Lorena Palau: «La cultura es un transformador social directo, un bien de primera necesidad»

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La nueva normalidad es un programa de entrevistas de Jot Down & MINI electric que nos acerca a destacadas figuras de la cultura y la ciencia para que nos cuenten la transformación de sus proyectos tras la vuelta a la no normalidad.

Nos citamos con Lorena Palau (Valencia, 1975) en el imponente centro cultural de La Rambleta, para descubrir un moderno edificio de siete plantas y más de once mil metros cuadrados que por su ubicación ha redefinido la ciudad de Valencia. Espai Rambleta ha ampliado la centralidad de la metrópoli llevando a los barrios una programación cultural diversa y contemporánea.

Llegamos a La Rambleta en nuestro MINI electric, ajenos al sofocante calor exterior. El edificio está vacío y, tras entrar, acomodamos dos sillas y una pequeña mesa en el centro de su enorme vestíbulo. Hay un silencio absoluto y por la gran cristalera de uno de los laterales entra una luz que deslumbra. Parecería que estamos a punto de protagonizar una obra de Samuel Beckett, si no fuera por la infinita ausencia de público.

Lorena quería dedicarse a la cooperación y el desarrollo, y después de analizar el mejor camino para lograrlo decidió estudiar Ciencias Económicas. Al terminar sus estudios fichó por una agencia de comunicación de su ciudad y, tras unos intensos años en el mundo del marketing, su trayectoria profesional cambió de rumbo hacia la gestión cultural. Un mundo que le apasiona y en el que confluyen su vocación de servicio a la comunidad y su interés por las artes y el pensamiento. Lorena, que antes de dirigir el centro ocupó puestos con otras responsabilidades, es una de las principales artífices del éxito de gestión y público de este singular proyecto.

Empezamos con la pregunta más difícil: ¿cuál es tu canción favorita de Silvio Rodríguez?

«Te doy una canción».

Parece que no era tan difícil.

Tengo muchas favoritas: «Días y flores», «La maza»…

¿Por qué es tu favorita?

Es una canción que escuché por primera vez en un concierto en directo y fue un descubrimiento, la escucho muchísimo porque además me recuerda ese concierto. Pero me gustan muchas otras, diría que de cada disco o para cada momento tengo una favorita.

Has sido la promotora de la gira de Silvio Rodríguez con la orquesta sinfónica de Cuba en España. ¿Cómo fue la experiencia?

Fuimos los productores del concierto en Valencia y fue una experiencia muy especial porque se trataba de la orquesta sinfónica nacional de Cuba con la colaboración de Silvio Rodríguez y Niurka González. Tenemos amistad con el promotor nacional y pudimos acompañarlos durante la gira. Los cuatro conciertos en los que estuve fueron extraordinarios. Todos fueron muy mágicos, aunque el de Valencia en el Palau de la Música es el que más disfruté.

¿Tienes una relación muy intensa con Cuba?

Sí.

¿Y de dónde viene?

De mi pasión por Silvio. Empecé a escuchar sus canciones siendo muy jovencita, vamos, hace muchos años ya (risas), y a través de sus letras empecé a interesarme por Cuba como país. Al final pude visitar la isla y entonces acabé definitivamente enamorada de Cuba por completo. Tengo una amiga española que vive en La Habana, que además está muy conectada con el tejido cultural cubano y siempre que tengo la oportunidad hago una escapada a Cuba. En la última ocasión coincidiendo con la XIII Bienal de la Habana en 2019.

¿Hacéis cosas con Cuba?

Estamos en ello. Sería muy interesante poder establecer un acuerdo de intercambio cultural entre Cuba y València pero aún no lo hemos conseguido por el hándicap de siempre: la escasez de recursos.

¿Cómo es la nueva normalidad en gestión cultural?

Pues la realidad es que todavía no lo sabemos. Tenemos muchísimas incertidumbres. Las restricciones de aforo no ayudan a afrontar esta nueva normalidad, dado que puede generar la percepción al público de que los espacios culturales no son seguros y eso puede afectar gravemente a la actividad cultural, a pesar de todos los protocolos sanitarios y de seguridad que se van a implantar. Si ya existen dudas de afluencia de asistentes por el propio miedo a permanecer en espacios cerrados, el hecho de que se impongan restricciones de aforo lo empeora muchísimo. Nosotros de momento hemos reagendado toda la actividad que tuvimos que cancelar a causa del estado de alarma y tenemos previsto reanudar la actividad en septiembre si la situación sanitaria se mantiene y no empeora. Tendremos que esperar para saber cuál es la respuesta del público.

El futuro es eléctrico: puede construirse un modelo de ciudad sostenible incluyendo el coche en el modo de vida. Solo depende de las características del vehículo, y MINI las cumple todas.

O sea, que con la crisis se cancelaron los eventos, aunque estos estuvieran lejos en el tiempo…

Sí, cuando se declaró el estado de alarma se canceló absolutamente todo por parte de las compañías porque era muy arriesgado mantener los calendarios. No sabían qué futuro vendría, cuándo finalizaría el estado de alarma y si habría restricciones de aforo en la desescalada y la nueva normalidad —que de hecho las hay—, ni cuál iba a ser la reacción del público y su impacto en la asistencia, y a nivel económico era muy arriesgado y no era sostenible, ni siquiera sabíamos qué protocolos sanitarios se establecerían. Con lo cual se canceló absolutamente todo. Prácticamente ya lo hemos recolocado toda esa actividad excepto el musical de West Side Story, que no hemos  podido recuperar porque la compañía finalizaba gira, creo recordar que, en junio, y después la compañía se disolvía porque los artistas ya estaban comprometidos con otros espectáculos. Y el resto sí que hemos conseguido recolocarlo manteniendo la programación que ya tenemos prevista para el último trimestre, pero seguimos con esa incertidumbre.

¿Es la cultura un bien de primera necesidad?

Por supuesto. A causa de la pandemia se ha hecho más eco y más necesaria una reivindicación permanente. El año pasado en nuestro 7º aniversario ya manifestamos la necesidad de la cultura como derecho de primera necesidad para proteger y conservar la identidad individual y colectiva, el respeto, la libertad, la convivencia  y el desarrollo social. La cultura es la base de cualquier sociedad y la que garantiza su desarrollo. Incluso con la pandemia se ha hecho más relevante. La ciencia, que forma parte de la cultura, no puede ir por un lado y la cultura por otro. Ninguna de las dos podría evolucionar correctamente ni habría un progreso. Creo que van de la mano. Y además, la cultura es un transformador social directo. Es un bien de primera necesidad.

Al Estado no le parece tanto ¿no?

Es nuestro país parece que no, o no les resulta tan urgente. En otros países sí que lo es, como en Alemania o Francia.

En cuanto a la nueva normalidad, hemos visto que en los trenes y aviones la gente va pegada. Sin embargo, los teatros tienen que tener un aforo reducido.

Bueno, estamos esperando a que se rectifique. No podemos entender cómo en espacios cerrados como los aviones o trenes donde incluso los trayectos pueden tener mayor duración que un espectáculo tienen el cien por cien de aforo y los espacios culturales no, no se puede entender. La nueva normalidad establece que cada comunidad autónoma tiene potestad para definir aforos y medidas de higiene, espero que se rectifique la decisión de mantener restricciones en los recintos culturales.

Eres licenciada en Económicas. ¿Por qué estudiaste esa carrera?

Yo quería dedicarme a cooperación y desarrollo y tras pensar mucho en la formación que más se ajustaba a mis objetivos me decidí por la carrera de Ciencias Económicas. Nunca pude averiguar si acerté (risas).

¿Te imaginabas que acabarías en la gestión cultural?

No. Ni me lo imaginaba entonces ni me lo imaginaba cuando empecé a involucrarme en este proyecto. Ni tan siquiera soy muy consciente de ello ahora mismo, porque el ritmo es vertiginoso. Pero me apasiona este proyecto y la cultura, a lo que me dedico en cuerpo y alma. Quizás haya sido el destino, la cultural y la cooperación al desarrollo tienen mucho que ver.

Cuéntanos como fueron los inicios La Rambleta y el tipo de organización que sois.

Rambleta nace por iniciativa de la Concejalía de Cultura de València, dando respuesta a una reivindicación del barrio de San Marcelino, que sacó a concurso público la construcción del edificio y su financiación, y su explotación posterior durante veinte años. Somos una empresa de gestión privada en un espacio de titularidad pública. El edificio se concibió como un espacio funcional y polivalente, que cuenta con distintos espacios escénicos, expositivos, aulas, contenedores culturales, cafetería, terraza y biblioteca, acorde con el proyecto cultural diseñado. Con una programación cultural  moderna y contemporánea, que no existía en la ciudad de Valencia, en un espacio vivo y dinámico donde conviven la cultura, el pensamiento y el ocio. Rambleta se concibió, y así ha sido, como un aglutinador y catalizador del talento creativo, y como un agitador de la cultura y el pensamiento en la ciudad.

¿El Ayuntamiento influye en la programación cultural de La Rambleta?

No. En el contrato relacionado con la concesión que tenemos con el Ayuntamiento de Valencia ya prevé la libertad de expresión artística. La  explotación y gestión es a riesgo y ventura del adjudicatario, es una gestión completamente privada.

¿Cómo es de fluida la relación con la Concejalía de Cultura en estos momentos?

Muy fluida, positiva y colaborativa para respaldar al sector.

¿Con la Generalitat Valenciana tenéis algún convenio?

No tenemos ningún convenio como tal, colaboramos puntualmente y participamos conjuntamente en el proyecto Graners de Creació ,donde también participa la Concejalía de Acción Cultural.

¿En que ha mejorado el proyecto desde que ocupas la dirección general del Espai Rambleta?

El proyecto cultural y su filosofía o relato de La Rambleta ya estaban definidos desde su adjudicación en 2007, lo que pasa es que el ecosistema cultural ha cambiado. El proyecto ha ido creciendo y adaptándose dentro de lo lógico y coherente a los nuevos contextos más contemporáneos. ¿Qué destacaría? Pues que es realmente multidisciplinar y diverso. Es un proyecto cultural global. Es nuestra esencia, somos multidisciplinares, pero además trabajamos desde la diversidad, que trata de cubrir cualquier inquietud, interés o gusto que tenga el público de la ciudad, y sobre todo porque además de poner en marcha el foro de pensamiento y hacerlo crecer cualitativamente, creamos una serie de programas destinados a fomentar la producción artística, la creación, la investigación y a dar visibilidad al creador/a valenciano/a.

Hemos conseguido los objetivos marcados, generando formatos culturales innovadores, consiguiendo incrementar mucho la afluencia de público y asistentes al Centro, hacer crecer el proyecto con marcas de empresas privadas que se han querido unir a nosotros, trabajar y respaldar al tejido cultural local, aglutinar a distintos agentes culturales valencianos referentes y expertos en distintas disciplinas que se han unido al proyecto a través de distintas colaboraciones. Formar parte, acoger y colaborar con los festivales urbanos de artes escénicas referentes en la ciudad. Hemos conseguido dotar de una oferta cultural de calidad e innovadora a la ciudad, no solo en el Centro Cultural sino en el resto de la ciudad, y poner en valor el tejido creativo local dinamizando y revitalizando la cultura.  Además de ser un referente nacional.

¿Qué programa es ese?

Comenzamos con la Beca de Investigación Artística Rambleta que va por la VII edición. Esta beca está abierta a cualquier disciplina artística, proyectos de producción, investigación y comisariado. El programa lo iniciamos en 2013 y tiene un impacto brutal. Cada vez tenemos más candidatos que optan al programa. La beca tiene como objetivo la creación de proyectos artísticos inéditos concebidos para Rambleta, que impliquen la reflexión crítica ante el hecho expositivo mediante instalaciones, intervenciones o acciones desarrolladas específicamente con adecuación a las características del espacio. A partir de ahí hemos desarrollado acciones a todos los niveles. Tenemos programa de residencias artísticas dirigidas a las artes escénicas, tenemos una línea de coproducción también para las artes escénicas, todos los años hacemos tres coproducciones y todos los años hacemos  tres residencias artísticas. Tenemos programas de producción artística para las artes plásticas y visuales, y todo con el objetivo de provocar. Provocar esa creación y esa producción artística. Queremos apoyar el talento local. Además de respaldar la formación artística con talleres, becas etc.

¿Y está involucrada la Universidad de Valencia en estos programas?

Para gestionar la beca se creó un comité artístico independiente cuyos miembros van cambiando pero que siempre cuenta con profesionales de la UV. Además con la universidad hemos realizado distintas colaboraciones durante estos años sobre todo con el máster de Gestión Cultural  y Bellas Artes.

Además de una amplia y continua programación, ofrecéis un servicio a la comunidad. Entre otras cosas, Rambleta tiene una biblioteca. ¿Qué uso tiene? ¿Forma parte de alguna red?

Forma parte de la red de bibliotecas municipales porque la biblioteca sí que es de gestión directa municipal. A nivel comunitario, Rambleta y el barrio colaboran mucho, ya que para nosotros es una parte fundamental del proyecto desde el arranque. Muchas iniciativas vecinales de proyectos culturales se desarrollan aquí. Rambleta los acoge y respalda. Y el barrio siempre está presente en nuestra programación respaldando al centro. El barrio de San Marcelino forma parte del centro y lo vive cada día, no solo con la biblioteca, sino con el resto de actividades de Rambleta.  Aquí está la Unió Musical de L´Horta. Somos la sede de su escuela, donde desarrollan sus clases y ensayos, y además acogemos varios conciertos suyos al año, tenemos una relación maravillosa con ellos igual que con la asociación de vecinos del barrio. Una relación muy participativa. Para el barrio además tenemos dos becas anuales, una que va dirigida a fomentar la formación musical, donde dos alumnos de la escuela de música obtienen un curso de perfeccionamiento, y la otra que es una beca de interpretación para los adultos del barrio que imparte la Escuela del Actor pero que financia Rambleta y que cuenta con la exhibición anual del espectáculo creado durante la formación. Este es un barrio que quería tener un centro cultural y creo que hemos cumplido con sus expectativas.

La Rambleta, a diferencia de otros espacios similares como el CCCB, no se encuentra en el centro de Valencia sino en la periferia. ¿Qué ventajas y desventajas te supone esta localización?

Cuando empezamos a trabajar no había proyectos —al menos de este tipo— en la periferia. Rambleta fue el primero. En aquel momento toda la programación cultural de la ciudad se concentraba en el centro. La gente no estaba habituada a salir de allí. Entonces pensamos que la deslocalización podría ser un hándicap, pero por otro lado Valencia no es una gran urbe como Madrid o Barcelona y la periferia está relativamente próxima al centro. En cuanto empezamos a hacer una programación  diversa, plural y dinámica, y la consolidamos, la ciudad de Valencia se volcó con el proyecto. Y no solo la ciudad, también el área metropolitana e incluso de otras provincias con Castelló o Alicante.

También hacéis actividades en otros puntos de la ciudad.

Sí, también llevamos actividades culturales a distintos tipos de espacios gastronómicos o de ocio de los barrios de la ciudad. Hacemos exposiciones de ilustración, de fotografía, encuentros sobre creación contemporánea, encuentros gastronómicos, entrevistas y foros sobre la música y su transversalidad con otras disciplinas artísticas. En definitiva actividades culturales con formatos muy innovadores que vinculan el consumo cultural con el ocio. Incentivando la presencia de contenido artístico y cultural en lugares no habituales y donde sí está presente el ocio.

Hacéis campañas estratégicas con grandes marcas. ¿Qué aportan estas alianzas al proyecto cultural?

Nos permiten desarrollar y ofrecer más contenido. Hemos sido de los primeros en entender el patrocinio cultural como una colaboración que se suma al proyecto y que se traduce en un aumento de eventos y propuestas culturales para la ciudad. El patrocinio clásico o más habitual es una vinculación de marca únicamente y una serie de contraprestaciones como la cesión de espacios o disponibilidad de entradas. Nosotros creo que ahí también fuimos innovadores. Lo que hacemos es establecer una colaboración, entonces se desarrolla un programa de contenido cultural acorde con los intereses de la marca y Rambleta, lo creamos y lo ofrecemos. De esta manera, juntos creamos contenido y actividades culturales para la ciudad.

¿Tenéis casos de éxito?

Sí, te diría que todos han sido casos de éxito.

Espai Rambleta es un espacio principalmente funcional y eso os permite tener una programación muy amplia con monólogos, musicales, teatros, debates, exposiciones… ¿Qué es lo que mejor funciona?

Creo que en el momento actual funciona todo porque lo que hemos hecho durante estos años es generar un público muy diverso y afín al espacio, que está interesado y le encanta nuestra programación. Ahora trabajamos con esa tranquilidad de tener aforos que nos permiten seguir innovando y ofreciendo más programación. Estamos satisfechos con todo, creo que todo funciona, todas las cosas funcionan como deben funcionar porque Rambleta trabaja muchos formatos, es decir, trabajamos un musical para un teatro de casi setecientas butacas, pero también trabajamos formatos para cien personas en artes escénicas. Creo que el potencial que tiene este proyecto —y es algo que a mí también me gusta mucho— es que trabaja para un público plural, que intenta cubrir las inquietudes de todos, para las minorías y para las mayorías, que no tiene prejuicios en ese sentido. En las artes escénicas tenemos musicales, teatro gestual, teatro de texto, danza contemporánea, danza clásica, circo, lírica, humor… También hacemos cine, charlas, debates, presentaciones, exposiciones, conciertos, y con una muy buena aceptación por parte del público.

¿Qué es teatro de texto?

El teatro de texto es el que tiene como pilar básico o elemento principal de la dramaturgia el texto a través de la palabra.

¿Qué proyectos tenéis a corto plazo?

Muchos, pero no podemos avanzarlos. Si no hay otro rebrote, espero que podamos anunciarlos pronto. A medio plazo nos gustaría replicar el proyecto de Rambleta en otras ciudades.

¿Estáis asociados con otros centros culturales a nivel nacional?

Mantenemos muy buenas relaciones a nivel nacional, en distintos territorios, pero más que estar asociados tenemos colaboraciones y relaciones estrechas.

Con la cantidad de espectáculos que tenéis, ¿habéis tenido en algún momento problemas de reventa de entradas o entradas falsas?

No, fíjate que una vez hicimos La vida modern, en el pabellón de la Fonteta de Sant Lluis. Era un evento muy grande, para seis mil personas, y estábamos preocupados por el tema de las entradas de reventa, así que nos anticipamos y pusimos a la venta entradas nominativas para que la gente tuviera que presentar el DNI en la entrada, y así evitar que determinas plataformas expertas en la compra masiva de entradas para su posterior reventa se aprovecharan del comprador. Nos ha pasado alguna vez, pero muy poco, sobre todo en música, pero ha pasado muy poquito, muy poquito.

¿Hay otros sitios con malas experiencias?

Muchísimos, muchísimos. Sobre todo en recintos que albergan formatos de espectáculos grandes, como los conciertos.

¿No hay solución técnica?

Pues se está investigando, sobre todo por parte de las propias tiqueteras. El problemas es que no existe una ley que regule específicamente la reventa de las entradas en el entorno on line, hay un hueco legal que permite hacerlo. Se está buscando cómo solucionarlo. El problema mayor está en la búsqueda de las entradas por internet. Hay empresas tecnológicas que con sus algoritmos consiguen que los buscadores como Google los referencien como primera opción en la compra de las entradas sin ser puntos de venta oficial y ahí es donde surgen los problemas. Mucha gente no se fija y pincha en estos sitios y están comprando cuatro veces más caro de lo que vale la entrada. Alguna vez nos ha pasado, pero una persona,  muy poquito.

Vosotros lleváis la gestión de vuestra propia venta de entradas…

Trabajamos con la tiquetera valenciana Notikumi, por cierto totalmente recomendable, pero la venta la dirigimos y gestionamos nosotros.

¿Qué actividades conforman #Rambletaencasa?

Lo que hemos hecho es trasladar todas aquellas actividades que estábamos haciendo de forma gratuita, y que son adaptables, al formato digital. Empezamos con las actividades del proyecto de Rambleta junto con Cervezas Alhambra principalmente. Las exposiciones que se hacían físicamente se han hecho virtuales. Los encuentros y charlas de cada proyecto sobre fotografía, ilustración, artesanía contemporánea, música, diseño, arquitectura, audiovisual, dirigidos por expertos en la materia que son colaboradores de Rambleta, los hemos convertido en encuentros virtuales  donde se indagaba en el proceso de creación de las distintas disciplinas. Y ha tenido muy buena acogida. Ha tenido una cogida brutal.

De la mano de Movistar además hicimos la premier nacional on line de los dos primeros capítulos dos días previos al estreno de la tercera temporada de Mira lo que has hecho de Berto Romero.

Después iniciamos el proyecto de cápsulas creativas, que nace de la colaboración entre Rambleta, la Asociación Valenciana de Empresas de Danza e Isabela Alfaro, directora del Festival Bucles. La iniciativa forma parte de ese pilar de Rambleta que está alentando la importancia del proceso de creación, la visibilidad del creador/a valenciano/a, en este caso de la danza, danza contemporánea. Se trata de píldoras donde las compañías de danza nos cuentan su trayectoria artística, su proceso creativo y nos muestran sus piezas más representativas.

Habéis hecho una apuesta por el formato de entrevistas y debates con las jornadas de #FuturoImperfecto que se han parado a causa de la pandemia. ¿Se reanudarán más adelante?

Yo espero que sí. Las jornadas de Futuro Imperfecto forman parte de la línea de trabajo por la que apostamos para poner en valor el debate y el pensamiento crítico. Para nosotros son muy importantes y esperamos que vuelvan en el formato presencial. Sabemos que hay riesgo de rebrotes, que implican el cierre de los espacios culturales, así que esperemos que la gente sea responsable y no haya rebrote y podamos volver con el Futuro Imperfecto en el mes de octubre.

¿Con Mario Benedetti?

Sí, es su centenario y si la pandemia nos lo permite haremos un ciclo enfocado en su persona y su trabajo, y entre las actividades le dedicaremos la jornada de Futuro Imperfecto, aunque habrás más cosas.

Valencia es una ciudad que tiene una gran actividad cultural con espacios tan importantes como el Centro Cultural del Carmen o  el IVAM. ¿Qué te ha parecido la polémica que se ha generado a cuenta del cambio de director?

Lo que me parece injusto es que el IVAM se vea una vez más sometido a un conflicto que no tiene nada que ver con su proyecto artístico. Yo personalmente huyo de los personalismos. Creo que cada espacio tiene que tener su identidad, que debe haber alguien al frente que lo divulgue, evidentemente, además de dirigirlo, pero siempre respetando que la identidad sea la del proyecto y no tanto la del director o del gestor. Para mí eso, sinceramente, es un error.

Las actividades del Centro Cultural del Carmen son gratuitas. ¿No es en cierto sentido competencia desleal?

No. Fíjate que yo en general, y esta es una opinión muy personal, creo que en cultura no hay competencia. Es cierto que la sobre programación puede llevar a un punto donde hay un exceso de oferta, lo que nos perjudica a todos, pero también es necesario que haya mucha oferta para que haya demanda de consumo cultural. Cuando Rambleta arrancó, a nivel cultural la ciudad estaba muy apagada comparado con el momento actual. Si desciende el número de funciones o actividades y estas son muy escasas, la gente pierde el hábito de ir al teatro o espacios culturales. Creo que la clave, como en todo, se encuentra en el equilibrio. Un exceso de oferta gratuita perjudica, sin embargo una oferta gratuita —Rambleta tiene oferta gratuita— siempre respetando los parámetros del sector y de la industria, es fundamental para garantizar la accesibilidad a la cultura. El Centro Cultural del Carmen es muy rambletero. Es un proyecto de gestión cultural desde mi opinión muy bueno, se está haciendo una gran gestión y es un gran proyecto. Ambos centros, aunque con modelos muy distintos de gestión y espacios muy diferentes, coincidimos y compartimos muchas cosas. Ambos son muy relevantes para la ciudad y el sector. Es un buen compañero de viaje, me resulta muy satisfactorio saber que existe ese centro y que se gestiona así. Soy fan.

Valencia será capital mundial del diseño en 2022. ¿Qué va a suponer a la ciudad? ¿Rambleta tendrá actividades relacionadas con este evento?

Creo que va a ser un impulso muy importante para todo el sector del diseño valenciano y también para la ciudad. Los profesionales del diseño van a tener una enorme visibilidad en el exterior y la propia concesión de la capitalidad implica un gran reconocimiento a los profesionales que trabajan en este ámbito. Rambleta siempre ha tenido actividades relacionadas con el diseño, desde que arrancamos, y además en todos los ámbitos: en arquitectura, en la música, etc. El diseño convive con Rambleta desde que nació, con su propia marca. No sé si sabéis que la marca de Rambleta estuvo expuesta en el Matadero. El diseño corre por las venas de Rambleta.

¿Tendréis actividades?

Seguro.

¿Tenéis la figura del director artístico?

No, no hay un director artístico. Al ser tan multidisciplinar, la figura del director artístico no funciona en Rambleta. Para la programación de Rambleta contamos con un equipo que conformamos tres personas, además de contar con el comité artístico de la beca y de un equipo de colaboradores  que realizan el comisariado de muchas actividades.

¿A qué cantante o grupo te gustaría traer?

A Silvio (risas). También a Franco Battiato.

¿Y Español?

Ahora viene Juan Perro, que me encanta.

¿Y a qué científico o pensador traerías?

Ahora está en boca de todos, a Fernando Simón. Seguro que tendríamos una buena entrevista con él. También traería a Paul Krugman.

Lorena considera que la cultura es un bien de primera necesidad y en la nueva normalidad, que no tiene porqué ser normal, eso seguirá siendo así. Ella está preparada, y tú también puedes conectarte a esa corriente. La de una no normalidad conectada a un mundo más sostenible. El primer MINI 100% eléctrico es el mejor comienzo. Y empieza aquí https://www.mini.es/mini-electric

7 Comentarios

  1. Voy mucho a Rambleta y la verdad es que no conocía quien dirigía el centro. Mis felicitaciones a la entrevistada por su trabajo.

  2. Voy a ser pesado, esto es directamente mentira:

    El futuro es eléctrico: puede construirse un modelo de ciudad sostenible incluyendo el coche en el modo de vida. Solo depende de las características del vehículo, y MINI las cumple todas.

    El vehículo privado NO es el futuro y NO sólo depende de las características del vehículo. El futuro es el transporte público y el futuro pasa por disminuir de forma drástica tanto el espacio en las ciudades destinado al coche como la energía per cápita por desplazamiento, que es mínima en el transporte público (y otros medios como bicicletas) y máxima en el coche. Por no hablar de los recursos empleados para la fabricación del coche, que mueve de media la absurda cifra de 1.2 personas. Para mover ciento y pico kilos se usa un sofá con ruedas que pesa unos 1000 kg como poco.

    En serio, Jotdown, no dejéis que sea Mini el que escriba los pies de foto.

    La entrevista ya tal.

      • Entiendo perfectamente que no viven del aire, les leo online y a veces (h)ojeo y compro si me gustan revistas en papel.

        Pero no es un problema de que usen publicidad, de forma; es un problema del contenido de la publicidad, del fondo.

        Y ni siquiera es un problema: soy yo el que ve gigantes donde seguro que hay molinos.

        Los amigos de JD son libérrimos de usar como sponsor a quien les pague bien, que para eso están aquí y ole por ellos y de corazón: ojalá que ganen mucho dinero y les vaya fenomenal. Yo por mi parte y con mis medios, intentaré que así sea, aunque no me parezcan bien algunas estrategias empresariales, como las que impliquen promover el uso del coche en ciudades.

        Saludiños

  3. Lo de los aforos parciales es muy injusto. Es mucho más fácil contagiarse en un avión que en un teatro, donde se tiene mucho más cuidado.

    Muy buena entrevista y ni caso a los quejoso.

  4. Si no recuerdo mal l que le leí acerca del asunto, la explicación a que en los aviones la gente vaya «pegada» -pero con mascarilla– se explica porque la renovación y temperatura del aire refrigerado reducía el porcentaje de posibilidades de contagio. Si además se realizan controles de temperatura antes de subir al avión –salvo en el caso del tipo que se presentó en una isla balear con virus–, parece que el nivel de infectados y de peligro es similar al de los lugares cerrados de aforo reducido.

  5. «…la cultura como derecho de primera necesidad para proteger y conservar la identidad individual y colectiva, el respeto, la libertad, la convivencia y el desarrollo social..»
    Últimamente leo de muchas cosas que son derechos (o bienes) de primera necesidad ya que gracias a ellos somos lo que somos. No sé, se me está haciendo la vida demasiado cara con tantas cosas tan de primera necesidad.

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