Arte y Letras Filosofía

Estética digital, estética virtual: propedéutica y poética

Estética digital, estética virtual

Más no es menos, pero tampoco debiera ser, sin más, necesariamente más.

El ámbito de la reflexión estética no es ni ha sido ajeno a la irrupción del mundo digital, virtual, metaversal, —un mundo tan aumentado tecnológicamente como disminuido humanísticamente— en nuestra cultura de culturas. Ni tampoco ha sido muy diferente la repercusión que este tsunami ha tenido en ella, en su producción específica, y en su devenir, no solo artístico, pero sí creativo, de esta estética digitalizada.

Es ya muy difícil encontrar un producto estético que no esté, al menos en la amplia acepción comunicativa, digitalizado y conectado, virtualmente o no, a otros productos y culturas: globalización, pues, pero también mestizaje e hibridación.

Nadie debería dudar —aunque terraplanistas como las meigas…— del impacto y repercusión continuado que ha tenido y tiene en nuestro mundo y en nuestra cultura, también como forma de ver, entender e interpretar nuestro sociedad, este proceso que rotularé en las líneas que siguen de manera genérica y ampliamente como digitalización/virtualización, y que nos sitúa en un nuevo paradigma de interconexiones constantes y comunidades virtuales variables, el cibercultural.

Hemos pasado, desde luego, del deslumbramiento propio de un nuevo mundo de posibilidades a la consolidación de todo un universo de realizaciones que siguen implicando otras nuevas posibilidades que nos sobrepasan, que no entendemos, pero que no por ello van a desaparecer (a no ser que sea suplantada por otra funcionalmente mejor). La influencia ha sido tal que ha bastado la pátina de tecnificación, «siliconadas» y similares, para incluso haber activado una poderosa cultura de autocancelación. 

Como todo deslumbramiento, este también ha despertado admiración, dudas y distintas o encontradas valoraciones. En apenas una década, aunque conocemos cada vez más a precursores bien precoces, esa fascinación inicial ha comenzado a poblarse de sombras, de nubes… y algunas amenazan tormentas. Y aunque estas no mojarán a quienes tengan por techo-universo ese mundo digital ––que, por seguir a Arnold Gehlen, se ha convertido ahora en nuestra tercera piel, no natural tampoco ya cultural, sino digital–– sí cabe tener alguna protección a mano. Pues no hay lugar en el que tener «un lugar» fuera del nuevo paradigma. Si los dispositivos tecnológicos que nos rodean nos recuerdan que ellos conforman nuestra tercera piel, entonces las humanidades digitales no pueden ponerse de perfil.

Ahora bien, todos somos receptores, incluso a nuestro pesar y, en esa medida, también interactivamente actores de esta cibersociedad; no vamos a dejar de participar: necesitan al usuario y de manera imperiosa. Los sistemas mediáticos son ahora hipermediáticos: nuestra participación nunca va a dejar de darse: seremos selectivos pero solo dentro de las opciones que nos ofrece esa extensión virtual de nuestro cuerpo. Podemos ser incluso transformativos si al seleccionar también personalizamos y transformamos lo elegido. Es más, incluso constructivos, si desde lo transformado ofrecemos nuevas propuestas.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

3 comentarios

  1. Por simple curiosidad (porque para mí el tema del artículo no tiene el mínimo interés), me gustaría saber qué quedaría de él una vez traducido al español.

  2. Si no me equivoco, (pues su densidad semántica desorienta), este artículo me invitaría a seguir con mis maderas, latas, corchos y tapas recuperadas, para hacer de lo descartable una mínima memoria de lo que usamos: aves, mamíferos, naves, libros, minutas de diminutas escaleras inutiles, barriles, cajitas, cubos, triangulos, círculos, aserrín para el fuego del frio, y sobre todo ideas que se presentan y se quedan en la nada por culpa de la gravedad del tiempo y el espacio que no les permite a ellas flotar. Qué prosa estimado. Si entendí, bien. Y si no también. Nada de gracias.

  3. Para gustos los colores, sobre todo los de cada uno. Pues este texto me parece que plantea un tema muy actual, de manera original y con sólidas referencias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*