Mejores videoclips: cosecha 2018

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2018, o el año en el que Beyoncé y su marido se instalaron en el Louvre mientras Annie Clark hacía lo mismo entre sudores y cuero en el epicentro de una orgía gay discotequera. El año en el que Carolina Durante perfiló la figura del Cayetano mientras Rosalía ennoblecía el chándal y las figuritas de porcelana. El año que hizo bailar a Alison Brie y llorar a Sissy Spacek. El año en el que Donald Glover se hizo mainstream al volarle la cabeza de un tiro a un músico mientras los videoclips, sabiendo que lo de mudarse a internet es lo mejor que les podía haber pasado, continuaban exprimiendo e incluso burlándose del medio digital en donde ahora reinaban.

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Flasher – «Material»

Director: Nick Roney

La gracia del «Material» de Flasher pasa por dejar de leer ahora mismo sobre él, ponerlo a pantalla completa y disfrutar de la ocurrencia. Y luego pasarse por aquí para que a uno le señalen lo obvio.

Un chiste simpático que utiliza el propio hábitat actual de los videoclips. Una coña ingeniosa que tiene antecedentes: Joe Crespúsculo y Alberto González Vázquez hicieron algo parecido el año pasado con «Música para adultos» al simular errores de conexión y colar banners publicitarios entre las letras de la canción, pero que no dejará de resultar simpática mientras el espectador siga abalanzándose instintivamente sobre el ratón para ver por qué coño se ha colgado la imagen. La metavoltereta incluye un paseo entre un lyric video, una perfomance a capela, un karaoke vergonzoso, navegar entre listas de YouTube, anuncios de calcetines, jump scares baratos y grabaciones absurdas. La chorrada es tan divertida como para que la canción acabe siendo lo de menos.  

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Childish Gambino – «This is America»
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LITO pirateando a Childish Gambino con Carly Rae Jepsen – «This is America, So Call Me Maybe»

Director: Hiro Murai

Al fabuloso universo del realizador Hiro Murai en esta sagrada casa le tenemos tanto cariño como para haberle dedicado un pequeño altar en forma de artículo homenajeando su obra: «Los mundos de Hiro Murai». En mayo del 2018 el hombre que convirtió el funeral de una pareja de niños en un musical bellísimo (ocurrió con el «Never Catch Me» de Flying lotus) pegó un pelotazo mundial al aliarse, una vez más, con Donald Glover (Childish Gambino) y fabricar «This is America». Un espectáculo que arrancaba como una coreografía vanguardista plagada de gesticulaciones, pero que de repente se convertía en algo aterrador cuando el cantante descerrajaba un tiro, sin razón alguna y posando a la hora de apretar el gatillo, sobre la cabeza del guitarrista. La terrorífica sorna de un clip que denuncia la cultura de las armas, la represión policial y el conflicto racial entre coreografías llenas de sonrisas y coros de góspel ametrallados por el protagonista del clip. Murai haciendo lo que mejor sabe y beneficiándose de la viralidad entre una generación tecnológica que parece que ha descubierto ayer el mejunje que da forma a los videoclips contemporáneos: los youtubers, esa camada acostumbrada a que se lo den todo masticado, comenzaron a producir vídeos tratando de explicarse entre ellos el significado del vídeo de Childish Gambino porque no habían entendido nada de nada.

Lo bonito es que frente a esa inocencia imberbe del usuario de internet que necesita que otros piensen por él también existe la maravillosa guasa constante de aquel otro que considera que nada es sagrado. Una persona apodada LOTI planchó la canción «Call Me Maybe» de Carly Rae Jepsen sobre el clip de Murai y descubrió que la música y las imágenes se sincronizaban de una manera tan sorprendente como cómica. Aquella perversión titulada «This is America, So Call Me Maybe» se volvió viral, y en la descripción del vídeo el propio LOTI que firmaba la remezcla se justificaba: «Esto no era mi intención, mis intenciones eran buenas».

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Jack White – «Over and Over and Over»

Director: Us

Una canción que suena a Rage Against the Machine, luce guitarras y sacude al espectador dentro de un apartamento mutante atrapado en un bucle que suda pintura azul y está habitado por todo tipo de seres extraños. O un día cualquiera en la vida de Jack White.

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Carolina Durante – «Cayetano»

Director: Pablo Vallhonrat

El sello Sonido Muchacho fichó a Carolina Durante tras verlos en directo cuando la banda apenas tenían unos pocos vídeos en YouTube y una canción subida a Bandcamp: «Sonaban como si nunca hubieran ensayado juntos, como si no tuvieran instrumentos, como si no hubieran encendido un amplificador… pero madre mía, ahí estaba la fuerza, la rabia, la actitud, y unas letras que hablaban de verdad, a la cara, sin aparentar y sin tonterías» anunciaba en su momento la nota de prensa oficial. Después llegaron «En verano, ornitofilia», «Necromántico» o «La noche de los muertos vivientes» y la sensación de que aquella formación, que tan pronto recordaba a El Niño Gusano como a Los Nikis y tenía algo tan agradecido como un cantante que se sacude con espasmos teatrales, poseía un futuro interesante. Solo les faltaba un pelotazo.

Y entonces llegó «Cayetano», una  parodia fabulosa del estereotipo rancio del payaso con ínfulas, dinero de papá, camisa rosa desabrochada y vacaciones en Ibiza. Una letra cabrona con versos tan geniales como el «Todos mis amigos se llaman Cayetano / no votan al PP, votan a Ciudadanos» y el «Morat, Taburete / qué grupazos / en sus conciertos cómo lo pasamos». El videoclip era igual de cachondo y se paseaba por la choza de un Cayetano de la vida donde el autógrafo de Inés Arrimadas estaba colgado junto al Psycho Candy de The Jesus and Mary Chain, la gente salía del lavabo toqueteándose la nariz y alguien le pedía a un pijillo con moño y ukelele que se tocase «la de “Sirenas”».

Bonus track: a finales de año Carolina Durante lanzó «Perdona (ahora sí que sí)», un tema featuring Amaia Romero en el que versionaban una composición del impagable Marcelo Criminal. El videoclip oficial de todo aquello era una coña en sí mismo: en él se narraba cómo Carolina Durante le robaba vilmente la canción a Marcelo.

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Justice – «Love S.O.S»

Director: Edouard Salier

Un culturista en tacones, envasado en un speedo de lentejuelas y con la jeta llena de cicatrices se frota el higo contra la barra en un espectáculo de pole dance antes de arremeter contra los espectadores del propio show para masacrarlos y coserles la cara con la punta más afilada de sus zapatos. Los franceses de Justice llevan tanto tiempo apostando por forrar su música de clips creativos como para ser ya conscientes de que han creado su propia mitología: en una televisión que asoma por el escenario de este «Love S.O.S.» se emite el espectacular clip de Salier que acompañó a «Civilization», aquel donde un mundo se derrumbaba entre estampidas de búfalos.

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Dua Lipa –IDGAF

Director: Henry Scholfield

A Dua Lipa le van las luchas internas, el año pasado su conciencia le hizo los coros en  «New rules» y a principios de 2018 «IDGAF» se convirtió en una batalla interior por defender el amor propio. Una guerra que enfrentaba a dos ejércitos de bailarinas clónicas comandados por dos encarnaciones diferentes de la propia artista. Espectacular malabarismo con efectos especiales capaces de tejer dos coreografías independientes de manera digital y una artista que se merece aplausos por convertir ese «I don’t give a fuck» («Me importa una mierda») en los cimientos de una canción pop. Tras la cámara se ubica Henry Scholfield y de la asombrosa dirección artística se encarga Mosaert, o el nombre bajo el que se esconden Paul Van Haver (formalmente conocido como Stromae) y Luc Junior Tam.

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LSD – «Thunderclouds»

Director: Ernest Desumbila

En abril de 2018 se anunció la formación de un supergrupo pop compuesto por la cantante Sia, Labrinth y el productor Diplo. Se estrenaron en esto de los videoclips con la catarata psicodélica y multicolor del animado «Genius» y contraatacaron con un «Audio» resultón que combinaba cintas de casete con animales de dibujos animados y coches de segunda mano con efectos CGI que convirtieron a Sia en un globo cantarín. De la dirección de este último clip se ocupó el barcelonés Ernest Desumbila, el mismo realizador que un puñado de meses más tarde filmaría un «Thunderclouds» que resume el espíritu ideal del vídeo musical popero entendido como superproducción visual. Toneladas de FX simpáticos, concesiones jugueteras que transforman a un personaje principal en títere o a una nube digital en secundario y la sensación de que los cielos rosados solo camuflan una letra amarga («Dices esas palabras / como si ahora me odiaras / Nuestra casa está ardiendo / cuando te crían en el infierno» ). Ojo a Labrinth viajando a lo Goku, con su propia nubecilla personal.

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Joey Dosik – «Inside Voice»

Director: Carlos Lopez Estrada

La historia de amor entre una almeja y una albóndiga que emocionó a Spielberg.

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LCD Soundsystem – «Oh Baby»

Director: Rian Johnson

A Rian Johnson hay que aplaudirle un pequeño puñado de logros: haber reescrito las normas del noir en el escenario de un instituto con la fabulosa película Brick, haber confeccionado una historia de viajes en el tiempo tan fantástica como Looper y, por supuesto, haber encabronado a una piara de fans acérrimos (pero poco tolerantes y razonables) de la saga Star Wars al ponerse a los mandos de Los últimos jedi. Desde este año podemos añadir a la lista el haber aprovechado el videoclip «Oh Baby», de los neoyorquinos LCD Soundsystem, para narrar en seis minutos una ciencia ficción emocional y minimalista protagonizada por dos estrellazas como Sissy Spacek y David Strathairn.

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Beck – «Colors»

Director: Edgar Wright

Edgar Wright (director de Shaun of the Dead, Bienvenidos al fin del mundo o Baby Driver) solicitó los servicios de Beck para elaborar la banda sonora de Scott Pilgrim contra el mundo (algo que el californiano hizo con muchísimo arte). Ocho años después, Beck telefoneó a Wright y le ofreció encargarse del videoclip de «Colors». El realizador inglés aceptó e ideó un musical de colorines inspirado en las fanfarrias clásicas de Busby Berkeley (el responsable de coreografías tan acojonantes como estas) pero el presupuesto para llevarlo a cabo se le antojaba excesivo a la productora.

Cuando por fin consiguieron la pasta ocurrió una desgracia: la actriz que había apalabrado meses atrás su participación en el clip se cayó a última hora del proyecto y el equipo no era capaz de encontrar sustituta. Un viernes por la noche alguien sugirió contactar con Alison Brie y un Wright desesperadísimo, porque el rodaje estaba programado para el próximo lunes por la mañana, le envió un mensaje a través del móvil a la actriz: «Felicidades por el éxito de Glow. Por cierto ¿bailas?». Brie lo flipó en colores cuando descubrió que se trataba de colaborar con Beck, con el coreógrafo Ryan Heffington y bajo las órdenes de Wright, pero lo flipó mucho más cuando le dijeron que solo tenía dos días para aprenderse los pasos antes de comenzar a rodar. Aceptó el reto, y cuarenta y ocho horas después se puso frente a la cámara para bordarlo de manera excepcional. Y ahora el mundo es un lugar mejor desde que tenemos a Alison Brie bailando en un vídeo musical. De hecho, es que nos sobra hasta Beck en el videoclip.

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Vince Staples – «FUN!»

Director: Calmatic

Lo más brillante del «FUN!» de Vince Staples no fue solo concebir un vídeo de rap desde el punto de vista del Street View de Google Earth, sino rematarlo con una sorpresa final que convierte el clip en un chiste negrísimo. Uno a costa del propio espectador, y su asimilación moderna de ciertas culturas musicales, con un twist ending que retuerce tanto el culo como M. Night Shyamalan en sus buenos tiempos.

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«Welcome Home»

Director: Spike Jonze

No es un videoclip al uso, pero tiene música de Anderson .Paak (un tema titulado «Til It’s Over» que ni siquiera aparece en el álbum del cantante). No es un videoclip pero tiene a FKA Twigs bailando. No es un videoclip, pero tiene el ingenio de Spike Jonze a cargo de todo y montando un espectáculo coprotagonizado por una habitación con vida propia y propiedades elásticas. En principio no es un videoclip, es un anuncio de Apple, pero se ha colado en la lista de los mejores videoclips del año porque se lo merece. Y porque queremos ver a Jonze pariendo más videoclips.

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Panic! At the Disco – Say Amen (Saturday Night)

Director: Daniel “Cloud” Campos

Lo típico, te estás preparando para salir el sábado por la noche pero te entretienes a última hora destripando a la banda de ninjas se ha colado en tu casa para arrebatarte un artefacto demoniaco. Protagonizado por Brendon Urie (único miembro en la actualidad de la banda) el propio videoclip además de lucir bastante entre salpicaduras de hemoglobina ninja también ejerce de precuela oficial para otras dos chifladuras visuales del grupo: «This is Gospel» y «Emperor’s New Clothes».

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Rosalía – «Pienso en tu mirá»

Director: CANADA

Es probable que el lector no lo sepa, porque hoy en día estas cosas pasan de puntillas y nadie se entera, pero hay una chavala del Baix Llobregat que se llama Rosalía y ha sacado un disco este año. Y la producción visual, a cargo de los estupendos de CANADA, que acompañó a la música es de una potencia extraordinaria. «Malamente» apostó fuerte y acertó, tanto como para encaramarse a las listas de lo mejor del año para entidades tan curtidas como Pitchfork, fardando con tres minutos repletos de imágenes magníficas: nazarenos haciendo piruetas sobre skates claveteados, tunning y espectaculares planos que congelaban matadores toreando motos. Pero con «Pienso en tu mirá» todo apuntaba incluso más alto y parecía mejor cosido a la canción: una folclórica colgada en la cabina de un camión, sangre floreciendo en las camisetas de los camioneros, una tropa de bailarinas encapuchadas botando por el piso y una porcelana cantarina entre ajos, paquetes de tabaco y anís del mono. Una asimilación y reinterpretación de lo presuntamente común y vulgar que lo eleva a los altares de la modernidad, o la fabulosa elegancia inesperada del chándal y los polígonos de camioneros.

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The Chemical Brothers – «Free Yourself»

Directores: Dom&Nic

The Chemical Brothers son una auténtica institución en el mundo del videoclip: su música hizo bailar a toda una discoteca de esqueletos («Hey Boy, Hey Girl»), logró que los habitantes de una pecera perpetrasen un concierto con beatboxing de pescado incluido («The Salmon Song»), construyó un caleidoscopio asombroso («Let Forever Be»), inspiró su propio Mad MaxSometimes I Feel So Desserted»), fabricó mutantes digitales danzarines («C-h-e-m-i-c-a-l») y embelleció viajes en tren («Star Guitar»), revoluciones promocionadas («Out of Control») o competiciones gimnásticas («Elektrobank»). La premisa del videoclip para «Free Yourself» se resume rápido: esto es lo que pasaría si Skynet y sus androides en lugar de esclavizar a la raza humana se rebelaran para montarse una rave loquísima que incluye chips hackeados para fliparlo en una frutería piscodélica. Atención al clásico cameo de los Chemical (minuto 4:37) y a la breve pero simpática escena poscréditos. También es todo un detalle que, entre los componentes que dan forma a los robots bailongos, hayan incluido las extremidades de rejilla que ahuecaron a una bailarina en el extraordinario vídeo de «Wide Open».

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MK, Jonas Blue, Becky Hill – «Back and Forth»

Director: Finn Keenan

Dos productores (MK y Jonas Blue) junto a una cantante (Becky Hill), un hit bailable y un videoclip que utiliza una ocurrencia brillante para retorcer las normas de los géneros y ensortijar la comedia con la tragedia: ¿qué ocurre cuando un personaje de videoclip, una persona que se mueve y actúa al ritmo de la música como si fuese un GIF humano, se enfrenta al mundo real? Pues el drama, la desgracia, la calamidad pretendidamente profunda enquistada en un looping cómico y ridículo. La coña que juega a plantar el melodrama en un escenario tan ridículo que no puede evitar resultar gracioso.

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SOPHIE – «Faceshopping»

Directora: SOPHIE

Se puso de moda decir que las creaciones que elaboraba Sophie era una revisión hipercinética de la música pop. Y aquello fue una solución viable para los periodistas musicales que intentaban explicar con palabras dónde coño se ubicaba la producción de alguien que había parido cosas como «Bipp» o «Lemonade», de alguien que además entendía la promoción como un chiste en sí mismo: en una entrevista de radio de la BBC1 (donde se insinuó que el verdadero nombre de la artista era Sam) Sophie participó camuflando su voz digitalmente hasta lograr que sonase como la de una niña pequeña (lo justificó con un «es que estoy resfriada»). Y cuando en Pitchfork le preguntaron por sus influencias musicales contestó con un «comprar, especialmente todo aquello que prohíben llevar como equipaje de mano». Teniendo en cuenta todo lo anterior no sería difícil definir las imágenes que acompañan al tema «Faceshopping» como una revisión hipercinética del videoclip, pero eso sería el camino evidente. En realidad lo que ocurre en la pantalla tiene tanto de ecos de otros mundos electrónicos, de aquella época en la que el grotesco imaginario visual de Aphex Twin avivaba pesadillas, como de las instalaciones artísticas, de los hinchables de feria, de las orgías tipográficas de Gaspar Noé y, por supuesto, de todo aquello que prohíben llevar en el equipaje de mano.

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St. Vincent – «Fast Slow Disco»

Director: Zev Deans


A estas alturas Annie Clark puede hacer lo que le dé la gana. Y si lo que le da la gana es llamar a Zev Deans, un hombre que lleva años vistiendo con imágenes las guitarras de Ghost y la gótica de Chelsea Wolfe, pues estupendo. Porque a lo mejor solo ese combo podía ser capaz de agarrar una orgía sobre la pista de baile de un bar gay y lograr que se contonee más cerca de la elegancia que de lo sórdido. Ayudó bastante que «Fast Slow Disco» tuviese vida propia: «Siempre sentí que esta canción podría llevar diferentes trajes y vivir diferentes vidas. Y aquí está ella, vistiendo pantalones de discoteca y sudando en una discoteca neoyorquina».

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The Carters – «Apeshit»

Director: Ricky Saiz

A lo largo de seis minutos, Beyoncé y su marido repiten bajo las órdenes de Ricky Saiz aquella artimaña que le salió bien a La gran belleza: empaquetarlo todo con obras de arte incontestables. ¿Funciona? Como un reloj. A Paolo Sorrentino utilizar Roma de escenario le sirvió para camuflar las carencias de su Pollavieja: the Movie, pero en el caso de los Carters filmar el videoclip en el interior del Louvre parisino parece tener mucho más sentido: reclamar el hueco para los artistas negros en aquellas galerías donde siempre han estado ausentes por culpa de la historia. Y probablemente las coreografías y modelitos frente a tanto lienzo ilustre tengan mucho de premonitorio: en un par de siglos Beyoncé y Jay-Z es posible que formen parte de un museo.

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Justin Timberlake – «Filthy»

Director: Mark Romanek

The Chemical Brothers no fueron los únicos que soltaron un robot sobre la pista de baile. A principios de año Timberlake y Romanek agarraron la obsesión actual por las keynotes de Apple y los robots que hacen cosas y la transformaron en un número musical. Uno donde el androide que levanta cajas evoluciona a bailarín superestrella y bola discotequera mientras Timberlake se sacude los glitches del jersey.

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Menciones especiales:

En 2018 ocurrieron muchas más cosas: Die Antwoord añadieron un «Alien» a ese fascinante ejército de criaturas inadaptadas que han reclutado durante los últimos años a base de glorificar el feísmo y descubrir que está lleno de belleza retorcida. Los berridos de Pig Destroyer llegaron acompañados de un clip para «Mt. Skull» deliciosamente cutre que transformaba un funeral en el videojuego Tony Hawk’s Pro Skater arrojando al féretro y al finado a grindear bordillos y efectuar trucos de monopatín sobre mobiliario urbano. Joe Crepúsculo homenajeó a la madrileña sala Galileo Galilei en el plano secuencia de su «Quizá». A los raperos 2 Chainz, YG y Offset se les ocurrió el mejor regalo para el Día de la Madre posible: convertir a sus progenitoras en las raperas protagonistas y gangsta del videoclip «Proud».

Bruno Mars y Cardi B avivaron la idea de que los noventa son los nuevos ochenta con «Finesse». Drake convenció a un batallón de famosas (entre las que se encontraban gente como Olivia Wilde, Zoe Saldaña, Rashida Jones, Misty Copeland, Syd, Emma Roberts, Bria Vinaite, Tiffany Haddish, Jourdan Dunn, Michelle Rodriguez o Rashida Jones) para que le dieran brillo al corte «Nice for What» entre excesos y carreras de karts con neones.

Lo de Khruangbin y su «Evan Finds the Third Room» es difícil de explicar con palabras. El terreno del vídeo con marionetas parecía que iba a estar dominado por la versión de felpa de un amargado Ed Sheeran persiguiendo a una zagala hinchable en «Happier», hasta que llegó el cantante de Panic! At the Disco y desató en «Hey Look Ma, I made It» a una marioneta a modo de alter ego pasadísimo de vueltas: esnifando kilómetros de cocaína, vomitando sobre todo lo que le rodeaba, encamándose en sesiones de sadomaso y convertida en diana de palizas callejeras.

Melodys Echo Chamber construyeron una fantasía animada digna de un Moebius empapado en pasteles con «Breathe In, Breathe Out». The Armed elaboró un clip para «Role Models» con espíritu de experimento moderno y conejillo de indias influencer: llamaron a su amigo Tommy Wiseau, director y protagonista de la catastrófica cinta de culto The Room, y le pidieron que se dejase llevar escuchando la canción (curiosamente, no es el único videoclip que en 2018 protagonizó el tarado de Wiseau). «Low» de Belle Game navegó entre operaciones estéticas y fábricas de muñecas sexuales en cuatro minutos bastante NSFW pese a estar moldeados en silicona. La banda londinense Jungle presentó «Heavy, California» con una coreografía campestre espectacular. Little dragon aprovechó «Lover Chanting» para llevar la música de baile a los terrenos virtules y multijugador de videojuegos a lo World of Warcraft. Christine and the Queens bailaron en las alturas de un edificio en construcción durante «Girlfriend» y Janelle Monáe optó abandonar las metáforas sutiles en una gasolinera y vestirse con unos pantalones con pinta de coño gigante para «PYNK».

Father John Misty convirtió «Date Night» en una alucinación de dibujos animados. A Place to Bury Strangers juntó running con CGI pasado de moda en «Execution». Aphex Twin demostró de nuevo con «T60 Collapse» que sus mundos son capaces de ordenar cuidadosamente el caos y convertirlo en arquitecturas glitcheadas. Y la realizadora Charlotte Abramow sorprendió ideando una oda visual a la mujer para ilustrar «Les Passantes» de George Brassens (una canción de 1972 basada en versos de Antoine Pol).

Bonus track: Probablemente mejor vídeo del año relacionado con la música pero no musical va para Cecilio G. y su entrevista con en El Periódico tras salir de la cárcel durante un permiso. Una pieza informativa profunda y surrealista aliñada con imágenes de animales en el zoo y las preferencias del cantante a la hora de pedirse un durum en Lloret del Mar.

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3 comentarios

  1. Nagore Ezkerra

    Echad un vistazo al trabajo de Beatriz Sanchez con Atom Rhumba.
    Tres clips que merecen fugurar en una lista de lo mejor del año.

  2. Soap&skin con Heal
    Idles con Danny Nedelko
    Protomartyr con Wheel of fortune

  3. Genial el artículo. Pero podríais embeber los videos de Youtube en el artículo, o incluir una playlist al final. Un poco incómodo…

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