Cine y TV

Christopher Nolan y las ruedas del batmóvil: elogio del cine inverosímil

The Dark Knight. Imagen Warner Bros. cine
The Dark Knight. Imagen; Warner Bros.

Qué ilusionante sigue siendo entrar en la sala de cine y disfrutar de una película. Y qué pereza da salir de ella y escuchar un montón de voces que te explican por qué lo que has visto está mal. Y es que el público del siglo XXI se ha vuelto agotadoramente prosaico. También lo ha hecho, por extensión, una parte de la crítica. A fin de cuentas, y por más que desde uno y otro lado nos quieran vender que público y crítica son entes separados y hasta incompatibles, lo cierto es que los críticos son inevitablemente un sector del público: idealmente, un sector con más herramientas para el análisis y, por tanto, con mayor capacidad de indagar y ahondar en los significados que anidan bajo la superficie del celuloide (o de los píxeles). Pero público, al fin y al cabo. En los últimos años, buena parte de la conversación en torno a las películas —en particular, en torno a aquellas provenientes del mainstream hollywoodiense— descansa sobre la aburrida y falaz obligación causal del guion. Para que pase B, forzosamente tiene que haber pasado antes A; si sucede A, obligatoriamente tiene que venir a continuación B. Esta arquitectura narrativa, que por supuesto es muy eficaz, no es —o no debería ser— la única. Porque permite contar millones de historias, pero deja fuera otras tantas: sobre todo aquellas que avanzan a golpe de azar, como la vida misma. A ojos de muchos espectadores, la fortuna que a menudo guía el destino del mundo no tiene cabida en la ficción. Y, sin embargo, una resolución caprichosa puede tener mayor hondura temática y discursiva que un final perfectamente «causalizado». Se tiende a tachar de deus ex machina todo desenlace que no esté debidamente telegrafiado en la hora y media precedente, pero olvidamos que el deus ex machina, en origen, no designaba un problema o defecto narrativo o una dejación de funciones del autor, sino una manera perfectamente válida de resolver el conflicto en el teatro clásico.

Hace ya más de una década, un montón de fans —en oportuno precalentamiento para la igualmente injustificada defenestración del final de Perdidos— se subían al barril para pregonar que Battlestar Galactica (2003-2009) culminaba en un decepcionante deus ex machina, sin pararse a pensar que era el único destino posible para una serie que trataba, literalmente, sobre dioses y máquinas. Algo no tan diferente a las tragedias de Eurípides, donde la intervención del elemento divino era una parte integral del relato. Hoy, sin duda, a Eurípides y a Shakespeare los habrían masacrado sus propios fans ante el más mínimo resquicio de arbitrariedad en sus tramas.

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10 comentarios

  1. La verosimilitud depende del talento del director (Hitchcock) y del guion (Regreso al futuro). No hay películas más increíbles (en el más estricto sentido de la palabra) que las del mago del suspense, y sin embargo la mayoría son obras maestras.

  2. Danny Coughlin

    Parece mentira que haya que aclarar estas cosas. Bien explicado.

  3. CamposEuropa

    Muy de acuerdo, pero a veces lo que se critica es la verosimilitud, la congruencia. Tú puedes hacer la guerra de las galaxias, planteando ficciones lejanas, pero sobre una base de coherencia. Si tiran una copa y el agua sube para arriba, pues despista. Es verdad que puedes decir: «es una historia inventada» pero hay ciertos acuerdos preestablecidos que no cuesta cumplir sin dañar la trama.

  4. Ejercicio: ponga en plural los sustantivos de la frase
    El imán, el chamán, el pan y el flan: ninguno entraba en el plan del fan

    Respuesta:
    Los imanes, los chamanes, los panes y los flanes: ninguno entraba en los planes de los ¿fans?

  5. No es que sea un gran fan de Nolan, pero no entiendo por qué tiene que «pillar» aquí de forma tan gratuita. ¿Qué tiene que ver el pobre hombre con la moderna obsesión de los fans por criticar todo lo no rigurosamente verosímil en las películas? ¿Es él acaso el responsable de eso? Un clickbait algo forzado…

  6. Kezabe Nadie

    Me parece una idiotez que un adulto vaya al cine a ver una de Batman, habiendo películas mejores.

  7. Marcel Ginard

    ¡Qué ilusionante ha sido tu artículo, Juanma! ¡Gracias por descubrirte!
    A los otros: ¡Cúbranse ante nuestro nuevo censor! ¡La elocuencia lo antecede, la gloria lo sucede!
    Bromas aparte; grandes referencias a los finales de BSG y Perdidos, a cómo se lo tomó/aron el vulgo, ¿cómo se lo tomarían, sinó? Pués como tal y como les llegó, sin parpadeos, sin chispas en sus cerebros. Se comieron la série y luego cagaron su impresión.
    Bromas aparte bis; para enmarcar el último (tu último) párrafo. Para ir a (nombre de grandes almacenes) y comprar un marco, imprimir ese texto y colgarlo porqué oro puro es lo que contiene.
    Gracias por triplicado

  8. Las películas son solo eso, películas, y hay que disfrutarlas por lo que son, si no te gusta, pues no vayas a verlas.

  9. Magnífico análisis.

    Me ha gustado especialmente cómo se reivindica la capacidad del cine para ser inverosímil sin necesidad de justificarse en cada detalle. La obsesión contemporánea por los “agujeros de guion” parece olvidar que la magia del relato está precisamente en suspender la lógica cotidiana y dejarnos llevar por la ilusión.

    Como bien dices, Hitchcock y Morrison ya lo habían señalado: no se trata de explicar quién infla las ruedas del batmóvil, sino de aceptar que el batmóvil existe porque necesitamos creer en él. Quizá el verdadero problema no sea el cine, sino nuestra pérdida de inocencia como espectadores

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