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Roger Domingo: «Los editores somos los primeros interesados en encontrar buenos libros, no salen solos»

Roger Domingo

Nos encontramos con Roger Domingo, editor de Deusto, Gestión 2000, Alienta y Libros para Dummies un día especialmente lluvioso en Madrid, en el edificio de la editorial Planeta. Su despacho tiene un gran ventanal desde el que, en un momento dado de la entrevista, nos señala un arco de san Martín que se ha formado en el cielo. Delatando por su forma de llamar al arcoíris, y tal vez sin advertirlo, sus raíces catalanoparlantes. Además de los detalles de su oficio, nos habla de esta nueva etapa en la que se ha embarcado como maestro de autores, para enseñarles a interesar al editor y llegar a ser publicados. La mesa de reuniones en la que hablamos está flanqueada por una estantería con los volúmenes que ha editado, con Thomas Piketty, el economista de la izquierda, y Ayn Rand, la virgen atea de la derecha puesta de moda por Donald Trump, en lo más alto. Contiguos y mostrando sus portadas, como si estuvieran a punto de entablar una discusión de ideas opuestas.

Cuántos manuscritos pasan por tu mesa a diario.

Uf, bastantes. De españoles unos diez o doce, depende del día, más los latinoamericanos. Y todo lo que viene de fuera. Ahora que se acerca la Feria de Londres más, porque todas las editoriales internacionales de no ficción te mandan su catálogo, lo que lo convierte en una auténtica locura.

Y cuánto tardas en decidir si merece la pena o no estudiarlos.

En realidad muy poco. La mayoría de autores, y este es uno de los problemas básicos, no saben cómo llamar la atención del editor. Yo trabajo básicamente aplicando dos filtros. El primero es responder a la pregunta de si en el caso hipotético de que el libro estuviera bien yo podría publicarlo. Aquí se caen la mitad, en aproximadamente un minuto y medio, porque llegan cosas como libros de cocina o de temas espirituales, que no son cosas que yo publique. En el segundo filtro, sobre las cosas que sí podrían encajar, ya cada maestrillo tiene su librillo. Yo me lo mando al Kindle para echarle un vistazo.

Fuiste director de marketing antes de director editorial. ¿Eso ha condicionado tu forma de trabajar, dando más importancia al libro como producto de mercado en lugar de como producto cultural?

A todos los editores, en el fondo, nos define esa palabra tan bonita en catalán, lletraferit, que no suena igual de bien en castellano, letraheridos, los que sienten una pasión extrema por la literatura. Yo siempre tuve claro que estudiaría letras, lo que hice en la Pompeu Fabra, soy también hijo de editor, y crecí rodeado de libros. Pero además hacer la parte de empresa y marketing te aporta una visión sobre lo que funciona y no funciona en el mercado, que te ayuda a elegir qué libros tienes que publicar y cuáles no. Es un poco lo ideal en cualquier editor. El que solo se base en su instinto, que es como funcionaban muchos antes, no todos, con una visión muy alejada del mercado, no funcionará tan bien como cuando eres capaz de sincretizar ambas cosas.

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14 comentarios

    • Igual que en la facultad, cuando los profesores te decían que si querías aprobar su asignatura tenías que comprar el libro que habían escrito ellos. Si quieres publicar con Roger Domingo, sigue sus cursos. ¡Oferta de 3×2 para las primeras cinco llamadas! ¡Llama ahora!

  1. City Lights

    Un escaparatista dando lecciones de teoría literaria. Insoportable levedad.

  2. Está muy bien que los editores revelen que solo publican a gente que tenga una tribu de seguidores detrás, porque así nos podemos ahorrar los libros que publica. Los libros de la gente que sale en la tele: periodistas, famosos, etc. son invariablemente malos.

  3. Hace tiempo cometí el error de estudiar un máster de edición confiando en poder trabajar de lo mío (sólo sirvió para que la universidad se forrase a costa de una docena de primos como yo), y nuestro director tuvo la feliz idea de invitar a un editor de un gran grupo mediático para que nos explicase cómo funciona realmente el negocio editorial. Si lo que pretendía era ilusionarnos, se lució. Algunos highlights: 1. Los manuscritos no solicitados van a parar a un montón que llaman la «slush pile» (la pila de basura) y no se los leen JAMÁS. Si el curro flojea, de vez en cuando los empleados del departamento cogen uno para reírse un rato; porque según nuestro orador invitado la inmensa mayoría tienen un nivel de calidad paupérrimo (faltas de ortografía, personajes que cambian de nombre cada tres páginas, márgenes imposibles), y al cabo de un mes se destruyen. 2. Casi todos los premios literarios que se conceden en España están pactados, sobre todo los que ofrecen mayor dotación económica. Todos en el mundillo saben que son una herramienta de márketing para promocionar a autores de la casa, y más a menudo de lo que creemos son escritos por autores fantasma o «negros» a sueldo. El famoso de turno se limita a poner el nombre y ya. 3. Ahora mismo las editoriales buscan presentadores de televisión, influencers y youtubers: gente que tenga una base de fans ya creada y que compran cualquier cosa que lleve el nombre de su ídolo. La editorial ya se encargará de poner la novela. 4. El nepotismo en el negocio es rampante. Cada vez que veáis a algún joven y sobradamente preparado emprendedor presentando su nueva editorial, buscad su nombre en Google. Descubriréis que es hijo o sobrino de algún capitoste de una gran empresa. Por eso me hacen tanta gracia estos profesionales que presumen de tener no sé cuantos manuscritos encima de la mesa y de que están siempre buscando nuevos talentos. Al menos no le han hecho una foto delante de una estantería llena de libros, eso ya habría sido pasarse de tópicos…

    • Más claro, echale agua.

    • A mi lo que me fastidia, entre comillas claro, es que luego estos personajes son los responsables de haber creado un panorama literario paupérrimo, lamentable, aburrido y nada interesante, que espanta a los lectores que al final son quienes mantienen el kiosko. Porque el fulano de turno que compra un libro de su youtuber favorito solo compra ese, o los que saque el susodicho, pero ya.

      Es obvio que a estos mercanchifles los lectores no les interesan y ya de la cultura ni os cuento. Al final mojón tras mojón te das cuenta de que no sale a cuenta la cantidad de mierdezas que comienzas y el tiempo que pierdes para encontrar algo no ya bueno, sino decente, y pasas de leer.

      Y cuando esta gente por sacar cuatro duros rápidos se dan cuenta que no lee ni el tato y que solo se venden pelotazos y libros de famosos lloran por el panorama. Pero artistas, y sois los responsables de esta molicie y de haber espantado a los lectores.

      En fin, que asquete da todo.

    • El fundador de Blackie Books es hijo de uno de los antiguos jefazos de RBA y el tío va de malote de barrio que viene a sacudir el ‘statu quo’ del mundo editorial patrio. De no ser por el éxito de la biografía del cantante de Eels, aún seguiría haciendo bolos con su banda de rock. Ahí le vino Dios a ver.

  4. Gallego Rey

    La parte final de la entrevista es la crónica de una «estafa». La primera parte, un ejercicio de narcisismo.

    • Andrea Moss

      «A ver, ¿cuánta gente estaba escribiendo libros sobre Podemos cuando sacaron cuatro eurodiputados en sus primeras elecciones?»

      No sé, ¿todos los tertulianos del país y sus mascotas? ¡Que parece que acabase de descubrir la pólvora, por Dios!

  5. ¡Madre mía! Estos razonamientos impecables no dejan de ser un torbellino, una tormenta de frente donde no hay paragüa que aguante; y pasan en desorden, además de hojas, páginas con espías sin problemas ni éticos ni morales, psicólogos impenetrables, sargentos en guerra cobardes, marcianos sin sexo, detectives siempre solteros, exploradores espartanos sin patria, adolescentes desorientados que nacieron y morirán con el rock, patriarcas conservadores y carcamanes, trans que me gustaría tener como hermanos, científicos monotemáticos, manipuladores informáticos en busca de créditos virtuales, el eterno sexo juvenil y senil que no se pone viejo, y amas de casa que un día se dan cuenta que algo les falta. Y por supuesto, detrás de todos estos, los millones de escritores que jamás conoceremos. Y leerlos a todos, ¡ni hablar! Mejor que vuelva a los clásicos que no son tantos al fin y al cabo, esos viejos amigos que sufren de insomnio, continuamente despiertos diciendo siempre lo mismo tratando de que la Historia no cambie, en latín a la izquierda, esa lengua que aunque muerta e incomprensible en ella me reconozco, y de frente a mis ojos el español, un dono al azar, horrible por lo gutural, masculino y burocrático, pero que volvería a elegir si nacería de nuevo.
    Desolador, Don Martín. ¿Adónde iremos a parar?

  6. The Lady of Shalott

    A ver si me salen las cuentas sobre lo que dice:
    200 alumnos por curso x 2000 eurazos= 400.000 pavos que se levanta este tipejo en cada convocatoria.
    400.000 € x 6 convocatorias (ya que dice que va a empezar la 7ª) = 2.400.000 pavos que lleva ganados vendiendo el sueño de publicar en una editorial, cosa que sabemos que es bastante falso.
    200 alumnos x 6 convocatorias= 1200 alumnos que ya han pringado, de los cuales solo 100 han logrado publicar (datos sacados de la entrevista), por lo que el éxito de su método es del 8,3%. No llega ni al 10%. O sea, que su método es un mierdal.
    Conclusión evidente: se está forrando a lo bestia explotando la idea de la publicación a gente que, por lo general, no tiene mucho que contar, solo ganas de vender, e inundando el mercado con auténtica basura basada en pelotazos. Esto último lo digo después de haberme apuntado a una de sus charlas gratuitas en las que te habla en capitalista (un lenguaje muy rudo) y te enseña el éxito de algunos de sus alumnos que han publicado joyas del calibre «cómo dejar de fumar en 20 días» y mierdas por el estilo.
    Son los tipos como este los que hacen del mundo un sitio mucho peor y los que impiden, de una forma proactiva, que aparezca el próximo Poe o la próxima Ursula K. Leguin. Eso es así.

  7. Muchas veces me pregunto cómo, a pesar, de la asertividad de sus palabras el ratio de alumnos publicados, no ya que sean buenos, es tan escaso.

    Pero si ya de antemano te suelta que te olvides de publicar con las cuatros editorial con las que te gustaría hacerlo, pues, para el resto no sé si merece la pena el desembolso económico, pienso que los conocimientos adquiridos de nada te servirán, ya que, las novelas que escribas basándote en el método, tienen desde ya las puertas cerradas a esas cuatro editoriales conocidas.

    Y el dinero no nos sobra y menos para que te quiten las ilusiones.

    Buenas tardes.

  8. da asco lo que dice este panoli, vaya pajarrraco

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