Filosofía Arte y Letras

Ética y política, o la soledad de la conciencia

ética y política
Juramento de los Horacios de Jacques-Louis David (1784)

La desobediencia al derecho

Ética y política son dos esferas distintas. Pero no necesariamente opuestas, ni contrarias entre sí. Pueden llevarse bien, y hasta girar en el mismo sentido. Pero a la postre siempre vemos que son dos esferas distintas. Puede que en la política haya un momento para la conciencia moral, y en la ética otro para el compromiso con la historia; pero muchas veces no es ni lo uno ni lo otro.

Recuerden, por ejemplo, la obra de teatro de Sartre Las manos sucias. Hay que tomar partido, sí, y nadie es neutral, pero a veces o estás con tu conciencia o estás con otra cosa y tienes que elegir: obediencia o disidencia. Al disidente se le dice que «no entiende» las razones de la historia. Al obediente, que no tiene «conciencia».

Sigue pues existiendo esta especie de triángulo de las Bermudas que es la lealtad política, la obediencia al derecho y la obligación moral. ¿Quién cree que va a poder navegar tranquilamente por ese proceloso mar? Creo que es misión de una facultad de Filosofía el advertirnos de esa problemática —política/derecho/ética— y enseñarnos a escoger entre estos polos, o por lo menos a movernos entre ellos con cierta dignidad intelectual. Eticistas, iusfilósofos y politólogos tienen un asiento común en el campo de la razón práctica, aunque inevitablemente se acomodan en ella de distinto modo.

El filósofo del derecho Felipe González Vicén niega que haya una obligación moral de obedecer al derecho. La política se expresa y ejerce a fin de cuentas con el derecho y éste se expresa y ejerce con la fuerza. El político que no tiene el recurso del derecho no tiene poder y es por tanto muy fácil desobedecer sus mandatos. Desobedecerle es simplemente mostrar un desacuerdo. El poder político sin autoridad jurídica tiene sólo poder fáctico, y hablar de desobediencia, aquí, no tiene mucho sentido. En cambio, cuando la política se asiste del derecho, desobedecer la ley tiene sus consecuencias. Aquí sí hay propiamente desobediencia y luego una penalización por ello. Pongamos, ahora, el caso en España de oponerse a los decretos gubernamentales para el rearme militar. Si, en protesta, dejo de pagar mis impuestos, se me penalizará esta infracción. Podrá decirse que si la desobediencia legal es contra un gobierno democrático y sus mandatos la oposición a cumplirlos no está justificada. Pero según el citado González Vicén, que fue destituido de su cátedra por el régimen del general Franco, ni aún frente a un mandato democrático se puede sostener que la obediencia a la ley sea algo que esté moralmente justificado.

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2 comentarios

  1. Sócrates acabó siendo el paradigma de una enorme contradicción. Parece más un personaje homérico que real…

  2. Dado que la ética y la moral es un conjunto de criterios, reglas o principios que nos formulamos a nosotros mismos para relacionarnos con los otros, y dado que ya no hay método alguno para establecer un criterio, regla o norma ética o moral universal, que sea aceptable para todos los seres humanos en todo tiempo y lugar, salvo que caigamos en reglas o principios demasiado formales y abstractos, tales como que no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti, toda reflexión sobre la ética o la moral se cae como un edificio construido con naipes. A partir de esa caída, ya no tienen sentido debatir sobre si hay o no un imperativo ético o moral para actuar conforme a la ley o desobedecerla. Esta supuesta conexión entre ética y ley nos retrotrae a los tiempos del derecho natural medieval y moderno, como cuando se discutía el derecho a matar al tirano.
    El texto se hace confuso cuando habla de la conciencia, lo que parece muy pero que muy hegeliano. Preferiría hablar del sujeto humano, cuya cultura puede ser muy variada y, por tanto, su conciencia de sí mismo o del otro puede ser igualmente diferente, siendo siempre conciencia del sujeto, pero bueno, a saber porqué el autor nos habla de la conciencia y no del sujeto, del ciudadano, del ser humano que habita en una comunidad en la que se le plantea un supuesto problema moral.
    Hecho en falta referencias a On What Matters de Derek Parfit que en mi opinión es el mejor intento de encontrar criterios morales entre nosotros. Los teóricos morales citados son un poco obsoletos.

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