Entrevistas Música

Javier Colina: «Las músicas populares no tuvieron nada que las pusiera de moda»

Fotografía: Begoña Rivas

Javier Colina para JD 0

Ver y escuchar a Javier Colina (Pamplona, 1960) tocando su contrabajo tiene algo de sesión de hipnosis. No solo por cómo toca, por esa capacidad que tiene de brillar haciendo jazz, de llevarte a la Cuba profunda con sones y tumbaítos o de hacer incluso que su instrumento cante por granaínas cuando se pone flamenco. Sino también por cómo lo hace. Por ese vaivén de su cuerpo, ese continuo desplazar el peso de una pierna a otra, como si fuera el baile de uno de esos boxeadores que tanto le gustan y a los que mira en la televisión cada mañana mientras hace ejercicios de dedos. Y también por esa forma tan suya que tiene de procesar la música infinita que guarda su memoria, cantando primero lo que sus manos tocarán después. Colina no es solo, como repetimos siempre, uno de los grandes del jazz en Europa y el mejor con el contrabajo del flamenco, precursor del flamenco jazz, parte contratante imprescindible de álbumes a dúo con artistas como Tete Montoliu, Bebo Valdés o Silvia Pérez Cruz o de proyectos desde el Songhai de Ketama al Lágrimas negras o el trío de jazz CMS que forma con Marc Miralta y Perico Sambeat. Es también un intelectual de la música. Un ratón de biblioteca musical que lleva décadas, como un arqueólogo sobre el terreno, buscando las raíces de las músicas más populares, las que le mueven, las que permanecen con el tiempo al margen de modas, tendencias y radiofórmulas. Un tipo de Pamplona, divertido e irónico, además, que se adentra en cada música como un viaje de placer y que según qué toca cada noche lo acompaña con un trago diferente. Hoy, tarde de invierno frío en Madrid, sin la coraza de su contrabajo por delante, pide gin-tonic antes de empezar a hablar.

Empecemos por algo fácil. Recibes una llamada y te nombran ministro de Cultura. ¿Qué haces?

¡Me voy a mi casa! Yo no hago nada. O destituyo a todo el mundo y me voy a mi casa. No tengo afán ni interés en ordenar a los demás. Soy de naturaleza anarquista. Nosotros tocamos jazz, no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer.

¿Y qué te gustaría que se hiciera?

Lo único, facilitar a la gente que quiere hacer música en la calle, en los bares, que pueda hacerla. Y que el público tenga acceso a escuchar cosas. Que para que se pueda hacer un concierto de samba un día no se pidan miles de condiciones tres meses antes. Que pongan facilidades, porque eso nos enriquece a todos. Pero creo que eso es algo común a este sistema europeo que tenemos, porque no se puede hacer nada si no te organizas con la autoridad de turno.

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16 comentarios

  1. Esta entrevista se resume en el concepto «que mal esta todo, la gente no tiene ni idea de musica menos yo, los mios y los que van a mis conciertos».

    • Bartlebloom

      No te la has leído entera, ¿verdad? Has picoteado un poco del principio, fuiste a las últimas preguntas y ya te has formado una opinión que no dudas en airear pese al riesgo de demostrar que no sabes de lo que hablas.

      • Enterita, te lo aseguro, solo hace falta conocer al jazzero para saber de que pie cojea

        • Nacho Negro

          Intentar catalogar a Javier Colina, aunque sea de «jazzero», demuestra a las claras donde está la cojera. Javier es, sencillamente, un músico.
          Lo voy a dejar ahí, por respeto.

  2. Rodrigo Barrionuevo

    Por «los Chanchaveros» debieron referirse a Los Chalchaleros, famoso grupo argentino que ha difundido la música y cultura gaucha por el mundo.

    Saludos desde Chile.

  3. Alberto Villa

    Esa pregunta: «Tú llegas al jazz porque es libertad. Porque, literalmente, es una música que te deja hacer lo que te da la gana. ¿Cómo fue ese momento?» Y esa respuesta: «…Puedes subir a un escenario y que te pregunten: «¿Qué vas a tocar?». Y tú responder: «¡Lo que me da la gana! Ni lo sé». Eso te espabila y te motiva mucho. Tocar cada noche distinto es lo que quiere todo el mundo, que no haya rutinas ni disciplinas.» La pregunta me parece desafortunada (¿hacer lo que te da la gana?), pero la respuesta no explica nada (¿no hay disciplina en el jazz?). Por si hay algún niño que quiera ser músico de jazz cuando se haga mayor: en el jazz NO puede uno hacer «lo que te da la gana». Y para tocar jazz (como cualquier otra música) se necesita MUCHA disciplina. Creo que debería haberlo aclarado Javier Colina, pero quizás el exceso de admiración por parte del entrevistador le jugara una mala pasada.

    • en la respuesta de Javier Colina explica perfectamente a que se refiere con el ejemplo de autumn leaves y cómo esas líneas de solo le daban la libertad que no le daban otros temas que tocaba. es evidente que hay disciplina en el jazz. ni el entrevistador ni el entrevistado lo niegan. hablan de la sensación de libertad que él encontró en el jazz. lo que dices es cogérsela con papel de fumar, colega

      • Alberto Villa

        Sigo pensando que mi comentario es oportuno, a no ser que supongamos que todo el mundo sabe qué es «una línea de bajo». «Hacer lo que te da la gana» me parece una expresión muy poco afortunada y que a los no conocedores de cómo funciona la improvisación en jazz puede confundir. En cualquier caso, la próxima vez que hagas un comentario deberías respetar un poco más a tu interlocutor. Para terminar, dos cosas: no soy tu colega, de lo que me alegro, y yo me la cojo con lo que, esta vez sí es una expresión oportuna, «me da la gana».

        • Que amargado estás. Peor para ti. Te señalan la luna y no es que mires el dedo, es que te lo metes en el ojo. Allá tú, colega.

  4. Alberto Villa

    Vaya, seguimos con los ataques personales (reconozco que me molesta más lo de “colega” que lo de “amargado”). No por contestarte, sino por consideración al autor de la entrevista y a Javier Colina, en mi opinión la frase “literalmente, es una música que te deja hacer lo que te da la gana” (y recalco lo de “literalmente”) significa lo que significa. A no ser que también las palabras puedan significar lo que a uno le dé la gana, en cuyo caso habría que dejar de hablar y de escribir, que es lo que voy a hacer ahora mismo. Adiós, juan o Juan. Y cuidado con la Luna, no te vayas a quedar ciego de tanto mirarla.

    • Entiendo tu desacuerdo con esas palabras. A mí, que soy músico, no me suena tan mal en el contexto de la entrevista, otra cosa sería en un contexto más didáctico, que, en mi opinión, no es el caso. Yo veo a Colina, sin conocerlo personalmente, lo suficientemente inteligente como para saber con quién y cómo habla respecto del jazz. A esa frase quizás le faltaría completarla con «…una vez que sabes lo que puedes tocar…» pero eso, al menos yo, lo doy por hecho. El neófito, el estudiante o aprendiz de jazz se va a encontrar con la aclaración que propones en la primera ocasión que se encuentre con alguien que vaya a explicarle algo con más profundidad.
      Saludos.

  5. Uno de la Buena Gente

    «Las músicas populares no tuvieron casas de discos ni nada que las pusiera de moda…» Y las impopulares tampoco, hombre; de cada cien grupos, del estilo que sea, solo hay uno que logra un medio éxito, y necesitará mucha suerte para refrendarlo en el disco siguiente. Que ser músico no es un curro estable, amigo Javier; es, para casi todos, una fuente de ingresos irregulares, un hobby medio profesionalizado que a veces se cobra y a veces se paga, y que suscita continuas, y comprensibles discusiones, en las familias, con aquellos miembros que requieren los beneficios de un trabajo fijo y unos ingresos regulares.
    En cuanto a «la gente», basta ya, por favor, con esa idealización de las Buenas Personas Humanas contra la Maldad Diabólica de las empresas discográficas. Si fuera por las casas de discos no habría modas, ni éxitos de un día; lo que de veras les gustaría es que de cada grupo que sacan «la gente» siguiera su carrera durante toda la vida. Pero he aquí que «la gente», con las bandas, tiene muchos rollos de verano, o de otoño, y solo unos pocos matrimonios. Oye una canción, le gusta, la escucha una temporada y después pasa del grupo para siempre. Eso es un «éxito de un día», a eso se llama «pasar de moda», y sucede porque la inmensa mayoría de «la gente» quiere vivir la música de esa manera, y no porque un productor musical se empeñe en hacer y deshacer modas para estar entretenido y contra el criterio de la mayoría.

  6. Gran show en Sao Paulo hace unos meses! Gracias!

  7. Excelente entrevista, felicidades.

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