
En 1974 ocurrieron muchas cosas. Algunas muy importantes.
Una de ellas fue el descubrimiento de la destrucción de la capa de ozono y del calentamiento global.
Dentro de la música —que se supone que no es importante y entonces todavía lo era menos—, las tiendas de discos españolas pudieron ofrecer un single de 45 rpm titulado «Por amor al dinero», con el billete de mil pesetas en portada. El disco fue editado por la filial española de CBS y sus intérpretes eran un trío vocal establecido en Filadelfia que se llamaba The O’Jays.
España, a las puertas de la extinción de la dictadura militar, estaba en ebullición. A pesar de que el mercado musical era todavía pequeño, existía un panorama mediático que no por microscópico dejaba de ser sólido e influyente. Todos los conciertos y ediciones recibían al menos unas líneas en las revistas musicales que, como fiel reflejo de la sociedad, estaban empapadas de un supremacismo masculino y blanco tan inmaduro como absurdo. Ese simple odio tribal al diferente que ha marcado tantos siglos de historia.
Las mujeres eran tratadas como meros trozos de carne y sus físicos, objeto de detalladas descripciones en cada artículo. Los músicos y cantantes negros eran considerados como una molestia constante que había que aguantar por aquello de que habían sido los inventores del jazz y el blues, aunque ahora se habían horterizado mucho y solo pensaban en billetes, billetes verdes. En consecuencia, una canción denunciando la corrupción por la avaricia y una evidente condena al mundo capitalista como es «For the Love of Money» de The O’Jays fue defenestrada y convertida, por obra y gracia de un racismo heredero directo del peor párrafo de Gobineau, en apología del vil metal. «Estos negros todo lo hacen por amor al dinero», decidió el comentarista.
Y de dinero y de música afroamericana es de lo que va a tratar esta edición de Le Parolier. Nos vamos a 2019, cuando Donald Trump estaba aún en su primera legislatura. Después de quince años de silencio discográfico —solo interrumpido por un disco de Navidad—, The O’Jays grabaron una enorme canción protesta, «Above the Law», contundente diatriba contra un presidente que se jactaba de estar por encima de la ley y suponía una amenaza nada velada para la población negra.
El trío de Filadelfia era y sigue siendo conocido por su insistencia en compartir mensajes e ideas a través de la música («We got a message in our music»). Uno de sus slogans más poderosos planteaba a los oyentes la necesidad de comprometerse y tomar conciencia: «Understand while you dance», proponían.
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