Política y Economía

Pero, ¿quiénes son «ellos»?: Umberto Eco y el fascismo eterno

Umberto Eco y el fascismo eterno.
El fascismo eterno.

En nuestro futuro se perfila un populismo cualitativo de televisión o internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede presentarse o aceptarse como la «voz del pueblo».

El recuerdo de aquellos años terribles debería ser reprimido. Pero la represión provoca neurosis. Si reconciliación significa compasión y respeto hacia todos aquellos que combatieron su guerra de buena fe, perdonar no significa olvidar. Puedo admitir incluso que Eichmann creyera sinceramente en su misión, pero no me siento capaz de decir: «Vale, vuelve y hazlo otra vez».
Nosotros estamos aquí para recordar lo que sucedió y para declarar solemnemente que «ellos» no deben volver a hacerlo.

Pero, ¿quiénes son «ellos»?

El semiólogo y novelista Umberto Eco pronunció en 1995, hace ahora treinta años, una conferencia en la Universidad de Columbia, en Nueva York, poco tiempo después del atentado cometido por la ultraderecha en Oklahoma. En Nueva York —probablemente la ciudad menos estadounidense de EE. UU.—, su público se mostró inocentemente sorprendido de que existieran grupos armados paramilitares de extrema derecha activos en su propio país, dispuestos a tomar el poder. En ese clima, Eco pronunció su conocida conferencia El fascismo eterno, que poco después aparecería publicada en papel1. En ella alertaba de una deriva autoritaria siempre latente y cada vez más visible, donde rescataba claves para entender lo que llamó el ur-fascismo o fascismo eterno, y explicaba por qué la palabra fascismo se ha impuesto sobre otras que designan ideologías autoritarias distintas, convirtiéndose en un término recurrente, y quizá necesario, para señalar ciertas actitudes, acciones, nuevas políticas y diversas gobernanzas.

En esa conferencia, Eco explicó cómo el fascismo, desde el punto de vista filosófico, estaba mal articulado y mal acoplado, pero desde el punto de vista emotivo resultaba eficaz, pues se hallaba bien ensamblado en torno a determinados arquetipos. El pensador sostenía que solo existió un nazismo y que no se podía llamar «nazismo» al falangismo hipercatólico de la España de Franco, dado que el nazismo es fundamentalmente pagano, politeísta y anticristiano, o no es nazismo. Lo mismo ocurre con esa mutación del falangismo derivada en franquismo: solo puede existir de una manera. En cambio —recordaba Eco—, se puede jugar al fascismo de muchas formas y el nombre del juego no cambia. El término «fascismo» se adapta a casi todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos y, aun así, reconocerlo como fascista.
A pesar de esto, elaboró una lista de características típicas de lo que denominó ur-fascismo o fascismo eterno. Tales características pueden encuadrarse en un sistema: muchas se contradicen entre sí y son comunes a otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para que coagule una nebulosa fascista.

Estas son, resumidas, sus catorce características:

1. El culto a la tradición. El tradicionalismo es más antiguo que el fascismo.

2. El rechazo de la modernidad. La Ilustración se ve como el origen de la depravación moderna. El ur-fascismo puede definirse como «irracionalismo».

3. La cultura es sospechosa. Se la identifica con actitudes críticas; de ahí el culto de la acción por la acción. La sospecha hacia el mundo intelectual ha sido siempre un síntoma del ur-fascismo.

4. El desacuerdo es traición. El espíritu crítico realiza distinciones, y distinguir es señal de modernidad.

5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, se dirige contra los intrusos. El ur-fascismo es racista por definición.

6 El ur-fascismo surge de la frustración individual o social. Una característica típica ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época, en la que los antiguos proletarios se convierten en pequeña burguesía y el lumpen se autoexcluye de la escena política, el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.

7. El privilegio de haber nacido en el mismo país. A quienes carecen de una identidad social, el ur-fascismo les dice que su único privilegio es el más vulgar: haber nacido en el mismo país. Además, los únicos que pueden ofrecer identidad a la nación son los enemigos. Los seguidores deben sentirse asediados.

8. Humillación y revancha. Los seguidores deben sentirse humillados por la riqueza y la fuerza de los enemigos, pero convencidos de que pueden derrotarlos.

9. El pacifismo es malo porque la vida es una guerra permanente. En el ur-fascismo no hay lucha para la vida, sino «vida para la lucha».

10. Elitismo de masas. Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo; los miembros del partido son los mejores ciudadanos; el líder, el héroe supremo.

11. El heroísmo como norma. Cada persona está educada para convertirse en héroe.

12. Machismo y moral sexual. El ur-fascismo proyecta su voluntad de poder sobre las cuestiones sexuales: promueve el machismo y condena las costumbres sexuales no conformistas.

13. Negación de los derechos individuales. El «pueblo» se concibe como una entidad que expresa la «voluntad común». Como ningún conjunto de seres humanos puede poseer una voluntad común, el líder se erige en su intérprete.

14. El ur-fascismo habla la neolengua2. Se basa en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con el fin de limitar los instrumentos del razonamiento complejo y crítico. Debemos estar preparados para identificar nuevas formas de neolengua, incluso cuando adoptan la apariencia inocente de un popular reality show.

Lo que el pensador italiano nos advertía al analizar las características del fascismo era que estas podían aparecer —y estaban apareciendo— mutadas en otros espacios. Se estaba reactualizando la lógica fascista del control total, pero bajo formas aparentemente inocuas. Una capacidad totalizadora más sutil y eficaz que su versión anterior del siglo XX, donde el control y la dominación ya no se imponen desde fuera, sino que el sujeto las interioriza, disfrazadas de libertad. Libertad; esa idea inefable que la derecha ha hecho suya como grito acrítico.

El problema es que el análisis terminaba allí. Hoy sabemos que la siguiente jugada, una vez que en Occidente ha sido seducida y reeducada la mayoría de la población, sería la de volver a la figura de los líderes supremos. Cumplidos los augurios que Eco profetizaba —el control blando—, surge la cara más dura del fascismo. Ya nos advirtió que no iban a pasearse con camisas negras o uniformes militares. Ahora se presenta bajo el agradable disfraz del empresario rico, porque la erosión de lo político en favor de lo económico, característica de este nuevo orden neoliberal, impone nuevas prendas para el mismo juego.

Así que el despotismo ya está aquí. De hecho, treinta años más tarde, en 2025, en la misma universidad donde Umberto Eco pronunció esta conferencia, se prohibieron las dos organizaciones estudiantiles que organizaban protestas propalestinas: Students for Justice in Palestine (SJP) —Estudiantes por la Justicia en Palestina— y Jewish Voice for Peace (JVP) —Voz Judía por la Paz—3. Una nueva organización tomó su lugar creando una acampada en el campus, que terminó siendo reprimida y desmantelada, con más de un centenar de personas arrestadas. También se registraron detenciones selectivas dirigidas por las agencias de inmigración (ICE/DHS) contra participantes clave con estatus migratorio vulnerable, dispersándolos en cárceles para inmigrantes en otros estados.

Los arrestos marcaron la primera vez desde las manifestaciones de 1968 contra la guerra de Vietnam que la Universidad de Columbia permitió la intervención policial en su campus. Estas protestas generaron acampadas similares en múltiples universidades de EE. UU.

Pese a la represión, el 7 de marzo de 2025, el Gobierno de Estados Unidos anunció la cancelación inmediata de aproximadamente cuatrocientos millones de dólares en subvenciones y contratos federales a Columbia, argumentando que la universidad había sido «inactiva ante el acoso antisemita». También comunicó la suspensión de cincuenta y un millones de dólares adicionales en contratos vigentes como medida inmediata.

Tras estas cancelaciones, el gobierno de Trump envió una carta con demandas explícitas como precondición para la devolución de los fondos federales, entre ellas:

– expulsar o suspender por varios años a los estudiantes que participaron en protestas;

– prohibir el uso de mascarillas durante las manifestaciones (mask ban);

– reorganizar el sistema disciplinario interno: abolir el University Judicial Board (UJB) y centralizar los procesos bajo la administración central;

– someter a supervisión externa el Departamento de Estudios de Oriente Medio, África y Asia del Sur (MESAAS), colocando su control bajo un cargo designado por la administración central;

– adoptar la definición de antisemitismo de la IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto) como criterio federal obligatorio, a pesar de que esta definición no permite la crítica hacia Israel;

– limitar o reformular el lenguaje y las políticas del programa de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI): eliminar terminología considerada «ideológica» o woke y desactivar programas de estudios decoloniales;

– otorgar mayor autoridad a los agentes de seguridad del campus, facultades de arresto y coordinación con la policía de Nueva York, e incluso con las agencias de inmigración;

– proporcionar al gobierno datos privados de solicitantes (admitidos y no admitidos) como etnia, área de estudios o puntuaciones, para su monitoreo federal.

El 24 de julio de 2025, la Universidad de Columbia y la administración Trump anunciaron un acuerdo por doscientos veinte millones de dólares para restaurar parte de la financiación previamente cancelada, bajo la aceptación de las condiciones de reforma institucional de la universidad.

Es cierto: el futuro ya está aquí. Y se parece mucho a un pasado que hemos intentado olvidar sin antes analizarlo. Es fácil señalar al tirano ahora —y lo será mucho más mañana—, pero no debemos olvidar que todo esto se ha desarrollado y desplegado ante nuestras narices. Tenemos que volver la mirada, de nuevo, a ese fascismo eterno y siempre latente que es el caldo de cultivo del que prospera la situación occidental actual. Eco hablaba de la televisión y de la incipiente internet; ahora ya sabemos que la realidad digital es un diluvio de contenido polarizador que, a través de ecosistemas fragmentados (memes, Telegram, WhatsApp, gaming, foros, plataformas), permite a la ultraderecha normalizar discursos de odio y reclutar a una juventud —en su gran mayoría, hombres— que vive en la incertidumbre constante. El ur-fascismo opera hoy a nivel emocional, visceral, simbólico y también tecnológico.

Por eso, volvamos a Columbia, hace tres décadas, cuando Umberto Eco, como cierre de su conferencia, nos dejó una advertencia y también una misión colectiva:

«Debemos estar atentos para que el sentido de estas palabras no llegue a olvidarse. El ur-fascismo está aún a nuestro alrededor, a veces vestido de paisano. Sería muy cómodo, para nosotros, que alguien se asomara a la escena del mundo y dijera: “¡Quiero volver a abrir Auschwitz, quiero que las camisas negras vuelvan a desfilar solemnemente por las plazas italianas!”. Por desgracia, la vida no es tan fácil. El ur-fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y señalar cada una de sus nuevas formas, todos los días, en todos los rincones del mundo».


Notas

(1) Este articulo está basado y recoge pasajes de la edición de Lumen, Contra el Fascismo (2018) con traducción de Helena Lozano.

(2) La neolengua (Newspeak en inglés) es un idioma ficticio inventado por George Orwell en su novela 1984. Se trata de un idioma deliberadamente simplificado y confuso para hacer que los conceptos de oposición o rebelión sean imposibles de concebir.

(3) Una cuarta parte de los judíos estadounidenses pensaba en 2021 —entendemos que las cifras se habrán elevado— que el Estado de Israel era un Estado de apartheid. «Israel “Is an Apartheid State,” a Quarter of U.S. Jews Say in New Poll» (Haaretz).

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21 Comentarios

  1. Concepto sospechosamente similar al «pensamiento único».
    Echo de menos en el artículo alguna referencia al comunismo, que cuadra como anillo al dedo.

    • E.Roberto

      El comunismo se extinguió en el ochenta y nueve, con desilusión para tantos. Mejor sería hablar de “socialismo”, pero reconozco que no es tan contundente como enunciado. En una de las pocas entrevistas a Putin, este dijo que volver a luchar para instalar el comunismo es una absurdidad, pero sería ingrato olvidar las metas sociales que persiguió aquella revolución proletaria. ¿Es comunista la Rusia? No me resulta, todo lo contrario. ¿Y China? Es un misterio, un comunismo de portada. Sólo sé que en tecnología y lucha contra la pobreza está teniendo éxito. Es un comunismo anómalo, decía, pues hace un par de años supimos que estuvo a punto de estallar una burbuja financiera por la especulación inmobiliaria. Después no supimos más nada, una burbuja igual a la otra occidental del dosmil ocho que me afectó monetariamente como obrero, sin culpa alguna y a doce mil kilómetros de distancia de Wall Street. Lo que tiene de interesante este artículo, es que puedo hacerme una idea de lo qué quiso decir Mussolini en una de sus tantas frases memorables, a partir de la clasificación que realizó Humberto Eco: Yo no inventé el fascismo, sólo lo saqué a flote de cada italiano, o algo similar.

      • En mi opinión el personaje de Novecento que encarna al gran pater familias define muy bien el ideal fascista: el orden. La falta de libertad.

    • Jaeger81

      Porque el comunismo cayó en el 89 y no hay contrapeso para el capitalismo salvaje, de ahí que proliferéis los «clase medianos ni de izquierdas ni de derechas»

    • Tiene toda la razón. Especialmente con el auge comunista que hay hoy en dia, que no pasan 24 horas sin aparecer una nueva dictadura comunista. Me preocupa mucho, mucho, como diría Mariano García a Warcry.
      Es que te tienes que reir con los «Ciudadanos».

  2. Me pregunto qué significa hoy democracia cuando la emoción colectiva puede ser modulada a escala masiva.

  3. Hace ya muchos meses que entro a la sección política de JotDown sólo para comprobar que el pensamiento de izquierda, los razonamientos que se hacen, análisis y conclusiones incluidas, siguen viento en popa y a toda vela hacia la espiral autodestructiva del pensamiento crítico y la racionalidad.

    La semana que viene, o quizá la siguiente, volverá a publicarse el enésimo artículo advirtiéndonos sobre los peligros de Trump, sobre los fachas, o cualquier otra extensión similar que el votante de izquierdas pueda usar para descargar sus neuras mientras lee; y yo volveré a entrar aquí -ya con cierta sorna y autocomplacencia acumuladas, como quien hace una apuesta que sabe de antemano que ganará- para chequear que los «Preppers» del fascismo siguen sin entender nada, que el Sol ha vuelto a salir por el Este, que el agua moja y el fuego quema; como dice Salvo Montalbano: «el que nace redondo no muere cuadrado».

    • Es verdad, no he entendido nada de lo que ha escrito.

      • Pues Camilleri, que fue fascista en su juventud se pasó al comunismo. No sé yo si estaría muy de acuerdo con usted en qué le cite a Montalbano para blanquear a Trump, o lo que crea que está haciendo.

        • Soy muy consciente de que Camilleri no era conservador, de hecho, Montalbano recibe ese nombre en homenaje a Vázquez Montalbán.
          Este el primer autorretrato de su respuesta, pensar que alguien de «derechas» no va a leer ni tener contacto alguno con la obra de un autor de «izquierdas», o viceversa, ni mucho menos aprender algo.
          «Blanquear a Trump», bueno si esa es la lectura que Vd. saca me parece el segundo autorretrato de su respuesta; de todo mi comentario pone la mira en esas cinco letras, las detecta en lectura diagonal sólo para luego repasar rápidamente el resto de la frase en que se enmarca y hacer una fastcheck de que no van acompañadas de algún descalificativo obvio, ergo = facha/blanquea a Trump.
          Molinos de viento.

      • No me extraña. No se preocupe tampoco, es normal en casos como el suyo. Un besote

    • E.Roberto

      Si no es peligroso un presidente que ordena incautar una nave petrolera de un país soberano, o lo intimida con su potencia naval, no sé cuál es su percepción de peligrosidad. Tampoco sé cómo andan las reservas de petróleo en EEUU, pero sospecho que por ahí anda la cosa. Hay un paralelismo preocupante con intervenciones en el pasado, uno con el “affare” Fruits Co, en Guatemala, con un presidente derrocado acusado de comunista por el solo hecho de querer defender a los obreros de aquellas plantaciones, claro, despúes, mucho después reconocen que se equivocaron, pero el daño ya estaba hecho; el otro con el presidente de Iran en los cincuenta, derrocado con la ayuda de Inglaterra, para coronar a ese Sha que, además de privatizar el negocio del petróleo, quería occidentalizar Iran, y que dio inicio a una nefasta revolución semi política religiosa con las consecuencias que conocemos, la crisis de la embajada americana, una “ofensa inaudita hacia EEUU”. Aquí tambien parece que EEUU no comparte con los simples mortales el significao de “ofender”. Su comentario a forma de parábola no lo entendí muy bien, pero si su intención era apostar contra si mismo con sorna y autocomplacencia, allá usted, pero los hechos están ahi, listos para ser leídos.

      • Le agradezco su preocupación por el petróleo de Venezuela, me gustaría que usted y los de su cuerda mostraran el mismo interés por el saqueo continuo durante estos años de ese mismo petróleo y otros recursos del país por parte de Iraníes, Rusos, Cubanos y Chinos; o me va decir que están allí por los ricos tequeños; o en su defecto no hablara tan a la ligera defendiendo una dictadura después de su descarado robo de elecciones y los constantes abusos de los derechos humanos; muy bien registrados por diferentes organismos internacionales.
        Sinceramente si los izquierdistas tuvieran un poco de sentido común y realmente vivieran como predican que los demás debemos vivir les tendría un poquito mas de respeto, o quizás no tildaran de fascismo cualquier pensamiento critico o alejado de sus postulados tendrían un poco mas de sentido las peroratas que pontifican a cada rato.
        Como venezolano que se tuvo que ir pal coño como otro de los 8 millones de compatriotas que salimos del país para no morir de mengua o asesinados por sus posturas políticas; su opinión sobre nuestros recursos nos importa una mierda. Si el precio que tenemos que pagar para sacar a estos sátrapas y traficantes; tampoco me va negar esto el caso de los sobrinos de la primera dama es solo un botón; del poder después de su saqueo de 26 años es permitir la instalación de empresas norteamericanas para la extracción de petróleo; que por cierto son los únicos que pagan en efectivo lo poco que hoy exporta Venezuela; bienvenido sea y no crea que es una opinión personal, le aseguro que al menos el 70% de los ciudadanos de Venezuela piensan igual, mismo 70% que eligió otra opción en las ultimas elecciones donde desconocieron su voluntad.

    • Manuel Queimaliños Rivera

      ¿ Se aclara su pensamiento? Por preguntar.

    • Estar contra el fascismo es demócrata. No es un juego de izquierdas o derechas. Es democracia o fascismo. se le ve confundido.

  4. E.Roberto

    No me preocupo por el petróleo de Venezuela, solamente por ese gran país del norte que jamás tomó en consideración al resto, sus vecinos en especial modo, como sus parientes ingleses, belgas, holandes y franceses con los países lejanos, con sus respectivos imperios que solo trajeron guerras (entre ellos que pagamos entre todos) y sufrimientos. Por estas discusiones de carácter político, cuánto me hubiera gustado ser millonario para ver con mis propios ojos, pues no me resulta que Irán y Rusia necesiten petróleo siendo productores; por Cuba, de acuerdo, por China no lo sé pero puede ser, y por las relaciones que mantienen con los países productores, parece que “pagan al contado”. Los “izquierdistas”, siendo humanos no somos privos de sentido común, una frase inoportuna pues pareciera que únicamente sus adversarios lo tienen. Debe de haber otro “sentido común” que se me escapa pero no quiero conocerlo. Usted es Venezolano, yo Argentino, y como tal le digo que sátrapa, corrupto, dictador y hasta pederasta eran las acusaciones a Perón, un argentino probablemente mestizo que solo quería una Argentina Libre y Soberana, inclusiva, justa y sobre todo transformar un país agro ganadero, con beneficios para poco, en otro desarrollado, con inteligencia e industria propia, sin perder jamás de vista a los eternos perdedores, “populista” o “demagógico” al fin y al cabo pero “desarrolladores”. Los organismo de derechos humanos, para el caso de Argentina han funcionado. Gracias a ellos se pudo hacer justicia y condenar a las juntas militares, obedientes y buenos alumnos del Plan Cóndor, las Escuelas de las Américas, la Libertad, etc etc, que dieron inicio a una barbarie jamás vista. Lo que me resulta extraño es que el Parlamento Italiano se haya negado a reconocer a ese venezolano que se presentó como autentico presidente de Venezuela años atrás, avalado por los organismos de DDHH, una controversia entre dos organismos con autoridad. No hace tanto que empecé a sospechar de los Organismos Internacionales, pues si han premiado a Kissinger, tecnócrata no inocente del horror de las bombas Napalm sobre Vietman, quiere decir que el “sentido común” que falta no falta y se ha instalado en la conciencia pública. Su último párrafo es algo confuso, pero creo entender que la primera dama es la señora Machado beneficiaria del Premio Nobel a la Paz; allá ella si entre los motivos que anda declamando para que su país sea invadido, uno y no el último es que “por lo menos pagan al contado”. El 70% de oposición es una cifra enorme. Me resulta difícil creer que tal cantidad de opositores no sea capaz de echar a un presidente. Peron ganó las elecciones con el 54%, o sea con 46 en contra, menos de 70, pero igualmente y mediante bombardeos a la casa de gobierno con tantos muertos inocentes lograron el objetivo, un crímen sin culpables hasta ahora, innecesario, cruel. Y por favor, no use palabrotas que deslucen su punto de vista de frente a un adversario tan humano como usted, no “pague al contado prepotente”, hágalo en respetuosas y mesuradas cuotas. Es mi parecer don Carlos M.

  5. «Señalar el fascismo cuando aparezca cada una de sus señas, todos los días», yo más bien veo que los boomers se sienten enfurecidos porque ellos no ganaron la segunda guerra mundial, o como poco, que no se les hubiera consultado.

  6. Solo hay que leer los comentarios de este artículo para entender por qué la gente vota a la extrema derecha. Mas de la mitad de los comentarios son de gente con problemas emocionales que se nutren de historias conspiralocas de Instagram y vienen a JotDown a dar por culo sin saber ni lo que leen. Y asi, con el resto de su vida. ¿Como no van a votar a VoX si tienen el cerebro podrido de tonterias fascistas ultralocas del Telegram?

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