
La imagen más icónica de la prehistoria (con el permiso de los bisontes de Altamira) es sin lugar a dudas la Venus de Willendorf. Su factura nos habla de las primeras representaciones artísticas de la humanidad y siempre me ha llamado la atención el que se tratase de una mujer. Esta figurilla no es la única de su tipología, sino que encontramos más de una decena repartidas entre Centroeuropa y Siberia y datan del Paleolítico superior (hace unos 40 000-10 000 años).
En una ocasión, a finales de los 90 del siglo XX, charlando con Mark St. John Ellis, buen amigo, músico y galerista de arte, en una entrevista, no recuerdo bien cómo, pero surgió la cuestión del matriarcado en la prehistoria. Ellis mantenía la teoría de que las diosas paleolíticas avalan la importancia de la mujer en los albores de la civilización y proponía que fueron las religiones las que implantaron el poder del hombre. Esta teoría, que yo desconocía en aquel momento, me llevó a buscar documentación sobre esta, sin duda, interesante cuestión. Pero ¿qué significado tienen estas estatuillas? ¿fueron símbolos religiosos, representaciones de diosas de la fertilidad o meros objetos de arte? Vamos a poner algunos elementos sobre la mesa a ver qué sacamos en claro.
Ubicación geográfica y ejemplos representativos
Las Venus paleolíticas se han hallado en diversas regiones de Europa y Asia, evidenciando una amplia dispersión geográfica. En el mapa que acompaña este artículo se pueden ver los principales puntos donde se han encontrado estas figuras. Algunas de las más destacadas son:
- Venus de Hohle Fels (Alemania): Considerada la más antigua (40 000 a. C.), tallada en marfil de mamut.
- Venus de Willendorf (Austria): Una de las más icónicas, con rasgos redondeados y sin rostro, hallada cerca del Danubio.
- Venus de Dolní Věstonice (República Checa): Primera figurilla hecha de cerámica, descubierta en un importante sitio arqueológico gravetiense.
- Venus de Lespugue (Francia): Representa un estilo más geométrico y abstracto.
- Venus de Kostenki y Venus de Gagarino (Siberia): Ejemplos de la presencia de este tipo de figurillas en el este de Eurasia, vinculada a las primeras migraciones humanas hacia América.
El mapa también muestra la distribución de otras Venus en Italia, Rusia y Suiza, aseverando que estas representaciones femeninas formaban parte de una tradición cultural muy extendida.
Características comunes
En la mayoría de los casos, estos ídolos mostraban una exageración de atributos femeninos como los senos, las caderas y el abdomen. También es notorio señalar que presentan ausencia de rasgos faciales y se prioriza el cuerpo sobre la individualidad. En cuanto a los materiales, estas Venus fueron talladas en marfil de mamut, piedra, hueso y cerámica. Por otra parte, su tamaño es muy pequeño. Son figurillas portátiles que podrían ser amuletos o ídolos personales.
Interpretaciones y debate sobre el matriarcado
La principal valedora de la teoría del matriarcado fue Marija Gimbutas, quien defendió que estas figurillas eran representaciones de la Gran Diosa, símbolo de fertilidad y vida. Argumentaba que las sociedades prehistóricas fueron matriarcales, pacíficas y centradas en el culto a la Diosa. Lo cierto es que para fundamentar esta teoría faltan pruebas que refuten la existencia de una estructura matriarcal dominante.
Otro de los clásicos de la antropología que se pronunció sobre este tema es James Frazer quien, en La rama dorada, sugiere que estos ídolos estaban ligados a rituales de fertilidad. Según este pensador las Venus eran usadas en ceremonias agrícolas y reproductivas.
En La Diosa Blanca, Robert Graves postula que todas las mitologías antiguas derivan de un culto original a la Diosa. Según su teoría, la mujer representaba la naturaleza cíclica de la vida, la muerte y la regeneración. A Graves se le ha criticado por una interpretación poética de estas estatuillas más que en una investigación científica.
También citaremos a Joseph Campbell, que se alinea un tanto con Gimbutas proponiendo que son arquetipos universales de la feminidad y el renacimiento. Campbell relaciona estas figuras con el principio de la madre tierra y los ritos de paso. Su teoría, al igual que las anteriores, ha sido criticada por falta de evidencias que sostengan sus asertos.
Críticos de la teoría del matriarcado en el siglo XXI
Si bien la teoría del matriarcado tuvo su auge en el siglo XX, en la nueva centuria ha recibido fuertes críticas desde diversas disciplinas como la arqueología, la antropología y la historia. Veamos estas propuestas.
Cynthia Eller reflexiona sobre el mito del matriarcado prehistórico en The Myth of Matriarchal Prehistory: Why an Invented Past Won’t Give Women a Future (2000), Allí sostiene que la idea de una sociedad matriarcal prehistórica es un mito sin fundamento arqueológico. No está exenta de polémica, pues considera que el mito del matriarcado surge más de una necesidad política y feminista moderna que de pruebas científicas. Según ella no hay evidencias arqueológicas de un matriarcado en la prehistoria.
Desde la arqueología se pone de relieve la inexistencia de evidencias sobre un posible matriarcado prehistórico ni de un culto exclusivo a la Diosa. La simbología femenina de estas figurillas no tiene por qué representar un culto matriarcal sino que puede tener otros significados.
Sin llegar a desechar la teoría del matriarcado, Lotte Motz critica la mirada a una Diosa Madre homogénea. Estas figurillas podrían representar a deidades diversas. Sería un patrón femenino plural y no unívoco, y su culto no tendría por qué estar asociado a los cultos de fertilidad en exclusiva.
Y por último, Steven Pinker, en su texto Los ángeles que llevamos dentro (2011), echa por tierra la teoría del matriarcado. Pone de relieve que en la época en que se tallaron las Venus había mucha violencia entre sociedades primitivas que nos hablarían de un protagonismo masculino que daría al traste con el protagonismo social femenino.
A modo de conclusión
Si bien en el siglo XX reputados pensadores avalaron la teoría de un matriarcado femenino o bien un culto generalizado a la Diosa Madre, los pensadores del siglo XXI ponen en entredicho estas ideas. Eso sí, aunque ha habido crítica, todavía nadie ha sabido dar una respuesta clara al significado de las Venus paleolíticas. Se mantiene por tanto una incógnita, un misterio por desvelar, en lo que al significado de estas figurillas femeninas se refiere.








Todo lo que encuentra un arqueologo es inmediatamente religioso. ¿Nadie tallaría una Barbie para jugar con ella, según el patron de moda del momento? Porque los vestiditos de fibras vegetales no podemos esperar que se conserven. Tiene el mismo fundamento que la interpretacion religiosa. Es decir, ninguno.
Yo creo que debería leer arqueólogos y antropólogos más modernos, se sorprenderá, el problema es que no llegan al gran público no sé si por interés en mantener a la gente sumida en diatribas que en la academia hace mucho que están superadas. El problema del texto de Pedro es que no cita ninguno, pero la teoría del matriarcado original hace mucho que en antropologia y arqueología, no se sostiene por falta de evidencias.
Y ya que cite al opinólogo Steven Pinker, experto en todo….en fin, JotDown, a ver si miramos más alto.
Pingback: Las Venus paleolíticas