
Este artículo contiene spoilers.
The Last of Us es una bestialidad, pero, más que la trama de zombis, es indiscutible que la gran genialidad del guion, y la razón por la que tiene tantos seguidores, reside en la relación entre Joel y Ellie. Es de esas que enganchan, es un tira y afloja, es graciosa, cómica y tierna. Una combinación perfecta. Me gusta que, por una vez, la fijación de los fans con una relación en pantalla no sea de carácter amoroso, aunque, al fin y al cabo, todo sea lo mismo: queremos que sigan juntos, que no se separen en ese mundo lleno de peligros, virus y esporas.
A lo largo de la serie se nos ofrecen bastantes detalles sobre el pasado de ambos: Joel perdió a su hija y Ellie creció huérfana, además de ver morir a su mejor amiga a causa del virus zombi. Eso se refleja en que ahora Joel no pueda vincularse con su pareja —ni con nadie más, dicho sea de paso— y Ellie esté siempre a la defensiva, preparada con un cuchillo y una palabrota cortante. Ambos parten de la barrera, tanteándose, y se encuentran a medio camino en la necesidad de poseer una figura de apego: él como progenitor, ella como hija. Es la relación vertical, de cuidado, que ambos han perdido.
Lo que me parece de verdad brillante es ver cómo se muestra tan claramente el trauma, cómo se despliega como una raíz —o como un hongo— y nos afecta a nosotros mismos y a nuestras relaciones. El apego, el vínculo emocional que aprendemos en la infancia de nuestros padres o figuras cuidadoras, es determinante en nuestras relaciones adultas e influye en los lazos más cercanos: de pareja, familia o amistad.
Joel y Ellie se proporcionan el afecto que necesitaban, porque así es la naturaleza humana: necesitamos el contacto. Toda la primera temporada se desarrolla en esa apertura. Ambos son distantes, aunque quizá Ellie sea la que sostenga el trauma menor —también la más joven y la no socializada como hombre hetero— y es la que realiza el primer acercamiento, la que busca en primer lugar el contacto. Es en la indefensión de Ellie, en la tarea que le han asignado de protegerla, donde Joel comienza a bajar las barreras. Sigue en la negación, se dice a sí mismo que es una mercancía que debe transportar, pero a veces adentrarnos en lo que más miedo nos da es la única forma de enfrentarnos a él. Cuidar de Ellie es la vuelta a su antiguo rol.
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Muy guay el artículo, muy buena exploración del trauma. El único detalle es que la persona que muere es el interés romántico de Ellie, no solo su amiga
La temporada 2 flojea bastante en algunos momentos, no sabe por dónde ir.
Desde 2013 me quedé sorprendido con el final del videojuego, pero si la segunda parte aunque controversial tira todo esto bonito que describes y te muestra que la línea entre el amor también puede ser una obsesión porque cada perspectiva depende de sus experiencias y muchas veces parten del dolor.