
Formentor, septiembre de 2019.
Habla un más que correcto castellano, herencia de los años en los que estudiaba literatura hispanoamericana y preparaba su tesis de licenciatura sobre la narrativa de Cortázar. Genovés de 1956, se fogueó en las editoriales Marietti y Garzanti antes de convertirse en hombre de confianza del gran Giulio Einaudi. Desde entonces, han pasado por sus manos algunos de los mejores libros publicados en Italia en las dos últimas décadas.
Director general de Einaudi desde 2011, Ernesto Franco ha hecho también sus incursiones como escritor —Isolario, Vite senza fine—, además de escribir ensayos sobre Rulfo, Borges, Octavio Paz, Roberto Arlt o Ernesto Sabato, entre otros. En las Converses Litèraries de Formentor, donde reparte su tiempo entre los coloquios y sus partidas de billar en solitario, accedió a hablar con Jot Down de…
Un buen editor, ¿debe saber más de literatura o de economía?
Creo que de las dos cosas [risas]. Es una pregunta difícil, porque la respuesta es la esencia de la diversidad de una editorial. Un director editorial tiene que saber de literatura y poseer una cultura general, obviamente, tiene que tener un gusto particular. Tener un conocimiento del pasado, pero saber también que los gustos cambian con el tiempo. Si te fijas en las colecciones de una editorial grande como Einaudi, en los primeros diez títulos de cada colección puedes ver la impronta de Cesare Pavese, por ejemplo, o encontrar un pequeño retrato de Italo Calvino. Quiero decir que ahí están sus gustos, sus manías, no solo su conocimiento de la literatura, sino también su sensibilidad. Esas son cosas esenciales en este trabajo. Pero en un sello lo bastante grande un director editorial es también un administrador que debe saber de números. Cuando me preguntan, «dime en una palabra cómo describirías tu trabajo», respondo que consiste en hacer cada día las cuentas, no los cuentos, con la fantasía de los otros. Cada día tienes que estar en contacto con las fantasías de los autores. Es una extraña cosa una editorial, es un lugar donde se elige, donde se toman decisiones a cada rato, y dichas elecciones son de cuatro tipos: económico, cultural, ético y político. Y las cuatro actúan juntas, siempre, hables de lo que hables con tu autor, o si tienes que decidir una campaña de marketing, los cuatro criterios deben actuar juntos. Si haces solo libros digamos de investigación, cerrarás en pocos días. Si trabajas solo para hacer dinero, cerrarás en pocos meses, porque nunca vas a encontrar el libro idóneo. Solo si piensas en la editorial como ese extraño ser que tiene un poco de todo, encontrarás tu camino.
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Un lujo de entrevista. Italia es ese hiperbólico país patria de Berlusconi, Salvini y las Mamma chicho pero también capaz de generar un Pavese, un Passolini o un Gadda.