Futuro Imperfecto #74: El peaje del coronavirus

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En 2022, seamos optimistas, estaremos todos vacunados, y por lo tanto la normalidad económica ya no necesitará de estímulos. Pero, avisa Europa, habrá llegado el momento de cobrar, y por tanto de poner en marcha los peajes de la nueva fiscalidad. Una subida de impuestos y tasas que no se limitará a las carreteras.

Bienvenidos a los nuevos impuestos

Es es el Plan de Recuperación presentado a Bruselas, que en su Componente 29 tiene como aspecto principal la fiscalidad verde. O lo que es lo mismo, gravar más a lo que más contamina. Por eso los primeros impuestos que se subirán son los que gravan los billetes de avión, los residuos, los envases plásticos de un solo uso, los gases fluorados (los de neveras y aires acondicionados) y la circulación por carretera.

Los peajes en carretera se han presentado a Bruselas con un doble objetivo, recaudar para su mantenimiento y reducir las emisiones de efecto invernadero en el transporte (un 26,1 % de media en la Unión Europea frente a un 21,7 % en España). El precio que nos costará, aún no confirmado, oscilará entre 1 euro o de 3 a 5 por cada cien kilómetros. Lo que es seguro es que empezará a cobrarse a partir de 2024, y que un año después las comunidades autónomas podrán implantarlo en sus carreteras regionales.

Lo más caro está por venir

Aunque la gran reforma fiscal empezará a aplicarse en serio en 2023, y su objetivo es obtener 5000 millones que ahora dejan de ingresarse por los beneficios fiscales. Uno de ellos, la desgravación conjunta en el IRPF. Caso de hacerse, dos millones de familias que incluyen sobre todo a contribuyentes con más de 40 años pagarán 1150€ más al año. Después de varios desmentidos contradictorios, el gobierno asegura que fue una errata incluida por error en el plan presentado a Bruselas. Dado que entre las razones para introducir esta cambio se argumentó que desincentiva a las mujeres que viven en pareja a buscar empleo, quizá la errata fue mayor de lo que parecía.

Es verdad que los impuestos pagados en España no dan para pagar todos nuestros gastos, de ahí nuestra enorme deuda. Pero a la vez estamos entre los cinco países desarrollados con mayor esfuerzo fiscal. Cuando el plan gubernamental se complete, la presión fiscal habrá subido 6 puntos, pasando del 34 % al 40 % y así quedará equiparada a la media de la UE (41 %). No habremos igualado para entonces ni su media de renta ni su renta salarial, pero por alguna razón misteriosa nadie lo menciona nunca.

Pero no somos Colombia

La situación del país latinoamericano es dramática, con las familias muy empobrecidas por la pandemia y un nueva reforma tributaria que grava sobre todo a la clase media y baja. Centrándose en ampliar los obligados a hacer declaración de IRPF y contemplando medidas como subir el IVA de la gasolina del 5 al 19 %. Las protestas vienen de atrás, ya hubo tres muertos en la calle en 2019, pero en las últimas semanas ese número se ha elevado hasta diecinueve personas, ochenta y nueve desaparecidos y quinientos detenidos.

Con denuncias a la violencia homicida practicada por la policía colombiana y denuncias del gobierno de que hay grupos armados y bandas de narcotraficantes en las calles, a los que hay que frenar con contundencia. El ministro de Hacienda ha dimitido, y el proyecto ha sido retirado, lo que no ha frenado las protestas. Los militares están en la calle, y es difícil decir, en estos momentos, hacia dónde evolucionará la situación.

Una crisis bien definida por las palabras del estudiante de sociología colombiano Fabián Quiroga: «el hambre y la injusticia son también una pandemia».

La luz española siempre sube

Casi no sería noticia de no ser porque el próximo mes de junio cambia el sistema tarifario, y desaparece la discriminación horaria, que beneficiaba a aquellos consumidores que concentraban su consumo en ciertas horas. Ahora existirán tres tramos, el más caro entre las 10 y las 14 horas y entre las 18 y 22; uno intermedio de 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 24; y el más económico entre medianoche y las 8 de la mañana, fines de semana y festivos.

El objetivo, según el ministerio, desplazar el consumo a las horas en que hay menos saturación de la red eléctrica, para no tener que crear infraestructuras de distribución con más capacidad. Y con ello que la luz nos cueste menos. Lo que no pasa de ser una buena intención que ojalá se cumpla. En los últimos quince años el precio de la electricidad ha subido un 92 %.

Madrid, o sorpresa o sorpasso

La asistencia a las urnas fue histórica, 76 % de participación, y el resultado también, porque incluso barrios, distritos y municipios que votaban mayoritariamente a la izquierda han dado su apoyo al PP. Dado que el voto es la aprobación o rechazo a unas políticas determinadas, cabe poca interpretación más. Los madrileños han elogiado la gestión de Ayuso y rechazado rotundamente la labor y propuestas de la oposición.

Al día siguiente a las elecciones las portadas revelaban mejor que nunca por qué este proceso electoral ha acaparado tanta atención. Bajo la excusa de ser regional, siempre se ha leído en clave nacional: «El PP renace en Madrid», «Casado y Ayuso abren el camino para derrotar al sanchismo», «El PSOE pierde el liderazgo de la izquierda».

De nuevo a las órdenes de Estados Unidos

Nos guste o no en Europa somos un poco peleles de Estados Unidos. Y esta semana hemos quedado más en evidencia que nunca. El 2 de octubre India y Sudáfrica pedían la liberalización de las patentes de las vacunas contra el coronavirus para tener ellos también vacunas con las que luchar contra la epidemia (ante la imposibilidad de pagarlas). El 20 de noviembre todos los países de la Organización Mundial del Comercio se negaron, España incluida. A principios del mes de abril la dramática expansión del coronavirus en India hizo que la petición volviera a formularse, a lo que la Comisión Europea respondió que los problemas de la epidemia no se resolverían cediendo patentes.

Pero esta semana el gobierno de EE. UU. anunció ante la OMC que había que liberar las patentes o no acabaríamos globalmente con la covid-19, que es tanto como no acabar con ella. Solo un día después la UE se abría a liberarlas. Lo peor de todo esto es que si seguimos dejando que la covid-19 experimente su adaptación a nuestro organismo en países pobres como India podemos volver al punto de partida de marzo 2020, incluso con las vacunas que ya tenemos. Hasta el momento ha primado la economía, intentando evitar daño a las farmacéuticas, a quienes ya ha castigado la bolsa.

Después de Bitcoin, Ethereum

El interés por el mercado de las criptomonedas se ha disparado en todo el mundo, especialmente por la enorme revalorización del bitcoin. Uno de los motivos ha sido el respaldo de Elon Musk a esta moneda digital, y ahora se prevé que ocurra lo mismo con el Ethereum, porque el Banco Europeo de Inversiones ha lanzado 100 millones de euros en bonos registrados en esta criptomoneda. A este apoyo institucional se añade la aprobación por el parlamento alemán de una ley que permitirá a sus fondos institucionales invertir un 20 % de su valor en este tipo de activos digitales.

Como cualquier otro activo de inversión tiene sus riesgos, como el fraude millonario que ha dejado a treinta mil clientes de Thodex sin dinero. Pero es evidente que las criptomonedas más afianzadas como Bitcoin, Ethereum y hasta la del meme Dodgecoin comienzan a considerarse tan dignas de confianza (y volátiles) como las acciones de bolsa.

Son los nuevos tiempos de lo digital, y están consiguiendo fenómenos como el de los cromos digitales de la NBA, que ya han recaudado 305 millones de dólares, poniendo a la venta NFT que parten de un precio de salida de 9$ y por algunos de los cuales se han pagado hasta 100 000. La cosa no acaba ahí, el propietario del cromo de 100 000 no quiso venderlo por un millón de dólares. Si espera el tiempo suficiente, valdrá mucho más.

Y en el final solo somos lo que amamos

María Martinón, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos, acaba de concluir la investigación sobre unos restos hallados en Kenia y datados en 78 000 años. El hallazgo lo ha recogido la revista Nature en su portada. Ella misma nos explica que era una tumba, la de un niño, y estaba envuelto en sus ropajes, recostada la cabeza en una almohada de ramas, y arropado con una túnica. No es un descubrimiento revolucionario, porque corresponde a un homo sapiens, pero sí desvela que ya en esa fecha tan remota los humanos teníamos el complejo sistema de representación simbólica y relaciones sociales que nos caracteriza como especie. Amábamos, perdíamos y teníamos «esa voluntad terca de domesticar la muerte» dejando al cuidado de la tierra a quienes seguiríamos amando, presentes o no.


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