Pancho Varona: “A los grandes músicos y autores no les afecta demasiado la piratería”

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Compositor, productor y compañero inseparable de Joaquín Sabina desde hace ya 30 años, Pancho Varona es mucho más que un secundario de la música española. Tres décadas codeándose con lo más granado del mundo de la cultura dan para una visión completa y sosegada de multitud de temas: desde Operación Triunfo a la SGAE, desde la piratería a la renovación de la industria, desde el himno del centenario del Madrid al de su Atleti. El hombre que compuso para el Subcomandante Marcos, que estrechó la mano de Mike Oldfield, que charló con García Márquez o Maradona y vio cómo Luis Aragonés le explicaba con miguitas de pan la mejor táctica para Fernando Torres hace un repaso de la actualidad sin perder de vista la melancolía de tiempos no siempre mejores.

Tu carrera empezó en los 80, pero te consolidaste en los 90. ¿Qué tiene esa década que parece maldita mediática y estéticamente?

¿Qué tuvo la década de los 90? Creo que empezó todo y se acabó todo. Musicalmente, hubo un terremoto. No sé por qué, pero se acabaron cosas muy buenas a la vez empezaron cosas muy buenas y no tan buenas.

¿Por ejemplo?

Entre las cosas que se acabaron, la música y los cantantes que me gustaban: no es que dejaran de existir, pero se hicieron mayores todos, dejaron de hacer discos, conciertos y, por otro lado, fue una época nueva, diferente. Se informatizó todo mucho: la música, la forma de grabar, la forma de escribir. La aparición de Internet fue a mediados de los 90, la aparición de Pro Tools hizo que se dejaran de hacer discos de la manera que se hacían antes, y eso en mi profesión fue muy importante: antes ibas a hacer un disco como el que se va a la guerra. Le decías a la familia: “¡Adiós, ya volveré!” Te ibas en noviembre y volvías en mayo. Era muy bonita esa sensación de “me voy a la guerra” y luego volver vivo, triunfante. En cambio, ahora, desde esa revolución de los 90, cada uno se puede hacer su disco en su casa, en su estudio… y por eso a veces salen como salen. Ya te digo: esa década es a la vez un final y un principio.

¿Cómo viviste el cambio de estatus, de guitarrista a productor, compositor, padrino de multitud de nuevos grupos y solistas?

Lo hice muy a gusto porque Joaquín (Sabina) fue el que nos dijo a Antonio (García de Diego) y a mí: “Venga, ¿por qué no os ponéis a producir y hacemos el disco entre nosotros?”. Me encantó esa manera de meterme en el mundo de la producción. Fui un poco intruso, lo sé, pero en esa primera época pude producir a Christina Rosenvinge con Los Subterráneos, a Estopa, a Pasión Vega, a Gabinete Caligari, a Amaral… Pero llegó un momento en el que me cansé, a mí el estudio no me gusta: empecé a producir un poco no por obligación, porque era mi trabajo, pero siempre he preferido tocar la guitarra y componer, porque es lo que me permite viajar. El fin de hacer canciones es viajar. Hay gente que dice que es “ligar”.

Serrat, por ejemplo, decía que empezó a tocar la guitarra para ligar.

Bueno, pues yo hago canciones para viajar. Lo que me gusta es tocar, componer canciones y el estudio se me ha quedado un poquito atrás. No tengo vocación de productor, no soy animal de estudio.

El cambio de siglo trae la piratería y trae Operación Triunfo casi a la vez, ¿en qué cambian ambos fenómenos la industria tradicional del disco?

La piratería ¡en todo! La piratería trastoca todo, las canciones vuelan libres por la calle y cuando te gusta una, la agarras. Los primeros años de la piratería fueron terribles porque a todos los músicos nos iba el sueldo y eso que todavía no hablamos de Internet, sino de “las mantas”. Operación Triunfo también trajo un pequeño problema añadido, que era que la gente se compraba el disco de la gala anterior a 5 euros, o a 3 euros, no sé cuánto costaba; todas las semanas el disco más vendido era el de la gala de Operación Triunfo. Al mismo tiempo, la gente se dio cuenta de que si OT, o Vale Music, que era la discográfica, podía poner los discos a 5 euros, eso significaba que se podían vender los discos a 5 euros. Las compañías tenían que contestar a una pregunta: “Coño, si Vale puede poner los discos a 5 euros, ¿por qué nosotros no?” Hombre, pues porque tiene una portada que tal… porque tenemos un estudio que nos cuesta caro, porque el productor pide tanto, el de las pistas pide esto otro. Sí, de acuerdo, pero se podían vender los discos más baratos. En ese sentido, vino bien para que las compañías dejaran de mirarse el ombligo y bajaran un poco el precio de los discos. Operación Triunfo a mí al principio no me gustó. Me parecía un buen programa de televisión, pero no creí que fueran a salir carreras.

De hecho, al principio, algunos músicos consolidados llegaron a firmar manifiestos contra el programa.

Sí, sí, y eso que ahora te das cuenta de que la primera generación de OT fue la mejor con mucha diferencia. Son prácticamente los únicos que siguen en la música diez años después: Chenoa, Bisbal, Bustamante, Manu Tenorio… los demás han desaparecido. Creo que es gente que ha currado mucho: Bisbal ha aprendido a componer, me parece muy interesante por su parte, Chenoa también. Yo quiero el esfuerzo de esa gente, que no solo sean cantantes de orquesta sino que sientan su carrera, compongan y lo vivan como lo vivimos los autores. Esa parte de OT me gusta, ahora bien, me dan mucha pena los chavales que se han apuntado a las siguientes ediciones y no han conseguido nada. Se creyeron en un momento dado que iban a triunfar todos y han acabado en galeras, castigados. Es una desilusión muy fuerte para gente tan joven.

En 2002 el propio Bisbal vendió más de un millón de discos. En 2003, Alejandro Sanz. En 2011 si alguien vende 120.000 le dan dos discos de platino.

Me acuerdo cuando llegamos Joaquín y yo a Montevideo en los 80, que no nos conocía absolutamente nadie y el director de la compañía era un señor que solo empleaba a su hija, ¡esa era toda la discográfica en Uruguay! Bueno, el pobre señor, al que le cogimos mucho cariño, nos decía que el disco de oro en Uruguay lo daban a las 2.000 unidades.

Lo que quería decir es que el bajón de ventas de estos años, que creo que se cifra en un 90 por ciento desde 2001, por supuesto tiene que ver con la piratería, pero, ¿no influye también que la propia calidad musical haya podido bajar?

Algo sí. El principal problema es el que te decía antes, que las canciones vuelan libres por la calle pero es cierto que también la calidad ha bajado, sin duda. La música se ha democratizado tanto que cualquiera puede grabar un disco en su casa ahora mismo: con un Mac de 800 euros y un programa llamado Pro Tools mas un micrófono en condiciones, haces un disco. Ahora todo el mundo graba discos, así que la cantidad ha subido y la calidad ha bajado. El otro día venía un estudio en El País que decía que Estopa de su primer disco habían vendido un millón y pico, del segundo, 400.000, del tercero, 300.000 y así hasta este último que llevan 40.000 y están tan contentos. Es increíble, pero habrá que adaptarse a esas nuevas condiciones, supongo. Antes es cierto que estaba todo demasiado inflado, ahora está todo demasiado reducido.

Uno de los grandes argumentos a favor de la piratería es que en el fondo ayuda a descubrir grupos porque se accede más fácilmente a su música y si me gusta un disco, luego me lo compro. Es como ir al restaurante del barrio, pedir un menú y decir al final: “Bueno, como me ha gustado, la próxima vez que venga ya le pagaré algo”

Sí, o pruebas el primer plato y dices “uy, no me gusta, me voy, hasta luego”. A mí eso me parece injusto, claro. ¿Por qué con nosotros pasa eso y con otros gremios, otras profesiones, no pasa? No sé, sería facilísimo que alguien montara un taxi pirata y se fuera al aeropuerto a cobrar la mitad, sin licencias ni nada. Todo el mundo se iría al taxi pirata. Los taxis desaparecerían. Con la música, pasa algo parecido. No es que esté desapareciendo, pero hay muchísima gente sin trabajo por culpa de esto; todos los ingresos que tenían dependían de los discos. Los grandes autores o los grandes músicos no se ven demasiado afectados por la piratería. Sí les importa, pero pueden seguir viviendo de la música y viviendo bien. La piratería afecta a la gente más modesta, a los músicos más modestos.

Entonces, ¿por qué no se ha enfocado así el tema desde el principio? La industria se ha empeñado en hacer campañas con Alejandro Sanz o Rosario Flores que resultaban poco creíbles si les veías luego en su mansión de Miami.

Es que, claro, la gente puede pensar en Alejandro o puede pensar en mis amigos que han perdido su trabajo y no saben qué hacer para pagar la hipoteca. Eso es lo injusto de la situación. A la gente le es mucho más cómodo no pensar en ellos, pero yo tengo muchos amigos que me piden ayuda directamente, por email o por teléfono: “Por favor, ayúdame, échame una mano, no sé qué hacer, estoy desesperado…”. Gente de 40-45 años que se va a ir a poner copas. Eso es terrible. Todo es terrible en este país, pero esto casi más porque lleva pasando años y se veía venir y nadie ha hecho nada por evitarlo.

En ese sentido, a la hora de “concienciar” al público, ¿la imagen de la SGAE ha beneficiado o ha entorpecido?

Es que lo de la SGAE no puede estar peor hecho. Yo le hubiera aconsejado a Teddy Bautista, si hubiera tenido acceso a él, que se gastaran todos esos dinerales en una persona que explicara realmente lo que pasa, que cayera bien y que cambiara la imagen de la SGAE. Todos mis amigos hablan de eso, no hay nadie que se explique lo que pasa. Necesitas a un tío como Jaime Asúa, compositor, guitarrista y muy inteligente, que debería estar en todas las televisiones hablando de lo que pasa en la SGAE y cambiándole la imagen… (pausa) Mira, les está bien empleado.

¿Qué sientes cuando oyes a Caco Senante, por ejemplo, afirmar que como él es “un artista” no sabía qué estaba firmando como directivo de la SGAE?

Eso es un problema añadido: yo reconozco saber poco de la SGAE porque nunca me ha interesado meterme en ese mundo. Lo reconozco. ¿Tengo derecho a quejarme? Sí, tengo derecho a quejarme, pero tendría más derecho si conociera las cuentas y supiera en qué se ha gastado cada cosa.

Bueno, pero tú eres socio, Senante es miembro de una junta directiva con poderes empresariales…

Me da la impresión de que cuando se tire de la manta, va a salir de todo. Se ve todavía solo la punta del iceberg. Ahora los Urdangarines están solapando a los Teddy Bautistas pero cuando se deje de hablar de Urdangarín y las vistas vuelvan a Teddy va a salir de todo, porque los músicos llevamos muchísimo tiempo diciendo que es un desastre. Lo que puede salir de ahí es impresionante.

¿El “todo gratis” puede acabar con la cultura o solo con la industria cultural? ¿Qué tipo de cultura puede funcionar sin industria?

Con la cultura, no. Es más, yo estoy de acuerdo con el “todo gratis” si alguien no tiene dinero para comprarlo. Para comer, roba comida. Descárgate música… ¡Pero no todos! Que no sea una práctica común en la sociedad, que todo el mundo lo haga. Por suerte, tengo 54 tacos, así que creo que lo peor no lo voy a vivir, ahora empieza lo peor y por muchos años. He tenido la suerte de pillar la época maravillosa en este país, la de la gallina de los huevos de oro: cada grupo se hacía 70 conciertos en verano, los ayuntamientos se gastaban una pasta tremenda en competir: Villarriba de Arriba contrataban a Mecano y Villarriba de Abajo contrataban a Radio Futura. Se gastaban un dinero que no tenían. ¿A partir de ahora qué va a pasar? Que Dios nos pille confesados, esto no va a acabar con la cultura, pero sí con buena parte de la industria cultural… y si estaba podrida, bienvenido sea. Inventemos.

Música en Internet: Adèle, el último fenómeno, ha vendido casi más discos online que Lady Gaga y Justin Bieber juntos. ¿Qué te sugiere ese cambio de modelo?

Desde ese punto de vista está muy bien: nos saltamos intermediarios, establecemos una relación directa público-artista, eso es fantástico, pero creo que perdemos una parte: yo he crecido ahorrando para poder comprar un disco en la tienda de la esquina. Había una tienda que funcionaba muy bien y yo ahorraba para comprar mi disquito cada semana, y eso me producía una satisfacción personal tremenda. Mi hija tiene acceso a todos los contenidos del mundo pero no creo que por eso sea más feliz que yo cuando iba a por mi disquito encargado, importado de Londres después de tres meses esperándolo… Está bien que pase eso, pero, joder, lo que nos dejamos en el camino… No es que me perjudique porque yo me siento muy afortunado viendo lo que me pasa en Twitter y en Facebook. Pensaba que nadie me conocía, que a la gente le sonaba mi nombre por Joaquín Sabina, pero llegan las benditas redes sociales y me siento tan querido. Me interesa que la cosa vaya por donde va ahora mismo. Antes era todo más divertido pero ahora tengo un nombre que no tenía, y no porque toque más o porque saque más discos, sino porque la gente tiene un acceso más directo a mí.

Comentario de Pepe Blanco en el último Consejo de Ministros de Zapatero: “Si aprobamos la Ley Sinde, estamos condenados a una refundación”. ¿Qué esperas del próximo gobierno, cómo se puede legislar Internet?

La verdad es que no tengo ni idea. Yo sé de “do-re-mi-fa-sol” ¿Cómo se puede legislar? Si lo supiera alguien, lo haría. Creo que se conoce un diez por ciento de lo que puede pasar, ¿quién se atreve ahora a legislar cuando el año que viene puede salir un formato que le dé la vuelta a todo? Es ponerle puertas al campo, nunca ha habido tal revolución en la sociedad como Internet, ha puesto todo patas arriba, cada vez más. Lo que están haciendo es dejar pasar el tiempo y que le toque el marrón al siguiente. ¿Qué ha pasado con Megaupload? Pues tenían que cortar de alguna forma. Creo que no han conseguido nada. Lo han intentado, pero es imposible.

Precisamente, ¿qué reacciones después de la detención del dueño de Megaupload y el cierre de la página te han llamado más la atención?

Me ha hecho gracia la gente que dice: “Mira el gordo, con la mansión…”. La gente se fija en el gordo y en la mansión. Me parece bien lo que han hecho, intentar cortar el grifo. Creo que no han conseguido nada, pero se estaba enriqueciendo una gente… A ver, nos quejábamos mucho de que se enriqueciera la industria y ahora el que se enriquece es un señor gordo que tiene un avión privado y cuatro cochazos. Las reacciones han estado a la altura de un país de pandereta, ¿qué es lo primero que pensamos cuando sucede algo así? “A ver qué chiste se me ocurre y a ver si lo puedo colgar primero en Twitter”.

Volvamos a la música y dejemos los negocios. Si yo te digo 1982, tú me dices…

Mi debut con Sabina. Me cambió la vida porque yo iba para funcionario del Ministerio de Defensa, pasó un tren y me subí inmediatamente con mi madre, pobrecita mía, diciéndome “piénsatelo, hijo, que la música es pan para hoy y hambre para mañana”. Siempre me decía eso. Yo todos los días pienso “joder, qué bien que me pasó esto en la vida”. Por un lado, si hubiera tenido una vida de funcionario, no habría aguantado. ¡Me habría suicidado! (risas), pero no por ser funcionario sino por no haber vivido lo que he vivido. Luego, cuando tenga 60 años, ese funcionario que no quise ser tendrá una pensión y yo no, todo tiene sus pros y sus contras.

Eras un veinteañero en la época de la Movida, ¿hasta qué punto la disfrutaste? ¿Hasta qué punto te resulta algo nostálgico o todo lo contrario treinta años después?

La Movida la disfruté como la fiesta que era. El interés de la Movida, culturalmente, ese tipo de cosas… me parece que hay mucho más envoltorio que algo dentro interesante. La calle era una fiesta, te ibas de fiesta todo el rato y te encontrabas con famosos en cada bar y se podía decir de todo porque, además, como en ese momento la industria discográfica era boyante, cualquiera que tenía una idea original… “plaf, vamos a grabarles”. Los Toreros Muertos, por ejemplo, y no sé cuántos grupos más que vendían 100.000 discos, tenían 60 actuaciones al año… eso era la Movida. ¿En qué se quedó? En cuatro o cinco grupos realmente buenos que han trascendido. Pero lo importante de la Movida era que Madrid era una fiesta constante. Culturalmente, la Movida simplemente coincidió con el fin de una dictadura, el paso de una transición y el comienzo de una democracia, como lo que pasó en Berlín tras la caída del muro. No me interesa su lado cultural, me interesaba como fiesta.

En varios medios has hablado de tu colección de entradas de conciertos, ¿cuáles son las primeras?

El primer concierto al que yo fui, importante, en el Teatro Monumental, fue el de Canned Heat; nerviosísimo, porque tenía 14-15 años y no había ido a un concierto en mi vida y encima me llevé la cámara de foto de mi padre y la perdí. Ese día vi lo que era la policía en la calle, porque los conciertos eran una reunión de melenudos y había antidisturbios, carreras… así que yo era un crío aterrorizado ¡que ni siquiera sabía quiénes eran Canned Heat! Iba a ver a un grupo americano que llegaba a España y tocaba en un teatro. Solo conocía la canción Going up the country, que había salido en el recopilatorio de Woodstock y nada más. Salí fascinado, porque vi rock and roll en directo. Las siguientes fueron para ver a John Mayall en el Pabellón del Real Madrid, bendito Pabellón del Real Madrid que ahora está con cuatro torres encima, todo el arte que quedó sepultado ahí. Vi a Rory Gallagher otra vez en el Monumental y ahí empezó mi carrera de asistente a conciertos. Ah, por cierto, tengo que decir una cosa sobre el señor Gay Mercader, que fue el que en los años 70 y 80 arriesgaba trayendo a esos grupos a España: el día que me lo encuentre en la calle me pondré de rodillas delante de él y le diré “Señor Mercader, me hizo usted tan feliz que no sé cómo agradecérselo”. En mi colección hay unas 40 o 50 entradas de conciertos que promocionó él, así que casi puedo decir que él me hizo ser músico.

En los años del Elígeme y Malasaña, ¿qué grandes grupos se quedaron en el camino? ¿Qué cantantes intentarías ayudar ahora para que no pasaran al anonimato?

Había tanta gente que se perdió ahí en el camino. Tanta gente. Sigo echando de menos a los Siniestro Total de aquella época, y a Radio Futura. Me gustaría que esa gente siguiera ahora porque yo les adoraba. Nunca fui muy de Nacha Pop. Recuerdo el famoso concierto en Las Ventas, que tocaban los dos grupos, y cuando salió Julián Hernández de telonero dijo: “Buenas noches, Barcelona, somos Radio Futura”. Fíjate el valor que hay que tener para decir eso ahí.

¿Y algún grupo menos conocido que no consiguiera llegar?

Viceversa, por ejemplo, un grupo al que yo pertenecí y que tuve que dejar porque había que elegir entre quedarme con Joaquín o seguir con ellos. Viceversa era muy buen grupo y deberían haber tenido más vida. Hicieron un segundo disco y casi desaparecieron, fue una pena.

Acabas los 80 componiendo No me importa nada con tu hermana y Manolo Rodríguez para Luz Casal y los 90 los inicias colaborando con Miguel Ríos, Manolo Tena, Christina Rosenvinge. ¿Hasta qué punto la sombra de Sabina ha ocultado a un compositor y productor de primera?

Creo que es al revés. La sombra de Sabina me ha proyectado, yo no hubiera compuesto para Luz ni hubiera producido a Christina sin Joaquín. Christina me vio con Joaquín y luego charlamos. Ni Christina ni Miguel ni nadie. Al revés, la sombra de Joaquín me ha beneficiado. Pasé de tocar la guitarra en mi casa viendo la televisión a subirme a un escenario con él. Yo no tenía grupo, no pensaba ser músico, no tenía una carrera planeada ni pretensiones de tenerla. Sinceramente, todo lo que he hecho en mi vida ha sido gracias a Joaquín.

Precisamente, la influencia de Joaquín supongo que te habrá abierto puertas, no solo dentro de la música. ¿Qué personaje te ha impresionado más conocer en tus múltiples giras?

Hombre, fue muy impresionante conocer a García-Márquez. Siempre me han presentado a gente muy relacionada con la cultura: a Gelman, a Márquez, a Charly García… le he dado la mano a Mike Oldfield porque coincidimos en un concierto. Charlar con Maradona, con Riquelme… no hubiera tenido posibilidad sin Joaquín.

Recientemente estuviste de gira en México y aprovechaste para ver a Ringo Starr, ni más ni menos.

Sí, yo llegaba a México después de una gira por EEUU y, claro, no tenía ni idea de que tocaba Ringo así que puse por Twitter: “Ay, no tengo entrada para ver a Ringo Starr” y de repente me invitaron cinco personas, pero me quedé con la primera que me lo ofreció, una chica llamada Giselle que me regaló su entrada, bueno, la que le sobraba. Vi a Ringo, que era uno de mis sueños: ver a un Beatle vivo, y en este viaje pasado pude ver en Los Angeles a Roger Daltrey, sin los Who, cantando Tommy. Esa es la gente que te decía antes que desapareció y me da pena. A ver, también vi el otro día a los Arctic Monkeys y me encantan los Arctic Monkeys, pero, joder, Roger Daltrey es como si fuera mi familia. La gente con la que he crecido.

José María Cano compuso el himno del centenario del Madrid y lo cantó Plácido Domingo, Joaquín y tú el del Atleti y lo cantaban los Carmona, el Lichis y Josele Santiago ¿eso resume la diferencia entre los dos clubes?

(Carcajadas) Totalmente. Y lo digo bien orgulloso. A mí me enorgullece que el himno del centenario tenga a Josele Santiago, Antonio Carmona, Lichis o Joaquín Sabina y que el de mi vecino, que no me cae demasiado bien, tenga como ejemplo a Plácido Domingo. Me encanta que pase eso. Me parece que dice mucho del Atleti y mucho del Madrid.

¿De dónde te viene la afición futbolera? ¿No hay veces que entre tanto Gil, tanto Twitter y tanta crispación se le quitan a uno las ganas?

No soy nada de Gil. Se ha portado bien conmigo y se lo agradezco, pero yo no soy nada de Gil. Soy del Atleti en blanco y negro, empecé a ver partidos cuando Luis Aragonés, Gárate, Jones

¿Te acuerdas de la final de la Copa de Europa de 1974?

Sí, sí, la vi en un bar. El fútbol me importaba pero no como para pasarlo mal, quiero decir, sí, qué putada, en el último minuto nos mete un gol el tipo este, Schwarzenbeck, pero no era para llorar porque en ese momento piensas: “Bueno, ya vendrán más”. En los 70 siempre quedábamos segundos o primeros… pero luego te das cuenta de que “ya vendrán más. ¡Y una leche!” Es dificilísimo llegar ahí y mucho más con el pasado cercano que tenemos.

¿Se polariza todo demasiado, no nos estamos poniendo un poco agresivos?

No me gusta lo que está pasando con el fútbol. Es terrible: el periodismo deportivo anda todo el día en Twitter amenazado, “eres un hijo de puta, te vamos a matar porque eres un madridista o eres un barcelonista…” La gente se dedica a amenazar porque sí. ¿Cómo es posible que haya gente que quiera quemar las puertas del Calderón porque vendan a Agüero? Joder, ¡pégate cabezazos contra la pared, pero no quemes las puertas de entrada del Calderón! La gente está un poco loca. Volviendo a los periodistas deportivos, en fin, están acostumbrados, tienen paciencia, pero ¿qué martirio, no? Estar todo el día con insultos, con amenazas; dan ganas de irse, como el propio Segurola. Que no se vayan, por favor, pero entiendo que quieran irse. Incluso yo ando siempre con pies de plomo. A veces sería mucho más radical, pero no quiero tener 200 menciones insultándome, no me apetece nada.

Venga, un secreto a voces, ¿cómo es eso que te contó Fernando Torres sobre Luis Aragonés y el previo de la final de la Eurocopa?

No, no, lo dijo en un acto promocional, no me lo dijo directamente a mí, pero yo lo repito mucho, porque me encantó: al principio de la Eurocopa, Luis habló de Ballack y le llamó Wallace y justo en la final, en el pasadizo de salida al campo, se acercó a los alemanes y le dijo al hombre este, “¿Qué pasa, Wallace?” y, claro, todos los jugadores partidos de risa, destensados antes de la final. Es muy de Luis Aragonés, eso, un tipo muy divertido.

¿Has coincidido con Luis?

Sí, una vez tuve el placer de comer con él en El Frontón, y quedé un poco mal, porque le dije que iba a traer a Joaquín. Era una comida con San Román y los veteranos del Atlético de Madrid, Chus Paredes… Bueno, yo dije “voy a intentar traerme a Joaquín” pero no hubo manera y al final aparecí yo solo y dijo Luis: “¿No viene Sabina?” y, claro, yo le dije que no, y entonces suelta: “¡Qué hijoputa!” pero de la manera que dice Luis Aragonés, “qué hijoputa”, que te acabas riendo. Hubo un momento muy emocionante, en el que explicaba con bolitas de miguitas de pan, encima del propio mantel del Frontón: “… Es que si yo voy y pongo aquí a Torres, entonces no sé qué, no sé cuántos…”. Yo creía estar en el cielo viendo que Luis Aragonés me explicaba a mí lecciones de táctica con miguitas de pan, fue una delicia.

¿Dirías que vales más por lo que callas que por lo que cuentas?, ¿cuánto valdría una autobiografía de Pancho Varona?

Si soltara todo lo que sé (risas)… No sé, hombre, toda la carnaza vende bien. De carnaza, sé todo, imagínate, he visto de todo. A ver, es una broma, nunca lo haría, pero desde luego que vendería mucho.

A menudo te hemos escuchado decir que hay pocas cosas buenas en el panorama musical español, ¿qué te parece la fiebre indie de los últimos años: Vetusta Morla, Standstill, Love of Lesbian, Russian Red, Lori Meyers…?

Sí, hay pocas cosas que me gusten, la verdad. Yo me baso más en canciones que en corrientes musicales. Me puede gustar mucho Vetusta Morla e interesarme muy poco Russian Red, quiero decir, no todo lo “indie” me gusta. Hay canciones de Iván Ferreiro que me gustan y canciones de Iván Ferreiro que no me gustan. Me gusta todo lo de Vetusta Morla y no tanto lo de Russian Red. A mí me gustan las canciones, y de canciones podemos hablar pero de corrientes, la verdad es que lo “indie” me pilla un poco mayor. Me gusta Love of Lesbian. El otro día estuve en un festival en el Palacio de Deportes que tocaban Ferreiro, Rosenvinge, Love of Lesbian, Amaral… y lo que vi me gustó. Me encantó Iván Ferreiro y unos chicos que se llaman Second, me parece. Nunca les había oído. Yo estoy abierto a todo; por ejemplo, Eladio y los Seres Queridos, de la factoría Colmenero/Carretero. Pero Vetusta me enamoran. Yo creo que Vetusta se harán mucho más populares de lo que son y tendrán que plantearse hacer un concierto en Las Ventas o en el Palacio de los Deportes. Si son capaces de hacer cinco Rivieras, pueden meter 15.000 personas en el Palacio sin problemas, tendrán que planteárselo. Hacer un concierto en Las Ventas es tan emocionante… en plena noche de verano, con la plaza medio llena, o llena del todo.

¿Hay algo más viejo que ser un “nuevo cantautor”?

Sí, es muy viejo. Es una palabra que no me gusta nada. Suena muy casposo, no me gusta. No hay nada más viejo.

¿No rescatamos nada?

¿De los nuevos? Me gusta Patricio Barandiarán, me gusta Emite Poqito… hay gente que me gusta, sigo investigando. Me gustan cosas raras como Chivo Chivato, el grupo que tocaba con Dani Flaco y La Cabra Mecánica. ¡Lichis, mi Lichis! Son muy buenos. Hay un grupo de Canarias que me gusta, se llaman Altraste, tienen influencias de Fito Páez pero son más rockeros. Todo lo que me dan para que lo oiga lo escucho con cariño para que me guste. El otro día intenté que me gustara Balmoral, de Loquillo… cerrando los ojos y haciendo un esfuerzo para que me gustara, pero no lo conseguí. Lo intenté, ¿eh? Pero no lo conseguí.

Si tuvieras que empezar tu carrera desde cero, ahora mismo, ¿en quién te fijarías, qué pasos seguirías?

Me fijaría en la forma de hacer las cosas de Pereza. Me gusta cómo llevan la oficina, me gusta cómo llevan el grupo, me gusta cómo tocan en directo, cómo se esfuerzan en mejorar cada día, cómo disfrutan tocando, componiendo, en las pruebas de sonido… Me pondría a Rubén y a Leiva y a toda la gente que hay detrás de ellos como ejemplo para hacer algo parecido a ellos, hacer las cosas de esa manera.

Ya hemos dicho que la industria musical está en un momento crítico. La del cine no anda mejor, ¿qué va a pasar con la literatura en tiempos del Kindle?

Los CDs se pueden terminar, los libros no se van a terminar nunca. Los CDs llevan existiendo 20 años, los libros llevan existiendo 2000. No creo que estén preocupados los escritores por eso, pueden estar preocupados porque ganan menos de derechos de autor por las razones que hablábamos antes pero no por el formato, ni mucho menos. Los libros son para siempre, por suerte, porque yo veo el e-reader y me pongo nervioso. A mí me gustan las páginas del libro, me gusta el papel, ponerme una marca para saber por dónde voy, viajar con ese libro en la maleta… Me gusta hasta poder subrayar con un marcador y eso no me lo va a dar nunca el ebook. No hay cosa que más me guste que las librerías donde dan café, como en los ateneos de Argentina.

¿Conoces La buena vida, de David Trueba, o Tipos infames, en Madrid, que siguen ese formato?

Pues no, pero quiero ir, claro. Están cerrando librerías tan bonitas como El bandido doblemente armado, en Apodaca. Qué pena. Para eso sí que deberían dar subvenciones, para que no cierren librerías; no sé cómo se han dado tantas subvenciones para cosas absurdas a veces y no hay subvenciones para que los libreros puedan subsistir, o las tiendas de discos, sitios donde se vende cultura. Una ayudita, al menos, porque me da mucha rabia que cierren esas librerías.

Deja que te hagamos un pequeño test para finaizar: ¿John o Paul?

John, por favor. Mira, a mí John me parece el personaje más importante de la música de todos los tiempos. Por supuesto que fueron muy importantes Bach o Beethoven, pero la música que más me gusta, la que más me hace llorar, la que me remueve las tripas es la de John.

¿Ringo o George?

(Muchas dudas) George, George… Aunque yo tengo algo contra George, porque George odiaba un poco a los Beatles, era la persona más destructiva, la que más quería cargarse el grupo, porque no aguantaba seguir y a la vez no quería irse y que los otros siguieran. Pero, bueno, tengo tanto amor por George que se lo perdono. De hecho, me ha impresionado el documental que ha hecho Scorsese (N.del R. Living in a material world), hasta el punto de echarme a llorar.

¿Mecano o El Canto del Loco?

¡Joder! Es que Mecano me pilló en una época que yo empezaba en la música y me impresionaban mucho, pero a la vez El Canto del Loco es el grupo de Dani y yo le quiero una barbaridad, así que te diría… (lo piensa un buen rato) Mecano.

¿Tequila o Pereza?

Pereza, a mí Tequila no me gusta. No soy tequilero.

¿Sabina o Serrat?

Sabina. Sí, sí (risas) y sé por qué lo digo.

¿Fernando Torres o el Kun Agüero?

Torres. Porque es una persona a la que quiero. Yo al Kun Agüero no le quiero; a ver, no es que no le quiera, me parece muy bien lo que haga y es un jugador maravilloso pero a Torres lo quiero y además puede que esté en una parte de su carrera que no le van bien las cosas pero metió ese gol y ese gol nos hizo muy felices.

¿Ray Loriga o José Ángel Mañas?

Ray. Yo me acuerdo cuando empezaba a escribir y nosotros estábamos grabando el disco con Christina Rosenvinge y nos enseñaba los primeros relatos: “Mira esto que ha hecho Ray, a ver qué te parece, porque quiere dedicarse a escribir…” Eso es un recuerdo muy fuerte.

¿Twitter o Facebook?

Pues siempre lo explico de la misma manera: Twitter es el diablito malo que tenemos a la izquierda y Facebook es el angelito bueno que tenemos a la derecha. Yo soy más de Twitter porque es más travieso y tiene más chispa. Es más rápido y me deja tener 35.000 seguidores. Facebook es la familia, Twitter son los amigos.

¿Masa Enfurecida o Espeonza Aguirre?

Me quedo con Espeonza porque un día me mandó un mensaje diciendo que era fan (risas). Yo me río mucho con Masa Enfurecida, pero también con Espeonza. Masa Enfurecida me parece muy inteligente y muy divertido. Está tan al límite que a veces se pasa, Espeonza me hace reír y te diría que me provoca hasta ternura en ocasiones.

Somos fanáticos de las series, así que esta pregunta es obligada: ¿Cuál fue la última que realmente te enganchó?

Big bang theory. De las últimas, es la que más me ha gustado, dentro de las de humor. Entre las serias, Treme, que trata sobre Nueva Orleans después de la inundación del Katrina. Esas son las dos últimas, aunque yo soy de series antiguas… Bueno, hay una que he descubierto hace poco, que no la había visto entera y que es ¿Qué fue de Jorge Sanz?. Me la he comprado y ahora me la estoy poniendo y me encanta.

Ya hay un Musical de Sabina, ¿para cuándo la TV Movie? ¿Protagonizada por…?

(Risas) ¿Quién podría hacer de Sabina? Te va a chocar que te diga esto. ¿Sabes quién lo podría hacer muy bien? Fernando Tejero. No sé por qué pero creo que Fernando Tejero podría hacer un buen Sabina, creo que tiene la socarronería y el humor de Joaquín y además le tengo un cariño tremendo.

¿Y quién haría de Pancho Varona?

¿Sabes quién me gustaría que lo hiciera? Julián López. Me encantaría.

Preguntarle a un músico por un restaurante resulta muy poco rockero pero aún así, después de recorrer medio mundo hay que preguntarte por una ciudad y un sitio especial para reponer fuerzas después de un concierto.

Bueno, pues te voy a decir: después de un concierto en Buenos Aires a mí me gusta ir a Las Cuartetas, que es una pizzería que te cuesta un euro la porción de pizza, un restaurante popular que está en la calle Corrientes, en pleno centro, y donde va la gente a comer pizza barata y pizza muy buena, acompañada a ser posible de una Stella Artois.

El 29 de febrero empiezas gira, de nuevo, por Sudamérica, con Serrat y Sabina durante tres agotadores meses. ¿Cuántas veces te has despertado en un hotel desconocido deseando con todas tus fuerzas que fuera la última vez?

Nunca. Benditos hoteles, son mi casa. Vivo en un hotel, prácticamente. Sí que hay veces que se hace largo. Por ejemplo, vamos a estar en Buenos Aires un mes y medio viviendo porque tenemos veintipico conciertos, pero bendito sea, bendita ciudad, bendita vida. Para mí, estar vivo significa estar viajando y estar en hoteles. Siempre es una buena señal despertarme en un hotel.

¿Cuántas veces despiertas en tu casa de Madrid deseando estar en cualquier otro lado?

Es que llevo muy bien las dos cosas. Llevo muy bien las veces que me voy y llevo muy bien las veces que vuelvo. Es cierto que a veces me despierto en Madrid con ganas de estar en La Coruña o Donosti. Las mañanas que me despierto en un hotel las paso dando vueltas por la ciudad, así que me encantaría haberme despertado hoy en Donosti y poder bajarme a pasear por Ondarreta.

Fotografía: Carlos García Martínez

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24 comentarios

  1. Pingback: Pancho Varona: “A los grandes autores o los grandes músicos no les afecta demasiado la piratería”

  2. Siento dar el coñazo con la piratería, pero no es la piratería lo que ha jodido la música. Antes, en la ‘época dorada’ que dice Pancho, para divertirse había una cadena de tv, el cine, la radio y la música, y adios.

    Lo que ha jodido la música es la sobreexplotación de la misma, y que hay mil alternativas para entretenerse y por supuesto, que es muy fácil hacerla, como dice Pancho. En mis tiempos tenía que trabajar y ahorrar meses para comprarme una guitarra pésima, y hoy en día cualquier grupito de niños de 15 años sale a tocar al pub de su amigo con un Gibson de 2,000 euros y un JCM clásico.

  3. ¿Los Viceversa que dicen que merecían más suerte son los de “Tu pìel morena sobre la arena”?
    Vamos, hombre, no me jodas.

  4. Pantxi

    Esta huele a naftalina.
    Por dios, hay gente interesantisima para hablar de música en España…

  5. svensk.smith

    el sonido mato el cine mudo, el color mato el bn, la radio mato la musica, la tele mato el cine, las cintas mataron la musica por segunda vez, el vhs mato el cine por segunda vez, los manteros mataron todo otra vez y el mp3 y el divx enterraron la cultura en un descampao. casualmente cada año se recauda mas pasta en todos los campos…

    y mi ebook me lo llevo donde quiero, ocupa menos espacio, puedo marcar paginas, recuerda donde voy leyendo, puedo agregar notas que ocupan 10folios y si me siento nostalgico le echo un spray para que huela a libro version arbol muerto.

  6. Grande este hombre, una de las grandes razones de que me hiciera guitarrista fue un solo suyo en un concierto con Sabina en la plaza de toros de mi pueblo, yo tenía 12 años y era de mis primeros conciertos. Salí de la plaza obsesionado con conquistar el mundo a base de delays, chorus y cara de estreñimiento. Lo recuerdo con mucho cariño aunque cada vez con menos detalle, gracias maestro.

    En cuanto a lo de la piratería yo siempre digo lo mismo, si bien es cierto que hace veinte años podías hacerte rico grabando un disco, no es menos cierto que hace sesenta no podías. Y la música lleva entre nosotros un poquillo más de sesenta años. La etapa de hipertrofia del mercado discográfico ha dado paso a una etapa en la que el músico profesional va a tener que aunar talento y vocación firme para conseguir (sobre)vivir de su oficio, exactamente como ha pasado muchas veces en la historia de la humanidad. No digo que sea justo o injusto, a mi personalmente me hubiera gustado que siguiera siendo posible ser como Nirvana, pero es lo que hay, así que apechuguemos y recordemos que lo que menciona Pancho del Pro Tools y el micro si que no tiene precedentes, y es algo acojonante.

  7. Me parece que Pancho tiene el mismo problema que casi todo el mundo de la musica. La pirateria es una respuesta logica contra un sistema obsoleto. Mientras la industria de la musica no ofrezca la misma comodidad, variedad y rapidez de servicios …

  8. francisco

    Creo que la gente tiene un poco de miedo al progreso y a las nuevas tecnologías y lo que no saben es que las nuevas tecnologías son el presente y el futuro. Antes estaban las cintas, luego el cd y ahora el mp3, no defendamos una industria que está obsoleta… ¿quien va a comprar un cd cuando ya la gente apenas usa reproductores de cd? en el coche memorias sd o pendrive, en el pc te lo descargas y listo y para llevar siempre contigo el reproductor de mp3, o acaso vamos a ir con el discman como hace 10 años…. Un saludo a todo el mundo.

  9. Varona es un grande, como músico y como persona.
    Pero discrepo totalmente en cuanto a su apreciación sobre los e-readers.
    Da igual que los libros lleven 2000 años existiendo, desapareceran dentro de 15. Yo pensaba que nunca abandonaría los libros… pero cuando tuve un kindle en mis manos cambié de opinión.

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  12. iskander

    ZZZZZZzzzzzzzZZZZZzzzzzzzzzzZZZZzzzz….

  13. Enhorabuena por la entrevista.

    Estos son los Viceversa auténticos:
    http://losviceversa.blogspot.com/

    Saludos :-)

  14. Diego Manrique

    Después de la maravillosa trilogía de Física y Química, Esta Boca es mía y Yo,mi,me, contigo llegaron:

    Disco con Fito Páez=Bueno
    19 dias sin Pancho=Bueno
    Dimelo en la calle con Pancho=Deja que desear
    Alivio de Luto con Pancho=Malo
    Vinagre y Rosas con Pancho=Las mejor las de Pereza
    Disco con Serrat y Limón=Bueno

    • Solo por matizar el comentario de Diego, la trilogía a la que alude también fue con Pancho, Antonio García de Diego y Jose A. Romero como productores, para información de los lectores, sin más. En el resto, sinceramente no entro porque no tengo conocimientos al respecto, y muchos de los discos mencionados ni los he escuchado, la verdad… Un saludo a todos y gracias por la lectura.

    • ‘Física y química’, ‘Esta boca es mía’ y ‘Yo, mi, me, contigo’ es, efectivamente, una maravillosa trilogía; pero ’19 días y 500 noches’ es, de largo, el mejor disco de Sabina…

  15. No es tequilero porque Stivel hizo el disco (19 Días y 500 Noches) que él siempre quiso producir pero nunca supo como hacerlo.

    Musicalmente este señor me parece ultrarrancio, no lo soporto.

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