Ciencias

¿Estoy hablando con una máquina? Lenguaje, patrones y servidumbre

Estoy hablando con una máquina Lenguaje, patrones y servidumbre
Sonoya Mizuno y Alicia Vikander en Ex Machina, 2014. Fotografía: Universal Pictures.

La historia, con todas sus etapas llenas de ruido y furia, tiene siempre la virtud, como la naturaleza, de reproducir patrones que, a primera vista, nos pueden resultar invisibles. Nos permite, así, trazar parentescos, recordar ciclos, entender el porqué del error que siempre asoma repetido. Si analizamos la genealogía de las máquinas, no nos sorprenderá comprobar que, desde hace siglos, representan una amenaza más o menos anunciada y despiertan las iras de nuestras figuras más fieras, desde los luditas ingleses, a comienzos del siglo XIX, hasta ese controvertido manifiesto de Unabomber que a finales del XX advertía: 

La Revolución industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Han aumentado considerablemente la esperanza de vida de quienes vivimos en países «avanzados», pero han desestabilizado la sociedad, han hecho que la vida sea insatisfactoria, han sometido a los seres humanos a humillaciones, han llevado a un sufrimiento psicológico generalizado (en el Tercer Mundo, a sufrimiento físico) y han infligido severos daños al mundo natural. El continuo desarrollo de la tecnología empeorará la situación. 

Podemos retroceder los noventa años que separan la obra de Unabomber de la de Unamuno para comprobar cómo, en Vida de don Quijote y Sancho (1905), el escritor español también encontraba en las máquinas un peligro que identificó en el famoso episodio cervantino de los molinos de viento:

No se nos aparecen ya como molinos, sino como locomotoras, dínamos, turbinas, buques de vapor, automóviles, telégrafos con hilos o sin ellos, ametralladoras y herramientas de ovariotomía, pero conspiran al mismo daño. El miedo y solo el miedo sanchopancesco nos inspira el culto y veneración al vapor y a la electricidad; el miedo y solo el miedo sanchopancesco nos hace caer de hinojos ante los desaforados gigantes de la mecánica y la química implorando en ellos misericordia.

Una máquina cargada de buenas intenciones

Imagino que habrá un amplio consenso en cuanto al objetivo que debe perseguir la introducción de las máquinas en las distintas facetas de nuestras vidas: por encima de todo, deben ayudarnos a que nuestro día a día sea más fácil. De hecho, quienes tienen teléfonos «inteligentes» recriminan a quienes no los utilizan que están perdiendo el tiempo, que se complican la vida más de lo necesario. Pero ¿cuánta verdad hay en afirmaciones como estas? Es cierto que, según las circunstancias, un mapa en un teléfono móvil puede ser más manejable que uno impreso en papel; o que comprar un billete con uno de estos dispositivos es, si no se cuelga la página, cómodo y eficiente; o que leer el periódico de camino al trabajo o ver un vídeo en el transporte público es una manera muy entretenida de «consumir» el tiempo. Sin embargo, en todos estos casos, la tecnología no deja de ser una mera facilitadora de tareas mecánicas, de operaciones en las que el terminal actúa como un soporte mejorado. Lo que habría que discutir es si se puede equiparar la facilidad de uso de un dispositivo con el concepto de inteligencia. Y, si verdaderamente esa inteligencia está ahí, cómo y a favor de quién juega.

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7 comentarios

  1. CARLOS SAN JUAN DE LAORDEN

    Al ser citado en este artículo y a cogiéndome a mi derecho de réplica, respetuosamente tengo que decirle que en ningún momento me he opuesto a la digitalización. La campaña Soy mayor no idiota se promovió para que los que no puedan acceder a esa digitalización reciban una atención presencial y humana. Y permanezcan en una burbuja analógica. Asi lo expresé el 8 de noviembre del 2022 en un discurso en el Parlamento europeo en Bruselas y en múltiples entrevistas. La reivindicación continua hasta que se apruebe “ La ley de la autoridad independiente del defensor del usuario financiero”
    De momento al que llama David no se ha rendido ni acepta la digitalización excluyente obligatoria en los servicios públicos como es el cobro de las pensiones. Y Goliat aún no ha vencido. Un cordial saludo.

  2. Yolanda Morató

    Estimado Carlos: muchas gracias por su amable comentario. Me temo que, o yo no me he expresado bien, o usted me ha entendido mal. Dice en su mensaje que en «ningún momento me he opuesto a la digitalización» y ese es precisamente el problema. Su campaña «Soy mayor, no idiota» perseguía fines muy loables e incluía a quienes no pueden hacer trámites digitales. Pero, más tarde, participó usted en otra: «Levanta la cabeza» (que es a la que me refiero) y esa nos coloca, como decía, en la casilla de salida: el objetivo es llegar a hacerlo todo de manera digital y, seamos realistas, eso no siempre es posible en determinados colectivos. Quienes no puedan (sean cuales sean los condicionantes que lo impidan) quedarán atrás. Hay, en estos momentos, digitalización excluyente en los principales servicios básicos (sobre todo, en telefonía y banca) y la ley del usuario financiero está bloqueada, es decir, por desgracia, Goliat sí va ganando. Un cordial saludo.

  3. Blunsburibarton

    La mención al ajedrez para ilustrar los problemas de interacción entre hombre y máquina me ha resultado confusa. El ajedrez no debería de concebirse como un escenario complejo en el sentido que voy a mencionar:
    Seis tipos de agentes intervinientes cuyo comportamiento esta reglado, un espacio fijo y predeterminado, un orden de juego prestablecido con alternancia de movimientos entre los jugadores y la imposibilidad de incorporar nuevas piezas al juego salvo la conversión de peones.
    Por desgracia, o por suerte, el mundo no funciona con reglas tan limitadas de agencia, espacio y tiempo. Si así fuera, la posibilidad de que AlphaZero se ocupase de tomar decisiones por nosotros estaría a la vuelta de la esquina.
    Gracias a la autora por la invitación a reflexionar sobre esta materia.

  4. Yolanda Morató

    Muchas gracias por el comentario, Blunsburibarton, y por leer con atención el artículo. Lo escribí hace un año para la edición impresa de Jot Down y quizás ahora habría ampliado la información sobre el ejemplo del ajedrez, pues en aquel momento era noticia el asunto de la proliferación de «sandbaggers» (gente que comete errores a propósito para bajar su rendimiento y así competir -y ganar- a candidatos supuestamente inferiores). Me refería a estos errores forzados cuando hablaba del caso de las jugadas de ajedrez que implican movimientos impropios del nivel del jugador. Pretendía compararlos a cómo el lenguaje va perdiendo sutilezas, desambiguándose, para encajar con la estructura lógica de una máquina, que no admite variables complejas.
    Desde mi punto de vista, las implicaciones de todas estas circunstancias -conscientes o inconscientes- son peligrosas, pues al acomodar las particularidades de nuestras lenguas a los parámetros de una máquina, como lleva tiempo haciéndolo el texto predictivo, vamos aplanando variables que, de otra forma, podrían ser más complejas y, por qué no, enriquecedoras. Un cordial saludo.

  5. Cesario Caldera

    Este artículo parece interesante hasta ahora. Lo acabo de leer y disfruté mucho. Básicamente, hoy en día es fácil para algunos pasar el tiempo libre si no hay un ser humano. Porque puedes empezar a hablar fácilmente con un robot. Con la ayuda de la tecnología, existen diferentes tipos de robots disponibles. Trabajaban como un humano. Veo que algunas personas también los usaron para su familia. Trabajé como escritor. Tengo más de 5 años de experiencia en este campo. Yo siempre a escribir artículos basados en la memoria. No tome la ayuda de otros softwares. A veces, recibo ayuda de aquí https://ejemplius.com/muestras-de-ensayos/psicologia/ si es necesario. ¿Qué pasa contigo?

  6. Muy interesante el art.
    Si he entendido bien, lo que plantea es algo similar a la cuestión de si los humanos hemos domesticado animales como perros o gatos para convertirlos en nuestras mascotas, o si (sobre todo actualmente) en realidad, son los animales domésticos, los que nos han «domesticado» a nosotros para convertirnos en sus servidores.

  7. Texra Greer

    Me refería a estos errores forzados cuando hablaba del caso de las jugadas de ajedrez que implican movimientos impropios del nivel del jugador. Pretendía compararlos a cómo el lenguaje va perdiendo sutilezas, desambiguándose, para encajar con la Snow Rider 3D estructura lógica de una máquina, que no admite variables complejas.

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