Arte y Letras Historia Sociedad

Honrarás a tu padre

Giovanni Brusca. Foto cortesía de Archivo antimafia.
Giovanni Brusca. Foto cortesía de Archivo antimafia.

Para localizar con exactitud el escondite de Giovanni Brusca, un chalet inconcreto situado en las Dunas de San Leone, Agrigento, la policía italiana utilizó un método muy poco convencional: un agente, vestido de paisano, se dedicó a recorrer las calles adyacentes al supuesto escondrijo del mafioso con una ruidosa motocicleta. Con el inalámbrico de Brusca interceptado, la escucha pudo registrar el ruido del vehículo durante una de sus conversaciones telefónicas y, hacia las nueve de la noche de ese mismo día, más de cuatrocientos policías rodeaban la madriguera de li Maiale, el Jabalí, al mismo tiempo que treinta agentes especiales asaltaban la casa. Era el 20 de Mayo de 1996, y la policía sorprendió a Brusca en familia, sentado a la mesa y viendo la televisión; disfrutando, se supone, de una película sobre el famoso juez antimafia Giovanni Falcone, asesinado en aquel brutal atentado con bomba del 23 de Mayo de 1992. Fue el propio Giovanni Brusca quien activó el detonador, apostado en un punto elevado próximo a la carretera, junto a una caseta encalada que se distingue fácilmente en las fotografías tomadas desde el interior del cráter que dejaron, en la autopista de Capaci, los más de seiscientos kilos de explosivos utilizados para la matanza. Sobre la mesa del comedor, los agentes encontraron un revolver de cañón corto: era de juguete y pertenecía a su hijo, Davide.

Giovanni Brusca, lo Scannacristiani, el Matacristianos, nace en la villa siciliana de San Giuseppe Jato, al norte de la isla, el 20 de Febrero de 1957. Es el segundo de los tres hijos de Bernardo Brusca, y desde muy pequeño comienza a sospechar que su padre no se gana la vida como una persona normal. Siente el respeto que sus vecinos le profesan, intenta descifrarlo mientras lo observa en el patio trasero de la humilde casa familiar, limpiando y calibrando armas, y a los cinco años descubre por primera vez los sonidos metálicos de la cárcel cuando la visita para ver a su padre, don Bernardo, que es como todo el mundo llama al capo del comandamenti local de San Giuseppe y firme aliado de Totó Riina, capo de capos entre el poderoso clan de los Corleoneses. Pese al supuesto empeño de don Bernardo en que sus hijos estudien, Giovanni solo muestra interés por aquello que tenga alguna relación con los asuntos de su padre y, el día que este le pide mentir a la policía por él, para asegurar su coartada tras un crimen cometido en un pueblo vecino, el pequeño Brusca prueba por primera vez una droga que le produce un profundo bienestar: la confianza. Cada vez que don Bernardo lo envía con algún tipo de recado a otro mafioso, o alguien le entrega dinero, pizzo, destinado a su padre, Giovanni se siente importante y eso le gusta. Decide que algún día se convertirá en un hombre de honor, como él, y decide que ese día será pronto.

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3 comentarios

  1. jack sanches

    Buen artículo, sólo precisar una pequeña corrección con el italiano:
    maiale es cerdo, no jabalí que es cinghiale; el pueblo es Piana degli Albanesi y en el billete ponía Tappaci, con doble p y una sola c, la bocca. El contenido mejor no entrar a comentarlo, sanguijuelas que viven del dolor ajeno y destruyen todo lo que les rodea. Una pena que una cultura tan rica como la de la Italia meridional no sea capaz de desprenderse de una vez de tal virus. Y no parece que su fin esté próximo.

  2. Me temo que la mafia es como la Institución de la Iglesia Catolica.Demadiados años, demasiado poder acumulado, demadiada gente involucrada (politicos, jueces, poicias…en suma el poder institucional). La Iglesia catolica basa su «exito» en algo indemostrable, y por ello, falso (opino), que no es otra cosa que la existencia de Dios…»alguien o algo que está en el espacio exterior y controla las vidas de 7.000 millones de personas» (ahi es nada). La mafia italiana lleva desde mediados del siglo XIX con amenazas, extorsiones, secuestros, asesinatos (lado oscuro y violento) y con la corrupción, compra de votos, sobornos a politicos, jueces, policia, chantajes (a los mismos, a los comerciantes y a quien se les enfrente (lado menos violento, aunque igualmente deleznable) han conseguido instalarse , de tal modo, en la sociedad italiana (aunque no solo en Italia) que veo, practicamente imposible ,su disolución.

  3. Recomiendo ver la serie «Il capo dei capi», en español «El capo de Corleone». Es una miniserie de solo 6 capítulos donde cuentan la vida de Toto Riina y de todos estos figuras de los «corleonesi». Buenísima.

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