Arte y Letras Literatura

El giro postantropocéntrico de la literatura latinoamericana

giro postantropocéntrico de la literatura latinoamericana
Ilustración: Diego Cuevas. post

En los últimos años, la ciencia ficción pasó de ser considerada un «género menor» a ocupar, prácticamente, la centralidad del campo literario. Lejos quedaron los tiempos en que se trataba de una etiqueta de la que convenía desprenderse, como de hecho lo hicieron Ballard, Vonnegut y muchos otros. Hoy los autores ya no tienen tantos pruritos. Tampoco los tienen los académicos: si ponemos unos sobre otros los papers que han venido produciendo sobre Philip K. Dick, Burroughs o William Gibson, probablemente formarían un mamotreto del tamaño del Empire State. Incluso podría decirse que hoy —tal vez por primera vez en la historia— quien escribe ciencia ficción hasta tiene más chances de prosperar que alguien que todavía sigue apegado a formas miméticas que ya casi nadie se toma muy en serio. La ciencia ficción —si la obra es buena, claro— da prestigio. Por eso un festival como el Celsius es cada año más relevante y no hay escritora o escritor que no quiera ser invitado. En la edición que está por comenzar, asistirán autores de la talla de Mariana Enriquez, Lauren Beukes, Thomas Olde Heuvelt, Marie Lu, Mariano Antolín Rato, o ilustradores como Tomás Hijo o Charles Vess

Pero, ¿a qué se debe el crecimiento de este género? ¿Por qué, de un momento a otro, resulta que todos, o casi todos, están escribiendo este tipo de ficciones? 

En principio se podrían pensar en dos motivos. Uno es que se trata de un género que permite poner en la centralidad algunos de los temas que más nos preocupan la relación con la tecnología, por ejemploy que en el realismo suelen aparecer como mero telón de fondo. Otro es que ya, de por sí, estamos en un mundo que es de ciencia ficción, en el sentido de que reproduce muchos de sus imaginarios, además de que muchos —y sobre todo desde el covid— tenemos la sensación de estar viviendo en un estado de distopía permanente. 

Pero también hay una tercera razón, que resulta más significativa que las anteriores. Si adoptamos una perspectiva más amplia, tal vez podamos pensar este fenómeno como parte de un espíritu de época que atraviesa otras modalidades discursivas y otros géneros populares que también están teniendo su auge. No debe ser casual que la literatura no realista que viene corriendo al ser humano del centro —ahora lo vamos a ver— florezca al mismo tiempo que algunas corrientes filosóficas entre las que se destaca el llamado «realismo especulativo», que es un movimiento heterogéneo en el que confluyen distintos autores que comparten la idea de volver a pensar «la cosa en sí», los objetos, más allá de su relación con ese sujeto cognoscente kantiano, o con el lenguaje —adiós «giro lingüístico»—; aunque también podemos pensar en el «posthumanismo especulativo» de David Roden, cuya tesis de la «desconexión radical» sugiere que, en el futuro, nuestros descendientes serían ininteligibles para nosotros; y por supuesto también podríamos incluir a Donna Haraway, para quien el ente humano es uno más entre los tantos entes que habitan el mundo. 

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5 comentarios

  1. Que rollo el «arrollo»

  2. Gallego Rey

    Desde mi punto de vista, creo que el mayor problema de la ciencia ficción es que los autores no saben distinguir bien entre fantasía y ciencia ficción. Y en esa duda cabe todo, al menos para editores, escritores y lectores en general.

  3. Jorge Collao

    2014, novela «Aunque tal vez solo seamos los dioses de las hormigas» encontrable en redes, por Editorial Puerto de Escape.

  4. El festival Celsius es cada año más relevante pero cada año también es más testimonial la presencia de la ciencia ficción en él.

  5. Pero la bibliografía aportada habla más del género de terror.

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