través de asimilar a otros músicos. También puede ocurrir que ya tengas todo ese bagaje y que aun así el disco no te llegue, incluso habiéndole dado bastantes intentos a las partes más accesibles como «Spanish Key». Entonces, bueno, el disco no te gusta y ya está. Tampoco pasaría nada.

      • lMuchas gracias por las pistas.
        Conozco poco de las músicas que mencionas. Tan solo King Krimson, y especialmente sus dos primeros trabajos, el primero sobre todo ( temas como I talk to the wind o Epitaph me parecen maravillosos ), pero me temo que es su disco menos rockero.
        Trataré de investigar un poco.

  4. Maravillosa lección de música, siempre me sedujo él universo musical de miles, coltrane, monk, mingus, gillespie, bird, coleman, dexter y tantos otros para disfrutar de está música qué suena atemporal y qué perdurará por los siglos.enhorabuena.

  5. Pingback: Yemas de huevo bajo cero | Y e m a s d e h u e v o

  6. excelente!

  7. dos apuntes no recogidos en el artículo, a mi juicio esenciales para apreciar en toda su extensión un disco pionero, no solamente en términos artísticos (plena responsabilidad de M Davis y una banda un tanto desconcertada de partida, pues no habían recibido partituras, ni siquiera unas mínimas instrucciones concretas de lo que había de acontecer en el estudio).

    Hay que valorar el decisivo trabajo de Teo Maceero, más que productor, coartífice de una grabación extraordinaria en sus registros sonoros, teniendo en cuenta que ttodo lo que suena en el doble álbum, se registro con un magnetofón de cuatro pistas (asignando los canales con tremendas dificultades y mérito, visto el resultado obtenido).

    Pero lo más trascendente de esta grabación es la labor de postproducción de los registros de estudio, en los que Macero, con el consentimiento y la colaboración de Davis, realiza el primer ejercicio de corta y pega en el ámbito de jazz, por no referirnos a toda la historia de la música grabada, al existir precedentes en los seminales estudios de Jamaica. Todos los temas que suenan en Bitches Brew están mezclados, repitienddo diversos pasajes instrumentales (sobre todo bases rrítmicas) y distribuyendo los diversos solos sobre un colchon de sonido «designado» a posteeriori.

    Llevo toda mi vida escuchando Bitches Brew y solamente hace cinco años, con la lectura de esencial libro sobre esta grabación de Enrico Merlin y Veniero Rizzardi (publicado en Global Rhythm), cambió esencialmente mi percepcción de esta Obra Maestra. Muy recomendable!

  8. Gracias por el artículo, ya no me siento tan raro por sentir fascinación por este disco hipnótico, al que llegué efectivamente después de pasar por Kind of Blue, saltando a Coltrane, Shorter, etc…
    Para mí es una experiencia escucharlo en solitario, en el atardecer de una playa semidesierta, Spanish key, Pharaon dance…

  9. Muchas gracias, Emilio, disfruté bastante leyéndolo. Soy fascinado con este disco y con tantas otras cosas de Miles. Acaso te podría interesar este mi anti-homenaje: Miles & Coltrane. & Coleman. Un anti-homenaje pro-feminista. http://pensarjusto.blogspot.mx/2011/04/miles-coltrane-coleman-un-anti-homenaje.html

  10. Qué grande Miles Davis

  11. Fernando Romero Buck

    Gracias por el artículo, describe muy bien mi experiencia como aficionado a la música en general y al Jazz en particular. Escuchar un disco y pensar por qué estoy perdiendo mi tiempo oyendo semejante sinsentido, dejarlo aparcado, absorber poco a poco música diferente (y no siempre del mismo artista) para dar una nueva oportunidad a aquel disco de música incomprensible, y vivir casi una epifanía frente a la fantasía que ahora sí mis oídos conseguían apreciar. Me ha pasado con Frank Zappa y con este disco de Miles. Yo no sé ustedes, pero yo no conseguía parar de bailar y sonreír con cada pincelada de música. Este disco ya nunca coge polvo, está siempre bien reluciente en mi colección.

  12. La frase del artículo «se trataba de que todos los instrumentos contribuyesen a crear un groove conjunto», lo de los puretas tirándose de los pelos por hacer esa música tan poco jazzera de Do-Re-Mi e incluso todo el arte gráfico de este maravilloso album, me hacen pensar un poco en una especie de (des)evolución de la música tribal (que,si no me equivoco, algo tiene que ver en los orígenes del jazz)… Como si hubiera habido una deconstrucción (cómo odio esa palabra) del jazz modernizada, con guitarras eléctricas y etc.

    Me ha encantado el artículo, desconocía la relación con Jimi Hendrix y si antes ya sentía curiosidad por el músico/personaje/persona, ahora tendré que evitar pasarme por la sección de ‘música’ para no caer en la tentación de pillarme su autobiografía, que por otra parte, siempre me pone ojitos…

    • Emilio de Gorgot

      La autobiografía de Miles es fantástica. Particularmente cuando describe la escena neoyorquina del bebop. Sus anécdotas sobre Charlie Parker, por ejemplo, son impagables. El libro también ayuda a entender la apertura mental de Miles en cuanto a música, la sinceridad con la que habla sobre lo que le atrae musicalmente sin importarle lo que puedan pensar los puristas o pedantes de turno (con pocas excepciones a las que pone nombre, ningunea a casi todos los críticos), pero también con seriedad y unos criterios claros.

      En lo personal tuvo aspectos censurables, pero esa es otra cuestión. Juzgándolo exclusivamente como músico, su mentalidad y su visión eran absolutamente admirables, y la autobiografía es una muestra constante de ello. Te la lees en un par de sentadas y aprendes mucho, muchísimo, sobre su filosofía musical.

  13. Jessey Pinkman

    Si han disfrutado -como yo- del articulo, les recomiendo dos grabaciones relacionadas con lo que en él se comenta. La primera es una pieza improvisada que tocó el grupo de Miles Davis en el festival de la isla de Wight. Al editar la película le preguntaron cuál era su título y su respuesta fue «Call it anything» …y es con lo que se quedó. Ver a Keith Jarrett en estado de éxtasis tocando el piano …eléctrico! es impagable (y un buen contraste con ver a EL&P disparando cañones reales desde el mismo escenario). Lo segundo es que si disfrutar Bitches Brew exige un aprendizaje previo, prueben con la tesis doctoral de ‘The Cellar Door Sessions’.

  14. Que bonito articulo… para los que amamos a Miles.

  15. Cao Wen Toh

    Mi relación con este álbum es así: lo compré por la portada esperando encontrar una música que, sin conocerla pero deseándola, estaba en el anterior «In a Silent Way» que tanto disfruté años después. Sin embargo «Bitches Brew» me gusta ahora muchísimo más que el otro. Y eso que cuando lo escuché por primera vez me produjo un rechazo visceral tan grande, un cabreo tal por haberme gastado una pasta en algo tan odioso, que lo tuve aparcado muchísimo tiempo. Fue mi primer disco de Miles; cierto es que hay que empezar por otros, pero ahora incluso estoy orgulloso de mi primera elección.

    El pasaje con Charlie Parker me ha hecho saltar las lágrimas de emoción; esa autobiografía está al caer, ¡pero ya!

  16. Pingback: Bitches Brew: viaje alucinante a la mente de Miles Davis - Jot Down Cultural Magazine | JSGORORDO | Arquitecto

  17. José Fernández

    Buen artículo, pero no estoy de acuerdo conque sea necesario entender una pieza para disfrutarla. Primero siempre va el disfrute, y luego si tal ya llegará el discernimiento de ese gozo.

    Volviendo al tema del corta y pega, en la magnífica biografía de Miles escrita por Ian Carr se incluye una anécdota sobre cierto músico de los que toca en Bitches Brew (no recuerdo cual), que poco después de la grabación del disco paso por las oficinas de Columbia. El caso es que la música que estaba sonando de fondo mientras le atendía la oficinista de turno le estaba gustando mucho, así que le pregunto a esta qué era eso que sonaba, a lo cual la mujer le contesto sorprendida que era él O.o

  18. Es curioso, a mi me gusta el jazz, en especial el jazz-rock (para mi el mayor músico del siglo XX es Frank Zappa); no soy muy exigente, quiero decir que casi que me gusta cualquier cosa, ya que siento una admiración infinita por los que tienen el don de la improvisación. Y sin embargo Miles Davis no me gusta. No sé por qué, pero si tuviera que aventurar una explicación diría que es porque era un hombre que odiaba demasiado. Si no recuerdo mal, una vez dijo que siempre que tocaba tenía en mente la imágen de un hombre blanco apalizando a un negro. Y en una entrevista dijo que si solo le quedara una hora de vida la pasaría estrangulando a un hombre blanco, recreándose en ello. Y eso se trasluce en su música.

  19. Juan Fernandez

    Este fue el primer disco de Miles que me intereso, yo ya era admirador de las largas improvisaciones de Clapton (sobre todo en la etapa de Cream) y de Hendrix, y ya estaba familiarizado con el rock progresivo de los 70’s (Pink Floyd, King Crimson, etc…) y la verdad de inmediato me parecio un disco genial, a partir de este disco descubri el resto del trabajo de Miles, asi como el trabajo de Coltrane y de ahi en adelante de muchos mas, para mi fue el disco que abrio un mundo nuevo de musica que yo desconocia…

  20. Felicitaciones por el articulo.
    Ojalá todos los artículos fuesen tan entretenidos, extensos y didácticos!!

  21. dantesqo basurto

    LO ESCUCHARE , GRACIAS POR LA RECOMENDACION , SOY ESE TIPO DE OYENTE .

  22. dantesqo basurto

    ES DECIR , LO HE ESCUCHADO VARIAS VECES DESDE HACE MUCHOS AÑOS , PERO CON ESTAS REFERENCIAS SE CONVIERTE EN UNA NUEVA FORMA DE APRECIARLO , GRACIAS .

  23. Pingback: El silencio sin tiempo – Colectivo Perrotrespatas

  24. PepMartinez

    Compré una edición Deluxe en una caja Preciosa sin saber lo que había dentro. A la tercera escucha la fascinación se apoderó de mí. Un año después lo he puesto mientras leía y volvió a emocionarme.Tanto que recurrí a internet para saber más del Bitches Brew. Y así he llegado a este artículo de Jot Down y los comentarios que me han ayudado a completar el círculo.

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