
Ruy González de Clavijo fue un ilustre viajero madrileño que ha pasado a la posteridad gracias a una gran obra en la que relató su periplo hasta Samarkanda. Fue un viaje por orden del rey Enrique III de Trastámara a comienzos del siglo XV y que quedó plasmado en un libro que lleva por título Embajada a Tamorlán.
De Ruy sabemos que nació en Madrid a mediados del siglo XIV y que fue camarero del rey Enrique III, por ello fue el candidato perfecto para esta embajada. Para entender el propósito de este viaje tenemos que ver la situación del Mediterráneo en aquel tiempo. El dominio turco hacía temer una invasión a la cristiandad y esto le preocupaba también al monarca castellano Enrique III.
En ese momento surgió una figura: Tamorlán, un príncipe tártaro que logró crear un imperio que llegaba hasta Oriente Medio y que logró vencer y contener a los turcos. Por esta razón, Enrique III pretendió llegar a una alianza con él.
También debemos contar que hubo un primer contacto en el que dos caballeros castellanos llegaron a los dominios de Tamorlán y presenciaron su victoria ante los turcos en la batalla de Angora. Por ello Enrique III decidió enviar una segunda embajada, esta vez oficial, para tratar de lograr una alianza con Tamorlán. De este modo, preparó una expedición liderada por Ruy González de Clavijo, acompañado del guardia real Gómez de Salazar (que murió en la travesía en 1404) y de un maestro de teología, el religioso fray Alonso Páez de Santa María.
Partieron del Puerto de Santa María el 22 de mayo de 1403. El periplo de su viaje llevó a la embajada por Málaga, Ibiza y Mallorca. Atravesaron el Mediterráneo pasando por Gaeta, Roma, Rodas, Quíos y Constantinopla. De allí continuaron la ruta por el mar Negro hasta llegar a Trebisonda, para seguir por tierra pasando por diversas ciudades de Oriente Medio como Zigana, Ararat, Maku, Miyana, Teherán, Simnan, Nishapur y Kish, entre otras, para alcanzar por fin la Gran Bukaria (actual Uzbekistán), y su capital, Samarkanda, el 8 de septiembre de 1404. Ese era el destino donde se encontraba la corte de Tamorlán.
No obstante, cuando llegó por fin la embajada a su destino, este rey tenía casi ochenta años y estaba gravemente enfermo, por lo que la embajada tuvo que darse media vuelta sin haber logrado la alianza. De hecho, Tamorlán murió al poco tiempo de su partida.
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Interesantísimo. Siento que no haya más comentarios, se me ha hecho muy corto.
Gracias.
Lo leí hace poco, menos de un año, a raíz de un programa de Radio Clásica en el que se hablaba de la aventura de Ruy González de Clavijo. Imprescindible para los amantes de la literatura de viajes. La edición que tengo es la de Clásicos Castalia, muy recomendable.
Muy interesante.
Recomiendo los viajes del (aún) menos conocido Benjamín de Tudela, precursor del mitificado Marco Polo.
Un saludo.
Tomo nota
Conocí la historia por Diario de un nómada la serie de Miquel Silvestre que viaja hasta Smarkanda síguenos parte de la ruta.
Buen artículo de historia. Gracias
No olvidemos una obra donde ya se citaba a González de Clavijo… «Historia de Aquí», del inmortal Forges.