Tras meses disfrutando la magnífica newsletter dominical de Antonio Ortiz, «Causas y Azares», nos hemos decidido a lanzar la nuestra propia. En parte por pura envidia (para qué negarlo), en parte también porque todos los domingos nos hemos encontrado comentando artículos que echamos en falta en su propuesta. Así que para terminar con nuestras discusiones y dadas las circunstancias, presentamos «Futuro Imperfecto». Semana a semana volcaremos en este repositorio los temas que nos han llamado más la atención, sobre los que leemos o los que nos preocupan. Esperamos que guste y sea de utilidad. Y si no las quejas a Ángel Fernández, Martín Sacristán y Guillermo de Haro. Bienvenidos a Futuro Imperfecto.
Que alguien nos explique cómo elegir una profesión que nos dé trabajo

La tendencia en las cifras de empleo de la EPA es preocupante, sobre todo en unas fechas en que los padres de niños en edad escolar recibimos avisos para acudir a compartir nuestra experiencia para ayudarles a elegir estudios universitarios. ¿Qué nos motivó a estudiar lo que estudiamos? ¿Cómo terminamos trabajando en nuestro empleo actual? ¿Qué podemos hacer para tener un futuro profesional? ¿Y si no hubiéramos terminado la universidad?
Una de las motivaciones para ir a la universidad era encontrar un buen trabajo al terminar. O al menos uno mejor que si no hubiéramos acudido, uno que nos permitiera ganar dinero pero que nos hiciera sentir bien a nivel personal. Pero el mercado laboral cambia cada vez más rápido. ¿Cómo predecir bien? Isaac Asimov aventuraba hace años en qué se podía convertir esta «rat race» cuando escribió su historia corta «Profesión»
En muchos casos el motivo para elegir unos estudios u otros no tiene nada que ver con el futuro sino con nuestro pasado. Más concretamente las series de las que éramos fans. El Geena Davis Institute on Gender in Media junto con 20th Century Fox plantean que el personaje de la agente Scully influyó en la decisión de estudiar STEM de una cantidad relevante de mujeres. Si hay un «Efecto Scully», ¿habrá un efecto Dracarys, perdón, Daenerys?
Quizá la ficción no sea la mejor manera de elegir, pero sí un método de enseñanza, como propone Keisha Ray, profesora de bioética en la Universidad de Utah. Usando la ciencia ficción como modelo, pretende evitar el sesgo racial que muchos alumnos de medicina incorporan a sus diagnósticos.
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Cosas extrañas suceden hoy.