La democracia según Karl Marx

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Karl Marx. Foto: DP.
Karl Marx. Foto: DP.

Desde mediados del siglo XIX, y casi en régimen de monopolio tras la II Guerra Mundial, una de las alternativas teóricas (y prácticas) más formidables de la democracia liberal ha sido el marxismo. Este cuerpo doctrinal es prolijo pero parte de un tronco común, la interpretación o enmienda de las principales obras de Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895). Ambos intelectuales y pensadores alemanes tuvieron un impacto importantísimo en el nacimiento de los movimientos socialistas, comunistas y sindicales. Es imposible entender la historia de las ideas sin hacer mención a su influencia y, por supuesto, en el campo de la democracia esto no es una excepción.

En este artículo me gustaría revisar brevemente algunos de los argumentos que maneja esta tradición de pensamiento, especialmente los de Karl Marx. De entrada quiero disculparme, ya que me veo obligado a ceñirme a su concepción del Estado y de la democracia. Eso me obliga a dejar aparcado otros aspectos de su propuesta analítica, sin duda más centrales en su obra, y a dar por sentado que el lector conoce algunos fundamentos de Marx. En todo caso, considero que una revisión sucinta de su idea de la democracia es pertinente. En un contexto de crisis económica en el que parece que el poder económico tiene la capacidad para vaciar el margen de actuación de lo político, muchas críticas recientes tienen una clara base marxista. Al fin y al cabo, sus críticas apuntan a un elemento crucial; la relación entre la democracia y las condiciones materiales de las sociedades modernas.

El Estado y el capitalismo

Marx creía que el gobierno democrático era esencialmente in­viable en una sociedad capitalista y que solo sería posible con una transformación de las bases mismas de la sociedad. Esta idea parte de su argumentación sobre el Estado. Para la tradición liberal el Estado es un representante de la comu­nidad (o lo público) en su conjunto frente a los objetivos y preocupa­ciones privadas de los individuos. Pero, de acuerdo con Marx y Engels, esta idea es ilusoria. Al tratar formalmente igual a todo el mundo, de acuerdo con principios que protegen la libertad individual y su derecho a lo propiedad, el Estado puede que actúe «neutralmente», pero genera efectos que son parciales. Es decir, defiende inevitablemente los privilegios de los propietarios.

Para Marx el mo­vimiento en favor del sufragio universal y de la igualdad política era, en términos generales, un paso adelante de suma importancia. Sin embargo, su potencial emancipador estaba severa­mente limitado por las desigualdades de clase y las restricciones que estas imponían en la elección política, económica y social de muchas personas. Su premisa clave es que el voto es un instrumento incapaz de marcar el devenir del Estado (de donde nace el conocido eslogan, «Si votar sirviera de algo, estaría prohibido»). Aunque es cierto que en los escritos de Marx existen diferentes visiones sobre esta materia, la dominante es la que apunta al Estado y la burocracia como instrumentos que surgen para coordinar una sociedad dividida en interés de la clase dirigente. Los argumentos más elaborados sobre esta cuestión están presentes en El 18 Brumario de Luis Bonaparte.

Esta obra es un análisis elocuente de la subida al poder en Francia, entre 1848 y 1852, de Luis Napoleón Bonaparte. En ella describe la forma en que el poder se acumuló en manos del ejecutivo a expen­sas de la sociedad civil y los representantes políti­cos de la clase capitalista. Este estudio sirve a Marx para poner distancia respecto a la idea del Estado como «instrumento de intuición universal» o «comunidad ética”» ante el desorden. Marx señalaba que el aparato del Estado es simultáneamente un cuerpo parásito en la sociedad civil y una fuente autónoma de acción política. Marx lo describe como un inmenso con­junto de instituciones con capacidad para modelar a la sociedad ci­vil, e incluso para restringir la capacidad de la burguesía. Además, le conce­día cierta autonomía frente a la sociedad: los resultados políticos son el resultado de la trabazón entre coaliciones complejas y disposiciones constitucionales.

Karl Marx plantea en El 18 Brumario que los agentes del estado no solo coordinan la vida política en interés de la clase dominante de la sociedad civil. El ejecutivo, en determinadas circunstancias, tiene la capacidad de tomar la iniciativa política. Pero el inte­rés de Marx, incluso al discutir esta idea, era referirse esencialmente al Estado como fuerza coercitiva. Destacaba la importancia de su red de in­formación como un mecanismo de vigilancia, y la forma en que su autonomía política se entrelaza con su capacidad para minar los movimientos sociales que cuestionan el statu quo —básicamente el obrero—. Más aun, la dimensión represiva del Estado se complementa con su ca­pacidad para sostener la creencia en la inviolabilidad de ese mismo statu quo. Lejos de ser, por tanto, el fundamento para la arti­culación del interés público, el Estado transfor­ma «las metas universales en otra forma de interés privado».

Sin embargo, pese a conceder este hecho, existían ciertos límites fundamentales respecto a las iniciativas que Bonaparte podía tomar sin arrastrar a la sociedad a una gran crisis. La conclusión central de Marx, la que será clave en sus obras, es que el Estado en una so­ciedad capitalista no puede dejar de depender de la sociedad y, por encima de todo, de los que poseen y controlan los procesos de producción. Las políticas globales del Estado tienen que ser compatibles a largo plazo con los objetivos de los industriales y comerciantes porque de otra forma se comprometería la sociedad civil y la estabilidad del Estado mismo. Por ello, a pesar de que Bonaparte usurpó el poder político a los representantes de la burguesía, prote­gió su poder material. Consecuentemente, Napoleón III estaba obligado a apoyar el interés económico a largo plazo de la bur­guesía independientemente de lo que decidiera hacer desde el gobierno.

El capital que nos gobierna

Partiendo de esta idea del Estado, Marx considera indefendible pensar que la distribución de la propiedad no tie­ne nada que ver con la constitución del poder político. Esto lo tratará en sus innumerables ensayos políticos, y especialmente en los más discutidos, como el Manifiesto comu­nista. Para Marx y Engels hay una dependencia direc­ta del Estado del poder económico, social y político de la clase do­minante. Se trata de una «superestructura» que se levanta sobre los cimientos de las relaciones económicas y sociales.

Marx y Engels redactando el Manifiesto comunista, por V. Polyakov. (DP)
Marx y Engels redactando el Manifiesto comunista, por V. Polyakov. (DP)

El Estado, en la formulación de Marx, sirve directamente a los inte­reses de la clase económica dominante. La noción de un Estado con acción política autónoma es suplantada por el énfasis en el poder de clase que recoge en el famoso eslogan del Manifiesto comunista: «El ejecutivo del estado moderno no es más que un comité para dirigir las cuestiones comunes a toda la burguesía». Esta fórmula no implica que el Estado sea dominado por la burgue­sía en su conjunto; puede ser independiente de algunos sectores de la clase burguesa. Sin embargo, se caracteriza por ser esencialmente dependiente de aquellos que dominan la economía. Su independencia se ejercita tan solo cuando hay que resolver conflictos entre diferentes secto­res del capital (industriales y financieros, por ejemplo) o entre el capitalismo doméstico y las presiones generadas por los mercados capitalistas internacionales. El Estado sostiene los intereses generales de la burguesía en nombre del interés público o general.

Esta apreciación ha sido muy criticada ante la asunción de una relación causal simple entre la dominación de clase y la vida política. Sin embargo, probablemente su derivada más interesante es que sugiere los límites a la acción del Estado en las sociedades capitalistas. Si la intervención del Esta­do mina el proceso de acumulación de capital, mina simultáneamente las bases materiales del Estado. Por lo tanto, sus políticas deben ser consecuentes con las relaciones de producción capita­listas. O, dicho de otra manera: existen limitaciones en las democracias liberales que restringen sistemáticamente las opciones políticas. El sistema de propiedad e inversión crea exigen­cias objetivas que deben ser atendidas si se quiere apoyar el desarro­llo económico. Si este sistema se ve amenazado (por ejemplo, si un partido accede al poder con la firme intención de promover una mayor igualdad), el resultado inmediato puede ser el caos económico (por ejemplo, con la fuga de capitales al extranjero) y la aprobación al gobierno puede verse minada de forma radical.

Consecuentemente, una clase eco­nómica dominante puede gobernar sin mancharse las manos. Es decir, puede ejercer una determinada influencia política sin ni siquiera representantes en el gobierno. Esta idea sigue ocupando un lugar vital en los debates entre los teóricos y las discusiones políticas en nuestro tiempo. Es una base fundamental sobre la que los marxistas ar­gumentan que la libertad de las democracias capitalistas es pura­mente formal («Lo llaman democracia y no lo es»). La desigualdad mina de forma fundamental la liber­tad y deja a la mayoría de los ciudadanos libres solo de nombre. Por lo tanto, solo removiendo la estructura capitalista se podrá llegar a la democracia real, la comunista.

Friedrich Engels. Foto: DP.
Friedrich Engels. Foto: DP.

El comunismo y la democracia

Socialismo y democracia, es por lo tanto una unidad en el pensamiento marxista. Sin embargo, antes de detallar sus rasgos básicos hay que recordar el sesgo antiutópico y cientifista del pensamiento de Marx. Desperdigadas por sus innumerables escritos se encuentran ideas varias y ricas sobre la sociedad socialista pero nunca un análisis sistemático. En cualquier caso, dos textos destacan a este respecto; la Crítica del programa de Gotha (1875) y a La guerra civil en Francia (1871). Las ideas centrales del primero son tres. Primero, frente al mercado, la planificación central. Segundo, frente a la propiedad privada, la propiedad colectiva (estatal) de los medios de producción. Por último, frente al derecho al beneficio privado, la obligación universal de trabajar («a cada cual según su trabajo»). Naturalmente, Marx se cuida de aclarar que esta es solo una fase de transición hacia la sociedad comunista plenamente desarrollada.

El segundo escrito es más interesante respecto a la concepción de la democracia de Marx. En sus comentarios sobre la experiencia de la Comuna de París, la idea central es la contraposición entre democracia representativa liberal burguesa y democracia obrera, participativa y directa. Este momento se ubica tras el derrumbe del imperio de Napoleón III en la guerra franco-prusiana y el movimiento de insurrección de París entre marzo y mayo de 1871.

La Comuna de París habría sido, a juicio de Marx y Engels, el primer exponente histórico de la dictadura revolucionaria del proletariado. Tras destruir el viejo aparato represivo del Estado burgués —ejército, policía y burocracia—, la Comuna se proponía instaurar una verdadera república democrática y social. Todos los miembros del gobierno y los funcionarios del Estado —desde el policía al magistrado— eran responsables ante sus electores y permanentemente revocables por ellos. En realidad, aquí Marx (como antes Rousseau) está renunciando al principio de la representación política. La idea es que los ciudadanos de la república obrera lo que tienen es mandatarios (comisarios para Rousseau) y al no elegir representantes no enajenan su poder. El quid de este tipo de democracia basada en el principio de la elección no representativa está, naturalmente, en el mecanismo de la «revocabilidad permanente». Esto exige un incesante control por parte de la ciudadanía electora. Si uno revisa las ideas de determinados viejos y nuevos partidos en España esta idea les resultará familiar.

Esta base tiene un fundamento totalmente republicano. La participación no es un desideratum del modelo, sino una condición fundamental para que el modelo funcione. Por lo demás, esta democracia participativa en la que piensa Marx es solo directa en la base, en el núcleo de la sociedad, en el nivel de la «comuna rural» o del «consejo obrero». A partir de ahí todo el edificio político se construye mediante la explicación de mecanismos estrictamente indirectos de elección, desde las asambleas de distrito hasta la cúspide, la Asamblea Nacional. Estas son en esencia las ideas centrales —planificación central, propiedad colectiva de los medios de producción y democracia directa— que conforman la noción marxiana de socialismo, luego también de democracia.

En realidad, poco más tendría que añadir la tradición marxista. Lenin, en su El Estado y la Revolución (1917) codificó y vulgarizó las ideas de Marx sobre la Comuna asimilándolas a las de su república de los soviets. Esto lo hizo sin tener en cuenta opiniones posteriores de Marx y, sobre todo, de Engels, sobre las instituciones parlamentarias y sobre el sufragio universal como posibles instrumentos emancipadores al servicio de la clase obrera, más benévolas que en sus primeros escritos. Estas ideas fueron recuperadas más tarde por los teóricos de la II y III Internacional. Desde entonces, se abrieron múltiples e interesantes debates en las filas del marxismo europeo y ruso: la cuestión nacional, la cuestión agraria, la cuestión colonial, la táctica y la estrategia de la lucha de clases, la guerra, la naturaleza imperialista del capitalismo, la cuestión del método marxista, la relación entre ética y marxismo, entre marxismo y filosofía… Pero, salvo raras excepciones, nunca se disoció socialismo de democracia real.

Una barricada en la Comuna de París. Foto: DP.
Una barricada en la Comuna de París. Foto: DP.

La poderosa influencia de Marx

La crítica del marxismo a la democracia liberal va dirigida a algunos de sus puntos ciegos más evidentes desde una perspectiva tanto normativa como práctica. La revisión de los principales argumentos expuestos da una muestra. Por ejemplo, la reducción de la noción de democracia a un mecanismo procedimental basado en elecciones o competencia de partidos —la noción de Schumpeter, que en parte una tradición de la ciencia política ha comprado— excluye de la ecuación el ejercicio de la misma al disociarse de las condiciones materiales de sus ciudadanos. En su versión más crítica de raíz marxista la existencia de desigualdades es incompatible con la noción misma de democracia. Sin comunismo no existe democracia. Es el argumento al que algunos marxistas contemporáneos recurren para negar tal carácter, por ejemplo, a Estados Unidos.

Aunque la simplificación del Estado como un agente de la burguesía pueda ser dejada de lado, no es poco interesante cómo señala la contradicción entre el poder político y la capacidad de ejercerlo. O mejor dicho, la impotencia de un gobierno para poder implementar un mandato que vaya contra las bases materiales de la burguesía. Hoy en lugar de burguesía los críticos dirán los mercados, los poderes financieros o la Unión Europea. Y para ello no hace falta irse a Napoleón III. Basta con mirar al gobierno heleno para entender cómo este argumento reverdece en la práctica. Es más, que el poder económico manda sin sentarse en los consejos de ministros es, de nuevo, uno de los leit-motiv más recurrentes del debate político en España, ya adopten formas de bancos, constructoras o eléctricas.

De la tradición izquierdista han ido desapareciendo las referencias al socialismo real, pero sí es verdad que el instrumento del revocatorio ha sido reciclado como una de las apuestas estrella en determinados partidos. El reciclaje que hemos visto de algunos de estos elementos al republicanismo participativo, que muestra Philip Pettit en su versión liberal, es un intento por salvar algunas de las ideas más antiguas de Marx en su crítica a la democracia liberal. Pese a todo, aun cuando en su versión más extrema algunas de estas críticas se han reformulado, es innegable el gran impacto de las críticas marxistas, en especial por lo que hace a la tortuosa relación entre la democracia y el mercado, entre el poder político y el económico.

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51 comentarios

  1. Demangeon

    Muy buen post. Claramente le faltaba a la serie la visión marxista. Esta claro que las críticas de la democracia desde el marxismo son potentísimas y todavía hoy vigentes. El problema es que el marxismo realmente nunca ha tenido una alternativa mejor. Creyó tenerla pero se demostró con claridad que no y de hecho desde el marxismo se puede hacer un crítica total también al socialismo real.

    Un saludo

  2. Bueno, el artículo no tiene la enjundia de otros de la serie, aunque mantiene la objetividad y el nivel.
    Es muy de agradecer frente a la patulea de medio cultos y neoliberales (perdón por la redundancia) que ante el nombre de Marx, la apelación a la justicia social o el recuerdo de los condicionantes materiales de la libertad sacan la pistola (virtual).

    Sobre todo es interesante la reivindicación del marxismo y el socialismo y el movimiento obrero en general en la causa de la democracia; así es como se cazan los pájaros de mal Aguirre.

  3. Juan Malaga

    Pues claro que no existe democracia en el capitalismo ¿que pasaria si las próximas elecciones generales las ganara el PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España? púes al día siguiente tendríamos los tanques en la calle y eso ya paso o no recordamos el Chile de Allende como termino ¿ se dejo que siguiera? no el juego democrático en el capitalismo se termina cuando la burguesía ve peligrar su poder, el verdadero poder que es el económico y en ese camino claro esta el capital juego siempre con ventaja ¿Cuantos partidos en España cuestionan el sistema capitalista? pues el que puse es uno de los pocos y por eso claro esta no salen en en los medios de comunicación que en su gran mayoría esta en manos de grandes empresas … pero curiosamente si salen y muchos partidos animalistas, los podemos y Ciudadanos , que NO cuestionan el capitalismo, así cuando los partidos del sistema se ven desgastados el sistema les pone otros nuevos que no cuestionen el capitalismo y mientras el Estado machaca de mil formas a los pocos partidos que cuestionan el sistema. con multas y represión de mil modos …

    • Torico bravo

      Los Animalistas no es que tengan mucha voz en los medios, la verdad

    • luchino

      No hace falta irse tan lejos ( Chile ), véase España en 1936.

    • Benito

      Málaga, el PCPE no debería ganar las elecciones en España, no porque los medios de prensa le son adversos, sino porque el electorado no olvida. Han sido muchos años de experimentos comunistas y, dígame usted cuál ha funcionado???? Ha estado usted en La Habana por más de 15 días con solo 10 euros en los bolsillos y cero posibilidad de progreso? Ahí lo tiene.

      • luchino

        En un mundo mayoritariamente capitalista ( la Tierra ), la mitad de la humanidad – o tal vez más, no tengo cifras exactas – pasa hambre, o sea, muchos millones de personas.
        ¿ Te parece que el capitalismo funciona ?

      • Simón

        Y, ¿Cuáles son los avances del capitalismo para la humanidad? Sí quiere ver cómo «viven» los peruanos, argentinos etc… venga porque nosotros no podemos ir…

    • El PCPE no cuestiona nada. Es una ruina intelectual y una excrecencia de un partido ya de por sí había devenido en nada y que arrastraba lo peor del estalinismo y el eurocomunismo. El marxismo escolástico de los estalinistas es una ruina intelectual y una caricatura penosa. Y aparte, no plantea una estrategia viable. Podemos, sí. Es cien veces más bolchevique en el sentido clásico, de hecho.
      Muchos cuestionamos el capitalismo pero no vivimos en el país de la piruleta, calle del unicornio rosa. Agitar las banderas repitiendo consignas como loros y tachar de reformistas al 99,5 de la población no sirve de nada.
      ¿Qué propone el PCPE para cambiar las cosas ? ¿regañar a las masas alienadas ?

      ¿De verdad que el PCPE no se come un colín por la represión?
      Qué tristeza de izquierda tenemos.

  4. Catalannister

    Lo que le faltó al barbudo de Treveris fue anticipar el nepotismo autoritario que una clase política aún surgida de los orígenes más humildes podía construir tomando sus textos como inspiración por no haber ahondado más en el plateamiento teórico de la democracia obrera que pretendía él. Claro que no se le puede echar en cara si pensamos que el hombre se maravilló con los lazos de solidaridad y virtuosismo que tuvo que ver en los sindicatos y movimiento obrero de su época (clandestino y aún así masivo, no nos olvidemos) y el deslumbrante ejemplo de la Comuna de París.

    Así es normal dejarse llevar y creer que una democracia obrera directa puede llegar a erigir su propio Estado radicalmente democrático, pero no pudo prever, imagino, en primer lugar el impacto de su obra en el mundo, y en segundo lugar que algunos advenedizos se fuesen a valer de ella escupiendo sobre tanta fraternidad y humanismo colectivo del movimiento obrero.

    Muy interesante.

    • Juan Malaga

      El anticomunismo mola mucho ¿Que era mas democrática la Rusia Zarista o la URSS? claro lo que no se tienen en cuenta a la hora de hablar de la falta de democracia en los países socialistas es que la burguesia y el imperialismo siguieron jugando un papel increíble para intentar hacer una contrarevolucion, no se trata de que se pueda hablar entre iguales para ver que hacemos con esto o lo otro, se trata de que esa superestructura al servicio del capital continua existiendo ¿cuantos millones se lleva gastado USA y la mafia de Miami para intentar la contra revolución en Cuba? un ejemplo en 2009 se creo «Twitter cubano» falso ZunZuneo para cuando fuera popular entre los jóvenes mandarles mensajes falsos y causar revueltas en Cuba, en esto USA se gasto mas de un millon de dolares en 4 años … y solo es un simple ejemplo de ¿que democracia quieres criticar cuando existe una burguesía y un imperialismo todavía en el Mundo? algunos piensan que si la gran revolución de octubre el mundo seria mejor … pues nada viva la Rusia semifeudal … esa si era democratica … criticar a los países socialistas por su supuesta falta de democracia es bastante simplon, cuando el capitalismo lleno América latina de dictaduras y perseguía todo lo que fuera de izquierdas durante décadas, pero eso no importa el capitalismo es bueno y democrático nos lo dice la tele todos los días los malos son los comunistas … la mejor dictadura es la que no se ve y en el capitalismo si no te mueves no sientes las cadenas , como digo si ganaran las generales el PCPE ¿que pasaría al día siguiente? pero tranquilo como mucho sacaran 40.000 votos ya que no salen en ningun medio de comunicación, viva la liberta de empresa digo de prensa … esa es la libertad y democracia ¿no? que los grandes medios de comunicación sean dueños de casi todos los medios de comunicación y que al mismo tiempo financien a los grandes partidos … luego nos sorprendemos si PP y PSOE hacen las mismas reformas laborales contra los trabajadores o los dos apoyan las Guerras imperialistas de la OTAN

      • Catalannister

        Estoy lejos de comerme esa sarta de patrañas que usted cree en mi boca, tengo muy claro que antes que un modelo de capitalismo salvaje o incluso capitalismo de amiguetes como el de España, prefiero una economía intervenida socialmente de cualquier forma, aún con sus defectos. Y hasta opino igual que usted en lo referente al saboteo constante a Cuba. Pero creo que el artículo era sobre la democracia según Karl Marx y de eso trataba mi comentario, comparándolo con las carencias democráticas que pudo tener la URSS. Que no quitan sus otros logros frente al campo capitalista, ojo. Simplemente me parecía que no veníamos a criticar el capitalismo en este artículo sino a hablar de democracia socialista.

    • francisco

      Por hacer de abogado del diablo:
      «¿que pasaría si las próximas elecciones generales las ganara el PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España?»
      Yo creo que no pasaría nada de nada, o no debería pasar nada nada aunque ganara Podemos, IU, Falange o cualquier otro, por lo menos no si ganan obteniendo solo el 50%+1 de diputados (o de votos) a lo mejor subirían los impuestos, intervendrían un poco mas la economía pero no tendrían la autoridad para cambiar el sistema ya que para eso haría falta por lo menos 2/3 de la cámara (y así deberían decirlo en su programa electoral), otra cosa es que tuvieran una amplisima mayoría social en cuyo caso si que podrían cambiar cosas por consenso y no creo que el ejercito atacase ya que los soldados salen de la sociedad, y seguro que si hay una inmensa mayoría de una opinión en el ejercito tambien habrá personas de esa misma opinión.
      Otra cosa es que teniendo una mayoría simple se salten la ley a la torera y quieran cambiar lo que solo podrían cambiar por consenso, en ese momento deberían actuar los jueces; esto que te puede parecer una putada, a lo mejor viene bien cuando los que ganan por poco son «los otros». «LOS OTROS» (los que piensan diferente a mi) podrán hacer muchas cosas malas si ganan con el 50%+1 pero con limites.
      Un saludo

      • Benito

        Sr Málaga, no siga recurriendo al viejo esquema de las dictaduras de derecha sembradas en América Latina. Eso ya es cosa del pasado y ojalá no se repitan. Desde hace más de 15 años la moda son los populismos de izquierda, estilo Venezuela, Bolivia o Ecuador, amparados todos por la única dictadura que queda en el continente, la cubana.
        O será que porque dice ser de izquierda, la de Cuba no es una dictadura??? Será usted uno de los que quieren clonar a Fidel Castro para luego reproducirlo como gremlins…??
        Bájese de ese caballo maniqueo, por favor!!!

  5. servando

    Para Marx, las actuales sociedades son formaciones económico sociales basadas en la explotación de la fuerza de trabajo del proletariado por la clase dominante, la clase capitalista, la burguesía, en esta formación pueden coexistir formas precapitalistas, incluso formas de cooperación del trabajo no capitalistas dependiendo del grado de desarrollo de las fuerzas materiales de producción o fuerzas productivas pero, para ser caracterizadas como capitalistas, las relaciones de producción dominantes debían ser las que tuvieran como base la explotación del trabajo asalariado, del trabajo ajeno, que son las que le permiten al capitalista extraerle al obrero una parte de su tiempo de trabajo como plusvalía, que es el excedente que adopta las diferentes formas de la gananciala industrial, la renta de la tierra,la comercial , el interés, etc. Y el Estado es la maquinaria buròcratico militar en poder de esta clase domiente, instrumento que le permite mantener el poder político de este régimen económico-social. Y a la forma que adquiere este dominio la llamaba Repùblica democrático burguesa en general, aunque reconoce otras variantes de este régimen como son las monarquías constitucionales, como pasos intermedios entre la primera y las formas de gobiernos dictatoriales que incluso se reeligen mediante elecciones como sería en el caso de México la dictadura de Porfirio Diaz, en resumen, no solo reconoce la existencia de las
    republicas democrático burguesas sino sus diferentes formas de democracia a su interior, el punto es que para Marx, los conceptos abstractos de democracia no reflejan la realidad, por eso el habla de un cierto tipo de democracia , la democracia burguesa, la democracia de clase, no en general , sino en lo concreto. Y el gobierno dice, es la Junta que administra los interese de la clase dominante, la de los capitalistas. Hasta ahí, es.lo que dice Marx, se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con èl, pero mentir sobre lo que este pensador dijo es algo muy diferente.

  6. Pingback: La democracia según Karl Marx

  7. Mariano Rajoy

    «Marx no era marxista».

    • mars.(x)

      ¿Ud. quiere decir : verdad? lo que sería su frase una puesta en escena apológica del «orden diferenciador de quien estudia un área de la sociedad y su verdad con respecto a sí mismo», entonces y solo entonces, ud. lleva parte de esa verdad.

  8. Pingback: La democracia según Karl Marx – Jot Down Cultural Magazine | NUOVA RESISTENZA antifa'

  9. Hay una cuestion fundamental que el articulo no toca. y me extraña. todo queda en el barniz de lo politico como si fuese necesario defender a la clase politica: meintras exista un sistema financiero que se constituya en un obstaculo entre las necesidades humanas y sus satisfaccion, no se podra hablar de libertad ni de democracia. todas estas palabras son huecas por definicion. USA dice que es un pais democratico, como lo decia la URSS, y como dicen todas las naciones de este mundo. y al final todos sabemos que ninguna lo es. el comunismo (que se ha visto) y el capitalismo no son contrapuestos, parten de un mismo tronco que es el capital. Hasta que no se establezca una sociedad libre de capital (que permite la acumulacion irracional y limita el acceso a los bienes y recursos) no habra una verdadera alternativa al modelo que vivimos desde hace mas tiempo del que la prensa y los «intelectuales» nos quieren hacer ver. Existio una sociedad sin capital, luego una sociedad con capital, y desde entonces solo se han aplicado refinamientos a la misma. al final el capitalismo y el socialismo tienen en comun no solo el sistema financiero sino: ejercitos, sociedad jerarquizada, carceles, crimen, guerras, etc… la diferencia es quien rige los destinos, si un grupo de politicos o un grupo de banqueros. la necesidad de tomar el rumbo y el sentido de nuestras vidas en nuestras propias manos es urgente, pero para eso ya bastante nos lobotomizan a toda hora…

  10. Manifiesto ilustracionista.

    1. La democracia absolutamente participativa no es viable: según aumenta el tamaño de un grupo de entes independientes disminuye la probabilidad de consenso hasta aproximarse a cero.

    2. El caos de la anarquía es la inevitable consecuencia de una democracia pura de participación directa e indelegable.

    3. Las dictaduras, tanto de derechas como de izquierdas, surgen del miedo social provocado por la anarquía.

    4. El modelo de una élite dominante que reprime la libertad individual y que se corrompe por el monopolio del poder político y económico aplica tanto al comunismo (pensamiento único, partido único) como al capitalismo (dictadura del mercado basado en el interés propio).

    5. Las dictaduras marxistas (USSR, Cuba) han sustituido a una clase dominante por otra.

    6. El capitalismo representa la cima del interés propio. Su antídoto NO es la represión del interés propio sino cultivar el bien común.

    7. La democracia orgánica y funcional es la democtacia representativa donde los gobernados reconocen la integridad de aquellos con la capacidad de gobernar sin corrupción. Los gobernados se reservan el derecho de revocar a sus representantes cuando violen ese pacto.

    8. No todos somos iguales. Existen mujeres y hombres iluminados capaces de gobernar atendiendo sólo y exclusivamente al bien común.

    9. No todos somos iguales. Existen mujeres y hombres incapaces de ver más allá de su interés propio; componen la mayoría del electorado.

    10. Necesitamos de un electorado iluminado que sepa discernir entre un político corrupto y un servidor iluminado para convertir al bien común en el mandato consensuado por la inmensa mayoría.

    El poder de un parlamento de incorrompibles servidores iluminados es infinito. Ninguna fuerza material, incluyendo al capitalismo, podrá vencerle. Podrá oponérsele pero jamás podrá vencerle. JB

  11. thanaka

    La crítica de marx al capitalismo como fuerza antidemocrática o falsamente democrática es totalmente vigente. No puede haber democracia donde hay capitalismo, eso es un hecho. De esta forma y gracias a la crísis el marxismo ha vuelto a estar en el escenario. Muchos ni siquiera sabíamos que éramos marxistas en esto hasta llegar a este punto.
    Queda sin embargo por dilucidar el por qué y el cómo del colapso del comunismo, puesto en práctica en el siglo XX siguiendo estrictamente los preceptos de Marx para alcanzar esa democracia real. Por qué fracasó o fue desmantelado un buen día de finales de los 80 como si se desmontase el pabellón de una expo.

    • antonio

      »Por qué fracasó o fue desmantelado un buen día de finales de los 80 como si se desmontase el pabellón de una expo»
      Si entiendes porque la Sanidad Publica Española (una de la mejores del mundo hasta hace sólo 6 años ) ha ‘colapsado’ en los últimos años, entenderas de inmediato el desmantelamiento de la URSS. Si vas a privatizar bienes publicos y llevarte tus jugosas comisiones de venta y porciones de lo vendido, antes ‘lo colapsas’.Yo no le daría más vueltas. Gorbachov, familia Yeltsin y resto de oligarquias rusas no lo hicieron.

    • pepe111

      «Manifiesto ilustracionista.

      1. La democracia absolutamente participativa no es viable: según aumenta el tamaño de un grupo de entes independientes disminuye la probabilidad de consenso hasta aproximarse a cero.»

      El individuo sólo existe en el grupo primario, fuera de él es un cero a la izquierda. Efectivamente el problema es el paso de ese grupo primario al secundario, que es el realmente funcional, sin que el individuo pierda su peso..

      Quizá algunas organizaciones religiosas como los jesuítas y el Opus, que se han modernizado sirviéndose de los recientes avances en Neurociencia, Psicología de grupos y Sociología de las organizaciones, lo estén consiguiendo

      No creo mucho en el Despotismno Ilustrado pero si realmente lo estám consiguiendo sería de desear y agradecer que lo aportaran al resto de la sociedad civil.

    • Benito

      Por qué quedó desmontado? Por su inoperancia económica, por el alto nivel de insatisfacción, no solo material, de sus individuos, (por aburrido!!!!!!) y porque finalmente no es posible poner en práctica el comunismo si no es mediante la coacción y el estado policial.
      Ahí está la gran diferencia: en el capitalismo, ya lo dijeron varios pensadores, se reproduce el Estado de Control; en el comunismo llega a su mayor expresión el Estado Policial.

  12. Manfrío

    ¿Qué pasaría en Cuba si el Partido Capitalista ganara las elecciones? Ah, no, perdón, que es que en Cuba no hay elecciones…

    Las hubo en Nicaragua. Recuerdo aquellos tiempos, algunos decían que los sandinistas no las necesitaban porque las iban a ganar. Y las perdieron. Años después, el Sr. Ortega, ese «peazo» revolucionario, acabaría perpetuándose en el poder, en dudosa compañía (conferencia episcopal) y aprobando leyes que, de aprobarse en estos lares, provocarían la indignación más pura de nuestros bienamados comunistas.

  13. Manfrío

    Ahora un poco más en serio. Las innegables maldades del capitalismo, en América Latina y en otros sitios, no justifican las maldades del comunismo, igualmente innegables.

    Y en lugar de comparar la Rusia zarista con la bolchevique, quizás resulta más útil comparar la RDA con la RFA, por ejemplo, ya que fueron coetáneas. ¿Por qué los alemanes huían (lo intentaban, vaya) del paraíso comunista al infierno capitalista? ¿Por qué, ya puestos, esa costumbre de los Estados comunistas de negar a sus ciudadanos el derecho humano más elemental, que es el de largarse si quieren?

    A estas alturas, negar las atrocidades cometidas por las dictaduras de obediencia soviética en Europa del Este solo puede obedecer a la ceguera ideológica.

  14. La democracia pura (en la que todo se decidiera por votación) sería una tiranía tan inhumana como cualquier otra. ¿Debo acostarme con quien yo elija o con quien se decida en votación?. ¿Debe tener entrada en mi casa quien yo quiera o quien se decida democráticamente?. ¿Puedo comprarme un coche o debo esperar a que me dé permiso la asamblea democrática de mi barrio?.

    ¿Por qué se da por hecho que es bueno que todo el mundo tenga voz y voto sobre la vida de los demás?. Votar es gratis. Es muy fácil que los perceptores netos se voten el dinero de los contribuyentes netos. Sería igual de fácil que las personas que ligan menos pudieran votarse los favores sexuales involuntarios de las personas más atractivas. En la justicia tradicional lo primero se llama robo. En lengua democrática, en cambio, se llama justicia social. En la justicia tradicional lo segundo se llama violación. Pero en una democracia pura se le podría buscar un nombre que sonara bien, como por ejemplo justicia afectiva.

    La democracia es útil como método incruento de cambio de gobernantes. Pero debe tener unos límites muy claros: las libertades individuales y el estado de derecho.

  15. Diego Perez

    Planes quinquenales, directores de fabricas estatales que debían cumplir con cupos de producción y trabajo, obreros capaces e incapaces, corrupción, amiguismo, burocracia, falsedad en los resultados, perdida de la producción, despidos improcedentes, ruina económica, incapacidad para producir bienes, desigualdad de los trabajadores, falta de motivación… etc, el comunismo es un total fracaso.

  16. Señor Diego Pérez, repita conmigo: «democracia».
    Perdón por el modo Inda, pero de otro modo Pérez no se va a enterar.

  17. Si hay que recurrir a Marx para solucionar los problemas actuales, una de dos, o tenemos muy poca imaginación y falta de personalidad creativa o una falta total de empatía con los millones de víctimas del comunismo, esa «democracia real» defendida por Marx. Y cuando hablo de víctimas, me refiero a los 40 millones de rusos, médicos, maestros, ingenieros, escritores, políticos, militares, etc asesinados por Stalin, en virtud de los postulados de Karl Marx…

    • Si sus propuestas son capitalistas, ¿es que empatiza usted poco con los millones de víctimas causadas por ese sistema socio-económico? Los muertos del colonialismo, del imperialismo poscolonial, de las guerras de expansión, de la esclavitud, de los regímenes dictatoriales impuestos por los países occidentales…

      Sobre imaginación y personalidad creativa, no hace falta que conteste.

      Sobre la cuestión anterior, bah, déjelo también.

  18. Por ejemplo

  19. Perdón, olvidé mencionar a Lenin…

  20. Juan Jose

    Interesante la nota, y mas aun los comentarios. Afortunadamente no veo a los fanaticos anticomunistas que lo unico q hacen es insultar. Asi algo se aprende, aunque discrepemos. No olvidemos q para Marx no existian las verdades sagradas. Ese ha sido el error de algunas experiencias socialistas que comenzaron bien pero terminaron desastrosamente. Es que el poder endiosa, hace q los q gobiernan se fanaticen y se crean infalibles. Alli es cuando se pierde la democracia. El capitalismo tiene su propia superestructura y la democracia formal es parte de ella: sus componentes básicos como la libre expresion, el derecho de propiedad y herencia, la libre iniciativa, el derecho al voto etc, son concepciones q resguardan ese sistema. La democracia comunista es integral, horizontal, popular, es decir corresponde a una superestructura diferente.

  21. Quijote3000

    Juan Málaga: si la revolución de octubre hubiera fracasado… Pues el Gobierno provisional menchevique (que no zarista, que había perdido el poder en una revolución previa) hubiera podido preservar el poder, e incluso quizá haber podido evolucionar la estructura de Rusia a algún tipo de democracia con Lenin en la oposición.

    Con lo que con la perspectiva de un siglo, y los millones de muertos de la Unión Soviética se puede decir que si. Fue malo el triunfo de la Revolucion de octubre.

    • gringo

      Y sin los planes quinquenales y la colectivización del campo (que ciertamente costaron millones de vidas), Rusia no se hubiera convertido en una potencia industrial, el Ejército Rojo no habría existido con sus millares de tanques y Hitler habría ganado la II Guerra Mundial, y Rusia estaría ahora colonizada por los nazis, que habrían exterminado a todos los judíos de la URSS y de Europa, y también habrían matado a millones de subhombres eslavos para tener su espacio vital.
      Y con todos los recursos naturales desde el Báltico al estrecho de Bering a su disposición, la maquinaria bélica alemana habría podido aguantar cualquier desembarco angloamericano, y todos los europeos estaríamos marcando el paso de la oca.
      Así que con la perspectiva de un siglo, tal vez nos vino bien que triunfara la revolución de octubre.
      Y ya de paso sin la URSS no hubiera habido guerra fría ni carrera espacial, ni tendríamos las novelas de espías ni las pelis de Bond, no sabríamos nada de Gagarin y Armstrong, ni se hubiera desarrollado la tecnología que ahora usamos por ejemplo para escribir comentarios en una revista digital. No tendríamos internet ni ordenadores portátiles.
      Y el miedo a la expansión comunista no hubiera provocado en Occidente la aparición de la socialdemocracia y el estado del bienestar, que ya se está desmantelando.

  22. angelyo

    El futuro será comunista o no será.El capitalismo tuvo su tiempo que permitió el desarrollo de formas productivas nuevas pero es inviable como forma racional en la actualidad en un mundo global.Su pervivencia supondría acabar con los recursos ambientales del planeta y pondría en peligro(si no está ya)la propia vida de la existencia humana si antes,la guerra,que es el alma y arma de dicho capitalismo no lo hace antes.
    Es necesario cambiar todo el concepto existente del lucro,triunfo,lujo…que implica explotación siempre de otro u otros.Tiene que estar mal visto moralmente hasta lo mas profundo de nuestro ser la existencia de la desigualdad entre seres humanos que se manifiesta exteriormente en la prepotencia de la propiedad insultante.
    Dé cada cual según su capacidad,reciba cada cual según su necesidad.Sin esta premisa(el núcleo del pensamiento comunista)la vida se volverá un imposible.
    No valen los ejemplos de China ,la URSS y similares,donde el factor humano era un medio y no un fin.Pudo ser un ensayo fallido de una alternativa al capitalismo pero inviable sin un cambio fundamental que se ha de dar el el terreno más ignoto…nuestra propia investigación.
    El capitalismo caerá como han caído otros sistemas anteriormente,esta no es la cuestión.Qué se llevará por delante y què podemos cambiar primero en nosotros es lo que nos incumbe,si queremos que el futuro juzgue este momento como un tiempo oscuro de guerras,destrucción y explotación.De no ser no creo que quede alguien que pueda hacerlo.

  23. jotabene

    un resumen inteligente. Demuestra lo real: en la sociedad con libertad de empresa (de lucro) y democracia de mercado (reiteración de lo primero), la desigualdad inherente a ella es una constatación de resultados. En ésta la democracia en tanto igualdad indiscriminada de derechos es una ficción porque la contradice la desigualdad creciente posible y tolerada por el estado condicionado y determinado por quienes tienen el capital (banqueros, empresas ibex), no el trabajo (trabajadores). Del otro lado, es posible un estado en manos de quienes tienen el trabajo. En la historia no ha dejado huellas que no sea parcialmente durante la democracia griega (de los escogidos, seleccionados) de alguna manera meritocrática. El problema deriva del nivel de organización de la sociedad… y con esto volvemos al principio….

  24. gerion

    Dan igual el sistema político, religioso, económico. La ejecución de cualquiera de ellos depende exclusivamente de sus líderes, y sus líderes son extraídos de la masa. La educación de la masa es la de sus líderes. Si los líderes de un Estado son disfuncionales, es porque su masa lo es, y no al revés.
    Únicamente los iluminados – aquellos cuyas motivaciones son diferentes de las de sus vecinos – pueden cambiar el rumbo, y siempre será a costa de su sacrificio.
    Seguro que alguien muy sabio ya dijo algo parecido antes. O igual me ha sentado mal el café.

  25. Roberto Ruiz

    Creo que el artículo comete un error de bulto al equiparar propiedad colectiva con estatal, cuando son ideas completamente opuestas. Una fábrica es de propiedad colectiva cuando esta pertenece a los trabajadores de la misma, no al estado. El ejemplo perfecto de propiedad colectiva es una cooperativa en la que no hay empleados.

    De hecho, Marx y Engels se oponían a la propiedad estatal, ya que la consideraban otra forma de capitalismo (el dueño no son los trabajadores, si no el estado), llegando a decir Engels que si la estatalización fuese socialismo, habría que incluir como socialistas a Napoleón y Bismarck. También llamaban falsos socialistas a los que aplaudían la estatalización.

    Eso sí, Marx aceptaba la estatalización como un paso intermedio en el camino hacia la colectivización, pero siempre que esta se produjese en el contexto de un estado revolucionario (controlado por los obreros).

    Una de las grandes mentiras de la historia es lo que Stalin llamó Marxismo-Leninismo, que tenía muy poco de leninista, y nada en absoluto de marxista, pero que por desgracia se convirtió en la referencia ideológica para el comunismo de todo el mundo.

  26. La forma más elevada del Estado, la república democrática, que en nuestras condiciones soci ales modernas se va haciendo una necesidad cada vez más ineludible, y que es la única forma de Estado bajo la cual puede darse la batalla última y definitiva entre el proletariado y la burguesía, no reconoce oficialmente diferencias de fortuna. En ella la riqueza ejerce su poder indirectamente, pero por ello mismo de un modo más seguro. De una parte, bajo la forma de corrupción directa de los funcionarios, de lo cual es América un modelo clásico, y, de otra parte, bajo la forma de alianza entre el gobierno y la Bolsa. Esta alianza se realiza con tanta mayor facilidad, cuanto más crecen las deudas del Estado y más van concentrando en sus manos las sociedades por acciones, no sólo el transporte, sino también la producción misma, haciendo de la Bolsa su centro. Fuera de América, la nueva república francesa es un patente ejemplo de ello, y la buena vieja Suiza también ha hecho su aportación en este terreno. Pero que la república democrática no es imprescindible para esa unión fraternal entre la Bolsa y el gobiern o, lo prueba, además de Inglaterra, el nuevo imperio alemán, donde no puede decirse a quién ha elevado más arriba el sufragio universal, si a Bismarck o a Bleichröder. Y, por último, la clase poseedora impera de un modo directo por medio del sufragio unive rsal. Mientras la clase oprimida-en nuestro caso el proletariado-no está madura para libertarse ella misma, su mayoría reconoce el orden social de hoy como el único posible, y políticamente forma la cola de la clase capitalista, su extrema izquierda. Pero a medida que va madurando para emanciparse ella misma, se constituye como un partido independiente, elige sus propios representantes y no los de los capitalistas. El sufragio universal es, de esta suerte, el índice de la madurez de la clase obrera. No puede llegar ni llegará nunca a más en el Estado actual, pero esto es bastante. El día en que el termómetro del sufragio universal marque para los trabajadores el punto de ebullición, ellos sabrán, lo mismo que los capitalistas, qué deben hacer.

  27. En tiempos normales, los aparatos de represión sólo desempeñan un papel marginal en la conservación del régimen capitalista, ya que éste es respetado de hecho en la vida cotidiana por la gran mayoría de las clases trabajadoras. Sucede algo muy distinto en los períodos de crisis aguda (ya sea económica, social, política, militar o financiera), en los que el régimen capitalista pierde su equilibrio, durante los cuales las masas trabajadoras manifiestan su voluntad de derrocar el régimen o durante los cuales éste no consigue ya funcionar normalmente. Entonces la represión surge en el primer plano de la escena política. Entonces es cuando la naturaleza profunda del Estado burgués se muestra en toda su desnudez: un grupo de hombres armados al servicio del Capital. Con elo confirma la regla más general de la historia de las sociedades de clases. Cuanto más estable es esta sociedad, mejor puede permitirse el lujo de conceder diversas libertades formales a los oprimidos. Cuanto más inestable y sacudida por profundas crisis, más debe ejercer el poder político por la vía de la violencia sin palabras. Así, pues, la historia de los siglos XIX y XX está formada por distintas experiencias de supresión de todas las libertades democráticas de los trabajadores por dictaduras burguesas: dictaduras militares, bonapartistas o fascistas. La dictadura fascista es la forma más brutal y bárbara de la dictadura al servicio del Capital. Se caracteriza especialmente por el hecho de que no suprime tan sólo las libertades para las organizaciones revolucionarias o radicales de la clase obrera, sino que trata de suprimir por todos los medios cualquier tipo de organización colectiva de los trabajadores como los sindicatos, y las formas más elementales de huelga. Se caracteriza del mismo modo por el hecho de intentar la atomización de la clase obrera, para que sea sólo un poco eficaz, no puede apoyarse únicamente en el aparato represivo tradicional (ejercito, gendarmería, policía, jueces) y usa de bandas armadas privadas que a su vez proceden de un movimiento de masas, el de la pequeña burguesía pauperizada, desesperada por la crisis y la inflación, y que el movimiento obrero no consigue arrastrar a su campo en favor de una audaz política de ofensiva anticapitalista.

    • Hasta el hombre menos inteligente comprende que en una sociedad formada por poseedores y desposeidos, con democracia o con dictadura, es decir, por las buenas o por las malas los poseedores o dueños de los medios de producción o poseedores de los medios vida (sean estos medios de vida ganado, tierras fértiles y de cultivo, plata, oro, etc., sean fábricas, maquinas y capital dinero son los que mandan . ¡No van a mandar los pobres!

      Qué se adquiere con el capital, con la herencia de un gran patrimonio, por ejemplo? Uno que, por ejemplo, hereda un gran patrimonio, no adquiere en verdad con ello inmediatamente poder político. La clase de poder que esta posesión le transfiere inmediata y directamente es el poder de comprar; éste es un poder de mando sobre todo el trabajo de otros o sobre todo producto de este trabajo que se encuentre de momento en el mercado (Smith, t. I, pág.. 61).

      El Capital es, pues, el poder de Gobierno sobre el trabajo y sus productos. El capitalista posee este poder no merced a sus propiedades personales o humanas, sino en tanto en cuanto es propietario del capital. El poder adquisitivo de su capital, que nada puede contradecir, es su poder.

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