Arte y Letras Historia

La guerra de Yugurta (y III): victoria y agonía de Roma

SPQR, acrónimo de la frase latina Senātus Populusque Rōmānus, en referencia al gobierno de la antigua República romana. Fotografía: Marco / Zak (CC).
SPQR, acrónimo de la frase latina Senātus Populusque Rōmānus, en referencia al gobierno de la antigua República romana. Fotografía: Marco / Zak (CC).

(Viene de la segunda parte)

Las guerras se ganan con los pies antes que con la espada. (Julio César)

Mario había obtenido el puesto de comandante en la guerra de Numidia mediante el juego sucio, pero eso no significa que su llegada no fuese providencial. Como siempre, encontró maneras imaginativas y novedosas de superar los obstáculos que se encontraba en su camino. Que los hubo, y muy serios. Los ambiciosos planes de Mario sufrieron el primer tropiezo cuando, para sorpresa suya, las tropas destinadas en Numidia fueron enviadas al norte de Italia, donde la situación militar era desesperada. La llamada «guerra cimbria» había comenzado en el año 113 a. C. —unos meses antes que la guerra de Yugurta—, cuando una alianza bárbara formada por cimbrios (daneses) y teutones (alemanes) había aparecido atravesando los Alpes, amenazando el norte de Italia y las posesiones romanas en el sur de la Galia. Aquel conflicto con los bárbaros no tenía el mismo componente de desestabilización política porque no había estado salpicado por escándalos. Pero sí fue mucho más desastroso desde el punto de vista militar y, de hecho, se convirtió en una amenaza mucho más real e inmediata. Cuando Mario fue nombrado cónsul, ambas guerras duraban ya seis años. Si la guerra contra Yugurta estaba destrozando la autoestima de Roma, la guerra contra los bárbaros había llegado a amenazar con poner en peligro su propia existencia.

Durante la primera invasión cimbria, en el año 112 a. C., los bárbaros habían destrozado al ejército romano del cońsul Cneo Papirio Carbón; en un desastre militar con proporciones de cataclismo el cónsul perdió, por lo menos, la mitad de sus cuarenta mil legionarios. La derrota sacudió la República hasta el punto de que aquella batalla bien pudo haber cambiado la historia del mundo: desarbolado el ejercito consular, ya nada impedía el avance bárbaro hacia la propia Roma. Los aterrados habitantes de la capital se estaban ya preparando para lo peor cuando los cimbrios, de manera tan inesperada como providencial, decidieron desviarse hacia la Galia, quizá porque esperaban obtener un botín más fácil con menor esfuerzo (es de suponer que los cimbrios dieron la vuelta porque imaginaban la ciudad de Roma más protegida de lo que en realidad estaba). La República se esforzó por reclutar nuevas tropas con las que reforzar el norte, pero solo para contemplar cómo los cimbrios seguían derrotando a las legiones en batallas de recuerdo infausto. En el año 107 a. C., Lucio Casio Longino fue elegido cónsul junto a Cayo Mario. Mientras Mario estaba maquinando su nombramiento como comandante en África, Longino se puso al frente de las legiones en la Galia. El resultado fue una nueva catástrofe. El ejército romano de la Galia fue aniquilado sin piedad por los tigurinos, aliados suizos de los cimbrios, y el propio cónsul Longino murió durante la batalla. Una vez más, Roma estaba indefensa por el norte. Parecía cuestión de tiempo que los bárbaros se diesen cuenta. de esto y el Senado, en una maniobra tan sensata como desesperada, decidió retirar las tropas de Numidia y llevarlas hacia los Alpes.

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18 comentarios

  1. Pingback: La guerra de Yugurta (y III): victoria y agonía de Roma

  2. Clap! Clap! Clap!

  3. A mi en todo este proceso de putrefacción de la República Romana Saturnino me resulta un personaje casi tan relevante como Sila o Mario (Los Graco más). Aún así, entiendo que es un artículo y no un libro y por él te congratulo.

  4. El reclutamiento de gente que se pagaba su propio equipo era habitual también en las poleis griegas. Es un buen sistema, barato y eficiente, cuando se trata de defender tus propiedades amenazadas por un ejército enemigo que viene a tu casa a arrasarla.
    El sistema fracasa no tanto cuando las campañas son largas como cuando se hace combatir a la gente no para defender sus tierras sino para conquistar las de otros. Una cosa es defender roma de Aníbal y otra muy distinta perder siete años de tu vida en el culo del mundo (España) luchando contra unas aguerridas tribus celtíberas que nunca te han hecho nada, solo para que algún noble se convierta en terrateniente gracias a tu sangre.
    Podemos ver el mismo ejemplo en la guerra de Vietnam; una cosa era defender los EEUU del ataque japonés – y la amenaza nazi, aunque la opinión pública americana era muy contraria a meterse en la guerra en Europa hasta Pearl Harbour – y otra cosa ir a que te matasen en Vietnam. La decisión de Mario tras Yugurta (y Numancia) es la misma que la de EEUU tras Vietnam: profesionalizar el ejército. Funciona bien, hasta que se deja de poder pagar al ejército y el ejército se da cuenta de que en realidad mandan ellos.

  5. Excelente, no conocía esta historia y ahora entiendo más ese periodo. sUba corrección-pregunta, ¿donde dice cota de malla debería decir coraza?

    • No, es correcto. La coraza, entendiéndose como una única pieza de metal con forma de torso humano, tiene que hacerse a la medida exacta del portador, lo que la hace carísima. Los nobles que servían como oficiales en el ejército puede que llevaran una, pero los soldados no.
      Los legionarios llevaban en tiempos de Mario la famosa lorica segmentata, una loriga hecha con varias bandas de metal cosidas entre sí que caían sobre el torso a modo de cortinilla. Otras opciones eran la cota de anillas entrelazadas o las armaduras de escamas de metal.

    • Apreciado Roberto, no hay error, ese es el nombre: cota de malla. Es una armadura de acero (a veces bronce) en forma de malla que usaban los ejércitos medievales.

  6. Sol Membrillo

    A este pájaro le jodieron los planes de expansión justo cuando acababa de inventar la yugurtera. Descanse en paz.

  7. Excelente serie de artículos.
    En mi opinión, cuando Jot Down deja a un lado la política, es sobresaliente.

  8. Cayetano Gil

    Como apunte quisiera añadir que Mario no fue el primero en ‘dejar’ a los pobres convertirse en soldados, y actualmente está visto como un proceso gradual más que de una reforma per se. Quiero decir que otros generales y comandantes ya habían rebajado las exigencias para entrar a formar parte de las legiones o hasta habían pedido voluntarios en algún momento puntual.

  9. Plas, plas, plas. Me ha encantado.

    Si alguien tiene interés en profundizar en Mario y Sila al modo novelesco, le recomiendo encarecidamente los siguientes libros:

    El primer hombre de Roma
    La corona de hierba

    Ambos de Coleen McCullough, recientemente fallecida.

  10. Pijus Magnificus

    Gracias por los artículos. Una duda, tras todas las hazañas, ¿recibió Cayo Mario algún cognomen?

    Un saludo.

  11. Raúl Madrazo y Gaona

    Según la lápida en la Cárcel Mamertina ( Carcere mamertinum ) en el Foro romano: Iugurta ( Yugurta ) murió de inanicion en el año 104 a de C. en el la fosa o sótano Tullianum.

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