Arte y Letras Libros

Librerías con encanto: Una conversación con Santiago Palacios

Take us the foxes, the little foxes,
that spoil the vines: for our vines have tender grapes.

The Little Foxes (William Wyler, 1941)

.

[Primera parada: La Fugitiva. Calle Santa Isabel, número 7. Madrid.]

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Clea, la librera, me ofrece un pedazo de tarta y un té cuando me siento, tras el mostrador; me hace ocupar su lugar; ella prefiere quedarse de pie, así tiene libertad para seguir trajinando: «Te voy a poner una Ítalo Calvino». Me explica que es el escritor que toca hoy. Las tartas veganas las hace ella misma, las otras una compañera, y les pone, a las tartas, a los bizcochos, cada día el nombre de un autor. «Te la tengo que calentar; Ítalo Calvino es caliente». Me la sirve junto a un té verde fuerte con una nota de jazmín y limón, con hielo. La tarta es como de chocolate fundido. Deliciosa. Me la zampo con glotonería y me digo que la felicidad se parece a comer cosas tan ricas, que ha de ser algo así: efímera y contundente, y capaz de perdurar en la memoria, como el sabor de este dulce.

Mientras doy cuenta de la merendola, me cuenta más cosas; le he preguntado cómo acabó allí. «Entré por esa puerta». Por aquel entonces estaba buscando un lugar para organizar presentaciones de libros, explica: «Y un amigo, muy amigo de Santiago —Santiago Palacios es el dueño, le veré más tarde—, me dijo que iba a presentármelo, que tenía que conocerlo. Me adelanté». Justo era jueves, día en el que se organizan este tipo de eventos en La Fugitiva. «Estaban los de Revista Mongolia. Me fijé en lo que suelo fijarme cuando llego a una librería: en si están mis libros preferidos. Si no está Dostoievsky no me gusta. Estaba. Todo Dostoievsky, y Tolstoi. Vi también a Ítalo Calvino, a Thackeray y a Dickens. Hay libros que tiene que tener una librería. Una librería tiene que tener El Quijote». (Ah, cómo, ¿hay librerías que no lo tienen? No me lo había planteado. Lo daba por supuesto. ) «Vi también cómo funcionaba el local en una presentación». (Después del acto se sirven cava y berenjenas. Hay que quererles, no me digan que no.) «Santiago es como una ONG: además de ofrecer el sitio de manera gratuita, tiene estos detalles. Me gustó mucho. Uno llega y se siente acogido inmediatamente, es como estar en casa. Porque, además, te dice que sí a todo. Es la personificación del positivismo». Luego le pediría trabajo: «Y también me dijo que sí».

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11 comentarios

  1. El artículo es interesante, aunque algún comentario del librero en la entrevista ( eso de que por allí va «mucho chaval muy rojo») me parece algo chusco y ganas de mezclar las churras con las merinas. Y en cuanto a una librería de la que se dice que es la única librería de filosofía de España, El Buscón, será porque quiera denominarse así. Yo he ido allí unas cuantas veces y cualquier librería como La Central, o La Casa del Libro están infinitamente mejor surtidas. La librería Alberti no está mal, pero cuesta ver lo que hay en estantes a tres metros de altura, al menos a mi, sin estar constantemente subido a una escalera; y su buscador es de pena: a veces he encargado libros que aparecían como disponibles y lo único que he recibido ha sido un correo diciéndome que desgraciadamente «los acababan de vender». Ya.
    En fin, que vivan las librerías y los buenos libreros, pero que no es oro todo lo que se publicita ni las opiniones políticas hacen mejores o peores libreros.

  2. Una gozada de reportaje. A Santiago y sus librerías los tengo fichados, pero presiento que me voy a dar un festín con las que no conozca. Gracias, Raquel. Larga vida a tus entrevistas y reportajes libreros. Qué pena que nadie haga lo propio con el teatro.

  3. Por cierto, Santiago tiene una buena sección de libros «rojos» (por decirlo con sus palabras), de ahí lo del comentario. No hay nada chusco detrás.

  4. Gracias por hacerme caso e ir a la fugitiva.
    Queda muy bien reflejado cómo son los que trabajan allí: gente que vive con pasión lo que hacen, y con los que da gusto hablar.

  5. Pingback: ¿Deberían rebajarse los libros? | NEW GENERATION

  6. Muy interesante leer las opiniones de este librero. Un poco pueriles las preguntas, pero el librero sabe darle profundidad a la conversación.
    Un par de errores me llamaron la atención; no es Javier Esteban, es José Esteban, uno de los grandes libreros, editores (fundó Turner) e investigadores de España. Y el error que se repite siempre, quiero creer que por cuestión de teclas: es Woolf, no Wolf.
    Y una cosa que no entendí: ¿»Cómo qué»? ¿Qué significa eso?

    • Raquel Blanco

      Bucador, justo me decían ayer que estaba aquí este comentario suyo; no lo había visto hasta ahora, ya lo siento. Le escribo yo a mi vez esta nota nada más para agradecerle la suya sobre la errata que no habíamos visto. Gracias.

  7. Pingback: Eduardo del Campo y Manuel Jabois: Maestros del periodismo, el periodismo imperecedero

  8. Pingback: Jot Down Cultural Magazine – Silvia Querini: «Una de las leyes fundamentales del mundo de la edición es la discreción»

  9. Pingback: Librerías con encanto: Una conversación con los libreros de Muga (Vallecas) - Jot Down Cutural Magazine

  10. Me ha gustado la entrevista. A mi parecer el único futuro que le espera a este tipo de tiendas es la compra-venda, segunda mano y ediciones de editoriales pequeñas para apoyarnos todos los unos a los otros: libreros, editoriales y lectores.

    Lógicamente, en amazon o ebay hay cosas y a unos precios con los cuales no se puede competir, seamos realistas y busquemos la alternativa.

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