
Si la aventura tiene un nombre, debe ser Indiana Jones. El intrépido arqueólogo interpretado por Harrison Ford se ha convertido en un referente cultural, pero su creación no surgió en el vacío. Si se desean comprender las raíces de este personaje y el género de aventuras, conviene explorar los contextos históricos y textos literarios que lo precedieron y dieron forma a sus características. Porque ellos son los que contribuyeron al nacimiento de Indiana Jones.
Las raíces históricas del género de aventuras: un recorrido histórico
El género de aventuras no nació ayer. Tiene una rica historia, muchísimo más larga de lo que la gente cabría esperar. Tanto que se remonta a los propios tiempos que estudia la arqueología, la de las gestas antiguas. Los primeros textos literarios, como La epopeya de Gilgamesh y La Odisea de Homero, ya nacen como textos que presentan a héroes en pos de grandes y casi imposibles hazañas, enfrentando peligros y explorando tierras desconocidas. Estos relatos establecieron los cimientos de lo que más tarde se convertiría en el género de aventuras, caracterizado por la acción, el peligro y la exploración de lo desconocido, rozando casi lo mítico.
En la Edad Media, los romances caballerescos, como las historias del rey Arturo y sus Caballeros de la Tabla Redonda, continuaron esta tradición. Estas narrativas heroicas se prodigaban en la continuación de sus búsquedas de objetos mágicos (como el Santo Grial, algo que luego buscaría y encontraría Indiana Jones) y batallas épicas. Aunque estos textos no se centran en la arqueología, o sus protagonistas no son arqueólogos —por la sencilla razón de que la disciplina científica aún no había nacido— sí comparten con el género de aventuras el espíritu abnegado de búsqueda y descubrimiento.
El auge de la era de la exploración en los siglos XV y XVI trajo consigo un renovado interés por los relatos de viajes y descubrimientos. Exploradores como Marco Polo y Cristóbal Colón escribieron sobre sus viajes a tierras desconocidas. Y sus obras, que hoy en día pueden parecer tediosos mamotretos cargados de tecnicismos obsoletos, en su momento se convirtieron en auténticos best sellers. Y sus legados inspiraron a generaciones posteriores con sus relatos de aventuras. Por no mencionar que sus escritos sobre los descubrimientos y exploraciones de nuevos mundos establecieron el escenario para los futuros relatos de aventuras, aunque solamente fuera despertando la imaginación de muchos que jamás los pisaron. Aquí siempre se suele poner de ejemplo a Julio Verne, de quien se dice que jamás salió fuera de Francia. Nada más lejos de la realidad, pues el francés viajó en varias ocasiones a Inglaterra y Escocia, recorrió varios países europeos, tanto nórdicos como mediterráneos, e incluso llegó a pisar el norte de África.
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Las peliculas de Indiana Jones, a mi entender una bazofia (los americanos vendiendo la moto), tienen como protagonista a un garrulo que podría perfectamente pasar por traficante o por un antagonista trumpiano del teniente Blueberry. Le importa lo arqueológico y el mundo de los otros una mierda. Es un expoliador.
La serie de Indiana Jones es otra cosa distinta, un producto cultural interesado en la historia más allá de yankilandia. Nada que ver. Esa serie sí que se acerca más, por ejemplo, a la Odisea o a Ulises XXXI, por ejemplo. Si alguno tiene interés en la serie, que sepa que aún en exvagos sigue activo un viejo post con los 22 episodios de «las aventuras del joven Indiana Jones».
Muy en lo personal, creo que esta Trilogia de peliculas son un Prodigio Cinematográfico, de la cual creo que Raiders of the Lost Ark es una aventura visual y sonora que desde su estreno no ha perdido ni un apice de su esencia, con el respeto que se merecen las dos siguientes… Un personaje iconico que merece estar entre lo mejor que se ha hecho en el cine…