Sucedió hace muchos, muchos años. Pero muchos. Montones. He cruzado océanos de tiempo para venir aquí y escribirte estas líneas. Fue en la época a.c.n. (antes de los carritos de niños), cuando ustedes, lectores ilustres que calzan canas (con suerte) o lustran calvitas (lo siento), eran mozuelos (sí), algo golfos (también), y atractivos (cof, cof), y triunfadores (claro que sí, campeón). Seguro que se acuerdan, aunque pasase cuando Lotina parecía técnico carismático y con futuro.
Y eso, que en aquel entonces, cuando las redes sociales no existían (menos mal) y la serie petándolo era Menudo es mi padre («ya estaaaaa amenecieundo, la nooooche se vaaaa») empezaban ustedes a salir de fiesta. Pero fiestas de verdad, no esas de ahora con bocatas, globitos y un montón de tíos en camisa hablando de hipotecas, inversiones y lo bien que suena todo eso del criptomercado. No, no, fiestas gordísimas. Y allí, no desvíen la mirada, había alcohol. A ratos mucho, a ratos bastante, a ratos te pasas. Bebidas con mezclas recién salidas del averno, pociones hoy casi olvidadas que usted lleva como tatuajes en neuronas traspapelando y poemas (afortunadamente) inéditos. Todo esto se perderá como lágrimas en la lluvia, creo…
Así que, en un nuevo acto de responsabilidad ciudadana, se acude acá para despertar en usted remembrares que pensaba hundidos en lo más profundo de su memoria, y aprovechamos para despertar punzadas nostálgicas en corazoncito y punzadas dolorosas por estómago. Pasen y vean, queridos lectores y lectoras, pasen y beban. Y no se olviden de votar cuál es la bebida más mítica de sus años de juventud, o añadirla en los comentarios.
(La caja de voto está al final del artículo)
Calimocho

Vale, pueden dejar de leer, ya tenemos ganador. El calimocho es, posiblemente, la bebida más prestigiosa, elegante y chic del mundo. Refresca en verano, calienta en invierno, ayuda a olvidar amores, facilita el tránsito intestinal. Todo son ventajas. Conozco muchachos que han tirado durante meses ingiriendo solamente calimochos y croquetas de Manolín (trozos de carne rebozada sin apenas bechamel, para entendernos). Refresco de cola y vino, por si ustedes no lo saben, que esto del calimocho se da, sobre todo, en el norte. Más aún, los calimochos marcan frontera más definida que Pozazal, pueden creerme. Y luego tienen ritualística, digna de los mejores poemas. El dónde beberlos. Vasos de vidrio, vasos grandes de plástico (cachis, si eres una persona de bien, si les llamas minis… en fin… mini… mi-ni), macetas, cazuelas para hacer macarrones, bolsas, botellas de dos litros, sandías ahuecadas… casi cualquier cosa puede contener calimocho (vale, casi cualquier cosa puede contener cualquier líquido, pero ustedes me entienden). Ambrosía pura con una miaja de licor. Mora, avellana. Capítulo aparte los juegos para simpatizar el asunto. O, dicho de otra forma, el quinito. Quinito, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Sobre todo fuego de mis entrañas. Un día les explico cómo es el quinito. Ay…
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El Marie Bizart. Durante un verano de la postadolescencia a un amigo y a mí nos dio por tomar este anisete. Vaya resacones, aunque a esas edades nos recuperabamos rápidamente.
También tengo el desagradable recuerdo de una fiesta de la universidad, en la que me tomé unos cuantos «butanos» (patxaran con kas de naranja) y a la mañana siguiente estaba como si me hubieran puesto una máscara enchufada a una bombona de butano.
Ni una mención al claro con gas. Poco mundo ha recorrido el picaletras …
Cerveza, sin duda. La cerveza te permitía jugar, jugar al «penúltimo» por ejemplo, tres o cuatro o siete tíos (y tías) en círculo y bebiendo a morro de una litrona (y oigan que yo recuerde ni uno solo/a pillamos la enfermedad del beso) un solo trago cada uno con el loable objetivo de dejar al que bebía a continuación tuyo la cantidad justa para que no se la acabase (la cerveza) porque en caso contrario palmabas tú o al más educado, por aquello de beber en vaso, «capitán plim» muy largo de explicar pero no tan largo como la duración de la castaña que te pillabas.
Y el Patxaran?
Mítica lo que se dice mítica… Una que probé una sola vez. Pero no recuerdo absolutamente nada!
Muy centrado el artículo en los mamaos de Torrelavega, lo dice uno de Torres. Mítico el Guachiflay pero mis borracheras favoritas fueron las de los cubatas de ron cuando estaban a 300 pesetas y los machacaos en el Anticuario.
Tequila con un trozo se limón y sal.
Lo de los lugumbas (o lumumbas o…) con 43 supongo que era para una fase de la juventud temprana. Posteriormente ya pasabas a mezclar el batido de chocolate con coñá, o al menos esa era la evolución.
Tengo un insano recuerdo de mis primeras fiestas de Comillas, donde llegamos tarde por la clásica ocurrencia que tienes de repente. Y para entonar lo más rápido posible sólo a mi se me ocurre pedir en el primer bar un «Liébana libre». Sí, me lo inventé en el momento, y era cocacola con orujo. Estaba asqueroso, cómo no. Me tomé tres. Funcionó a la perfección en su labor de dejarte mamao como un piojo en cero coma.
Joder, el Stroh! Solo tomé un chupito y me fui al futbol. Se ganó en el descuento con remontada incluida. Euforia total de colocón + gol :)
Pacharán, por dios, pacharán
Absenta. Después de la reunión clandestina , íbamos a un bar viejísimo y tomábamos absenta y bocadillo. Para que no te taladrase el tracto digestivo. Fué cumplir los 18 y no volver a verla.
En el Norte la juerga adolescente a medidos de los noventa giraba en torno al kalimotxo. Punto.
Para ratos puntuales de euforia colectiva y posibles tiradas de caña una ronda de Orgasmos, para estar un rato tranquis el 43 con chocolate o el Malibú con piña…
Pero la adolescencia en el Norte, ergo LA VIDA, era color, olor y sabor Kalimotxo.
Un artículo sensacional. Hacía tiempo que no me reía tanto leyendo, porque bebiendo se suele reir uno más, sobre todo algunas de estas «pócimas» que aparecen por aquí (bueno, dependiendo de lo que bebas… o te entra la risa o directamente las palmas…).
Me voy a permitir añadir una combinación más a la lista, de las miles posibles: vodka con Cointreau, alcohol básicamente destilado suavizado con un poco de dulce, pero recubierto con más alcohol, no vaya a ser que empalague demasiado… ¡Un colocón asegurado!
En mis años locos he bebido de todo, pero digamos que la cerveza era como el regazo materno al que siempre vuelves. Por otra parte, me he reído mucho con el texto, no se si lo habrá escrito sobrio.
En mi juventud, no recuerdo su nombre, pero una mezcla de Wozka y Licor 43 con mucho hielo.
Kalimotxo cuando andábamos sin un clavel.
Una vez que ya empezamos a juntar algo más de dinero nos dió por tomar «Kendall’s», una bebida mezcla de Gin Kas con zumo natural de naranja que popularizó Howard Kendall, un entrenador del Athletic de Bilbao.
Ibas mamado hasta las trancas, pero el zumo de naranja natural te hacía sentir sano y revitalizado… O algo parecido.
En un bar de la calle San Mateo (aquí en Madrid) servían un combinado llamado volcán. El barman te lo mezclaba directamente en la boca, reclinado en un sillón de barbero. Consistía en una combinación de las botellas que tuvieran más a mano. El nombre era apropiado.
Dice la wikipedia que el cerebrito es un chupito elaborado con vodka, jugo de lima, crema irlandesa y granadina. En el bar del pueblo no sé que le hecharían al vaso, pero el tabernero no tenía tantas botellas. Eso sí, no fueron pocos los empalagosos cerebros de mono que nos tomamos.
Vaya artículo más divertido! Enhorabuena.
El tekila boom hacía estragos : vaso de tubo, dos dedos de tekila y resto de 7up, golpe en la barra, la espuma que subía y todo pa dentro. Colocón rápido y barato.
En Tenerife a finales de los 80 dominaba el cubata, eso sí, de ron Pampero, era lo más In cuando no existía la expresión cool. Luego cayó en desgracia (¿por qué?) y fue sustituido por el Arehucas cola (¿por qué?). Cosas del snobismo y la mercadotecnia, supongo.
El vino con vino era otro recurso barato y efectivo: ibas a la bodega y pedías que te mezclaran en la misma botella tres cuartos de vino tinto (o blanco, según el gusto de cada uno) y un cuarto de vino dulce. Igual de barato e igual de efectivo.
El Stroh sabe a lo que huele el aceite de motor quemado. Fantasía desinfectante.
Por economía siempre primó la cerveza (aunque su resaca es de lo peor, continuamente eructando con sabor a cerveza rancia que solo te daban ganas de vomitar), aunque mis amigos en sus peores días (de dinero) bebían dolimocho (vino DIA + cola Dolly). Lo del orujo en Galicia no es muy meritorio ya que mucha gente tiene (tenemos) un pariente que destila (blanca, hierbas, tostada y licor café). Por cierto que el licor café, si es bueno y fresquito, baja bien pero lo expulsas a doble vertiente…
Los chupitos eran una guarrada: cerebrito, leche de pantera, upside down margarita… Y todos garantizaban una mala noche y una mala resaca.
Aunque ya hace años que cuando empecé a tener un poco de dinero me pasé al bourbon. Solo, con cola, o acompañado de una cerveza ha sido un compañero fiel.
Coñà barato en botella de cola de litro y medio a la que primero le dabas un par de tragos largos para darle espacio al coñá. Una botella por cabeza, claro.
Los cubatas del Kwai. DEP Constante. 2 cacharros, 150 pesetas. El vodka, la ginebra y el ron, marca JB (Julio Borrajo) y, eso sí, el whisky, DYC. 3/4 (o más) de cada cubata eran alcohol; el refresco correspondiente daba para rellenar los dos artefactos y hasta un tercero. Te tomabas eso para empezar la fiesta y, aunque siguieses toda la noche a base de tilas, te duraba la tajada hasta bien avanzado el día siguiente.
Cabe mencionar las bebidas de licor calientes.
La queimada era un clásico final de verbena que ya casi no se hace, a la par del chocolate o las sopas de ajo. Ahora de hacerla, la adornan con un ritual pagano y brujeril, que yo nunca vi en mi infancia y que ahora parece imprescindible.
De efectos terapeuticos similares al orujo, la perdida de alcohol al quemarlo se compensa con una buena cantidad de azúcar y aderezos frutales.
Emborracharse a queimada se convierte en una tragedia para el aparato digestivo.
Por otra parte conocí gente que bebía ponche caliente, en copa de coñac calentado al vapor de la cafetera expres. Nunca lo comprendí, es una tortura sado-maso.
El Agua de Valencia, al menos en Valencia, en mis años mozos – hace ya unos cuantos – .
Te alegra, o sea, te emborracha igual, que todas esas porquerías que ya se han mencionado. Y es mucho más sana.
Para el que no lo sepa, coctel de champán, zumo de naranja, y algún truqui según quien lo prepare ( Cointreau, ginebra, etc. )
Ruso negro, licor de café con vodka. Con varios de esos uno podía ir bailando la kalinka mientras dejaba atrás al Eugeni Berlín de la primavera de 1994.
Berlín = Berzin. Maldito corrector del móvil.
¡El quinito! Has hecho llorar a un exiliado…
La mezcla de vodka y Licor 43 se llamaba Cristal. O así me lo vendían a mí.
Así era. Recuerdo de mis primeros éxtasis alcohólicos época instituto. De hecho creo que era una «receta» oficial, y venía en algunas etiquetas de licor 43.
En Valencia/Alicante se tomaba el granizado de limón con un chorrito/chorro/chorrazo de ginebra… a gusto del consumidor. Ginebra Larios, por supuesto!!!
El Hashimuri de La Chocita Sueca en la zona de la glorieta de Bilbao, en Madrid. También la leche de Pantera del Chapanzaz por Argüelles, que caía del techo.
Echo de menos en la lista el Cua-Cua
Cointreau + Licor 43
El «Mosqueado», vaya brebaje rico y salvaje.Se mezclaba vino moscatel con orujo,lo que pasaba después de unas rondas es difícil de recordar y solamente explicable por la edad!.
No he podido para de reírme. Que nostalgia!. Casi me meo con los comentarios. He bebido todas las pócimas y he pasado por todas las etapas. Que manera de engullir como si fuera el último día en la tierra! Me pregunto cómo era posible…….
Lo más chungo que he probado en cuanto a mezclas fue en los quintos de la mili,mezclar vino con anís,es como mezclar agua y aceite
Falta por este orden para ir degenerando
Wisky-cola después de muchas cogorzas y por cantidad no pegabas ojo
Wisky-naranja después de muchos acidez de estomago
Wisky-sprite o 7up entra muuuuu suave
Wisky a paloseko
Supersonico= (Ron Bacardi+Tio Pepe+Coca Cola) x 3 ∑ tranca lamentable y pobreza
Hola, pues llamarme «clásico» pero a mi, independientemente de todas la época, no me sacas del vino blanco.
Vodka con Martini blanco…. increíblemente rico, con punto dulce, y sabor seco…!! Trago medio, con dos hielos…!! Té duraba 40m…, y con el segundo ya ibas tajarin, a los 18 años…del año 87…!!
…En ocasiones aún lo tomo y en momentos de rememberéz atónita…!! Cositas que a uno le dan …oye…, todos seguimos teniendo nuestro corazoncito…!!
😂😎🎩✨