José Luis Cuerda: «El aprecio que se tiene en España por el trabajo intelectual es cero»

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El universo de José Luis Cuerda se extiende entre dos ejes de coordenadas que, lejos de ser excluyentes, han venido complementándose a lo largo de décadas: el cine y el vino. Guionista y director de algunas de las películas más reconocibles del cine español como Amanece, que no es poco o La lengua de las mariposas— y productor de taquillazos como Tesis o Los Otros, este albaceteño de nacimiento y gallego de adopción que con seis años quería ser confitero se ha empeñado en producir uno de los mejores vinos españoles en su viñedo de diez hectáreas situado en una ladera a orillas del río Avia, en la comarca del Ribeiro, Ourense. Allí, en un caserón del siglo XVI donde se encuentran las bodegas del vino Sanclodio, nos recibe y hablamos sobre vino, sobre cine y, si me apuran, sobre todo lo demás.

Comencemos hablando de tu faceta como viticultor. ¿Por qué el Ribeiro?

¡Porque es el mejor sitio del mundo! (risas) No, fue por casualidad. Terminé comprando esta finca y este caserón porque había empezado por buscar alguna de aquellas casas que había visto en ruinas por los alrededores de Allariz cuando hice La lengua de las mariposas, para rehabilitarlas. Me fui alejando del centro que significaba Allariz en la búsqueda de esa casa, llegué a tener apalabradas dos o tres, fijado un precio, etc. Y al día siguiente la frase era siempre la misma: “Hablé con la mujer y dice…”. Y decía una cifra que era el doble de lo que habíamos acordado. Tiempo después, rodando un corto en Cabanelas, me gustó mucho la zona y terminé comprando una casita en Paradela de Moldes. Pero la culpable de todo esto fue Nicole Kidman (risas). Fue Los otros. Los beneficios que produjo aquella bendita película. Cuando hicimos aquí la inauguración, le eché la culpa a Amenábar en público y la asumió. Otros decían “estos se lo gastaron todo en vino y en mujeres” y la verdad es que yo me lo gasté todo en vino. Nos juntamos doscientas personas y nos bebimos doscientas veintiocho botellas. Y no se emborrachó nadie.

Suele decirse que en esta zona se elabora el mejor vino blanco desde hace ocho siglos. ¿Qué lo hace tan especial? ¿Qué lo diferencia de los demás?

La diferencia es que esto está situado en unos parajes privilegiados. Primero, la tierra. El xabre, una descomposición del granito que hace que las tierras sean muy permeables y poco orgánicas, lo cual hace las viñas duras. Además se mezclan las características del clima mediterráneo y atlántico, lo que produce noches frescas, días muy calurosos y buenas maduraciones de la uva. Y las uvas autóctonas, con las que algunos estamos replantando el Ribeiro, que vuelven a hacer un vino de una calidad que fue ensalzada incluso por Cervantes y que terminó siendo uno de los vinos más apreciados en el mundo. La flota española que salía hacia América iba cargada de Ribeiro y alcanzaba el mayor precio en los siglos XVI y XVII. Después vinieron enfermedades físicas de la uva y morales de sus cuidadores, que dejaron caer la calidad del vino hasta unas simas profundísimas y que han creado muchísimos quebraderos de cabeza para recuperarlo. Pero en ello estamos, y creo que con mucho éxito.

Entre estas paredes han vivido monjes, nobles, políticos y ahora un cineasta. ¿Prefieres sentarte a la mesa con representantes de la Iglesia, la aristocracia o la clase política?

Depende de para qué. Para hacer chistes, bromas y gracias, los eclesiásticos son estupendos. Los monjes de Santo Estevo de Ribas do Sil, al llegar la Cuaresma, tiraban los cerdos al río, los sacaban con redes y se los comían. Y cuando los paisanos se quejaban, los frailes les decían: “Todo lo que se saca en las redes, son peces”. Esas historias son de mucho reír. Luego tienen otras bastante más terribles, para qué nos vamos a engañar. Los políticos, como conversadores, son aburridos porque intentan convencerte siempre y las sobremesas requieren calma, no excitaciones ideológicas.

¿Y la aristocracia?

La aristocracia me da igual. Me parece tan injusto que el nacimiento pueda marcar una categoría social… Prefiero la aristocracia del pensamiento. La aristocracia de la decencia, que no tiene nada que ver con la familia en la que nace uno.

¿Te interesaba la viticultura antes de embarcarte en este proyecto?

Nada. A mí me gustaba el tinto. El tinto bueno. Aunque lo bebía poquísimo. La primera vez que bebí un buen vino fue una botella de Vega Sicilia que probé en la Feria del Campo de Madrid, invitado por el director del colegio donde yo hacía el preuniversitario; un bon vivant que nos invitó a sus alumnos del Liceo Anglo Español y que luego ella y yo supimos que era el abuelo de Maribel Verdú. Hasta que empecé a beber blanco, casi por lógica ideológica: tenía una viña de vino blanco que además había plantado yo. Y ahora me encanta.

¿Crees en el vino de autor o no es más que una etiqueta?

Creo firmemente en el vino de autor. El vino de autor es una mezcla de lo que quiere el dueño de la viña, lo que el enólogo estima que debe hacerse y lo que hacen quienes trabajan la finca. Creo que aquí hacen caso a mis opiniones, pero a lo mejor yo propongo una cosa y luego cuando me voy, dicen “este es tonto, más vale que hagamos lo contrario, no sea que hagamos lo que él dice y nos salga un vino muy malo” (risas). Pero yo creo que no, que estamos muy de acuerdo y que estamos haciendo un vino que nos gusta a todos.

Sin embargo, recuerdo que el año pasado un blanco de mesa de la comarca de Valdeorras fue catalogado por Robert Parker como uno de los mejores caldos a nivel internacional. ¿Esto es un caso aislado o la calidad no está reñida con el precio? ¿Hay mucho de apariencia en el mundo del vino?

Algo de apariencia hay, porque entre otras cosas, vivimos en una civilización en la que lo que prima es lo que parece y no lo que es. Pero no sólo en el vino, sino en las personas, que es mucho más grave. Y en los productos culturales, y en los industriales… Ten en cuenta que vivimos en una época en la que, en el reconocimiento del producto, la influencia que tiene publicidad es enorme. Si no, no se haría. Hubo un famosísimo chorizo que no se fabricó hasta que la publicidad no había producido una demanda impresionante.

Pero llama la atención, porque era un vino que en el supermercado apenas costaba un euro y medio.

A aquel catador le costó el puesto.

Vaya.

Ésa es la verdad. Desapareció. Dejó de probar vinos españoles para Parker. Y este año, todos teníamos miedo de la reacción del nuevo calificador de los vinos del Ribeiro, que además no era un especialista en vinos españoles. Yo he tenido suerte porque ha repetido la calificación, le ha dado un 91. Las dos veces que la gente que cata para Parker ha calificado el Sanclodio, le ha dado un 91.

Sanclodio sería el acompañante ideal para ver cuál de tus películas.

Pues no quiero ponerme estupendo, pero creo que todas aguantan Sanclodio y Sanclodio aguanta todas. Estoy convencido de que aguanta cualquier maridaje. Tiene la suficiente personalidad como para aceptar muchos matices y para que los muchos matices que acepta sean adecuados para muchas clases de alimentos físicos y espirituales. Supongo que las películas gallegas que he hecho son especialmente idóneas para beber Sanclodio, e incluso Amanece, que no es poco.

Has hablado antes de la exportación del vino del Ribeiro a América. Háblame de ese mercado. ¿Está reservado a los Ribera del Duero, Rioja y compañía o hay espacio para los blancos españoles?

No, comenzamos a vender. Ahora mismo exporto ocho o diez mil botellas a Estados Unidos, que es un buen porcentaje sobre treinta y ocho mil, lo que vendimos el año pasado.

Sanclodio se compone mayoritariamente de treixadura, aunque…

Alrededor de un 70% es treixadura. El resto es godello, torrontés, loureira y albariño.

¿Los porcentajes se cumplen siempre con precisión?

No. Cuando me hablan del cupás —la mezcla de diferentes variedades de uva, N. del R. —, digo: “A mí el cupás me lo hace la naturaleza”. Yo uso todo el vino que producen las cepas todos los años, y un año se da un poco mejor el godello, otro año se da un poco mejor el torrontés, otro falla la loureira, etc. No fijo unas proporciones matemáticas. ¡Y eso es lo bueno! Que el vino se haga igual todos los años me produce inquietud.

A eso voy. Si la elaboración del vino no es una cuestión matemática, ¿en qué medida puede el viticultor predecir la calidad de la añada? ¿Hasta qué punto es controlable a priori?

No lo es. Lo ideal sería que si un año te viniese muy malo, lo tirases al río. O hicieses vinagre, que al río no hay que tirar nada. El año pasado hice una cata vertical y el vino del 2005 todavía se bebe. Pero no puedes predecir lo que va a venir. Sí existen correcciones enológicas que pueden hacer que los vinos mantengan unas constantes, pero nada más. Lo que no hay que olvidar es el famoso terroir de los franceses, porque esto está plantado donde está plantado. Yo no compro ni un gramo de uva ni un litro de mosto, y eso garantiza una personalidad básica que es lo que a mí me interesa. Me parece lo suyo que cada año dé de sí lo que da de sí. La climatología no la podemos variar. El terreno, tampoco. Sólo podemos alimentarlo y cuidarlo.

¿Y en el mundo del cine? ¿Se puede traducir con exactitud al lenguaje cinematográfico la idea que uno tiene en la cabeza o se dejan más elementos al azar que en la viticultura?

Los azares cinematográficos, de alguna manera, son más controlables. A veces, en el cine español, tenemos que jugar con un margen de azar porque la financiación es siempre problemática. Películas que se ruedan durante tres meses en otras latitudes, aquí se ruedan en dos, excepto dos o tres directores que consiguen muchas semanas de rodaje… Pero lo que hace la meteorología en la viticultura, a veces también lo hacen imponderables en el cine, incluida la meteorología. El último rodaje, el de Todo es silencio, fue muy problemático porque las mareas vivas influían en lo que tenías localizado para rodar de una manera. Y tienes que cambiar por completo cómo rodarlo e incluso dónde rodarlo, porque lo previsto ya no está allí.

Pero en un nivel más ideal, ¿lo que el director visualiza antes de meterse en faena suele diferir mucho del resultado final o la cinematografía permite reflejar fielmente lo que uno quiere?

Es que yo no visualizo hasta que no localizo. No puedo buscar la localización ideal, pero sí exijo unos mínimos a la localización, y es que estén en función de lo que quiero enseñar y que lo que vaya a enseñar sea la mejor manera posible de enseñar lo que quiero contar. Lo que hay que tener muy claro es lo que quiere uno contar. Porque luego hay una manera de hacerlo físico, de hacerlo sonido e imagen, que no es única. La mejor, en cualquier caso, es la mejor que tú puedes hacer con lo que tienes delante, pero quizá no es la mejor que a ti se te haya podido ocurrir. En Pares y nones yo hacía una reflexión por boca de Agustín González, que en un momento determinado le decía a Resines: “En definitiva, tú tampoco te casas nunca con quien quieres sino con quien puedes”. Entonces, ¿cuál es el ideal de plano para una pareja que se mira a los ojos y se enamora inmediatamente? Desde luego, es mucho más llamativo —por usar un adjetivo de bajo tonelaje— que la pareja se enamore mirándose a los ojos al lado de las cataratas del Iguazú y que ni se den cuenta de que allí está el Iguazú cayendo. Lo mismo que un acto amoroso perentorio es más perentorio si se hace en la cocina y en el suelo que si se hace en un dormitorio… Hay que elegir el escenario más elocuente, pero dentro de una escala enorme.

Hablas de tu primera película, Pares y nones, de 1982. Después de treinta años, ¿la motivación de un cineasta es la misma?

Sí. La mía, sí. Es hacer las historias que me gustan. Y tengo un amplio espectro. Me gusta la historia de Pares y nones, para mí deudora del cine francés, del cine de Rohmer, del cine de Truffaut… También del cine de Woody Allen, que siempre ha sido uno de mis directores y guionistas favoritos, porque creo que profundiza en la psicología movediza del ser humano con un talante cómico digno de mención. Cuando Félix Tusell me hizo el encargo de Pares y nones y me dijo que quería que fuese una comedia —lo cual entendí, porque él tenía que empezar a cimentar la productora que quería hacer a partir de algo que resultase rentable—, le dije que le hacía una comedia pero con una condición, que es una frase de una película de Hitchcock, Cortina rasgada, en la que uno de los personajes decía: “Pues esto por un lado tiene mucha gracia, pero por otro, maldita la gracia que tiene”. Pues las películas de Woody Allen son así. Y Pares y nones, poco comprendida por la crítica, que la homologó con lo que entonces llamaron “comedia madrileña”, tiene algo radicalmente distinto a la “comedia madrileña”, y es que su final no es un final feliz. Por un lado tiene mucha gracia, pero por otro, maldita la gracia que tiene.

¿Cuál es tu película favorita de Woody Allen?

Siempre he dicho que mis películas favoritas son Plácido y El apartamento, de Berlanga y Billy Wilder. De Woody Allen me gustan muchas. Hay momentos en sus películas que me ponen los pelos de punta. De todas maneras, yo aquí le devuelvo el favor. Un día me llegó un suplemento de un periódico de Valladolid con un post-it de Miguel Delibes, con el que estaba entonces trabajando en la adaptación de El Hereje, en el que me decía: “Ya me gustaría a mí que éste dijese de mí las cosas que dice de ti, so cabrón”. Busqué la página y vi una entrevista de Woody Allen en la que decía que había visto una película europea llamada La lengua de las mariposas y que le parecía una de las mejores películas que había visto en los últimos tiempos. Que era una de esas películas europeas que antes llegaban a Estados Unidos y que ahora llegan con muchísimas dificultades. Inmediatamente, le escribí diciendo: “¡A mí las suyas me gustan mucho!” (risas). Años después, cuando Sonia Grande le comentó que lo último que había hecho era un trabajo para José Luis Cuerda, el director de La lengua de las mariposas, dijo que le gustaría conocerme. Hubo un momento en el que querían que tuviésemos una entrevista en el Teatro Jovellanos, en Asturias, pero yo no sé inglés… ¡Luego he sabido que él también habla francés y podríamos haber hecho la entrevista en francés! Más adelante, Sonia le llevó unas botellas de Sanclodio y me escribió un mail que decía: “Hace usted tan buen vino como cine”. Y le contesté otra vez: “Muchísimas gracias. A mí el cine suyo sí me gusta. Si hace usted vino, pues…” (risas). Decía Rafael Azcona, al que le daba la razón siempre y se la seguiré dando, que a ver cuándo le daban el Nobel de Literatura a Woody Allen. Y es verdad. Hay toda una escuela de escritores judíos americanos, poco ortodoxos en cuanto a su judaísmo, de la que forman parte Philip Roth, Saul Bellow, Woody Allen y tres o cuatro más, a los que les tengo veneración. Lo que sabe esa gente sobre los recovecos del alma humana lo saben muy pocos.

Ya que mencionas a Rafael Azcona, llama la atención que la Academia premiase con el Goya al mejor guión original o al mejor guión adaptado las tres películas en las que colaboráis, El bosque animado, La lengua de las mariposas y Los girasoles ciegos. ¿Cómo era trabajar con él?

Era genial… Se aprendía con sus gestos, no hacían falta ni sus palabras. Era un hombre maravilloso. Una de las grandes cabezas y grandes corazones que ha habido en el cine mundial. Nos hemos reído muchísimo. No nos hemos peleado nunca. No me ha aceptado cosas y cuando he pretendido cambiar alguna suya me ha dejado cambiarla, aunque no he necesitado cambiar casi ninguna. Con Azcona me pasaba como con Fernando Fernán Gómez. Muchas veces me han preguntado cómo dirijo a los actores, y yo siempre contesto que sigo la máxima de Chabrol: más del cincuenta por ciento de la dirección de actores consiste en elegirlos bien. Si los eliges bien ya tienes mucho dirigido. Con Fernán Gómez hacíamos un ensayo, luego yo lo veía y nunca tenía nada que decirle. Alguna vez le introducía alguna duda, y siempre me decía lo mismo: “Voy a intentarlo”. Joder, a mí me los ponía aquí —y estoy señalando mi glotis—, porque lo clavaba. Con Azcona ocurría lo mismo. Y voy a poner un ejemplo. En La lengua de las mariposas, hay un momento al final para el que escribí que el niño, sentado en la escalera, terminando de leer La isla del tesoro, ve que llegan los republicanos a decirle a la madre que si está su marido y la madre miente y dice que no está. Y el niño ve todo esto desde la escalera, ve cómo el padre se sienta achantado en una butaca, cómo los republicanos se van y la madre cierra la puerta. Y yo escribo: “Cierra la puerta, apoya la espalda en ella y una lágrima asoma por su rostro”. Y me dice Azcona: “¡Y una mierda! (risas) Eso sólo lo hacía Virginia Mayo en los westerns. Nada de apoyar la espalda en la puerta. ¡Eso es como que se tire en la cama boca abajo y se ponga a sollozar!”

Buscando más realismo…

Rehuyendo el sentimentalismo pegajoso. Llevaba más razón que un santo. Y dije: “Pues se va a la cocina, que es donde estaba y de donde venía, y al mirar por la ventana, que de alguna manera es mirar al futuro y al pasado al mismo tiempo, se le resbala una lágrima”. Y eso sí lo aceptó. No pasaba una si la cosa derivaba a lo fácil y a lo barato. Tenía algo que aconsejaba Hemingway para escribir bien. Recomendaba que se tuviese un aparato en la cabeza que fuese un detector de mierda. Y que fuese irrompible. Porque lo fundamental, para escribir bien, es saber qué es mierda y qué no.

Por lo que has dicho sobre Fernando Fernán Gómez, entiendo que para ti la dirección de actores, más que una serie de instrucciones previas a la interpretación, es la matización de lo que te van ofreciendo, al contrario que muchos directores.

Es lo mismo que he dicho antes sobre la localización. Siempre procuro tener lo mejor. A los actores les pido hacer un teatrillo, quiero ver lo que están proponiendo. Y a partir de ahí lo matizo.

Vamos, que a ti Lee Strasberg y Stanislavski…

Mira, allá cada cual… Lo que sí te puedo asegurar es que nunca les diré —y sé que hay directores que lo dicen— cosas como “mira, imagínate que tu novia está en la cama con tu mejor amigo y que además le está diciendo exactamente: tú sí que lo haces bien y no mi novio”. ¡Yo qué coño me voy a meter en la vida de nadie para que se motive! ¡Motívate como te dé la gana, si es que necesitas motivarte! Actuar es saber cuál es el resultado que tienes que conseguir y qué medios tienes para conseguir eso. He tenido actores que se iban, daban saltos, gritaban… Eso es una jodienda. ¿Pero el resto del equipo qué necesidad tiene de asistir a ese espectáculo? Yo tengo gran prevención a los profesores de drama. En un momento determinado, le dije a un actor en un rodaje: “Adviértele a tu coach que le voy a pegar dos hostias. A mí que no me mande dirigido a ningún actor, porque los dirijo yo. Si quiere, yo le produzco un corto y que dirija actores. Pero que no me mande a nadie dirigido porque tengo que desdirigirlo. Y ése es un trabajo muy penoso”. ¡Es que no tenemos por qué coincidir en cómo ve él el papel y cómo lo veo yo! Y en definitiva, el que corre con la responsabilidad soy yo. Cuando me preguntan si el autor de una película es el director o no, siempre digo que sí. Pero eso no es sinónimo de cine de calidad, ni de cine de autor… Todo director es el autor aunque sólo sea por una razón, tanto por acción como por omisión: porque nada de lo que se ve y se oye en una película estaría allí si el director no hubiese permitido, fomentado u obligado a que aquello esté allí. Es el responsable máximo de lo que se ve y se oye. El director de una mierda de película es una mierda de director y una mierda de autor. Igual de autor era Cervantes de El Quijote que Corín Tellado de sus novelas, pero hay una diferencia de calidad.

¿Entonces crees que el centro de gravedad de una buena película se encuentra más hacia el lado de la dirección que del guión?

Evidentemente. Yo soy guionista. Y soy director. Eso lo sabía Azcona. Decía: “Coño, el guionista es la puta de esto, y tiene que hacer que esa puta le resulte satisfactoria al director”. Yo no quiero hacer una película en contra del director. Y si es un imbécil y yo le doy una genialidad de guión, se va a cargar mi guión, ¡pero en su mano está cargárselo! Eso no tiene defensa. El guionista no puede luchar para que su guión prevalezca sobre las pobres o geniales ideas que tenga un director. De hecho, hay muchos autores de novelas que se quejan de las adaptaciones que se hacen, pero ninguno devuelve el dinero renunciando a esa película.

Esto explica por qué a pesar de la genialidad de un guionista en concreto, casi nunca goza de la misma fama que el director de la película.

Cada uno tiene su función dentro de la película. El actor es mejor actor que el director. Pero alguien tiene que decir “la cámara va aquí, y va con este objetivo, y va a esta altura, y lo que se ve en el cuadro es éste que entra y el otro que sale”. Yo sé que dentro de la profesión —fuera no se sabe tanto— hay alguno del que se dice que se lo hace el cámara. ¡Claro, porque ha delegado, porque lo ha dejado, porque no sabe hacerlo, porque es un mal director! Ser director es una gilipollez si eres un gilipollas de director. Y eso en cine se sabe.

De alguno se dice que sin su director de montaje…

Sí, pero el montador no va a montar ningún plano que tú no hayas rodado. Y tú le vas a decir “yo esto no lo quiero así, sino así”, o “este plano que tú quieres que dure hasta aquí, yo quiero que dure hasta aquí”. Y él te lo podrá discutir, pero el que dirige es el que dirige. Y en su pecado lleva su penitencia. ¿A que no ves que de ninguna película digan que es una mierda porque el guión es una mierda? Podrán decir que falla el guión, pero la leche se la dan al director. Y a los actores, también. Pero siempre que me hablan mal de un actor, yo pregunto quién lo ha dirigido, qué guión tenía que defender, qué diálogos tenía que decir, en qué situaciones tenía que decirlos. Porque el actor es el resultado final de todo un proceso en el que muchas veces está totalmente indefenso.

Y tú, personalmente, ¿encuentras más satisfactoria la dirección, la producción o el desarrollo del guión?

Donde mejor se pasa, porque te sientes menos presionado y menos responsable, es en el guión. Yo escribo normalmente lo que me da la gana, lo que creo que debe ser. Claro que si me discuten una secuencia determinada, también la discuto y la defiendo. Y me convencen o no me convencen. Soy muy fácil de convencer cuando lo veo claro. Y no me duele nada cortar. Soy buen cirujano. Ahora, cuando creo que llevo razón, lo defiendo a capa y espada. Eso pasó dos o tres veces incluso con Amenábar, al que le preguntaba cómo es que iba a rodar un plano de tal forma o cómo es que iba a hacer tal otra cosa. Luego él me decía que le daba varias vueltas en la cabeza y yo le contestaba que se lo había dicho tres veces, pero que hiciese lo que le diese la gana. Lo que no me ha valido nunca es el “yo creo que debe ser así”. ¡Pero dime por qué, coño! Y te voy a poner un ejemplo de Tesis que creo que es ilustrativo. La presentación del personaje de Fele Martínez está hecha en la cafetería de la Facultad de Ciencias de la Información, con todo hecho una mierda encima de la mesa, y está escuchando techno o heavy o no sé qué coño de nomenclatura de estas. La protagonista, Ana Torrent, es presentada con la mesa perfectamente organizada y oyendo música clásica. Y yo le dije: “Esto es una simpleza, Alejandro. Tu película es mejor y más compleja que una presentación de los personajes con una visualización tan simple”. Se lo dije tres veces. La hizo. La rodó. La montó. Está en la película. Pues muchísima gente que me merece muchísimo respeto me ha comentado lo acojonante que es Alejandro, porque solo con una pinceladita te presenta a Fele y a Ana y ya ves cómo son los personajes. Y es verdad. Depende de lo que tú quieras primar. En este caso, la eficacia inmediata, cosa que yo defiendo.

Es uno de esos asuntos opinables en los que no existe una argumentación correcta o incorrecta.

Es que no sé llevarles la contraria a los que prefieren eso a mi criterio. Creo que valen los dos, y depende de lo que dice cada uno en el momento en el que lo está diciendo y por lo que lo está diciendo.

Cambiando un poco de tercio, ¿crees que existen personajes en la industria cinematográfica con los que los medios o la Academia son más benevolentes? ¿Existen niños mimados en el cine español?

No lo tengo claro. La Academia es muy difícil de gobernar. El censo está compuesto mayoritariamente por actores y el sistema de votación se ha discutido mucho. A mí me parece que está bien. Ha habido dos o tres veces que he sido nominadísimo y luego no he sacado nada. La lengua de las mariposas tuvo las mismas nominaciones que Todo sobre mi madre, que se lo llevó todo. Pero las cosas pasan por lo que pasan y las razones por las que pasan me dan igual. También se habla del lobby catalán, que recoge el voto para producciones catalanas. Pero la vida es así. Lo que hay que hacer es relativizar los resultados. Que eso defina la calidad de una película o no… Eso es el encapsulamiento circunstancial de un producto en un determinado momento. Lo que me gusta de los Goya es que saquen adelante películas que si no fuese por ellos no saldrían adelante con la brillantez con la que han terminado saliendo. Todos los años hay una película modesta que termina haciéndose rentable o incluso teniendo grandes beneficios gracias a los Goya. Y el caso de Tesis es paradigmático. De los que invertimos en Tesis, el que menos ha ganado con ella ha ganado un mil por cien.

¿Existe o no un doble rasero en los Goya?

Los problemas del cine español son otros, no los Goya.

¿Cuáles son?

Joder… ¿Nos vamos a comer? (risas). Son la financiación y el clima social que lo rodea como producto cultural o espectáculo. Son económicos, sociológicos, políticos, artísticos. En España —y voy a hacer afirmaciones categóricas— se hace una muy buena película al año. Se hacen dos o tres que no están nada mal. Se hacen otras dos o tres que podían haber estado bien pero no han estado bien. Y todas las demás son pésimas o muy malas. Eso, sobre ciento cincuenta, es doloroso. Pero en el cine americano, en el que se hacen mil quinientas, que me diga alguien cuáles son las quince muy buenas del año pasado. Que me diga cuáles son las cuarenta y cinco buenas. ¡El esquema se repite en todos los países! No hay talento suficiente para otra cosa. Pero esta cuenta no se hace nunca. Otro problema es cómo se refleja el cine español en los medios. ¿Alguien ha hecho la cuenta de lo que le cuesta al cine español conseguir un premio internacional? Supongamos que le cuesta un millón de euros. ¡Al cine americano le cuesta cincuenta, pero tiene muchos más premios el cine español! Y estoy comparándolo con el americano, pero lo mismo ocurre con el alemán, o el holandés. ¿Cuánto le cuesta al cine español conseguir una foto en primera plana de un actor? Un huevo. ¿Cuánto le cuesta al americano? Nada. ¡Se la regalan! Tom Cruise va al hipódromo con una rubia y tiene media página. Resines va al hipódromo con una pelirroja y no lo saca ni Dios.

Algo harán ellos bien que no hace bien el cine español…

Los que no lo hacen bien serán los medios. Ellos claro que lo hacen bien. Van a lo que vende. Y yo no digo que no hagan eso, pero luego que no se usen los mismos parámetros. Que dejen de afirmarse cosas que es científicamente demostrable que no son así. Tesis es la película más rentable del cine europeo en toda su historia. ¿Has leído eso en algún sitio? La lengua de las mariposas, en Estados Unidos, en el circuito de arte y ensayo, funcionó muchísimo mejor que otras películas españolas de las que sí se habló. Pero de esa no, porque como trata sobre la Guerra Civil…

¿El público español sigue demandando películas sobre la Guerra Civil?

Las películas sobre la Guerra Civil siempre son las de máxima recaudación ese año. Eso tampoco se dice nunca. O sea, que el público español sí quiere verlas.

Entonces no crees que se hayan rodado demasiadas películas ni escrito demasiadas novelas sobre ese tema.

¡Poquísimas! Para la importancia moral, social y económica que ha tenido, para el atraso que ha supuesto en la elaboración de la personalidad de los españoles, se ha escrito poquísimo. ¡Anda que no quedan cosas por decir! Si yo contase lo que sé y no he contado… Venga, os voy a contar una cosa. En Los girasoles ciegos, por ejemplo, tenía a huevo la posibilidad de contar algo que ocurrió en Albacete en la posguerra y no lo conté. Allí había un prostíbulo, en la Plaza Mayor, donde después de la guerra iban falangistas uniformados, con su camisa azul, pantalón gris, cinturón de cuero, hebilla de hierro, y se dedicaban a hacerles la vida imposible a las putas. Ellas tenían un canario en una jaula, y uno de aquellos falangistas, una noche lo sacó de la jaula y le arrancó la cabeza de un bocado. Ellas, que habían aguantado todo tipo de vejaciones, no lo soportaron y salieron detrás de los falangistas con navajas albaceteñas para acuchillarlos. He tenido a huevo contarlo y no lo he hecho porque me parecía excesivo. No he contado historias que sucedieron en el colegio de los escolapios de Albacete, donde yo estudié, porque eran terribles. Ni las voy a contar ahora, tampoco. ¡Hemos salido normales de milagro! Mi padre, que fue jugador de póker toda su vida, nos decía: “Habéis salido buenos porque os ha dado la gana” (risas). En España hemos salido medianamente normales durante varias generaciones porque nos ha dado la gana.

Cuando has dicho que el público español quiere ver películas sobre la Guerra Civil me ha parecido que querías resaltar que hay quien no quiere verlas.

No quieren verlas quienes no van a verlas, que son los mismos que dicen que el cine español es malo. Si se comprobase cuántos de los que dicen que el cine español es una mierda han visto alguna película española, veríamos que son prácticamente ninguno.

¿A quién puede interesarle denostar porque sí al cine español?

Al español, que cree que todo lo que suena a cultura merece que se saque una pistola y se apunte a la sien del que la defiende. Os voy a contar una anécdota cojonuda. En el café Teide, en Madrid, había una noche un industrial con su joven amante. Y la joven amante, señalando a César González Ruano, le preguntó al viejo industrial qué hacía aquel hombre allí todas las noches, a lo que él contestó que estaba escribiendo. Ella dijo: “¿Y vive de eso?” Él respondió: “Mujer, si se viviese de escribir, escribiríamos todos”. El aprecio que se tiene aquí por el trabajo intelectual es cero. Se dice que los que se dedican al cine son unos mangantes que viven de las subvenciones. Y esto se suele afirmar en medios que viven de la subvención más que el cine español.

A propósito de esto, nos decía Ángeles González-Sinde que en España, desde Cervantes, se respeta muy poco a la gente de la cultura. Que es algo inherente a nuestra sociedad.

Tú dices que alguien es poeta o pintor o músico y te contestarán “a picar piedra lo pondría yo para que viese lo que es ganarse la vida honradamente”. E igual de honrado es ganarse la vida picando piedra que escribiendo los cuentos de Aldecoa. Creerá la gente que el trabajo intelectual no agota físicamente, y la verdad es que cuando te tiras diez horas escribiendo, terminas matado. Es un trabajo jodido. Te dejas muchas cosas.

González-Sinde ha sido sucedida por José Ignacio Wert en el Ministerio de Cultura. ¿Qué te parece su gestión después de siete meses?

Lamentable. Una vez hubo quien quiso comprobar si era útil el uso del sacacorchos con una botella de champán, con tan mala suerte que se rompió la botella y se fue a hacer puñetas el champán. Y Eugenio D’Ors comentó: “Los experimentos, con gaseosa”. Experimentando como se está experimentando, recortando como se está recortando, sólo vamos a obtener resultados cuando hayan fracasado. Y habrán fracasado con algo que se llama producción cultural, que no tiene fácil recuperación. Aparte de que, económicamente, esta subida del IVA para recaudar más va a ser inútil. Como se va a gastar menos, se recaudará menos.

El aumento del IVA en las entradas de cine es de un 8% a un 21%. Hay quien opina que esto podría dejar herida de gravedad a la industria y hay quien opina que no, porque el consumidor suele terminar resignándose.

Entre que se resigna y no se resigna, habremos perdido millones. Y se habrán dejado de ver películas, obras de teatro y conciertos que habrían valido la pena. Pero en esto hay implícita una venganza a unos productores de cultura que no les han sido afines y lo han manifestado abiertamente. Montoro, que es el que lidera desde Hacienda este tipo de hazañas, lo lleva impreso en la cara. Es de los que nos ponía a todos a picar piedra.

¿Hasta tal punto crees que afecta a la industria del cine el color de la Moncloa?

Le afecta, pero lo hace de una manera paradójica. Aznar concedió subvenciones. La mejor subvención que se ha dado nunca al cine español la ha dado Esperanza Aguirre

¿A José Luis Garci?

Solo digo que la mejor subvención que se ha dado nunca al cine español la ha dado Esperanza Aguirre. La cultura oficial española fue apoyada a capa y espada por el franquismo, pero no lo ha sido cuando los socialistas han estado en Moncloa. Las ofertas abiertas más explícitas de las que yo he sido testigo no han venido por el lado del PSOE en ningún caso. Pero no hay que subvencionar culturas. Hay que subvencionar las plataformas que permiten que las distintas manifestaciones culturales se expresen con la mayor libertad y la mayor eficacia. Hay que apoyar a quienes fabrican productos culturales. Sean del espectro que sean o sean del tinte que sean, siempre que respeten las normas democráticas del juego.

¿Pero por qué merece el cine estar subvencionado? O mejor dicho, ¿por qué lo merece más que otros sectores?

¡Es que eso es mentira! Hay muchísimos sectores que están más y mejor subvencionados que el cine. ¡La máxima perceptora de subvenciones en España es una señora que se dedica a la agricultura!

Es una señora con muchas tierras que subvencionar.

¡Muchísimas! Podría ir del norte al sur de España sin salir de su finca. ¿Qué necesidad tiene de que se le subvencione? Que me lo cuenten.

Tampoco se puede paliar con subvenciones la escasez de demanda en el mercado de productos cinematográficos.

El mercado se induce. Si no existiese la inducción del mercado, no existiría la publicidad. ¿Cómo no va ir más gente a ver una película que tiene todas las páginas de todos los periódicos y de todos los suplementos en la semana de su estreno que otra que no tiene ni para pagar una página de publicidad? Cuando además, el tonto que la protagoniza está en las revistas desde tres meses antes. ¡Y aparece hasta en los yogures! ¿Pero qué es eso del mercado? Los mercados son una ficción económico-administrativa y sociológica que hace que todo vaya de puta pena. Los mercados no regulan nada. Quieren ganar, y ganar de cualquier manera. ¿Cómo va a ser eso lo que regule la producción cultural ni ningún tipo de producción? ¡No existiría ningún periódico! Serían deficitarios todos.

La impresión es que la oferta es muy superior a la demanda, en el caso del cine.

¡Coño, y en el caso de la prensa! Y en caso del DDT, y en el caso de los desodorantes, y en el caso del fútbol… ¿No hay mucha más oferta de fútbol que demanda? ¿Cuánto deben los clubes de fútbol a Hacienda? Al pasar frente al Bernabéu vi que la entrada de un Real Madrid – Sporting de Gijón costaba 50 euros. Eso no es caro… ¿Y 8 euros del cine es caro?

Sin embargo se llena el estadio.

Sí, ¿pero cuántos minutos dedica la televisión a la promoción del fútbol? ¿Y cuántos dedica al cine? Claro que en el cine hay mucha más oferta que demanda, pero eso ocurre con todo.

Si hay una muy buena película al año, tres que no están mal, tres que podrían haber sido buenas y muchísimas que son pésimas, hay una gran cantidad de películas pésimas que la gente no está demandando y sin embargo sí están siendo subvencionadas.

¡Qué va! Muchas son suicidas. Para financiar una película hay que hacer preventas. La vendes para televisión, para vídeo, etc. Bueno, la vendías, porque ahora con eso de bajarse las películas, que es bajarse los calzones, bajarse la legalidad… Claro, las películas están ahí, a disposición del que se las quiera bajar. Y me parece perfecto. Como sus coches, que están a mi disposición en la calle y yo los puedo coger. No los pienso vender, igual que ellos dicen que no piensan hacer negocio con las películas que se bajan. Tampoco yo con su coche. Me lo bajo para usarlo yo, igual que hacen ellos con la película. Perfecto. Bájatela y yo me bajaré tu nevera al llegar a tu casa. La abro y cojo lo que me dé la gana. Si se socializa todo en este mundo, que empiecen por el cine, de acuerdo. ¡Pero se sigue por todo lo demás! Si las películas tienen que ser gratis, más gratis tiene que ser el filete. O la pechuga de pollo. O la vivienda.

La diferencia es que el consumidor demanda pechugas de pollo y hay un buen señor en el supermercado que se las da a cambio de un precio. Es un trato. Sin embargo, en el caso del cine, y tal y como está la regulación actualmente, el público demanda películas y las encuentra gratis.

Pero gratis es todo. Tu camisa es gratis si te la quito. Para mí es gratis, pero no me dejas que te la quite. Todos tenemos todo a nuestra disposición. Aquí está mi viña, el que quiera que entre y se lleve las uvas. Es gratis, pero es un robo.

No obstante, así como llevarse las uvas sí es un robo, que un internauta acceda a un portal de almacenamiento de archivos y se baje varias películas, con la ley española en la mano, no lo es.

Pues que se las lleve. El problema es que tú eso lo haces en un college inglés y te expulsan, porque éticamente no merecerías ser estudiante de ese college. Son diferentes culturas, y aquí se prima la cultura del más listo. Del listillo. Y a mí, que alguien haga eso individualmente, no me parece mal. Ahora, que no intente defenderlo porque no tiene defensa ninguna. La única defensa es que uno lo hace porque nadie le pega, porque si le pegasen dejaría de hacerlo.

¿El futuro del cine pasa por Internet o la red y la industria son enemigos irreconciliables?

No, no son enemigos. Son amigos de circunstancias, pero amigos. Tendrán que colaborar. No les queda otra y además está bien que colaboren. No es buen asunto acostumbrarse a ver el cine en pantallas tan pequeñas, se pierden detalles. La interpretación de un actor en plano general o en plano medio en una pantalla de ordenador o de teléfono pierde mucho. Cada vez se empobrecen más los fondos, la situación de los personajes dentro de un espacio, etc. Si empezamos a trabajar pensando en televisiones e “internetes”, son elementos expresivos que pierdes.

¿Es justo el canon por copia privada?

¿Es justo que las grandes superficies carguen todos sus productos con un 5% por lo que a ellos les roban a lo largo del año? ¿Has leído o has visto que alguien proteste por ello? Yo te hago otra pregunta, ahora que el canon ya no se cobra. ¿Has visto que haya bajado el precio de algún producto? Las empresas productoras de soportes cargaban ese canon al consumidor, no lo asumían ellas. Pero ahora que ha desaparecido, no han librado al consumidor de esa carga. Eso explica bastante quiénes son los perceptores de ese tipo de cánones, y que la bulla que organizan no es una bulla que luego levanten cuando ese ruido ya no tiene sentido. Vamos a dejar de tocar ya las narices y vamos a cargar las responsabilidades de los hechos sobre quienes los producen.

Se puede inferir de tus palabras que el canon no era justo.

No, lo que se infiere de mis palabras es que es algo que se cobraba porque se sabía que se usaba para lo que generaba derechos de autor. Como después ha desaparecido, me da igual. Lo que no me da igual es que se eche la bronca a las gestoras de derechos por algo que se produce en el resto del comercio y nadie echa broncas. Y que se deje de producir y nadie diga que va a descontarlo. ¿Por qué esas grandes empresas fabricantes de productos electrónicos no lo descuentan si ya no lo pagan? ¿Son derechos adquiridos?

Hablando de gestoras de derechos, tú has formado parte varias veces de la Junta Directiva de la SGAE. ¿Cuáles son las principales diferencias en lo atinente a la gestión de derechos de autor con Antón Reixa al frente del Consejo de Dirección en relación con la anterior presidencia?

Hombre, con Antón Reixa está por ver. Acaba de empezar. Me imagino que no cometerá los errores que se cometieron anteriormente, que por lo que se está viendo, fueron muy gordos y lamentables. De todos modos, mientras no tenga los datos que tienen los jueces, yo no me atrevo a juzgar. Me han sorprendido muchas cosas. Creía que otras podrían ser inconvenientes, pero no que podían tener la gravedad que han resultado tener. Yo hubiese puesto las manos en el fuego por dos o tres de las personas encausadas. Por los demás ni las pongo ni las dejo de poner, porque no los conozco suficientemente. La gestión de Teddy Bautista, en concreto, fue espectacular con respecto a quienes ocuparon ese puesto anteriormente. El incremento de recaudación, el tipo de reparto, lo que percibían los autores… Que eso haya desembocado en un proceso judicial del alcance del que está en trámite, me ha descorazonado mucho.

A propósito de los derechos de autor, ¿la cultura gratis es un horizonte o una falacia?

Vamos a ver, la cultura es gratis. Usemos las palabras adecuadamente. Vivimos una cultura espantosa, mezquina, egoísta, de negruras inconfesables. Estamos viviendo una cultura económica, de aves rapaces y de carroñeros a los que les importa un verdadero carajo cómo puedan resultar en la sociedad las gestiones que hacen. Estamos inmersos en la trampa, la mentira y el negocio del caiga quien caiga. Se sacralizan palabras como mercado. Se dicen tonterías como que es equilibrador, cuando el mercado es rapaz. Y la rapacidad quiere decir que el poderoso puede con el no poderoso siempre. Aunque hay poderosos tan tontos, que aun siendo poderosos, pierden. Y en España ha habido casos absolutamente ilustrativos de lo que digo. Pero no es lo suyo. Es mucho más fácil ver perder al que ha sido perdedor toda la vida y se le quiere condenar a que lo siga siendo, que al poderoso que mete la pata casi siempre por ambición. ¿Es la cultura gratis? La cultura es lo que estamos viviendo. Es lo que se produce de una manera natural de la aplicación de los principios generales de una civilización que va en contra de la naturaleza humana, que siempre va a favor del corto plazo. Y eso, a lo único que lleva, es a la humillación del resto de seres humanos, de quienes no tienen el poder para beneficiarse de él. Los productos culturales, que es de lo que estamos hablando en realidad, son eso, productos. Y requieren una manipulación técnica, requieren una manipulación comercial, requieren que se cree un ámbito apropiado para ser recibidos como tales manufacturas culturales, y eso está hecho de un material costoso. A la cultura tiene acceso todo el mundo y lo único que tiene que hacer es aplicar sus sentidos. Y los aplicas y hueles la mierda en la que estamos viviendo con una facilidad impecable. ¿Quieres cultura? Vete a Lavapiés y observa cómo es la cultura en ese ámbito en el que cada vez se vive más en guetos —y con guetos me refiero tanto a minorías brillantes y fastuosas como a verdaderas bolsas de pobreza insostenibles desde el punto de vista de la dignidad humana—, y verás que es una cultura que vivimos saliendo a la calle. La producción cultural, sin embargo, es otra cosa. ¿El consumo de la cultura tiene que ser gratis? ¡Pero si ya la estás consumiendo! La estás consumiendo gratis y aunque no quieras la vas a consumir. Y vas a consumir pobreza como no está en los escritos. Ahora bien, lo normal es que si yo hago una reflexión de este tipo, la quiera cobrar. A mí me ha costado trabajo hacerme una cabeza que, salvo error u omisión, sirve para decir cosas que suponen un análisis de la realidad. Yo he hecho una inversión para conseguir unos resultados, que son tener una cabeza y una conciencia que me hacen sentirme más seguro en el mundo en el que vivo. Pero más seguro argumentalmente. Y por el discurso anterior creo que se comprende que no estoy nada seguro. Al revés, vivo a la intemperie de la peor manera y me las pueden dar por todas partes. Y de hecho, a veces lo procuran y a veces lo consiguen.

No hace mucho, el mundo del cine se posicionó prácticamente en bloque a favor de una determinada ideología política. ¿Crees que lemas como el “No a la guerra” le ha terminado pasando factura?

Cabe esa interpretación. Yo no la hago de manera automática, pero cabe esa sospecha. Porque si no, es muy difícil explicar en su totalidad el desprecio al mundo del cine que se ha hecho desde los medios oficiales o paraoficiales. En el cine también hay gente de derechas. Es difícil que los técnicos hayan expresado su ideología de manera clara. Lo que ocurre es que hay nombres con cierto brillo, que son a los que se les suele preguntar su opinión, que se han expresado como creían que debían expresarse. Es muy difícil estar a favor de mentiras como que hay armas de destrucción masiva, y decirlo tres veces, y decirlo en medios como la televisión. Y que luego un ministro suyo salga diciendo que el Presidente nunca había dicho que hubiese armas de destrucción masiva. Es muy difícil tragar eso. Sea uno del cine o sea un labrador. Yo estoy en contra de cualquier guerra. Ventilaría los asuntos internacionales con dos jugadores de ajedrez o de ping pong.

Sí, pero no es difícil presumir que esto debió de acarrear ciertas consecuencias.

No te diría yo que no, pero eso forma parte de la dignidad civil. Si por opinar lo que crees que hay que opinar, otros, en vez de oponer argumentos, oponen medidas que te lesionan por haber hecho ejercicio de esa dignidad, bienvenida sea la lesión. Nos pasaron cosas más gordas en el pasado…

Al hilo de lo que sugieres, ¿es comprensible la oposición a la Ley de Memoria Histórica?

Es perfectamente comprensible. No quieren que se sepa. Dicen que aquello ya está enterrado y olvidado. Enterrado, sí. Ya se encargaron ellos. Olvidado… es más complicado. ¿Por qué van a querer que se remueva? Por supuesto, en una guerra civil hay disparates por ambos bandos, pero lo primero que hay que ver es quién empieza la Guerra Civil y por qué, a quién beneficia esa guerra, qué beneficios se extraen de ella y sobre todo qué necesidad hay de la aniquilación posterior. Está chupado matar indefensos. Eso está chupado. Los militares siempre llevarán las de ganar. Quien puede matar a distancia siempre tiene ventaja.

¿Cómo ves el momento político actual?

Pues poniéndome castizo, chungo. Veo que el ejercicio actual de la Administración está basado en una mentira consciente que persigue el acceso al poder, y que una vez que se ha accedido al poder, se ejerce con una arrogancia que yo no veía desde hacía siglos. Me parece que nos dicen mentiras todos los días. Nos dicen “estamos haciendo lo que exigen los mercados”, y al día siguiente los mercados suben la prima de riesgo y tiran la bolsa. Pues que digan “¡ahí va, perdón, que me equivocado!” y hagan lo contrario. Porque que a uno lo gobiernen los mercados… ¿No serán los mercaderes? Me cuesta mucho creer que esto lo regulen los mercados. Y si es Alemania, pues a sus órdenes, señora Merkel. Pero entonces vamos a beneficiarnos también de otras políticas de la Merkel. Entremos en el cupo. Declarémonos colonia alemana. No sé, no me gusta un pelo.

Tú, que eres autor de historias, ¿qué final imaginas para ésta?

Mediocre. Hay uno terrible, y es que el pueblo soberano no aguante más en un momento determinado. Y ese es indeseable, posible y temible. Porque la desesperación dicta siempre cosas tremendas. Es que no se pueden decir los recortes que va a haber, las subidas de impuestos o las personas que se van a echar a la calle el mismo día que se produce una amnistía fiscal. ¡No se puede hacer eso! Es de una maldad incalculable. Pero además, ¿a quién va a beneficiar? Nadie de esos está acogiéndose a la amnistía fiscal. ¿Por qué voy a pagar el 10% si puedo no pagar nada y seguir como estoy y no me va a pasar nada? Es más, si después de pagar ese 10%, quedas libre de pecado y limpito como el culito de un bebé, pues oye, a cagar… Es una sinvergonzonada sin límites. Y sobre todo una crueldad con la gente a la que estás poniendo en la calle, a la que estás jodiendo la vida. ¡Es que nunca se ha incidido socialmente en los ciudadanos como con este tipo de medidas! La subida del IVA… Como sube el IVA, recaudaremos más dinero. ¡Una mierda, porque va a bajar el consumo en la misma en que ha subido el IVA o más! Porque es incontrolable la percusión que eso produce en una masa que está cada vez más acojonada. Y lo peor es que quien tiene que explicar esto, lo único que dice son chuladas. No estamos en buenas manos. Yo sé que es muy fácil irse al pasado, ¡pero ya los echasteis! Que Montoro pregunte “¿tan mal lo estamos haciendo?” ¿Cómo que tan mal? ¡Pero si hasta os lo están diciendo todos a los que vosotros queréis escuchar!  Pero claro, lo que dice el Banco Central Europeo es: “Os dijimos que subieseis el IVA y no ha funcionado. De todas maneras, en 2013 lo tenéis que subir otra vez”. ¿Y yo soy tan tonto que tengo que hacer caso a tu tontería, o piensas que soy el doble de tonto que tú o quieres que me lleven a la guillotina?

Soledad Gallego-Díaz opinaba al respecto en una entrevista para Jot Down que el germen de la crisis se halla en la gestión llevada a cabo por las administraciones de Reagan y Thatcher.

Hombre claro, la Thatcher se cargó en Inglaterra la mejor cobertura médica que había para los ciudadanos. Se empeñó en privatizarla y la mandó a hacer puñetas. Ahora está levantándose…

Es decir, tú crees que existe una relación directa entre la situación económica actual y el conservadurismo moderno.

¡Pero de una manera absolutamente mecánica! Eso que se llamó liberalizaciones del suelo, ¿de qué ha valido? ¿A dónde ha llevado? ¿Quién se ha beneficiado de eso? ¿Quiénes mantienen esos beneficios? ¿Quiénes no han sabido administrarlos y se han ido a la mierda? ¿Quién ha pedido cuentas de eso? Lo que pasa es que no quieren hablar de lo primero. Quieren hablar de lo segundo y de lo tercero, pero de la causa primera ya nadie quiere hablar.

Suele asociarse la causa primera con la desregularización del sistema financiero.

¿Y en qué se basa esa desregularización del sistema financiero? ¿No tiene algo que ver con la filosofía liberal de que las cosas se regulan prácticamente solas? Pues si es en eso en lo que se basa, habrá que regular. Y habrá que meter hostias, si hace falta. Hay dos ideologías que me parecen admirables si no partiesen las dos de un punto erróneo, que son el liberalismo y el anarquismo. Las dos parten de la bondad del ser humano, y yo creo que esa bondad del ser humano se termina en el momento en que entran en juego las coordenadas civilizadoras y culturales de los momentos históricos que hemos ido viviendo.

Parece que no tienes mucha fe en la mano invisible a la que se refería Adam Smith.

La tendría, pero como esas manos son visibles y llevan relojes de oro, pues no. De todas maneras, yo soy de Albacete. Soy una persona normal, que piensa un poco, a veces acertadamente, otras erróneamente, y de esto sé lo que creo que me dicta el sentido común. No es la opinión de un experto. Yo tengo tres años de Derecho y suspendí Economía Política. Bien es verdad que luego alguien, no diré quién porque es una persona muy conocida hoy en día, se presentó por mí en septiembre y sacó un notable.

No vas a decir quién…

No (risas). ¡Se presentó por mí y no nos parecíamos nada físicamente! Y sacó un notable. De los pocos notables que he sacado yo en la carrera de Derecho.

Cambiemos de tema. Jot Down viene publicando una serie de artículos diarios que se llama El libro que leería durante la película que no puedo perderme. ¿Cuáles son tu libro y película favoritos?

Un día me preguntaron cuáles eran mis directores favoritos e hice una lista por orden alfabético. Me salieron cien, que empezaba probablemente por Alcoriza o por Aldrich y terminaba por Welles o Wilder. Seguro que no terminaba ni empezaba por Kubrick. Hay varias vacas sagradas que andan jodidísimas en el cielo diciendo: “hay uno de Albacete que dice que no soy buen director y me tiene jodido. Me llamo Stanley Kubrick y creo que he hecho obras maestras, pero este tío…”. Sé que está muy preocupado.

(risas) Pero es que de Kubrick has llegado a decir que lo detestas como persona.

Sí, a mí me parece una persona detestable. ¿Y los planos que le hizo a Tom Cruise en Eyes Wide Shut, poniéndole siempre al lado de dos tíos que le sacan más de medio metro? ¡Eso es algo personal, esa mala leche no es de un buen director! (risas) Había un crítico de cine, Andrew Sarris, que ha muerto hace poco —para mí el mejor crítico anglosajón que ha habido nunca—, que escribió un libro llamado El cine norteamericano donde los clasifica por “El Olimpo de los dioses”, “Los maestros”, “Más de lo que parecen”, etc. A Kubrick lo tiene entre los que venden su alma por un plato de lentejas.

¿Leeremos algún día una novela firmada por José Luis Cuerda?

Sí. No lo sé, pero digo que sí porque tengo por ahí un par de guiones que algún amigo ha leído y me ha dicho “¡pero coño, haz una novela!” Uno de ellos se llama Un año entero, que es bastante autobiográfico y cuenta el año que me pasé en la cama con seis o siete años con una pleuresía, cómo lo viví y cómo lo vivió mi familia, y es relativamente fácil convertirlo en una novela. El otro se llama El telón, que trata sobre la relación de dos actrices en el mundo del teatro en España, que se conocen en el teatro universitario y termina en la época actual. No lo descarto.

Has sido realizador en TVE. ¿Cómo ves la televisión actual?

La veo poco. Me parece que tiene un exceso de cine que aburre. La gente que antes iba al cine ya no va al cine, porque ahora lo tiene en su casa gratis. Además se levanta, cambia de canal, bebe un traguito de agua o de whisky, se sienta otra vez, comenta con el de al lado, etc. Y le ponen anuncios en medio y te dicen que compres unas pastillas que son muy buenas para el estreñimiento… No es manera de ver cine. Y respecto a los otros programas, esto de los reality shows me conmueve en lo más hondo, porque explotar los sentimientos de la gente presentando casos patéticos en la pantalla me parece una desvergüenza de tal calibre… Como juntar a dos viejecitos hermanos, que uno viene de Siberia y otro de un desierto mexicano y no se ven desde hace cincuenta y ocho años. Y los juntan delante de la cámara para que lloren, moqueen, babeen y si es posible se les relajen los esfínteres. Si de verdad quieren hacer algo por ellos, que los junten en una habitación del Hotel Ritz y cuando salgan les pregunten qué tal.

Sí, pero eso no daría audiencia.

¡Hombre, claro!

Pero que lo otro dé audiencia quiere decir que al final la gente demanda ese tipo de producto.

¿Y por qué no lo va a demandar?

¿O la gente se conforma con lo que le echan?

¡Es que la afición se crea! ¿Antes de existir Gran Hermano alguien echaba de menos Gran Hermano? El ser humano tiene un componente morboso. Todos lo tenemos. La pregunta es, ¿hay que alimentar al morbo? Yo, desde luego, no participo en su incremento. Lo que pasa es que te dicen que eso es lo que le gusta a la gente. ¿Y cuando pusieron series como Santa Teresa de Jesús, gustaban a la gente? Pues sí. ¿Y cuando emitían Estudio 1 y ponían obras de teatro en televisión, le gustaban a la gente? También. Pero claro, te dicen “eso ahora no lo vería nadie”. ¿Y tú qué sabes? Si ellos supiesen lo que verían o no verían, no fallarían una. ¿Y cuántas series y programas fallidos hay al año? Un montón.

Hablando de series, tú has dirigido Makinavaja, basada en el cómic de Ivá para El Jueves.

Yo dirigí la segunda parte de Makinavaja. Y también he hecho una adaptación de El hereje de cuatro horas de duración, que siempre he presentado como dos películas de dos horas, tipo Novecento, o cuatro episodios de una hora para televisión, pero dicen que es muy caro. ¿Es muy caro en relación a qué? En relación a la retransmisión de los partidos de fútbol, no creo. Y en relación a otras series que se están haciendo, tampoco. Delibes se quedó muy jodido con aquella historia. Decía que le gustaba tanto el guión, que cuando lo leía canturreaba. Y yo le contestaba: “Pues es una señal muy buena, Miguel, teniendo en cuenta la mala uva que se está poniendo”. Yo estoy encantado con esos guiones, pero es igual. No interesan.

Hace más de un siglo, Stevenson destacaba la habilidad para componer una obra literaria prescindiendo de una línea argumental definida. Seguramente, Amanece, que no es poco, le habría satisfecho enormemente.

No lo hablé con él (risas).

¿Te parece más sencillo desarrollar un guión cuando existe una trama muy clara o cuando consiste en un puzle de ideas, como ocurre en Amanece, que no es poco?

Pues no lo sé, pero los que escriban guiones que intenten escribir uno del tipo de Amanece, que no es poco.

Te lo pregunto porque parece complicado cuajar una película tan buena sin que exista realmente una trama desde el punto de vista clásico del planteamiento, nudo y desenlace.

La hay. Son unos forasteros que llegan a un pueblo, en ese pueblo pasan cosas y después se van. En eso están basados los westerns (risas). Tiene su argumento. ¿Qué no es un argumento poderoso? Depende de lo que uno entienda por eso. Yo hago películas con la convicción de que no soy un tilonorrinco y de que lo que hago afecta a un mínimo común denominador del ser humano que es el interés por las cosas y las posibles manifestaciones que estas cosas tienen en la vida. Y eso unas veces tiene talante cómico, otras dramático, etc. Pero el microcosmos Amanece, que no es poco, Así en el cielo como en la tierra y Total expresa cosas que, desde mi punto de vista, valía la pena expresar. Me dicen que si tiene algo que ver con Mihura o con Tono. Pues no son autores que yo haya leído, esa es la puñetera verdad. Tampoco soy un gran lector del esperpento. Me gusta, es de una brillantez acojonante, pero es de una elaboración barroca mucho más meticulosa que la que puede haber en Amanece, que no es poco. La verdad es que ha creado afición. Yo me los encuentro por ahí y me muestran gran afecto, y les digo: “Pero eso es porque estás tonto de la cabeza. Si no, no serías tan afectuoso a partir de semejante material”. En cualquier caso, es gratificante.

¿Sería económicamente viable hoy en día un ejercicio surrealista como Amanece, que no es poco? ¿La taquilla respondería favorablemente o el público prefiere historias más mundanas?

Ni idea. Me suelen decir que escriba algo parecido. Y escribí una cosa de ese tipo hace tiempo, pero no le interesó al productor con el que solía trabajar y la dejé caer. No la seguí moviendo. Yo, desde luego, nunca trabajaré con un productor que no esté al cien por cien de acuerdo en que eso hay que hacerlo y de acuerdo con cómo lo quiero yo hacer. Si no les convence el guión en sí, no voy a intentar convencerlos de por qué les debe convencer.

Entonces, ¿eres el único responsable de tu creación artística o sueles acudir a la opinión de confidentes buscando asesoramiento?

En el caso de Amanece, que no es poco, sabía que no podía contar con nadie. Llamaba a mi mujer y le decía “mira lo que he escrito”, y se reía o no se reía. De todas formas, yo no creo que sea una película surrealista. No creo que exista el surrealismo en el cine. Ni siquiera con Buñuel. El surrealismo exige, en términos académicos, que sea automático, que no pase casi ni por el filtro cerebral. Y el cine tienes que escribirlo y luego rodarlo. Y planificar, decidir qué plano va o no va. Hay excesivas mediaciones antes de llegar al resultado final.

Hombre, es difícil negar el surrealismo en Total, por ejemplo.

Un poeta italiano, Gianni Toti, vio Total en el Festival de Montecarlo y después fingimos una discusión teórica con la que nos reímos muchísimo en la que él decía que no era una película surrealista sino “subruralista”, cosa que creo que está más de acuerdo con la realidad de la película. Lo de Total fue paradigmático. El crítico de cine más prestigioso que ha habido en este país, Ángel Fernández Santos, tituló su crítica a media página: “Total, nada”. Comenzaba diciendo: “Sucesión de chistes que a los tres minutos aburren al espectador”. Y ahí me salvó la vida, porque aburrían al espectador llamado Ángel Fernández Santos, que ni siquiera había podido saber si aquello, visto en un cine, aburría o no aburría. Al día siguiente me llamó un amigo para decirme que no leyese lo de Ángel porque me metía un palo que me dejaba temblando. Yo me fui corriendo a Televisión Española y les pedí que no enviasen aquello a Montecarlo. Pero pensando en ellos, no en que yo fuese a recibir otro palo, porque los palos a los creadores son el precio que tenemos que pagar. Qué menos, por la osadía de creer que algo de lo que hacemos merece que alguien le dedique hora y media de su vida a verlo. Y si luego no le gusta, te dirá que es una mierda. Pues yo lo acepto como una reacción lógica y mecánica.

Sin embargo, veo que depositas grandes esperanzas en la crítica.

No. Yo deposito grandes esperanzas en la crítica del periódico El País porque el universitario español con el que yo podría conectar en términos culturales lee El País y se suele creer lo que dicen sus críticos.

Me hablabas de la suerte de Total en Festival de Montecarlo.

Montecarlo era uno de los festivales de televisión más importantes. Era sólo para profesionales. Críticos, directores, guionistas, etc. Lo normal es que viesen las producciones ocho o diez personas. En aquella época, Televisión Española estaba muy bien considerada y entraron a ver Total unas doce personas. A los cinco minutos, había veinte y pico. Y se llenó. Le dieron el Premio Especial de la Crítica y el Premio Especial del Jurado. La compró la televisión americana, me llevaron a Canadá a dar conferencias sobre semejante cosa… Es decir, que aquí se nos ve de otra manera. Afirmar que aburría al espectador, fue osado.

¿Qué tal ves a la nueva generación de cineastas españoles?

La veo muy bien. Creo que hay un renuevo estupendo. Todos los años sale algún director que está muy bien. Este año me han gustado mucho Los niños salvajes de Patricia Ferreira y Grupo 7 de Alberto Rodríguez. Me gustan mucho las de Daniel Sánchez Arévalo, como AzulOscuroCasiNegro y Primos. El monólogo inicial de Primos es una obra maestra, y Quim Gutiérrez está genial.

De hecho, te lo has llevado para Todo es silencio.

Claro que sí. Porque también lo había visto en AzulOscuroCasiNegro y me pareció un actorazo.

Si te parece bien, te doy una relación de personas conocidas y procuras definirlas con una palabra o una frase corta.

(Jose Luis se acomoda en la silla y parece colocarse en guardia)

Barack Obama.

Un tío que me interesa mucho. Y dirá él: “¿Y a mí qué?” (risas) A años luz de sus predecesores.

Pedro Erquicia.

Hombre, yo empecé a trabajar con él.

Por eso te lo pregunto.

Compró el primer cuadro que hizo mi hermano como pintor, mi padre era muy amigo de su padre, íbamos a ver películas a Biarritz… Gran aprecio familiar.

Javier Bardem.

Uno de los mejores actores que hay en el mundo, con una potencia física y una capacidad expresiva impresionante.

José Luis Garci.

Sobrecarga la parte emocional de las películas de una manera que a mí me resulta un tanto empalagosa.

Mariano Rajoy.

Se ha equivocado.

Alfredo Pérez Rubalcaba.

No ha podido demostrar si era la persona adecuada o no para tomar el relevo.

Iñaki Urdangarin.

¡Anda ya, hombre!

(risas) Pedro Almodóvar.

Elvira Lindo y él son las dos personas con mejor oído para captar el lenguaje y los sentimientos más visibles del español contemporáneo de una clase concreta. Es un privilegiado para un determinado costumbrismo. Pero se pilla unas rabietas un poco tontas. Y sobre todo, ¿qué más quiere? ¡Si es mundial! (risas) Yo me pongo como ejemplo. ¿Quién coño me iba a decir a mí en Albacete que iba a dirigir películas y que iba a estar aquí sentado en medio de esta viña? Yo no sé si Pedro esperaba o no esperaba más. Pero no sé qué más. Quedar insatisfecho de lo que haces entra dentro de toda lógica, pero también quedar satisfecho. Y quedar satisfecho o insatisfecho de lo que de ti opinan los demás es una dependencia excesiva. Creo que ese precio no hay que pagarlo.

¿Acudes a medios de diferentes ideologías para informarte?

No excesivamente. Pero sí oigo de vez en cuando lo que opinan los que opinan lo contrario de lo que opino yo, y lejos de convencerme me ratifican en mis ideas. Me imagino que a ellos les pasará lo mismo conmigo.

¿Prensa tradicional?

Cada vez menos. Cada vez leo más en el iPad y menos en papel. Estoy bastante enfadado con la prensa en general.

¿Qué tal te llevas con Twitter?

Si te digo la verdad, a mí me ha abducido, con lo cual me siento un imbécil (risas). No, me ha venido muy bien. Mis circunstancias personales eran objetivamente jodidas y me ha servido para escapar de muchas cosas y para equilibrarme. He opinado lo que he querido, como he querido y cuando he querido. Alguno me seguirá para ver cuándo me descuido y pegarme con el hacha, pero he tenido una muy buena recepción. Además he encontrado una gente increíblemente ingeniosa y profunda, con una capacidad analítica y expresiva que no esperaba encontrar.

Fotografía: Aurelio Valle Gilabert

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44 comentarios

  1. Pingback: José Luis Cuerda: “El aprecio que se tiene en España por el trabajo intelectual es cero”

  2. Afirmar que el liberalismo se sostiene en una concepción bondadosa del ser humano es meter la pata hasta el corvejón.

    • Felipe

      IRENE, imagino que en tu catecismo liberal vendrá que el egoismo racional de cada individuo es la base sobre la que se sustenta el liberalismo. Pero yo estoy de acuerdo con Cuerda en ese sentido, ya que esa visión presupone que el ser humano es racionalmente egoista y que está predispuesto a cooperar creando así un mercado autoregulado. Ambas cosas por desgracia no son ciertas.

      Esta crisis financiera han sido un claro ejemplo de las tendencias autodestructivas de los mercados, de la irracionalidad de las burbujas, de la especulación suicida y la toma de riesgos desproporcionados. De que, tal como señala el director de esa maravilla que es Amanece…, la bolsa y las primas de riesgos suben y bajan cientos de puntos independientemente de las medidas que se tomen, a veces en función de que el Presidente del Banco Central Europeo carraspee y diga «pues algo habría que hacer…». Una manada de ñus en estampida tiene más criterio que «los mercados».

      Si despues de todo lo que ha pasado en estos años los defensores del liberalismo no toman nota, entonces es que su fe, como todas las fes, está al margen de los hechos.

      Por lo demás excelente entrevista.

      • Los que se equivocan pensando que el ser humano es bueno son los que defienden las implantación de cosas como el perseguir la voluntad general u otras metas colectivistas. Quién decide la voluntad general? (un grupo pequeño de personas con características muy aristocráticas que….no quedábamos en que el ser humano era malo?
        Qién controla al controlador?

        El problema de la crisis no es de liberalismo, señores, es de corrupción. Es de que nos hemos olvidado de Montesquieu y los políticos no juzgan a banqueros porque están agarrados por las pelotas (obvio a los jueces porque son dependientes del poder político).

        Se comete el error de atribuir a creadores de obras maestras (como Amanece…) capacidades intelectuales que no poseen y un altavoz enorme como si las poseyeran.

        Las entrevistas me suelen gustar mucho aquí. Las respuestas de cine me parecen muy molonas; el resto simplemente una colección de lugares comunes en la ideología de izquierda barata, que no va máS allá de ser un revuelto de eslóganes de manifestación pasado por el tamiz de los intereses personales.

        • Tu último párrafo si que es el lugar común más habitual de la derecha rancia que se las da de intelectualoide y moralmente superior. La de veces que habré leído comentarios como este, la virgen.

    • Miquel Àngel

      Diferir de lo que tú piensas es un error…está claro.

  3. La base sobre la que se sustenta el liberalismo es la libertad individual y, sí, los individuos son egoístas y racionales y poseen ciertos derechos inherentes (p. ej. propiedad). Y, ciertamente, ese egoísmo racional puede dar lugar a relaciones cooperativas (o conflictivas), pero no por una inclinación natural a hacer el bien (o el mal) que es lo que sostiene el Sr. Cuerda.

    Esta crisis financiera ha sido más bien un claro ejemplo de las tendencias autodestructivas de los Estados. La bolsa o la prima de riesgo no sube o baja porque Draghi diga esto o aquello o por la medida “x” o “y”, sino por su significado, contexto, interpretación y las consiguientes expectativas que se generan. Los “mercados” como tales no tienen criterio. Los que lo tienen son los agentes económicos (“inversores” cuando la cosas van bien; “espekuladores” cuando van mal). Personas de carne y hueso, no ñúes, aunque algunos se comporten como tales.

  4. Felipe

    «La base sobre la que se sustenta el liberalismo es la libertad individual»

    Una cosa es el liberalismo político y otra el liberalismo económico. La democracia y el capitalismo. Pueden ir unidos o no, ejemplos hay a montones y no hace falta salirse de España. Pero aquí estábamos hablando del liberalismo económico, ¿Promueve el liberalismo económico la libertad individual? pues depende. Para los ricos sí. Para las bolsas de pobreza que inevitablemente acaba creando de acuerdo a su lógica, no tanto. Ah, bueno, pero en el liberalismo los que son pobres es que se lo merecen ¡Que se jodan!

    «Esta crisis financiera ha sido más bien un claro ejemplo de las tendencias autodestructivas de los Estados. »

    Sí, eso es exactamente lo que ha ocurrido en los ultimos años. Han sido Bankia y Lethman Brothers quienes han tenido que rescatar al Estado español y al Gobierno feneral americano, respectivamente. Dos Estados quebrados y salvados por estos bancos y aseguradoras. Propongo una redefinición del liberalismo como una doctrina basada en la libertad para tergiversar la realidad y sus hechos, siempre tan molestos.

    La realidad es que ahora los mercados y los bancos por suerte están bastante más controlados por los Estados que antes del 2008. En 1989 quedó demostrado que la economía planificada era inviable, y desde hace cinco años estamos viendo que el otro extremo tampoco acaba de funcionar del todo bien…

    Claro que la respuesta de los devotos siempre será que lo que hemos visto no es el «verdadero marxismo» o el «verdadero liberalismo». Sobre el papel funcionan siempre muy bien, faltaría.

    «La bolsa o la prima de riesgo no sube o baja porque Draghi diga esto o aquello o por la medida “x” o “y”, sino por su significado, contexto, interpretación y las consiguientes expectativas que se generan.»

    Significado, contexto, interpretación… creo que ya lo entiendo: lo que necesitan los mercados son… ¡exégetas!

    • Pues sí, con seguridad el liberalismo es el sistema que, históricamente, más ha promovido y promueve la libertad, pero no es un sistema perfecto (¿alguno lo es), sino perfectible. Por cierto, ¿cuál es el suyo?.

      Tengo que hacer una puntualización: las tendencias autodestructivas no son del Estado en general, pero sí, claramente, de algunos en particular.

      Lo que necesitan los mercados no son núes, ni exégetas, sino más libertad.

      • Felipe

        Eso, ¡libertad para los mercados! que los pobres viven oprimidos.

        Pero sí, al margen de bromas, es el mejor sistema. Y la manera de perfeccionarlo por lo que estamos viendo es mediante una mayor intervención del Estado.

        Cualquier persona con más de 15 años estará de acuerdo en que el Estado no aminora la libertad sino que la garantiza. Sin jueces, policías, cárceles… no habría más libertad, sino más opresión y abusos de unos sobre otros, ¿Por qué en el aspecto económico/laboral no habría de ser igual?

        El liberalismo adora la oferta y la demanda entre agentes autónomos y el consiguiente equilibrio que se genera, pero en el mundo real eso no es más que una fantasía. Empresarios y trabajadores no están en el mismo plano, y hoy día los afortunados que cuentan con un puesto de trabajo en muchos casos tienen que ceder y no hay lugar para que «si no estás a gusto te vas a otro sitio», porque existen muchas obligaciones que pueden atarte y además generalmente no hay otro sitio al que ir. La libertad económica -es decir, la libertad de las empresas- es a la Libertad lo que las camisas de fuerza a las camisas.

        Eso sí, la intervención del Estado no puede limitarse a la socialización de las pérdidas. Ahora Esperanza Aguirre ha privatizado el suministro de agua a Madrid, de esa manera los beneficios se los quedará sus cuatro amigos. ¿Pero qué pasará si algún día esa empresa da pérdidas? Dado que no parece factible que cierre y seis millones de personas se queden sin agua entonces el Estado intenvendrá. Con el dinero de todos. Otra vez.

        Y no, este sistema no es viable. Pero mientras la Espe y sus afines tengan palanganeros y votantes que le rían los chistes esa situación no cambiará. Así que más nos valdría ir dándonos cuenta de las cosas.

      • Miquel Àngel

        Menuda retórica, justamente más libertad necesitan los mercados, ya se ha visto lo que hacen los mercados financieros cuando campan a sus anchas, apalancamiento brutal, derivados, convertir la economía en un casino, no sé como no se te cae la cara de vergüenza. De todos modos aquí se confunden el liberalismo económico con el clásico creo yo.

  5. WALTER

    ¿de verdad piensa qué no se valora a Santiago Segura, Carlos Sobera, cantantes españoles, etc? ¿no será que el sectarismo y politización de una gran parte de su sector en el que creo que está él, empequeñece su creatividad y limita su obra?

    • Miquel Àngel

      qué barriobajero que uno hable de la valoración del trabajo intelectual y me salgas con Santiago Segura, demagogia muy barata.

  6. El papel del Estado en el liberalismo es un tanto contradictorio y paradójico, es cierto, es aceptado como un mal necesario. El quid está en cuánta “cantidad” de Estado es necesaria. Ahí podríamos discutir bastante. Para mi, aquí, ahora y en este país, la balanza está demasiado desequilibrada a favor del Estado (Administración central, CC.AA., Diputaciones y Entidades Locales).

    Esa frase sobre las camisas de fuerza y la libertad no es así. La original la dijo Reagan en referencia a los países socialistas: “La diferencia que hay entre una democracia y una democracia popular es la misma que existe entre una camisa y una camisa de fuerza”.

    Por cierto, ¿cuándo se ha realizado la privatización del CYII? Tenía entendido que la CAM se quedaría con el 51% de la participación y el restante 49% iría para otros inversores.

  7. Titán

    Felicidades por la entrevista. A mi me ratifica lo que opino sobre la industria cultural española, y la cinematográfica en particular. El objetivo no es que las películas se vean, el objetivo es la subvención. Y no se detecta ninguna aspiración a que, algún día, se puedan hacer películas sin ellas. Y, por supuesto, la culpa de que mi película no se vea no la tengo yo, la tienen los demás. Si el cine español es tan malo y se va a hundir porque se suba el IVA, lo mejor es dedicar el dinero público en otras iniciativas.

  8. Miquel Àngel

    Bastante poco interesantes los comentarios de los liberales enciclopédicos ¿no?. Jose Luis Cuerda es un director cojonudo. Nunca le agradeceré lo suficiente «Amanece que no es poco».

  9. Por favor, pensar que la crisis económica que vivimos está provocada por el liberalismo es, además de muy común, la mayor falacia que se pueda contar. Los principales culpables de esta crisis, los bancos, lo son debido a la instauración del sistema financiero basado en la reserva fraccionaria, un privilegio concedido por los estados (intervencionistas y reguladores). En un entorno liberal, nadie podría prestar un dinero que no tiene. Además, este estado tan «liberal» es el que coloca en los consejos de administración de las Cajas a políticos sin ninguna preparación económica, que, como no podía ser de otro modo, las han llevado a la quiebra, para ser rescatadas por esos mismos políticos desde el estado, algo de muy «liberal» nuevamente… Que un estado «rescate» entidades privadas con dinero público es intervencionista, prevaricador, y muchas cosas más, pero lo que no es, desde luego, es liberal.

  10. Pingback: José Luis Cuerda: “El aprecio que se tiene en España por el trabajo intelectual es cero” | Cuéntamelo España

  11. Hay una imprecisión en la pregunta sobre el vino de Valdeorras. No se le calificó como uno de los mejores del mundo. Primero hay que conocer el sistema de puntuación de Parker (aunque quién catara el vino fuera Jay Miller) No es lo mismo un vino de 30€ con una puntuación de 90 que uno de 2€ con la misma puntuación. Este sistema nos indica que para el precio que tienen lo valoran con 90 sobre cien. Si el vino vale 500€ evidentemente será mejor. Aquel vino, si no mal recuerdo, fue puntuado con 90 puntos, y tenía un precio de 1.5€ aprox. Partiendo que ellos consideran que un vino empieza a ser estimable a partir de 85 puntos, entonces nos indican que es un buen vino para valer ese precio. Eso dista de ser de los mejores valorados a nivel internacional. «Gracias» a Parker ahora se vende, si no me equivoco, por más de 6€.

    Cupás no existe en español.

  12. Me ha gustado mucho la entrevista, creo que es la que más he disfrutado desde que leo Jot Down. Cuerda me parece un tipo intelectualmente muy interesante, con cosas que decir. Buena elección.

    Creo que algunos están confundiendo liberalismo con libremercadismo. Esto último es lo que está imperando, al menos es España. Los pretendidos liberales españoles no son más que libremercadistas (liberales en lo económico) pero profundamente reaccionarios y conservadores (e intervencionistas) en todo lo demás.

  13. Alberto

    Ésta es una entrevista cojonuda; con un entrevistado interesante, verdaderamente culto. Compárese con la de Granero en caso de dudas.

  14. En un acto del PSOE este hombre exclamó emocionado: “Para que no vuelva esa turba mentirosa y humillante, que piensa desde su imbecilidad que todos somos más imbéciles que ellos”.

    Y así vamos. Etc.

  15. Octavio

    Me ha gustado muchísimo la entrevista y como Cuerda ha definido muy bien la situación del cine y de la cultura (en general) en España. Pero me reafirmo en mi visión (errónea o no, pero es la mía) sobre el cine español.

    En primer lugar, eso de que la publicidad de una película hace que la gente vaya más o menos a verla es una verdad a medias. Puede que al principio, la expectación que crea la abundancia publicitaria llene una sala pero si la película no gusta acabará dándose el batacazo. En cualquier caso, el problema del cine español no es publicitario. Es que la visión que tiene la mayoría de ciudadanos sobre el cine hecho en España se basa en los tópicos que se han extendido. Y muchas veces esos tópicos son acertados.

    En mi caso, una vez comencé a ver Azuloscurocasinegro. Llegué hasta la escena en la cárcel en la que un preso se lo montaba en la parte de atrás del escenario donde ensayaban una obra con ¿otra presa? (no lo recuerdo). Y ahí corte la película. Y no porque sea un mojigato. Sino porque fue la gota que colmo el vaso. ¿A qué cojones venía esa escena ahi? Y eso un tópico que se repite en el cine español. Escenas de sexo gratuitas y además, bastas. Y aburre. Al menos a mí. Probablemente debí (y debo) terminar de ver la película. Pero vamos, opiniones de un espectador «medio» en España.

  16. Jandro

    Una escena de sexo entre dos reclusos que aprovechan un descuido en un ensayo de teatro carcelario para echar un polvo, el clásico aquí te pillo aquí te mato…¿y dices que es una escena basta?

    Imagino que echabas de menos las caricias y la musiquilla en plan soft porno.

    En cuanto a la gratuidad de la escena, ayayayay, si hubieras seguido con la peli te habrías dado cuenta que alrededor de ese polvo (y de otros futuros) gira toda la historia.

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  20. Tiene razón al decir que el tema de la Guerra Civil no está demasiado tratado en general, pero lo que deberían hacer es películas más bélicas, al estilo de Band of Brothers o The Pacific (lo mismo la industria del videojuego, que ya estoy harto de la 2GM o Iraq y demás desiertos). Es caro pero yo creo que merecería la pena. Eso y más pelis de historia militar como Alatriste.

    Lo que sí sobra es todo el rollo sentimental. De eso ya hemos tenido bastante.

  21. Ah, y sobre Azuloscurocasinegro, vaya mierda de película. La vi cuando estaba en Alemania con gente de allí y sentí bastante vergüenza ajena, sobre todo con el buen cine que ellos tienen. La escena del polvo carcelario es absurda, los diálogos de la azotea vacuos, la historia humo.

    Que tomen nota de El Hundimiento, una peli no muy cara pero auténtica.

  22. Coincido en la apreciación de «UN catalán muy fino», excepto en que el vino (Rúa) sigue vendiéndose a menos de tres euros. Tanto el blanco como el tinto. No fue esa puntuación lo que provocó la salida del catador de Parker.
    El vino Rúa está elaborado con uva Palomino que en Galicia no podrá jamás conseguir la categoría que disfruta en Jerez.
    Ha sido un gran trabajo del enólogo Julio Ricarte, del que tengo el orgullo de ser amigo, y una labor de marketing.

  23. Enhorabuena Cuerda, y en efecto, el liberalismo está basado en la correosa estupidez del ser humano.

  24. Leyendo esta entrevista, he aprendido más sobre el funcionamiento de la industria del cine que el año que pasé estudiando una asignatura de nombre larguísimo en Comunicación Audiovisual…. Por lo tanto, gracias, sr. Cuerda!!!!

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  29. Rebeca Pizarro

    ¿Alguien podria decirme cuando se publicó este artículo? Muchas gracias

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