
El terror siempre ha sido el género cinematográfico más rentable. Si consideramos el balance entre los costes de una película y sus posibles beneficios (y excluyendo, claro, la pornografía como género cinematográfico), la ecuación está clara: Miedo = $.
El público del terror es poco exigente. Existen los sibaritas del género, claro, pero son una minoría. En términos comerciales el terror cinematográfico no necesita calidad para triunfar. En los últimos veinte años hemos sido testigos del encumbramiento comercial del terror más facilón imaginable. En 1999, El proyecto de la bruja de Blair recaudó unos doscientos cincuenta millones de dólares con un presupuesto de sesenta mil, mucho menos de lo que cuesta un único episodio de una serie de televisión normalita. En 2007, Paranormal Activity, cuyo rodaje costó lo mismo que un utilitario, recaudó doscientos millones, convirtiéndose en la película más rentable de toda la historia del cine.
Estaremos de acuerdo en que ninguna de las dos es El resplandor, pero demostraron hasta qué punto es fácil ganar dinero dando sustos sin pensar demasiado en el guion. El subgénero del found footage, el «metraje encontrado», ni siquiera requiere calidad de imagen, que en tiempos era el mínimo exigible a una película. Títulos con secuencias «anticinematográficas» que antes no hubiesen sido proyectadas ni en festivales domingueros para aficionados disponen ahora de buena distribución en las cadenas de cines (aunque cabe admitir que se han hecho cosas interesantes en ese formato, como la española REC o la primera entrega de Cloverfield). Las seis atroces películas de la saga Paranormal Activity han costado poco más de treinta millones de dólares entre todas y han recaudado casi mil millones. Eso es un beneficio mayor que un éxito de Marvel o de Star Wars.
Con estos y otros precedentes, no parece haber motivo lógico para que alguien se esfuerce en producir terror de calidad. Y, sin embargo, en los últimos años se está haciendo. El terror ha dejado de ser un género contemplado con desdén por los críticos y se ha convertido en una constante fuente de sorpresas.
El momento en que quedó sellado este renacimiento fue la nominación como candidata a mejor película de Déjame salir, la pesadilla racial escrita y dirigida por Jordan Peele, en los Óscar de 2018. No ganó, pero dio mucho que hablar porque es rarísimo que un largometraje de terror sea nominado en esa categoría; solo ha sucedido seis veces a lo largo de la historia y para llegar a ese número hay que incluir títulos que quizá encajarían mejor dentro del thriller psicológico. Las otras cinco nominadas fueron El exorcista (1974), Tiburón (1976), El silencio de los corderos (1991), El sexto sentido (2000) y El cisne negro (2011). Un par de ellas, como ven, las estamos incluyendo en el género con calzador.
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Ojalá aciertes con tus predicciones; el género del terror es uno de los que mejores momentos me ha dado en una sala de cine, aunque también he de confesar que las que más me suelen gustan son hibridaciones que no encajan del todo con la etiqueta del terror.
En lo único que difiero de todo el artículo es en la valoración de Insidious. Creo que James Wan, aun moviéndose siempre dentro del mainstream, es una figura infravalorada a reivindicar.
It follows (2014) también asusta bien para lo modesta que es.
A mí me han gustado mucho últimamente «The divide», «Mandy» y «Beyond the Black rainbow», «Under the Skin y «The Septic Man».
Imperdonable que no hayas mencionado como precursor del gore a Darío Argento.
Muy buena entrada. Faltó mencionar la excelente “Buenas noches, mamá” (2015).
Gracias por el artículo,me ha gustado,pero he echado en falta una mas que buena película : La serpiente y el Arco Iris,de Wes Craven
Vamos a ver, la senda narrativa de Ring es Poltergeist, aunque the ring no sea una reflexion tan meta sobre la casa y la television y el abandono de la infancia a estos dos trampas (una fisica y la otra intellectual).
Expediente Warren (2013) es otra gran película del género, que, sin aportar nada nuevo (difícil tarea), conseguía impactar y acongojar a partes iguales. Igualmente, se menciona M. Night Shyamalan y la magnífica «Split» (2016), pero antes de esta, creo que «la visita» (2015), poco valorada por la crítica en general, también supuso una revisión de algunos de los más destacados clásicos del cine de terror con distintos homenajes bien ejecutados a el resplandor, psicosis o la bruja de Blair.
Echo de menos Suspense(The Innocents)(1961) de Jack Clayton.Fantástica,impecable y cinematográficamente perfecta adaptación de la novela Otra vuelta de tuerca,de Henry James,de la que bebe notablemente Los otros de Amenabar.
Excelente artículo.
Ups, en la historiografía del horror ha habido como una elípsis 70-80, de la que sólo se ha salvado casi Romero: Tobe Hooper, Carpenter, Wes Craven (mi favorita: la fábula urbana «People under the stairs», el «grial» del que chupa el 90% del cine de uillermo Del Toro: el otro 10% es Tim Burton) han sido puntales del horror de aquella época (sin olvidar a Dan O’Bannon como director efímero, pero guionista de «Alien»).
Se agradece el apartado dedicado al cine oriental (la terrorifica «Audition», de Takashi Miike, que lo es más para los hombres que para las mujeres). Hoy está ya «franquiciado» Wayne Wang, un poco el sucesor de Shyamalan, que nos había dejado las excelentes «dead Silence» y sobre todo la primera «Insidious».
La última en fecha realmente buena para mi ha sido Ghostland.
Quizás hubiera que dividir horror en pelis «gore», las de sicópatas y fiambres y las pelis de demonios, casas encantadas, fantasmas y presencias… (prefiero estas últimas por lo general, aunque verán que cito sobre todo de las otras).
Mientras haya crisis, incertidumbres laborales, políticas y de futuro, habrá miedos que el cine de horror podrá explotar metafóricamente, creo que el filón se halla allí. Los efectos especiales actuales tienden a compensar en exceso la ausencia de buenos guiones (donde excelen los asiáticos) pero entre tanta oferta siempre cae alguna realmente decente.
Mis preferidas (no en orden, de siempre):
People under the stairs / las 2 primeras «of the dead» de Romero / The shining/Alien 1&2/ la trilogía Hostel (perfecta metáfora de la Shoah) / Vacancy / Insidious (la primera) /Repulsion /Audition / Texas Chainsaw massacre/ Hills have eyes (las dos secuelas) /Prisonners/ Daemoni 1&2 (aunque hayan envejecido, culto-pop ochentero)/ Dead Lake /The thing (Carpenter)/ The Orphan/ Mum& Dad (3008, la de steven sheil) y las dos «The descent», concentrado de todos los miedos. Hay muchas. Añadiría las españolas (qué edad de oro!) Para entrar a vivir/ La habitación del niño / las dos primeras REC/ la polanskiana e inquietante El habitante incierto/ La hora fría / El rey de la montaña.
Ojo, hay buen cine de miedo escandinavo, canadiense y belga, países que no «destacan» a priori en éste género. Corto… Y gracias!
Nada da mas miedo que Sadako saliendo de la tele, o como una hora y media de construir tensión dan como resultado que te cagues en los pantalones (Samara Morgan es una aficionada y Gore Verbinski es un exhibicionista comparado con el original japonés). Me encantó «Haute Tension» de Aja, pero esa nueva ola francesa era bestial y agotadora. De los últimos años lo que más me ha gustado ha sido «Babadook», «Hereditary», «Lights out» y sobre todas «La autopsia de Jane Doe».
Por otra parte decir que «Lake Mungo» es el resultado de decirle a un hipster-gafapasta que haga una de terror y hace ESO (como pedirle que te haga una magdalena y te hace un muffin con crema de arándanos, se parecen en que tienen papel, pero demuestra que no tiene ni idea). «La bruja» es interesante pero perdí toda capacidad de asustarme (y empecé a descojonarme) cuando escuché a la cabra decir «¿Quieres mantequilla?».
Por último aprovecho para reivindicar una peli tan atípica pero de atmósfera asfixiante como es «Berverian sound studio».
Buen artículo. Y aunque no son de mi gusto, creo que la saga Saw también habrá tenido su influencia en estos años.
No es por ponerme cañí, pero Verónica está al nivel de cualquiera de las mejores películas de terror de los últimos 5 años que menciona el artículo. Me alegré infinito cuando la nominaron al Goya a mejor película, debió haberlo ganado.
Me parece injusto meter a Insidious y Sinister en el carro de las malas. Ni son innovadoras, ni son artísticas, pero sí bastante dignas. Las podemos dejar en el carro de las aceptables.
¿Podrías mencionar bibliografía en la que te hayas basado? Me parece muy interesante todo este tema y no encuentro bibliografía académica que explique esta evolución tan bien como tú, me harías un favor si me dijeses tus referentes, es para un trabajo.