Evaristo Páramos: «Los punks éramos un montón de gusanos en un cadáver» - Jot Down Cultural Magazine

Evaristo Páramos: «Los punks éramos un montón de gusanos en un cadáver»

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«Estoy mutando», dice en Cuatro estaciones hacia la locura, el libro que acaba de publicar, y leyéndolo te lo crees. Hasta dan un poco de miedo todas esas referencias que hace a la naturaleza, el I Ching y las runas. ¿El gran referente del punk, el que fuera cantante de La Polla Records y ahora de Gatillazo, ha caído en el estercolero New Age? Vamos con esa duda en el cuerpo a un bar de Vallecas para encontrarnos con él. Pero no: ni Evaristo es un converso o un iluminado ni su libro es basura de nuevo cuño. El cantante, en efecto, ha cambiado, ha dejado las drogas y hasta aspira a convertirse en un guerrero espiritual. Pero un guerrero espiritual muy punk, tan vehemente y torrencial como siempre, que sigue recorriéndose todos los festivales que hagan falta, cantando en contra del capitalismo y lo que se le ponga por delante, y que no reniega en absoluto de su pasado. Todo lo contrario. Hablamos con él de sus años más salvajes, de todos sus excesos y desvaríos, pero también de esos otros aspectos menos conocidos, como su afición a los libros de Paul Auster y a la novela histórica, su miedo a la muerte o las canciones que escribía de forma anónima para los hinchas del Alavés.

Creo que voy a empezar con algo que te incomoda.

Ah, ¿sí? Pues yo estoy aquí sentado cojonudo.

Para mucha gente nacida en los setenta, entre los que me incluyo, fuiste uno de sus primeros referentes intelectuales. Tus canciones de La Polla Records nos hicieron empezar a comprender cómo funciona el mundo. ¿Te molesta?, ¿te dan ganas de meterme dos hostias?

No, que va, que va. Es un flipe e intento que no me afecte mucho. Es un orgullico, pero todo lo que he dicho es por referencias e influencias anteriores, no hay ningún invento mío. Tengo que darme cuenta todo el rato de eso para que no se me vaya la olla. Pero está bien, es curioso, me estoy haciendo viejo.

Lo digo porque eres muy modesto y en otras entrevistas siempre parece que te justificas e insistes en que no has inventado nada.

Sí, puede ser que me justifique. Lo que ocurre es que uno tiene un ego muy puñetero y siempre he estado en peligro de hacerme el chulito. Disimulo yendo de humilde pero es mentira. Soy más chulito que la hostia. Intento controlarme y a veces me paso de vueltas. También se han dado casos de lo contrario y al Evaristo alguna vez se le ha ido. La mejor manera de evitarlo es ¡zas!: me pego unos latigazos para espabilarme.

Esa lucha contra el ego la tratas mucho en el libro y llegas a decir que tú eres tu peor enemigo.

Sí, es un rollo digamos de kung fu y de artes marciales. Si pudiéramos hacernos con el garito, estaría de puta madre porque creo que lo haríamos mejor.

Con el garito quieres decir con el mundo, con el poder.

Sí, con el poder político mundial o alguna cosa así, aunque suena muy mal. Yo tampoco soy un lumbreras. Pero si la gente, no los enfermos que tienen el control, la gente, las personas, consiguiéramos el control de la jugada, de la sociedad o como lo quieras llamar, esto sería mucho más lógico y se educaría a las criaturas de otra manera para que no fuéramos tan idiotas. Y una de las cosas que me parecen muy útiles sería ese tipo de temas: darle al ser humano una dimensión, cómo decirte, algo más, tiene que haber algo más que esta puta mierda [está gritando demasiado, mira a su alrededor aunque a nadie le molesta en el bar, se ríe, baja el tono]. Esto es un timo, un timo que te cagas. Un ser humano tiene que poder ser algo más aparte de lo físico, tiene que haber algo más. Tenemos cerebro, tío. No sé si venimos del mono o de lo ovnis, me la suda si somos una evolución o qué había antes del Big Bang, pero ya que estamos aquí, en el lío, a ver cómo nos manejamos. De la manera que va el mundo es la más tonta, la más difícil y la más asesina. No tiene ni pies ni cabeza. Tiene que haber alguna dimensión más. Yo busco, busco, y luego soy tan tonto o tan listo que lo escribo, lo publico y lo vendo.

¿Y la gente cómo ha recibido el libro y a este Evaristo más espiritual?

Ya había pensado que iba a pasar esto. Entre la gente con la que me trato, de mi nivel o de mis bares, lo ven de las dos maneras: unos le han visto el punto que yo quería darle y otros dicen: «uf, cómo me aburres, tío, cómo te repites» o «has desaprovechado una ocasión, podías haber hablado de política o de algo interesante y me hablas de esta mierda, quién coño eres o de qué vas». Las dos posturas son admisibles pero yo me he quitado una de encima como una olla a presión [Imita el sonido del vapor saliendo].

¿En qué sentido? ¿Ha sido una liberación escribir el libro?

Claro, lo sueltas, lo cuentas y ya no es tuyo. Y por un lado dicen por la boca muere el pez y por otro…  Joder, cómo te estoy hablando, parezco el puto papa.

No, sigue, por favor.

Yo qué sé si soy más listo que tú o no (risas). No tengo ni puta idea (más risas). Por el tono de voz parece que lo doy por hecho y no estoy jugando a eso… No sé por dónde iba, de qué coño estaba hablando. Me parecía más importante decir esto.

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Estábamos hablando del libro y cómo lo ha recibido la gente.

Bueno, bien. Sí que me importa. Para eso escribes. Me gustaría que se entienda pero tampoco es lo que más me importa. En este lo que he hecho ha sido quitarme el rollo. Sí que me parece interesante escribir. Es flipante. Me gustaría ser un gran escritor pero de hoy para mañana, como decían antes por «infusión» (risas). Una manzanilla y pumba: ya tienes un escritor. Conocer la técnicas y ese tipo de rollos de la gente que lleva toda la vida escribiendo. Hay formas de escribir y así (risas). ¡Me he enterado! Pero no voy a controlar ni una.

Después de publicar tu primer libro en 2001, Por los hijos lo que sea, dijiste que no ibas a volver a escribir.

Sí, era Por los hijos lo que sea, pero no cualquier cosa (risas). Me sentí un poco ofendido, no por nada. Fue mi mala cabeza. No se le puede echar la culpa al empedrado. Yo me di cuenta de todo, a mí no me engañó nadie.

¿A qué te refieres?

Yo quería hacer un cómic y sacamos un libro que en la portada aparece el careto del muñeco [se refiere a su propia cara, NdR] con el micrófono y en la contraportada dice: Sí, es él, el héroe de varias generaciones está aquí para ti por el increíble precio que aparece en pantalla (risas). Me jodió un poco, pero la culpa era mía.

Pero era un libro también muy personal, muy tuyo, como este nuevo, y ya va por la décima edición.

Sí, pero yo quería un cómic con un dibujante apañado. He visto cómics peores pero como libro… Yo he leído y tú has leído lo mismo que yo o tres veces más, o treinta… Tú has leído, ¿no?

Sí, un poco.

Eso es. Entonces no hace falta que hablemos más del tema porque para llevarte al váter ya está el Marca.

Volvamos al libro nuevo: la muerte está muy presente.

Ya lo he dicho más veces pero te lo voy a decir a ti también porque es lo que hay: es la edad o que cascó mi viejo y al mismo tiempo me puse chungo de las tripas. Me pegó un susto de la hostia. De repente me di cuenta de que yo no era el valiente que se caga en la muerte. Qué susto, macho. Me vi mal preparado. Es el desconocimiento de lo que hay después y uno ha leído también, aunque menos que tú (risas). A lo que iba: el mundo que había antes de las religiones, el mundo chamánico, que era común a todas las culturas que se conocen, era más guay. Quiero creerme que la religión acabó con todo eso y nos quitó el conocimiento de lo que hay después de la muerte. Creo firmemente que ha habido humanos durante miles o millones de años, o quiero creer, que ha habido humanos que podían pasar de un lado a otro y que era otro nivel, eran humanos más completos. Fíjate qué lejos queda eso, estamos mucho peor: todo corre mucho, mete mucho ruido técnico, mucho clac-clac-clac… Pero es un timo. El silencio tiene mucho más poder y te lo dice uno que habla mucho.

Sorprende lo que cuentas porque tú siempre has tenido mucha relación con la muerte, has perdido a muchos colegas.

Sí, pero yo era el que no iba a morir. Maldita sea. Y tenía que haber espabilado cuando murió Fernandito, nuestro batería. Nos pasó rozando. No quiero hablar de los demás porque no están en la entrevista, pero en La Polla yo era el segundo candidato a morirme por consumo de sustancias, por no cuidarse, y Fernandito era el quinto, el último del grupo, y cascó el primero. Es como si los demás nos hubiéramos agachado y le hubieran dado al que estaba en el podio. Y con eso se supone que teníamos que aprender, pero no sé, lo que desaproveché mi tiempo… Joder, vaya rollo te estoy soltando para contarte que al final me acojoné de la muerte cuando tenía un muerto muy cercano y al mismo tiempo me dolían las tripas. Me vi a mí mismo pasando un susto de la hostia y una cosa realimentó a la otra, hasta que tuve que decirme a mí mismo: quieto que te vas, respira… Para eso ha estudiado uno kung fu.

¿Has estudiado Kung fu?

La teoría, pero la práctica no pegaba con el consumo de sustancias. No tengo ni media galleta.

En el libro también hablas del amor, algo que has tratado muy poco en tus canciones.

Es algo que no quería obviar porque me estaba pasando y me daba igual todo. Es una cosa flipante.

¿El amor es lo más flipante de todo?

Bueno, es muy curioso, sí.

Son los dos grandes temas de la literatura y la vida: el amor y la muerte.

Sí, no sé. En serio que no estaba previsto: ni en el libro ni en toda mi puta vida. No tenía nada al respecto apuntado.

Dices en el libro: «estoy más cerca de mis enemigos que de los míos».

Es un poco el autocastigo, la autovigilancia de la que hablábamos antes. Intento vigilarme para comparar la diferencia que hay entre lo que pías y lo que haces.

¿Y hay mucha diferencia?

No sé desde qué punto de vista. El mío tiene que ser muy autocrítico. Parece una tontería pero es una responsabilidad que tengo.

No es ninguna tontería.

Sí, joder, el decir es una responsabilidad que tengo es también una autoinflada de la hostia, un aquí estoy yo, como si fuera alguien (risas). ¡Tranquilo! Esas mierdas son peligrosas para alguien que tiene el ego inflado. Lo tengo visto, le ha pasado a mucha peña, gente muy cercana.

¿Pero existen esas contradicciones entre lo que cantas y tu forma de vida?

Pues no creo que sean para tanto, pero a mí me emparanoia la más mínima distancia. Luego la vida me lleva por otros lados y tampoco soy tan gil. Un amigo que ya murió decía: Evaristo, que somos punkis pero no gilipollas, y yo le doy la razón. Y se la doy porque la tiene. Él me decía eso a mí pero él estaba todo emparanoiado porque trabajaba para una multinacional. Era obrero en una cadena y no le valía. Creía que estaba vendido a la multinacional. Le daba igual lo que cobrara. Fíjate qué tío, esos son los que no salen en la tele. Ese tiene una historia muy buena que voy a contar ahora para que no se muriera en balde. Una vez nos pararon en un control de la policía. El tío iba en una esquina de la furgoneta donde había ventanilla y ya después de huevearnos un montón, el ranger de Texas hace pac-pac-pac [Simula que golpea con los nudillos en la ventanilla] para que mi colega abriera. Todo con gestos porque el ranger se creía superior a nosotros, más que nada por el armamento, ve al perro que teníamos, uno pequeñito que ladraba mucho, y dice: «qué, ¿el perro también es artista?». Y mi colega le responde: «¿tú has visto algún perro que trabaje?». ¿Y qué dijo todo el estadio [Refiriéndose al resto del grupo que viajaba en la furgoneta]?, ¿que dijo todo Old Trafford? ¡GOOOOOOOOOL! (risas). El tío llevaba tres o cuatro días sin dormir y luego me llaman a mí artista… Esto lo quería decir un poco para que la peña espabile. A los artistas yo los he visto en los bares. Hay cada uno que a mí me da mil vueltas. Ni Evaristo ni pollas.

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Otra cita del libro: «me limpio el culo con parte de mi pasado», ¿con cuál?

Eso fue real pero no te puedo decir con qué parte porque por eso me limpié el culo. Era una cosa que estaba escrita en un papel cuadriculado. Luego utilicé un par de toallitas porque no era lo mismo y también lo digo en el libro.

O sea, que te limpiaste de verdad el culo con un papel en el que tenías apuntado algo.

Sí, sí, sí. Era una mierda que tenía escrita en un papel y me dije: ya basta. Me vino muy bien para la cabeza.

No quieres decir más.

No, porque esos son asuntos míos personales y si no, es entrar en el cotilleo. Si otro día me pillas más borracho en un bar, te cuento esa y otras catorce, incluso se las cuento a gente que no conozco de nada. Suelto cada una que la gente se cree que soy tonto. La gente muchas veces no me ha partido la cara porque se piensan que no se puede ser tan tonto.

Pues no pareces tonto.

Joder, me ha costado un trabajo de la hostia. Si no hubiera sido tonto de verdad, me habría salido más barato. Parecer que no eres tonto cuesta un triunfo. No ser tonto cuesta menos.

Insistes también mucho en el libro con la idea de que estás mutando.

Sí, La muerte del chamán. Lo has leído, ¿no?

No, no lo conozco.

Es como el rito de la adolescencia en los pueblos primitivos. ¿Has visto Un hombre llamado caballo, que le cuelgan al tío con unos ganchos de las tetas? Pues ese tipo de rollo con un dolor y una visión. Dices basta y empiezas de cero. Soy nuevo. Nada más lo tienes que decir y entonces ya lo haces. Parece una tontería. Tengo leído en algún sitio, y quiero creérmelo porque es fácil, que la magia está todo el rato a nada de distancia. No es la magia de no sé qué rollo o no sé qué ceremonia, de toda esa cuadrilla de vende peines y vende motos, que son una cuadrilla de desgraciados. La magia real está a nada. Es tan fácil que no te lo puedes creer. Luego vas donde los colegas con la paranoia: me cago en Dios, estoy medio tonto, no sé qué… No, no estás tonto. Lo has visto y era fácil. Estaba ahí. Es como las plantas medicinales cojonudas, las buenas, las que lo curan todo, están ahí, al alcance de todo el mundo. En cada parte del mundo hay un par de plantas que te lo quitan todo y son las más baratas, gratis, todo el mundo las puede pillar.

Más cosas que dices en el libro: «me veo a mí mismo ante la gran ocasión de hacer algo en mi vida realmente importante», ¿el qué?

No sé, convertirme en un guerrero espiritual (risas), algo así, perder el miedo a morirme. Hay un montón de cosas realmente importantes, no sé si es una paranoia o si tengo que estudiármelo más, conocer a más gente que ha escrito sobre estos temas.

De fondo, en el libro, lo que hay es un paisaje desolado, casi apocalíptico. Dices cosas como: «un mundo cada vez más horrible», «una orgía de destrucción». ¿Tan mal está todo?

Sí, es que hay días chungos que ves la realidad de esa manera. La realidad es la misma, como eso que dicen que la realidad es consensuada, ¿has leído de eso? Dicen que la realidad es la creación de un montón de mentes en común que han sido adiestradas para ello. ¿Tú eso lo sabes? No sé si nuestro querido público lo sabrá también.

Y si no, que lo investiguen.

Sí, que espabilen.

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¿Qué te aporta la literatura frente a la música?

Siempre me ha gustado leer y tengo mi propio gusto, que es bastante variado. Pasa como con la música: oyes tocar a uno, a otro. Hay gente que escribe de la hostia, ahora me acuerdo de Paul Auster, que es terrible de bueno.

¿Eres más de novela o de ensayo?

De todo, pero de ensayo poco. Me gusta más que me lo cuenten novelado, con gente muy documentada sobre una época. Al final, todos están haciendo Sinuhé el egipcio en la novela histórica, un hombre con un montón de años que cuenta toda su vida. Una de esas ya me gustaría escribir.

¿Una novela histórica?

Sí, de un viejo que describiera su puñetera vida.

¿De qué época?

No lo sé, me gustaría saber más de los celtas, que me tienen flipado. Pero también de los vikingos, y no lo digo por la serie. Hay gente que empezamos antes, aunque la serie está bastante bien, no han vacilado.

¿Eres muy de series?

No, no, no. Es como con el fútbol. Yo he sido muy de fútbol, pero en cuanto te vuelven loco con los capítulos o te hacen pagar por ver un partido, no. Hace falta estar muy loco para pagar por un partido.

¿Lees a diario?

Hay rachas que lo leo todo, y otras me tiro zángano, zángano. Pero siempre tengo libros por todos lados para arrancar o a medias. Ahora me estoy leyendo un libro que se llama Hanta Yo, es de los sioux, de una tribu que iba de aquí para allá, no tenían miedo de nada. Eran increíbles, y no es que fueran unos inconscientes, que va, eran una gente supersensata.

En el libro, además de estos grandes temas también metes algunas referencias políticas.

Sí, una poquicas, cuando ya me inflaba o pasaba algo delante de las narices.

Hablas, por ejemplo, de la Transición. ¿Tan mal se hizo?

Si es que no ha habido. ¿Transición a qué?, ¿qué han hecho?, ¿acabar con un régimen? No, le han cambiado la cara. Yo no sé cuántos años llevamos ya de franquismo. A ver, tú dime quién controla los modos y maneras, y cómo esta la peña. Cuéntamelo. Y encima han conseguido dividir mucho más a la gente, terminar de comerse a los sindicatos. Martín Villa dijo hace no sé cuántos años… Creo que es Martín Villa, el de Endesa y los mapuches. Bueno, uno de estos que además de ser patriotas siempre se lo llevan muerto. Dijo hace poco, con otras palabras, que si ellos hubieran sabido que éramos tan blanditos, nunca nos hubieran dado tanto, ni las autonomías ni todas esas mierdas. Ellos se asustaron con el poderío de los rojos. Se creyeron su propia mentira, pero a los rojos los tenían desactivados con Felipe González renunciando al marxismo. Y el señor Tierno Galván, que ha quedado para la historia, pero que fue el que vendió al partido socialista auténtico. Es una opinión.

Ahora parece que se empieza a cuestionar la Transición, que antes parecía sagrada, y se habla de un cambio de Constitución.

Sí, por ahí se podría empezar y aligerar un poco, hacerlo un poquito más rápido, para terminar con los fantasmas de la Transición. Es todo una mentira. Se está viendo ahora porque no ha funcionado. Esto ha sido una huida hacia delante, tonto el último. Todo el mundo corre y dice: a ver si aguantamos por lo menos lo que me queda aún de vida, y el siguiente dice: ahí te quedas. Eso es lo que me parece a mí. Y luego también puede ser eso que dicen que los aviones bombardean con neutralizadores de la rabia. ¿Cómo es ese chiste? Y es posible.

La teoría de la conspiración que dice que nos fumigan con tranquilizantes o algo así.

Sí, pero llamarle a cualquier cosa teoría de la conspiración, unifica y tira todo a la basura, a la mierda.

¿Tú crees eso?

En los años cincuenta se supone que los yanquis contaminaban a sus propios compatriotas que viajaban en metro porque si vas en metro, o eres pobre o eres tonto. Si no, ¿qué mierda haces ahí? Si eres de los nuestros, ¿qué haces en el metro con los pringados? Es lo que dicen los yanquis: el segundo es el primero de los perdedores. Pero bueno, desgraciado, ¿tú ibas a ser alguien si no hubiera perdedores?, ¿de qué sirve ser ganador si no hay perdedores? Me da igual de qué equipo seas, pero esto también lo pienso del Real Madrid. Si todos fueran del Real Madrid, los cuatro mil y pico millones de personas a las que les gusta el fútbol, todos del Real Madrid y nadie de otro equipo, pues entonces ya está. Yo es que soy muy antimadridista desde crío porque hacían trampas. Créeme. Ahora ya todo el mundo lo ve, pero cuando yo era pequeño, hacían más trampas que la hostia. Con decirte que el árbitro pitaba el final cuando a ellos les daba la gana…

¿Tú de qué equipo eras?

Del Celta. No hemos ganado nunca nada.

Pero aunque no seas aficionado, sigues siendo del celta.

Sí, sí, sí. Esas cosas no tienen explicación porque racionalmente hasta lo he cantado. Tengo cerebro, pero estás delante de la tele, le meten un gol al Celta y te jode, aunque debería darme igual. No entiendo por qué. Dices: bah, idos a la mierda, si te encuentro en un ascensor que se atasca, te voy a decir yo a ti lo que es un futbolista, ¿vale? Pero no, pasa alguna cosa ahí, una idiotez, y el que es futbolero, es horrible, se te queda.

El deporte concentra esa mezcla de patriotismo, rabia mal dirigida…

Sí, sirve para muchas cosas. Gracias al deporte se les puede dirigir a muchos de golpe, y eso es muy goloso. Yo me tiré una temporada haciendo canciones para los hinchas del Alavés, que eran de izquierdas, para contrarrestar, y cantábamos canciones antifascistas en el fútbol.

¿Canciones tuyas?

Sí, les hice miles, son superfáciles, muy agradecidas: dices cuatro frases, cuatro insultos y ya está.

¿Y la gente sabe que son tuyas?

No, para qué. Ellos ya ha sacado otras nuevas.

Dime alguna.

No, porque entonces sabrían cuales son.

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Volviendo a la Transición, ¿la movida fue un poco su equivalente musical?

Sí, puede ser. Desde la periferia se veía la movida muy endiosada, nos parecían flojos. No sé si me equivoco, lo mismo cualquiera de la movida me mete una hostia y no me encuentran, o ha llevado una vida cien veces peor que la mía, pero la imagen que daban era lamentable.

Más frívolos, más despolitizados, más alejados de la realidad.

Sí, solo rock and roll (risas). Fue curioso vivirlo.

¿Crees que ha llegado el momento que va a poner a cada uno en su sitio?

Parece que arranca, pero hemos visto tantas cosas…

¿A ti ahora no te dice mucha gente que tenías razón en tus canciones de los ochenta?

Sí, pero yo no puedo darle vueltas a eso porque las canciones no son mías, ¿me explico? Las canciones llevan unas ideas y yo no soy el que las ha inventado. Yo me he dado el gusto y encima he vivido de ellas durante treinta años. Creo que el mío es un punto de vista correcto, aunque otros también lo son.

¿Has vivido todos estos años de la música?

Aproximadamente desde mediados del 84 llevo viviendo de esto.

Antes trabajabas en un taller de coches.

Sí, y también estuve de peón de albañil un ratico, pero cuando grabamos el Salve me quité. Tuve que largarme del curro para poder grabarlo porque no me dejaban. Fuimos a Donosti. Entonces los discos se grababan en quince días y a nosotros todavía nos faltó tiempo viendo los resultados (risas).

¿Y aún hoy vives de la música?

Sí, pero intento vender también unas camiseticas, escribir un libro y así. Peor es trabajar.

¿Has notado mucho el bajón?

No, porque me da igual. ¿Quieres que me ponga a fijarme en cantidades? Con La Polla tocábamos entre cincuenta o sesenta veces al año y con Gatillazo lo hacemos unas veinte. Se puede notar si te fijas mucho. Yo lo que noté es que tenía un montón de fines de semana más para hacer cosas. Tenía menos pasta pero tampoco ando pidiéndole a los colegas. Me basto conmigo mismo. ¿Quieres saber una media aproximada?

No hace falta.

Sí, sí, me la suda. Habré sacado un sueldo ni de encargado ni de obrero, un sueldico de encargadillo por decirte una media y ahora va bajando como a todo el mundo, pero quejas ninguna. Por el amor de Dios. No me ha faltado de nada. Incluso me he drogado.

¿Internet ha creado un sistema más justo para los músicos o se lo ha cargado todo?

No sé decirte. A mí me está jodiendo un poco porque en los festis ya es una exageración. Me están haciendo famoso de mayor y me toca un poco lo huevos. Luego soy más majo que la mierda y me saco fotos con todo el mundo, pero dices: ¿disfrutas de eso? Pues no.

¿No disfrutas del trato con el público?

Del trato con la gente, sí, pero solo cuando se pasa el rollo de que tú eres el del grupo y ellos te están comiendo el nabo. En cuanto se acaba eso, es cuando la cosa se pone interesante porque hay gente competente en cualquier sitio, gente que te tienes que estar callado y escucharles. Si no, te entran unas ganas de salir pitando como un cohete. Pero es parte del rollo de hacerte famosete. Y si no te gusta, pues te quitas y no me cuentes penas.

Pero eso es solo los fines de semana en los conciertos.

Luego llego a mi pueblo y el que me tiene que llamar tonto me lo llama sin ningún problema y si tiene la mano muy gorda, mejor cámbiate de acera porque te va a dar (risas). No hay problema con eso.

¿Has tenido muchos problemas con las discográficas?

No, porque éramos unos tontos del culo. Si no, les hubiéramos discutido más. Salió así. Nosotros hicimos un grupo porque nos aburríamos en un pueblo enano que no tenía ningún porvenir ni ninguna salida. Si lo miras en perspectiva, creo que todos estos años han estado muy bien. ¿Económicamente has hecho el canelo? Pues bueno, ¿qué quieres que haga?, ¿que me ponga a llorar y me lleve un disgusto o que saque las cuentas?

Pasa como con los escritores, que a veces los más rojos o los más cañeros o los más bocazas, luego se acobardan ante su editor y no dicen ni mu. A mí me pasa y a unos cuantos que conozco también.

Ya, pero una cosa es el pensamiento filosófico, político, social o como quieras llamarlo y luego está la realidad. Yo lo comparo con los limpiaparabrisas. Una cosa es la teoría que está flotando en el éter pero tú eres como un limpiaparabrisas «Hace el gesto con la mano de un limpiaparabrisas en marcha» y hay desgaste. La teoría es muy bonita pero es un fin al que llegar. O algo así, ¿no? Para llegar ahí, no lo haces de un salto. De eso se vale el poder todo el rato, durante siglos: para cuando tú pescas un poco la jugada, ya tienes x años y ya no vales para nada, si es que quedas. Entonces viene otra cuadrilla de membrillos de veinte años y ya les tenemos: pasen y vean.

¿La Polla Records podía haber surgido en otro sitio que no fuera Euskadi?

Creo que sí, he visto un montón de grupos que tocaban mejor que nosotros y que tenían canciones superbuenas en el mismo tipo de onda, pero igual no grabaron el disco en el sitio y en el momento adecuado. Aunque no me gusta decir adecuado, porque parece como si lo tuviéramos pensado. Prefiero decir ahí, justo ahí, donde nosotros estábamos. Hicimos una maqueta en un estudio de Pamplona porque la hora valía mil pelas menos que en otro de Bilbao. Los de Bilbao acabaron haciéndose Discos Suicidas y el de Pamplona fue Soñoa, que sacó primero a Barricada y un poco después a nosotros. Empezamos a tocar por esa zona, mogollón de vascos se hicieron con las cintas y se corrió la bola. Ocurrió eso. Pero no sé qué mérito tiene. Simplemente nos ocurrió.

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¿Existió de verdad el rock radical vasco?

Eso fue el mánager de casi todo el mundo, José Mari Blasco. Por eso le decíamos de coña el rock radical Blasco. El tío intentó comerle el coco a los del Egin porque había ciertos recelos de la política contra las drogas. Nosotros éramos los drogados y ellos los independentistas. Había cierto rozamiento, pero el tío consiguió sacar un par de páginas que hablaban de rock y en aquellos tiempos Euskal Herria era punk rock a punta pala. Todo el mundo era más bestia que el copón. Ibas a un festi y buah. Yo me acuerdo de muchas movidas, como aparecer un madero a decir que había una bomba y antes de decir bomba le había caído una lata llena en la cabeza. El tío se largó medio llorando y como diciendo: pues que os explote. Y yo pensando: de ocho grupos que hay, por qué tenías que venir justo cuando estábamos tocando nosotros. Si llega a pedir refuerzos, les hubiéramos partido la cara pero bien, porque estábamos muy locos y llevábamos mucha anfeta de calidad, de aquella que te ponía como un soldado.

¿Y cómo se acabaron juntando el mundo de las drogas con el de la política?

Pues porque lo fuimos viendo. Si no eres muy tonto, muy tonto, te das cuenta de que estaban más cerca de lo que parecía. Lo miras, te alejas, lo ves con perspectiva y te das cuenta de que estás discutiendo por tontadas. Hombre, si estamos hablando de chivatos y redadas, ya no es ninguna tontería. Pero tampoco somos tan giles y podemos ver a nuestros enemigos y a nuestros amigos.

Fueron años muy duros, ¿más que ahora?

Antes la muerte venía más rápida, tanto por rollos de armas como de drogas. Con el tema del caballo y la heroína nos la metieron doblada. Fue gol. Eso hay que decirlo. Entonces no lo pensábamos, simplemente nos molestaba que nos dijeran lo que teníamos que hacer, y eso nos sigue molestando.

¿De tu entorno cayó mucha gente?

Sí, como del entorno de todo el mundo, pero no solo allí: Madrid, Barcelona, la zona minera de Asturias… Todos los sitios donde podía hacer focos de rebeldía. Eso sí que parecía una teoría de la conspiración. No te lo podías creer. Lo hicieron sin aviones y sacaron dinero. Nos vendieron la droga y nos mataron a la vez. También nosotros fuimos un poco tontos y picamos.

¿Crees que hubo un plan por parte del Estado para introducir la droga?

Sí, sí, sí, pero como estaba ensayado antes en otros sitios. Los yanquis saben mucho de eso.

¿Cómo era la relación entre todos esos grupos?

Sobria pero efectiva. No ándabamos tampoco con muchos abracicos. Eso empezó después.

¿Sigues teniendo relación con toda esa gente?

Con quien queda y cuando me lo encuentro, sí.

Pero no os llamáis ni nada.

No, no nos andamos con rollos ni vamos a llorar.

Siempre se ha dicho que hubo alguna movida grande con Eskorbuto.

Hay dos tíos de los tres de Eskorbuto que están muertos y la movida fue entre un tío que no está aquí de La Polla y uno de ellos. Entonces me sale gratis hablarlo para nada. Pero tampoco hubo movidas. De hecho, hace unos años, Paquito me dio un teléfono que necesitaba para una cosa. Déjalo ahí porque está guapo y me gusta ver cómo la gente se confunde. Lo que sí te puedo decir es que siete de cada diez canciones de Eskorbuto a mí me parecen de una utilidad pública tremenda. La que más me gustaba era «Ratas en Bizkaia».

¿Los conciertos eran tan salvajes como contabas antes?

Eran brutos, bruticos, pero también nosotros teníamos más aguante y éramos igual que ellos, también estábamos abajo viendo los conciertos y nos comportábamos igual.

¿Tú escupías y tirabas cosas?

Escupía, tiraba cosas… Lo que no me gustaba era invadir el escenario, hasta que un día me emborraché tanto, tanto, que subí con bengala, perro, cadena de acero y toda la hostia. Me lo contaron al día siguiente.

¿Quién estaba tocando?

Los R.I.P., mi grupo favorito. Debí de estar todo el rato enganchado al micro como el típico gilipollas.

¿Y qué te dijeron al día siguiente?

Que no me habían partido la cara porque dos colegas míos me habían sacado. A los que me iban a pegar les importaba muy poco que fuera el Evaristo y ya me tenían cogido.

Evaristo para Jot Down 5

Hay un vídeo en internet de hace poco en el que una tía se sube al escenario y te lo hace a ti.

Eso tiene historia. Me agarró de la camiseta del Celta que me acababa de regalar mi colega Iñaki, que estaba allí. Yo no supe ni reaccionar. Lo primero es que piensas: me da igual que sea tío o tía, no vamos a dar ninguna vuelta, y ¡plas! Pero no me daba la gana. Aguanto mogollón. Tengo conocidos que no le hubieran dejado ni que les tocara. Llámame creído, pero pienso que lo que le mosqueó a la tía fue que se puso a bailar y yo no soy Bruce Springsteen. Yo no me voy a poner a bailar con ella (risas). ¡Qué mierda es eso, vete por ahí! Se me notaría en la cara o algo, y la tía se mosqueó y se clavó con una furia que te cagas, y encima aparecieron unos tíos que no eran machacas ni nada, fueron a cogerla y empezaron a pegarme a mí. El Butonbiko, el que toca el bajo, y mi colega Iñaki, el de la camiseta, fueron a por ellos. Todo un error detrás de otro. Ahí se ve la fuerza física que tengo, que es nula. La tía me tenía convertido en un pelele con una sola mano, con la otra ella podría haber seguido fumando.

Supongo que eso ya no pasa tanto.

Sí, y yo también me he espabilado. En un momento dado, si me tienen que pegar, doy yo la primera y fuera. No estamos buscando el macarreo barato ni pollas, pero que aparezca alguien y se ponga a bajarte los pantalones cada treinta segundos, tampoco. Le avisas: mira, voy a intentar matarte si sigues así, lo voy a intentar. Y si no te hace caso, aprovechas la ventaja de altura, los conocimientos teóricos de artes marciales e intentas soltar un galletón . ¡A la mierda! Y te olvidas de que ha pagado una entrada. No, no hay derecho a todo. Ni de coña.

¿Y te siguen escupiendo?

En general, no, y si alguien me escupe y lo pesco, lo meto así en la boca [Hace el gesto como si recogiera un lapo de su hombro, se lo metiera en la boca y se lo devolviera a quien le ha escupido] y le pregunto si no lo tienen de fresa.

¿Has llegado a pensar que no salías vivo del escenario?

Sí, cuando había peña ultra. Te están haciendo el saludo [Imita el saludo fascista y se dirige sonriendo a la fotógrafa para que no le retrate así: «cuidado con la foto«, dice] o te hacen así [Ahora se lleva el pulgar al cuello como si fuera un cuchillo y quisieran degollarle]. Ves que son como treinta, igual exagero porque tú los ves como si fueran el doble, pero con quince me vale.

¿Eso donde pasó?

En varios sitios, pero no te lo voy a contar para que no se pongan contentos. Que se vayan a la puta mierda. Nuestro orgullo y satisfacción era seguir tocando hasta terminar. Y luego nos han pasado cosas muy educativas, como gente en un festival supercomunista, unos pocos individuos, que estaban tirando de todo y yo pensaba que los iban a matar. Menos mal que se subió el más pequeño de todos al escenario y yo lo eché abajo. Luego te vienen y te dicen que una canción se contradice con otra. No me cuentes películas, pero si estuve tocando para ti el año pasado…

¿Te han dicho mucho lo de las contradicciones?

En su momento sí, y se me quedó marcado porque yo siempre intentaba demostrar que no y que era un tío de puta madre. Me daba esa paranoia y me he perdido un montón de rayas por eso. Compraba a medias con los colegas, me quedaba discutiendo con cualquier idiota sobre esos temas para intentar explicarme a un tío que le daba igual lo que dijera. Entonces mis colegas se abrían con el material. Decían que ya me habían avisado y que una menos. ¿Cómo se dice? Oveja que bala, bocado que pierde. Llegó un momento que dije basta, hasta aquí hemos llegado. No aguanto ni una más, pero me dejó un poco de huella porque era una preocupación mía.

¿Te han dado más el coñazo los de izquierdas en ese sentido que los de derechas?

Claro, porque con los de izquierdas me hablo (risas).

Es difícil la convivencia dentro de la izquierda.

Sí, y que te lo diga yo es triste, pero hay mucho ego.

¿Y se puede ser punk y de derechas?

Ni de coña.

Estaba pensando en Johnny Ramone.

Ese tío tenía una empanada en la cabeza de la hostia. Aparte del pelo taza, y encima le decía a los demás que se lo pusieran igual. Pobrecicos. Por lo demás, un pedazo de grupo. Y tenía a otros en la banda con los que discutía. Eso está guapo y no deja de ser punk. El que haya uno que es conservador y otro que no. Los principios del punk eran así: te podías encontrar a gente haciendo el saludo facha por diversión y gente que decía soy más facha que la hostia y soy punk. Te encontrabas cualquier cosa: drogados, políticos… Una mezcla increíble. Éramos una gusanera, un montón de gusanos en un cadáver.

Igual en los Ramones esa convivencia forzada era más una cuestión de negocio.

De los Ramones me creo el documental ese que salió y que contaba que les jodieron todo el rollo, discográficamente no se llevaron jamás una mierda, y mira que había discos de los Ramones. Tenían que andar tocando y tocando y tocando. Parecían unos desgraciados. Yo eso me lo creo porque, al estar en un grupo, ves que a alguien no le importa decir la verdad delante de toda la gente aunque sean cagadas. Contaban sus contradicciones, sus broncas… Lo contaban todo. No tenían ningún problema y no era venganza ni nada. Es que se la sudaba que tú lo supieras. Y Rotten igual en el documental que hay de los Sex Pistols y que no consigo encontrar nunca, el que cuentan cómo se hizo el disco. Es una peña que son los reyes del punk y te lo dicen tranquilamente. El guitarra lo cuenta: qué tontos fuimos, le pudimos haber sacado un poco más de pasta. Ale, plas, a la puta cara. Una torta, como diría mi abuelo, por tonto. Y luego hay gente que te dice: sois unos vendidos…

¿Tú harías un documental así con Gatillazo?

No, no creo, sería imposible juntarnos a todos. Bastante que vamos en la mismo furgoneta. Somos muy majos, nos llevamos de puta madre, pero en cuanto se para el cacharro sale cada uno disparado.

¿Pero estarías dispuesto a meter a alguien con una cámara?

No, si coincide que es colega de alguien, conocido o que es el invitado personal de alguno del grupo… Pero estar todo el día tocando los cojones con la cámara… Pues también le joderíamos a él. Pero nada más. Qué va. Esta es una cuadrilla de gremlins que va en furgoneta y fuera.

Evaristo para Jot Down 5b

En Gatillazo son todos mucho más jóvenes que tú.

Sí, pero ya van cogiendo sus añicos.

¿Y cuál es la relación con ellos?

De puta madre, que yo sea el Evaristo se la suda ampliamente. Es triste, pero es una de las razones por las que estoy con ellos. Si tienen que engancharme y decirme cuatro cosas, pues de igual a igual. Es lo normal. Qué coño el Evaristo.

Os ibais a llamar «Artistas drogados con tu dinero».

O muchos más. Había ciento y pico nombres. A mí me gustaba también El payaso del rey. Porque el rey tenía un payaso, no sé si lo sabías.

¿Quién era el payaso del rey?

Salía en un espejo.

No lo pillo.

Sí, que no era que el rey tuviera un payaso, sino que el rey es un payaso y se mira en el espejo (risas).

Y lo de Artistas drogados con tu dinero, ¿es una buena definición del mundo del rock?

No, era un chiste para esa gente que te viene con la teoría del teorema a tocar los huevos cuando estás tan tranquilo. Te viene uno contando: es que vosotros no sé qué… Los estorbapenas, los que vienen a estorbarte con sus penas… Si quieres penas, te cuento las mías y verás qué risas.

Decías en una entrevista que desde que has dejado las drogas tienes menos tiempo.

Sí, porque hago más cosas. Me he metido en todo lo que no me había metido antes porque estaba agarrotado, puesto todo el rato. Yo no digo a nadie ni que se drogue ni que no se drogue. Me parece una cuestión personal. En cuanto la criatura tiene más de x años, no le puedes contar a nadie películas. Es su puta responsabilidad. No recomiendo a nadie que se drogue porque no considero que sea una diversión ni un juguete. Es una opción personal. Y es serio.

¿Pero tú tienes la sensación de que las drogas te han quitado o te han dado más?

No lo puedo ver desde ese punto de vista. No puedo irme hasta ahí a ver si me han dado o me han quitado. No, simplemente ha ocurrido. Ya se ha acabado. Me lo he pasado bien y lo he pasado mal. Llega un momento en el que te drogas porque sí,  por lo menos, en mi caso y en el de mucha gente que me ha rodeado. Al final, acaba siendo como una especie de costumbre social que te cuesta un dinerito.

¿Cuántas canciones tienes escritas? Doscientas, trescientas…

Una vez conté con Iñaki las de La Polla y eran doscientas doce, pero nos pudimos confundir porque contábamos a ojo.

¿Y hay algún tema con el que no te hayas atrevido?

Hice tres de amor; dos de amor y una de desamor, pero fue un desafío. Me decían: a que no te atreves. Y contestaba: te va a caer una canción más chula que la hostia. La de desamor fue para que tuviera también del otro lado, para que veas que puedo. Pero nada, no hay ningún sentimiento ahí. No me gusta el tema ese porque me parece muy personal y hay grupos que hacen unas canciones de amor de puta madre: te quiero, no te quiero, me quieres, no me quieres, me dejas, te dejo, venimos, caímos, llovió… Yo qué sé. No me interesa.

¿Y has escrito alguna canción criticándote a ti?

Sí, además con humor, la de Maldita burguesía. Vi un anuncio de un coche que salía una persona de mi edad de un grupo punk y dije: tú, hijo de puta, que tienes mi edad, que estuviste en los mismos festis que yo pero tú no te pegabas abajo, tú eres el cabrón que estabas con la cámara en la misma posición durante ochenta minutos y ahora te dedicas al mundo de la imagen, hijo de puta, me estás vendiendo coches y me llamas vendido a mí, desgraciado. Me piqué como un niño y tuve que sacar una canción con eso, y de paso me di un poco a mí en la parte que me toca. Digo que odio el dinero pero que cobro por tocar. Porque es que acababa el anuncio y el punki se largaba en una mierda de carro, un Renault Laguna, y decían que a todo el mundo le gusta vivir bien. Y yo pensaba: hijo de puta, si eso es vivir bien, me pillo un Ferrari y no una puta mierda de coche como ese. Puto Laguna de los cojones, ¿dónde vas con eso?

¿Y hay alguna canción de la que ahora reniegues?

No, hay alguna canción en la que la he cagado, pero la cagué yo. No sé, por ejemplo [Se pone a tararear «Palabras», de La polla Records] la de «Soy el día, soy la luz / Soy la noche y el terror», que es una especie de leyenda celta. Lo metí ahí con calzador, un calzador gigante. O el estribillo de: «cierra el balcón / cierra el balcón / que tu olor pestoso» [Se refiere a la canción «La trece» de La Polla Records]. Tú imagínate qué bien suena la música, qué ocasión más desaprovechada. La cagué con una frase mala. Como esas tengo unas cuantas y ahora pienso: no canto esto ni aunque me apunten con una pistola cargada.

¿No hay ninguna donde te arrepientas de lo que dijiste?

¿Arrepentirme? No, lo dije. Ese era yo. Algunas me parecen infantiles ahora. La de «La tortura». «Te han cogido por la noche indefenso…». Buah. ¿Me lo dices o me lo cuentas? Y la de: «Tienen hambre» [Se refiere a «El ataque de los hambrientos»]. Parece que estoy contando una novedad. Hay unas cuantas así, pero la intención era buena y, como diría el otro, lo di todo por el equipo. Aunque la cagué.

¿Alguna es tu preferida?

No, doy la cara por todas. Me da igual una que otra. Más para aquí o más para allá, en todas intento decir lo mismo. [Un furgón de la policía aparca en la puerta del bar en el que estamos. La decoración navideña se refleja sobre el cristal y parece que tienen las sirenas encendidas: Evaristo lo mira y se ríe, «está bonito», dice].

En tu pueblo, en Agurain, ¿cómo te tratan? ¿Te van a hacer una estatua?

En algún sitio me han enseñado cosas como para que me emocione. ¡Socorro! Alguna pintada supergrande o cosas de esas.

¿Qué dice la pintada?

Sale el puto careto haciendo gestos. Es una tontada. ¿No teníais otra cosa que hacer? Es vergonzoso, una exageración y es para decir: hasta aquí hemos llegado.

Has colaborado con Los Chikos del Maíz.

Sí y con otros doscientos cincuenta mil.

¿Ves a los grupos de rap como los sucesores del punk?

No sé, Los Chikos del Maíz tienen unas letras que te puedes caer de culo y también muchas de los Habeas Corpus. Uf, terribles, muy buenas, muy duras, cojonudas. Y luego, en la canción de Los Chikos del Maíz «Putas y maricones» me parecía muy gracioso el chistecito [Se refiere a la actualización que hace de su Chica Ye Ye].

¿Sabes que son amigos de Pablo Iglesias?

No me extrañaría.

¿Cómo ves el fenómeno Podemos?

Pues que puede ser útil desde el punto de vista vasco.

Te refieres a la autodeterminación.

Sí, sí. No hay que llevarse mal porque la gente viva como pueblo y desarrolle su propia cultura. Yo creo que debería ser enriquecedor. Ves un mapa de Europa, la de pueblos que podría haber en lugar de Alemania, Italia… Tendría que ser flipante una historia de setecientos pequeños países en lugar de un pedazo de unión.

Apoyaste a EH Bildu en las elecciones europeas. Creo que nunca lo habías hecho antes.

Sí, aunque soy gallego de nacimiento. Antes solo había salido en una foto cuando se presentó Euskal Herritarrok.

Al lado de Fermín Muguruza.

A su lado porque cuando apareció la prensa, entraron como toros. Me acojoné y me fui donde estaba el único que conocía.

¿Qué ha supuesto para ti el apoyo a Bildu?

Nada, me pareció que hice lo que tenía que hacer y al rato siguiente me fui a comer con un colega que bajaba del monte.

¿Vas a repetir en las próximas?

No sé, yo ya dije lo que tenía que decir. No me voy a poner ahora, ni de coña, no me voy a meter en política ni a decir este es mi equipo ni nada. Mi equipo es el Celta y ahí me pareció que era el momento y que era lo correcto. Lo digo porque la gente sí me ha comentado cosas de esas de una u otra manera y simplemente es así. Me acuerdo de que en el 98, con lo de Euskal Herritarrok, cuando la gente me preguntaba, yo respondía: soy un adulto, tengo treinta y ocho años y hago lo que me da la gana. Por eso lo he hecho.

Evaristo para Jot Down 6

Antes eras muy contrario a las entrevistas.

Cuando empecé con el grupo no pensamos para nada que nos iban a hacer entrevistas. Era un flipe. Hacíamos primero el payaso, como los niños, llegas a la radio y empiezas a hacer el gamberro, ese tipo de mierdas. Luego llegó un momento en el que ya estábamos hartos de tanto rollo porque te quitaba tiempo y en La Polla éramos más de volver al pueblo y cada uno por su lado. No éramos de La Polla a tiempo completo. Luego dejé de hacerlas. Después empiezas con alguna porque al tío lo conoces o porque estás borracho en un festi o incluso porque te conviene: piensas que hablando del puto disco, te van a salir más festis, y vas y te tragas otra vez el anzuelo y vuelves, como Pescanova.

¿Te sientes bien tratado por los medios?

Sí, ya me pueden venir con ataques o con rollos, pero nadie me viene estilo agresivo.

Tampoco se te ve incómodo.

Llega un momento en el que llevas diez días hablando con todo el mundo y es un poco estúpido, digo lo mismo casi siempre porque es lo que pienso. Para ti, si no has visto las anteriores, te puede parecer que estoy contando algo, pero para mí es como me cago en Dios, ya es la vez número veinticinco. Se convierte en una cosa tonta.

¿Con las canciones no tienes esa sensación de repetirte?

Que va, con las canciones ya he encontrado el punto. Hay tantas formas de hacerlo y de decir lo mismo una y otra vez.

Llevas treinta años diciendo lo mismo.

Sí, es la misma cosa todo el rato.

Porque la realidad no cambia.

El sistema capitalista lleva muchos más y parece que no aburre, así que por qué voy a aburrir yo.

Pero ahora parece que va todo mucho peor.

Sí, va más rápido. Yo creo que empezó con la caída del muro de Berlín. Para ellos fue acabarse el muro y fiesta, barra libre. Bueno, empezaron antes con la Thatcher y el Reagan marcando goles, pero lo del muro ya fue fiestón.

Sí, eso que decíais en los ochenta en «En Londres»: «Si allí tienen a la Thatcher, aquí tenemos a Ardanza».

Sí, joder, terrible… Igual, igual…

En «Esclavos del siglo XXI», el último single de Gatillazo, dices «Atrapados en el precio de una crisis eterna por tener esas cosas que no nos interesan«. ¿Esa es la mejor definición de la crisis?

No, no es la mejor definición. La mejor definición es que hay una cuadrilla de ladrones que se lo han chupado todo destripando a la población como pescaditos. Eso es más real, pero quería contar la parte que nos toca porque somos un poco bobos, corremos detrás del engaño como toros nobles. Vamos detrás de cualquier tontada.

¿Cuál es tu posición ahora respecto a eso? ¿Hay que organizarse y plantarles cara?

Sí, con la gente que tienes a tu alrededor. No veo una gran organización mundial ni nada así porque al final siempre se acaba diciendo que había que centralizar decisiones, que se tuvieron que tomar rápido… No. Cada uno en su lado que se ocupe de los suyos. Tú en tu pueblo conoces a la gente y ahí es donde te puedes organizar. Y ya es difícil entenderse con el cabrón de tu vecino, con el que no te hablas porque no sacude la alfombra cuando le toca limpiar el portal. Con ese te tienes que poner de acuerdo, y es lo más jodido, a mí me cuesta horrores. Por ahí también nos tienen cogidos.

¿Tan fácil? ¿Solo eso?

Si cada uno hace lo suyo por su lado, no es necesario ni estar en comunicación. Simplemente hay que saber que en cada momento estás haciendo lo que te toca. Creo. Al que le joden siempre está haciendo lo que le toca. No hay policías para tanta gente y fíjate que hay [Señala, porque curiosamente en ese momento hay cinco policías en el otro extremo del bar, los de la furgoneta]. He hecho juegos de guerra mogollón de tiempo con fichicas y no hay manera. Napoleón no tenía tantos muñecos. Eso es lo que creo. Lo que pasa es que nadie quiere ser el primer muerto en una guerra ni el último. Ni el del medio.

¿Y la energía ahora de donde la sacas?

No sé, hace tiempo que no me drogo y respiro más. Me he fumado a Cristo, me he metido a Cristo y me he bebido a santo Dios por las patas, y todo eso sin comer adecuadamente, llevando horarios irregulares, y así. Todos los errores. Y si no son todos, me faltarán muy pocos.

Evaristo para Jot Down 56

¿Sigues componiendo?

Sí, se me ocurren canciones. Creo que estoy a punto otra vez de que me enseñen a abrir una carpeta en el ordenador y hacer un rollo de música porque no sé tocar ningún instrumento.

¿Nunca has intentado aprender a tocar?

Sí, un poco la guitarra, pero como no era fácil lo dejé. En casa tengo un piano con luz. Tengo las instrucciones desde 1990 y no acabo de… Pero están bien, están escritas como para chavalicos.

Antes comentabas que estabas haciendo camisetas. ¿De qué tipo?

Empezamos haciendo las que nos gustaría ver en un tenderete y no encontrábamos de Gatillazo, también con lemas como «mi gobierno quiere matarme». Sacamos una muy buena de un policía con el plátano de Warhol. A mí me pareció graciosísimo. Con eso sacamos un extra porque ya con la música no da para vivir.

Ahora las camisetas de los Ramones las lleva todo el mundo. ¿A ti te jodería ver tu cara en una camiseta?

Ya está por todos lados. La sacó tanta gente que incluso la he sacado yo. Hombre, no te jode. ¿Me estás llamando tonto?

¿Cómo son?

Sale mi careto desfigurado, que ha mejorado bastante, y ahora que casi no fumo, salgo fumando para completar la vaina.

¿Cómo te ves en diez o veinte años?

No lo sé. Ojalá parecido a ahora.

¿Pero te gustaría seguir tocando?

Depende, si puedo bailar con un poco de elegancia, aunque no pegue los saltos que pego ahora, pues vale. Pero espero no estar agarrado al micrófono e intentando no caerme. Me conformo con poco, no quiero hacer acrobacias. Ahora me pego el gusto y me doy una paliza de puta madre. Luego solo yo sé lo que duele, pero tampoco me estoy fijando en eso. Me desahogo y digo: a ver si va a ser la última, me cago en dios… El día que vea que voy solo para sacarme la pasta, olvídate, ya me buscaré la vida. Tampoco somos gilipollas.

El público contigo es muy agradecido.

En mi caso, sí. Cualquier chorrada que hago parece que la comprenden o que nos entendemos. Desde arriba, después de tantos años, ves miradas, contactos, movidas, el tío simpático, el tío que te está estudiando, el que dice me cago en Dios, no caerás de una puta de vez…

¿Qué música escuchas ahora?

Lo que escuchaba de crío: los Pistols, los R.I.P., Cicatriz, todos los grupos ingleses de punk del 77, y algunos que se han ido quedando: Social Distortion, los U.S. Bombs. Ese tipo de peña.

Por mi parte ya está todo, ¿quieres decir algo más?

Joder, te parecerá poco. Pero aquí siempre digo lo mismo: la tortura es una cosa que está muy fea y es de cobardes.

Evaristo para Jot Down 7

Fotografía: Guadalupe de la Vallina

55 comentarios

  1. Pingback: Evaristo Páramos: «Los punks éramos un montón de gusanos en un cadáver»

  2. Qué ganas de leerla.

  3. Y así, niños, es como os dejará un uso continuo y masivo de drogas.

    • Y así, adultos, es como un hipócrita hace notar su ignorancia.

    • No jodas!
      Pues no seas bribon y dinos que dronjas tomaste para qe no cometamos el mismo error Tom!

    • Cuando Evaristo señala la luna, Tom mira su esfínter.

      • No os piqueis con Tom ,ha reflejado una realidad que no tiene porque ser mala ,pero el discurso desordenado de ideas y opiniones de Evaristo ahi esta para reafirmar lo dicho por Tom.

      • Aúpa Evaristo! De padres gallegos tenías que ser! Genio sin pelos en la lengua! Sentido común chavales!

    • Evaristo comete el piksto !!!! A ti te va a molar un libraco gordo que me he leído, de marcianos para marcianos, hace poco. Se titula: “Relatos de Belcebu a su nieto”. Ale viejo…¡¡¡ A despabilar!!! Por cierto Tom, ¿Has visto lo que hay en tu interior? A lo mejor es que no hay nada. Sin Ser. Pajas.

    • “También nosotros fuimos un poco tontos y picamos”

      Menos mal que Evaristo deja un pequeño resquicio para la responsabilidad personal. Lo demás, las típicas chorradas sobre la conspiración del jako.

      • Quieres decir que las fuerzas de seguridad nunca (nunca?) utilizado ciertas drogas para controlar, anular, manipular, destruir…?

  4. Gracias por esta entrevista. Tengo 35 años y podría recitar de memoria cualquier canción de La Polla hasta el disco de Carne pa la picadora.

    Sin duda, junto a Extremoduro, el grupo español más importante de la historia.

  5. El nombre de la discográfica era Soñua, no *Soñoa.

  6. Glande!

  7. Extraordinaria entrevista!!! solo se equivoca en una cosa. La Polla solo podía existir en EUSKALHERRIA. Y así fue.

  8. Salve!

  9. Cada pieza hace parte del engranaje….rebelarse es vivir!!!
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191149

  10. ¿Los demás le endiosan o tú te sientes pequeño a su lado y lo compensas despreciándole? Desde luego, a mí no me parece que él se vea muy distinto de cualquiera de nosotros, vamos, que le veo con los pies en el suelo y sin mirar por encima del hombro a nadie, que es más de lo que se puede decir de much@s. En cuanto a lo de las letras, A PALABRAS NECIAS, OÍDOS SORDOS. Sólo tengo 36 tacos, pero es increíble cuántas veces, escuchando a La Polla, podría jurar que acaban de grabar esa canción, tan actual me parece su letra; o lo que es lo mismo, tan igual la basura que nos rodeaba antes a la de ahora.

  11. Toda una institución el Evaristo. Increíble que siga dando caña. ¡Aúpa LPR!

  12. Todo un pozo de sabiduría el Evaristo este, una maravilla.
    Lo que hay que leer…

  13. La metáfora de los gusanos tiene mucha más significación http://poesiaindignada.com/2012/11/01/nueva-vida-new-life/

  14. El único problema del Evaristo es que a la hora de expresarse en las entrevistas da por sentado que está hablando con un colega de toda la vida que entiende ciertas expresiones o significados no dichos y claro, por ahí nos perdemos muchas cosas. Si hablase más despacio le entenderíamos mejor.

    Pero ahí le tenéis, vivito y coleando.

  15. Vaya! Ahora mi comentario parece un poco raro, quizá es que la revista ha decidido no publicar el comentario al que quise responder, o yo qué sé… Bueno, sólo decir que estaba contestando a uno que decía (más o menos) que no entendía cómo la gente “endiosa a piltrafillas como éste”(sic), cuyas letras son “paupérrimas”(sic). Creo que ya no resta nada más por decir…

  16. Todo un personaje Evaristo , directo ,entrañable y con una vida muy vivida. Se le ve un tipo honorable. Con alguna empanada mental, eso si , pense que lo de fumigar o contaminar el metro era insuperable ,pero lo de que los jugadores del Madrid le decian al arbitro cuando terminar el partido ha sido el acabose¡¡¡

  17. Entrañable…Evaristo

    Buena entrevista,hacer entender a Evaristo no es tarea facil…me parece a mi

    Un saludo!

  18. Y esto es lo que os pasará, niños, si os creéis lo de la universidad de la calle. Empanadas mentales y kung fu.

  19. Evaristo es un cacho pan y un profesional como la copa de un pino. Me alegro de que pueda vivir de lo que hace. Los que pretendéis insultar llamando “niños”, pues para que añadir mas nada.

  20. Si a vosotros os parece un pozo de sabiduria decir que la mejor definicion de la crisis “es que hay una cuadrilla de ladrones que se lo han chupado todo destripando a la población como pescaditos”… pues asi vamos.

    Yo escuchaba la polla cuando tenia 13-15 anos y estaba de puta madre pero seamos serios, con algo de madurez y unas cuantas lecturas y conocimientos es muy dificil tomarse una letra de la polla en serio. Es todo de una simpleza que asusta pensar que haya pensamientos politicos que se puedan hacer con esas coordenadas… capitalismo, malo; todo pensamiento contrario a mi o que no entienda, facha. Muy triste

  21. “fuiste uno de sus primeros referentes intelectuales”,…. ja,ja,ja que cosas hay que leer…!!!, menudo hintelectual!!!, que vaya Pablo Iglesias pensando en los ministrables…

  22. Más simple que el mecanismo de una rodaja de mortadela. ¡Madre de Dios!

  23. Iba a comentar algo, pero he visto “hintelectuales” y me han sangrado los ojos. :(

  24. Un tipo lúcido y ocurrente. Me extraña que se haya metido tanto tóxico como cuenta su leyenda negra. Este pájaro tiene la cabeza muy bien amueblada.

  25. Pingback: … Y Evaristo, líder de La Polla Records, se volvió “guerrero espiritual” y conspiranoico, por supuesto at Rafapal Periodismo para Mentes Galacticas

  26. y tambien cantaba odio los partidos y fuego a las banderas(super coherente el muchacho)

  27. Bla..bla..bla..bla
    A final queda la musica y siempre fueron de 5ª regional.

  28. todos uds, godos de mierda, son unos malagradecidos. Aquí en Sudamérica a este tipo lo queremos más que la ostia porque nos ha ayudado a pasar las penas del infierno gracias a sus canciones. Que saben de crisis, cagones, cuando vivan en el tercer mundo sabrán lo que es bueno.

    Arriba Evaristo y La Polla y Gatillazo, por muchos años más ojalá.

    Saludos desde Chile

  29. Esta oda al OPUS DEI no la hacían en 5ª regional:

    A cuenta de prometer el reino de los cielos,
    algunos vivillos lo que están haciendo
    es su propio cielo particular en la Tierra:
    Compre un pedazo de cielo, pagando la cuota mensual

    Hay que estar majareto para hablar de amor de dios
    y al mismo tiempo en sus escuelas
    preparar los cuadros de mando de la represión fascista
    ¿Cómo se puede ser tan fariseo?

    Control económico es control del poder
    Control mental, control sexual
    Realmente, tíos, nunca he visto religión
    que pretenda tanto salvarnos a hostias

  30. Este hombre es pura oscuridad, superstición, pensamiento mágico, miedo, tristeza y odio. Y por supuesto un transmisor de todo eso. Es decir, todo lo contrario de lo que tanto él como la gente se cree. Allá cada cual.

  31. Las Letras de la Polla y Gatiillazo son imperecederas porque siempre estamos rodeados de la misma mierda. Ya lo decía la canción ” Toda la Puta Vida Igual…”. Letra breve, mensaje claro.

  32. Yo nací antes del 70, en el 67. En el extremo más al suroeste de eso que llaman España Tuve la suerte de ver a los de La Polla ensayando para un concierto en el local de una banda de mi ciudad. El Evaristo no estaba en el ensayo porque tenía que curarse de una noche de fiesta carnavalera. Una pena, me hubiera gustado charlar con un tipo tan ingenioso y ocurrente. No he seguido mucho su trayectoria desde el disco de La Polla “Ellos dicen mierda, nosotros amén”. Pero cada vez que me lo tropiezo en el ordenador no dejo de leerle. Aunque no le guste mucho debería aceptar que para nuestra generación es un símbolo de persona de la calle con las ideas algo claras y las opiniones bastante formadas…

  33. Pingback: Evaristo bien clarito | Para escribir un poema

  34. No soporto a este personaje ni a LPR. Ver y oír cantar a este personajillo me da acidez de estómago.
    Pues sí, Evaristo es muy punk… y luego resulta que apoya a partidos naZionalistas… Pero, ¿no decía que odiaba a los partidos? Vaya pedazo de retrasado.
    Pero………”¿Cómo se puede ser tan fariseo?”

  35. Pingback: Evaristo : «Los punks éramos un montón de gusanos en un cadáver» | dj vox people

  36. Grande evaristo vi en vivo por primera vez la polla records en santiago de chile a los 18 años actualmente tengo 43, aun escucho la polla records y obvio que otras bandas aun voy a tocatas. Es muy bueno no cambiar nunca tu identidad. Los seguire escuchando.

  37. podias haberle preguntado por los componentes de la polla records que son de ellos?

  38. Como dice el propio Evaristo, una vez se ha desendrogado se ha desbloqueado y todos los pensamientos (u ocurrencias) que no fluían desde la postadolescencia le han hecho pelotera en los sesos y le salen desordenados e incoherentes. Con el tiempo libre que tiene ahora, supongo que los irá filtrando y colocando en su respectivo retrete, de hecho ya ha empezado a limpiarse el culo con algunas. A lo mejor en el 3er mundo como dicen por ahí y se puede leer en “Generación Cochebomba” (donde LPR y Eskorbuto son adorados por los subtes de Lima) los blancos y negros y los maniqueismos simplistas encajan mejor, de hecho allí los populismos y dictaduras revolucionarias y reaccionarias han hecho estragos.

    • En serio, crees que que Españistan es un lugar mejor que el tercer mundo? Ya lo han dicho los franceses: Africa empieza en los pirineos…

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