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En la entrada del 29 de marzo de 1959 Rosa Chacel escribe en su diario: «¡Qué tristeza, qué angustia y qué cólera me produce este confinamiento en la indiferencia que tiene uno que sufrir por el mero hecho de ser español!». Es una anotación a la que sigue más adelante otra relacionada con la lectura de El ser y la nada de Sartre: «Puede uno pensar que Sartre ha utilizado ideas básicas de Ortega y no se ha preocupado de citarle porque ¿quién va a saber lo que ha pensado un filósofo español? Pero también puede uno pensar que Sartre llegó a la mayoría de edad sin haber citado a Ortega, porque ¿para qué leer a un filósofo español?». Este tipo de anotaciones serán recurrentes en los diarios de Chacel, pues ella misma estaba convencida de que su obra —pienso en su primera novela Estación. Ida y vuelta, publicada en 1930— se había adelantado en varias décadas al llamado nouveau roman francés —recordemos a Michel Butor, Alain Robbe Grillet o Marguerite Duras y su grandísima influencia en la narrativa europea de los años cincuenta—, sin que la crítica francesa advirtiera su precocidad. Tampoco lo había percibido así la crítica española, más allá de la insistencia de la propia escritora en señalar las coincidencias. Chacel, en todo caso, se lamentaba de un imposible, pues nadie la había leído y a día de hoy se la sigue ignorando en Francia, aunque no voy a entrar en el delicado asunto de la dificultad que ofrece la literatura chaceliana, pero sí subrayar su estupor al ver cómo en el dominio francés en los años cincuenta se hacía una literatura tan profundamente inmersa en la fenomenología del punto de vista, como ella venía haciendo desde 1925 (año de su escritura) sin ninguna repercusión ni en España ni en Francia. Poco después, su encuentro con Michel Butor en Río de Janeiro es uno de los más penosos episodios que puedan leerse en relación a la proyección de nuestros libros y autores; pero también dice mucho de una intelectualidad parisina abducida por ejercer su propio dominio intelectual, menospreciando otras influencias intelectuales consideradas de poco prestigio, como la española.
Y en la misma línea se entiende la condescendiente amargura con que la autora vallisoletana asistiría a la publicación y excepcional reconocimiento que alcanzaba una obra como El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, cuyos planteamientos teóricos eran, y son, en realidad, bastante básicos si los comparamos con la ambiciosa propuesta intelectual que quiso llevar a cabo la propia Chacel desde la década de los treinta, cuando en respuesta a George Simmel y a su concepto de la «cultura femenina» publicaba en Revista de Occidente un artículo titulado «Esquema de los problemas prácticos y actuales del amor» que nadie se molestó en entender y discutir en su momento y que por tanto cayó en saco roto. Porque las ideas si no encuentran una recepción inteligente y adecuada se pierden. Allí Chacel señalaba precozmente que la identidad femenina no es ni puede ser una percha ontológica sobre la que colgar una serie de atributos. La urdimbre de la identidad femenina es fundamentalmente humana y por tanto su gestión puede tener características particulares, pero su horizonte es común al de los hombres. El artículo se publicaba en 1931, y sin que ahora pueda detenerme en el contenido del mismo, digamos que era un tema que preocupaba profundamente a la escritora y lo desarrollaría después en su irregular ensayo Saturnal, de 1971, igualmente caído en saco roto en su momento. Y antes de 1931, con veintitrés años, ya había dado una conferencia en el Ateneo titulada «La mujer y sus posibilidades», que generó una agresiva polémica. La polémica la recogía Gonzalo Sobejano en su libro Nietzsche en España. Por lo visto, al terminar su intervención, de la que no conservamos copia, alguien del público le dijo a la «señorita Chacel» que libando «sabia y maravillosamente» a Nietzsche se había dejado llevar, sin embargo, por su naturaleza femenina, tan bella como cruel: «Permítame que dejándome llevar yo por los impulsos de mi naturaleza masculina, trate de flagelarla y penetrarle a Nietzsche». Qué disparate, qué falta de seriedad, qué comentario tan vulgar y sexista. Pero no quiero perderme en observaciones epocales y anecdóticas, aunque verdaderamente lesivas para las mujeres que en aquellos años luchaban por su propio espacio intelectual. Chacel leería las Memorias de una joven formal de Beauvoir en 1959, en pleno desconcierto personal al no tener en España interlocutores de fuste que se tomaran en serio su trabajo, a excepción de Julián Marías. Vivía entre Buenos Aires y Río de Janeiro y solo pensaba en nuestro país y en cómo incidir en su cultura:
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Por un lado me parece este serie de articulos muy interesante, por otro, de lo mas deprimente, por el tono de resentimiento y nacionalismo español que exhiben.
Se puede revindicar el pensamiento español sin caer en referencias a la muy exagerada leyenda negra ni «querellas»…
..y la idea de que alguien del nivel de Sartre hubiese rechazado a Ortega por «ser español» no es creible…
…que lo haya apuntado Rosa Chacel solo demuestra que hay una larga tradicion de resentimiento en esta cuestion…
…un resentimiento propio de paises que han pasado por una epoca de mucho protagonismo en el mundo y que les cuesta reconciliarse con un papel reducido (Putin, Trump, Brexit, Franco, Mussolini)…
En todo caso, como mi formacion es de ciencias sociales, la pregunta que haria es: donde estan las pruebas que hay un sesgo en contra el pensamiento (y toda la cultura española, por que nos vamos quedar alli?). Ademas, donde es el foco de este sesgo?
De que estamos hablando? De tesinas doctorales en universidades norteamericanas dedicados a Ortega o Zambrano? De departamentos universitarios con pensadores nacionales en el curriculum? De articulos publicados en revistas especializadas? De la exclusion / inclusion de españoles en historias de la fiñosofia como las de Russel o Gay?
En que pruebas se basa la querella, porque tal y como se ha presentado en Jot, no se admitiria a juicio por mal proceder de sus abogados….
Tambien, nadie ha señalado lo mas obvio que es que los paises com mas PIB, mas poblacion y mas poderio militar son los que mandan en todo lo demas, eso es, la cultura: en Europa, solo ha habido tres en los ultimos dos siglos y poco: Francia, Alemania y Reino Unido., todos con sus imperios ya perdidos…
Que la cultura de estos tres paises haya acaparado la atencion mas de la cuenta, seguro que si, pero no solo con perjuicio a España, sino todos los demas paises del mundo… Kundera afirmaba que si Kafka hubiese escrito en checo y no aleman, no lo conoceria nadie…
Y no hace falta ser marxista para señalar que la tardia y irregular industrialicazion de España, la debil Ilustracion, y catastrofica guerra de la independencia contra los franceses y consiguiente triunfo de la España mas reaccionaria en la figura de Fernando VII, por no hablar de Franco, le regala a la segunda division de paises europeos con la consiguiente perdida de poder cultural hasta antes de ayer…
Su recuperacion en los ultimos 40 años ha sido bastante espectacular yo diria.
Y como dijo Grombowitzc, lo mas importante de un pais es su futuro, nunca su pasado…
Sin ánimo de polemizar, pero todo su discurso, por seguir los términos empleados, parece que exuda resentimiento socialdemócrata al uso.
Por cierto,
«catastrofica guerra de la independencia contra los franceses y consiguiente triunfo de la España mas reaccionaria en la figura de Fernando VII».
¿Qué se supone que tendrían que haber hecho los españoles de entonces? ¿Aguantarse con unos invasores? ¿Haber dejado hacer?
Bastante heroicos fueron los liberales, patriotas y progresistas. Pero quizá debo pedir perdón, quizá el mero hecho de plantearme esto es propio de nacionalismo español.
Ninguna polémica, hombre, aunque un pizca sarcasmo desde luego…
Sin entrar en más valoraciones, la guerra de la independencia contra los invasores franceses es un catástrofe porque entre otras cosas mas allá la guerra en si, España pierde su imperio…
Esa pérdida es lo que domina todo el discurso del siglo XIX, llegando a su punto álgido con la Generación de 98 que se pierden la cabeza con la «regeneración nacional», del todo indiferente a Hegel y Marx y la idea de que vivimos en la Historia y que somos actores con unas posibilidades siempre limitados por el tiempo en que vivimos. Del todo indiferente también a Freud y que tenemos un subconsciente, y hasta de Darwin. La Generación de 98 con la excepción de Machado pasan de estas consignas de la Modernidad para volcarse a fondo con su gran tema, que es España, y como regenerar España de forma que vuela a ser un «gran poder»…
La prueba definitiva de que estaban equivocadps es que todos los demás países europeos han perdido sus imperios solo unas décadas después un proceso histórico inevitable con la llegada de la modernidad a las ex colonias desde India a Argentina.. La Generación de 98, incluido Ortega, están, como bastantes otros pensadores de la época en Europa, con que la raza es el motor de los Historia, la hispana sobre todo, cuando solo hay una raza, que es la raza humana…
Da un poco de pena y un pelín de miedo este discurso de que España no tiene su reconocimiento debido, siempre sin especificar ni en que foro exactamente ni en que sentido, por ende irrefutable…
… Lorca es el poeta más adaptado y traducido al inglés del Siglo XX, Picasso es reconocido como el gran artista del Siglo XX – no solo en pintura – Salvador Dalí era un estrella internacional, extrañamente pasado por alta hoy en día, los mismos franceses que supuestamente desprecian a los pensadores españoles son los que rescatan y revindican la figura de Goya a finales del siglo XIX, Malraux, contemporáneo casi del vilipendiado Sartre, escribe un libro sobre él, y le declara el inventor de la pintura moderna y son los ingleses que reivindican a «El Quijote» que en España no había tenido tanta repercusión hasta su traducción por Thomas Shelton…
En cuanto a Luis Buñuel, ha figurado en todas las listas de las 100 mejores películas de Sight&Sound en todas las ediciones encuestas, hasta esta ultima…
¿Cómo se explica todo lo arriba expuesto si hay un desprecio hacia España por parte de franceses y ingleses entre otros?
Otra cosa es que el Estado español nunca ha tomado en serio su propia cultura, ni ha querido ni ha sabido promoverla por ahí…
Sí, la guerra fue catastrófica y se perdió posteriormente el imperio, pero la cosa no iba por ahí. O yo me lo creo que no iba por ahí. Iba por donde suele ir, que tenían que haber ganado los liberales traidores (objetivamente), no los liberales leales.
Aparte de eso, yo soy de la idea que en la época de la Segunda República éramos un país como cualquier otro de nuestro entorno, es decir de segunda fila europea, ni bananeros ni excelentes.
Que también habría que hablar del colonialismo de RU y del francés, bastante inhumanos y crueles; y del intento alemán, tan espantoso.
La cuestión es hablar con inquina de lo español y cada cosa positiva que se dice de España tacharla de nacionalismo.
Pues no te había entendido, y no creo que tu a mi tampoco, pues no pretendía sostener que los españoles hiciesen mal en levantarse en contra de Napoleón y su hermano, Pepe Botella, eh?
Y, además, al final fue la Santa Alianza, las fuerzas del Eje de su tiempo, que aplastaron los liberales patriotas españoles y la Constitución de Cádiz, una fuerza extranjera mandado exprés para aplastar el liberalismo. Y de acuerdo sobre la II Republica, la Constitución de 36 era de las más avanzadas del mundo de su día…
Pero a lo que iba yo es que hay una relación entre el peso geopolítico de un país y su capacidad de proyectar su cultura. España pasa de ser un país que interviene en terceros países durante siglos – Italia, Holanda, las Américas – a ser intervenido por franceses y ingleses en la Guerra de la Independencia, hasta en las guerras Carlistas había una fuerza de británicos luchando de parte de Isabel como los brigadistas de la Guerra Civil unas décadas después, a su vez en contra de alemanes y italianos…
Pues todo eso pasa su factura a la proyección de la cultura española en el mundo digo yo, aunque hoy en día, la verdad, no creo que tenga mucha relevancia. No hay leyenda negra activa hoy en día en contra de España en todo caso, y el que diga que si la hay es un paranoico… No existe eso.
Igual que en España hay quien quiere lavar la imagen del imperio español, como López Linares, en el Reino Unido tenemos Niall Fergusson («Empire), y bastantes otros que defienden todavía el imperio británico. Yo me quedaría siempre con el excelente libro de Caroline Elkins que se llama «Legacy of Violence: a History of the British Empire» que es como su título indica, un largo relato de las brutalidades llevadas a cabo por las fuerzas de la Corona británica por todo el planeta… y otros libros de menor alcance como «Inglorious Empire: What The British Did To India» de Shashi Tarhoor, que es un libro que da vergüenza ajena…
Fernando VII en la actualidad está siendo revisado, como tuvo que ser revisada la figura del último Habsburgo español, Carlos II el «hechizado».
La Leyenda Negra Española es una alucinación colectiva que actúa como cualquier ideología, es decir, como una simplificación de la realidad. La Historia es un campo de batalla ideológico, donde se crean mitologías (fundacionales o no) para el mantenimiento de la eutaxia de los estados nación. En España se da la peculiaridad del auto-desprecio patológico, por razones históricas en las que no voy a ahondar por motivos de espacio; si le apuntaré que no fue por «nacionalismos reaccionarios» o «largas dictaduras», sino más bien por lo contrario, una excesiva tolerancia político-cultural con el «Otro» (regionalismos periféricos, sincretismos culturales y raciales, moral católica compasiva, tendencia histórica a la descentralización Taifas-Fueros-Cupos Fiscales, etc.).
Por último, como le digo, si quiere empezar por revisar triunfo de «la España mas reaccionaria en la figura de Fernando VII»: Luis del Pino hace pocos días acaba de publicar un monográfico sobre el monarca español; de momento no ha tenido atisbo de refutación.
Un saludo.
Difícilmente se puede refutar algo que es falso, no hace falta más que leer la magnífica biografía de Fernando VII premio comillas de biografías ( como lo fue posteriormente el de Clara Campoamor de Anna Caballé) escrito por el catedrático Emilio La Parra, Fernando VII no tiene que ver nada con la leyenda negra, y si con sus formas modos y maneras, por cierto, Carlos II empezó a ser rescatado por Henry Kamen en los 80, entre otros. Y ya de paso sobre la leyenda negra le recomiendo lea a Ricardo García Cárcel en su libro homónimo sobre el tema ( entre otros, como leyenda negra de Jesús Villanueva)
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Gracias, supongo, por esta serie de artículos tan alegres, entusiastas, nada deprimentes
Me han puesto en una de una alegrías espcial durante todo el día.
Debe ser todo un placer trabajar con ustedes. Hay gente con suerte.
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