Ciencias

Los niños invisibles: la vida de Dolores

ballester
Ilustración: Trinidad Ballester.

Dolores tiene una idea nítida acerca de cómo debe ser su familia, su relación de pareja y la forma sincera de hablarse entre padres e hijos. Se ensimisma con este monólogo interno y lo piensa y repiensa continuamente. Ni siquiera le hace falta que ocurra lo que sueña, parece que tiene bastante solo con pensar en todo esto.

Escucha en su interior las voces armoniosas de su familia reunida. Es como una sinfonía que la llena de paz. Le abre paso a una serenidad en la que suspende momentáneamente la respiración, lo que no experimenta con ninguna otra cosa que le suceda.

Cuando piensa en esta vida que anhela, tiene una sensación en la boca del estómago que se expande a oleadas, mientras piensa en lo que cada uno debe hacer, decir y cómo deben comportarse.

En realidad no hace nada por construir esta vida ideal. Suele ser reservada y contenida. No actúa porque le da miedo estropear su sueño. Aspira a ese momento ideal en el que todo esté bajo su control o que por lo menos tenga la máxima seguridad sobre ello.

Y el caso es que a veces tiene experiencias muy similares a lo que desea. Son ocasiones en las que su familia se reúne en un ambiente sincero y desenfadado. Momentos en los que las voces se entremezclan melodiosamente. Reuniones en las que todos se comportan de un modo agradable.

Entonces, en lugar de alegrarse le inunda la nostalgia, echa de menos su propia idea y en medio de la reunión dice que le gustaría que todos estuvieran más unidos y crearan un clima de confianza y amor, tal y como ocurre en su pensamiento. En esos momentos aprieta los puños de rabia, se echa a llorar y pide a toda la familia que la deje sola y en paz. Y así suele dar por finalizadas las reuniones familiares.

Ella dice que es perfeccionista, pero en realidad lo que le ocurre es que no puede actuar hasta no estar completamente segura de lo que va a hacer.

El aprendizaje se produce con el contraste entre las evidencias que recibimos del exterior y las referencias internas que tenemos acerca de las cosas. Nuestra atención viaja continuamente hacia afuera y hacia dentro para contrastar ambos campos. Podríamos decir que, en realidad, no conocemos la realidad sino que la reconocemos cuando lo que percibimos se parece a nuestras imágenes previas y preconceptos del mundo.

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Un comentario

  1. ¡Gracias!

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