
La querella española que recoge Jot Down, a propósito de si ha habido o si hay «filosofía española» (aunque también se ha tocado la polémica paralela de la «ciencia española»), constituye una magnífica radiografía del estado de la cuestión en el presente.
Antes de sumergirnos en la querella, conviene comenzar distinguiendo entre «filosofía en España» y «filosofía española», porque estos dos rótulos no significan lo mismo. Para Norbert Bilbeny, carece de sentido hablar de «filosofía española» y lo que hay, a lo sumo, es «filosofía en España». Esta concepción cosmopolita de la filosofía la aproxima a la ciencia, al hacerla común a todos los pueblos. Pero la filosofía, a diferencia de la ciencia, no trabaja con cosas sino exclusivamente con ideas. Unas ideas formuladas en una lengua concreta, pues se piensa con la lengua, y que por tanto dependen del marco lingüístico e histórico.
Aceptado que tiene cierto sentido hablar de «filosofía española» (sin que ello implique concebir la filosofía como emanación del espíritu de un pueblo), hay que advertir que el rótulo «filosofía española» cristaliza durante el siglo XIX, coincidiendo con el auge de los Estados nación, pues cada Estado buscaba dotarse de una historia, un arte y una filosofía propias. No deja de ser indicativo que el anuncio de la obra Filosofía fundamental de Jaime Balmes que apareció en la prensa en 1846 rezara así: «No es copia ni imitación de ninguna filosofía extranjera; no es ni alemana, ni francesa, ni escocesa: su autor ha querido contribuir por su parte, a que tengamos también una filosofía española»1.
Aun a riesgo de simplificar en exceso el cruce de artículos iniciado el pasado 26 de mayo de 2024, podemos reducir a cuatro los argumentos que se han dado para negar la existencia de la filosofía española o, en caso de aceptar su existencia, negar su relevancia. Como es natural, no todos los autores involucrados en la querella comparten exactamente estos cuatro argumentos y algunos incluso sostienen tesis contrarias, defendiendo la existencia y la relevancia de la filosofía española (caso, por ejemplo, de Jorge Freire). Vaya por delante esta advertencia preliminar.
El primer argumento, y acaso el más repetido, expone que en España no ha habido filosofía por el atraso secular que arrastra nuestra sociedad, como consecuencia de nuestro alejamiento de la modernidad y de la Europa ilustrada. Entre la pluralidad de factores detrás de la debilidad del pensamiento español, Basilio Baltasar —cuyo artículo dio comienzo a la querella—, Miguel Herrero de Jáuregui o, más recientemente, Enric Bou, señalan la expulsión de los judíos, la Inquisición o el expolio en América.
A esta línea argumental, preñada de leyenda negra, se suma que en los territorios de la monarquía hispánica no hubo apenas filosofía moderna por la mordaza que supuso Trento, según apunta Antonio Valdecantos. Ahora bien, cuando hablamos de «filosofía moderna», ¿acaso no nos referimos a la filosofía francesa o a la filosofía alemana, es decir, al canon filosófico fabricado al norte de los Pirineos?
El segundo argumento no niega —atención— que haya habido filosofía en España (como hacía el primero) sino que haya habido filosofía en español por culpa del dominio del latín. Para Víctor Gómez Pin, aunque esta circunstancia no sea más que una explicación parcial, los españoles no podemos presumir de riqueza filosófica al haber escrito en latín nuestros grandes filósofos, como Vitoria o Suárez. Sin embargo, Descartes y Leibniz también escribieron en latín. La funcionalidad que explica la pervivencia del latín radica en que era lengua común a los muy diversos territorios que conformaban la extensa monarquía hispánica (Castilla, Aragón, Nápoles, Flandes, las Indias, etc.).
Abundando, Herrero de Jáuregui expone que, mientras que la Europa protestante tradujo la Biblia al alemán o al inglés, la católica España no hizo lo propio al castellano, de modo que nuestra lengua quedó huérfana de la traducción de conceptos teológicos y filosóficos hebreos, griegos y latinos, por lo que nuestros filósofos hubieron de escribir en latín. No obstante, esta valoración negativa del español como lengua de pensamiento no se compadece con el hecho de que el castellano fue más bien la primera lengua europea puesta a punto para expresar pensamiento filosófico, pues en la Escuela de Traductores de Toledo las obras clásicas se volcaron del árabe al latín a través del romance castellano. Gracias a filósofos y traductores como Juan Hispano (que traducía del árabe al castellano) y Domingo Gundisalvo (que traducía del castellano al latín), vocablos tan filosóficos como «nada» pasaron a formar parte de la lengua que tras su expansión por América sería conocida como español.
El uso en España del latín como lengua universitaria no significó desuso del español como lengua filosófica por parte de humanistas y médicos como Guevara, Pedro Mexía o Huarte de San Juan. De hecho, aunque algunos autores retrasen a Unamuno u Ortega la aparición del ensayo filosófico en español, y otros —como Valdecantos— sostengan que la cultura española no ha sabido definirlo, bien puede considerarse a Feijoo, con su Teatro Crítico Universal, como padre del mismo. Es en sus páginas donde encontramos por vez primera el rótulo «filósofos españoles» con un sentido reconocible, pues el benedictino lo usa para referirse —contestando a una invectiva de un jesuita francés— «a los filósofos españoles que florecieron ha un siglo, o siglo y medio» (es decir, a los escolásticos de Salamanca o Alcalá).
Un tercer argumento subraya que en España ha habido y hay filosofía (sea en latín o en español), pero que esta ha sido y es irrelevante en el contexto internacional, puesto que no se ha traducido ni se traduce a otras lenguas, al no suscitar interés allende nuestras fronteras. No existe —como escribe Valdecantos— la Spanish Theory. Y, para David Teira, la mejor filosofía española se hace hoy directamente en inglés.
Ahora bien, conviene recordar que no solo las obras de Vitoria, Suárez, Unamuno u Ortega, por mencionar los nombres más coreados, conocieron ediciones o traducciones con éxito. Probablemente, fray Antonio de Guevara, con sus tratados filosófico-morales, fue el autor más traducido y reeditado en la Europa del siglo XVI. No se queda atrás Huarte de San Juan con Examen de ingenios para las ciencias, que incluso fue traducido por Lessing al alemán dos siglos después. Y Schopenhauer hizo lo mismo con Baltasar Gracián (al que llama «padre de filósofos»), cuyo Oráculo manual fue —como recuerda Ana Rosa Gómez Rosal— bestseller en EE. UU. en 1992, siendo tuiteado hace no mucho por Elon Musk.
Pero, como indica Jorge Freire, cuando una lengua como el español cuenta ya con más de seiscientos millones de hablantes en ambos hemisferios, tiene potencia suficiente como para que una filosofía pueda transcurrir por ese canal para ser global sin necesidad de ser traducida a otros idiomas. El reconocimiento en las naciones hispanoamericanas es una forma de proyección internacional. En los siglos XVI y XVII, el español podía aún palidecer frente al latín, pero hoy día no.
Antonio Diéguez se lamenta de que no hay ninguna gran figura de influencia mundial en el panorama filosófico español, soslayando tal vez que los filósofos universalmente reconocidos lo son muchas veces en función de la posición del Estado que los abriga en el tablero geopolítico. Spinoza, por ejemplo, cayó en el olvido hasta su recuperación en Alemania a finales del XVIII, y Marx, sin la URSS, sería hoy día perro muerto. El canon filosófico depende, en buena medida, de la coyuntura histórica, una coyuntura dominada hoy día por la angloesfera. Y España, como explica Raffaele Simone, no forma parte de ese área y por eso no consigue alimentar su imaginario.
Pero Diéguez reconoce que hay indicios de que está surgiendo algo así como una tradición filosófica en español, y en este esfuerzo menciona, entre otras instituciones, la labor de la Fundación Ortega-Marañón. Un esfuerzo al que es obligado sumar el proyecto Filosofía en español de la Fundación Gustavo Bueno, con más de un millón de visitantes mensuales según Google Analytics.
Por último, el cuarto argumento incide en que en España ha habido y hay filosofía pero ha sido y es irrelevante, no solo en el contexto internacional, sino también en el ámbito nacional, donde tiene poca presencia como consecuencia del anquilosamiento de la filosofía administrada en la educación secundaria y en la universidad. Así, José Enrique Ruiz-Domènec e Ignacio Gómez de Liaño ponen de relieve la burocratización y la mediocridad intelectual de las universidades españolas, presas de un colonialismo filosófico que pone por las nubes la cultura anglosajona.
Con respecto al peso de la filosofía universitaria en la plaza pública, tampoco hay que cargar las tintas, pues los tiempos han cambiado. Desde la cátedra universitaria y la columna del periódico, Ortega pudo llegar a un público sito en España e Hispanoamérica. Pero, actualmente, la caverna a la que el filósofo ha de bajar es principalmente la televisión e Internet. Sirva como ilustración que alguna conferencia de Gustavo Bueno sobre un tema filosófico tan clásico como «¿Qué es la democracia?» acumula en YouTube más de 1,2 millones de visualizaciones.
Por su parte, Gómez Pin se queja tangencialmente de que en la educación secundaria la filosofía no tiene el peso que tiene en otros países europeos, un argumento frecuentemente esgrimido por el gremio de profesores de Filosofía. Pero la filosofía, en cuanto asignatura de la educación secundaria, todavía goza de mayor presencia en el sistema educativo español que en Italia, Francia, Alemania o Inglaterra. Por paradójico que parezca, este orden de cosas viene heredado del franquismo, que en 1938 introdujo la Filosofía como asignatura en tres cursos. Un ciclo de tres cursos que actualmente se pide recuperar, pues ha ido desapareciendo en materias y horas con las leyes de educación hechas en democracia.
En resumen, gran parte de los autores involucrados en la querella discuten la existencia de la filosofía española, pero pasan de puntillas sobre su esencia. No entran a definirla: ¿de qué hablamos cuando hablamos de filosofía española? ¿Qué se entiende por filosofía y, más concretamente, qué se entiende por española?
En la mayoría de manuales y de cursos universitarios sobre la historia de la filosofía española se incluye a Séneca, san Isidoro, Averroes o Maimónides, reduciendo la filosofía española a la filosofía producida dentro de los límites geográficos de la España actual. A mi entender, este criterio meramente geográfico es insuficiente y hay que cambiarlo por un criterio histórico, de manera que la filosofía española será aquella filosofía (académica o mundana) producida en el seno de esa sociedad política que denominamos España y que no surge hasta avanzada la Edad Media. Así, entre los siglos XVI y XVIII hay que contar como filosofía española a la producida, en latín o en español (las dos lenguas comunes a esa sociedad), en América, como por ejemplo la Lógica mexicana del escolástico novohispano Antonio Rubio, manual con que estudió Descartes y que conoció múltiples ediciones en la Europa de la época. Por contra, actualmente ya no es posible denominar filosofía española a la realizada en México o Argentina, aunque sí filosofía en español.
Por otro lado, frente a la tentación de iniciar la historia de la filosofía española en el siglo XIX, coincidiendo con el decreto de creación de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central en 1843, conviene reparar en que esa facultad incorporaba sobre el papel a las ciencias naturales, y es que el tan traído y llevado rótulo «filosofía moderna» refería desde el XVIII a la filosofía experimental de Descartes, Newton o Boyle (lo que hoy más bien llamaríamos física). Otros autores se decantan por retrasar el inicio de la filosofía española al regreso de Sanz del Río de Alemania. El catedrático de Historia de la Filosofía habría importado la filosofía (alemana) a España, y trajo con ella el oficio de filósofo. El problema estriba en que los krausistas y sus epígonos (Ortega y la Escuela de Madrid), en su lucha con la Iglesia católica, hicieron borrón y cuenta nueva con gran parte de la filosofía anterior, que ciertamente podía oler a sacristía mal ventilada.
Mal que pese, lo que sucede es que la mayoría de nuestros filósofos no han llevado peluca sino faldas (Vitoria, Suárez, Feijoo, Balmes…). De no aceptar esta circunstancia proviene parte de nuestro atávico complejo filosófico, y el de nuestros vecinos portugueses, que se encuentran en las mismas (Pedro da Fonseca, Teodoro de Almeida…). En España hubo filosofía desde muy pronto, lo que pasa es que esa filosofía no ha sido el racionalismo francés, el empirismo inglés o el idealismo alemán, sino la escolástica hispana2. Esta escolástica, que gravitaba en torno a la Escuela de Salamanca concebida en sentido amplio, reinterpretó el tomismo medieval al compás de las cuestiones teológicas, políticas y morales suscitadas por la modernidad, es decir, por el descubrimiento de América y la reforma protestante, como eran los debates sobre el estatuto de los indios, el tiranicidio o la libertad humana. De la importancia de la escolástica hispana habla el gran número de ediciones que conocieron las Disputaciones metafísicas de Suárez por Europa desde su publicación en Salamanca en 1597. Pese a que los protestantes silenciaron la influencia de la escolástica hispana por su raíz católica, todavía en el siglo XX Heidegger veía a Suárez como «el hombre al que hay que abatir». La escolástica hispana no fue una filosofía encapsulada o ensimismada.
En suma, ha habido y hay filosofía española, pues basta reparar en las escuelas de Salamanca, Madrid u Oviedo, entre otras. Pero, en pleno siglo XXI, cabe plantearse si acaso no fuera más pertinente hablar simplemente de filosofía en español, tendiendo puentes entre la filosofía española y la filosofía hispanoamericana. El español como lengua de pensamiento es, desde luego, un potencial con que cuenta la Hispanidad.
Notas
(1) En el siglo XX, con la irrupción de los nacionalismos fragmentarios, surgieron los rótulos «filosofía catalana» (de la mano de mosén Salvador Bové) y «filosofía vasca» (en la presentación del presbítero católico José Ariztimuño al opúsculo del fraile capuchino Miguel de Alza titulado Filosofía vasca en 1934).
(2) El rótulo «segunda escolástica» ha hecho fortuna eclipsando otros rótulos como «escolástica española», «escolástica hispana», «escolástica ibérica» o «escolástica moderna». Pero conviene advertir que el jesuita italiano Carlo Giacon lo acuñó en 1943 y no lo hizo inocentemente. Su maniobra quería llevar el agua a su molino, vindicando la italianidad de la escolástica de la Contrarreforma por medio de la figura pionera del cardenal Cayetano.
Carlos M. Madrid Casado es investigador de la Fundación Gustavo Bueno. Licenciado en Matemáticas y doctor en Filosofía. Ha sido profesor de Estadística en la Universidad Complutense y es profesor de Matemáticas en un instituto de bachillerato de Madrid. Varios de sus libros han sido reeditados en Hispanoamérica y traducidos a otras lenguas: The Butterfly and the Tornado (National Geographic, Londres 2016), Лаплас. Небесная механика (DeAgostini, Moscú 2015), Fisher et l’inférence statistique (RBA France, París 2015), Brouwer. Un geometra tra topología e filosofía (RBA Italia, Milán 2018), Chaostheorie und Klimawande (Librero, Colonia 2019). Su último libro es Filosofía de la Inteligencia Artificial (Pentalfa, Oviedo 2024).
Ensayistas, filósofos, historiadores e intelectuales abordan uno de los grandes enigmas de la cultura española: el motivo por el cual permanece apartada del fecundo diálogo de los pensadores europeos.
- «Un terco y doloso complejo», por Basilio Baltasar.
- «La lengua de Ortega y Gasset», por Víctor Gómez Pin.
- «Sin asiento en la Gran Jerga», por Miguel Herrero de Jáuregui.
- «Debilidad y fortaleza de la filosofía en España», por Norbert Bilbeny.
- «Por qué no existe la «Spanish Theory»», por Antonio Valdecantos.
- «Pensar no es cualquier cosa», por José Enrique Ruiz—Domènec.
- «Un asunto delicado», por Anna Caballé.
- «Una cultura que se desprecia a sí misma», por Ignacio Gómez de Liaño.
- «Una cuestión de fe», por Ana Rosa Gómez Rosal.
- «Las voces de las diversas periferias», por Sonia Contera.
- «Las dimensiones ocultas y el lado oscuro de la ciencia en España (que inventen ellos)», por Juan José Gómez Cadenas.
- «La obstinada singularidad ibérica», por Carlos Collado Seidel.
- «En las orillas del Sena», por Almudena Blasco Vallés.
- «La España de la insignificancia tecnológica», por Pablo Artal.
- «La excepción baladí», por Jorge Freire.
- «La periferia del imperio», por Raffaele Simone.
- «La quimera del oro: museo y campus universitarios», por Enric Bou.
- «¡Pinchemos la burbuja del español!», por David Fernández Vítores.
- «Complejo y melancolía quijotesca», por Carlos Varona Narvión.
- «A vueltas con la filosofía española y la filosofía en español», por Carlos M. Madrid Casado.
Réplicas a La querella española
- «Filosofía española por el mundo», por David Teira.
- «La situación actual de la filosofía española en el contexto internacional», por Antonio Diéguez.







Pasando de puntillas por otra exageraciones, esta me ha llamado la atención: “y Marx, sin la URSS, sería hoy día perro muerto”.
Oiga, que Marx no pretendió escribir filosofía. Me sorprendería que alguien encontrara alguna “categoría” filosófica en su obra. Más bien unos académicos de la filosofía totalmente desaparecidos y deseperados tras el “fin de la filosofía” de Hegel, hicieron lo que se hace hoy en día para dar una transfusión a la momia: trincar a quien pudiera encajar para salvar como sea un dudoso trabajo. Pescaron un teólogo por aquí, un político por allá y una cotilla acullá.
El pensamiento de Marx sigue siendo lo único de interés en lo relativo a lo político. Ahí está China, Vietnam o Cuba como ejemplos. Donald ha atacado eficazmente a Kamala tildándola de “comunista” y “marxista”. “Sucio” González entró en el club europeo tachando “marxismo” de la ideología del PSOE. Que en el último congreso del partido se cantara la internacional, aparte de un guiño hacia la izquierda atomizada, fue todo un mensaje hacia “Sucio” González y otros fósiles del partido.
Marx sigue siendo el único “filósofo” de actualidad. No lo es para los académicos, obviamente, en un estado monárquico. Pero sigue estando ahí. Es el único que sigue vigente.
Curioso que el buenista diga eso, cuando el propio Bueno decretó que no ser marxista es como ser precopernicano.
También dijo eso de Marx, en el mismo sentido en el que dijo que sin el imperio romano hoy día nadie sabría quién fue Jesucristo
Eso no es cierto.
Lo dijo en el sentido de que había que asumirlo e integrarlo.
O sea, según él, un cimiento, no un adorno.
También dijo eso
https://www.fgbueno.es/gbm/gb1990pe.htm
Hay que ver la cantidad de artículos y de teorías que se publican por aquí, presunta gacetilla de izquierdas, tratando de ocultar lo que es un secreto a voces de la política académica española, es decir, la cooptación.
Los cargos van a dedo, señoras y señores. Yo ni siquiera estudié en una facultad de humanidades, que debe ser un pozo ciego. Cursé una técnica. Y la trampa 22 por todos lados. El estudiante más inteligente de mi generación, tanto que su proyecto de fin de carrera fue comprado por una química alemana, terminó como profesor interino de dibujo de bachillerato y gracias. La hija del catedrático de física teórica, una vagina parlante cuyas únicas proezas durante toda la carrera y después pertenecerían por derecho propio a una página porno, se jubilará catedrática en la misma universidad en que lo fuera su padre.
La universidad española o la heredas o te la follas o accedes siendo alguien en un partido político. Antes era preciso vestir un hábito. Lo que yo he vivido, la misma mierda, de otro modo. ¿Para cuándo un artículo sobre esto? Seguro que la cooptación, corrupción con otro nombre, no tiene nada que ver con que no haya filosofía, ni ciencia española.
Pero no, qué va. Así que a fabular, a inventar explicaciones y a decir lo contrario de lo evidente.
“Creer lo que no vimos”
En estos días se está dejando ver que hay cierta endogamia en la carrera judicial. Pues en las carreras académicas es la pauta hasta donde yo recuerde.
Pero “hoigan” que no, que Marx no tenía razón. No. Qué va.
Ni Darwin tampoco. Que Mayor Oreja está “mehó” informado y dice que no.
Busque aquí
http://despuesnohaynada.blogspot.com/
Hay algunos artículos dando leña a la universidad española.
Le agradezco mucho la referencia. Lo más agradable es el uso preciso de la lengua de Surena y la iconografía que emplea, amplia por los cuadros y las iconografías. Trataré de descargar la página entera antes de que google dé una sorpresa.
Darwin no era científico, era un teólogo. Lamarck sí fue científico, al igual que Félix de Azaara, al segundo Darwin le dedicó su obra magna, luego sus editores en las posteriores ediciones borraron el nombre del español (no vaya a ser que se supiera la influencia del primero al segundo).
Las teorías de Darwin llevan tiempo refutadas, que ha usted se la metan doblada (como a la mayoría) desde la Academia anglosajona hegemónica, es otro tema.
Máximo Sandín, le informará del tema si está interesado.
P.D: la Universidad Española se destrozó con la apertura masiva de Universidades y clientelismo/nepotismo político de la transición. «Analfabetos ha ha habido siempre, pero, ahora salen de las universidades».
Usted mismo sirve como ejemplo de la última proposición.
@javibaz
«yo cursé una técnica», «me considero amateur».
El analfabetismo técnico-funcional es el más atrevido…
«Hay una clara relación entre el darwinismo y la teoría del libre mercado de Adam Smith.
Cuando los darwinistas defienden sus ideas sobre la Naturaleza y sobre las relaciones entre los seres vivos, lo hacen influenciados por el pensamiento calvinista de su momento, en el que el individualismo y la predestinación tienen un papel importante».
-Máximo Sandín.
P.D: un «técnico marxista-darwinista» como usted, a pesar de su subordinación cultural anglófila, debería darse por aludido.
«me considero amateur»…
Agradezco sinceramente sus aportaciones, originadas, probablemente, en su capacidad innata de ver «Horizonte» teniendo la cabeza metida como de costumbre en el culo. Enhorabuena. Ha llevado usted el sasangasana a un nuevo nivel.
Mi experiencia facultativa departamentaria es tal cual vuestra merced apunta. Si estás en el clan te comes el pan y sin el dedo del macho alfa ( el catedrático) tu porvenir académico es problemático!
Por lo que -bien- apuntas, me parece entonces que habría que distinguir entre marxismo y pensamiento marxiano. El primero entendido como ideología traducida en acciones políticas y el segundo como teoría de economía política generada desde la inversión histórico-material de la filosofía racionalista de Hegel. Visto así, no estoy para nada seguro de que, si Marx apareciera entre nosotros, fuera un marxista como lo son y lo han sido muchos de los que se definen así. Quién sabe…
Los pensadores españoles citaban mucho a «la horda», concepto que reunía a lo opuesto, lo que mas se temía, y que por lo demás hace tiempo que se extinguió, eso de la horda de las estepas.
No se puede hablar de filosfía española si no se tiene en cuenta el sistema más potente: el del Materialismo Filosófico. Muy bien por Carlos Madrid!
Muy interesante artículo de Carlos Casado. Muy loable su empeño en ventilar el cuarto cerrado de las prescripciones de lecturas filosóficas dominantes, casi exclusivamente del ámbito anglosajón, y de romper el cerco sobre Gustavo Bueno y el materialismo filosófico, auténtica y potente filosofía hecha «en español». Que es, justamente, la cuestión.
Muy bueno. Recoge y sintetiza elementos notables de nuestra filosofía española. Además, indica la recepción de otros países de nuestros filósofos, como Gracián por parte de Schopenhauer
Gracias Carlos Madrid por traer algo de luz a esta cuestión que por increíble que parezca, sigue siendo una realidad. Todavía existen «ilustrados» que niegan a los autores españoles que han sido esenciales para la construcción y desarrollo de la filosofía.
Enhorabuena por este trabajo.
Certero análisis de Carlos Madrid. Los complejos sobre la filosofía española vienen del yugo germánico, de las modas francesas y de la inmersión en lo anglo. Aliñado con el desprecio a la Escolástica y la universalidad del español por parte de las izquierdas españolas. Sobre todo de las indefinidas.
Magnífico artículo de Carlos Madrid, uno de los grandes valores de la filosofía española actual.
El artículo precisa muy bien la noción de filosofía española. Porque la filosofía no es una »
«ciencia común a todos los pueblos» y está directamente ligada a una lengua, a un imperio:
considerar que la mejor filosofía española se hace en inglés, aparte de ser un notable caso de papanatismo, es insertarse ingenuamente en el contexto cultural del imperio anglosajón, ya en declive. Y no sé si los restos de ese imperio serán tan potentes como los del español. La filosofía española, desde la escolástica de Vitoria o Suárez, a Gustavo Bueno, pasando por Feijóo, Unamuno, Ortega…, y a pesar de los krausistas o María Zambrano, es un gran legado cultural difícilmente igualable.
El artículo está muy bien escrito, pero ignora, creo, el texto de esta serie más relevante para su argumento, el de David Fernández sobre el potencial del español como lengua de conocimiento:
https://www.jotdown.es/2024/11/pinchemos-la-burbuja-del-espanol/
Si, como dice el autor, «el canon filosófico depende de la coyuntura histórica», no hay muchas evidencias de que España o los Estados hispanoparlantes vayan a tener en un futuro cercano un protagonismo como el que hoy tiene la «angloesfera». Si la «proyección internacional» que puede hoy conseguir la filosofía en español es sobre Iberoamérica, me temo que su futuro en la conversación internacional será muy pobre.
Incluir en la biografía del autor como «libros traducidos a otras lenguas» unos simples volúmenes de divulgación de venta en quioscos no ayuda a conferir credibilidad al argumento, por cierto.
Los 10 libros de filosofia imprescindibles en español, cuales serian? Libros, no autores, para orientarse un poco, no mas de un titulo por autor, por favor…
En El Pais este finde vienen los 10 pensadores mas importante de nuestro tiempo, ningun español. Si añadimos un pensador contemporaneo en español: quien seria?
The Observer, hoy, lleva libros recomendados por autores conocidos, una canidiense recomienda a Susana Monso, filosofa española que ni me suena…
https://www.theguardian.com/books/2024/dec/08/best-books-to-give-as-gifts-this-christmas-2024
Sin duda, uno de los mejores filósofos en España, que trata siempre de explicar en sus artículos y conferencias los diferentes conceptos de la filosofía de forma muy clara y sin rodeos.
Brillante análisis el de Carlos M. Madrid. Afina y aporta rigor. Ojalá más artículos suyos.
Buena respuesta de Carlos Madrid para todos aquellos que fomentan la Leyenda Negra contra España. Un buen preservativo contra los intelectuales que de un modo poco sostenible defienden la filosofía como un saber impropio de España y los españoles… Un séquito que le hace el caldo gordo a los que quieren reducir lo español a la idea de retraso, fanatismo y decadencia. Por suerte, el autor ha demostrado que -siendo benévolo- no son más que un conjunto de ilustres ignorantes.
Muchas gracias.
Otro gran artículo de Carlos Madrid. Se echa de menos éste gran nivel en la prensa en línea. ¡Que sean muchos más en el lugar!
Un artículo relevante y absolutamente clarificador. Se muestran detalles interesantes, como el origen de la expresión “segunda escolástica” para referirse a la Escuela de Salamanca. Igualmente interesante la influencia de autores como Suárez. Sin duda, hay que profundizar en la línea marcada por Carlos Madrid.
El artículo de Carlos Madrid es ponderado pero a la vez dialéctico, ya que denuncia los mitos oscurantistas y confusionarios (la mayoría debidos al complejo de inferioridad introyectado en la mentalidad colectiva hispana por la Leyenda Negra antiespañola). Queda claro pues que en España, tanto como nación histórica como luego política, sí hubo Filosofía, pensada y escrita en latín y posteriormente en español. En los últimos cincuenta y cinco años el Materialismo Filosófico, desarrollado por Gustavo Bueno y su escuela, es la mejor respuesta dada a la herencia, a veces nefasta, del Idealismo Alemán y sus derivados en el siglo XX, pues de Lutero a Auschwitz no hay más que un paso.
¿De Lutero a Auschwitz no hay más que un paso? ¿De verdad? Explíquese, anda, haga el favor…
Increíble que el tema de «la leyenda negra» tenga tanta credibilidad en España en el 2024. Yo, que soy de las islas, no sabía lo que era aquello hasta muchos años después de llegar a España… Paradojas de la vida porque, según me cuentan, es algo que se dice en el extranjero…
En cuanto a la «querella», menos mal que todo ha quedado en un malentendido y que España es un país de filósofos de primer nivel… tengo muchas ganas de ponerme con estos diez textos imprescindibles de la filosofía en español que pido arriba, a ver si alguien me los indique…
Pues ahí van las 5 mejores obras de filosofía española:
– “La Historia vista por detrás” nº5 del Perich, pp. 4-6.
– “Historia de aquí” de Forges.
– “Marisol desnuda y joven” en el Interviú, 2-8 de septiembre de 1976. Portada y páginas interiores.
– Mortadelo y Filemón: “El sultafo atómico”
– “Hermano Lobo” 2 de agosto de 1975, n.º 169.
Un magnífico artículo, como todo lo que escribe Carlos Madrid.
Fino artículo de Carlos Madrid que disecciona y expone a la claridad los fundamentos (y, sobre todos, los no fundamentos) de esta polémica tan manida y llena de carga ideológica. El bisturí filosófico del articulista disecciona las fallas y los aciertos colaterales de los posicionamientos hasta ahora mantenidos. Y lo hace filosóficamente y en español triturando todo lo que hay que triturar. Enhorabuena y gracias.
Pues a diferencia de los demás, a mi me parecen estos artículos muy deprimentes pues son la confirmación definitiva, en demasiados casos, de que hay una corriente de la clase intelectual española enferma de nacionalismo, victimismo y nostalgia por el Imperio hispano de hace siglos…
40 años de integración europea, el mayor traspaso de dinero del norte de Europa al sur en toda la Historia en concepto de Fondos de Desarrollo, y siguen con la leyenda negra, con Luther y la Reforma como la explicación de todos los males del país… Es increíble…
Todo estos a la vez que se alabe sin ton ni son todo lo anglosajón que pase por la pantalla con un papanatismo bochornoso, además de pasarles por el forro a todas las instituciones del país la aplicación de los Tratados de la Unión Europea en el mundo de la cultura, de forma que los extranjeros en España no tenemos las mismas posibilidades profesionales en España que los españoles en el Reino Unido, para nada… No podría ser peor si Vox llegase al gobierno…
Como apunta alguien arriba, estamos en el país en el que los rectores de más de una universidad han regalado Masters a políticos, pero eso tampoco tendrá que ver… en cuanto a los españoles, no sé si un solo español en 30 años me ha hablado de la filosofía española…
Pero el problema va a ser la Reforma y la Leyenda Negra… los países protestantes que en lugar de rebelarse contra Roma, tendrían que haberse quedado en su sitio para ser conquistados por Felipe II y su Armada invencible, claro… lo suyo es que los españoles manden en las islas también, no te jode…
Patético me parece a mi, y que el Rey ha premiado a López Linares por su vergonzoso documental sobre el imperio hispano, tan poco honrado como para no hacer ni mención de Bartolomé de las Casas en todo el metraje, pues me parece que confirma nadie ha aprendido nada aquí, a pesar de 40 años de nacionalismo católico y crímenes de lesa humanidad sin parar debajo de Franco en nombre de la «raza hispana»…
«hay una corriente de la clase intelectual española enferma de nacionalismo, victimismo y nostalgia por el Imperio hispano de hace siglos…»
Es la misma clase que hace amnesia colectiva de que la provincia del Sahara fue vendida a Marruecos a cambio de una corona. Colonialismo según y cómo, pero dejando claro que lamen las botas de los borbones hasta la última mota. Es la misma clase que practica la cooptación por activa y por pasiva. La misma clase que ve en el marxismo un acto fallido del pasado y del anarquismo ya ni hablemos. La misma clase que necesita creer que puede haber filosofía pese a un curso político determinado por los espadones y la teocracia. La misma clase que se siente progresista porque lee esa página parroquial llamada «El País». La misma clase que se da aires de «creadores de cultura»…
@MacNaughton
La prueba de que la Leyenda Negra Española está totalmente en activo es usted mismo.
La Unión Europea ha sido una ruina para España, busque información sobre la «Venta del Patrimonio Industrial Español».
Pasamos de ser octava potencia mundial con industria propia, a ser mano de obra barata para automovilísticas alemanas y francesas; pasando a ser un país de servicios (turismo masivo) dependiente de terceros; se cedieron en políticas agrarias y caladeros pesqueros, de la misma manera.
Fueron los peajes para entrar en una UE burocratizada y corrupta al servicio de los intereses de Francia y Alemania. No hay que olvidar que Francia apoyó a Marruecos en el conflicto de Perejil, por ejemplo; la pinza geopolítica es clara.
La «integración europea» es nula; se intentó hacer un «Estados Unidos de Europa», y nada de eso; porque Europa es un mito, siempre ha sido un campo de batalla; y el sentimiento europeo carece de peso; excepto en acomplejados españoles como usted, claro está…
Usted tiene más en común con un ecuatoriano o argentino que con un danés o un alemán, le guste a usted o no…
El tema de Lutero es complejo, pero, se ve que usted es un experto y lo despacha con una frase…
Los «Masters» NO son el problema, hasta el más tonto del pueblo tiene un par; no olvide que la educación es un negocio; más problemático es que el 90% de Tesis Doctorales son calificadas como «Cum Laude», includa la del Presidente de España, que ni si quiera la ha leído, se la plagiaron negros de su propio partido político, el tribunal que la calificó estaba compuesto por afines del partido además…
Entienda, que en otros países hay políticos que dimiten por plagiar dos frases en su Tesis Doctoral, en España estamos a otro nivel…
Comprar un Master NO es delito, falsificar documentalmente una Tesis Doctoral sí lo es.
Por último, el trabajo de López Linares, aún siendo premiado (que menos), ha sido FINANCIADO de manera PRIVADA; monaguillos sectarios como usted, están más acostumbrados a lo subvencionado por el Gobierno, lavado de cerebro directo…
En fin, no podía faltar el comodín de Franco, para confirmar la Ley de Godwin…
Muy oportuno y esclarecedor artículo el que nos presenta aquí Carlos Madrid. La filosofía española ha existido y existe, la tenemos delante de nuestras narices y precisamente por eso ni la vemos, disuelta como está en el ambiente. A buen seguro que autores como David Teira se sorprenderían (bendita ironía) si se percatasen de hasta qué punto se han alimentado de sus retazos, pasados por la «túrmix» de filosofías foráneas. Algo así como sentarse en una hamburguesería, rodeados de una esmerada decoración que nos traslada a los años cincuenta en el Medio Oeste de los EE.UU., mientras masticamos, sin saberlo, ternera gallega o asturiana.
Gran artículo. No hay nada más absurdo que financiar con recursos públicos universitarios la publicación de filosofía en inglés.
Carlos Madrid amplía su análisis de la Querella española en esta conferencia reciente: https://youtu.be/r33kfbpBLvY?si=ICFXHO6Sscp3f_QM
Un buenista repitiendo cual papagayo la misma monserga (leyenda negra mala, viva España y viva el catolicismo) que llevamos 30 años escuchando, aplaudido por los demás papagayos de la secta más cansina, ignorante y flipada de este país. Qué aburrimiento.
Claro ejemplo de ignorancia despreciativa, ya lo decía Machado.
Ya puede seguir insultando…
Sois cuatro gatos y lo sabes. Pero dais mucho la matraca, tanto que cansáis. Os limitáis a repetir las mismas chorradas una y otra vez, una y otra vez, con el afán del que quiere convencer por insistencia.
Que se diga que el tal Carlos no se qué es uno de los mejores filósofos de España solo quiere decir que no se tiene ni idea de lo que es la filosofía, ni de lo que es España ni de lo que es ser un fascista descerebrado jaleador de engendros como Vox. Con vuestro pan os lo comáis, secta de pacotilla. Hasta los de la cienciología tienen más gracia que vosotros.
Que bueno, Flaneur, cuanto agradezco tu perspectiva…
Yo soy de una parte de Europa donde la diferencia católico-protestante ha sido un constante y fuente de incontables actos de violencia entre la gente más zumbada del barrio… «Tienes cara de católico / protestante» te pueden decir en Glasgow o Belfast, un sinsentido sin fin durante siglos…
Nunca yo voy a entrar en eso. Nunca voy a juzgar una persona porque es católica o protestante, y todo lo que supone eso. Ni me voy a apuntarme nunca a ninguna teoría conspiratoria que supuestamente exista en contra de ningún país, sea la Leyenda Negra o sea Los Protocolos /de los Sabios de Zion, porque llega a ser lo mismo…
A mis abuelos, Bobby (protestante) y Peggy (católica) les costó horrores casarse en Glasgow en el 36… pero lo consiguieron porque se querían.
Son alucinantes estos pijos españoles revanchistas de su Imperio, como dice usted, tienen todo que ver con Vox…
En cuanto a premiar aquella infame pelicula de Lopez-Linares el Rey de España, pues se ha apuntado al club de los negacionistas del holocausto español en las Américas / británico en la India y Irlanda / Nazis en Europa, asi de claro… vergonzoso… pero nada hay que esperar de los Borbónes…
No, pero que estos fanáticos españoles católicos vayan a ciertos barrios de Glasgow o Belfast a despotricar contra la fe protestante, a ver que les pasa…. a ver como los vean alli… a ver como les sale eso decir que de Luther a Auswitchz hay un paso… a ver que les pasa, coño…
Tan chulos y despectivos no van a ir, tan auténticamente impresentables, vamos… en mi tierra, igual te procesan por semejante barbaridad…
Y en cuanto a «la leyenda negra», dejemos la palabra a un Bulgaro, Todorov:
México: “En vísperas de la conquista, su población es de unos 25 millones; en el año 1600, es de un millón” (Todorov, «La Conquista de América» PP 165)
Los indios: “Se usan sus carnes para alimentar a los demás indios, o incluso a los perros; los matan para extraerles la grasa, que supuestamente cura las heridas de los españoles: los equiparon con animales de carnicería. Los cortan todas las extremidades, las narices, manos, senos, lengua, sexo y los transforman en muñones informes, como se corta los árboles; se propone emplear la sangre para regar los jardines, como si fuera agua de un río. Las Casas relata como aumenta el precio de una esclava según esté o no encinta, igual que las vacas” (Todorov, pp215)
Fíjese, estimado MacNaughton, el neofalangismo del que hace gala esta secta buenista por boca del «Doctor» Carlos No Sé Qué (al que le falta la licenciatura o grado en Filosofía, por cierto), que leyendo estos días «Ni una, ni grande, ni libre. La dictadura franquista», de Nicolás Sesma, he encontrado el siguiente párrafo:
«El 30 de abril (de 1940) los estudiantes falangistas organizaron una Fiesta del Libro algo particular, pues consistió en una gran quema de ejemplares en el patio de la Universidad Central de Madrid. Maestro de ceremonias, el citado Antonio de Luna justificaba el auto de fe como algo necesario con las siguientes palabras: ‘Para edificar a España Una, Grande y Libre, condenamos al fuego los libros separatistas, los liberales, los marxistas, los de la leyenda negra, los anticatólicos., etc.'»
La historia se repite, ahora como farsa.
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