
El primer contacto con el vampirismo deja marca. Ahora en serio, la figura del no muerto chupasangres que se quema con la luz solar y que gusta de la belleza, la muerte y, por encima de todo, el néctar magenta de la vida, ha ido dando tumbos desde hace algunos años. No es para menos, pues su figura se remonta a los tiempos del antiguo Egipto y Sumeria. Si tratáramos de rastrear su tradición escrita, tentativa que sin duda terminará en inexactitudes o medias verdades ocultas por el peso de los siglos, llegaríamos hasta los cuentos recogidos en Las mil y una noches (atribuido a Abu Abd-Aliah Muhammad el-Gahshigar, probablemente siglo IX), donde se hace mención en diferentes narraciones a la figura del gul, demonio necrófago del folclore árabe.
Aunque separar al vampiro de la historia y movernos únicamente en el terreno de la cultura y la ficción implicará dar un salto en el tiempo y dejar atrás los enterramientos con piedras en la boca o los cuerpos enterrados boca abajo, siguiendo la creencia de que si el muerto despertaba cavaría en dirección contraria y acabaría de vuelta al infierno. En la cultura la figura del vampiro ha gozado de una tradición llena de altibajos, terminando como poco menos que un superhéroe de la moda juvenil gracias a la autora Stephenie Meyer (saga Crepúsculo) o como una máquina sexual imparable gracias a la saga de novelas de Sookie Stackhouse (Charlaine Harris) y su exitosa adaptación a serie de televisión por parte de HBO, True Blood. El fenómeno del vampirismo en la cultura del siglo XX y XXI sin duda viene motivado por la occidentalización del vampiro y el abandono de sus raíces, de sus influencias y de su tradición. En pocas palabras: se ha desbaratado y parodiado al vampiro hasta dar como resultado una panda de adolescentes que brillan cuando les toca la luz solar.
En algún momento, el vampirismo se nos volvió pop.
Un puñado de obras de culto, sin embargo, han sabido modernizar al estereotipado conde que, en la reciente edición de Los poderes de la oscuridad (edición hasta ahora perdida de Drácula de Bram Stoker, editada en España por Penguin Random House) se revelaba como más erótico y oscuro de lo que la novela original nos dejaba entrever. Un ataque al convencionalismo moral de la época, una dentellada a los valores de la alta sociedad británica. Richard Matheson firmaría en los cincuenta la novela que se bate en duelo por el primer puesto en las obras de referencia sobre el tema: jugando con el apocalipsis, la minimalista y perversa Soy leyenda (1954), que convierte a todo el mundo en vampiros y cambia las tornas en la lucha contra esos poderes de la oscuridad. Una revolución social sangrienta que da como resultado un nuevo orden mundial donde el Homo sapiens sapiens no tiene cabida. De esta interpretación, podríamos decir, punk del mito del vampiro sabe mucho la célebre cinta The Lost Boys (1987, Joel Schumacher), quizás junto con From Dusk Till Dawn (1996, Robert Rodríguez) una de las mejores aproximaciones a la figura clásica en clave moderna que dio la década de los ochenta y noventa. Más cercana al rock, si el lector gusta.
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Y no olvidemos «Only Lovers Left Alive»: una de las últimas aportaciones al subgénero. Vampiros pop prácticamente en sentido literal.
Tampoco olvidemos Penny Dreadful, una serie de cultísimo que rescata el espíritu del vampirismo de Stroker clásico, con su erotismo. El final más triste de todas las series ever
tres cosas tres:
genial artículo
no obstante: niego la mayor «soy leyenda» es entretenidísimo, pero no puedo creerme el final: ¿no podían los vampiros «no caníbales» dejarle un letrero al pobre Neville en plan «no nos mates. somos vampiros no caníbales y con celeblo. nos vemos mañana por la noche y te lo contamos que por teléfono es muy complicao. Trae sangría».
por último para parodia sensacional, esta astracanada desde nuestras antípodas: https://www.youtube.com/watch?v=WE_3PsKGrrI
j
«What we do in the shadows» de Taika Waititi y Jemaine Clement (2014) es una genialidad.
Me falta la culta Trilogía de Blade
«The Addiction» (1995) de Abel Ferrara. Otra forma de mirar el mito del vampiro.
falta mi preferida VAMPYR, de Carl Theodor Dreyer
Vampiros de John Carpenter.
Genial artículo
Aprovecho para recomendar la novela ‘El tapiz del vampiro’ de Suzy McKee Charnas
«Y es que el vampiro siempre ha tenido una raíz punk, por mucho que ya nadie se considere punk.»
Hasta luego, Mari Carmen ✋
A mi me falta mención a «El Ansia», con Susan Sarandon, Catherine Deneuve y David Bowie… Eso si que era un vampiro pop! :D