Arte y Letras Historia

Cartas desde la colina: Jiménez Fraud y la España dividida

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Alberto Jiménez Fraud y José Moreno Villa, 1930. Fotografía: Residencia de Estudiantes / CSIC.

En pleno centro de Madrid hay un trozo de la historia artística y científica de España. Unos edificios de rojizo color; con persianas de madera color verde y rodeados de jardines. Entre esos mismos chopos y adelfas pasearon Salvador Dalí, García Lorca, Luis Buñuel, Miguel de Unamuno, entre otras muchas personalidades. La Residencia de Estudiantes de Madrid, un proyecto de la Institución Libre de Enseñanza impulsado por una figura clave en la historia de la cultura y la pedagogía española: Alberto Jiménez Fraud.

Primer director de la Residencia, nacido en 1883, se exilió en 1936 tras el golpe de Estado de Francisco Franco; mismo año en que la Segunda República inició su final y en que la Residencia de Estudiantes detuvo su labor durante medio siglo. Muchas son las cosas que se llevó la guerra civil. Y, como todas las guerras, no aportó nada bueno. Paseando hoy entre los chopos de aquella colina, en la segunda etapa de este lugar, iniciada en 1986, es difícil poner en orden la secuencia histórica del escenario que se convirtió durante un breve periodo en referencia cultural europea y latinoamericana en el corazón de la ciudad de Madrid. La reciente publicación del completo epistolario de Alberto Jiménez Fraud (Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, Fundación Unicaja, 2018) sirve como hilo conductor de la crónica de uno de los momentos con más luz de nuestro país.

Y, también, de uno de los momentos con más sombras.

La Residencia de Estudiantes de Madrid se fundó en 1910 y, tal y como podemos leer en el Epistolario, donde se recoge la correspondencia con personalidades de la talla de Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset o Manuel de Falla, se concibió como un espacio de apertura intelectual y artística que mirara hacia Europa. El viejo continente de los primeros años del siglo XX, en que tantas y revolucionarias ideas se estaban dando cita; la Europa de profesionales de tantas ramas que habrían de pasar a la historia y que terminarían por darse cita, de una u otra manera, en la misma Residencia. Sería fácil enumerar las personalidades que coincidieron en aquella primera etapa, que va desde 1910, año de su fundación, primero en las instalaciones de la calle de Fortuny, y a partir de 1915 en la Colina de los Chopos, actual lugar donde la historia de este lugar continúa. Del mismo modo, sería fácil hablar de que entre sus paredes cultivaron su labor, como residentes, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Federico García Lorca, Severo Ochoa o Juan Ramón Jiménez. Que en el piano que aún se encuentra en el salón de actos tocaba Manuel de Falla las noches relajadas de jolgorio. Lo difícil es hablar de la labor que la Junta para Ampliación de Estudios, presidida por Santiago Ramón y Cajal, llevó a cabo en esa primera etapa. Tal y como se destila de la lectura de las cartas citadas, el proyecto de Jiménez Fraud ponía el foco de atención en el avance científico y artístico de Europa, trayendo algunas de las ideas pedagógicas más punteras a una España que encaraba el ascenso hacia la Segunda República y el fin del reinado de Alfonso XIII.

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Un comentario

  1. Francisco Tostón de la Calle

    Hola, amigos. Ojalá que el posible desaliento inicial al ver truncados tantos sueños,
    no impida a los estudiantes y profesores de la Residencia de Estudiantes, seguir el ejemplo de aquellas grandes figuras que por allí pasaron, brindando a esta no menos convulsa España de hoy, alguna luz que valga la pena seguir. La memoria de quienes hicieron que aquel centro fuera el alma de una España que buscaba estar a la altura de los tiempos, empuje a los que por allí se muevan a ofrecer algo semejante a la España de hoy, tan desorientada y desnortada.

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