Eros Ocio y Vicio

Los hijos de Eros: homosexualidad militar en la Grecia clásica

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Aquiles y Patroclo en el tondo de una copa ática de figuras rojas atribuido a Sosias, ca. 500 a.C.

Desde que Ridley Scott recuperó con Gladiator el antiguo género del cine de romanos o peplum, el interés por la Antigüedad clásica en la cultura popular ha experimentado un auge continuado en el que uno de los hitos es sin duda la adaptación a la pantalla del cómic de Frank Miller sobre otro mito guerrero; los trescientos soldados espartanos que combatieron y murieron heroicamente en la batalla de las Termópilas. Hasta el punto de que ese discurso sobre la disciplina y el sacrificio castrense se ha convertido en un referente cultural moderno.

Si bien toda la película, visualmente muy impactante, está atravesada por referencias al mundo griego clásico más o menos adaptadas al gusto contemporáneo, hay una escena especialmente interesante en la que el rey persa Jerjes, ataviado como la reina del carnaval de Tenerife, le hace una propuesta al rey espartano Leónidas con un mensaje homoerótico bastante poco sutil. En ella se resumen muy gráficamente dos tendencias actuales: por una parte, el reconocimiento de la existencia de relaciones homosexuales en la Antigüedad y, por la otra, la absoluta ignorancia de la cuestión entre el gran público. El caso es que el dúo Miller/Snyder está aquí malinterpretando varios conceptos clásicos: por una parte, que los griegos etiquetaran a los persas de «afeminados» no tenía relación alguna con su orientación sexual, sino con atributos considerados por ellos como femeninos —como serían la cobardía en combate, el gusto por la vida regalada y el lujo, la belleza juvenil o la procedencia oriental, ninguno de ellos necesariamente ligado con la mujer en sí—, y por otra el hecho de que, si bien no conocemos la orientación sexual de Jerjes, lo más probable es que fueran todos y cada uno de los viriles hoplitas espartanos que murieron en aquella batalla los que sí tuvieran experiencias homosexuales a lo largo de su vida.

El estudio de la homosexualidad en la Grecia clásica y su estrecha relación con la vida militar ha pasado por varias etapas que van desde la inicial marginación deliberada, pasando por el escándalo —las vasijas y cerámicas alusivas son simplemente imposibles de ignorar— y llegando a la moderna confusión al equipararla a la actual, centrada casi totalmente en el ámbito de la sexualidad privada. Porque, al contrario que hoy en día y sin poder saber cómo concebía cada griego sus relaciones íntimas, la homosexualidad masculina en aquella época era más bien una institución social que cumplía un papel pedagógico y cívico, orientada sobre todo a formar ciudadanos y, por tanto, hoplitas.

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12 comentarios

  1. Muy interesante. Más allá de la pulsión sexual natural -lo que en el catecismo se llama «concupiscencia»-, la cultura modifica de una u otra manera esa naturaleza. Esto no es precisamente un halago al movimiento LGTB, porque su interpretación generalmente aceptada en la época actual no es más que una posible. Como los griegos tenían la suya. Quizá dentro de mil años la gente no se identifique necesariamente como hetero o gay, sino que vaya fluyendo sin necesidad de etiquetas.

  2. Interesante, aunque es muy probable que la finalización de esa relación sea anterior a los 18 o 20 años que dice. Se conservan más de 400 papiros o tratados con un título que, con diversas variantes, sería: «Acerca del nacimiento del primer vello como remedio contra las tiranías del amor». Esto sugiere que cuando el joven pierde su condición de imberbe terminaría esta relación, aunque pudieran darse después relaciones homosexuales de otro tipo

  3. Siempre había pensado que el batallón sagrado de Tebas llevaba las relaciones más allá de la adolescencia y durante la edad adulta. Por favor facilite la información de que no era así.

    Por otro lado Alejandro estudió y pasó su juventud en Tebas, por lo que no era extraño al batallón sagrado y su caballería seguía el mismo concepto (no existía mayor deshonor que fallar al amante/compañero) pero con caballos. Es importante mencionar que los Tebanos, que ponían al batallón sagrado al frente como punta de lanza fueron los primeros en derrotar a los espartanos y fueron claves en la extinción del dominio militar espartano y el fin de su época de gloria.

  4. Muy interesante el artículo . ¿Hay algún libro sobre este tema que me puedan recomendar?

    • Más general que el artículo, pero muy interesante: El descubrimiento del amor en Grecia, recopilación de conferencias de Francisco Rodríguez Adrados y otros autores, todo un clásico.

  5. Buen artículo, pero sólo una duda, ¿en qué libro califica Platón de antinatural la unión entre personas del mismo sexo frente a la unión entre hombre y mujer?

    Al menos en El Banquete no recuerdo (lo leí hace tiempo, puedo equivocarme) que esto fuera así…

    • En «Leyes» (636c) Platón dice que es «contra la naturaleza» tanto el amor entre hombres como entre mujeres, y lo desaconseja porque quedan ahí los amantes «esclavizados al placer». Matizaciones importantes son que “Leyes” es el último diálogo platónico, escrito ya en su ancianidad (y bastante amargado por muchos motivos, todo hay que decirlo); y que para Platón el amor entre hombres era mucho más intenso y profundo que el hombre-mujer, por lo que era más fácil que absorbiera demasiado a los amantes en placeres físicos, impidiéndoles elevarse a las alturas filosóficas. En fin. En “Leyes” también desaconseja la masturbación, por ejemplo. Que la Iglesia se basara más en la antipática dureza de “Leyes” que en los mucho más relajados “Banquete” y “Fedro” es una de las grandes desgracias de la historia.

  6. Pingback: Enlaces para os traballos de filosofía – Carlos Filosofía

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  8. Pingback: El mito de Esparta (1): Prietas las filas - Jot Down Cultural Magazine

  9. Si que te traumatizo 300 y ese jerjes homoerotico…
    Recomienda buenas pelis que representen fielmente esa época

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