Birdman (o la abrumadora virtud de la consciencia)

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Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.
Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.

Empecé con eso. ¿Se oía?

Prepárense que empezamos con un solo de batería. Ba-dum-dum-dum-tschh-dum-dum-ba-dum. Una pantalla en negro y letras separadas que aparecen a cada golpe de la caja y el bombo y el tom y el charles y el crash. Poco a poco, sonido a sonido, las letras van formando palabras.

Y las palabras encajan.

Dum-dum-ba-dum-tschh. Son los créditos y son una declaración de intenciones. Hablando de declaración de intenciones, deberías decir lo de los spoilers. No voy a decir nada de los spoilers; da igual que los lectores conozcan la trama. Para comprender, incluso para disfrutar la película, tienen que verla. Además, la trama podría contarse en cuarenta y cinco palabras. Si no lo dices, se van a enfadar. Está bien.

LA SIGUIENTE RESEÑA CONTIENE SPOILERS QUE NO DESENTRAÑAN LA TRAMA

Porque, ¿tiene trama el último filme de Alejandro González Iñárritu? Sí, claro que la tiene. Y es muy sencilla, ni siquiera es especialmente original: una antigua estrella de cine quiere redimirse de su pasado hollywodiense montando, dirigiendo y protagonizando una obra de teatro seria. Los preparativos de la obra servirán para que, en una serie de catarsis, el protagonista se comprenda a sí mismo y la vida que le rodea. ¿Ven? cuarenta y cinco palabras. Han sido cuarenta y seis, y eso no es una trama, ni siquiera es una sinopsis. Es apenas un esbozo. Dum-tschh-dum-tschh-tschh-ba-dum.

El protagonista es Riggan Thomson, un antiguo actor de Hollywood que, cumplidos los sesenta, quiere demostrar al mundo que no es solamente la estrella de una serie de películas de superhéroes de hace veinte años —el epónimo Birdman—, sino que es un actor de verdad. Un actor de teatro. De Broadway. Y la obra que adapta es, ni más ni menos que De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver. Intimista, profunda, seria. Sin artificios ni concesiones; alejada una galaxia de los blockbusters que Thomson ha interpretado. Una obra que habla de los Grandes Temas. ¿Y no hablan todas las obras de los Grandes Temas? Dum-dum-tschh-tschh-dum. A su lado, un actor joven de los de verdad. Tan de verdad que solo es de verdad cuando está en el escenario. Tan de verdad que la crítica nunca ha podido encontrarle una mala interpretación. La primera actriz de la obra es una actriz de Hollywood en plenitud, pero que está tan emocionada como aterrorizada por actuar en las tablas de Broadway. La segunda actriz es la nueva pareja de Thomson, a quien el protagonista trata como un molesto mosquito. Tschh-tschh-ba-dum-dum. Algo parecido puede decirse de la hija de Thomson, adicta recién rehabilitada que hace las veces de su asistente personal; o incluso del productor teatral, prácticamente el único amigo del protagonista y que hará todo lo posible para que la obra llegue a buen puerto. O a cualquier puerto.

Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.
Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.

Y Birdman. La imagen del superhéroe que persigue al actor hasta el punto de que nadie le reconoce por otro papel. Hasta el punto de que solo le reconocen los que vieron sus películas hace veinte años. Ni sus hijos ni sus sobrinos ni la gente que tiene Twitter o Facebook o Instagram, porque Thomson no tiene ni Twitter ni Facebook ni Instagram porque no quiere vivir en el pasado pero no sabe vivir en el presente. Ba-dum-dum-tschh-dum. Birdman le persigue y, cuando están solos, le habla y le concede poderes sobrenaturales. No se los concede. Iñárritu no lo llega a dejar claro. No del todo. Birdman le persigue en el camerino y por las calles de Nueva York. Thomson no está preparado para ser un actor de teatro. No está preparado para ser un actor de verdad. Pertenece a los blockbusters de Hollywood. Pertenece a su pasado. Pertenece al público. Pertenece a Birdman. Tschh-tschh-dum.

Pero Riggan Thomson quiere acabar su viaje y demostrar que es más que Birdman. Que no es Birdman. ¿Y a quién se lo quiere demostrar? ¿Al público? ¿A su público? ¿A su exmujer que le abandonó porque Thomson fue un imbécil con ella como lo es con todos los demás? ¿A Birdman? ¿A él? A él, claro. El viaje del protagonista es un viaje a través del ego de un hombre que solo tiene ego. De un hombre que solo ve el mundo detrás de sus propios ojos. Todos vemos el mundo detrás de nuestros propios ojos. Un hombre que confunde el amor con la admiración y que solo respeta a quien admira o a quien teme. ¿No lo hacemos todos? No.

Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.
Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.

El protagonista es Michael Keaton, un actor de Hollywood que hace de actor de Hollywood que quiere ser actor de teatro, que tiene sesenta y tres años y al que casi todos conocemos por haber sido Batman hace ya dos décadas. El segundo actor es Edward Norton, uno de los intérpretes mejor considerados por la crítica mundial. De los pocos de su generación que es un actor de verdad, y que hace de un actor de verdad; pero que, por otro lado, fue El Increíble Hulk. Ba-dum-dum-dum-ba-tschhh. La primera actriz es Naomi Watts, con las arrugas de la plenitud. La hija es Emma Stone, cínica y descreída. Demasiado autoconsciente para la edad que tiene, demasiado dolida como para creer en padres ni mucho menos en superhéroes. ¿Hablas de Stone o de su personaje? De su personaje, Stone ha sido la novia de Spiderman hace nada. Y el productor es Zach Galifianakis, tantas veces tarado y resacoso pero que aquí es el único personaje sensato y centrado del filme. Dum-tschh-tschh-dum-ba-dum.

Y los asistentes, los sastres, los tramoyistas, la gente que pasea por Times Square, incluso la despiadada crítica del New York Times se balancean y gravitan y se arremolinan y revolotean alrededor de Riggan Thomson, que corre y salta y pelea y llora y rompe y se emborracha y camina en calzoncillos bajo las alas de Birdman, en busca de la verdad que está en fondo de lo más falso. Del teatro. Siempre bajo las alas de Birdman. Ba-dum-dum-tschh-dum.

Y todos ellos gravitan y revolotean alrededor de las arrugas de Michael Keaton, que juega a su antojo con lo falso y con lo verdadero, y hace creíble un personaje que es falso en cuanto se sube al escenario. Las arrugas de los calzoncillos de Edward Norton, que nos convence de que es falso cuando es hombre y verdadero cuando es actor. Las arrugas de Naomi Watt, cuarenta y seis años de plenitud y de miedo escénico. Las onduladas arrugas en el alma de Amy Ryan, compasiva con su exmarido, pese a todo. Las arrugas en los ojos de Emma Stone, cansados de mirar apenas cumplidos los veinticinco. Y las feroces arrugas de Lindsay Duncan, implacable con quien quiere usurpar la verdad del teatro, visceral y sanguínea, desde la brillantina de Hollywood: «Eres una celebridad, no un actor».

Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.
Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.

Y todos ellos se balancean en diálogos que flotan como avispas y golpean como mariposas. Tan leves y tan corpulentos que han necesitado ocho manos para emerger. Las del propio Iñárritu y las de Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris y Armando Bo.

Y todos ellos revolotean alrededor de la música del formidable baterista Antonio Sánchez, que bombardea desde el primer al último minuto del metraje sin que nunca sepamos si es diegética o extradiegética. Sin que terminemos de saber si solo la escuchamos en el cine mientras vemos a Keaton o golpea desde el decorado que envuelve el viaje de Thomson y Birdman. Tschh-tschh-dum-ba-dum.

Y todos se arremolinan delante de la lente de Emmanuel Lubezki, hipercromática, profunda y descarnada. Desde el cielo blanco de Manhattan y las guindillas multicolores de una licorería hasta el último milímetro de la última arruga de la cara de Michael Keaton.

Y la cámara. Tschh-tschh-ba-dum-dum. La cámara de González Iñárritu gravita alrededor de todos y de todo en un único plano-secuencia continuo. Ni es un único plano-secuencia ni es continuo. No, no lo es, pero Iñárritu nos hace creer que lo es diciéndonos a la cara que no lo es. Corta el plano cuando no debería haber cámara y fluye suavemente en días y noches como si fueran fracciones de segundo. Enlaza el paseo con la catarsis sin solución de continuidad. Sí que hay discontinuidades. Es verdad, cuando corta el plano y pone la cámara donde no es posible que hubiese una cámara: en una playa llena de medusas. Quizá así transcurre la vida a través de nuestros ojos, en un plano-secuencia donde todo es real incluso cuando no lo es.

Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.
Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.

Quizá de eso van todos los actos creativos: de convencer de que algo es algo mientras decimos que no lo es. Quizá Birdman habla de Iñárritu, de rodar en Hollywood con estrellas de Hollywood hablando de Hollywood sin estar en Hollywood y alejándose lo máximo posible de Hollywood. De la dificultad de convencer a todo el mundo. De la dificultad de contentar a todo el mundo. De la dificultad de convencerse a uno mismo. Dum-ba-dum-tschh-tschh.

Quizá de eso van las Grandes Obras: de tomar una idea libre y fresca y llevarla a sus últimos extremos. Con la abrumadora consciencia de lo que se hace. Con la exactitud milimétrica de un torrente desbocado verdaderamente difícil de explicar en una reseña. Esto no es una reseña. No es más que una mala imitación, una copia barata. Es una paja mental ininteligible. Te ha encantado la película y ni siquiera sabes contarla. Ni siquiera sabes cómo decir que te ha encantado. Pero sí que sabes lo que tienes que hacer. Lo sabes perfectamente. Dum-dum-ba-dum-ba-tschh. Dales lo que quieren leer. Lo has hecho muchas veces antes. Solo tienes que chasquear los dedos. Clic.

Si Kurt Vonnegut, padre de la postmodernidad, decía que «La creatividad consiste en estar saltando constantemente desde acantilados y desarrollar alas según caemos», entonces la película de Alejandro González Iñárritu es tan posmoderna, tan metamoderna, tan ferozmente hipermoderna que le da la razón solo en parte. Porque Birdman es temeraria en su idea, pero precisa como un cirujano en su ejecución. Un tour de force por las entrañas del proceso creativo. De cualquier proceso creativo.

Eso es. Una cita de un escritor cool, un par de neologismos y una expresión en francés. Eso es lo que eres. Eso es lo que quiere el lector. Lo que quiere el público. Dum-dum-ba-dum-tschh. Ahí te quedas. Las cosas no se pueden clasificar ni etiquetar porque el mundo no se puede clasificar ni etiquetar. No realmente. Al final, todo son capas que se agregan y se yuxtaponen hasta formar un contorno borroso tan borroso como la realidad. Capas de arrugas. Capas de luz y de color y de movimiento de cámara. Capas de música incidental y diegética. Escritores que hablan de escritura. Directores que hablan de dirigir. Actores que interpretan a actores que quieren ser actores y que se parecen a ellos mismos. Cine que habla de la verdad de la ficción. La reseña de una película que habla de cine que habla de teatro que habla del acto de crear. Todo son capas y las capas se apagan en una pantalla en negro donde aparecen letras separadas que acaban formando palabras.

Y                                               encajan.

———————las

——–todas

————————palabras

Clic.

Imagen: New Regency Pictures/ Twentieth Century Fox Film Corporation.
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42 comentarios

  1. Carlos

    His name is Robert Paulson.

  2. «Las cosas no se pueden clasificar ni etiquetar porque el mundo no se puede clasificar ni etiquetar.». Dice usted, y no es verdad, de hecho es falso, está mal enunciado, Pero haré una salvedad, me ha gustado mucho la película y me ha gustado la crítica, señor mío. El mundo se intenta entender desde la ciencia, —pero lo hace intuitivamente la gente común— clasificando las cosas, y practicando el denostado reduccionismo. Sin clasificación y sin reduccionismo no tendríamos ciencia ni usted podría escribir esta reseña o lo que sea, que me parece que refleja bien al película. Lo que hay que decir, disculpe ser tajante, es que las clasificaciones no bastan, son solo una útil pero en el fondo tosca y probablemente única posible aproximación a la confusa realidad; por eso usted no es un insecto con seis patas y respiración cutánea, pero también es mucho más que un mamífero, que un hombre, que un escritor, y menos, como el protagonista de Birdman. Disculpe el excurso.

  3. «Porque, ¿tiene trama el último filme de Alejandro González Iñárritu? Sí, claro que la tiene. »

    Claro que la tiene. Si es un remake -encubierto, pero remake- de http://www.filmaffinity.com/es/film305371.html

    • Sí, comparte tema con All That Jazz, pero en mi opinión no es un simple remake, y menos encubierto; de hecho, Birdman me parece aún mejor que su supuesto modelo. Si nos ponemos así cualquier película o novela de un náufrago podría considerarse un remake de la Odisea

    • Diego Buendia

      En absoluto desacuerdo con que se trate de un remake.

      Birdman tiene en común con All That Jazz el estar ambientada en el proceso de poner en marcha una obra de teatro, y nada más.

      Nada más lejos del personaje desmesurado de Rob Schneider, un famoso director en la plenitud de su carrera pero adicto a los excesos hasta el punto de perder la vida antes que dejar de ser él mismo, que este Michael Keaton que se siente fracasado y al que atormenta el deseo de ser reconocido como un auténtico actor y no solo como una antigua celebridad. Está mucho más cerca de aquel Joe Gedeon el personaje que hace aquí Edward Norton, que para mí está absolutamente genial en su interpretación del actor excesivo y famoso sin perder un ápice de su humanidad.

    • para nada…¡gatillazo!…las comparaciones existen porque una mente hace que existan…la tuya te engaña.

  4. Aplausos ante una crítica tan genial. En la línea de los artículos del señor Torrijos.
    Y una película maravillosa.
    Me quedo con el resumen: Te ha encantado la película y ni siquiera sabes contarla. Ni siquiera sabes cómo decir que te ha encantado. Pero sí que sabes lo que tienes que hacer. Lo sabes perfectamente. Dum-dum-ba-dum-ba-tschh.

  5. Ignatius

    Me encantó la peli. La primera que me sorprende en bastante tiempo. Original, espectacularmente rodada, buenísima banda sonora, grandes actores.

    Buena crítica también, y creo que no era fácil hacerla.

    Saludos

  6. Díganme algo que Birdman haga mejor que Millenium Actress. Algo. Una cosa.

  7. Olé. Buenísima reseña para una película muy, muy, muy buena.
    A mí me encantó «Birdman» e, incluso, superó mis expectativas (y eso que ya eran grandes). Creo que, junto a «Boyhood» y «El gran hotel Budapest», es la gran película del año y una que merece la pena no sólo por lo entretenida que es o lo bien «ejecutada» que está sino por todo aquello en lo que te hace pensar. En definitiva, muy, muy recomendable. Si alguien quiere, he escrito mi opinión completa en http://javicrespo.blogspot.com/2015/01/birdman-o-de-que-hablamos-cuando.html Buen sábado a todos.

  8. Muy buena crítica.
    La película es una posmodernada tremenda, tanto en continente como en contenido. Y por eso mismo, magnífica.

    Hay una cita de Iñárritu que probablemente se vuelva a leer estos días: «el cine de superhéroes es un genocidio cultural». Creo que resume bien parte del mensaje de la película. Sólo parte, porque como deja entrever esta crítica, habla de más cosas.

    Supongo que lo de que no queda claro si el personaje de Keaton tiene poderes o no es ironía. Lo deja bastante claro la escena con el taxista. De hecho, en la escena de vuelo, Iñárritu se está mofando en cierto modo de la idea de que un hombre pueda volar. Que es, ni más ni menos, que el origen fundacional de los superhéroes, en el cine y fuera de él.

    Aunque me encantó la película, no comparto ese desdén. Es la opinión que va implícita en el personaje de la crítica de teatro: no es la audiencia, estúpido. Es un entretenimiento para las élites culturales (o no sólo). No es para el populacho.

  9. Guacamole

    Una crítica excepcional. De esas críticas que hacen que la película te guste aún más. De las que te vuelven a resumir todo con detalle para que adoptes una visión intrínseca de la peli y la hagas tuya. Haciendo trabajar las neuronas para que una obra de arte como esta se deposite en tu memoria a largo plazo y no la dejes escapar. Y con una fluidez Dum -dum-ba-dum-ba-tsch perfecta.

  10. La película es muy buena. Y la crítica o reseña o copia barata o lo que esto sea, también. Nunca imaginé que leer los sonidos de una batería me transmitiría tanto. La dupla Keaton-Norton, lo borda y los paralelismos entre la ficción que viven los actores y la realidad que protagonizan hace más grandiosa la película.

    Claro que en su verdad, la crítica al circo hollywodiense, en «Birdman» está encerrada su mentira: el formar parte del propio circo. Porque la película significa un breve parón en la naturaleza devoradora de Hollywood y su entorno (léase la sociedad de consumo, la sociedad del espectáculo, el mundo imperialista…), un falso (por verdaderas que sean las intenciones de los que la han realizado) momento de purificación (como cuando un empresario va a un balneario para desestrarse) que en realidad sirve para dar continuidad al circo mismo: es decir, todo el entramado del cine de masas que día a día comete el «genocidio cultural» verá la película, aplaudirá e incluso le dará premios de toda índole diciéndose así mismo, «todavía somos buenos»; y al día siguiente volverán a trabajar con toda su maquinaria para bombardearnos con el último refrito en el que algún superhéroe, uno de esos fascistas que hacen la ley por su cuenta y que se pasan por el forro los derechos civiles, liberará a la población yanki (preferiblemente wasp) del último malvado del momento (si no es un asiático o un latino, siempre queda el comodín del tipo con acento ruso).

    En definitiva la película es muy buena. Y si Iñárritu, Keaton, Norton etc. mandasen al carajo las nominaciones a los Oscar, la crítica formal incluso transcendería de la pantalla a la propia vida. Aunque claro, ese atrevimiento seguramente sólo está alcance de los que no tienen nada que perder, y ellos podrían perder nada menos que un Oscar. Algo muy importante en Hollywood

  11. Angelo

    ¿Nadie se ha dado cuenta de que sale Spider-Man?

  12. Luis Carlos

    Vaya por delante que la película me ha gustado, pero, ¿a nadie más le parece que, despojándola de toda la parafernalia visual y sonora e imaginándosela con un montaje más «tradicional» podría pasar por un Woody Allen un tanto oscuro?

    • Atticus

      Muy bien visto.

    • Federico Martínez

      Y si salieran vaqueros pegando tiros con una Colt sería una del oeste. Pero no salen… Señores: Birdman es una obra maestra. Punto. Y es absolutamente actual, que es lo que tiene que ser el arte. El Gran Arte, claro. El resto es ruido de fondo.

    • Estrella

      Coincido contigo. En cuanto sali del cine pensé que lo que acababa de ver era un Woody Allen postmoderno. Al principio me pareció un argumento un tanto sórdido, con los típicos estereotipos sobradamente conocidos (actor en crisis, actor chulo e insoportable, jovencita atormentada objeto de deseo), pero luego llegué a la concusión de que la película es un fiel retrato de los valores de la postmodernidad, lugar que se podría definir como un gran escenario donde de alguna manera todos somos estereotipos que vagamos sin rumbo.

  13. Ada Red

    Creo que me ha gustado más la crítica que la película.

    La película me turbó, eso sí, me dejó sin saber si me había gustado mucho o no. No pasa casi nada, y sin embargo la imagen, la música, algunos efectos, otras interpretaciones, el ritmo y las incógnitas, me atraparon.
    Muy curioso.

    Pero sí, me parece un artículo brillante: de eso estoy segura.

  14. Gongar

    Alucino. Leo las críticas y los comentarios de arriba y me da la impresión de que soy un imbécil insensible, incapaz de reconocer una obra de arte. Birdman es una mierda infumable, pretenciosa y topicazo que mezcla en una coctelera demencial personajes histriónicos y neurasténicos que te revuelven el estómago con sus vidas desquiciadas que se despliegan en un guión sin pies ni cabeza. Fijaos en la chorrada del comienzo cuando se ve al tipo levitando. Fijaos en la chorrada del final cuando el idiota triunfa ante la crítica por pegarse un tiro en la sien. Y entremedias postureos tan manidos y cansinos que aburren a muerte. No le niego mérito al director de arte.
    Fui al cine con mi primo, guionista de cine y televisión y director de varios largometrajes. Yo salí furioso, él, triste y con vergüenza ajena, quizás sintiéndose un poco responsable de lo que un colega puede ser capaz de perpetrar.
    Fuimos directos a un cuartel de la Guardia Civil para poner una denuncia contra el Iñárritu ese por el robo de dos horas de nuestras vidas. No nos hicieron ni caso.
    Así que, si no habéis visto la película y queréis daros un tiro en un pie, vosotros mismos.
    Por cierto, Interestelar también me defraudó muchísimo. The Imitation Game es buena.

    • Es lo que tienen estos benditos sitios. Que casi aportan más los comentarios que los artículos en si. Ahora gracias a Gongar se que tengo que evitar ir a ver the imitation game.

    • horacio despacio

      Jajajajaja The imitation game buena? Dale contate otra.

  15. Revolta

    Jajajaja
    Yo pensé que lo del Primo de ZUMOSOL estaba más que superado…

  16. A mi la película me pareció maravillosa en sus excesos, en su parafernalia, en ese retrato de los recovecos sucios del mundo del espectáculo, en el que tengo la suerte o la desgracia de trabajar. Me esperaba una película pretenciosa y me encontrado con una obra mayor.
    Me encanta como se muestra esa realidad poliédrica, como se desentrañan esos escondrijos de la escena, que al fin al cabo es un alma con sus múltiples aristas. Aquí el uso del travelling adquiere el grado de obra maestra.
    Me gusta como la película tiene consciencia de sí misma, de sus excesos, de su soberbia, e ironiza con todo a la vez.
    El barroquismo aquí se justifica no sólo como un puro artificio, sino que se establece como un vehículo al lado oscuro de nuestros egos, miedos e ilusiones.
    La batería que nos persigue por toda la película, es un metrónomo perfecto, y un contrapunto muy interesante a los excesos estéticos de la misma.

  17. bufffff

    aburrida y mala
    otra pelicula sobrevalorada
    se puede dar la mano con boyhood (que penosa pelicula) y el gran hotel budapest otro pestiño,increible que esten nominadas al oscar estas tres
    el cine es emocion ,entretener ,divertir ,sentir,,, estas peliculas no tienen nada
    solo aburrimiento

  18. Los que hacen comentarios sesudos sobre la película, ¿no se han dado cuenta de que el film de Iñárritu no es más que una burla a esa concepción del arte y el espectáculo elitista que cree que toda obra debe ser profunda y debe perdurar? Birdman no es más que surrealismo gamberro. No tiene nada más dentro. El problema es que Buñuel lo hacía mucho mejor.

  19. Pingback: Jot Down Cultural Magazine – Whiplash: bombas humanas

  20. Ni en 45 ni en 40, solo en una: coñazo

  21. Jaime

    «Si Kurt Vonnegut, padre de la postmodernidad, decía que «La creatividad consiste en estar saltando constantemente desde acantilados y desarrollar alas según caemos»»

    Fue Ray Bradbury, no Vonnegut

    • Hola,

      Posiblemente esa cita ni siquiera sea de Bradbury, sino que se hiciese bastante antes. En cualquier caso, la cita original de Brabdbury se refiere al edificio del Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington, aunque luego se asoció al concepto de audacia, y dice algo así:

      «Y entonces la larga marcha desde la cueva hasta el borde del acantilado, donde volamos y construimos alas según caemos, apresurándonos en enfocar.»

      Vonnegut la intertextualiza (la roba, vamos) y aparece en el libro recopilatorio de reseñas, citas y otros textos cortos «If This Isn’t Nice, What Is?: Advice for the Young». Su frase es la que yo uso, pues habla expresamente de la creatividad y usa el verbo «desarrollar»: «We have to continually be jumping off cliffs and developing our wings on the way down».

      Quise usar una referencia borrosa, conflictiva, e incluso (o posiblemente) apócrifa para una película tan borrosa y metarreferencial como Birdman.

      Un saludo.

  22. Pingback: Especial Óscar 2015 - Jot Down Cutural Magazine

  23. En un mundo razonable, Birdman sería la película candidata al Oscar principal durante diez ediciones consecutivas y Michael Keaton sería mundialmente famoso por ser la imagen de una nueva franquicia que llena Nueva York de rascacielos con la forma de su falo.

    http://elhombreuroboros.blogspot.com/2015/01/birdman-o-la-infravalorada-capacidad-de.html

  24. Un comentario espléndido para una gran película. Sorprendente y difícil. Con un jodidademente enrevesado sentido del humor y que, a mí y a quien me acompañaba, nos hizo estallar en una rotunda carcajada (que duró diez minutos) y que extraño mucho no haber leído, ni en la reseña ni en los comentarios, alusiones a ese lado humorístico (negro) que contiene esta ácida tragedia vital.

    Gracias.

  25. gran peli y artículo.
    Una curiosidad, la primera versión de los títulos de crédito:
    https://www.youtube.com/watch?v=OWG2tu7Z9lE

  26. Excelente artículo! Para mi la Película de Iñárritu es artística, pura creatividad, hablando de algo tan burdo como el ego

  27. Iñarritu creciendo día a día…credibilidad…haciendo buenos a los verdaderamente buenos (actores/actrices) y retorciendo guiones hasta exprimir de ellos su segunda -incluso tercera- intención.¡¡Bravo!!…me he sentido espectador en esa butaca teatral que mi sueldo actual jamás podría permitirse…gracias por resucitar el buen cine de esta cloaca que nos rodea inmisericorde.

  28. Pingback: ¿Qué demonios es eso de pensar fuera de la caja? - Jot Down Cultural Magazine

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