
«Cientos de independentistas impiden a Vito Quiles dar una charla en Barcelona»
―Titular en The Objective
«Independentistas boicotean violentamente un acto de Vito Quiles y S’ha Acabat! en la Universidad Autónoma de Barcelona»
―Titular en El Mundo
«La charla no autorizada del ultra Vito Quiles en la Autónoma de Barcelona desata altercados en el campus»
―Titular en El País
«La prensa diaria es el principio maligno del mundo moderno, y el tiempo no hará sino poner de manifiesto este hecho con una claridad progresiva. La capacidad de degeneración del periódico es de una sutileza ilimitada, puesto que siempre puede hundirse más y más en su elección de lectores».
―Søren Kierkegaard, Diarios, 1853 – 55
Rondaban las once de la mañana. Estaba con unos amigos tomando un café en la cafetería de la Facultad de Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona cuando uno de ellos informó al grupo de que un tal Vito Quiles iba a venir al campus a hacer una conferencia. Yo había oído alguna cosa de aquel chico, pero nunca me había despertado demasiado interés. Era un provocador más que un periodista; y tenía más voluntad de mártir que de político. De todas maneras, decidimos pasarnos para ver qué se cocía ahí. «Algo de espectáculo siempre es divertido», decía Gerard, un amigo mío.
Fuimos al cabo de media hora a la Plaza Cívica, el centro del campus, donde hay una cafetería y distintos comercios, como una autoescuela, una barbería y una óptica. Era ahí donde se hacían la mayoría de “conferencias” o, mejor dicho, alborotos[1], ya que era un lugar grande y abierto, fácil de encontrar y de ser visto. La UAB fue fundada en 1968, época de la dictadura franquista, con el objetivo de alejar las protestas estudiantiles de Barcelona hacia un lugar más remoto, bien lejos de la capital catalana. Con los años, ya con el dictador muerto, la universidad abrazó este hecho y lo convirtió en un signo identificativo. Tal y como ellos mismo dicen en su página web: «reivindica una universidad autónoma, democrática y socialmente responsable». Esto la diferencia, por ejemplo, de la Universidad de Barcelona, que opta por reivindicar la historia del edificio, la cual se remonta al siglo XV; lo mismo sucede con la Universidad de Girona y la Universidad de Lleida. La Autónoma no se puede permitir reivindicaciones, pues implicaría hablar positivamente del dictador, por tanto, giran el discurso con tal de tener una razón de ser y de justificar su existencia más allá de las titulaciones. Es por ello que pertenecer a la UAB se ha convertido casi en un símbolo, en una pertinencia que va más allá del lugar de estudio. Es casi un estilo de vida, y así lo sienten muchos de los estudiantes.
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Me gusta este estilo para Jot Down, fresco, pim pam y completamente subjetivo. Me gusta.
Como he disfrutado el artículo, mi enhorabuena al autor. Y la explicación del término «segarro» pura fantasía.
Me ha llegado a recordar por momentos al estilo de narrar la realidad (surrealista) de Eduardo Mendoza.
Buen artículo, pero el escritor se ha hecho un lío. La OJS es de nueva creación, tiene dos años y forma parte de un nuevo movimiento llamado Movimiento Socialista.
S’ha acabat no es una reacción contra las OJS sino contra SEPC (sindicat d’estudiants dels països catalans) que son los que organizan al mayor numero de estudiantes de la UAB.
Bonito texto, mucho jijijaja para desactivar cualquier discusión sería. El tema es que el «payaso» de Vito Quiles iba a dar una charla y había un grupo de gente que quería impedir esa charla.
A mí me dá igual si la charla la dá Vito Quiles o Sarah Santaolalla. Por muy payasos que sea el personaje, hay gente que quiere escucharle y tiene derecho a dar la charla. Podemos mandar un reportero a hacer un reportaje satírico para echarnos unas risas con la estupidez de los asistentes y su parafernalia, eso es periodismo. Pero lo que no es admisible es que en un país democrático un grupo quiera impedir a otros hablar (cosa que es bastante habitual en las universidades españolas). Pero eso no le parece importante a nuestro simpático y equidistante periodista que nos tranquiliza porque «se asemejaba más a un juego que a una revolución o boicot». Ya sabemos todos que la libertad de expresión solo es importante cuando afecta a los que piensan como nosotros, verdad?
¿Es usted tonto? Parece que le falta comprensión lectora. El autor se está burlando de ambos bandos precisamente por darse demasiada importancia a sí mismos. En ningún momento ha justificado que se le haga un boicot a Vito. Si no puede llegar a entender las ironías en el texto, mejor mírese vídeos sencillitos en Youtube y deje a la gente hacer su trabajo. Leer no es para todos.
No va de libertad de expresión sino de montar un pollo.
Increíble artículo. Muy orgullosa de ti, Marcos.